Escribe Adolfo Santos
Como si el acuerdo entre el gobierno y la oposición patronal para pagar la deuda/estafa de Macri al FMI fuera insuficiente, el ministro de Economía Martín Guzmán voló a Houston, Estados Unidos, para ofrecer más beneficios a las multinacionales del petróleo. En un encuentro energético, realizado durante los días 9 y 10 de marzo, se comprometió a hacer cambios en la legislación para que las petroleras puedan disponer automáticamente de los dólares de sus exportaciones.
Las petroleras chantajean diciendo que, para invertir en Vaca Muerta, necesitan mayor flexibilidad en las regulaciones económicas, ya que hoy están obligadas a liquidar las divisas de sus exportaciones en el mercado local al tipo de cambio oficial. “Se pueden hacer cosas y esperamos hacerlas en las próximas semanas, en términos de adaptar algunas regulaciones de la cuenta de capital de un modo que se adapte a las características del sector energético”, les prometió el ministro de Alberto Fernández.
No es que las petroleras no tengan beneficios. En 2021, el gobierno presentó un proyecto hidrocarburífero que liberaba el control de dólares en relación a un porcentaje de la producción, si la misma se incrementaba en relación al año anterior. Pero las petroleras son insaciables. Aunque saben que Vaca Muerta es un filón que les dará jugosas ganancias, quieren más. Las compañías internacionales reunidas en Houston (la capital energética de Estados Unidos) le hicieron saber a Guzmán que quieren disponer libremente de al menos el 50% de los dólares que facturan sin obligación de una “producción mayor”.
Queda claro. A Guzmán y al gobierno peronista no les tiembla la mano a la hora de retirar derechos a los jubilados y reducir sus ingresos a niveles de indigencia, pero se muestran dóciles con las multinacionales imperialistas. La preocupación del gobierno es con el Fondo y los poderosos, por eso en medio de un proceso de inflación desenfrenada que se come los salarios, Guzmán se toma un avión a Houston para ofrecerle un paquete de beneficios a las petroleras. Eso demuestra el carácter de este gobierno y la oposición patronal. Están lejos de las necesidades de los trabajadores y sectores populares, pero son serviles a las grandes multinacionales.
Entrevista realizada por José Castillo y Juan Carlos Giordano, en nombre de El Socialista, a Éric Toussaint* presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo.
El Socialista- Usted participó de la marcha del 10, frente al Congreso, contra el pacto con el FMI. ¿Qué le pareció?
Éric Toussaint- Vine invitado por mis camaradas de Economistas de Izquierda, la Autoconvocatoria por la suspensión del pago de la deuda y el Frente de Izquierda. Hice este viaje desde Europa para brindarle mi apoyo a la movilización.
ES- ¿Qué opina sobre el resultado de la votación en el Congreso?
ET- El pacto del gobierno y el macrismo con el Fondo Monetario Internacional es muy claro.
Realmente, es un voto diferente al mandato del pueblo de 2019 para romper con Macri. Es una reunificación, diría, en el marco de una sumisión al FMI y al gran capital, tanto argentino como extranjero. Una traición a ese mandato, la segunda del gobierno.
Hubo una primera traición al voto popular luego de la asunción, porque el gobierno se había comprometido a denunciar la deuda contratada por Macri y no lo hizo. Ha desilusionado a una parte de su base electoral.
Con esta decisión preparan, de alguna manera, el regreso del macrismo. Había otra vía, la elegida por Alberto Fernández es nefasta.
ES- El peronismo dice “no podíamos desconocer el acuerdo con Macri, dejar de pagar la deuda, nunca fue lo que propuso el peronismo”.
ET- En el derecho internacional queda claro que, en ciertas circunstancias, las obligaciones contraídas por un gobierno no son obligatorias para otro posterior. Más aún si se demuestra que esas obligaciones están ligadas a una Deuda Odiosa. Es, según el derecho internacional, una deuda que ha sido contraída en oposición al interés del pueblo: claramente el caso de la deuda tomada por Macri con el FMI.
Hay un segundo criterio, el conocimiento de los prestamistas. El FMI sabía que el dinero que otorgaban no era para beneficiar al pueblo argentino. Podría agregar que, dentro de las reglas del FMI, hay una qué es fundamental: para otorgar un crédito tiene que estar seguro de que la devolución se hace sostenible.
