Apr 06, 2026 Last Updated 9:37 PM, Apr 4, 2026

El gobierno de Javier Milei transita las semanas que van desde su derrota en las elecciones bonaerenses a las nacionales del 26 de octubre. Es evidente que se ha producido un cambio cualitativo. Si bien hace meses que la bronca popular venía en ascenso, y eso se expresaba en la masividad del apoyo al Hospital Garrahan, a las marchas de los miércoles de las y los jubilados, a la lucha de las personas con discapacidad o a las universidades, los resultados del 7 de septiembre fueron un auténtico cachetazo para el gobierno. Este quedó debilitado al extremo, paralizado por sus propias internas que no puede resolver, y acorralado por la sensación popular de que “se le puede ganar”, fortaleciendo y tonificando las luchas, como se vio en las multitudinarias movilizaciones el día que se trató el veto del Garrahan y las universidades. 

Esta debilidad la “olió” el mismo sector de buitres financieros que más venía apoyando a Milei, que empezó a retirarse, y terminó provocando una corrida cambiaria que hizo trastabillar más aún al ya frágil gobierno de La Libertad Avanza (LLA). Las imágenes patéticas del Presidente y su hermana Karina Milei en un acto escuálido, de apenas unos pocos cientos de personas en Córdoba, arengando para que cantaran por Conan, simbolizan mejor que nada el estado de situación. Sin embargo, Milei todavía puede hacer daño. Es posible derrotar al plan motosierra, que aún está encendida y funciona. Así, el gobierno anunció que no pagaría los fondos que exigen las leyes vetadas. O le dió más privilegios a un sector de las patronales más concentradas, quitando las retenciones. Basta ver el presupuesto presentado en el Congreso para darse cuenta de que su plan es continuar y redoblar el ajuste.

En este panorama, la mayor fortaleza de este gobierno acorralado por la bronca popular creciente vino del apoyo de Donald Trump y el imperialismo yanqui, que salió a rescatarlo financieramente (a costa, por supuesto, de mayor endeudamiento y saqueo). Un Milei genuflexo ante Trump, el FMI y el genocida Benjamín Netanyahu, es la imagen que refleja este presente. 

Decíamos que todo esto transcurre en un tiempo corto, que todos miden como las semanas y los días que faltan para las elecciones. El peronismo, consciente de la debilidad del gobierno, trata de capitalizar la bronca. Incluso el gobernador Axel Kicillof ya se pasea por los medios de comunicación como un virtual “presidenciable”. 

Resulta fundamental salir a debatir y explicar que el peronismo no es la solución para el pueblo trabajador. Porque ya gobernó, ajustando al servicio del FMI. Porque, más allá de sus encendidos discursos actuales, en estos dos años tuvo siempre dirigentes que fueron funcionales al ajuste de Milei, empezando por la propia burocracia de la CGT y su vergonzoso pacto con el gobierno. Y porque, además, no ofrece ningún programa alternativo que no sea repetir el pasado. Así lo expresó Kicillof, cuando dijo recientemente que sería “infantil” romper con el FMI. 

Por todo esto, insistimos en que la única salida para el pueblo trabajador, la juventud, las y los jubilados, el movimiento de mujeres y disidencias y quienes enfrentan el ajuste, es apoyar y votar al Frente de Izquierda Unidad. Para fortalecer a la única fuerza que se opone incondicionalmente a todas y cada una de las políticas de Milei, en las calles y en el Congreso. 

Te invitamos a incorporarte a la campaña electoral con Izquierda Socialista. Sumate, al mismo tiempo, a pelear el voto para el FIT Unidad, vení a nuestras reuniones, anotate como fiscal, hacé conocer nuestras propuestas entre tus compañeros y compañeras de trabajo, estudio, vecinos y familiares. Para que haya más bancas del FIT Unidad, y estemos más fuertes para los desafíos que se vienen. 

Al mismo tiempo, tenemos otra tarea importantísima en estos días: apoyar a la Flotilla Global Sumud que viaja rumbo a Gaza llevando ayuda humanitaria en apoyo al pueblo palestino. Flotilla de la que forman parte, orgullosamente, nuestros compañeros de Izquierda Socialista, el diputado nacional Juan Carlos Giordano y el legislador provincial (mc) por Córdoba Ezequiel Peressini. 

