Apr 07, 2026 Last Updated 3:14 PM, Apr 7, 2026


Escribe José Castillo

El gobierno impulsa el plan motosierra para pagar la deuda a los fondos buitre y cumplir las exigencias del FMI. Eso ya era evidente. Pero en las últimas semanas se produjo un salto: Donald Trump y el banco JPMorgan intervinieron de manera directa, abierta y descarada.

El ultraderechista de Javier Milei lleva casi dos años ejecutando un verdadero plan de guerra contra el pueblo trabajador. Bajo la consigna mentirosa de “no hay plata”, pulveriza salarios y jubilaciones, aumenta el desempleo, destruye la salud pública y la educación, ataca a las universidades, recorta fondos para personas con discapacidad, abandona la obra pública, derrumba la investigación científica y un larguísimo etcétera. Pero mientras ajusta a las y los trabajadores, sí hay plata para pagar puntualmente todos y cada uno de los vencimientos de la deuda externa.

Milei “heredó” y continuó el plan de ajuste del FMI, firmado por el gobierno peronista de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa, que ya venía hambreando al pueblo trabajador. El presidente celebró con entusiasmo las exigencias del Fondo y profundizó el ajuste. Sin embargo, a pesar de su brutal política económica, los dólares no alcanzaron para afrontar los vencimientos de deuda ni para frenar la fuga de capitales especulativos promovidos por sus propios aliados empresariales. Esto llevó a que en abril pasado se renovara el acuerdo con el FMI, pactando nuevas exigencias de ajuste a cambio de 20 mil millones de dólares más de deuda, de los cuales ya ingresaron 12 mil millones. En apenas seis meses Milei dilapidó esos dólares entre pagos de deuda y sostener una nueva bicicleta financiera. Fue entonces cuando apareció Donald Trump “al rescate”.

Trump y Bessent toman control de la política económica argentina 

Primero llegó el anuncio por Twitter (hoy X) del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien prometió “auxilio financiero” al gobierno argentino. Luego se conocieron los detalles: se trataba de un swap, es decir, un préstamo bajo control directo de funcionarios estadounidenses, que decidirán en qué momento y para qué se habilita cada dólar. No son fondos para la economía argentina, son dólares para garantizar que cobren los acreedores buitres.

Después llegó la escena patética: Milei y su equipo prácticamente arrodillados ante Donald Trump en una reunión de sumisión política. Cuando notaron que el dólar podía dispararse antes de las elecciones, vino la entrega final. Bessent comenzó a intervenir el mercado cambiario argentino con sus propios fondos: vendió cerca de 2 mil millones de dólares a través de bancos internacionales como Santander, Citi y JPMorgan. Todo para manipular el resultado electoral de nuestro país al servicio de Washington.

Y por si faltaba algo…

Ya teníamos al gobierno de Javier Milei arrodillado ante el Fondo Monetario Internacional y sometido de manera explícita a los mandatos del gobierno de Donald Trump. Faltaba el último capítulo de esta entrega nacional: la irrupción directa del JPMorgan. Fue el propio Scott Bessent quien había anticipado que “probablemente” habría un auxilio adicional para la Argentina de unos 20 mil millones de dólares gestionados por bancos privados. Ese supuesto rescate terminó siendo nada más y nada menos que un nuevo acuerdo de dependencia financiera con el banco más grande de los Estados Unidos, históricamente ligado a los negociados de deuda externa en todo el mundo.

Este banco no es un actor externo ni neutral. Es el antiguo patrón del actual equipo económico argentino. Por esa entidad pasaron Luis Caputo, hoy ministro de Economía; José Luis Daza, viceministro; Pablo Quirno, actual canciller y exsecretario de Finanzas; Santiago Bausili, presidente del Banco Central; Vladimir Werning, su vice; Nicolás Ferro, vice superintendente de entidades financieras; Esteban Klein, subgerente general de Operaciones; y Demián Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina. Todos ellos son parte de un mismo engranaje financiero que opera ahora desde dentro del Estado, garantizando negocios multimillonarios para los mismos bancos a los que antes servían. El gobierno económico de Milei está colonizado por ex ejecutivos de la entidad que hoy gobiernan para sus antiguos jefes.

