Mar 21, 2026 Last Updated 11:21 PM, Mar 19, 2026

Escribe Prensa C-cura

Caracas, 13 de marzo de 2026. El país vivió ayer jueves una jornada inédita. Después de varios años sin grandes movilizaciones de trabajadores, unas 5000 personas se movilizaron en las calles de Caracas exigiendo un aumento inmediato de salarios, con el objetivo de llegar a la Asamblea Nacional y entregar un pliego de peticiones. Pero quizás lo más llamativo fue que la marcha, después de atravesar el centro de la capital y burlar las tarimas y aparatos de sonido que montó el gobierno, llegó hasta la sede del poder legislativo.

Esta jornada de movilización se produce después de 2 meses de la agresión imperialista y en momentos en que el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez avanza en su pacto entreguista con el imperialismo estadounidense, y el empresariado nacional desata una feroz ofensiva mediática para terminar con la retroactividad de las prestaciones sociales.

Una comisión de dirigentes sindicales ingresó a la Asamblea Nacional y fue atendida por un grupo de diputados, y se pudo entregar el pliego de peticiones, contentivo de 17 exigencias, entre las que destacan un inmediato aumento del salario acorde al art. 91 de la constitución, la defensa de la retroactividad de las prestaciones sociales, la eliminación del memorándum 2792 y del instructivo de la Onapre, y la libertad de los presos políticos.

Desde las primeras horas de la mañana se fueron concentrando en la plaza Morelos, en las adyacencias de la Defensoría del Pueblo, trabajadores y trabajadoras con sus pancartas y “chupetas”. Habían de la salud, enfermeras, maestros, universitarios, destacaron especialmente los de la UCV, agrupados en torno a la pancarta de su gremio, la Asociación de Profesores de la UCV; SinatraUCV, y empleados, obreros y docentes de otras universidades de la capital; empleados públicos de diversos ministerios; jubilados y jubiladas, destacando varios integrantes de la Asociación de Jubilados del Ipasme, encabezados por su presidente y el secretario de Organización, Roberto Carpio, también integrante de nuestra corriente sindical. En la marcha también participaron miembros de los comités de presos políticos, activistas del Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora, de la UNT, y otras organizaciones sindicales. C-cura como parte del Cnctl participó en todo el proceso de organización y convocatoria de la movilización tanto en la capital como en las distintas regiones donde tenemos presencia. Y en Caracas estuvo presente el compañero José Bodas, secretario general de la Futpv y coordinador de nuestra corriente sindical.

Al llegar a la plaza en horas de la mañana, los manifestantes se encontraron con una tarima y un equipo de sonido que el gobierno de Caracas había instalado muy cerca del sitio de concentración. Además cerraron la avenida Universidad, a lo largo de más de cuatro cuadras desde plaza Morelos hasta el centro de la ciudad. Su objetivo deliberado con esta provocación, era obstaculizar e impedir la marcha anunciada desde días antes por los organizadores.

A pesar de estos contratiempos y el ruido generado por las potentes cornetas del sonido que habían instalado, se pudo realizar un mítin en las escalinatas donde se encuentra la estatua de José María Morelos, héroe de la independencia de México, y en el que pudieron hablar de forma muy democrática, todos los representantes sindicales que se encontraban en el lugar.

La marcha fue convocada por distintas organizaciones, entre ellas SinatraUCV, y las demás organizaciones de la intergremial universitaria, el Comité Nacional de Conflicto de Trabajadores en Lucha (Cnctl), la CTV, la Coalición Sindical, y contó con una importante participación del Encuentro en Defensa de los Derechos del Pueblo.

El Cnctl hizo una convocatoria nacional que fue asumida con entusiasmo en las distintas regiones. En las principales ciudades los trabajadores salieron a las calles y en casi todos los casos esta vez optaron por marchar.

Lo que reportan los activistas de nuestra corriente sindical en los diferentes estados es que desde muchos días antes de la movilización, los trabajadores y trabajadoras manifestaban a través de las redes y en los centros de trabajo su disposición a marchar. Compañeros y compañeras que debido a la represión del gobierno tenían tiempo sin movilizarse, esta vez se atrevieron a volcarse masivamente a las calles.

Después de 4 años sin incremento del salario mínimo, la situación de las trabajadoras y trabajadores es desesperante en un país donde la inflación el pasado año fue de 475,28%, y la anualizada febrero 2025-febrero 2026 llegó a 617,94%, según cifras oficiales.

