El sistema previsional atraviesa una crisis cada vez más profunda. Cada año se incorporan nuevas jubiladas y jubilados, pero la cantidad de trabajadoras y trabajadores que aportan al sistema no crece al mismo ritmo. La caída del empleo registrado, el avance de la informalidad y la expansión del monotributo dejan a la seguridad social con menos recursos para sostener a millones de jubilaciones.
El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, explicó que la antigua relación entre la clase trabajadora y jubiladas y jubilados quedó superada. Actualmente funciona un sistema de reparto asistido que se financia con aportes y contribuciones laborales y con recursos provenientes de impuestos. Sin embargo, más del 40% del trabajo permanece sin registrar y buena parte de los asalariados formales cobran salarios bajos, lo que reduce todavía más los ingresos previsionales.
El problema se agrava porque cada puesto de trabajo en blanco que se pierde representa menos aportes para financiar jubilaciones, pensiones, asignaciones y obras sociales. Al mismo tiempo, crecen el monotributo y otras formas precarias de contratación, cuyos aportes son mucho menores que los de una relación laboral registrada. Semino sostuvo que la Argentina ya ni siquiera cuenta con un verdadero régimen previsional, porque los haberes dejaron de reflejar la historia laboral y los aportes realizados. Cerca de cinco millones de jubilados y pensionados perciben alrededor de 483 mil pesos mensuales, una suma que no alcanza para cubrir las necesidades básicas. “Tenemos casi cinco millones de jubilados que se están muriendo de hambre”, advirtió.
El gobierno de Javier Milei utiliza esta crisis para justificar nuevas reformas y recortes, mientras profundiza las causas del desfinanciamiento. Los despidos, la caída del trabajo registrado, la reducción de aportes patronales y el crecimiento de empleos precarios debilitan la seguridad social. Defender las jubilaciones exige recuperar el empleo en blanco, aumentar los salarios y terminar con el trabajo no registrado.
Escribe Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad.
Este miércoles 22 de julio se realizaron una serie de movilizaciones, cortes y un acto contra el plan motosierra de Javier Milei, los gobernadores y el FMI.
Por la mañana, los movimientos piqueteros y de desocupados realizaron un día nacional de lucha con cortes en todo el país. El más emblemático fue en el Puente Pueyrredón interrumpiendo el tránsito de zona sur hacia CABA. Del mismo participó una delegación de Izquierda Socialista encabezada por la diputada provincial Mónica Schlotthauer. El reclamo central es contra la suspensión del Plan Volver al Trabajo que otorgaba miserables 78 mil pesos a personas desempleadas.
Es un brutal ataque contra los sectores más vulnerables mientras se paga la fraudulenta deuda externa al FMI. “No hay plata”, dice el gobierno, mientras tanto, los senadores pasarán a cobrar 12 millones de pesos desde este mes. La política del gobierno, es de una crueldad ilimitada. Les quita 78 mil pesos con los que esas familias pueden comprar una garrafa de gas, pagar un servicio o acceder a un medicamento y alimentar la microeconomía de muchas barriadas populares.
Jubiladas y jubilados
Por la tarde tomaron la posta las y los jubilados realizando su tradicional ronda de los miércoles. Fue una concentración importante que cortó el tránsito en las inmediaciones del Congreso y de Avenida de Mayo. Esta vez contaron con el apoyo de la CGT y de las dos CTA que se hicieron presentes con varios sindicatos, quienes lamentablemente hicieron un llamado formal a la convocatoria debido a su pacto desmovilizador con el gobierno. Además, participó en una columna independiente, el sindicalismo combativo encabezada por el Sutna y los Ferroviarios seccional Oeste, organizaciones sociales y la izquierda. Reclaman una mejora en los haberes jubilatorios, mayor financiamiento para el PAMI y el acceso gratuito a medicamentos.
Jubiladas y jubilados encabezaron la tradicional marcha alrededor de la Plaza de los dos Congresos. Al final de la misma, se instaló una radio abierta de la cual hicieron uso de la palabra dirigentes de las organizaciones presentes, entre ellas Ana Valverde de Utjel, quien dijo: “En agosto, el aumento que nos ofrece el gobierno será de 8 mil pesos, ¿me pueden decir que se puede hacer con eso? No hay otro camino que seguir la lucha en las calles”.
