De cara a este nuevo Congreso Mundial de la UIT-CI te contamos más sobre nuestra organización.
Seguinos y déjanos tus comentarios. Pronto más contenido para que conozcas nuestra organización internacional y las organizaciones que la integran.
Escribe Prensa UIT-CI
5/8/2026. Durante la segunda semana de julio, se realizó una gira por algunas de las principales ciudades de la costa Este de EEUU presentando el libro «Venezuela in Crisis» (Haymarket, 2026), una compilación de artículos sobre la crisis venezolana editada y traducida por el profesor Anderson Bean. Además del propio Bean, participó en la gira uno de los coautores del libro, el venezolano Simón Rodríguez, uno de los fundadores del Partido Socialismo y Libertad (PSL, sección venezolana de la UIT-CI) y actual dirigente de esa corriente internacional. Simón Rodríguez es también coautor junto a Miguel Sorans del libro ¿Por qué fracasó el chavismo?, Ediciones CEHuS, 2018. También intervinieron virtualmente en las distintas presentaciones desde Venezuela otros coautores como Oly Millán, Roberto López Sánchez, Emiliano Terán Mantovani, Omar Vázquez Heredia, Gonzalo Gómez, Ana Sofía Viloria y Gustavo Márquez.
El libro representa la primera compilación de escritos en inglés desde diversas perspectivas de oposición de izquierda de Venezuela por parte de una editorial con amplia trayectoria e influencia en los círculos de izquierda estadounidenses, sin duda un hecho editorial significativo que ha atraído la atención de numerosos activistas. Esto se reflejó en la gira de presentaciones, que abarcó Greensboro, Washington D.C., Baltimore, Philadelphia, Nueva York, Providence y Boston, en las que decenas de personas asistieron y mostraron un genuino interés por conocer perspectivas críticas sobre el proceso venezolano.
Los artículos de este volumen presentan un abanico de posiciones desde la oposición de izquierda y el chavismo crítico, ante lo que fue el gobierno de Nicolás Maduro. Si bien los materiales allí compilados fueron escritos antes del ataque estadounidense del 3 de enero de 2026 y se centran en las causas y expresiones de la crisis durante el gobierno de Maduro, el libro aporta a los debates sobre las causas de la debacle política, económica y social venezolana que posibilitó la intervención imperialista y el secuestro del entonces jefe de Estado.
Existe un sector de la izquierda estadounidense, posiblemente mayoritario, que equivocadamente, desde la reivindicación de un supuesto antiimperialismo del régimen venezolano e incluso la teoría de un “Estado comunal”, se alineó acríticamente con los gobiernos de Maduro y ahora Delcy Rodríguez. No obstante, ese sector no articula una explicación convincente acerca de los últimos hechos políticos en Venezuela, como la subordinación del régimen venezolano a EEUU. Presentan la entrega de la comercialización del petróleo venezolano a Trump, la reforma de las leyes de hidrocarburos y minería para favorecer a las empresas estadounidenses, o incluso permitir bombardeos estadounidenses en territorio venezolano contra supuestas pandillas, como si se tratara del “Brest Litovsk venezolano”, en referencia a la paz con concesiones territoriales que los bolcheviques firmaron con el imperialismo alemán en 1918. Esta visión de algunos autores de la izquierda estadounidense, resulta simplemente insostenible. En este marco, aumenta el interés por lo que tienen que decir los propios socialistas venezolanos sobre la deriva del país y la capitulación del régimen al imperialismo estadounidense.
La rápida rendición de Delcy Rodríguez ante Trump ha profundizado aún más la confusión que ya anidaba en la vanguardia mundial
Aunque muchos activistas que desde distintos países seguían con atención el proceso venezolano, creían que en Venezuela se estaba avanzando al socialismo, en realidad nunca fue así. Desde el Partido Socialismo y Libertad (PSL), advertimos que el chavismo no tenía intenciones reales de avanzar al socialismo. El chavismo durante 27 años dijo que estaba construyendo el socialismo. Algo que resultó completamente falso. En realidad, ya incluso con Hugo Chávez, nunca se dieron pasos reales y concretos para romper con el capitalismo. Nunca hubo un plan económico al servicio del pueblo trabajador lo que incubaba una futura crisis social.
