
José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista FITU
Al gobierno de Milei no le basta con la superexplotación que ya reventó salarios, jubilaciones y puestos de trabajo. Tampoco con el “vía libre” a la usura que sume a las familias trabajadoras en la desesperación con el endeudamiento usurero. Ahora va por más, y habilita el negocio de los préstamos en dólares, una bomba de tiempo que llevará, de los negocios financieros, a la estafa a los ahorristas, como ya pasó en 2001.Todo con el único objetivo de hacerse de dólares para seguir pagando la deuda externa.
“La economía no arranca”. Esta frase general, abstracta, empieza a preocupar cada día más al gobierno. Ya llegó a ser reconocida por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, a despecho de que el presidente Milei y su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo siguen increíblemente afirmando que “todo marcha de acuerdo al plan” y que “crece todo, incluso los salarios y las jubilaciones en dólares”. Lo que “ven” en el gobierno de ultraderecha es los resultados de encuestas que, masivamente, ya registran la bronca creciente contra el plan de motosierra y sus consecuencias de miseria y entrega.
Decíamos que la frase “la economía no arranca” es abstracta, porque en general “sí arrancó” y desde el comienzo del gobierno de Milei, para un puñado de grandes empresas, para los especuladores financieros y para los multimillonarios, que hacen superganancias y ganan como nunca. Del otro lado, se hunde la totalidad del pueblo trabajador, los sectores medios, las pequeñas y medianas empresas e incluso algunos sectores patronales que dependen del mercado interno o se encuentran aprisionados entre el dólar subvaluado y las importaciones indiscriminadas.
El gobierno huye para adelante y nos lleva al abismo
El plan de La Libertad Avanza es relativamente sencillo de explicar: privilegiar a las grandes patronales (si son extranjera mejor, y si son yanquis mejor aún), ofreciéndoles como trofeo las riquezas más valorizadas de nuestro territorio: el gas y petróleo de Vaca Muerta y el oro, cobre y litio de la megaminería cordillerana. A esto se suma el ya tradicional negocio de los monopolios agroexportadores (Cargill, Dreyfuss, Bunge, ADM) y la escandalosa especulación bancaria, con sus actores tradicionales (bancos extranjeros y nacionales) más las Fintech como Mercado Libre. Se les ofrece que se lleven todo, hagan las superganancias que quieran, exploten al extremo al pueblo trabajador, puedan llevarse las ganancias al exterior si lo desean y no tengan ninguna consecuencia legal por abuso alguno en nuestro país. Para eso está el RIGI, el Super RIGI, todos los blanqueos y la reforma laboral. El objetivo es que entre el saqueo y la superexplotación se produzcan los dólares necesarios para “tentar” a los capitales especulativos a “invertir” en Argentina, y a la vez, que estos dólares alcancen para pagar los infinitos vencimientos de deuda externa.
Pero no estaría alcanzando: la “velocidad” del saqueo no sería suficiente para esto último. Por eso la desesperación del gobierno por exprimir aún más el limón de los privilegios financieros. Al pueblo trabajador no sólo se lo hambreó, se le pulverizó salarios y jubilaciones, se le quitó puestos de trabajo por millones, y se lo mandó a trabajar en forma superexplotada en las aplicaciones. También se lo está saqueando financieramente. El gobierno autorizó desde el comienzo de su mandato la liberación total de las tasas de interés y todos los abusos que se les ocurriera a los bancos y Fintech. Empezó así un auténtico proceso de usura: el pueblo trabajador terminó endeudado con tasas que llegan, a interés compuesto y sumando los “costos administrativos” hasta el 1.200% anual. Mientras por un depósito a plazo fijo los bancos pagan entre 19 y 22% anual (o sea por debajo de la inflación), arrancan sus préstamos con tasas del 60 y 70%. Eso sólo ya sería una ganancia escandalosa. Pero a medida que un trabajador o trabajadora se ve obligado a endeudarse más (no pagando el total de una tarjeta de crédito, refinanciando la deuda con el banco o recurriendo a los “adelantos”, “pagos en cuotas” o “préstamos preadjudicados” de auténticos ladrones de guante blanco como Galperín y Mercado Pago, las tasas suben astronómicamente hasta esos valores increíbles de 700% en una primera estación y luego, si no se cancela, incluso hasta 1.200%.
El gobierno hace la vista gorda, dice que es “un negocio entre privados” y, peor aún, presentó en el Congreso un proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que acrecienta la posibilidad de estos abusos.