Este hartazgo ante los miserables salarios que son devorados diariamente por la inflación, fue el acicate que impulsó la significativa movilización de trabajadores y trabajadoras que se produjo en el día de ayer.

Fue llamativo ver como a medida que la marcha avanzaba hacia la Asamblea Nacional los trabajadores y transeúntes mostraban su simpatía con los manifestantes y la exigencia de aumento salarial. A la altura del liceo Andrés Bello en la av. Universidad un grupo de docentes saludaba a la marcha desde la entrada del plantel. Muestras de apoyo similares se vieron durante el recorrido de la movilización hasta el centro de la ciudad.

Nuestra corriente se movilizó en distintas partes del país

En Anzoátegui las trabajadoras y trabajadores se concentraron en la plaza Bombón de Barcelona, entre los que se destacó la presencia de un significativo grupo de trabajadores de Petromonagas, Petrocedeño, Petropiar, del edificio sede, Sinovensa, de los remolcadores y lanchas, refinación oriente, de la refinería de Puerto La Cruz y demás áreas petroleras. Lo importante de esto es que se trataba de trabajadores activos que hasta hace poco no se atrevían a salir a protestar por temor a ser despedidos e incluso detenidos.

En Los Teques se realizó, previo a la marcha, una asamblea de docentes en la sede de la Federación Venezolana de Maestros que tuvo un carácter muy democrático, y en la que los docentes pudieron participar e intervenir con sus opiniones y propuestas. Desde allí partió la marcha hasta la gobernación del Estado donde se entregó el mismo pliego de peticiones consignado ante la Asamblea Nacional.

Cumaná y otros tres municipios tienen más de 3 semanas sin agua debido a la rotura de las tuberías que surten del vital líquido a esos sectores por un derrumbe en el embalse El Turimiquire, generado por la falta de mantenimiento e inversión durante los 27 años que tiene el chavismo en el gobierno. De allí que la escasez de agua y el salario fueran las principales exigencias del pueblo cumanés que se movilizó ayer.

Desde temprano en la mañana, trabajadores activos, jubilados y pensionados se concentraron en la plaza Andrés Eloy Blanco y sus alrededores en exigencia del aumento del salario mínimo y pensiones, iguales a la canasta básica, por la eliminación del memorándum 2792 y del instructivo Onapre, así como por el restablecimiento del servicio de agua.

Maracay también fue escenario de una nutrida movilización en la que habrían participado más de 1000 trabajadoras y trabajadores que se concentraron en la plaza Bicentenaria de la capital del estado Aragua.

Hay que discutir un plan de lucha y conformar una coordinadora nacional

Desde C-cura creemos que la jornada de ayer muestra que la disposición a la lucha por parte de las trabajadoras y trabajadores está ganando un nuevo impulso. La jornada de protesta del pasado 26 de febrero ya comenzaba a evidenciarlo. No obstante, haciéndonos eco de lo que muchos trabajadores decían en la marcha, es necesario darle continuidad a la jornada de ayer. En ese sentido es urgente que el Cnctl discuta un plan de movilización nacional, hay que acorralar al gobierno. Asimismo, debemos profundizar el carácter unitario de la lucha por el salario y demás reclamos laborales, en tal sentido creemos que es necesario conformar una coordinadora nacional de lucha que agrupe a la mayor cantidad posible de sindicatos, centrales, corrientes sindicales, y muy especialmente el Cntl, la intergremial universitaria y el Encuentro en Defensa de los Derechos del Pueblo.

Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán han escalado en una guerra abierta con la que el imperialismo busca profundizar su contraofensiva en Medio Oriente. Donald Trump improvisa ante la respuesta de Irán y la prolongación de la guerra.

Durante la madrugada del 28 de febrero, misiles de Estados Unidos e Israel cayeron masivamente sobre Irán. Los bombardeos alcanzaron la capital, Teherán, y diversas ciudades del país. En Minab, uno de los misiles Tomahawk lanzados por Estados Unidos impactó en la Escuela Primaria Femenina Shajare Tayyebeh y asesinó a 168 niñas y jóvenes, lo que, según Amnistía Internacional, podría constituir un nuevo crimen de guerra. En Teherán, otro misil alcanzó la residencia donde se encontraba el ayatolá Alí Jamenei, provocando la muerte de quien había sido líder supremo de Irán desde 1989 y que fue reemplazado el 8 de marzo por su hijo, Mojtaba Jamenei. Estos ataques unilaterales contra Irán provocaron, hasta el 5 de marzo, la muerte de más de 1.097 civiles, entre ellos 181 niños y niñas, y dejaron más de 5.400 heridos, incluidos al menos 100 menores (informa Hrana a la BBC).