El 1° de enero del 2006, por ejemplo, el propio presidente Chávez anunció la llamada Plena Soberanía Petrolera, con la cual se abría Pdvsa a las transnacionales a través de las “empresas mixtas”. Asociándose en este marco con Chevron, Repsol, Shell, BP, Total, China National Petroleum, ENI, Statoil y Petrobras.
En esta gira hubo un gran interés del público por discutir la coyuntura actual en Venezuela, marcada por el tutelaje imperialista, la debacle socioeconómica y los devastadores terremotos que afectaron al norte del país. Las exigencias de que se levanten unilateralmente las sanciones estadounidenses contra Venezuela, que cese el control estadounidense sobre la comercialización del petróleo venezolano, y que sea cancelada la onerosa deuda externa venezolana, contraída de forma inconsulta y utilizada para alimentar la corrupción y el saqueo, y en definitiva que se permita al pueblo venezolano tomar su destino en sus propias manos, fueron algunos de los planteamientos con los que se encaró a la pregunta recurrente sobre cómo responder desde la izquierda estadounidense a la terrible crisis que afecta a Venezuela.
Sin duda, la aparición de este libro aporta a la profundización de las discusiones en EE.UU. sobre la crisis venezolana y la necesidad de una salida que no pasa por la derecha venezolana pro imperialista que encabeza María Corina Machado sino por una alternativa política del pueblo trabajador y la izquierda que luche por un cambio verdaderamente antiimperialista y socialista.
Escribe Prensa UIT-CI
5/8/2026. El martes 2 de agosto el pueblo palestino despidió a 120 personas, en un masivo funeral realizado en Gaza. Los 120 cuerpos fueron recuperados debajo de los escombros a mas de tres años de que un furibundo bombardeo de Israel que asesinó a 308 personas de las familias Abu Sharia y Al Hassaina. Entre los cadáveres de las familias del mismo núcleo, se encuentran decenas de niños, niñas y mujeres; como una muestra de la criminalidad Genocida de Israel.
La ceremonia fue calificada por dirigentes palestinos como funeral más grande de la historia Palestina. Con los cuerpos cubiertos con banderas palestinas y entre cantos combatientes, miles de personas recorrieron las calles del barrio de Sabra, donde sucedieron los bombardeos. Luego, los cuerpos fueron sepultados en el cementerio Sheikh Shaaban, al centro de la derruida ciudad de Gaza.
La masiva movilización que significó el funeral colectivo ha conmocionado a los pueblos del mundo y demostrado que, a pesar de las atrocidades sufridas, el pueblo palestino aun cuenta con una alta moral y capacidad de resistir y vivir entre los escombros y los asesinatos que aún continúan.
Solo el pasado viernes 31 de julio, Israel asesinó a 18 personas en gaza, entre los que se encontraban niños y mujeres. Desde que se declaró el falso acuerdo de Paz, en octubre de 2025, Israel asesinó a 1.230 personas y herido a más de 4.000; mientras, Israel sostiene la ocupación militar del 70% del territorio de Gaza donde aun 8.000 cadáveres permanecen debajo de los escombros.
Las movilizaciones en apoyo a Palestina que recorren distintas ciudades del mundo, junto a diversas expresiones de solidaridad internacional que se expresan en espectáculo culturales, artísticos y deportivos, imponen un creciente aislamiento político y global de Netanyahu e Israel. El Funeral y las movilizaciones, demuestran que la lucha por la expulsión de las tropas sionistas y genocidas de Gaza y la pelea mundial por una Palestina libre desde el rio al mar aún se sigue desarrollando y buscan triunfar.
Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de la UIT-CI y de Izquierda Socialista de Argentina
3 de agosto 2026. En la porción de Cachemira controlada por Pakistán, llamada Azad Cachemira, desde el mes de junio, masivas movilizaciones se vuelcan a las calles y enfrentan la represión que ha dejado decenas de muertos en una abierta pelea por sus derechos sociales y democráticos. Un nuevo y ejemplar proceso de lucha que retoma las tareas por conquistar la independencia y la autonomía en el subcontinente indio que desde 1949 sufre la opresión colonial de Pakistán, India y China en alianza con las potencias imperialistas.