La obscenidad del sometimiento fue total cuando el JPMorgan decidió realizar su encuentro anual en la Argentina el viernes previo a las elecciones nacionales. Llegó su CEO global, Jamie Dimon, acompañado de figuras del establishment internacional como la ex secretaria de Estado de Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush, Condoleezza Rice, y el ex primer ministro británico Tony Blair. Milei acudió a reunirse con Dimon en una escena que rozó el servilismo diplomático. A cambio de ponerse “a sus pies”, apenas obtuvo una sonrisa protocolar y una vaga promesa de “seguir conversando” sobre un eventual préstamo para el país, préstamo que, llegado el caso, solo aumentaría la usuraria deuda externa. Dimon mantiene una línea directa con sus ex empleados, hoy instalados en los cargos claves del Ministerio de Economía y el Banco Central, para definir cada paso de la política financiera argentina.

Fuera el FMI, Trump y el JPMorgan

Al día siguiente del triunfo electoral de La Libertad Avanza, el presidente estadounidense se jactó públicamente diciendo: “Ganamos muchísimo en la Argentina”. Los bonistas y fondos buitres celebraron la suba de las cotizaciones gracias a la garantía del swap yanqui y al control cambiario que seguirá manejando Bessent en beneficio de Washington. Mientras tanto, el JPMorgan se prepara para iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento, garantizando superganancias para el capital financiero internacional y profundizando la entrega nacional. Todo este festival especulativo se financia con hambre, ajuste y saqueo sobre el pueblo trabajador argentino y sus recursos.

Frente a este panorama, la única salida es construir un programa económico alternativo, obrero y popular, totalmente opuesto al actual. Un programa que rompa con el FMI, con los pactos con Trump y con la banca extranjera, empezando por dejar de pagar la deuda externa ilegítima. Solo así podremos destinar los recursos nacionales a las necesidades urgentes del pueblo: salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, salud y educación públicas, vivienda y obra pública. La riqueza del país debe estar al servicio de las mayorías, no de los bancos buitres ni de los especuladores financieros. ¡La plata tiene que ir al Garrahan, a las personas con discapacidad, a las universidades y a la clase trabajadora, no al JPMorgan ni al FMI!


Escribe José Castillo

JPMorgan Chase & Co. es el banco más grande de los Estados Unidos y uno de los más poderosos del mundo. Se creó en el año 2000 a partir de la fusión del Chase Manhattan Bank con J.P. Morgan & Co., pero sus orígenes se remontan a 1799, lo que lo convierte en uno de los más antiguos del sistema financiero internacional.

Con oficinas centrales en Nueva York y activos financieros superiores a los 2,4 billones de dólares (es decir, 2.400.000.000.000), JPMorgan carga con una historia tan extensa como vergonzosa. En el siglo XIX fue uno de los mayores beneficiarios del tráfico de esclavos en los Estados Unidos antes de la Guerra Civil. Ese origen ligado a la explotación extrema se prolongó en el tiempo con su rol clave en las crisis financieras globales y las estafas de la deuda externa.

Desde mediados de 1990, el banco fue protagonista del endeudamiento latinoamericano a través del llamado Plan Brady, un mecanismo diseñado para transformar deuda pública impagable en nuevos bonos de deuda, con lo que se aseguró el sometimiento financiero de países enteros, entre ellos la Argentina. Fue en ese período cuando JPMorgan abrió su Departamento de América Latina para colocar bonos y obtener comisiones millonarias a costa de empujar a los países de la región a un nuevo ciclo de saqueo financiero.

En este departamento trabajó buena parte del equipo económico que gobierna hoy en la Argentina. Entre ellos, el actual ministro de Economía Luis Caputo, quien durante sus años como operador financiero hizo ganar miles de millones de dólares a JPMorgan. Más tarde, ya como funcionario del gobierno de Mauricio Macri, Caputo volvió a beneficiar a su antiguo empleador con el ciclo de endeudamiento más grande desde la dictadura militar. Ahora, por tercera vez, él y sus socios regresan al poder para garantizar superganancias al capital financiero internacional, empezando por el mismo banco al que sirvieron siempre.


