Oct 28, 2021 Last Updated 11:28 PM, Oct 27, 2021

Desde el Frente de Izquierda Unidad venimos insistiendo hace meses que se está llevando adelante un fuerte ajuste contra el pueblo trabajador. Ahora resulta que quien afirma eso es la misma vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández (similar a lo que afirmó, más brutalmente, la diputada Fernanda Vallejos). Claro que el kirchnerismo sostuvo eso en el marco de su pelea por los puestos del gabinete responsabilizando a Alberto Fernández. “Ganó Cristina”, titularon todos los diarios. Fue así, pero en absoluto para terminar con ese ajuste que se denunciaba. Cristina impuso un gabinete con figuras de terror, como Juan Manzur o Aníbal Fernández. Pero la política económica (y el ajuste) siguen siendo los mismos. Para muestra basta un botón: todo el peronismo estuvo de acuerdo la semana pasada en que se paguen 1.900 millones de dólares al FMI.

Hay algo que los une: el espanto ante la pérdida de votos y la derrota electoral. Por eso ahora salen todos juntos (el presidente Fernández, Cristina y Máximo Kirchner, Massa, los gobernadores, los intendentes del Conurbano), con un conjunto de medidas que, supuestamente, tienen como objetivo, “ahora sí, ponerle plata en el bolsillo a la gente”. Se trata de una simple y pura maniobra electoral. Y de patas cortas. Primero, porque no resiste la pregunta: si había que tomar medidas populares para reactivar la economía y atacar la pobreza, ¿por qué no lo hicieron antes? Pero, segundo, y mucho más importante, porque estas medidas que ahora salen a vender como si fueran la panacea son meramente cosméticas, no resuelven absolutamente nada. Ni el vergonzoso “aumento” al salario mínimo, que por hora de trabajo no llega al valor de un café. Ni el todavía no confirmado “nuevo bono” a los jubilados, que no llega ni a acercarse a remediar la pérdida de las jubilaciones frente a la inflación, ni sus valores de indigencia. Detrás de todo esto, el único objetivo es el intento desesperado por recuperar votos, o lograr que una fracción de los millones de trabajadores y sectores populares que no fueron a votar lo hagan en noviembre a favor del Frente de Todos.

Pero el gobierno peronista de Alberto Fernández no sólo no resuelve ninguna de las más urgentes necesidades populares con estos anuncios “para la tribuna”. Peor aún: luego de las elecciones, y en unidad con los macristas de Juntos y también Milei y Espert, votarán un nuevo ajuste, mayor aún, exigido por la firma del acuerdo con el FMI.

Oponiéndose a todo esto, la única alternativa es el Frente de Izquierda Unidad. Que venimos de hacer una gran elección en las PASO, logrando más de un millón de votos a nivel nacional, una elección histórica en Jujuy, buena votación en CABA y otras provincias y extraordinarias performances electorales en las barriadas populares del conurbano bonaerense. Quedando en inmejorables condiciones para que la voz de la izquierda siga en el Congreso Nacional (además de en las legislaturas provinciales).

Lograrlo será muy importante para el pueblo trabajador. Porque las diputadas y diputados del Frente de Izquierda Unidad serán los únicos que denunciarán y enfrentarán en el Congreso el actual ajuste y el mayor que se viene. Porque el FIT Unidad será quien estará en las calles, apoyando incondicionalmente las luchas que se vienen.

Por eso llamamos a los que nos votaron, muchos de ellos rompiendo con el Frente de Todos, a que no se dejen engañar por los cantos de sirena del gobierno que dice que “ahora sí” se ocupará de ellos. Es una vulgar mentira. La única salida es volver a votar al FIT Unidad en noviembre. De igual forma nos dirigimos a los millones que asqueados no fueron a votar: les pedimos el voto, que expresen su bronca ayudando a fortalecer a la única alternativa que se le va a plantar al ajuste y a la entrega al FMI. Y también queremos dialogar con todos aquellos que terminaron votando al Frente de Todos con dudas, “para que no gane la derecha de Macri”. Les decimos que quien ya le está haciendo “el juego a la derecha” es el propio gobierno, al poner como jefe de gabinete al celeste y antiderechos de Manzur, o a Aníbal Fernández, el responsable político del asesinato de Kosteki y Santillán. Pero la verdadera “santa alianza” se verá después de las elecciones, cuando, salvo el FIT Unidad, todos juntos voten el ajuste del FMI. Por eso los invitamos a reflexionar juntos y a votar al Frente de Izquierda en noviembre.