La pelea por el pan, el salario y el acceso a los servicios básicos busca triunfar y surgen nuevas y potentes organizaciones del pueblo cachemir, mientras el gobierno de Pakistán de Asif Ali Zardari, usa las balas para reprimir y las elecciones para descomprimir las demandas inmediatas e históricas de un pueblo con larga tradición de lucha contra la opresión.
Un largo conflicto que pisotea los derechos del pueblo cachemir
Luego del gran triunfo que significó la conquista de la independencia de la India sobre el imperialismo inglés, en 1947, la independencia de Cachemira quedó sin resolverse. Cachemira, es un valle de fértiles tierras ubicado a los pies occidentales del Himalaya, al norte de India y Pakistán y al suroeste de China. Antes de retirarse derrotados de la India, el Reino Unido delimitó las arbitrarias fronteras en base a las creencias religiosas de la región: así nació la India de mayoría hindú y Pakistán de mayoría musulmana, que a su vez estaba subdividido en Pakistán Occidental y Oriental, que luego de su independencia formaría Bangladesh en 1971. Cachemira fue durante 100 años un principado, cuando la India conquistó su independencia, el Maharajá Hari Singh -quien gobernaba el principado- decidió unilateralmente incorporarse a la naciente India a cambio de su colaboración con el reino para enfrentar un intento de Pakistán para controlar el territorio. La decisión del Maharajá, quien era hindú, se impuso desconociendo la mayoría musulmana del territorio, lo que lejos de resolver el conflicto, abrió la puerta a nuevas disputas. Para imponer una resolución del conflicto, la ONU resolvió en 1949 un alto el fuego y la Línea de Control que dividió a Cachemira en tres: el 45% para la India, el 35% para Pakistán y China se quedó con el 20% del territorio conformado por un extendido desierto salino.
Cachemira quedó, hasta el día de hoy, fragmentada en tres regiones controladas colonialmente. Azad Cachemira y el Gilgit-Baltistán controlados por Pakistán, Jammu Cachemira y el Ladakh bajo control de la India y las salinas de Akasai Chin y el Valle Shakgan son controladas por China. Esta fragmentación artificial produjo diversos y recurrentes enfrentamientos militares entre los tres países, llevando la tensión al máximo luego de que tanto la India, como Pakistán y China sean países con armamento nuclear y los más poblados del mundo.
Azad Cachemira y el surgimiento del Comité Conjunto de Acción de Jammu y Cachemira (JAAC)
En Azad Cachemira, viven cerca de 3 millones de personas, ya que más de 1,8 millón residen y trabajan en el extranjero. Desde 2022, las demandas sociales, democráticas y autonómicas, han comenzado a unificarse y expresarse en grandes movilizaciones para enfrentar la inflación, el costo de los servicios y el deterioro de la calidad de vida y buscan una alternativa que reivindique la soberanía territorial y los recursos naturales.
En agosto de 2022, surgió el Movimiento por los Derechos del Pueblo (Awami Huqooq Tehreek) que comenzó a entretejer las urgentes demandas sociales en un pliego reivindicaciones centralizadas. En mayo de 2023, se desarrollaron importantes acciones de lucha, que fueron masivas y dieron formas a movilizaciones, sentadas y huelgas con bloqueos contra el atropello del gobierno federal de Pakistán desde su capital Islamabad y el gobierno local títere centralizado en la ciudad de Muzaffarabad.
Durante septiembre de 2023, surgió el Comité de Acción Conjunta Awami (JAAC) que con la participación del Movimiento por los Derechos del Pueblo amplió la participación a amplios sectores de la sociedad de Azad Cachemira. Las JAAC, impulsaron la creación de una dirección provisoria del movimiento con 30 personas, 3 por cada uno de los 10 distritos de Azad Cachemira, entre las que se encuentran activistas nacionalistas, pequeños comerciantes y también sectores de la izquierda y organizaciones estudiantiles que se reivindican socialistas, como la Federación Nacional de Estudiantes de Jammu y Cachemira (JKNSF).