Escribe José Castillo

Tras la renuncia del entonces canciller Gerardo Werthein, en la semana previa a las elecciones, el presidente Javier Milei se apresuró a nombrar como nuevo ministro de Relaciones Exteriores al hasta ese momento secretario de Finanzas, Pablo Quirno.
El funcionario que ahora estará al frente de la política exterior argentina no tiene la menor experiencia en diplomacia ni en relaciones internacionales. Pasó gran parte de su vida fuera del país trabajando para el capital financiero internacional. Se destacó especialmente por sus largos años al servicio de JPMorgan, donde llegó a ocupar el cargo de director para América Latina.

El Frente de Izquierda Unidad realizó una gran elección. Logró 915.000 votos para diputados a nivel nacional. Fue tercera fuerza en CABA y la provincia de Buenos Aires. Obtuvo tres bancas, una en CABA encabezada por Myriam Bregman y dos en la provincia de Buenos Aires, con Nicolás del Caño y Romina del Plá. Bancas que, como ya es tradición, serán rotativas entre todas las fuerzas del FITU, por lo que también serán ocupadas por nuestros compañeros y compañeras de Izquierda Socialista Juan Carlos “Gringo” Giordano, Mónica Schlotthauer y Mercedes de Mendieta. 

Debemos recordar que estas bancas se suman a la obtenida en las elecciones legislativas de CABA y las dos que el Frente de Izquierda Unidad ya obtuvo para la legislatura bonaerense del 7 de septiembre.

El resultado electoral muestra que hay una franja obrera y popular, de trabajadoras y trabajadores, de la juventud, del movimiento de mujeres y disidencias, de las jubiladas y jubilados que sigue votando y apoyando al FITU como salida de fondo. Ante un gobierno ultraderechista que hoy aparece como ganador, pero que no puede ocultar sus muchas contradicciones. Porque a pesar de la imagen de como queda el mapa de colores tras la elección, sacaron el 15% menos de votos que hace dos años. Todo en medio de un “salvataje” ejecutado por el gobierno de Trump, que sólo favorece a los banqueros, los especuladores financieros, los buitres de la deuda externa y los ricos, y para nada al pueblo trabajador. 

Tampoco podemos olvidar que el triunfo del gobierno de Milei fue una consecuencia de la política de “gobernabilidad” de los Pichetto, de la UCR, de la Coalición Cívica. Y también del peronismo, que se jugó a “dejar correr” el ajuste y la motosierra para supuestamente después capitalizar la bronca electoralmente. Con una burocracia de la CGT traidora, que llevó adelante un vergonzoso pacto con el gobierno, dejando aislados a los que salieron a luchar. 

Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad decimos que desde mañana mismo tenemos que ponernos de pie para seguir enfrentando a la motosierra, al plan de entrega y ajuste de Milei, Trump, el FMI y los gobernadores. Junto al sindicalismo combativo. Mientras seguimos peleando por una salida de fondo, por un programa alternativo obrero y popular, que comienza por romper con el FMI y con todos los lazos políticos y económicos que nos atan a Trump y al imperialismo yanqui, dejando de pagar la deuda externa y poniendo todos nuestros recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. 

El voto al Frente de Izquierda Unidad también es un respaldo a la causa palestina contra el genocidio del Estado sionista de Israel, que vergonzosamente tiene como uno de sus aliados principales al presidente Milei. Por eso, orgullosamente, el FITU obtuvo sus votos siendo la única fuerza que se movilizó incondicionalmente planteando “Palestina libre, del río al mar”.

 

Reproducimos el apoyo al Frente de Izquierda publicado en la web de Autodeterminación y Libertad. Organización fundada y dirigida por Luis Zamora.

Un voto crítico hacia el FIT-U

(..) proponemos un voto crítico hacia el FIT-U por la importancia que tiene levantar un programa anticapitalista que rompa con el FMI, con la política pro imperialista del actual gobierno, rechazando y repudiando la injerencia colonial de Trump, que desconozca la Deuda, que plantee la necesidad de un sistema público de comercio exterior y bancario, que levante la bandera de la lucha antipatriarcal y contra el extractivismo, y que marque un claro alineamiento y solidaridad con todas las luchas obreras y populares en el mundo, y en especial las que se están desarrollando actualmente en defensa del pueblo palestino y en repudio a la política genocida del Estado de Israel, entre otros valiosos puntos programáticos. (..)

Enlace a la nota completa 

 

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