Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
En una entrevista con el periodista Luis Majul del domingo 27 en LN+, el presidente Javier Milei recurrió a su conocido arsenal de falacias para negar los problemas existentes. Cuestionó la lectura que realizan algunos analistas sobre los indicadores de la actividad económica y rechazó las interpretaciones negativas que apuntan a una inminente recesión. Enfáticamente afirmó: “No puedo creer la deshonestidad intelectual de los economistas que celebran los datos adversos por el odio que le tienen a este gobierno”.
Sin duda, Milei y su gabinete viven una realidad paralela donde sus datos y pronósticos económicos se chocan con la realidad cotidiana. “Nosotros vamos a lograr cuatros años seguidos de crecimiento. Estamos en niveles máximos de consumo, exportaciones y PBI”, dijo. Y agregó que hay numerosas inversiones a la espera, que el desempleo no es diferente al del 2023 y sin ofrecer ejemplos ni datos concretos aseguró que durante este gobierno se crearon más de 500.000 puestos de trabajo.
A pesar del negacionismo del presidente, los datos del Indec refutan estos números y muestran una inestabilidad evidente de la economía real. En los últimos días se detectó que el consumo masivo cayó un 1,5% interanual; que el PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre; que la tasa de desempleo subió a casi 8% y no hay ninguna evidencia de la creación de empleos registrados y de calidad como prometieron con la reforma laboral; que la pobreza aumentó 4 puntos y se ubica en 32%; que la actividad económica retrocedió en julio un 2,9% comparado con el mes anterior y que, a pesar de los beneficios del RIGI y el Super RIGI, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Argentina es el país que menos inversiones extranjeras recibe en el continente. Son datos que indican que en los próximos meses podemos entrar en recesión.
Estos datos reales, no solo los registra la gente de a pie, son los mismos que evidencian economistas muy cercanos al gobierno ultraderechista. Después de haber trabajado a favor del plan motosierra de Milei, Caputo y el FMI, el CEO de JPMorgan para Argentina, Facundo Gómez Minujín, advirtió preocupado que el plan económico debe lograr un “país para todos”. “No basta con que a las mineras y petroleras les vaya muy bien”, señaló el banquero, “también tenés que tener un país para todos, donde la gente pueda consumir, haya crecimiento de la empleabilidad, bajar la informalidad, extender la tributación al resto de la población y lograr bajar los impuestos”. Por su parte, Alfonso Prat-Gay, integrante de varios proyectos económicos patronales fracasados aseguró: “Vaca Muerta no derrama, ni siquiera en Neuquén”. Esa es la cruda realidad que el gobierno se niega a aceptar.
La paranoia del presidente
La extensa entrevista tuvo momentos realmente delirantes. “Ahora la Quinta de Olivos pasó a tener el tratamiento de una base militar”, dijo el presidente sobre una serie de medidas de seguridad adoptadas para la residencia presidencial confirmando el endurecimiento sin precedentes en los protocolos de custodia e inteligencia interna de la sede gubernamental. “Teníamos unos enemigos pesados”, afirmó sin dar explicaciones de que se trataba. Tampoco dio datos sobre los supuestos “30 mil terroristas” que, según dijo, habrían sido expulsados del país en los últimos dos años, ni cuales habrían sido los actos de terror perpetrados, de los cuales ni nos enteramos. Sería preocupante si no fuera nada más que un pretexto del gobierno para endurecer protocolos represivos y medidas de seguridad que atentan contra las libertades democráticas.
Pero según se supo, hubo otros motivos para la “limpieza” y las medidas adoptadas en Olivos. Según denuncia la diputada Marcela Pagano, se trata de “maniobras de corrupción, nepotismo y malversación de fondos públicos al entorno directo de la Secretaría General de la Presidencia”. Karina Milei, quien tiene bajo su órbita la residencia presidencial, le adjudicó la administración de la cocina a Analía Agudiez, pareja de Osvaldo Sosa, el demitido exintendente de la Quinta y hermana de Belén Agudiez, amiga íntima de Karina. Desde esa ubicación, Analía, que también es dueña del servicio de catering llamado “Pancitos Caseros”, habría desviado toneladas de carne de primera calidad para su emprendimiento privado. Un nuevo escándalo de corrupción que salpica a los Milei y pretende ser tapado con medidas de seguridad.