Las reivindicaciones que el movimiento exigía eran la garantía del acceso a la energía hidroeléctrica al coste de producción y la abolición de los impuestos injustos, el restablecimiento de las subvenciones al trigo y la eliminación de los privilegios de la élite gobernante. Luego de una gran movilización que recorrió las distintas localidades, el gobierno aceptó responder a las demandas y aprobó fijar el precio de la electricidad entre 3 y 6 rupias por unidad y reducir el precio de la harina en mil rupias (aproximadamente 4 dólares) por saco de 40 kg.
Sin Embargo, el resto de las demandas no fue escuchada; por lo que el Comité de Acción Conjunta Awami (JAAC) avanzó en actualizar las demandas a través de un proceso deliberativo masivo y abierto en la capital, Muzaffarabad, en mayo de 2024. En ello, sin incorporar de manera explícita la demanda por la autodeterminación, el pliego de demandas se amplió para exigir reivindicaciones democráticas de carácter político como la abolición de los escaños del parlamento y el 19% de los puestos de trabajo publico reservados para refugiados cachemires residentes en Pakistán, la gratuidad de la salud y la educación para toda la ciudadanía, el restablecimiento de los sindicatos estudiantiles, entre otras.
2026: un estallido enfrenta la represión colonialista
La falta de respuesta por parte del gobierno de Islamabad y de Pakistán, desplegaron grandes movilizaciones desde septiembre y octubre 2025 -entre nuevos enfrentamientos e intercambio de bombardeos entre India y Pakistán- con el objetivo de conquistar las demandas elaboradas por la JAAC. El nuevo movimiento tomó enormes dimensiones al calor de los levantamientos en los vecinos países como Bangladesh, Sri Lanka o Nepal y puso a la juventud a la cabeza de lucha. Las movilizaciones fueron contundentes, el gobierno respondió a algunas y la JAAC firmó un acuerdo para que se apliquen las medidas sociales a las que se habían comprometido.
Pero, el gobierno volvió a incumplir. Luego de 8 meses sin respuestas, desde junio de 2026, el movimiento volvió a las calles dando apertura al proceso de movilizaciones más grandes de la historia en la Cachemira ocupada por Pakistán para conquistar las demandas. Las grandes movilizaciones se dieron en medio de una fuerte represión y un proceso electoral que comenzó el 27 de julio.
El 9 de junio una gran movilización comenzó a organizarse en la localidad de Bhimber, con el objetivo de recorrer distintas ciudades, como Rawalakot para llegar a la capital regional, Muzaffarabad. La policía sitió Rawalakot con miles de agentes. Inmediatamente comenzaron los enfrentamientos que dejaron ya decenas de personas asesinadas, entre ellos a algunos importantes dirigentes y el gobierno ordenó el entierro de los cuerpos y su desaparición sin entregarlos a sus familias. El Gobierno federal de Pakistán declaró ilegal a las JAAC y ofreció una nutrida recompensa para encarcelar a sus principales dirigentes. Con la aplicación de la Ley Antiterrorista (acusando falsamente de agentes indios a los manifestantes) buscan encarcelar a 450 personas, se realizaron 150 juicios y encarcelaron a 450 activistas. A pesar de la represión, la movilización continuó y se realizaron decenas de bloqueos en las rutas y sentadas en decenas de ciudades. En Rawalakot, ciudad que nuclea al activismo laico y progresista, los acampes se sostienen durante semanas y las mujeres comenzaron a ocupar un papel de dirección en las actividades y la organización de las jornadas de lucha. Desde el 15 de junio, y de manera sostenida, la región vive en una situación de huelga general y todo se encuentra paralizado por los comerciantes que bajaron las persianas de los comercios, y los choferes del transporte público se niegan a trasladar personas.
Las demandas democráticas y sociales y la pelea por la autodeterminación
Las demandas planteadas por los 38 puntos, son demandas sociales y democráticas fundamentales que el Gobierno de Pakistán se niega a conceder de manera integral porque cuestionan -por sí mismas- el legado y la estructura colonialista de Pakistán sobre Azad Cachemira y demuestran que la relativa y formal independencia administrada desde Islamabad es más que insuficiente, es ficticia. Transformando así, las peleas inmediatas en una lucha por la independencia y autodeterminación de Azad Cachemira y todo Jammu Cachemira.
