Jun 18, 2026 Last Updated 8:46 PM, Jun 17, 2026

Escribe Juan Carlos Giordano, Diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT

El gobierno convocó a un acuerdo nacional a gobernadores y dirigentes políticos patronales del peronismo. El objetivo es “bajar el déficit” ahora y achicar el “gasto” del presupuesto 2019, es decir, un ajuste permanente por exigencia del FMI. Los supuestos “opositores” le dieron un guiño a Macri.

Macri convocó a un “gran acuerdo nacional”. Ante su debilidad manifiesta y el repudio popular al acuerdo con el FMI de la gran mayoría del pueblo trabajador, el gobierno apunta a una negociación por arriba entre los gobernadores, los políticos de la oposición patronal (peronismo en sus distintas variantes) y la CGT para avalar el mayor ajuste que se viene. La CGT ya avisó que no va a fijar ningún paro nacional “en horas difíciles”. Luis Barrionuevo, burócrata y titular del PJ intervenido, ha dicho que va a “ayudar al gobierno”.

El acuerdo, según trascendió, no va a tener un boom mediático. Lo grafican de esta manera: “No hay que imaginar una mesa, un cartel, una escenificación. No hay un señor PJ, un señor sindicalismo, un señor empresario”.

Va a ser un acuerdo por abajo porque nadie quiere quedar pegado a semejante foto donde, sentados en una mesa, se comprometan a un mayor ajuste. Alguien del riñón peronista dijo: “Le vamos a dar las herramientas a Macri pero no a comprometernos”. Es decir, apoyo, pero que no se note. El peronismo tiene predisposición para seguir acordando con el gobierno de manera “crítica”, como dicen, para ir ganando votitos en vistas a las elecciones de 2019.

¡No me dejes afuera!

“El diálogo no debe ser motivado por un ajuste que exija el FMI”, dijo el jefe del bloque Justicialista en Diputados y hombre de Urtubey, Pablo Kosiner. Este dirigente quiere “un diálogo permanente” con el gobierno no solo para aceptar las condiciones del organismo internacional usurero. 
El presidente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, por su parte señaló: “En un acuerdo todas las partes ceden algo. Si el gobierno quiere imponer la agenda va mal, si quiere consensuar es otra cosa”. ¿Muy claro, no? Le está diciendo a Macri “dame un caramelito y yo te sigo apoyando”.

Sergio Uñac, el delfín de Gioja y gobernador de San Juan, quien se ufana a los cuatro vientos diciendo que “acompaña institucionalmente al presidente Macri”, al ser preguntado sobre qué opina del acuerdo con el FMI, dijo: “No emito opinión, hay que ver los condicionantes”. ¡Uñac coincide con Macri y la titular de ese organismo chupasangre que puede haber un FMI bueno!

El gobernador kirchnerista de Río Negro, Alberto Weretilneck, agregó: “Macri planteó que esta oportunidad que se abría con el FMI tenía que ser aprovechada correctamente” (sic). Y la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, si bien no hizo declaraciones posreunión en la Rosada con el oficialismo, dio lugar a versiones que dijeron que “Corpacci siempre estuvo en sintonía con nosotros. Siempre apoya” (Clarín, 19/5). Textuales de los propios gobernadores y dirigentes peronistas sobre el tema.

El FIT se opone a cualquier acuerdo

Al contrario de lo que hace el peronismo en sus distintas variantes, el Frente de Izquierda ha rechazado públicamente cualquier acuerdo con el gobierno. Si bien algunos de los dirigentes patronales del peronismo critican para la televisión al FMI, avalan un diálogo con el gobierno para hacer pasar el ajuste. El FIT, en cambio, llama a derrotar el pacto Macri-FMI como lo señaló en una declaración que transcribimos en la contratapa de esta edición. Exige un paro general para derrotarlo y levanta medidas de fondo al servicio del pueblo trabajador. Una prueba más de que a Macri solo lo están enfrentando los trabajadores y la izquierda, no el peronismo ni nadie de la oposición patronal.