Imaginaban que la reelección iba a ser “un paseo por el parque”, como suele repetir Luis Caputo. Sin embargo, las ruedas de este gobierno se empiezan a hundir en el barro. El modelo de Milei, Caputo, Sturzenegger y el FMI sigue en crisis, mientras crece la bronca obrera y popular. Sube el riesgo país, se desvalorizan los bonos argentinos, la inflación de septiembre será superior a la de agosto, los salarios y jubilaciones continúan perdiendo terreno, siguen cerrando empresas y el empleo se desploma. En este marco, los poderosos empiezan a preocuparse, algunos piden cambios para aliviar las tensiones sociales y hay quienes, como José Luis Manzano, uno de los grandes empresarios más beneficiados y con mayor influencia en este gobierno ya se instaló al lado de Axel Kicillof. El dirigente peronista realizó una gira por Nueva York donde el peronismo fue a “tranquilizar” a los grandes capitales y que continuará cumpliendo los compromisos con la deuda externa y los privilegios generados por Milei como el RIGI o la ley de flexibilización laboral.
El gobierno está debilitado y su plan económico es cada vez más cuestionado, pero cuenta con la ayuda de la CGT que se reúne para dejar pasar el superajuste. Hay que fortalecer las luchas en curso y evitar que continue con la destrucción de su plan motosierra, como ocurrió con la Marcha de la Bronca en todo el país. Contamos con el Plenario del Sindicalismo Combativo que apoya las luchas y reclama un paro general y plan de lucha a la CGT y las CTA junto al Frente de Izquierda Unidad, que propone una salida de fondo a los problemas más urgentes del pueblo trabajador, por eso crece la simpatía por Myriam Bregman y el Frente de Izquierda.
Tenemos que seguir organizándonos para fortalecer al Frente de Izquierda por el no pago de la deuda externa, romper con el FMI, ponerles impuestos a los ricos y las grandes empresas, para que esos recursos vayan a mejores salarios y jubilaciones dignas, a trabajo genuino y a salud, educación y vivienda para todas y todos, entre otras medidas. Y por un gobierno de la izquierda y la clase trabajadora.
Los números económicos del gobierno de Javier Milei son de terror para el pueblo trabajador. Esta semana se ratificó que sigue cayendo el consumo, que aumentó el desempleo y que los incrementos de tarifas siguen por arriba de la inflación promedio, comiéndose mes a mes salarios y jubilaciones ya por el piso. La presentación del proyecto de Presupuesto 2027 desnudó las verdaderas intenciones del gobierno, profundizar el superajuste para poder cumplir con las exigencias del FMI y, en particular, con la montaña de vencimientos que se vienen.
El crecimiento visible de la bronca popular y la unanimidad de las encuestas que muestran una mayoría muy sólida que repudia al gobierno provocan que no haya reunión del establishment, en el país o en el exterior, donde deje de preguntarse qué va a pasar con el gobierno de Milei en el futuro inmediato. Por eso, Patricia Bullrich se esfuerza por hacer gestos de “diferenciación”. Busca mantener su propio electorado ante un eventual y no muy claro futuro “sin Milei”. Todo un reflejo de hasta dónde llega la crisis.
Los interrogantes, entonces, se vuelcan hacia qué sucede con el peronismo, el principal partido patronal opositor. Por supuesto, este intenta transformarse en quien canalice electoralmente en 2027 el repudio a Milei. Pero el peronismo no logra “capturar” la bronca contra el gobierno. Hay enormes sectores que no quieren volver a lo que todavía es una experiencia fresca, la del desastre del gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa. Muchos también están indignados por su rol como oposición a la motosierra de Milei. Con diputados y senadores que terminaron dándole quórum y votando las principales leyes del gobierno, con la ausencia casi total de dirigentes peronistas acompañando las luchas o, lo peor de todo, con el rol traidor de la CGT, que sigue en un vergonzoso pacto con el gobierno.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, realizó un acto de “lanzamiento” de su sector, el Movimiento Derecho al Futuro, no inocentemente el sábado pasado, en la misma tarde en que se realizaba la Marcha de la Bronca, buscando que no se le escaparan sectores “por izquierda”. “Construir desde abajo”, “cantar nuevas canciones”, “cuenten conmigo para 2027” y frases semejantes se le escucharon al gobernador de Buenos Aires, todas ellas tiros por elevación contra Cristina Fernández y Máximo Kirchner en la interna peronista.