Porque somos los únicos que planteamos un auténtico programa alternativo, obrero y popular, que priorice y resuelva las más urgentes necesidades populares. No pagando la deuda externa, rompiendo los lazos políticos y económicos que nos someten al FMI. Cobrando impuestos de verdad a las grandes riquezas. Imponiendo un aumento de salarios y jubilaciones para que nadie gane menos que la canasta familiar, otorgando un IFE de 40.000 pesos para todo el que lo necesite y poniendo en marcha un plan de viviendas populares para terminar con el déficit habitacional y dar trabajo genuino.

Tenemos una gran tarea por delante. Ahora, terminadas las PASO, el FIT Unidad saldremos todos a pelear por más votos el 14 de noviembre. En las calles, debatiendo con nuestras compañeras y compañeros de trabajo, estudio, vecinos y familiares. Creando comités de apoyo al Frente de Izquierda. Consiguiendo miles de nuevos fiscales. Haciendo que se escuche por todas partes, masivamente, el clamor de que hacen falta diputadas y diputados del FIT Unidad.
 


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad

El gobierno tras la debacle electoral volvió a retomar el discurso “le estamos poniendo plata al bolsillo de la gente”. Mientras dice eso pagó en estos días otros 1.900 millones de dólares al FMI. Puso a un “gabinete de terror”. Y simula haber escuchado el mensaje de las urnas. No hay que dejarse engañar. El Frente de Todos no es salida para el pueblo trabajador. El 14 de noviembre hay que votar al Frente de Izquierda Unidad para repudiar con más fuerza al ajuste, al saqueo y al FMI.

La derrota electoral del Frente de Todos y del peronismo ha sido desastrosa. Se les esfumaron cinco millones de votos desde 2019 para acá. Ahora intenta recuperar parte de lo perdido con un “nuevo” gabinete y medidas puramente electoralistas que intentan tapar el ajuste en curso. Pero si fue castigado en las urnas fue precisamente por aplicar un mayor ajuste para pagar la deuda externa, camino que el gobierno ha ratificado. Veamos.

Que hay un ajuste no solo lo demuestra el resultado electoral sino también el reconocimiento del propio gobierno, aunque lo niegue en público. Una planilla de las 4.851 páginas del Presupuesto 2022 revela que desde enero a junio de este año se destinó más plata para la deuda que para Salud o Educación; y más para la deuda que sumado Ciencia y Tecnología, Trabajo, Vivienda, Agua Potable y Alcantarillado y Ecología y Medio Ambiente.

Cristina Fernández también habla de que hay un ajuste, solo que para salvarse de la hecatombe electoral. Es precisamente su gobierno, sus diputadas y diputados y senadoras y senadores quienes vienen votando y acompañando el ajuste y todos los pagos de la deuda.

Tras la derrota el gobierno quiere recuperar parte de los votos perdidos con el cambio de gabinete y sus anuncios electoralistas. Quiere vender que escuchó el mensaje de las urnas. Habla de “ponerle” plata a la gente con la suba del salario mínimo, vital y móvil a 32.000 pesos. Pero esa medida cosmética fue para evitar el escándalo de que el salario mínimo esté por debajo de la canasta de indigencia. También el 80% de las jubilaciones están por debajo de ese índice, que ningún bono va a erradicar. Hasta se les ha reducido el monto para el pago de las sentencias jubilatorias del Presupuesto para el año que viene. Otra vergüenza de este gobierno “nacional y popular”.

Los 150.000 millones de pesos que se anuncian para volcar a lo social son una migaja comparado con lo que se está destinando a los pagos de la deuda externa. El miércoles pasado el gobierno pagó 1.900 millones de dólares al FMI (4.000 millones serán hasta fin de año) con lo que se podrían construir 60.000 viviendas y dar trabajo genuino a 250.000 desocupados. Y de la mano del macrismo de Juntos y de Milei y Espert se apresta a reconocer el endeudamiento Macri-FMI, adosándole al pueblo trabajador una deuda de 45.000 millones de dólares que no vio, sino que fue para la bicicleta financiera.