El negocio de los préstamos en dólares: esa historia ya la vimos
Pero va por más. En su búsqueda desesperada de “hacerse de los dólares” para cubrir los vencimientos de deuda y, a la vez, mantener contentos a sus amigos con la fuga de divisas, ahora abre la posibilidad de que los bancos empiecen a prestar en dólares, incluso a aquellos que no tienen ingresos en esa moneda. Eso, exactamente, fue el detonante final que llevó al corralito del 2001 y a la estafa a los ahorristas.
Veamos el mecanismo: hoy quien ahorra en dólares recibe de parte del banco, si los deposita y hace un plazo fijo o los pone en un fondo común de inversión, una tasa del 1% anual. Después de la crisis del 2001, el escándalo financiero había llevado que se estableciera que esos dólares no podían ser prestados por los bancos, ya que, en caso de que no se devolvieran esos créditos, los bancos no tendrían como responder ante los ahorristas. El gobierno de Milei ya había flexibilizado esa norma, autorizando préstamos en dólares, pero sólo a empresas que exportaban (y por lo tanto tenían ingresos en dólares), u ofrecían garantías de empresas exportadoras.
Ahora, increíblemente, y en su desesperación de ofrecer “algo más” a sus empresarios amigos, autoriza a tomar préstamos en dólares a empresas que no tienen ingresos en esa moneda. El paso siguiente, ya lo sabemos, será ofrecérselo también a particulares. Para los bancos será un negocio fenomenal: mientras pagan 1% en dólares por los depósitos, cobrarán tasas del 10% anual en dólares por los préstamos. Un negocio que no existe en ningún lugar del mundo.
¿Cómo terminará esto? La historia argentina ya nos contó la lección. Pasó con Martínez de Hoz en 1981 y luego con el corralito de 2001. Cuando el gobierno no pueda sostener más el “dólar barato” y devalúe, los que tomaron préstamos verán las cuotas de estos encarecerse astronómicamente en pesos y no podrán pagarlos. Los sectores populares endeudados se fundirán y las grandes empresas pedirán al estado que las salve, como pasó con la estatización de deuda externa en 1982. Los bancos no podrán responder por sus depósitos en dólares y estafarán a sus ahorristas, mientras ellos mismos recurrirán al Banco Central, que una vez más, los “salvará”. Quedará un nuevo tendal de arruinados en el pueblo trabajador y el Estado se cargará con una mayor deuda, a pagar por las generaciones siguientes. Por supuesto, allí estará el FMI, para aconsejar nuevas medidas de ajuste para garantizar los pagos a los pulpos usureros externos.
Es la profecía autocumplida. A esto nos llevan Milei, Caputo y la ultraderecha de La Libertad Avanza. Mientras el pueblo trabajador se hunde en la miseria y la desesperación, el “arranque” de la economía es sólo acelerar para estrellarse ante una pared. No hay salida sino enfrentamos esto. Por eso, como planteamos desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad, la única alternativa es un plan económico totalmente distinto, opuesto, obrero y popular, que arranque justamente por dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI y hacer que el desastre lo paguen los que ya hicieron superganancias con este gobierno. Para que todos los recursos y riquezas de nuestro país vayan a resolver las más urgentes necesidades populares: salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, salud, educación y vivienda.
Escribe Carlos Rodríguez, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El jueves 13 de agosto se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) la primera reunión de coordinación para preparar la denominada “Marcha de la Bronca” que inicialmente lanzaron Myriam Bregman y Nicolás Del Caño del PTS.
Se dieron cita distintas luchadoras y luchadores y colectivos sindicales, sociales, ambientalistas, jubiladas y jubilados, estudiantiles, de mujeres y disidencia, piqueteras, de Derechos Humanos, representantes de la mesa nacional del Plenario Sindical Combativo (PSC) y referentes de los distintos partidos de izquierda, entre ellos del Frente de Izquierda Unidad.
Abrió la reunión Raúl Godoy del PTS y le siguió Guillermo Pacagnini del MST. Luego de las primeras intervenciones por parte de representaciones sindicales hizo uso de la palabra por el PTS la compañera Myriam Bregman; por nuestro partido Izquierda Socialista tomaron la palabra el diputado nacional Juan Carlos Giordano y la diputada bonaerense y delegada ferroviaria Mónica Schlotthauer, quienes participaron junto a Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste y dirigente del Plenario Sindical Combativo; la secretaria general del gremio docente combativo Ademys, Soledad Mosquera, quien fue una de las primeras en hablar; estuvo Pablo Almeida, delegado general del Ministerio de Economía y dirigente del Plenario del Sindicalismo Combativo y Ana Valverde de Unión de Trabajadores Jubilados en Lucha (Utjel).