Es absolutamente claro que el crédito de Argentina era insostenible, y que el gobierno está obligado por la deuda del gobierno anterior es un argumento absurdo e inepto en estas circunstancias.
ES- Muchos dicen a la izquierda que puede tener razón, que habría que desconocer el acuerdo con Macri o no pagar. Pero que ese es el camino del abismo, como dijo el ministro Guzmán.
ET- Yo digo todo lo contrario. Porque lo que hacen es pedir prestado otro crédito insostenible, que va a llevar a una situación en la cual cada tres meses llegará una misión del FMI que va a escrutar el presupuesto.
Aunque el acuerdo, como dice el gobierno, no contiene obligaciones de concretar tal o cual reforma, la lógica de las misiones va a llevar al mismo resultado: más recortes e intentos repetidos de profundizar reformas estructurales antipopulares.
Si el gobierno se hubiera negado a pedir prestado ese dinero y hubiera desconocido como odioso el crédito anterior, tomando en cuenta la situación internacional actual, podría implementar una política de retención correcta sobre los grandes exportadores, tener más ingresos fiscales e invertir en el poder de compra de las clases populares: aumentando salarios, jubilaciones y planes sociales, e invertir de manera productiva para tener un sector público de producción. Sin tener la obligación de ir hacia los mercados financieros.
Además, un gobierno realmente popular podría poner fuertes impuestos al gran capital, bajando el IVA y los precios sobre los productos y servicios de primera necesidad a las clases populares.
Es totalmente posible no pagar. Y, cuando los periodistas y el gobierno dicen que un desconocimiento va a llevar a sanciones, no hay ninguna prueba de esto.
Es- Los sectores kirchneristas dicen que, durante su gobierno de doce años (de 2003 a 2015) resolvieron el tema de la deuda argentina, el problema del FMI. ¿Cómo lo analiza?
Vamos un poco más atrás en el tiempo, a la suspensión de pagos de diciembre de 2001 hasta 2005. Eran 60 mil millones de dólares, un volumen superior al crédito actual. Y era una deuda con el sector comercial, los bonistas privados, es decir grandes instituciones financieras, principalmente norteamericanas. Esa suspensión de pagos ha producido un crecimiento económico, una recuperación.
Fue un error el canje del 2005 y hacer que los nuevos bonos tengan como jurisdicción la de Nueva York y no la de Argentina. Esto permitió a los fondos buitres de ganar ante la justicia y embargar bienes del país. En 2010 hubo otro canje, cuando el kirchnerismo dijo en 2005 que era el último.
ES- Ellos dicen que el pago de contado en esos años permitió que el FMI no se entrometiera más en la vida política y económica de Argentina.
ET- En ese momento el FMI estaba sumamente débil y no tenían ninguna manera de presionar al país. Había que denunciar la deuda porque el FMI era responsable, dio su aval a la dictadura militar a partir de marzo de 1976, apoyó a Menem, apoyó a De la Rúa. Es uno de los responsables de la crisis del 2001.
El gobierno estaba en condición de denunciar esa deuda con el FMI y liberarse de manera soberana. Al contrario, pagando de manera anticipada, reconocieron la validez de la deuda y avalaron las políticas de ajuste previas.
ES- Agradecemos por esta entrevista en nombre de Izquierda Socialista como parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional. ¿Qué conclusión deseas transmitir a la militancia del FIT?
ET- Para mí es un placer haber sido invitado, entre otras organizaciones, por el FIT-U. De participar en esta entrevista y en la Audiencia Pública en el Congreso a la que vamos.
La convergencia entre la Autoconvocatoria y el FIT-U en actividades comunes es un ejemplo y va a fortalecer la pelea de los demás pueblos del planeta. Muchas gracias.
* Éric Toussaint es de Bélgica, doctor en ciencias políticas de la Universidad de Lieja (Bélgica) y de la Universidad París VIII (Francia). Ha escrito numerosos libros, entre ellos “Sistema Deuda”, donde repasa la historia de las deudas externas.