Tarifazos y FMI: Schiaretti, a favor

Escribe Claudio Funes

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, dio su respaldo a Macri y defendió los tarifazos. Hasta insistió en pedirle al Senado que no apruebe el proyecto que limita las tarifas a pesar de que es completamente insuficiente. “El Congreso no se tiene que meter con las tarifas”, dijo. De cotillón.

Como si esto fuera poco, apoyó el acuerdo con el FMI. Con la excusa de cuidar la gobernabilidad, es un claro cómplice del gobierno. Y junto a otros gobernadores, el massismo y el randazzismo, Schiaretti es parte del peronismo que intenta reinventarse para volver a engañar al pueblo trabajador y ser opción al macrismo en las elecciones de 2019. Está claro. El peronismo no es salida.


¿Qué fue el Gran Acuerdo Nacional?

En 1971, el general Alejandro Agustín Lanusse, presidente de facto, fue el creador de la idea del Gran Acuerdo Nacional (GAN). Producto de la onda expansiva de aquella enorme lucha del año 1969, que fue el Cordobazo, Lanusse debía preparar su retirada.

El GAN fue el instrumento final de un gobierno herido de muerte por las movilizaciones obreras y populares de la época. Buscaba una salida ordenada e institucional para preservar los intereses del imperialismo, las grandes patronales y continuar descargando la crisis sobre el pueblo trabajador. Fue un pacto con radicales y peronistas.

Hoy, a pesar de la complicidad de la oposición patronal y la burocracia traidora que frena las luchas, el acuerdo de Macri con el FMI no ha hecho más que profundizar y acelerar el rechazo de las masas hacia su gobierno, que ha entrado en crisis. El nuevo GAN de Macri es una caricatura devaluada de aquel.

 

Las imágenes valen más que mil palabras. Los trabajadores del subte fueron reprimidos, sus delegados detenidos y están con amenazas de desafuero. La UTA, mientras tanto, tras haber firmado una paritaria por el 15% en cuotas, no solo no los apoya, sino que los criminaliza, denunciándolos como “no representativos” de sus compañeros. Hace un par de días tuvimos otra represión, a los despedidos de Cresta Roja, y antes, a los trabajadores del INTI. Más atrás en el tiempo también habían sido reprimidos los mineros de Río Turbio, que finalmente consiguieron la reincorporación de 160 compañeros. Todos estos hechos son una síntesis de a dónde nos quiere llevar el pacto de Macri con el FMI y su ajuste.

Están dispuestos a hacerlo pasar a toda costa, con “mano dura”, incluso con palazos, balas de goma y gas pimienta. Para ello cuentan con la complicidad de buena parte de la burocracia sindical.

Al ajuste que ya se venía dando con los tarifazos y la inflación ahora se le sumó el alza de precios de estos días, con remarcaciones desaforadas por todas partes. Ya cualquier trabajador sabe que aceptar el techo salarial de 15% es resignarse a perder una porción importante de su poder adquisitivo. Y todo esto antes de que se firme el acuerdo con el Fondo, que nadie duda significará un mayor ajuste. Esto alimenta la bronca. La imagen del gobierno está en su peor momento, como lo pudieron comprobar los propios funcionarios de Cambiemos en sus “timbreos” del fin de semana pasado, donde fueron repudiados, verificándose lo que ya señalaban todas las encuestas: que la inmensa mayoría está en contra de cualquier acuerdo con el FMI.

En los lugares de trabajo crece el debate acerca de qué hacer para enfrentar todo esto. Mientras tanto se siguen dando duras luchas, como la de los docentes de Neuquén, que llevan un mes y medio de paro; o el resto de la docencia, que este miércoles 23 realizará una marcha federal a Plaza de Mayo, o el ya mencionado de los compañeros del subte. Frente a esta realidad, el rol de la mayoría de la directiva de la CGT le sigue salvando las papas al gobierno. En estos días, el triunviro Héctor Daer llegó a decir: “No descartamos el paro, pero por ahora no es el momento”.