La diputada provincial de Izquierda Socialista/FIT Unidad y delegada ferroviaria, Mónica Schlotthauer, sostuvo: “Acompañamos nuevamente a las y los campeones en la lucha contra Bullrich, los protocolos y Milei, defendiendo las jubilaciones que las patronales, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales nos quieren robar. Merecen nuestro incondicional apoyo. Para avanzar en estas luchas, necesitamos que la CGT rompa su pacto con el gobierno ultraderechista y convoque a un paro general y plan de lucha”.
Soledad Mosquera, Secretaria General de Ademys, exigió que “Ctera se deje de especular y convoque a un paro nacional docente para el 3 de agosto” y agregó: “Necesitamos la mayor unidad de acción, contra este gobierno facho de Milei, contra su motosierra, contra los cierres y despidos, contra la reforma laboral esclavista y la avanzada con los convenios laborales, contra la Ley de extranjerización de las tierras”.
En una tarde nublada y fría y en el entendimiento que seguimos reclamando a la CGT que rompa el pacto con el gobierno y que convoque junto a las CTA a un nuevo paro general y un verdadero plan de lucha para derrotar la motosierra de Milei, se resolvió mantener las marchas de los miércoles y organizar una movilización el día 6 de agosto, fecha en que se trataría en el Congreso la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que quita los topes a la compra de suelo nacional por parte de extranjeros y deja el camino libre para la extranjerización de tierras.
Escribe Atilio Salusso, Izquierda Socialista/ FIT Unidad
El trapo con la frase “Las Malvinas son argentinas” tuvo un impacto colosal. Estaba claro, este no iba a ser un partido más. No lo fue aquel de 1986 con el Diego como estandarte, ni con este seleccionado comandado por once titanes al mando del “viejo” Lionel Messi.
Bastó un aerosol para que hinchas de Villa Luro escriban la consigna en una sábana de hotel que luego tiraron al campo de juego y lo recogió Lo Celso, quien junto al “Licha”, el “Cuty” y varios jugadores más la mostraron al mundo. Un verdadero gesto de valentía, compromiso y dignidad, desafiando a la FIFA que lo prohibía. Mostrando lo que puede un pueblo que no olvida ni perdona. Que defiende lo suyo, lo nuestro, denunciando al colonialismo que perdura en pleno siglo XXI, en este caso por parte del Reino Unido. Los piratas que nos robaron las islas en 1833, luego de dos invasiones que el pueblo argentino derrotó.
El valioso gesto se unió al coro “el que no salta es un inglés”, gritado tanto en las canchas de Estados Unidos como en las calles de países que fueron sometidos por Inglaterra, como Bangladesh, Irlanda, India, hasta hubo fiesta en Escocia ante el triunfo de “La Scaloneta”. Ni que hablar del Obelisco y en cada ciudad o pueblo a lo largo del país.
Ya la referencia a los “chicos de Malvinas” estaba en la letra del himno popular de Qatar 2022. Ahora volvió a resurgir. Como la causa Palestina, con banderas flameando en solidaridad, condenando el genocidio del sionismo israelí.
La ministra de “inseguridad” de Milei y sucesora de la represora Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva, encendió la mecha el día anterior diciendo que no había que hacer gestos de provocación mostrando “el mapita” de las islas. Provocó un boomerang. ¿Habla de provocación mientras el ultraderechista Milei idolatra a la Margaret Thatcher, la que hundió el Manuel Belgrano provocando la muerte de 323 héroes patrios? Qué desatino.
Lo impactante es que a partir de este gesto mundialista cientos de miles de jóvenes hicieron explotar Google haciendo crecer en un 2.400 por ciento las búsquedas sobre Malvinas, un récord histórico. Nuevas generaciones exultantes por indagar sobre el despojo de las islas, la guerra y la gesta heroica de nuestros soldados por enfrentar al imperialismo inglés a pesar de la dictadura asesina de entonces. O ahora, para indagar las barbaridades de Milei, un gobierno que ha quedado descolocado teniendo que decir cínicamente que es “el que más hizo por Malvinas”. Batalla que perdió en las redes por goleada, el 70% lo repudió. Porque además de elogiar reiteradamente a la Thatcher, Milei había dicho que estaba por el derecho a la autodeterminación de los kelpers (una población implantada); le abrió la puerta a la petrolera británica Challenger Energy Group para iniciar la prospección en el Mar Argentino tras un acuerdo firmado con el Reino Unido; es cómplice de que la petrolera israelí Navitas comenzara las obras en las islas para empezar las perforaciones en 2027; no dice nada de la entrega de la Cuenca Norte de las Islas para el saqueo petrolero offshore del Atlántico Sur; entrega nuestros recursos naturales y bienes comunes con el extractivismo mega minero, el litio, oro, cobre, a través del Rigi y el Súper Rigi e intentó hacer votar este jueves tras el triunfo argentino sobre la selección inglesa la ley de extranjerización de las tierras (algo que le fracasó por ahora), además de someternos al FMI y pagar una deuda usurera que el pueblo no contrajo.