Sin embargo, cuando nos preguntamos qué soluciones propone para el pueblo trabajador, no encontramos nada. Por el contrario, en sus viajes al exterior, Kicillof ya fue varias veces a “tranquilizar” a los grandes capitales, garantizando la continuidad de los pagos de deuda e incluso de los privilegios generados por Milei, como el RIGI o la ley de flexibilización laboral. A esto hay que agregar la foto que compone el supuesto nuevo movimiento “al futuro” de Kicillof, que incluye al misógino y facho Santiago Cúneo, al burócrata Roberto Baradel o a barones del conurbano como el intendente de La Matanza, Fernando Espinosa.
Por si todo esto fuera poco, por fuera de Kicillof también se mueven dentro del peronismo, buscando postularse, Sergio Massa y varios exgobernadores, como Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, o Sergio Uñac, de San Juan. Todos muy lejos de ofrecer alguna salida a las necesidades más urgentes de las y los trabajadores.
Mientras tanto, la bronca popular más de una vez se transformó en lucha. Y se demostró que se puede ganar. Pasó con el Garrahan y con el movimiento de discapacidad, ahora nuevamente atacado. Más fresca en la memoria está la experiencia de la marcha del 6 de agosto, que logró pararle la mano a Milei con el intento de extranjerización de tierras. Y ahora, la Marcha de la Bronca.
Por supuesto, lo primero son las tareas concretas. La primera es la participación masiva en el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, en Córdoba, el fin de semana del 10, 11 y 12 de octubre. Luego tenemos que llenar las calles el 15 de octubre en la Quinta Marcha Federal Universitaria. Más adelante, también habrá que hacer más masiva que nunca la Marcha del Orgullo, el 7 de noviembre, nada menos que un día antes de que venga el Papa a la Argentina.
Pero, al mismo tiempo, tenemos planteado el desafío, después de la Marcha de la Bronca, de dar continuidad a la construcción de una verdadera coordinadora de todos los sectores que la convocamos, en la que el FIT Unidad debe tener un rol protagónico, como sucedió el 19S. Una coordinadora para apoyar todas las luchas y nuevas iniciativas que puedan surgir, postulando a la izquierda y a los sectores del sindicalismo combativo, de la juventud, de las mujeres y disidencias y de las organizaciones de jubiladas y jubilados.
Todo esto torna más urgente que nunca el fortalecimiento y la postulación de la única alternativa que existe para el pueblo trabajador, el Frente de Izquierda Unidad. Aprovechando y potenciando la imagen positiva que hoy expresa Myriam Bregman y postulando el programa del FIT-U, el único que ofrece una salida a los problemas más urgentes del pueblo trabajador. Planteamos no pagar la deuda, romper con el FMI, ponerles impuestos a los ricos y las grandes empresas, nacionalizar la banca y el comercio exterior y reestatizar las privatizadas. Todo con el objetivo de que esos recursos vayan a salarios y jubilaciones dignas, a trabajo genuino y a salud, educación y vivienda para todos y todas.
Foto de portada: Vista del palco en Plaza de Mayo
Gabriel Schwerdt
La jornada nacional reunió a miles en más de 60 ciudades contra la motosierra de Milei, sus cómplices y el FMI. Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad planteamos fortalecer la unidad de los que luchan exigiendo un paro general.
La Marcha de la Bronca se realizó con fuerza en las principales ciudades del país. Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, la iniciativa impulsada por Myriam Bregman fue tomada por organizaciones sociales, colectivos de mujeres y disidencias, el Plenario del Sindicalismo Combativo, jubiladas y jubilados, artistas, la juventud y quienes integramos el FIT Unidad.