Por el MST habló Celeste Fierro y estuvo Vilma Ripoll, por el Partido Obrero lo hizo Juan García y también estuvieron Vientos del Pueblo, el Nuevo MAS, Opinión Socialista, PSTU, Convergencia Socialista.
A su vez, la reunión contó con la participación de diversos sectores laborales en conflicto, en especial de la fábrica del neumático FATE del Sutna, tercerizados aeronáuticos de GPS, Hospital Italiano, personal del Hospital Posadas y del Hospital Moyano, y trabajadores despedidos del Astillero Río Santiago y de SIAT, entre otros. Estuvieron presentes Nina Brugo (Articulación Feminista Popular), Marta Dillon (Columna Mostri) y la Coordinadora contra los Desalojos.
Las distintas intervenciones reflejaron la necesidad de darle continuidad a la pelea después de la enorme jornada de lucha del jueves 6. Soledad Mosquera de Ademys reivindicó el parazo nacional docente del lunes 3 de Ctera y el paro convocado por la docencia Multicolor bonaerense contra Kicillof, en la misma semana en que se dio la derrota del gobierno donde cayó la extranjerización de la tierra con la gran lucha del jueves 6.
Giordano llevó a la reunión el saludo de Izquierda Socialista como parte del Frente de Izquierda y la coincidencia de impulsar la marcha del 19, marcando que la derrota política del gobierno con la caída de gran parte de la denominada “ley de inviolabilidad de la propiedad privada” muestra que se puede frenar las políticas de saqueo de Milei a pesar de la represión; y que hay que seguir exigiendo desde abajo que la CGT rompa el pacto con el gobierno y convoque a un nuevo paro general y plan de lucha nacional para unificar a todo el movimiento obrero y popular para lograrlo.
Giordano también reivindicó todas las instancias de coordinación, entre ellas la de jubiladas y jubilados que marchan todos los miércoles, la coordinadora Basta de Falsas Soluciones que jugó un rol muy importante en la jornada del 6, en especial la coordinadora con su mesa nacional del Plenario Sindical Combativo que aportó importantes columnas desde sus gremios y cuerpos de delegados e internas combativas y resaltó el rol de la izquierda y del Frente de Izquierda Unidad. Propuso además que la consigna para la marcha del 19 debería ser el llamado a derrotar a Milei, sus cómplices y al FMI, que sea nacional, e impulsarla en los lugares de trabajo, universidades y barrios.
Mónica Schlotthauer saludó a los trabajadores del neumático y del Sutna en su día y por su lucha; reivindicó la pelea en defensa del agua, la tierra, los mares; por un ferrocarril 100% estatal; que la marcha del 19 tiene que ser también contra los mandatos del FMI y que hay que arrancar un nuevo paro general a la CGT para parar toda la producción.
En la reunión se resolvió que la fecha de la marcha sea el sábado 19 de septiembre y llamar a movilizar también el día en que la Cámara de Diputados trate el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada si el gobierno sigue insistiendo con el mismo.
Para impulsar la marcha en las distintas provincias se va a realizar una reunión virtual nacional el sábado 22 de agosto y una nueva asamblea abierta en Parque Lezama el 5 de septiembre.
Entre otras iniciativas, llamamos a participar el próximo martes 18 de agosto a seis meses de la lucha de FATE a la jornada de protesta y conferencia de prensa en la Seccional San Fernando del Sutna (Paul Harris 2969, Victoria), a las 13 horas donde se anunciarán nuevas acciones de lucha, con representantes del Sutna y la presencia de dirigentes nacionales de Camioneros, las CTA, la Unión Ferroviaria Oeste, ATE Nacional y de la Provincia de Buenos Aires, Aceiteros, Telefónicos, UTEP, Suteba La Matanza y AGD.
Llamamos a ampliar la convocatoria para preparar la marcha del 19 septiembre con todos los sectores que estén dispuestos a sumarse, al conjunto de la mesa nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo encabezado por la Unión Ferroviaria Oeste, el Sutna, Suteba La Matanza, Ademys, entre otros sindicatos y cuerpos de delegados, y a que lo haga el Frente de Izquierda de manera unitaria a través de su Mesa Nacional. Todo con el objetivo de impulsar una gran lucha para derrotar el plan motosierra de este gobierno saqueador y entreguista de Milei, los políticos patronales cómplices y el FMI.
