Un dato de las últimas semanas es la caída en picada de la imagen del gobierno en todas las encuestas de opinión. Existe una ruptura creciente de amplios sectores con el gobierno ultraderechista de Javier Milei. Una parte importante de ese rechazo está relacionada con los casos de corrupción, especialmente los que involucran a Manuel Adorni. Sin embargo, la bronca popular se viene acumulando desde hace tiempo, producto de salarios y jubilaciones pulverizados que siguen perdiendo frente a la inflación. También influyen los despidos, la necesidad de conseguir doble o triple empleo y el endeudamiento de millones de familias que ya no pueden pagar sus créditos y entran en mora. A esto se suma el colapso de la salud pública, como denunciaron recientemente los directores de hospitales universitarios, que advierten sobre el riesgo de no poder seguir funcionando. Todo este panorama agotó la paciencia del pueblo trabajador. Cada vez más sectores ya no le creen al gobierno y le dicen basta.
El peronismo comienza a moverse. Intenta capitalizar el descontento para transformarlo en una victoria electoral el próximo año. Pero no la tiene fácil. Millones recuerdan el desastre del gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Además, tampoco están enfrentando el ajuste de Milei: dejaron pasar leyes clave para aplicar la motosierra y la Confederación General del Trabajo, alineada con el peronismo, mantiene un escandaloso pacto con el gobierno.
Los distintos sectores peronistas buscan salir de su crisis mediante una política de unidad y “modernización”. Intentan confluir con figuras como Miguel Ángel Pichetto, gobernadores que hasta hace poco respaldaron a Milei, sectores radicales, dirigentes del PRO como Emilio Monzó e incluso libertarios alejados del oficialismo, llegando incluso quien propone sumar a Victoria Villarruel. Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, Axel Kicillof, Sergio Massa y varios gobernadores disputan quién encabezará ese armado. Más allá de las diferencias, coinciden en sostener el ajuste, defender el superávit fiscal, avalar cambios en la Ley de Glaciares y garantizar el pago de la deuda externa al FMI.
“Milei se hunde, pero el peronismo no capitaliza el descontento”. Es un titular periodístico de estos días. De ahí los intentos de algunos sectores patronales enfrentados parcialmente con el gobierno, como Paolo Rocca, de Techint, de “resucitar” a Mauricio Macri o impulsar alternativas extrañas, como el banquero Jorge Brito o el pastor Dante Gebel.
En este contexto se abre un espacio cada vez mayor para el crecimiento del Frente de Izquierda Unidad. Esto ya se expresa en el ascenso de la figura de Myriam Bregman. Algunas encuestas incluso la ubican como la dirigente política con mejor imagen del país, por encima de Milei, Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. No es un hecho casual. Es el resultado de un frente que estuvo desde el primer día de este gobierno ultraderechista al frente de todas las luchas y que se opuso en las calles y en el Congreso a cada una de las medidas de ajuste. También estuvo presente en el movimiento de mujeres y disidencias, en las luchas estudiantiles, en la defensa del ambiente y en el sindicalismo combativo. Además, denunció todos los casos de corrupción y no tuvo ninguna responsabilidad en el desastre de los gobiernos anteriores.
Frente al silencio escandaloso del peronismo, el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U) es la única fuerza que denuncia el genocidio contra el pueblo palestino impulsado por el Estado sionista de Israel y respaldado por Milei, quien se define como “el presidente más sionista del planeta”. También lo demuestra la participación de representantes de todos los partidos del FIT-U en la segunda Flotilla Global Sumud, mientras ningún sector del peronismo estuvo presente.
Hoy, por primera vez, periodistas reconocidos se preguntan qué haría la izquierda si gobernara. Es una señal todavía incipiente, pero también una enorme responsabilidad. Por eso, en el reciente acto del 1° de Mayo realizado por Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST, señalamos que fue un grave error que el PTS, el partido de Myriam Bregman, realizara un acto separado. Justamente en un momento en el que era más importante que nunca mostrarse unidos. Porque es el FIT-U en su conjunto el que debe asumir y debatir el desafío político que tiene por delante.
La gran tarea es fortalecer al Frente de Izquierda Unidad y, al mismo tiempo, profundizar cada una de las luchas contra el ajuste. Hay que fortalecer al sindicalismo combativo y a todos los sectores populares que enfrentan la motosierra de Milei. También es necesario que miles de activistas de la clase trabajadora, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el ambientalismo se acerquen, militen y ayuden a multiplicar estas propuestas. Ese es el espacio de lucha y organización que impulsamos desde Izquierda Socialista para fortalecer al FIT-U.