La movilización tuvo expresiones en más de 60 ciudades y reunió a más de 350 organizaciones, desde las primeras horas de la tarde del sábado 19, miles salimos a las calles para expresar nuestra bronca contra las políticas de entrega y saqueo del gobierno de Javier Milei, su plan motosierra, sus cómplices y el FMI.
En la Ciudad de Buenos Aires se marchó desde Plaza Congreso hasta Plaza de Mayo. La jornada mostró una importante disposición a enfrentar el súper ajuste y a poner en pie una respuesta unitaria desde abajo.
Fue un acierto la convocatoria, que se reflejó en la diversidad y el entusiasmo de los sectores que se fueron incorporando. Tuvo un lugar destacado la columna de trabajadoras y trabajadores organizados en el Plenario del Sindicalismo Combativo. La bronca de la clase trabajadora tiene razones de sobra. Más de 300 mil despidos, cierres de empresas, salarios que corren por detrás de la inflación y una reforma laboral negociada con la burocracia sindical para quitar derechos empujan a miles a organizarse para enfrentar la motosierra.
Las jubiladas y los jubilados también dijeron “presente”, como cada miércoles frente al Congreso, convertidos en un ejemplo de dignidad y resistencia. La juventud fue otra protagonista y se prepara para la nueva Marcha Federal Universitaria contra el desfinanciamiento educativo.
La movilización llegó finalmente a Plaza de Mayo para el acto y, con la presencia de movimientos feministas, de las disidencias, de los derechos humanos y de la cultura, realizamos un pañuelazo desde el escenario y expresaron su adhesión varios artistas y músicos.

De derecha a izquierda: Myriam Bregman dirigenta del PTS, Mercedes Trimarchi, Mónica Schlotthauer, Mercedes de Mendieta y Soledad Mosquera, dirigentas de Izquierda Socialista
Desde el escenario mostraron su apoyo representantes de las distintas organizaciones convocantes, sindicales, sociales, de las luchas, del Frente de Izquierda Unidad, con Myriam Bregman y Nicolás del Caño (PTS), nuestros compañeros y compañeras de Izquierda Socialista: Juan Carlos Giordano, Mónica Schlotthauer, “Pollo” Sobrero, Mercedes de Mendieta, Mercedes Trimarchi y Soledad Mosquera; Gabriel Solano, Romina del Plá (PO) y Celeste Fierro (MST), entre otros referentes políticos. Liliana Daunes y Mirta Israel estuvieron a cargo de la lectura del documento común. La jornada cerró con músicos interpretando La marcha de la bronca, la histórica canción de Pedro y Pablo que dio nombre a la movilización.
La Marcha de la Bronca expresó mucho más que el rechazo al gobierno de Milei, a los gobernadores y a los políticos patronales que lo ayudan a aplicar la motosierra. También reclamó por la necesidad de organizar la lucha y exigir a la burocracia de la CGT que rompa su pacto con el Gobierno y que, junto con las CTA, convoquen a un nuevo paro general y un verdadero plan de lucha.
La jornada también volvió a poner en el centro el rechazo al pago de la deuda externa y al FMI. Desde Izquierda Socialista sostenemos que mientras se destinan miles de millones de dólares al pago de la deuda faltan recursos para salarios, jubilaciones, salud, educación y vivienda. También repudiamos las pretensiones de Donald Trump de profundizar el saqueo imperialista sobre América Latina y el Caribe.
¿Cómo la seguimos?
La experiencia del 6 de agosto ya había mostrado que la confluencia de distintos sectores en las calles puede modificar la relación de fuerzas. La Marcha de la Bronca fue otro paso en la pelea por los reclamos que venían desarrollando luchas en distintos puntos del país.
El desafío ahora es darle continuidad a la pelea, constituyendo una verdadera coordinadora de todos los sectores que convocamos al 19S en la que el FIT Unidad puede y debe jugar un rol protagónico, como ya lo hizo hacia el 19S, para apoyar las luchas y las nuevas iniciativas que puedan surgir postulando a la izquierda y los sectores del sindicalismo combativo, juveniles, jubiladas, jubilados, de las mujeres y disidencias. Esta es una de las grandes tareas que tenemos por delante.