A pesar de la desigualdad técnica y militar, Irán ha respondido haciendo uso de su legítimo derecho a defenderse ante los ataques criminales. Desplegó ataques sobre las bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, frustrando el objetivo original de Trump de imponer la rendición de Irán y el cambio de régimen en solo cuatro días de bombardeos. Irán ha lanzado misiles sobre Israel, provocando la penetración de la Cúpula de Hierro con un limitado impacto militar, pero con fuerte impacto político al hacer sonar las alarmas y demostrar las debilidades de Israel. Netanyahu extendió los ataques sistemáticos sobre el Líbano, provocando más de 570 asesinatos, 1.400 heridos y 759 mil personas desplazadas.

Una nueva expresión descontrolada de la contraofensiva imperialista

Todo este millonario y criminal operativo es sostenido bajo el falso argumento de la seguridad nacional de Estados Unidos (que se encuentra a más de 11 mil kilómetros de distancia de Irán, lo suficientemente lejos como para ser atacado de manera directa por Irán) y la recurrente mentira de que Irán tiene bombas atómicas. Toda esta retórica imperialista busca ocultar que Trump cedió a las presiones de Israel y de Benjamín Netanyahu, de la misma manera que lo hizo durante la “Guerra de los 12 días” en junio de 2025.

Israel busca comprometer aún más al gobierno yanqui y a sus socios para avanzar en su plan colonizador y militarista sobre Gaza, Palestina, Líbano y el sur de Siria con una nueva ofensiva militar en Medio Oriente. A cambio de los servicios imperialistas, Estados Unidos busca tomar el mayor control posible sobre sus intereses petroleros y políticos en la región.

Trump anunció el 28 de febrero una actividad militar relámpago de cuatro días que ya está fracasando. Afirmó que su objetivo era terminar con la capacidad nuclear de Irán, luego buscar una negociación, para finalmente manifestar que su objetivo era imponer “un cambio de régimen” y llamó a la insurrección al pueblo iraní. Nada de esto ha sucedido y Trump cae nuevamente en grandes contradicciones, mostrando la endeblez e improvisación de sus planes políticos y militares y, hasta el momento, su incapacidad para desplegar una invasión terrestre triunfante que garantice la imposición de un nuevo gobierno proimperialista.

La guerra le mete más leña al fuego a la crisis imperialista

El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un alza en los precios del petróleo y una mayor crisis política. Irán produce entre 3.3 y 3.5 millones de barriles de petróleo por día y exporta más de 1.5 millones de barriles diarios. El cierre del estrecho, por el que circula entre el 20% y el 30% del petróleo mundial, provocó un fuerte impacto en el precio del barril, llevándolo el lunes 9 de marzo por encima de los 100 dólares y provocando una posible alza inflacionaria a nivel mundial, aunque por el momento sea controlada.

Por el carácter criminal de los bombardeos sobre Irán, Trump no ha logrado un respaldo político y militar unánime en la Unión Europea, que permanece dividida y atravesada por tensiones. Emmanuel Macron anunció el envío del portaaviones francés Charles de Gaulle desde el mar del Norte al Mediterráneo para desplegar una “disuasión avanzada” junto a Reino Unido, Alemania y otros países, con la intención de intervenir de manera indirecta ante un eventual cierre del estrecho de Ormuz y su impacto económico. Sin embargo, dos miembros de la OTAN se negaron a colaborar. España rechazó el uso de sus bases militares por parte de Estados Unidos para los ataques contra Irán, señalando su carácter ilegal, mientras que Italia, gobernada por Giorgia Meloni, también decidió no sumarse a la iniciativa francesa.

Por su parte, China y Rusia no pasaron de ofrecer declaraciones de carácter diplomático. Vladimir Putin juega a dos puntas: declara la “solidaridad inquebrantable con el pueblo de Irán” y con su nuevo líder Mojtaba Jamenei y, a la vez, se reúne telefónicamente con Trump para pedir una rápida solución política y diplomática a la guerra mientras sigue negociando su apoyo para que Ucrania entregue las regiones ocupadas por Rusia. China busca evitar enfrentamientos mayores con Trump, mientras logra utilizar parcialmente el estrecho de Ormuz para abastecer su gran importación petrolera desde Irán. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, manifestó que “esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido y una guerra que no beneficia a nadie” y que China es “la fuerza más importante del mundo para la paz, la estabilidad y la justicia”.