El impacto de masas solidario con Malvinas, a su vez, obligó a que el ultraderechista Donald Trump, representante del imperialismo norteamericano que apoyó a los ingleses en la guerra, defienda a los jugadores argentinos diciendo que tenían el derecho de hacer uso de la “libertad de expresión” que reina en Estados Unidos. ¡Repugnante! Como si Trump no fuera el que sigue bombardeando Irán y hambrea y reprime al propio pueblo norteamericano.
Este digno gesto mundialista solidario con Malvinas les ha dado un revés a todos ellos. Dejando claro que la causa Malvinas seguirá presente, alimentada por quienes la mantienen en lo alto ante cada hecho y circunstancia. Messi, por su parte, dijo que está orgulloso por darle una alegría a tanta gente “que no llega a fin de mes y no tiene trabajo”.
Desde nuestro partido Izquierda Socialista/FIT Unidad, seguiremos levantando la consigna “las Malvinas son argentinas”, reivindicando a quienes dieron la vida por recuperarlas, nuestros heroicos soldados y excombatientes, en pos de liberar a nuestra patria de todo sometimiento, coloniaje y explotación imperialista de la mano de los gobiernos entreguistas y vendepatrias. ¡Fuera ingleses de Malvinas! ¡Fuera yanquis de América Latina!
El presidente Javier Milei, de la mano de su nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, busca recuperar la iniciativa. Tal como lo dijo explícitamente la “hermanísima” Karina Milei, el objetivo al que se subordina todo es la reelección de Milei. El gobierno se envalentona a partir de una serie de encuestas que colocan esa eventualidad como “posible”.
¿Para qué quiere reelegirse? La respuesta simple y directa es para profundizar la entrega y el superajuste. Muchas compañeras y compañeros se preguntarán si es posible ir más allá. El propio Milei en el aniversario de los 250 años de la independencia yanqui. Se sometió a la humillación de ser “desinvitado” de Estados Unidos. Su intención inicial era estar presente junto a Donald Trump en los festejos oficiales, pero le dijeron que su presencia no estaba prevista. Luego, en la embajada yanqui, debió resignarse a escuchar humildemente lo que tenía para decir el embajador Peter Lamelas, que se comportó prácticamente como si fuera un virrey. A esto hay que sumarle la humillación de que la bandera yanqui flameara en el Monumento a la Bandera de Rosario o que el Obelisco de Buenos Aires apareciera con un juego de luces que emulaba los colores estadounidenses.
El gobierno va por el Super RIGI, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La entrega de toda nuestra capacidad científica y tecnológica nuclear, del gas, el petróleo y el litio. También va por la semicolonización más absoluta, con la entrega o el alquiler de bases militares a los yanquis y sus socios, y la extranjerización sin límites de las tierras de frontera.
Al mismo tiempo, necesita la reelección para profundizar el ajuste y la motosierra, y garantizarles a las grandes patronales, fundamentalmente extranjeras, sus superganancias. Primero y principal, al capital financiero, a los buitres de la deuda y a su gendarme, el FMI. Pero también al resto, garantizando la efectiva puesta en marcha de la reforma laboral, reventando convenios y liquidando conquistas de décadas, mientras intenta avanzar con otras reformas todavía pendientes, como la jubilatoria.
Por supuesto, la enorme bronca popular todavía pone un gigantesco signo de interrogación sobre si La Libertad Avanza logrará coronar su sueño reeleccionista. Falta muchísimo. Pero es cierto que el gobierno trata de construir el escenario electoral más amigable posible para ese objetivo. Por eso lanza diversos globos de ensayo sobre reformas electorales.