Al cierre de esta edición, nuestro compañero Juan Carlos Giordano y todas las tripulaciones denunciaron ataques de drones hacia las embarcaciones, incluso llegando a lanzar bombas sonoras y de humo. Si bien las y los tripulantes se encuentran bien, se está haciendo un llamado de alerta por la posible continuidad e intensificación de estos ataques. Tenemos que redoblar el apoyo a la Flotilla, hacer firmar el petitorio por su defensa y prepararnos para movilizarnos ante cualquier ataque a la misma, al mismo tiempo que sostenemos más que nunca la solidaridad con el pueblo palestino que actualmente enfrenta la avanzada terrestre del estado sionista de Israel en Gaza. 


Escribe José Castillo

El presidente Milei logró finalmente reunirse con Donald Trump, quien garantiza apoyo político y financiero. A cambio, sin duda, de que el gobierno argentino siga siendo su aliado incondicional y por más privilegios para el saqueo. Todo terminará con más deuda externa que se pretenderá que la pague el pueblo trabajador con más ajuste.

En abril pasado, el gobierno yanqui había tenido que salir al rescate de Milei. Lo hizo promoviendo un préstamo del FMI de 20.000 millones de dólares, de los cuáles 12.000 se enviaron casi automáticamente. Pasaron apenas seis meses, y otra vez Trump tuvo que salir como bombero a quién quiere aparecer como su mejor alumno. Es que el gobierno de Milei logró avanzar con la motosierra y el super-ajuste, pero demostró que era una mentira absoluta aquello del “crecimiento en V”, o la reactivación económica. Fracasó en su propia ley. Toda su política económica está al servicio de garantizar los pagos de deuda externa y cumplir con las exigencias del FMI, pero se está hundiendo por ni siquiera poder cumplir eso. Es que no hay dólares que alcancen para mantener la cotización artificialmente baja, financiar la fuga de divisas y, a la vez cumplir con los vencimientos de deuda externa. 

La semana pasada había terminado con el gobierno vendiendo más de 1.100 millones de dólares para sostener la corrida contra el dólar, no pudiendo evitar que éste siguiera subiendo, mientras caían las acciones en la bolsa de Buenos Aires, los bonos de la deuda y se disparaba el riesgo país. 
Ahí apareció el imperialismo yanqui como “el salvador” de un gobierno en debilidad extrema. En un viaje que, en la previa, tenía olor a “me juego la última carta”, el presidente Milei logró su ansiada reunión con Trump y, lo más importante, el compromiso de que el gobierno norteamericano saldría a apoyar y fortalecer al vapuleado proyecto de La Libertad Avanza. 

En la previa, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, publicó en la red social X que “la Argentina es un aliado de importancia sistémica para Estados Unidos en América Latina. Y el Tesoro de Estados Unidos está preparado para hacer lo que sea necesario dentro de su mandato para apoyar a la Argentina”.

El viaje de Milei tiene todas las señales del más absoluto vasallaje a los pies del imperialismo. Además de la reunión con Trump, incluye otra con la jefa del FMI, Kristalina Georgieva y, de postre, un encuentro con el genocida Netanyahu. 

La señal antes de partir: quita de retenciones

El lunes por la mañana, el gobierno madrugó con la noticia de que quitaba las retenciones a los monopolios agroexportadores hasta fines de octubre. Un negocio redondo para Cargill, Dreyfuss, ADM, Cofco, Bunge y un par más de transnacionales, a las que se les regala un monto aproximado de 1.600 millones de dólares, a cambio de que adelanten las ventas remanente de soja y otros cereales. Otro as de debajo de la manga que saca el ministro Luis “Toto” Caputo para tratar de sumar algunas divisas. La contrapartida es que lo que ese monto que el gobierno dejará de recaudar equivale a lo necesario para financiar el aumento al presupuesto universitario y la Ley de Emergencia en Pediatría. Una nueva muestra de que el slogan de “no hay plata” sólo corre para el pueblo trabajador, para las personas con discapacidad, para la salud y la educación, pero nunca para los ricos. 

El imperialismo yanqui al rescate: ¿a cambio de qué?

