
Escribe Mercedes De Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
La foto de Javier Milei con gobernadores “dialoguistas” del PRO, la UCR y el peronismo en Tucumán busca sellar un pacto de complicidad para imponer una nueva tanda de reformas reaccionarias, mientras el Gobierno pagaba más de 4.800 millones de dólares de deuda externa.
En su discurso, el presidente fue contundente en su llamado a los gobernadores a “hacer una renovación de los votos” y “ratificar el compromiso con el Pacto de Mayo”. Enumeró los proyectos que impulsará en el Congreso y pidió “sentar las bases de un nuevo pacto”. Mientras el gobierno necesita los votos de diputados, diputadas y senadores ligados a los gobernadores, estos últimos buscan negociar algunas migajas para sus cajas provinciales. El resultado es un pacto de conveniencias mutuas que seguiremos pagando las y los trabajadores.
Entre los cómplices estuvieron presentes gobernadores “dialoguistas” como el santafesino Maximiliano Pullaro, el mendocino Alfredo Cornejo, Ignacio Torres de Chubut, el chaqueño Leandro Zdero, el entrerriano Rogelio Frigerio y el salteño Gustavo Sáenz, entre otros. También participaron mandatarios provinciales del peronismo como el catamarqueño Raúl Jalil, el santiagueño Gerardo Zamora, el riojano Ricardo Quintela y el tucumano Osvaldo Jaldo, además del neuquino Rolando Figueroa, Elías Suárez y hasta la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
El viaje de los gobernadores radicales, del PRO y peronistas a Tucumán fue un “gesto” de gobernabilidad después del derrumbe y la crisis que provocaron Adorni y su cascada.
Pero, sobre todo, fue una muestra del intento de reeditar un nuevo “Pacto de Mayo”, con el que Milei busca garantizar un “blindaje” legislativo para la nueva tanda de reformas. Claro, no es la primera vez, diputados y senadores ligados a gobernadores como Jalil, Jaldo o Cornejo fueron claves para avanzar en la Ley Bases, el veto a las y los jubilados o la reforma laboral esclavista. Gobernadores que son también parte de la mesa nacional del litio al servicio del saqueo y apoyaron la regresiva modificación de la Ley de Glaciares.
Ahora, entre las nefastas “iniciativas” sobre la mesa se encuentra Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsada por Federico Sturzenegger, que flexibiliza la venta de tierras a extranjeros, limita las expropiaciones, facilita los desalojos y elimina restricciones para cambiar el uso de tierras incendiadas, al servicio de la extranjerización y el remate de nuestras tierras.
Se suman otros proyectos, como la modificación del régimen de Zonas Frías, que significará nuevos tarifazos sobre el pueblo trabajador; la mal llamada Ley de Inocencia Fiscal, a favor del lavado de dinero; y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, para prohibir que próximos gobiernos puedan realizar emisión monetaria. El gobierno tiene claro que nada de esto podría avanzar sin acuerdos políticos y la complicidad de los gobernadores. A cambio, los gobernadores buscan negociar algunas migajas. El nuevo Jefe de gabinete Santilli, en línea con Karina Milei, dejó en claro que no hay marcha atrás frente al reclamo de financiamiento para las obras públicas de las provincias, mientras abrió la posibilidad de habilitar partidas en concepto de Aportes del Tesoro de la Nación (ATN); cancelar deudas, como las que ya se convinieron entre Anses y algunas cajas provinciales de jubilación bajo la mediación de la Corte Suprema; o autorizar endeudamiento o adelantar fondos de la Coparticipación.
Más allá de sus diferencias y matices, existe un acuerdo entre el gobierno de Milei y los gobernadores en torno a un modelo extractivista y al servicio del FMI y el saqueo. Detrás de los gobernadores aparecen los intereses de las petroleras de Vaca Muerta, las mineras del litio, el agronegocio, las constructoras, los bancos y las multinacionales, punto que los une al gobierno nacional.
La imagen de Tucumán mostró que el gobierno teje sus redes de complicidad de la mano de gobernadores de todos los colores políticos, incluido el peronismo, para avanzar con una nueva tanda de reformas contra el pueblo trabajador que tendremos que enfrentar en las calles. En Tucumán no se celebró la independencia. Se firmó un nuevo pacto al servicio del FMI y las multinacionales.