Ante esta situación, Estados Unidos busca aliados en todos los sectores para fortalecer su contraofensiva sobre Irán. Por el momento cuenta con las monarquías petroleras y busca envalentonar a los sectores dirigentes del movimiento kurdo iraquí e iraní. Además, cuenta con el apoyo de la ultraderecha que, como Javier Milei y otros dirigentes de ese espacio, ofrece el envío de Cascos Blancos para sostener la militarización de Gaza, declara a Irán como país enemigo mientras Milei se presenta como “el presidente más sionista del mundo”.

A luchar por la derrota de Estados Unidos e Israel y el triunfo de Irán

La guerra que Estados Unidos e Israel despliegan sobre Irán y también sobre el Líbano es una agresión imperialista sobre una nación oprimida. Desde Izquierda Socialista y la UIT-CI estamos por la derrota de Estados Unidos y de Israel y por el triunfo de Irán. Realizamos este apoyo a la nación oprimida y al pueblo iraní desde la más plena independencia política, sin dar apoyo al gobierno ni al régimen de los ayatolás en Irán; independencia que se ha manifestado en nuestro apoyo internacionalista a las movilizaciones y huelgas de las mujeres y del conjunto del pueblo iraní por sus derechos y reivindicaciones contra el gobierno.

Las movilizaciones en repudio a las agresiones comenzaron a multiplicarse en distintos países. El 8 de marzo, el movimiento mundial de mujeres y disidencias incorporó a sus consignas el rechazo a los ataques contra Irán. En Estados Unidos se registraron protestas masivas contra la guerra en más de cincuenta ciudades y, mientras el gobierno destina más de mil millones de dólares diarios a la maquinaria militar para sostener la ofensiva y niega derechos al pueblo empobrecido frente a la inflación, crecen la bronca social y la polarización política. La crisis se profundiza desde abajo: más del 60% de la población estadounidense rechaza la guerra, mientras aumentan las tensiones en el Parlamento e incluso dentro del propio Partido Republicano ante el pedido de Trump de nuevas autorizaciones presupuestarias para continuar el conflicto. El costo político de la guerra promete ser elevado. En Londres, una multitudinaria manifestación marchó hacia la embajada de Estados Unidos.

¡Basta de bombardeos criminales de Estados Unidos e Israel sobre Irán! ¡No a las agresiones y fuera las tropas de Israel del Líbano! Serán un grito mundial de solidaridad internacional hasta derrotar la contraofensiva imperialista de Trump, el genocida Netanyahu y sus cómplices.

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional

28/02/2026 Estados Unidos e Israel han iniciado esta madrugada un ataque masivo conjunto contra Irán, que han denominado “Operación Furia Épica”. Los bombardeos ordenados por el ultraderechista Donald Trump y el genocida Netanyahu, se han dirigido contra la capital Teherán y ciudades como Isfahan, Tabriz, Qom, Karaj y Kermanshah, atacando instalaciones militares y nucleares. Sin embargo, el gobierno iraní ha informado de víctimas civiles en una escuela primaria parra niñas en la ciudad de Minab, provincia de Hormozgán, donde reportes preliminares informan que habrían fallecido entre 24 y 51 estudiantes.

El ultraderechista Trump ha justificado el ataque diciendo la mentira que es “por la seguridad del pueblo norteamericano” cuando Irán está a 11.900 km de los EE.UU. Y que por eso tiene como objetivo destruir la industria misilística, la Armada y las instalaciones nucleares iraníes. aunque en junio del año pasado había asegurado que habían terminado con el programa nuclear de Irán. Cínicamente ha dicho a los iraníes que no salgan de sus casas porque “caerán muchas bombas”.

Trump ratifica ser el policía del mundo para sostener los crímenes de Israel sobre Palestina y Medio Oriente. Y defender los intereses petroleros y políticos de los EE.UU.

Irán ha respondido lanzando misiles contra bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahrein, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, así como contra Jerusalén, Haifa y Tel Aviv, donde ya se reportan impactos de misiles.