Trump salió a rescatar a su principal vasallo en la región. No será gratis: no sólo porque así se garantiza la continuidad del alineamiento incondicional del gobierno argentino con todas y cada una de las políticas del imperialismo yanqui (hasta el extremo de que nuestro país es, junto con los Estados Unidos, prácticamente los únicos aliados que le quedan al carnicero Netanyahu). Sino también porque la “ayuda” consistirá en un préstamo directo del gobierno yanqui, que habrá que devolver con sus respectivos intereses. En síntesis, más deuda externa que se suma a la bola de nieve infernal que se tratará que pague con más ajuste y miseria el pueblo trabajador. Sin duda se sumarán más privilegios, escritos o no, para las empresas yanquis que operan en nuestro país. 

En la década del ‘30 del siglo pasado, el gobierno oligárquico surgido del primer golpe militar firmó un auténtico pacto de entrega semicolonial al imperialismo yanqui. Pasó a la historia como “el pacto Roca-Runciman”. Se lo conoció como “el estatuto legal del coloniaje”, justamente porque Julio A. Roca (entonces vicepresidente de la Nación e hijo del genocida contra los pueblos originarios) había brindado pidiendo ser “una joya más de su Majestad británica. 

La historia se repite, corregida y aumentada. Un presidente debilitado al extremo por el repudio popular, y asediado por la desconfianza de los mismos buitres financieros a los que hasta hoy privilegió, corre a lamerle las botas al amo yanqui, en una sobreactuación vergonzosa. 
Milei tal vez zafe, por la ayuda de Trump, de que se lo lleve puesto una corrida cambiaria como la que se asomaba hasta la semana pasada. Pero no va a lograr revertir la bronca creciente, las movilizaciones masivas en su contra y el repudio electoral que se le viene el próximo 26 de octubre. Sigue creciendo el sentimiento popular de que Milei no va más.


Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional por Izquierda Socialista/FIT-Unidad

Javier Milei presentó el proyecto de Presupuesto 2026 por cadena nacional y repitió que “lo peor ya pasó”: muy lejos de la realidad. El proyecto no se aparta ni un milímetro de la política de motosierra para lograr el eslogan del equilibrio fiscal “inquebrantable”, al servicio del FMI y del pago de la deuda externa.

Este presupuesto fue diseñado para cumplir con los requerimientos del Fondo. Lejos de las promesas de “aumentos”, plantea un ajuste mayor y más duro. El superávit fiscal apunta a cumplir metas que lleven del 1,2% al 2,2% del PBI en 2026 y luego al 2,5% en 2027. 

La máxima expresión de este principio innegociable del equilibrio fiscal se materializa en la llamada “regla fiscal”, un mecanismo que asegura el superávit financiero. Es decir, si la recaudación sube, se bajan impuestos; si baja, se recortan salud, educación y políticas sociales. Cuando hablamos de bajar impuestos, se trata de beneficios para los sectores más ricos, como demuestra el anuncio de “retenciones cero” para el campo. Esta búsqueda superavitaria tiene como objetivo cumplir con los pagos de la deuda externa, que incluyen vencimientos por 4 mil millones de dólares en enero y otros 4.500 millones en julio.

Las variables macroeconómicas son un dibujo. El proyecto establece un tipo de cambio oficial de 1.325 pesos en diciembre de 2025 y de 1.423 pesos para fines de 2026, una proyección insostenible incluso hoy.

Por último, la inflación estimada para 2026 se ubica en 10,1%, lo que implicaría un promedio mensual inferior al 0,8%, algo irreal. Esta subestimación de la inflación funciona como un mecanismo de ajuste sobre las partidas más sensibles socialmente.

Educación, ciencia y derechos sociales en el ojo de la tormenta

El proyecto elimina el compromiso de inversión en educación equivalente al 6% del PBI que establece la Ley de Educación Nacional, así como el financiamiento mínimo para Ciencia y Tecnología y para la educación técnica. Ningún gobierno cumplió con esos niveles de inversión, pero su eliminación busca que la “regla fiscal” solo limite el gasto en discapacidad, universidad y políticas sociales; mientras deja afuera a áreas como la SIDE o las retenciones al campo.