Y acá entra la oposición patronal. Ya no sorprende que, más allá de sus idas y vueltas, el PRO o la UCR estén abiertos a apoyar al gobierno si se tienen en cuenta sus propios negocios. Pero, evidentemente, lo más importante es lo que pasa con el peronismo.
Un sector, encarnado en gobernadores como el catamarqueño Raúl Jalil, el santiagueño Gerardo Zamora, el riojano Ricardo Quintela y el tucumano Osvaldo Jaldo, ya está directamente en el “toma y daca” con el gobierno. Otro, representado los sectores de Cristina Fernández y La Cámpora, por un lado, y Axel Kicillof, por el otro, están sumidos en una feroz interna por los cargos, mientras también ajustan donde gobiernan.
Esto nos demuestra que el peronismo no es una salida para el pueblo trabajador. No sirve para luchar contra Milei y su motosierra. La burocracia sindical de la CGT sigue metida en su ya más que vergonzoso pacto con el gobierno, poniendo mil y una excusas para no salir a pelear. Los bloques peronistas en el Congreso ni siquiera garantizan que no votarán los proyectos del gobierno a cambio de alguna migaja. Por si todo esto fuera poco, quienes aspiran a presentarse como alternativa electoral para capitalizar la bronca contra Milei se la pasan dando “señales a los mercados” (léase a las patronales y al imperialismo) de que cumplirán con los pagos de la deuda y no tocarán los privilegios que les otorgó.
Por eso no debe llamar la atención que un sector cada vez más importante del pueblo trabajador repudie al gobierno, no quiera saber nada más con el peronismo y, en ese marco, crezcan la imagen positiva y la intención electoral de Myriam Bregman y el Frente de Izquierda.
El FIT Unidad se va consolidando como una auténtica alternativa porque garantiza su presencia y apoyo en todas las luchas. También porque es el único bloque que, de manera contundente y unánime, se opone a todas y cada una de las políticas de ajuste y saqueo.
Pero, además, ofrece una salida. La izquierda, junto al pueblo trabajador, puede y debe gobernar. Con un programa obrero y popular, que es el que venimos postulando desde siempre, dejar de pagar la deuda, romper con el FMI, recuperar los resortes de nuestra economía (nacionalizar la banca y el comercio exterior, y reestatizar las privatizadas) y cobrarles impuestos a las grandes empresas. Todo con el objetivo de poner esos recursos al servicio de resolver las necesidades populares más urgentes.
Para que esto sea posible, hoy la tarea es fortalecer al Frente de Izquierda, llenarlo de militancia y darles espacio a los miles de independientes que quieren sumarse. Al servicio de esa tarea, desde Izquierda Socialista te invitamos a acercarte, participar y ayudar a desarrollar los comités unitarios que se están conformando. Tu presencia es necesaria.
Foto de portada: El ministro Caputo anunciando el programa financiero al servicio de garantizar los pagos de deuda externa

Escribe José Castillo
El gobierno de La Libertad Avanza presentó un “programa financiero” que cubre lo que resta del 2026 y todo el 2027. Explícitamente, su único objetivo es garantizar a los pulpos acreedores y al FMI que van a cobrar puntualmente. Obviamente, todo a costa de más hambre, miseria y marginación para el pueblo trabajador. La única propuesta alternativa, que comienza por no pagar la deuda, es la que plantea el Frente de Izquierda Unidad.
Sin disimulo, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el pasado lunes 6 su programa financiero bajo el manto de un “blindaje electoral” para el año que viene. No hubo una sola palabra sobre mejorar los salarios y las jubilaciones, o al menos aliviar la dramática situación de los millones de endeudados de los sectores populares. Por el contrario, el ministro se explayó dando todo tipo de garantías a los pulpos acreedores y a los especuladores internacionales de que la Argentina “cumplirá” todos sus compromisos de deuda.
El programa financiero anunciado por el gobierno contempla líneas de financiamiento de organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial y BID), el lanzamiento de bonos locales y la compra de dólares al Banco Central. Se espera que un pool de bancos internacionales aporte 4 mil millones de dólares, que recuperarán con jugosos intereses incluidos, y se lanzarán nuevos bonos de deuda en el mercado local. Con esto se quiere esconder que se trata de un mayor endeudamiento. A eso se suma el ingreso de alrededor de 2.300 millones de dólares en concepto de privatizaciones. En síntesis, pagar deuda con nueva deuda y vendiendo empresas públicas.