Además, la designación de Manzur ha sido un cachetazo al movimiento de mujeres que conquistó con su lucha el aborto legal. Manzur es pro Iglesia y un militante anti derecho, además de ser un lobbista de los laboratorios y un hombre respetado por la embajada yanqui e israelí. Siendo gobernador de Tucumán fue noticia en 2019 por la compra de armas al Estado de Israel por 9 millones de dólares, que usa para reprimir.

Otro de los impresentables del gabinete es Aníbal Fernández, el responsable político de los asesinatos de Kosteki y Santillán; quien decía que Julio López podría estar tomando té en la casa de su tía y acusó falsamente al Pollo Sobrero de quemar trenes, entre otras barbaridades. “Nuevo” gabinete que va a impulsar más leyes de saqueo, contaminación y exenciones impositivas como las anunciadas en beneficio de las petroleras, mineras, automotrices y el agronegocio.
Cristina se intenta despegar con sus críticas, pero avaló al nuevo gabinete y respalda el acuerdo que se va a firmar con el FMI. No es cierto por lo tanto como dicen algunos, que al gobierno “le hace falta más kirchnerismo”. Todos están involucrados en esto, Alberto, Cristina, Massa, Kicillof, Máximo, los gobernadores, la CGT y la CTA y los movimientos sociales afines al gobierno.

Las medidas tomadas por el gobierno han ratificado el rumbo que ya fue repudiado. Llamamos a los trabajadores, mujeres, a la juventud, vecinas y vecinos, jubiladas y jubilados, a seguir enfrentando al gobierno por izquierda. A no “castigarlo” votando equivocadamente al macrismo de Juntos que ya gobernó con tarifazos y un brutal endeudamiento o a variantes deplorables, ultra derechistas y mentirosas como Milei. Hay que votar por el Frente de Izquierda Unidad.
 
 


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad

Pasaron las PASO y todos los políticos patronales tradicionales (incluído Milei) salen a la caza de quienes no los votaron para después de las elecciones ponerse de acuerdo en seguir salvando a los grandes empresarios, a los ladrones de guante blanco y al FMI. Esa es la regla que se viene dando en todos los procesos electorales. Los únicos que denunciamos todo esto y vamos a seguir estando al lado del pueblo trabajador acompañando sus reclamos por salario o trabajo, somos las y los diputados del Frente de Izquierda Unidad. Esa fue nuestra constante desde que logramos bancas en el Congreso y en las legislaturas desde hace años.

¿Puede seguir creciendo la izquierda en noviembre? Eso nos pregunta el periodismo y quienes vieron con entusiasmo el impacto por la alta votación lograda por el FIT Unidad en todo el país superando el millón de votos y siendo tercera fuerza nacional. No es casual. Crecimos en todo el país, en distritos claves como Provincia de Buenos Aires y CABA. En Jujuy llegamos al histórico 23,6% de los sufragios.

La respuesta es sí, podemos seguir creciendo en noviembre por varios motivos. Primero, porque en estos años desde las PASO a las generales hemos subido en las votaciones. Segundo, porque el desencanto con el gobierno peronista es aún mayor con el anuncio del “nuevo” gabinete con viejos políticos del PJ o viendo el uso electoralista de los anuncios sociales. Intendentes del conurbano incluso reparten bicicletas y el barón del conurbano Mario Ishii, de José C. Paz, entregó bolsas de comida en pleno acto con el presidente. Parte de esa bronca se puede volver a expresar a favor del FIT Unidad.

La fuerte votación del Frente de Izquierda ha entusiasmado a quienes apuestan a fortalecer una alternativa política opuesta a “todos los que nos vienen gobernando”. Se sabe que no da lo mismo que la izquierda esté o no en el Congreso denunciando, proponiendo y levantando la voz por los de abajo.

El gobierno peronista del Frente de Todos quiere recuperar algo de lo perdido para más de lo mismo. Y el macrismo de Juntos quiere capitalizar el voto castigo acrecentando sus bancas para sacar la indemnización por despido o avanzar en leyes anti obreras y antipopulares.

Llamamos a las y los trabajadores y demás sectores populares a estar alertas. Muchos nos votaron diciendo “el peronismo me defraudó, nunca votaría a la derecha de Macri, por eso voté a la izquierda”. Hay que seguir por ese camino. El que castiga de verdad y propone algo distinto es la izquierda.