Las universidades, ya en crisis, quedan directamente a la deriva con un presupuesto de 4,8 billones de pesos para 2026. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) ya advirtió que necesita 7,3 billones para poder garantizar el funcionamiento el año próximo. También se elimina la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo y de las asignaciones familiares, condenando a millones de niños y niñas al hambre. Cada recorte implica dinero que se extrae de los bolsillos de las familias trabajadoras para transferirlo a los acreedores externos.

¡Fuera el FMI! Por un plan económico alternativo

El proyecto de Presupuesto 2026 implica más ajuste, más deuda y menos derechos. Es, una vez más, un presupuesto para estar peor. Por eso, desde Izquierda Socialista en el FIT-U planteamos que debe rechazarse de plano. La salida pasa por un plan económico alternativo, obrero, popular y feminista, que parta de romper con el FMI, dejar de pagar la deuda y destinar esos recursos a resolver las urgentes necesidades del pueblo trabajador.

Entrevistamos a Diego Saavedra, delegado de la Junta Interna de ATE y a David Lastra, referente de Enfermería.

El Socialista: ¿Cómo cayó entre las y los trabajadores el anuncio salarial del gobierno?


Diego Saavedra: El Consejo de Administración anunció que otorgará 450 mil pesos para el sector asistencial y 350 mil para el logístico. Desde la Junta Interna lo consideramos un triunfo fruto de la lucha y la movilización. Esto es parcial con respecto a la recomposición que necesitamos y tiene la limitación que es solamente hasta diciembre lo cual nos plantea la necesidad de pasar esos montos al básico que de verdad impacten en nuestro salario.

ES: ¿Cómo sigue?
DS: Estamos en medio de una jornada de paro de 48 horas que hace crujir el sistema asistencial, con una participación muy importante del sector de enfermería. La patronal, buscando descomprimir, realiza acciones que no implementa en otros ámbitos, como sacar dinero de los recursos genuinos.
Este monto, aunque insuficiente, representa una ayuda para las categorías que menos cobran y les permitirá llegar a fin de mes. Queremos orientar a las y los compañeros a sacar la conclusión de que esto es fruto de la lucha y que debe continuar.

ES: En el hospital, ¿se refleja la crisis política nacional?


David Lastra: Sí, renunció el contador histórico y asumió un enfermero. No podemos perder de vista que está comprobado que la administración del hospital se guardó 40 mil millones de pesos y que los estaba utilizando en la timba financiera.
Si esos fondos se hubieran destinado desde el año pasado a recomponer los salarios, posiblemente no estaríamos ante este escenario de renuncias y la sangría de profesionales y no profesionales.
Necesitamos que se vaya este Consejo de Administración y los directores, y que ese dinero se utilice para recomponer los salarios y mejorar las condiciones de trabajo.

ES: UPCN se atribuye esta conquista.  ¿Qué participación tuvo en el conflicto?
DL: Todos los sectores observamos su comportamiento, que se resume en la firma de una paritaria del 1% mensual hasta fin de año. No solo no convoca a un paro, sino que frena y debilita una lucha histórica, mientras intenta mostrarse como ejemplo de “diálogo” y “gestión”, cuando lo que realmente necesitamos es unificar las luchas.

ES: Vienen del triunfo con el rechazo al veto a la Ley de Emergencia Pediátrica en la Cámara de Diputados. ¿Cómo se preparan para el 2 de octubre en el Senado?
DS: Discutimos en la asamblea que tenemos que continuar con el plan de lucha. Es muy probable que el escenario que hoy rodea la promulgación efectiva de la Ley de Emergencia en Discapacidad se repita con nuestra ley. El gobierno ya adelantó que despediría a 60 mil trabajadores estatales o dejaría de pagar planes sociales durante cuatro meses. Por eso es importante tener en la agenda el 2 de octubre, cuando el Senado trate el rechazo al veto presidencial. Tenemos que ser miles otra vez en las calles. Ese día marcharemos en una movilización que vuelva a unirnos con la universidad, con todo el estudiantado, docentes y no docentes.
La exigencia y la denuncia a las centrales sindicales continúa: ese día debe haber un paro nacional para que todo el pueblo trabajador pueda defender la salud y la universidad públicas, y para que sea el punto de partida en la lucha por derrotar esta política de ajuste del gobierno nacional.