Con esto, el gobierno busca cubrirse de una eventual corrida cambiaria cercana a las elecciones. Incluso abre el paraguas ante la posibilidad de que una derrota de Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre le cierre la posibilidad de un nuevo “salvataje” yanqui, como el que sucedió en octubre pasado.
Para “bendecir” esta ingeniería financiera, la directora general del FMI, Kristalina Georgieva, visitará la Argentina en los próximos días.
¿Qué hay detrás de este plan?
El gobierno se jacta de que este año se batirán récords de exportaciones, superando los 100 mil millones de dólares. También agita que ya existe un monto similar de proyectos comprometidos por el RIGI, más allá de que los dólares reales en proyectos de esa naturaleza, todos vinculados al saqueo mediante el gas, el petróleo y la megaminería, no llegan ni al 10% de ese monto. Además, anunció que desde enero viene recomponiendo las reservas del Banco Central.
Pero nada de eso puede ocultar que las divisas, así como entran, se van. Más aún, no alcanzan cuando sumamos los infinitos pagos de deuda externa, que superarán los 15 mil millones este año y se acercan a los 30 mil millones al agregar todo lo pendiente hasta fines de 2027. Mucho menos si a eso le sumamos la fuga de divisas, que avanza a un ritmo de más de 2 mil millones de dólares por mes.
También está la fiesta de importaciones, producto de la apertura indiscriminada de la economía, que está reventando la industria local y generando el cierre de miles de empresas, con su tendal de desocupados.
¿Cuál es la salida?
La deuda externa es ilegal, inmoral, ilegítima, fraudulenta y, además, impagable. Miles y miles de millones de dólares se van por un barril sin fondo, acumulando pagos de intereses, mientras el capital de la deuda se sigue incrementando como una bola de nieve.
El peronismo, en todas sus vertientes, garantiza que, de la forma que sea, cumplirá con los pagos de esa deuda. Su “programa alternativo”, si es que puede llamarse así, es desconocido en su contenido y contendrá, como mucho, una nueva “renegociación”, como la que ya vimos durante el gobierno de Alberto Fernández.
Un dato no menor es que, justamente en estas semanas, estamos pagando cuotas de esa refinanciación por un monto de nada menos que 4.300 millones de dólares. Recordemos que fue producto de la refinanciación de la deuda realizada por el entonces ministro Martín Guzmán, que la presentó como exitosa, más el nuevo acuerdo de Alberto, Cristina y Massa con el FMI en marzo de 2022. Esto terminó sometiendo al pueblo trabajador a un feroz ajuste y fue uno de los motivos por los que hoy tenemos en el gobierno a la ultraderecha de Milei.
Por eso insistimos en que el único programa alternativo que existe es el que postulamos desde el Frente de Izquierda Unidad. Un programa que comienza por suspender inmediatamente los pagos de la deuda externa y romper con el FMI, como primer paso para recuperar nuestra independencia.
Continúa con la nacionalización de la banca para poner todo el ahorro nacional al servicio de las necesidades populares. Exactamente al revés de lo que plantea el gobierno, que ahora dice que reformará la Carta Orgánica del Banco Central para hacerlo aún más funcional a los grandes negociados financieros y al ajuste.
El programa sigue con la nacionalización del comercio exterior, incluidos los puertos y la Hidrovía del Paraná, mientras Milei profundiza la entrega a las transnacionales de la agroexportación.
El Frente de Izquierda también plantea la reestatización de las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios, mientras el gobierno de La Libertad Avanza avanza en el sentido contrario y vende las empresas públicas que quedan para utilizar esos dólares al servicio del pago de los vencimientos de deuda. Nosotros, en cambio, decimos que el gas, el petróleo y toda la riqueza del subsuelo deben ser reestatizados y puestos al servicio del desarrollo de nuestro país.
El programa del FITU también plantea cobrarles fuertes impuestos a las grandes fortunas y a las superganancias, en las antípodas del RIGI y el Super RIGI, que deben ser derogados.
La izquierda y el pueblo trabajador pueden y deben gobernar. Porque comenzarían tomando todos esos recursos para destinarlos a resolver las necesidades populares más urgentes, como salarios y jubilaciones dignos, empleo genuino para todas y todos, salud, educación y vivienda.