Desde finales de enero Estados Unidos había iniciado el más grande despliegue en el medio oriente desde la invasión de Irak en el 2003, rodeando a Irán desde el mar Mediterráneo hasta el mar Árabigo, posicionando en la región al portaviones nuclear USS Gerald Ford, el más grande del mundo, junto a su grupo de ataque que incluye buques, aviones caza, de guerra electrónica, vigilancia y bombarderos estratégicos.

Esta agresión es continuación del ataque de Israel en junio del pasado año contra Irán y de los bombardeos de Estados Unidos unos días después contra instalaciones nucleares iraníes con bombas GBU-57 «bunker buster», las armas no nucleares más potentes del mundo.

Estados Unidos tiene una larga historia de agresiones contra los pueblos del Oriente Medio: Líbano entre 1981 y 1984; Libia de 1981 a 198; Irán de 1987 a 1988; invasión a Irak en 1991, bombardeos a Sudan en 1991 y Somalia en 1998; invasión a Afganistán en  2001; nueva invasión a Irak en el 2003; Yemén desde 2009 a la actualidad. Mientras que Israel , desde su fundación a sangre y fuego en 1948, ha expulsado a la población palestina de su tierra natal, y ha lanzado numerosas guerras contra todos los países vecinos, y hoy continúa atacando a Siria y el Líbano, en el marco de su agresiva politica expansionista de crear el Gran Israel.

Condenamos esta nueva agresión de Estados Unidos e Israel, y reivindicamos el derecho de Irán a defenderse del criminal ataque del imperialismo estadounidense y el sionismo. Repudiamos toda agresión contra los pueblos del Medio Oriente y el mundo, y defendemos plenamente el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear y poseer armas nucleares.

El repudio a esta agresión lo hacemos desde la más completa independencia política respecto al régimen dictatorial y teocrático de los ayatollahs, al que no le damos ningún apoyo político. En ese sentido, siempre hemos apoyado las protestas de las mujeres y las masas iraníes contra el régimen capitalista y autoritario que reprime al movimiento de masas, a la clase trabajadora y el pueblo de Irán, en especial, a los reclamos de las mujeres por sus derechos.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), llamamos a los pueblos del mundo a movilizarse para repudiar esta nueva agresión militar a Irán, encabezada por los criminales Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Exhortamos a impulsar la más amplia unidad de acción para derrotarlos. De esta forma también contribuimos a la heroica lucha del pueblo palestino para terminar con la limpieza étnica y el genocidio sionista y lograr una Palestina Libre del río al mar.

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

 28 de febrero de 2026

Escribe Lucha Internacionalista – Seccion de la UIT-CI en Estado Español

26/02/2026 A cuatro años del inicio de la invasión rusa, lo que debía ser una operación relámpago para establecer un régimen afín al Kremlin se ha convertido en una guerra de desgaste que ya se ha cobrado cientos de miles de vidas. El frente está casi estancado, el ejército ruso continúa perpetrando crímenes de guerra. El año 2025 ha sido el más letal para la población civil con 3.218 muertos y 8.901 heridos, un aumento del 37% respecto a 2024. Y ahora Moscú cuenta con el apoyo de los Estados Unidos de Trump, que reclaman la entrega de territorio ucraniano al invasor. Trump ha dado alas a Putin y ha recortado el apoyo militar a Ucrania en más del 90% para doblegarla. El agotamiento es evidente, pero la gente continúa resistiendo.

El invierno está siendo muy duro, aún más que los anteriores, mientras Rusia ha intensificado los ataques sobre infraestructuras civiles y deja constantemente sin electricidad ni calefacción a grandes partes del territorio ucraniano en un intento de desmoralizar la resistencia. En los territorios bajo ocupación, al este, la población padece un régimen de terror policial y rusificación forzosa. En el frente, la línea se ha desdibujado con los medios de guerra actuales. La guerra de drones ha impuesto otras condiciones de terror y ya no podemos hablar de la línea del frente, sino de una franja de 20 km a ambos lados.

Trump quiere imponer un plan de paz a Zelenski a medida de Putin. El acuerdo pretende legitimar la ocupación con la idea de congelar el frente actual. Significa premiar la agresión rusa y ceder el 20% del territorio ucraniano (Crimea y el Donbás). Rusia dilata la negociación a la espera de avances significativos en la línea del frente que no llegan. Witkoff, el enviado especial de Trump, afirmó que la “causa principal” de la guerra era que Ucrania era un “país falso”, reproduciendo el discurso del Kremlin. El magnate estadounidense intercambia favores con Putin esperando que este le retribuya en otros intereses estratégicos para Washington, como ha hecho al permitir con la abstención, sin recurrir al veto, los planes de Trump para la colonización de Gaza en el Consejo de Seguridad de la ONU, o con el silencio ruso ante el ataque de los EUA a Venezuela. Ucrania es para Trump solo una moneda de cambio.