El gobierno ultraderechista de Javier Milei, que prometía allá por principios de marzo “el parlamento más reformista de la historia” y que luego se empantanó durante cuatro meses con el escándalo de Manuel Adorni, sufrió una fuerte derrota, nada más y nada menos que cuando creía que se “relanzaba” con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y, en particular, con la modificación de la Ley de Tierras, que daba vía libre a la extranjerización.
Tuvo que dar marcha atrás, ¡y de qué manera! Se veía venir, con el crecimiento del sentimiento popular antiimperialista de los últimos días del Mundial y el reverdecer de la consigna “Las Malvinas son argentinas”. Después de posponer varias veces la reunión en el Senado, cuando se notaba que se venía una movilización multitudinaria, tuvo que retirar, el día anterior, todo el capítulo de la Ley de Tierras. Pero no solo eso. En plena sesión, ante el riesgo cierto de perder aun así, terminó quitando también otro capítulo entreguista de la ley, el que planteaba la eliminación de restricciones sobre tierras que habían sufrido incendios.
El gobierno salió golpeado. Incluso esto le generó una nueva crisis interna, donde el chivo expiatorio esta vez fue Federico Sturzenegger, al que la propia Karina Milei acusó de “no cuidar al presidente”.
¿Por qué sucedió? La respuesta más estructural se debe al crecimiento, cada vez mayor, de la bronca popular frente al ajuste, la miseria creciente, el saqueo y la respuesta increíblemente cínica del gobierno ante el drama de los endeudados. Todas las encuestas, de cualquier origen, registran la caída de popularidad del gobierno. Sin duda, esto explica en buena medida por qué tantos “aliados” del gobierno hasta ayer nomás, entre ellos varios gobernadores peronistas, ahora “olieron” el cambio de clima, se dieron vuelta y votaron contra el gobierno.
Por supuesto, para que se produjera ese retroceso del gobierno hizo falta otro hecho contundente, la masiva movilización del jueves 6, que se replicó con otras tantas acciones en todo el país. Y que provocó, una vez más, otra feroz represión frente al Congreso, como ya nos tiene acostumbrados el oficialismo.
Estos hechos también jugaron un papel en ciertos “movimientos” visibles dentro de la principal oposición patronal, el peronismo, que buscó algún tipo de reacomodamiento en medio de un mar de contradicciones. Por eso hubo gobernadores que ordenaron a sus senadores votar contra el gobierno, como los de Tucumán, Salta o Misiones. También sectores como La Cámpora, Axel Kicillof o Juan Grabois se hicieron presentes en la movilización frente al Congreso. Y hasta se dio el hecho, tan comentado periodísticamente, de la “reaparición” de Sergio Massa, influyendo sobre algunos gobernadores y senadores para votar contra el gobierno.
Por supuesto, es el peronismo de siempre, que simplemente busca capturar la bronca y llevar agua para el molino electoral del año que viene. Habla de unidad en un supuesto “frente anti-Milei”, pero al mismo tiempo sigue peleándose internamente en la ya larguísima competencia entre Cristina Fernández y Kicillof. También hay encontronazos donde aparece el gobernador Ricardo Quintela, el mismo que ajusta en su provincia, prometiendo demagógicamente “expropiar” las inversiones que vengan por el RIGI, para recibir como respuesta la inmediata desmentida del gobernador bonaerense, Miguel Ángel Pichetto y otros referentes peronistas. Un Kicillof que, al mismo tiempo, también aplica su propio ajuste provincial y tiene que enfrentarse al conflicto con la docencia.
¿Cómo la seguimos? Es la pregunta de millones que vieron que se le puede parar la mano al gobierno. Por supuesto, lo primero que tenemos que tener en claro es que el gobierno va a seguir intentando dar nuevos pasos con su motosierra. Más allá de las crisis de gabinete, Sturzenegger fue ratificado.
Van a tratar de aprobar en Diputados lo que quedó de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluye nada menos que el violentamente antipopular desalojo exprés para los inquilinos, entre otras cosas.
También van por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, otra herramienta al servicio del ajuste, el saqueo de la deuda y el sometimiento al FMI. Todavía sigue sin aplicarse la Ley de Financiamiento Universitario. Y hay nuevos tarifazos, como el reciente al transporte, quitando los descuentos en CABA para la gente que viene en tren del Conurbano. La entrega sigue, como con la escandalosa privatización de Metrogas a manos de José Luis Manzano.