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista y candidata a senadora por el FIT-Unidad

De cara a las elecciones del 26 de octubre, el peronismo (ahora bajo el nuevo nombre Fuerza Patria) intenta presentarse como el gran salvador frente al desastre económico y social del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, desde el FIT Unidad sostenemos que el peronismo no es ninguna solución: al contrario, es parte del problema.

En primer lugar, porque ya gobernó con Alberto Fernández, Cristina, Sergio Massa y la coalición Unión por la Patria. Al terminar su mandato, dejó una inflación del 200% y una pobreza del 42%. Su pésima gestión fue la que abrió la puerta a la ultraderecha para que llegara al gobierno. Milei, que tiene un pequeño bloque en el Congreso, pudo aprobar medidas de ajuste con el apoyo del PRO, de la UCR y de varios peronistas “con peluca”. Todavía está fresco el recuerdo del asado en Olivos, cuando el presidente homenajeó a los 83 diputados que votaron contra el aumento a las jubilaciones, ¡llamándolos héroes!

En segundo lugar, Milei llegó hasta acá porque tuvo cómplices dentro y fuera del Congreso. Más allá del poroteo parlamentario, lo central fue la complicidad de la burocracia sindical peronista (con la CGT a la cabeza) que se borró con la excusa de que “no había fuerzas” para convocar a un paro general. Prefirieron pactar con el presidente para mantener sus privilegios de burócratas en lugar de organizar un plan de lucha que frenara los despidos y defendiera aumentos de salarios y jubilaciones.

En ese sentido, las listas porteñas de Fuerza Patria no son la solución. A la cabeza está Itaí Hagman. Le sigue la exministra de Trabajo Raquel “Kelly” Olmos, defensora del proyecto neoliberal de Carlos Menem. También figura Santiago Roberto, ligado a Víctor Santa María (titular del Grupo Octubre), cuyos periodistas denuncian salarios de pobreza. En la Provincia de Buenos Aires, el vacunado VIP Jorge Taiana encabeza la lista, junto a dirigentes sindicales como Vanesa Siley (Judiciales), Sergio Palazzo (La Bancaria) y Hugo Yasky (CTA), quienes hicieron poco y nada para enfrentar la motosierra en las calles. También la integra Juan Grabois, dirigente de Patria Grande, que meses atrás se había manifestado en contra de las huelgas docentes.

Por último, más allá de los nombres, está el programa político del peronismo. Cuando gobernó, lo hizo al servicio de la entrega de nuestros bienes comunes: avaló la megaminería, impulsó Vaca Muerta con gravísimas consecuencias ambientales e incluso firmó contratos con la empresa israelí Mekorot, que le roba el agua al pueblo palestino y hoy gestiona parte de AYSA.

La deuda externa se paga con el hambre del pueblo

Hace pocos días, el gobernador bonaerense Axel Kicillof declaró en una entrevista con Clarín que era “infantil” desconocer la deuda externa (incluso la de Mauricio Macri y Luis Caputo) y que su propuesta es negociar con los organismos usureros cómo pagarla. La misma línea que sostuvo Cristina Fernández de Kirchner cuando se autodefinió como “pagadora serial”.

Desde el FIT Unidad decimos otra cosa: no se trata de una deuda legítima entre pares, sino de una verdadera estafa al servicio de los organismos multinacionales usureros que ganan siempre. Es ilegal, ilegítima e impagable. Por eso, no pagar no es infantil, sino un acto de soberanía. Es la única salida para que el pueblo trabajador (golpeado por todos los gobiernos y sus planes de ajuste) pueda tener educación, salud, vivienda y salarios dignos.

El próximo 26 de octubre es clave que votes para que haya más diputadas y diputados del FIT Unidad en el Congreso. Somos quienes enfrentamos a Milei desde las bancas y en las calles, junto al sindicalismo combativo: todos los miércoles con las jubiladas y los jubilados, con las y los trabajadores del Hospital Garrahan, con las universidades y con quienes lograron imponer la emergencia en discapacidad.

Para fortalecer estas luchas y evitar que vuelvan los mismos de siempre (los que se acomodan y terminan tranzando), necesitamos tu voto para una alternativa distinta: la del FIT Unidad, que propone romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa y que gobiernen, por fin, quienes nunca gobernaron: el pueblo trabajador y la izquierda.

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