Cualquiera que mire o lea las noticias que van y vienen de la votación en el Congreso de la Nación sobre el acuerdo con el FMI podría pensar: “están todos divididos; quién sabe como termina”. Pero no tenemos que dejarnos confundir. En el Congreso de la Nación se está a punto de concretar un episodio altamente significativo que profundizará el sometimiento de nuestro país al capitalismo imperialista. Que habilitará un ajuste mayor al actual, la virtual entrega de la política económica al FMI con las revisiones trimestrales y el compromiso de pagar 110.000 millones de dólares de acá a 2034. El peronismo, la oposición patronal de Juntos por el Cambio, todas las cámaras patronales que operan en el país, la burocracia sindical de la CGT y las CTA, los economistas del establishment, los periodistas de los medios de comunicación hegemónicos, todos unidos para lograr que se apruebe el proyecto de ley que avala este acuerdo con el Fondo. Más allá de las chicanas y maniobras parlamentarias que harán tanto el Frente de Todo como Juntos por el Cambio en los próximos días para quedar lo menos pegados posibles como corresponsables del ajuste, el objetivo está claro. Lo dijo el propio Máximo Kirchner cuando renunció a la presidencia del bloque del Frente de Todos, supuestamente porque no estaba de acuerdo en cómo se venían llevando adelante las negociaciones con el Fondo: “no vamos a poner palos en la rueda”. Clarito, cada uno hará el show en el Congreso que mejor le reditúe políticamente, pero todos aportarán a lo único que les importa al FMI: que se apruebe, para poner en marcha este programa de ajuste y saqueo.
Esto sucede en el mismo momento en que, producto de la criminal invasión de Rusia a Ucrania, se vuelven a encender las alarmas hacia una mayor crisis capitalista mundial. Lo vemos en estos días, con la suba del precio del gas, del petróleo y del pan, que está provocando que la crisis derivada de esta aventura bélica de Putin ya se la están haciendo pagar al pueblo trabajador. En nuestro país ello repercutirá en una mayor inflación que seguirá pulverizando salarios y jubilaciones, y mayores tarifazos si, a juicio del FMI, no alcanza con los ya anunciados en el acuerdo.
La burocracia sindical, mientras tanto, está cumpliendo un rol vergonzoso en todo este proceso. La CGT directamente avala el acuerdo e incluso se pronuncia a favor del incremento de la edad jubilatoria. “No es una mala idea”, llegó vergonzosamente a decir el secretario general de UPCN Andrés Rodríguez. Señalemos que la reforma jubilatoria es, justamente, uno de los temas “estructurales” que están citados en el memorándum con el Fondo. Las CTA buscan disimular su apoyo al pacto, incluso lanzan alguna marcha menor, o proponen como Claudio Lozano, ir a debatir el tema de la deuda a algún tribunal internacional. Pero siguen formando parte del gobierno, apoyándolo y, en definitiva, dejan correr la firma del acuerdo.
Solo el Frente de Izquierda Unidad y el sindicalismo combativo vienen convocando sistemáticamente a un gran movimiento para oponerse de verdad a este plan de saqueo. Esto ya viene dando sus frutos, con más de cien organizaciones que llenaron dos veces la Plaza de Mayo, en diciembre del año pasado y en febrero del actual. Y que lo volverán a hacer esta semana, cuando se trate el proyecto. Dentro del Congreso, los diputados del FIT Unidad serán los únicos que claramente y sin doble discurso, dirán que la salida es romper con el Fondo y dejar de pagar la deuda para volcar todos esos recursos a resolver las más urgentes necesidades populares.
Pero independientemente de cómo termine la votación en el Congreso, la lucha no culmina allí. Al contrario, podemos decir que recién comienza. Ese gran movimiento que venimos forjando es el que se seguirá movilizando contra lo que vendrá: las consecuencias del acuerdo, los intentos concretos de hacer caer el ajuste sobre las espaldas del pueblo trabajador. Que como ha hecho siempre, resistirá y dará pelea. Como ya lo vienen haciendo los docentes de varias provincias frente a acuerdos paritarios a la baja, y los ferroviarios del Sarmiento cuando se pone en juego su salud y se los provoca con descuentos. Del mismo modo que el movimiento de mujeres, protagonizando otro gigantesco y masivo 8M.
Para seguir dando estas luchas en forma unitaria, con fuerza y doblarle el brazo a lo que se viene, es que este fin de semana se acaba de reunir el plenario del Sindicalismo Combativo, para fortalecer este importante polo de coordinación entre todos los que estén dispuestos a dar las luchas que se vienen.