No sabemos hoy cuál será el próximo paso de Milei ni qué ley se jugará a sacar primero. Pero es evidente que nos tiene que encontrar preparados para movilizarnos, dándole continuidad a lo del 6 de agosto. Porque el camino es seguir golpeando al gobierno, construyendo nuevas, gigantescas y unitarias movilizaciones. Exigiendo a la CGT que rompa su ya vergonzoso pacto con el gobierno y llame a un paro nacional y a un plan de lucha. Y articulando con todas y cada una de las iniciativas de movilización.
En ese marco, desde Izquierda Socialista participaremos en la convocatoria realizada por Myriam Bregman el 12 de agosto en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para organizar una “marcha de la bronca”. Esta y otras iniciativas tienen que confluir en una nueva gran movilización unitaria que le dé continuidad a la lucha en las calles. ¡Manos a la obra!
Foto de portada: La bronca contra el gobierno entreguista se expresó en una masiva movilización en el Congreso
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gran repudio popular contra la extranjerización de la tierra hizo retroceder al gobierno mostrando que se pueden derrotar sus políticas de saqueo y motosierra con decisión y lucha. Javier Milei, Patricia Bullrich y el “coloso” con pies de barro Federico Sturzenegger sufrieron un verdadero cachetazo.
“Semana trágica para el gobierno”. Así graficaron algunos medios lo sucedido. El duro revés arrancó el lunes con un paro nacional de la docencia, la siguió con el triunfo de los prácticos portuarios con un paro que inmovilizó a 140 buques de carga archivando el proyecto de desregulación antiobrero, y terminó con la caída del capítulo de extranjerización de la tierra y la modificación de la Ley de Manejo al Fuego que pretendía fomentar los incendios para cambiar el uso de la tierra. Un traspié importante en momentos en que el gobierno quería recuperar la iniciativa tras la renuncia de Adorni en vistas a su reelección.
Ya Milei mostró su debilidad adelantando su viaje al exterior para reunirse con los derechistas Noboa de Ecuador y Abelardo de la Espriella de Colombia con el fin de que su vice Villarruel quede al mando del Poder Ejecutivo y no del Senado, para evitar que vote contra la ley en caso de empate.
El pase de facturas ante la derrota es total. Bullrich dijo que habían fracasado porque a la ley la tendrían que haber votado antes del Mundial, otros porque no explicaron bien el proyecto. ¿Pero qué van a explicar bien el proyecto si su objetivo era lo que reconoció el canciller Pablo Quirno cuando dijo que era para que un extranjero pueda comprar un pueblo o una provincia si así lo desea? Una confesión de sumisión imperialista que seguramente quiso vender para mostrar que este gobierno puede hacer lo que quiere, ambición que quedó hecha trizas.
Quedan de la ley disposiciones muy perjudiciales, como los desalojos exprés tanto urbanos como rurales que afectarán a miles de inquilinos y a pueblos originarios y la que dificulta la posibilidad de expropiación por parte del Estado al poner más exigencias para declarar de utilidad pública a empresas privatizadas, por ejemplo, entre otras. Por eso dijimos “Cayó la extranjerización, que ahora caiga toda la ley”. Una pelea que tendrá nuevos rounds como el que se prepara cuando el proyecto se trate en Diputados, si es que el gobierno insiste.
La tremenda presión popular obligó a que las y los senadores de gobernadores que vienen acompañando al gobierno, entre ellos muchos peronistas, en esta oportunidad no lo hagan, como Jaldo (Tucumán), Sáenz (Salta), Jalil (Catamarca), Vidal (Santa Cruz), Figueroa (Neuquén)y Passalacqua (Misiones), recordando a la marea verde que conquistó el aborto legal, seguro y gratuito. Al gobierno que le gusta “acelerar en las curvas”, como dice, esta vez derrapó y mal.
¿Cómo se gestó el repudio popular?
Hay que partir inevitablemente del valiente y digno gesto de los jugadores de la selección mostrando al mundo el trapo de Malvinas. Desde allí se desató un genuino sentimiento de que hay que defender lo nuestro, la soberanía (la llamada “fiebre nacionalista”) que asoció el despojo histórico de nuestras islas con el actual saqueo de las tierras por capitales foráneos.
Las encuestas muestran que el 93% avala la frase “Las Malvinas son argentinas”, el 82% aprueba que se haya desplegado la bandera en la cancha y el 66% cree que Milei no es patriota. Contundente.