Foto de portada: Arriba, Neuquén. Abajo, Córdoba
Neuquén
Varias cuadras de manifestantes marcharon por el centro de Neuquén. Se destacaban las columnas de ATEN Capital, Plottier y Senillosa, los partidos de izquierda de la provincia y numerosas organizaciones sociales, sindicales, de la juventud, ambientalistas en defensa del agua y organismos de derechos humanos.
Córdoba
Importantes columnas de los partidos que componen el FIT-U marcharon junto a sectores independientes, el Comité en defensa de Palestina, familiares de Agostina Vega, trabajadoras y trabajadores despedidos de empresas metalúrgicas y del neumático, agrupaciones de jubiladas y jubilados, estudiantes universitarios y docentes del Conicet, entre otros.
Rosario
Miles de personas marcharon en esa ciudad para mostrar su bronca con el plan económico. A los partidos de izquierda se sumaron organizaciones sociales, sectores independientes, y sindicatos como el de los docentes universitarios, portuarios, marítimos, la Comisión Interna de ATE Conicet y el Frente 4 de Abril de docentes.
Tierra del Fuego
Importantes marchas se registraron en la provincia. Partidos de izquierda, con fuerte presencia de IS, sindicatos, estudiantes, numerosos colectivos de la cultura, ambientales y de derechos humanos, veteranos de Malvinas y comunidades de pueblos originarios, entre otros, se sumaron a la convocatoria tanto en Ushuaia como en Río Grande.

Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
Con el título Onganía, Milei y una bronca que no cesa, Pablo Sirvén escribió un editorial en el diario La Nación del 20/9. “Corría 1970 y el adolescente Cantilo hizo estallar toda su creatividad musical y poética en la Marcha de la Bronca, un clásico del rock nacional que nunca perdió vigencia y que ayer recobró nuevo sentido”. Se refería a los estribillos que se cantaron al final de la Marcha de la Bronca del 19S en Plaza de Mayo.
El periodista, luego de señalar que algunas frases de la canción afortunadamente envejecieron, como por ejemplo “bronca porque está prohibido todo”, se despacha diciendo que “sería mejor que concebida para repudiar a un presidente de facto no sirviera para idéntico fin de ninguno de los mandatarios elegidos democráticamente. Si no […] terminamos banalizando los golpes militares y dando la peligrosa impresión de que nos da lo mismo unos que otros”.
Lo que no se pregunta es por qué una canción de hace 56 años que describe una dictadura recobra actualidad hoy con Javier Milei. Tenemos claro desde la izquierda y el pueblo trabajador que dictadura no es igual a democracia, entre otras cosas porque el golpe lo sufrió centralmente la clase trabajadora y la juventud, que luego, con grandes movilizaciones, la terminó tirando abajo. ¿Pero acaso Milei no reivindica a los milicos asesinos cada 24 de marzo, niega los 30 mil, se alinea con Donald Trump y el FMI, que estuvieron detrás del golpe, se abraza con Benjamin Netanyahu y tilda de terroristas a periodistas, profesores, estudiantes y a todo aquel que se moviliza en su contra?
Sirvén cree que hoy “imperan las instituciones”. ¿Y los vetos a las leyes de discapacidad y universidades y su incumplimiento son democracia? ¿Y las represiones a las y los jubilados todos los miércoles? ¿Y el proyectil que impactó en la cabeza de Pablo Grillo o las violaciones a los derechos humanos de este gobierno?
Y agrega en su nota, que parecía poética, “es comprensible ese razonamiento ya que los resultados que recogen de las urnas son sistemáticamente insignificantes y prefieren romper el sistema […] la izquierda más recalcitrante disimula la búsqueda de otra vía. No empeoremos con un nuevo salto al vacío”.
O sea, prefiere que siga Milei a que la izquierda pelee por un gobierno de la clase trabajadora. Bienvenidas sus críticas, entonces. Indican que vamos por buen camino.