La desinversión en la obra pública coloca una señal de alerta sobre la operatividad del ferrocarril. Frente al peligro que esto representa, la Unión Ferroviaria Oeste y el cuerpo de delegados del Sarmiento lanzaron una campaña de denuncias. Por eso entrevistamos a Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de dicha seccional.
El Socialista: ¿De qué se trata la campaña que están desarrollando?
Pollo Sobrero: Estamos en una situación más crítica que cuando se produjo la masacre de Once, que nos dejó 52 muertos y decenas de heridos. Existe el peligro de que las formaciones puedan tener accidentes de varios tipos, con nuevas víctimas. Por eso, desde la seccional Oeste y el Cuerpo de Delegados del Sarmiento decidimos impulsar una campaña pública de denuncia sobre esta situación, exigiendo a las autoridades que escuchen nuestros reclamos para evitar una nueva catástrofe.
ES: ¿Ese peligro lo advierten los usuarios?
PS: La gente advierte los problemas más evidentes. Reclama, con toda razón, que viaja cada vez peor, algo que no es nuevo, pero desconoce en qué condiciones está viajando. Hay graves problemas en el material rodante. Los trenes deberían tener revisiones técnicas cada cinco años para hacer el mantenimiento y cambiar los repuestos necesarios para el buen funcionamiento, pero eso no se cumple. Hay trenes con 1,4 millón de kilómetros recorridos y no se les hicieron revisiones ni se les cambiaron los repuestos porque el gobierno no invierte el dinero necesario. Por otra parte, el estado de las vías es calamitoso y se producen una gran cantidad de descarrilamientos como los que ocurrieron en el San Martín o en el Sarmiento. Como el gobierno ultraderechista les debe 400 millones de dólares a las empresas, las obras se dejan de hacer. No es solo en el Sarmiento, es en todas las líneas de trenes y preanuncia nuevas tragedias.
ES: Sabemos que hubo reducción de personal en el ferrocarril.
PS: Totalmente. Estamos perdiendo el mayor capital que tiene la empresa, que son sus trabajadoras y trabajadores. Más de 4 mil fueron despedidos o se retiraron con despidos voluntarios por los bajos salarios, que hoy están por debajo de la línea de la pobreza. Perdimos ingenieros, técnicos y trabajadoras y trabajadores que durante años se capacitaron para el buen funcionamiento del ferrocarril. Este ajuste y la falta de inversión conforman un combo de alto riesgo. Hay una política de destrucción consciente desde el gobierno, que también se aplica en la salud y en la educación. El usuario debe comprender que los atrasos o el aumento de tiempo de los recorridos, no son responsabilidad del guarda ni del personal de boletería de la estación, sino de la empresa y el gobierno que están desmantelando un servicio esencial.
ES: ¿Cuál es el objetivo de esta campaña?
PS: Necesitamos que los usuarios apoyen nuestra campaña de denuncia para que no tengamos que volver a rescatar víctimas de adentro de un tren. La masacre de Once se pudo haber evitado si el gobierno peronista de la época nos hubiera escuchado. Hoy volvemos a denunciar los graves peligros que enfrentan los usuarios por la falta de mantenimiento y la reducción de personal. Será responsabilidad del gobierno de Javier Milei si se producen nuevos accidentes.