La lluvia y el viento, como diría una vieja canción del cantante Donald, no impidieron la masiva concentración frente al Congreso para gritar que la tierra no se vende, ni se incendia, ni se desaloja. Fue una convocatoria unitaria que decenas de miles la tomaron en sus manos. Se dio una gesta que recuerda a la que se vivió en apoyo al Garrahan o en defensa de las universidades, entre otras.
Se destacó la participación y organización de la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, el Plenario del Sindicalismo Combativo, el Frente de Izquierda Unidad y el resto de la izquierda, La Cámpora y sectores del peronismo, las CTA y miles que fueron con sus centros de estudiantes y gremios, como la docencia, donde se destacó la masiva columna del recién recuperado Suteba La Matanza, las y los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, Ademys, entre un gran conglomerado obrero, popular y juvenil, además de miles que fueron por su cuenta.
Lali Espósito estuvo presente, convocaron el “Licha” Martínez, apoyó Antonella Roccuzzo y se fueron sumando voces de artistas, deportistas, intelectuales, dirigentes políticos, culturales, sociales, entre tantos otros sectores. Repudio que se alimentó de un hartazgo más general contra el gobierno que, cuando se puede expresar, genera estas cosas. Esto contrastó con el rol vergonzoso de la CGT. A la mañana difundió un comunicado diciendo que ante la retirada de parte del proyecto se iba a limitar a una “presencia testimonial”.
Plan de lucha hasta derrotar la ley y toda la motosierra de Milei
Se demostró que el gobierno no es imbatible y que se le puede torcer el brazo. Milei perdió varios rounds de esta pelea porque crece el repudio popular contra su gobierno y la lucha logró quebrar la complicidad que le viene brindando la oposición patronal. A pesar de la feroz represión (ver recuadro) y la detención de decenas de manifestantes, no pudieron frenarnos. La lucha continúa.
La caída de parte del proyecto fue un gran paso. La CGT tiene que dejar de hacer acciones testimoniales y convocar a un paro general y a un plan de lucha nacional para unir al conjunto del pueblo trabajador que permita derrotar el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI, exigencia que tiene que crecer desde abajo hasta imponerlo. Ahora es cuándo, no el 2027. Mientras tanto, la lucha continúa, con el ejemplo de la gran jornada del pasado 6 de agosto.
Escribe Adolfo Santos
El jueves 6, el Frente de Izquierda se movilizó frente al Congreso junto a la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, el Observatorio de Tierras, la Unión de Trabajadores de la Tierra, el Plenario del Sindicalismo Combativo, organizaciones de jubiladas y jubilados y una importante presencia de la juventud representada por sus centros de estudiantes.
En horas de la tarde realizó un acto unitario para manifestar el repudio al megaproyecto del gobierno que, originalmente, contenía un capítulo sobre la extranjerización de la tierra. Hablaron Celeste Fierro por el MST, Romina del Plá en nombre del PO, Juan Carlos “Gringo” Giordano por Izquierda Socialista y Myriam Bregman del PTS fue la última oradora por parte de los partidos del Frente de Izquierda. Giordano, quien estuvo acompañado por la diputada bonaerense y delegada ferroviaria Mónica Schlotthauer y la secretaria general de Ademys Soledad Mosquera resaltó que la caída del capítulo de extranjerización de la tierra fue gracias a la gran movilización realizada en todo el país. Llamó a continuar la lucha hasta derrotar el conjunto de la ley y exigió a la CGT que convoque un paro y plan de lucha para derrotar al gobierno. “Para defender a la patria hay que romper con el FMI, con Donald Trump y dejar de pagar la deuda externa” finalizó. , para dar lugar a un festival y demás referentes de las organizaciones convocantes.
Antes de que el acto y el festival preparado por las organizaciones convocantes fuera interrumpido por la brutal represión, fue el turno de las organizaciones ambientalistas. Nicolás Núñez, dirigente de Izquierda Socialista y de Ambiente en Lucha dijo: “La fuerza construida a través de la unidad produjo la caída de una parte de esta ley”. Denunció la violenta represión y pidió “mantener la unidad en la lucha para resistir e impedir que este proyecto sea aprobado en Diputados” [...] “Vamos a pelear por un futuro distinto, donde la tierra no sea de los oligarcas de la Sociedad Rural que apoyan esta ley, sino de los que la trabajan y donde las riquezas que se generan en nuestro país, no se la lleve el FMI ni los pagos de una deuda externa fraudulenta”.