Somos los únicos que junto al sindicalismo combativo repudiamos y luchamos contra el ajuste, el saqueo del país y el FMI. Somos los únicos que decimos que hay que dejar de pagar la deuda externa para que la plata vaya a salario y trabajo. La disyuntiva es FMI o FIT Unidad. No hay otra. Para eso hay que seguir teniendo diputadas y diputados de izquierda.

Con el resultado de las PASO estaríamos logrando dos bancas al Congreso Nacional desde Provincia de Buenos Aires y un legislador por la tercera sección electoral por ese distrito. También estamos peleando otra por CABA -además de lograr dos legisladores- y por Jujuy. Quedamos a su vez muy cerca de poder conquistar algunos concejales en el conurbano. Todo esto se tiene que coronar el 14 de noviembre. Por eso no hay que bajar la guardia. A seguir apoyando al Frente de Izquierda Unidad siendo voceros de sus propuestas en los lugares de trabajo, colegios, barrios y plazas, haciendo la cadena del voto para lograrlo.


Escribe Mónica Schlotthauer, diputada nacional por Izquierda Socialista /FIT Unidad

El gobierno de Alberto Fernández acaba de realizar un nuevo pago en efectivo al FMI. Fue por la suma de 1.900 millones de dólares (340.000 millones de pesos). En medio de la crisis, la desocupación y la miseria, se sigue priorizando el pago de la deuda.

Mientras el gobierno del Frente de Todos sigue declamando que la deuda tomada por el macrismo con el FMI, por casi 50.000 millones de dólares, fue un auténtico fraude y utilizada en su totalidad para la fuga de capitales, sin embargo sigue abonándola sin chistar.

En este caso, la anécdota llega a niveles de escándalo. A comienzos de año el FMI anunció la entrega a cada país del mundo de un monto de dinero, en lo que se denomina “derechos especiales de giro” para aplicarlo a las necesidades de la pandemia. Tengamos en claro que no se trata de ninguna “beneficencia” por parte de Fondo: la inmensa mayoría de ese dinero fue, obviamente, a los propios países imperialistas. Pero a la Argentina le tocaron 4.500 millones de dólares. Lo indignante es que el gobierno, en vez de aplicarlos a resolver las más urgentes necesidades sanitarias o sociales, decidió usar ese dinero para pagarle...al propio FMI, por los vencimientos de las cuotas del fraudulento préstamo tomado por Macri. O sea la plata entró por una puerta y salió por la otra. Lo mismo se hará con la próxima cuota que vence con el Fondo, por un monto similar en el mes de diciembre. Totalmente opuesto a lo que varios referentes kirchneristas habían planteado el 25 de mayo. Y, por contrapartida, exactamente igual a como lo planteó la propia vicepresidenta Cristina Fernández en el acto de lanzamiento de la campaña del Frente de Todos.

El gobierno dijo que “tomó nota” de los resultados electorales. Y que, ahora sí, se le pondrá plata en el bolsillo a la gente. Pero hizo todo lo contrario: la plata que se le entrega al FMI es mucho más que todos los anuncios que se hicieron, que no alcanzan el nivel de una aspirina, en comparación con lo que requiere el drama popular.

¿Qué se podría haber hecho con esa plata?

Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad somos tajantes: con los 1.900 millones de dólares que se pagaron al Fondo se podrían haber construido 60.000 viviendas populares, dando trabajo a 250.000 desocupados. ¡Eso sí que hubiera sido “ponerle plata en el bolsillo a la gente”!

Y todo esto no es lo peor. El gobierno del Frente de Todos, con el acuerdo de Juntos por el Cambio e incluso de los libertarios de Milei y Espert, se apresta a firmar un nuevo acuerdo con el FMI, que significará más ajuste, miseria para el pueblo trabajador y saqueo de nuestras riquezas.

Es inconcebible que el gobierno peronista del Frente de Todos siga pagando una deuda usurera y fraudulenta en plena pandemia. Ya el año pasado se nos vendió que, después del acuerdo con los acreedores privados, “ahora sí” se comenzaba el crecimiento y la redistribución de la riqueza. Nada de eso pasó. Por el contrario, se comenzó la larga negociación de la otra fase de la deuda externa, la que se le debe al FMI.