Demandas tan simples como el derecho al uso del agua y la energía eléctrica no es un punto menor ante esta situación. La principal represa hidroeléctrica de todo Pakistán, la presa de Mangla, se encuentra en Azad Cachemira. Pakistán roba el agua y se niega a pagar regalías e impone altos costos por el servicio ya que la electricidad es “exportada” a Azad Cachemira.
Las demandas democráticas como la anulación de los escaños reservados para refugiados en territorio pakistaní han sido incorporados en el último periodo de tiempo ante las fraudulentas elecciones maniatadas por Pakistán. Los escaños reservados son una maniobra técnica legal con la que Pakistán vulnera la independencia política de Azad Cachemira. Con una limitada capacidad legislativa, el parlamento se encuentra constituido por 53 escaños, de los cuales 12 se encuentran reservados a los 450.00 refugiados que huyeron de la ocupación india de Jammu y Cachemira hacia Pakistán. Las personas refugiadas viven en Pakistán desde hace décadas y forman parte de la estructura política de ese país al tener nacionalidad pakistaní. Además, el gobierno les reserva el 19% de los escasos puesto de trabajos públicos, reduciendo la posibilidad laboral a las personas locales. La JAAC denuncia que Pakistán utiliza los escaños reservados y los puestos de trabajo para sostener el control colonial sobre el gobierno de Muzaffarabad de manera disfrazada. Es por esto, que la JAAC han decidido no participar del proceso electoral si no se cambian las reglas del juego y llaman a boicotearlo.
La JAAC y la movilización popular exige también la inmediata libertad de los presos, el fin de la persecución judicial, la anulación de las listas “antiterroristas” y que se levante la prohibición declarada contra la JAAC y el pedido de captura a sus dirigentes. Ante los asesinatos, la movilización exige que se devuelvan los cuerpos y se condene a los policías asesinos y sus responsables políticos y se esclarezcan las desapariciones.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) nos solidarizamos con estas demandas y llamamos a la solidaridad internacional en apoyo a este movimiento del pueblo de Cachemira y su victoria. Denunciamos la represión y llamamos a las organizaciones democráticas, de la clase trabajadora, estudiantes y de mujeres de todo el mundo, y en especial de Pakistán y la India, a expresar la mayor solidaridad posible en cada uno de los países; como han expresado las movilizaciones de la diáspora cachemir en Londres y en las embajadas y los consulados de Pakistán en diversas ciudades del mundo. Denunciamos los crímenes de Pakistán y su gobierno en el camino de terminar con la opresión colonial y conquistar una Cachemira unida y libre que termine con la opresión de Pakistán, India y China.
Foto de portada: Irán vuelve a cerrar el Estrecho de Ormuz y deja a la vista las debilidades de Trump

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
Estados Unidos suspendió los violentísimos y repetidos bombardeos a Irán aunque sigue amenazando con nuevos ataques. Mientras tanto, Israel no deja de bombardear Líbano, Gaza y Cisjordania.
Desde el 8 de julio Estados Unidos había reiniciado los ataques sobre Irán, bombardeando y asesinando a centenares de personas. Ahora, Trump dice que se iniciaron nuevas conversaciones con Irán y expresó optimismo de que su país logre un acuerdo con el régimen islámico a la vez que minimizó las preocupaciones sobre una posible escasez de municiones y bombas estadounidenses a causa del conflicto.
Por su parte, Irán niega ese tipo de contactos. “Los mediadores pueden transmitirnos mensajes de la parte estadounidense sobre los últimos acontecimientos en la región. Pero en la actualidad, no estamos involucrados en ninguna negociación con Estados Unidos”, dijo el lunes 27 de julio el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, en rueda de prensa.
Una vez más Trump está tratando de disimular sus ataques genocidas, tanto por la respuesta de Irán atacando a sus bases norteamericanas en la región, como por el repudio popular mundial a los ataques norteamericanos y sionistas en Medio Oriente, en primer lugar, eso se expresa en los Estados Unidos, lo que lo está llevando a un nuevo fracaso.