Por eso, frente a millones que empiezan a prestar atención y frente a luchadoras y luchadores que saben que Milei no va más, pero se preguntan qué alternativa existe, tenemos que postular al Frente de Izquierda. Como parte de fortalecer la pelea contra un gobierno golpeado y debilitado que, aun así, sigue descargando el ajuste sobre el pueblo trabajador.
También tenemos que plantear con claridad que el peronismo no es una salida y que hace falta construir una nueva alternativa política para las y los trabajadores. Esa alternativa es el Frente de Izquierda Unidad, que propone que gobiernen quienes nunca gobernaron: la izquierda y la clase trabajadora. Junto a la juventud que pelea por la educación pública, el movimiento de mujeres y disidencias, las agrupaciones combativas de jubiladas y jubilados, el ambientalismo y las y los científicos y técnicos que defienden los recursos del país.
Será un gobierno que priorice las necesidades populares por encima de los intereses de los ricos, los especuladores y los fondos buitres. Para eso proponemos suspender el pago de la deuda externa, romper con el FMI, reestatizar las empresas privatizadas, nacionalizar la banca y el comercio exterior, y derogar la reforma laboral esclavista.
También impulsaremos un gran plan de obras públicas para generar miles de puestos de trabajo genuinos, garantizar salarios y jubilaciones dignas, y fortalecer la educación y la salud públicas. Esa es la propuesta del Frente de Izquierda Unidad. Desde Izquierda Socialista te llamamos a sumarte para fortalecer esta perspectiva.

Escribe José Castillo
Finalmente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, concurrió a dar su informe a la Cámara de Diputados. En forma inédita, fue acompañado y respaldado por todo el gobierno, incluyendo al propio presidente, Javier Milei, y a su hermana Karina Milei. El show que montaron no pudo evitar que la imagen del gobierno siga cayendo en picada.
La escena fue fellinesca. El gabinete en pleno, con ministros, secretarios y subsecretarios, encabezados por Milei y su hermana, copó los palcos y se dedicó a silbar, gritar y cantar. El propio presidente, como si estuviera subido a un paravalanchas, dirigía a su hinchada como una barra brava.
El impresentable y corrupto Adorni leyó, en tono monocorde, un discurso claramente escrito por otros. Luego, el presidente de la Cámara, Martín Menem, informó que, de manera inédita para este tipo de sesiones, se pasaría a un cuarto intermedio ante cada tanda de preguntas. En esos momentos, un grupo de asesores le escribía las “respuestas” a Adorni, que luego se limitaba a leerlas.
Esas respuestas no contestaban nada de lo que se le preguntaba. La performance del jefe de Gabinete no sirvió para despejar ninguna duda sobre sus acciones corruptas. Toda la escena fue una representación que dejó al desnudo lo que es este gobierno: autoritario, patotero, corrupto y sometido al imperialismo, con Donald Trump a la cabeza.
Por si todo esto fuera poco, al gobierno de Milei le salió mal su pronóstico de que el tema se acabaría luego de la reunión de Diputados. A los pocos días surgieron las nuevas revelaciones, en este caso relacionadas con refacciones suntuosas hechas por el jefe de gabinete en su casa en el country Indio Cuá, que incluyen la construcción de una cascada en una pileta de natación, por un monto de 245.000 dólares.
¿Y el peronismo?
El bloque del Frente de Izquierda Unidad no se limitó a denunciar los hechos de corrupción de Adorni. También exigió el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y denunció cada una de las medidas reaccionarias del gobierno.
El bloque peronista de Diputados, en cambio, se cuidó muy bien de salirse del libreto. Por supuesto, varios diputadas y diputados hicieron preguntas vinculadas a los casos de corrupción, pero no mucho más. Le permitió a Adorni leer sus respuestas guionadas sin contestar los interrogantes sobre sus manejos. Los diputados peronistas vinculados a los gobernadores “amigos” de Milei no intervinieron. Tampoco lo hizo Máximo Kirchner. Incluso se llamó a silencio alguien tan activo como Juan Grabois. Con Karina Milei presente, ni siquiera se animaron a repetir el gesto del “3%” que habían utilizado en otras ocasiones.
Esto podría estar vinculado a negociaciones entre el oficialismo y el peronismo por acuerdos en el nombramiento de nuevos jueces, según trascendidos del Poder Judicial. La síntesis la dio el jefe de bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, con un discurso de cierre casi amigable con el presidente de la Cámara, Martín Menem, al aclarar que “por supuesto” no se trataba de una interpelación al ministro y que no se estaba exigiendo su renuncia.
¿Qué conclusión sacar?