¡Increíble! ¿Cómo que ahora no es el momento? Si con la inflación pulverizando salarios y jubilaciones, con trabajadores reprimidos y presos, con un plan de ajuste del FMI en puerta “no es el momento”, ¿cuándo va a ser? Lo concreto es que continúan buscando excusas para ganar tiempo y no hacer nada: la burocracia de la CGT se reúne y convoca a otra reunión, que a la vez llama a una ronda de consultas con la Iglesia y los empresarios. La clásica “calesita” para justificar su inmovilismo. La oposición peronista en sus diversas versiones, por su parte, sigue desojando la margarita en su reacomodamiento con la mirada en 2019. Así algunos se reúnen con Macri e incluso le dan la razón en que “el gobierno tiene la potestad en decidir sobre las tarifas”, como Schiaretti y Urtubey. Otros, más vivos, viendo cómo crece el repudio al macrismo, se radicalizan en sus discursos. Pero ninguno plantea una sola medida para salir a enfrentar ahora el ajuste. Todos, en nombre de la “gobernabilidad”, se juegan a sostener a Macri y, en todo caso, apuntar sus expectativas a las elecciones de 2019.

Desde el peronismo kirchnerista es de donde se escuchan planteos altisonantes contra el FMI y las políticas de ajuste de Macri. Lo mismo desde la CTA y la Corriente Federal de la CGT. Hace unos días Pablo Moyano planteó que “es necesario un paro antes del mundial”. Pero hasta el día de hoy todo queda en palabras. De nuevo, es un planteo “para llevarlo a una reunión de la directiva de la CGT”. Nadie lo concreta ni se plantea organizarlo. Como lo escuchamos reclamado a gritos por los compañeros del subte, de ATEN y tantos otros.

Es necesario salir ya mismo a enfrentar el ajuste. Hay que conformar un gran movimiento nacional, obrero y popular contra el pacto Macri-FMI y por el no pago de la deuda. Para llevarlo adelante desde el Frente de Izquierda hemos tenido la iniciativa de lanzar una campaña con una declaración unificada que reproducimos en las páginas de este periódico, y un petitorio para firmar masivamente, planteando salir con todo a las calles, poniendo mesas donde expliquemos las consecuencias del pacto, y terminando con actos en todo el país. Reclamando, como también lo hace el sindicalismo combativo, que se convoque ya mismo a un paro nacional y a un plan de lucha para derrotar el ajuste y el pacto Macri-FMI. Es la tarea urgente de estos día

 

 
 
 
 
 
 

Las imágenes valen más que mil palabras. Los trabajadores del subte fueron reprimidos, sus delegados detenidos y están con amenazas de desafuero. La UTA, mientras tanto, tras haber firmado una paritaria por el 15% en cuotas, no solo no los apoya, sino que los criminaliza, denunciándolos como “no representativos” de sus compañeros. Hace un par de días tuvimos otra represión, a los despedidos de Cresta Roja, y antes, a los trabajadores del INTI. Más atrás en el tiempo también habían sido reprimidos los mineros de Río Turbio, que finalmente consiguieron la reincorporación de 160 compañeros. Todos estos hechos son una síntesis de a dónde nos quiere llevar el pacto de Macri con el FMI y su ajuste.

Están dispuestos a hacerlo pasar a toda costa, con “mano dura”, incluso con palazos, balas de goma y gas pimienta. Para ello cuentan con la complicidad de buena parte de la burocracia sindical.

Al ajuste que ya se venía dando con los tarifazos y la inflación ahora se le sumó el alza de precios de estos días, con remarcaciones desaforadas por todas partes. Ya cualquier trabajador sabe que aceptar el techo salarial de 15% es resignarse a perder una porción importante de su poder adquisitivo. Y todo esto antes de que se firme el acuerdo con el Fondo, que nadie duda significará un mayor ajuste. Esto alimenta la bronca. La imagen del gobierno está en su peor momento, como lo pudieron comprobar los propios funcionarios de Cambiemos en sus “timbreos” del fin de semana pasado, donde fueron repudiados, verificándose lo que ya señalaban todas las encuestas: que la inmensa mayoría está en contra de cualquier acuerdo con el FMI.