Así no hay salida, ni para reactivar la economía, ni para redistribuir la riqueza. Se repite la historia, más pagamos, más debemos. Y nos seguimos sometiendo a los dictados de ajuste del FMI. Solo el Frente de Izquierda Unidad tiene una propuesta alternativa frente a los “pagadores seriales de la deuda”: hay que suspender inmediatamente todos los pagos, romper los lazos políticos y económicos que nos sujetan al Fondo y lanzar un plan económico de emergencia, obrero y popular que atienda las urgencias de salario,  trabajo, salud, educación y vivienda.


Escribe Mercedes de Mendieta, legisladora porteña y candidata a diputada nacional por Izquierda Socialista /FIT Unidad

El presidente Alberto Fernández dijo haber escuchado “el mensaje de las urnas”, y que se iba a hacer todo lo necesario para poner plata en los bolsillos populares y así reactivar la economía. Sin embargo, las nuevas medidas anunciadas no mueven el amperímetro. Son apenas migajas que no modifican la realidad: los salarios y las jubilaciones siguen pulverizadas por la inflación.

Un salario mínimo que no es ni “vital” ni “móvil”

Leamos la ley de contrato de trabajo. Su definición de lo que es el salario mínimo parece una burla frente a la realidad actual. Establece que este “es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia por su jornada laboral. Debe asegurarle alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y cobertura previsional. Debe ajustarse periódicamente de acuerdo a las variaciones del costo de vida”.

El “gran anuncio del gobierno” es subirlo de 29.000 a 32.000 pesos a diciembre. Por lo que seguirá estando lejísimo de alcanzar la línea de pobreza, y apenas superando el límite de indigencia. Ni que hablar de garantizar los rubros que establece la ley que citamos en el párrafo anterior. Recordemos que la canasta de pobreza oficial está en 68.359 pesos. Y los trabajadores de ATE Indec la calculan en 108.660 pesos. A años luz del valor del valor del actual incremento.
Y en cuanto a “ajustarse periódicamente”, basta decir que en los últimos seis años, aún después de este aumento, el salario mínimo lleva perdido el 30% de su valor frente a la inflación. Si simplemente se hubiera ajustado el salario mínimo de 2015 (que ya era bajo) por la inflación hasta hoy, debería estar en 44.700 pesos.

Los jubilados siguen siendo el pato de la boda

Estaría “en estudio” un posible nuevo bono a los jubilados que cobran la mínima, de alrededor de 6.000 pesos. Nuevamente, ni con eso se cubrirá el escandaloso robo jubilatorio que se viene llevando adelante desde fines de 2019, cuando se eliminó la anterior movilidad jubilatoria. Los haberes previsionales siguen acumulando pérdidas comparados con la inflación y lo que cobran el 90% de los jubilados está en la mitad de la canasta de la Tercera Edad.
La continuidad del impuesto al salario

El gobierno del Frente de Todos también anunció un incremento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias. Lo dijimos una y mil veces: el salario no es ganancia, y por lo tanto no debe pagar ese impuesto. El promocionado aumento del mínimo no imponible es una medida que ya se anunció varias veces, pero que se pospuso en su aplicación, haciendo que cada vez más categorías de trabajadores queden alcanzados por dicho tributo. De hecho, al no habérselo reglamentado hasta ahora, hace que los trabajadores seguirán teniendo descuentos hasta el mes de noviembre. O sea, por el simple hecho de posponer el aumento, el gobierno ya le robó 10 meses de enormes descuentos sobre los salarios en este concepto.

Hace falta un verdadero plan de emergencia

Así no se resuelve absolutamente nada. Empezar a atacar la pobreza, el desempleo y la marginación social, requiere de otras medidas: otorgar un aumento de emergencia para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, hoy en 108.000 pesos; aumentar las jubilaciones hasta llegar a la canasta de la tercera edad (62.000 pesos) y desde ahí aplicar el 82% móvil;  implementar un IFE de 40.000 pesos para todo el que lo necesite; y poner en marcha un plan de construcción de viviendas populares para crear trabajo genuino. Todo financiado con los fondos que se ahorrarían de suspender el pago de la deuda externa y romper con el FMI. Esta es la propuesta del Frente de Izquierda Unidad.


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