Ninguno de los antiguos aliados de La Libertad Avanza (ni el PRO, ni los radicales “con peluca”, ni los gobernadores afines) salió a defender a Milei. El bloque libertario se limitó a aplaudir, sobre todo mientras el presidente estaba presente. Cuando se retiró, ni siquiera eso ocurrió. Una postal del estado actual del oficialismo.
El gobierno de La Libertad Avanza sigue en caída. Así lo reflejan las encuestas. A un plan económico que hambrea al pueblo y saquea los recursos, se suma la indignación por el “destape” de múltiples causas de corrupción que superan el caso Adorni y alcanzan al propio Milei y a su hermana.
El peronismo, después de dos años de dejar avanzar la motosierra de Milei (con diputados que votaron sus leyes y una CGT que miró para otro lado), ahora percibe el cambio de clima. Busca capitalizar el desgaste del gobierno e incluso disputar el apoyo de sectores empresariales que empiezan a desconfiar de Milei. De ahí sus propuestas de “frentes opositores”, que incluyen desde la unidad del peronismo hasta acuerdos con radicales, el PRO e incluso libertarios alejados del oficialismo.
Una vez más, la única fuerza que plantea enfrentar a Milei y su ajuste en la calle, apoyando todas las luchas y proponiendo una alternativa con un programa distinto, es el Frente de Izquierda Unidad.

Escribe José Castillo
Como parte del circo mediático armado por el gobierno para ocultar la corrupción de Manuel Adorni, el presidente Javier Milei les gritó “asesinos” a los diputados del Frente de Izquierda, acusándolos de ser responsables de 150 millones de muertos.
El ultraderechista Milei sabe (o debería saber, aunque a esta altura se puede dudar incluso de lo más básico de su formación histórica) que el Frente de Izquierda Unidad está integrado por partidos trotskistas. No tiene nada que ver con el estalinismo, contra el cual luchó durante décadas. La Unión Soviética, bajo José Stalin, no representó un verdadero socialismo. Lo hemos señalado una y otra vez. Efectivamente, se asesinaron a millones de personas, entre ellas dirigentes de la Revolución de Octubre. El propio León Trotsky fue asesinado por agentes de Stalin en México.
Los partidos del Frente de Izquierda Unidad, la izquierda trotskista, luchan por construir un verdadero socialismo, con democracia para el pueblo trabajador, en Argentina y en todo el mundo.
Milei y los libertarios defienden el capitalismo. Ocultan que fueron los capitalistas imperialistas quienes desataron dos guerras mundiales y engendraron regímenes como los de Adolf Hitler y Benito Mussolini. También reividican la dictadura de Jorge Rafael Videla, responsable de la desaparición de 30 mil personas. Todos ellos sumieron a millones en el hambre y la miseria a través de profundas crisis económicas.
Como contrapartida, y aun con la burocracia criminal de Stalin y sus cómplices, medidas como la expropiación de la burguesía y la planificación de la economía permitieron que cientos de millones de personas salieran del hambre en la Unión Soviética, China y Cuba.
¿Gritarles “asesinos” a los diputados de izquierda? Además de mentiroso, Milei no tiene autoridad moral. Es él quien defiende y apoya a asesinos y genocidas como Jorge Rafael Videla, Benjamín Netanyahu y Donald Trump.
Escribe Atilio Salusso
Indio Cuá
El deslomado Adorni pagó 245 mil dólares cash, sin facturas ni recibos, por refacciones en su country de Exaltación de la Cruz: pileta climatizada, cascada a 3.500 dólares, jacuzzi con bomba de agua por 9.780 dólares, parrilla 7.360 dólares. Lo deschavó el contratista Matías Tabar en Comodoro Py, a quien Adorni quiso frenar su declaración. El Jefe de Gabinete había dicho que se había dado vuelta la página al ir al Congreso y que los gastos en inmuebles y viajes de lujo por 840 mil dólares los afrontó “de su bolsillo sin costos para el Estado”. Espert decía lo mismo
Vendepatria
Ariel Sbdar, CEO y cofundador de Cocos Capital, fue al Movistar Arena para dar una charla ante 12 mil estudiantes de todo el país. La exposición formaba parte de Experiencia Endeavor Sub20, encuentro anual que se organiza para alumnos de los últimos años del secundario pensado como “inspiración emprendedora para jóvenes”. Sbdar iba a exponer sobre cómo invertir, comprender el dinero y proyectar un futuro financiero. Sin embargo, no pudo hablar. Le empezaron a cantar la patria no se vende y vendepatria. Las y los estudiantes descubrieron que este personaje promocionó el lanzamiento de la criptomoneda $LIBRA. ¡Viva las nuevas generaciones!