En los lugares de trabajo crece el debate acerca de qué hacer para enfrentar todo esto. Mientras tanto se siguen dando duras luchas, como la de los docentes de Neuquén, que llevan un mes y medio de paro; o el resto de la docencia, que este miércoles 23 realizará una marcha federal a Plaza de Mayo, o el ya mencionado de los compañeros del subte. Frente a esta realidad, el rol de la mayoría de la directiva de la CGT le sigue salvando las papas al gobierno. En estos días, el triunviro Héctor Daer llegó a decir: “No descartamos el paro, pero por ahora no es el momento”.

¡Increíble! ¿Cómo que ahora no es el momento? Si con la inflación pulverizando salarios y jubilaciones, con trabajadores reprimidos y presos, con un plan de ajuste del FMI en puerta “no es el momento”, ¿cuándo va a ser? Lo concreto es que continúan buscando excusas para ganar tiempo y no hacer nada: la burocracia de la CGT se reúne y convoca a otra reunión, que a la vez llama a una ronda de consultas con la Iglesia y los empresarios. La clásica “calesita” para justificar su inmovilismo. La oposición peronista en sus diversas versiones, por su parte, sigue desojando la margarita en su reacomodamiento con la mirada en 2019. Así algunos se reúnen con Macri e incluso le dan la razón en que “el gobierno tiene la potestad en decidir sobre las tarifas”, como Schiaretti y Urtubey. Otros, más vivos, viendo cómo crece el repudio al macrismo, se radicalizan en sus discursos. Pero ninguno plantea una sola medida para salir a enfrentar ahora el ajuste. Todos, en nombre de la “gobernabilidad”, se juegan a sostener a Macri y, en todo caso, apuntar sus expectativas a las elecciones de 2019.

Desde el peronismo kirchnerista es de donde se escuchan planteos altisonantes contra el FMI y las políticas de ajuste de Macri. Lo mismo desde la CTA y la Corriente Federal de la CGT. Hace unos días Pablo Moyano planteó que “es necesario un paro antes del mundial”. Pero hasta el día de hoy todo queda en palabras. De nuevo, es un planteo “para llevarlo a una reunión de la directiva de la CGT”. Nadie lo concreta ni se plantea organizarlo. Como lo escuchamos reclamado a gritos por los compañeros del subte, de ATEN y tantos otros.

Es necesario salir ya mismo a enfrentar el ajuste. Hay que conformar un gran movimiento nacional, obrero y popular contra el pacto Macri-FMI y por el no pago de la deuda. Para llevarlo adelante desde el Frente de Izquierda hemos tenido la iniciativa de lanzar una campaña con una declaración unificada que reproducimos en las páginas de este periódico, y un petitorio para firmar masivamente, planteando salir con todo a las calles, poniendo mesas donde expliquemos las consecuencias del pacto, y terminando con actos en todo el país. Reclamando, como también lo hace el sindicalismo combativo, que se convoque ya mismo a un paro nacional y a un plan de lucha para derrotar el ajuste y el pacto Macri-FMI. Es la tarea urgente de estos días.

Escribe José Castillo

Nos quieren hacer pagar el desastre ocasionado por el feroz endeudamiento del gobierno de Macri y la bicicleta financiera que enriqueció en estos dos años a los especuladores, ahora sumándole el plan de ajuste del FMI. No podemos permitirlo. Tenemos que movilizarnos para enfrentarlo exigiendo paro nacional y plan de lucha, mientras le oponemos un plan económico alternativo, obrero y popular que priorice las más urgentes necesidades de salario, trabajo, educación, vivienda y salud.