Los fracasos imperialistas y sionistas
En Estados Unidos hubo marchas masivas, con millones de personas contra Trump y en muchos lugares con banderas palestinas. Y los que ganaron las elecciones en Nueva York con Zohran Mamdani a la cabeza, utilizaron como campaña electoral, entre otras cosas, la solidaridad con Palestina.
Lo ocurrido en estos meses significa en general un fracaso de los ataques norteamericanos. Los traspiés de Trump los describen todos los analistas, a la vez que en Israel, se ha desatado una campaña de ira contra Netanyahu y el propio Trump. La guerra asimétrica en la que Estados Unidos e Israel bombardearon numerosos objetivos militares y civiles casi sin oposición, fue contrarrestada por los misiles y drones iraníes no sólo teniendo como objetivo a Israel sino también hacia todos los estados del Golfo en el que Estados Unidos tenía bases. El cierre de Ormuz y sus efectos económicos mundiales, sirvieron para equilibrar la balanza y lograr el empantanamiento imperialista. Ninguno de los objetivos que se fijó Trump fue conseguido, del mismo modo que tampoco consiguió los suyos Netanyahu, ni en Gaza ni en el Líbano. Es decir, aunque asesinaron a mucha gente, no lograron la rendición de sus pueblos. Y en el caso de Gaza su objetivo siniestro era que se fuera su población del país.
Estos son los límites del imperialismo, que demuestran que a pesar de su enorme poder, no es invencible. Ya sucedió hace años en Vietnam, Afganistán, Irak, donde los pueblos resistieron y el imperialismo no pudo imponer su poder, pese a los miles de asesinatos.
¿Ahora otra vez “cese del fuego”?
Estados Unidos firmó con Irán un “Cese del fuego permanente” el 17 de junio, que supuestamente incluía al Líbano y la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de sesenta días. También Trump viajó a China en mayo con conversaciones sobre la paz en Irán y la “cooperación” ante conflictos globales.
En el momento del acuerdo con Irán se abrió el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 22% de los hidrocarburos del mundo. Pero Israel, según lo que llegó a decir Trump “sin permiso de Estados Unidos”, continuó bombardeando y asesinando gente en el sur del Líbano, que era parte del “cese del fuego” acordado, lo que llevó a Irán a volver a bloquear el estrecho de Ormuz. Ese fue el argumento de Estados Unidos para volver a bombardear a Irán. Así se terminó ese acuerdo, violado por Estados Unidos e Israel.
Ya había ignorado el “cese del fuego” en Gaza, donde ha asesinado a más de 70 mil palestinos en los últimos tres años y desde el “cese del fuego” más de 1.200 palestinos, la mitad mujeres y niños. E Israel continúa con bombardeos y ocupando la mitad de Gaza. Así la mayoría de la población en esa región, sigue sin poder volver a sus casas destruidas, viviendo en carpas y en muchos casos entre los escombros.
Continúa esta lucha internacional
Desde la UIT-CI llamamos a movilizaciones unitarias en Medio Oriente y en el mundo exigiendo: ¡Basta de bombardeos de Trump a Irán! Y basta de agresiones a Gaza, Cisjordania y Líbano. Como parte de esa campaña, impulsamos y fuimos parte de la Flotilla Global Sumud y hay que continuar con la unidad de movilizaciones internacionales.
Esto tiene importancia para todo el mundo oprimido. Si Estados Unidos se impone en Medio Oriente, puede atacar cualquier país del mundo que no se le someta.
Por supuesto el tema de fondo, la causa de la lucha palestina histórica, viene desde la fundación de Israel en 1948 como un enclave del imperialismo. Para terminar definitivamente con estos ataques en Medio Oriente es terminar con el estado sionista y genocida, fundado con el apoyo directo norteamericano para oprimir a los pueblos Medio Oriente. Como lo plantearon históricamente las y los palestinos y también importantes organizaciones judías antisionistas: la lucha de fondo es por una Palestina libre del río hasta el mar. Recuperar su territorio histórico y terminar con estos ataques genocidas en Medio Oriente.