El gobierno de Zelenski, al ligar su destino al financiamiento y armamento del imperialismo, de la OTAN, los EEUU y la UE, y no a la movilización independiente de su pueblo, se ha encontrado dependiendo de sus políticas y, aún más, atrapado ante el cambio de amo en Washington. El pueblo ucraniano se enfrenta a un gobierno endeudado, que ha aplicado leyes contra los y las trabajadoras en favor de los grandes oligarcas, y a la amenaza de un futuro como colonia económica tras la entrega de explotaciones de las tierras raras a los EEUU. Estas políticas debilitan el esfuerzo del pueblo trabajador ucraniano para hacer frente a la invasión rusa.

Pero la prolongación de la guerra comienza a pasar factura al Kremlin. Cada vez le es más difícil conseguir soldados para el frente. Los mandos militares piden 400.000 más y tienen que recurrir al reclutamiento de mercenarios. El pago de los sueldos y de las indemnizaciones por muerte se disparan y los costes de la guerra han obligado al Kremlin a presentar unos presupuestos con aumento de impuestos y recortes de las partidas sociales en sanidad, educación y servicios sociales. Ha crecido la inflación y cae el apoyo inicial a la invasión mientras continúa la represión sistemática de toda manifestación de crítica a Putin.

La estrategia de Trump también intenta debilitar a los imperialismos europeos, como en las propuestas para convertir a Europa en gendarme mediante una zona desmilitarizada patrullada por tropas europeas. Esto implica explorar la debilidad de los imperialismos europeos y otra forma de hacer pagar la deuda que la administración Trump exige como pago por sus servicios en la OTAN. La impotencia de la UE se evidencia, así como la división con gobiernos como el de Orbán en Hungría, abiertamente defensores de la agresión rusa.

Los aumentos comprometidos en la cumbre de la OTAN del 5% de gasto militar no tienen que ver con el suministro de armamento a Ucrania, que no supone ni la mitad del aumento en gasto militar de la UE en los últimos 3 años. Rechazamos la doble moral de los gobiernos de la UE, que hablan de apoyar a Ucrania y condenan la invasión rusa, justificando una política de sanciones y aislamiento internacional de Rusia, mientras se niegan a aplicar las mismas medidas ante el genocidio brutal del pueblo palestino. Mantienen a Israel como socio preferencial, con comercio de armas, en concursos y competiciones deportivas. Lo mismo hace el Gobierno de Sánchez-Díaz: a pesar de los aspavientos y las declaraciones, sigue comprando y vendiendo armas a Israel y colaborando con el genocidio.

Hacemos nuestro el llamamiento de la plataforma rusa “izquierda por la paz sin anexiones”: “Los rusos conscientes, la izquierda antibélica, debe aprovechar la situación actual para difundir la información sobre los crímenes inhumanos de Rusia en Ucrania. La empatía por los cortes de calefacción es posible considerando que a menudo el capitalismo ruso ha dejado sin calefacción a los trabajadores de Rusia. (…) el estado ruso no lleva a Ucrania la liberación, sino oscuridad, frío, muerte, dictadura… y por eso hay que resistir”.

El alineamiento de Trump con Putin deja sin política a la supuesta izquierda que divide el mundo en dos bloques irreconciliables encabezados uno por los EEUU y la OTAN y el otro por Rusia y China. La colaboración interimperialista, por muchas tensiones que tengan por el reparto del pastel, también se demuestra en el apoyo de Rusia a Israel, con el aumento de hasta el 70% del trigo que recibe Israel y hasta el 50% en derivados del petróleo. Rusia solo gesticula ante el ataque del imperialismo de los EEUU a Venezuela o el bloqueo a Cuba. Rusia es también un imperialismo capitalista que explota y oprime.