1. Aumento salarial de emergencia

La devaluación y los tarifazos están pulverizando los salarios y las jubilaciones. Ya se habla de una inflación cercana al 30% anual. Hay que romper el techo salarial de 15% y exigir que se reabran las paritarias. Ningún trabajador debe ganar menos de 28.000 pesos, ajustado mensualmente por la inflación. Aumento de emergencia para los jubilados y 82% móvil. No a la reforma laboral antiobrera que sólo sirve para engordar las ganancias de las patronales

2. No al FMI. Plata para trabajo, salud, educación y vivienda, no para la deuda 

El gobierno de Macri ya nos endeudó en más de 130.000 millones de dólares. El endeudamiento se acerca a los 400.000 millones de dólares y cada vez pagamos más de intereses. Ahora con la devaluación todo es un tembladeral, desnudándose que hay vencimientos de cortísimo plazo inmanejables, como los actuales de las Lebac. El gobierno de Macri, después de regalarle a los especuladores 13.000 millones de dólares de reservas en dos meses, ahora acude al FMI, lo que llevará a un mayor ajuste. Basta de ajuste para pagar a los acreedores y financiar la bicicleta financiera. Hay que suspender inmediatamente los pagos de deuda externa y volcar todos esos recursos a un plan de obras públicas que, al mismo tiempo que genere trabajo genuino, sirva para resolver las más urgentes necesidades populares.

3. Basta de timba financiera. Nacionalización de la banca y el comercio exterior

Hay que terminar con la fuga de capitales y los negocios de los buitres especuladores con el dólar. Hay que decir basta a los negocios de los monopolios exportadores que saquean al país y luego fugan los dólares y no desperdiciar divisas en importaciones innecesarias. El ahorro popular debe ser protegido. Y la banca debe estar al servicio de otorgar créditos para el consumo popular, el acceso a la vivienda y la financiación de obras necesarias para el real desarrollo del país.

4. Abajo los tarifazos, que se reestaticen todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios

Eliminación de los aumentos de tarifas. Tarifa social para todos los que la necesiten. Ni aumentos de tarifas impagables ni subsidios a las empresas privatizadas para garantizarles sus superganancias. Hay que rescindir todos los contratos y reestatizar esas empresas que hace más de 25 años brindan servicios pésimos, nunca invirtieron un peso y sólo se limitaron a saquear nuestro gas y petróleo.

5. Que la crisis la paguen quienes la provocan y se llevan las superganancias

Macri les sacó las retenciones a los monopolios exportadores y les dio miles de facilidades y exenciones a los grandes empresarios, que tienen miles de trabajadores en negro y ni siquiera depositan los aportes patronales. Mientras tanto, el pueblo paga 21% de IVA, el más injusto de los impuestos. Hay que eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y reemplazarlo por más impuestos para los ricos, las grandes empresas y los especuladores financieros.

Escribe Martín Fú

Seguramente muchos lectores de El Socialista se preguntarán en qué medios de comunicación salieron las declaraciones de Cristina Kirchner sobre el nuevo acuerdo del gobierno de Macri con el FMI. Muchos buscaron y no encontraron nada. Nada, ni un tuit.

Las declaraciones no aparecen en ningún lado porque la ex presidenta prefiere el silencio. Mientras la bronca por el acuerdo es principal tema de discusión y de repudio popular, Cristina Kirchner evita definirse sobre la nueva entrega y ajuste que Macri está pactando con el Fondo Monetario Internacional. Pero aquellos que en su momento aparecieron como los “economistas estrellas” del ex candidato presidencial kirchnerista Daniel Scioli no muestran disimulo en apoyar, con distintos matices, el acuerdo. Mario Blejer cuestiona el apuro de ir al Fondo, que “primero habría explorado un acuerdo con la Reserva Federal o el Tesoro de Estados Unidos” y que “este FMI es más transparente que el de los 90” (Clarin, 12 de mayo). Miguel Bein, a pesar que el mes pasado pedía un dólar más alto y apoyaba “con reservas” la política económica del macrismo, ahora prefiere el silencio, como Cristina.

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