Haití
“No queremos salarios de Haití. Queremos salarios de Japón y Polonia”, dijo Sturzenegger. La Casa Rosada actuó en consecuencia. Otorgó un 123% de aumento a más de 1.000 funcionarios nacionales que percibirán hasta 8 millones de pesos en junio, entre ellos Adorni, nueve ministros, Karina y sus cuatro Secretarios de Estado, entre un largo etcétera de presidentes de organismos, empresas públicas y entes autárquicos. Cualquier similitud con el “salariazo y la revolución productiva” de Menem no es pura coincidencia.
¿Perpetuarse?
Donald Trump va a estampar su rostro en los nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia yanqui; en una moneda de oro 24 quilates; futuros billetes de dólares tendrán su rúbrica (para dar señales de sus “logros económicos”, según dicen) y ya hay grandes gigantografías suyas en fachadas de edificios y parques nacionales. Pero hay un problema. Es el presidente con menor apoyo popular en 100 años y en marzo hubo ocho millones movilizados al grito ¡No Reyes!

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/ FIT Unidad
En una nueva postal de alineamiento con Washington, Javier Milei volvió a mostrar su sometimiento explícito a Trump y el imperialismo norteamericano y en contra de cualquier atisbo de soberanía nacional. Esta vez, en un gesto verdaderamente lamebotas se subió al portaaviones estadounidense USS Nimitz (una de las máquinas de guerra más imponentes del planeta) y participó de ejercicios navales en el Atlántico Sur, a escasos kilómetros de Mar del Plata, en el marco del operativo Passex 2026. A bordo de un portaaviones nuclear y rodeado de funcionarios, Milei escenificó un nuevo acto de subordinación a Estados Unidos, profundizando una política exterior alineada con los intereses del imperialismo.
Sin dudas se trató de un gesto político contundente: el presidente es funcional al intento de Trump de convertir a nuestro país en un punto estratégico geopolítico para convertirnos en el “patio trasero” de Estados Unidos, en línea con la vieja Doctrina Monroe que desde el siglo XIX define a América Latina como zona de influencia exclusiva del imperialismo norteamericano y que ha tomado fuerza desde la llegada del ultraderechista Trump a su segunda presidencia.
Si bien el ingreso de fuerzas extranjeras requiere la autorización del Congreso Nacional, como ya nos tiene acostumbrados, Milei lo hizo mediante el Decreto 264/2026, lo que refuerza su carácter autoritario al servicio del ataque a la soberanía nacional.
Una escena obscena: los lamebotas del imperialismo
El espectáculo montado sobre el USS Nimitz incluyó el traslado del presidente en un avión militar estadounidense que aterrizó directamente sobre la cubierta del portaaviones nuclear. A su lado, una comitiva que incluyó desde Karina Milei; el ministro de Defensa, Carlos Presti; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller, Pablo Quirno; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare; y el jefe de la Armada, Juan Carlos Romay. La “casta” estuvo presente en pleno, ahora alineada bajo la bandera de la sumisión militar con Washington.
La visita al portaaviones se suma a otros gestos recientes de sumisión, como el impulso a una Base Naval Integrada en Ushuaia junto al Comando Sur estadounidense. Bajo el argumento de la “cooperación”, se abre la puerta a una mayor injerencia militar extranjera en una zona estratégica clave: el acceso a la Antártida y los recursos del Atlántico Sur.
Pero el alineamiento de Milei no se queda en el Atlántico Sur. Milei se encolumna sin matices detrás de la ofensiva imperialista de Trump y Netanyahu contra Irán y el Líbano. En un gesto de provocación mientras la Flotilla Global Sumud viaja a Gaza a intentar romper el cerco humanitario, viajó a Israel en plena escalada genocida en medio oriente, y más allá de que protagonizó escenas que fueron un verdadero papelón, incluidos cantos y gestos extravagantes, se reunía con el principal genocida del mundo y con pedido de captura internacional Benjamin Netanyahu. Mostrando una vez más su complicidad con el genocidio hacia el pueblo palestino, por lo que seguimos diciendo ¡No en nuestro nombre! Por una Palestina Libre del Río al Mar.
Milei se muestra decidido a profundizar un modelo de dependencia que subordina los intereses nacionales a las necesidades geopolíticas de Estados Unidos. Mientras nuestro país cae en la decadencia de la motosierra con una crisis económica y social muy profunda, se fortalecen los vínculos con el aparato militar de la principal potencia imperialista mundial. Hoy el gobierno ultraderechista se muestra como un actor disciplinado dentro del esquema global del imperialismo norteamericano.