Los imperialismos y los gobiernos dictatoriales son los enemigos irreconciliables de los trabajadores y los pueblos. Nosotros estamos contra toda opresión imperialista. Estamos con la resistencia ucraniana ante la invasión rusa. De la misma manera, estamos con la resistencia palestina contra el imperialismo sionista. La única paz justa vendrá de la derrota de la invasión rusa. El pueblo ucraniano tiene el derecho a armarse para defenderse de la agresión. Es necesario reafirmar la solidaridad internacional con la lucha del pueblo ucraniano, con sus organizaciones sindicales y de izquierda. Rechazamos cualquier pacto a espaldas de la voluntad popular.

¡Fuera las tropas rusas de Ucrania! Retirada inmediata de los invasores.
¡No al plan de rendición de Trump! Rechazo a cualquier pacto secreto entre potencias que decida sobre la soberanía de los pueblos.
Solidaridad contra la represión a los y las activistas rusos y bielorrusos contra la invasión.
¡Por una Ucrania independiente, al servicio de los trabajadores y las trabajadoras!
¡Solidaridad con la resistencia en Ucrania y Palestina! Contra la paz de los cementerios.
 

 

Escribe Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional

Luego de que Donald Trump agrediera militarmente a Venezuela, secuestrando a Nicolas Maduro y su esposa, dejando más de cien personas asesinadas; el imperialismo norteamericano profundiza su contraofensiva imperialista sobre América Latina imponiendo un criminal bloqueo petrolero sobre Cuba.
 
El mecanismo es simple, luego de pactar con el gobierno chavista de Delcy Rodríguez una reforma de la Ley de Hidrocarburos para entregar el petróleo a las transnacionales, Trump utiliza su control sobre Venezuela para paralizar el envío de petróleo a la isla y amenaza a México de sanciones si lo hace. Esta política está dejando a Cuba sin recursos energéticos agravando fuertemente la crisis que desde hace años golpea al pueblo cubano.

Cuba se está quedando sin combustibles y sin energía eléctrica para garantizar el funcionamiento de los servicios sociales más básicos. La falta de energía obliga a las familias a recurrir a la leña para cocinar sus alimentos. El transporte público está paralizado, los aeropuertos cerrados y los hospitales, las escuelas y la producción de alimentos y su conservación pueden colapsar dejando al pueblo sin comida. El plan de Trump y su criminal política imperialista es un castigo directo al pueblo cubano.

La crisis energética de la isla no es sólo producto del repudiable embargo que los Estados Unidos aplica sobre Cuba desde 1962. Si bien el bloqueo y las actuales medidas de Trump llevan la crisis energética al colapso permanente, la falta de energía es producto (también) de la política aplicada por el gobierno de Díaz Canel y la destrucción de las conquistas socialistas de la revolución de 1959 tras la restauración capitalista impulsada por la burocracia del PC Cubano (PCC) y el consecuente abandono del obsoleto sistema de generación energética mientras, la hotelería de lujo que el gobierno comparte bajo empresas mixtas con trasnacionales se llevan importantes recursos.

El bloqueo criminal es una herramienta con la que Trump busca subordinar a Cuba y otros países de América Latina a sus políticas y pactos con el objetivo de revertir la crisis económica y de dominación del imperialismo norteamericano, retomando para ello la Doctrina Monroe. El pasado 4 de enero, Díaz Canel habló en televisión nacional y reconoció su disposición a negociar con Trump. En Cuba existe el riesgo de que (al igual que los hizo el gobierno chavista de Delcy Rodríguez en Venezuela) el gobierno de partido único (PCC) de falso socialismo, pacte con Trump nuevas medidas a espaldas del pueblo cubano; las que lejos de resolver las urgentes necesidades sociales, profundizará la crisis con una mayor subordinación al imperialismo yanqui.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores–Cuarta Internacional (UIT-CI) repudiamos categóricamente el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump de la misma manera en que luchamos para acabar contra el bloqueo norteamericano de conjunto. Más allá de las diferencias que sostenemos con el Gobierno Cubano y todo su régimen autoritario, llamamos a sostener la más amplia movilización de los pueblos del mundo para exigir el fin del bloqueo petrolero y el inmediato envío de petróleo para que el pueblo cubano tenga acceso a la vital energía eléctrica y al combustible.

Repudiamos los chantajes y las presiones arancelarias de Trump sobre otros países para evitar el envío de petróleo y exigimos al gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum y los gobiernos que se dicen “progresistas” como Lula en Brasil o Petro de Colombia, dispongan el inmediato envío solidario de petróleo sin costo para que el pueblo cubano pueda resolver sus urgentes necesidades sociales.

18 de febrero 2026



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