
Escribe José Castillo
“Despejado” el tema Manuel Adorni, el gobierno se propone volver a poner en marcha el Senado. El primer proyecto en danza es la nueva ley de “inviolabilidad de la propiedad privada”.
Se trata de algo verdaderamente escandaloso. Detrás de un supuesto derecho “absoluto” a la propiedad, se le quita el acceso a vivienda o tierras a comunidades originarias o personas con carencias habitacionales.
Pero lo más importante, y este es el verdadero objetivo del apuro por sacar esta ley, promovida por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, es que detrás del eufemismo “inviolabilidad de la propiedad privada” se oculta la liberación de todos los límites que se han impuesto a la tenencia de tierras por parte de extranjeros y a su uso.
Veamos con cuidado. La legislación actualmente vigente prohíbe que los extranjeros adquieran tierras que contengan o sean ribereñas de cuerpos de agua ubicados en zonas de seguridad de frontera. A partir de ahora, si se aprueba la nueva ley, los extranjeros podrán comprar tierras sin límites, incluso en zonas estratégicas.
También cambia la actual restricción a comercializar las tierras afectadas por incendios, que hasta ahora no podían cambiar su uso, ya que hacerlo incentivaría los incendios intencionales. Ahora, con la nueva ley, sí se podrá, por ejemplo, incendiar un campo, destruir un bosque y luego proceder a plantar soja o iniciar ahí un proyecto extractivo. Un auténtico ecocidio.
Reforma a la ley de sociedades
Por si todo esto fuera poco, también está dando vueltas y buscando aprobación legislativa el proyecto que busca permitir la creación de sociedades automatizadas, íntegramente sin humanos, e incluso las “sociedades descentralizadas autónomas operativas”, conocidas como DAO, basadas en el blockchain. O sea, sin ningún responsable visible que se haga cargo de ninguna denuncia, desfalco o violación a la ley.
El combo de super- RIGI, proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y reforma de la ley de sociedades, junto con otras leyes ya votadas hace poco, como la reforma a la ley de glaciares, tiene un objetivo más que claro: fomentar la extranjerización y la entrega, transformando a todo nuestro país en un gigantesco “territorio de sacrificio” al servicio de las superganancias de los pulpos imperialistas.