Desde Izquierda Socialista, como parte del Frente de Izquierda Unidad fuimos impulsores y aportamos al fortalecimiento tanto del gran movimiento contra el FMI y el pago de la deuda, como del propio sindicalismo combativo. Hemos lanzado una gran campaña contra el acuerdo con el Fondo, con afiches, volantes y charlas debate en todo el país para discutir las consecuencias de este acuerdo y cómo nos organizamos para enfrentarlo. Te invitamos a sumarte para fortalecer esta pelea.
Escribe José Castillo
Esta semana se estará votando en Diputados (y la próxima en Senadores) el acuerdo del gobierno de Alberto Fernández con el FMI. Conocidos los detalles del pacto, se ratifica que se trata de un plan con un ajuste mayor al actual y que nos somete a un monitoreo permanente por parte de este organismo imperialista
Finalmente el gobierno del Frente de Todos dio a conocer en su totalidad el acuerdo con el FMI, al enviar el proyecto al Congreso Nacional. Tal como se conocía desde enero, implicará un enorme ajuste sobre el pueblo trabajador. Para garantizarse estas metas, el FMI procederá a auditorías trimestrales, donde aprobará o no si las políticas que lleva adelante el gobierno van en línea con el ajuste exigido. O sea, la política económica queda absolutamente sometida a la voluntad del FMI, que recién aprobará cada desembolso después de verificar que el ajuste se está cumpliendo.
Todo este sacrificio no traerá como contrapartida ni un peso en fondos frescos, sino apenas correr los vencimientos de los 45.000 millones de dólares que, como el propio gobierno reconoce, tomó ilegalmente el gobierno de Macri y se usó en casi su totalidad para pagar deudas anteriores y fuga de capitales. Lo que vendrá, además, será una montaña de vencimientos a partir de 2026 y hasta 2034, por más de 110.000 millones de dólares.
Los detalles que no se conocían
El acuerdo tiene datos explícitos de un tarifazo muy superior al 20% del que hasta ahora hablaba el gobierno. Contiene además referencias manifiestas a una reforma jubilatoria en camino.
El texto anuncia también que el mes de junio se debe terminar con la doble indemnización por despidos (vigente desde el comienzo de la pandemia). También limita las transferencias a las provincias, generando un ajuste indirecto sobre salud y educación, ya que la mayoría de este gasto está provincializado.
Tal es la hipoteca que deja el acuerdo con el Fondo,que incluso se refiere a que se deberá “seguir acordando con los acreedores que no entraron en los canjes 2005-2010 y con los que no se arregló en 2016”. ¡Otra vez se resucita a los fondos buitres!
Un proyecto “para que se apruebe”
Ratificamos lo que vinimos denunciando sistemáticamente: tanto el oficialismo del Frente de Todos como la oposición patronal de Juntos por el Cambio están absolutamente a favor de acordar con el Fondo. Así lo exigen, explícitamente, todas las patronales: la UIA, la Sociedad Rural, la Cámara Argentina de Comercio y hasta la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.
Las dudas, tanto en peronistas como en cambiemitas, está en cómo hacen ambos para “dejar que se apruebe” y no quedar pegados a las consecuencias del ajuste.
En otra nota (ver ¿El kirchnerismo realmente se opone al FMI?) nos referimos en detalle al doble discurso del kirchnerismo, y sus maniobras para decir que “no están de acuerdo” y a la vez garantizar que el proyecto se apruebe.
Con respecto a Juntos por el Cambio, después de varios cabildeos le encontraron la solución (acordada con el gobierno), proponiendo un formato que incluso puede servirle a algunos diputados oficialistas que quieran lavarse la cara. Dividieron el proyecto en dos artículos, uno donde se dice “apruébase el acuerdo de refinanciamiento entre la República Argentina y el FMI”, y otro donde se aprueba el memorándum de política económica y financiera y el memorándum técnico, o sea todas las planillas donde se materializa en concreto el ajuste. Así le dejan la excusa justa a muchos que votarán a favor del acuerdo (artículo 1°), pero dirán que no apoyaron las medidas en concreto (artículo 2°). Al respecto, el periodista Carlos Burgueño desnudó la maniobra en una nota en Ambito Financiero (7/3): al directorio del FMI (empezando por el gobierno de los Estados Unidos, principal accionista) sólo se importa que se apruebe la autorización al acuerdo, o sea el artículo 1°, no interesándole como queda el resto, ni por cuantos votos sale la ley.
Solo el FIT Unidad propone romper con el FMI y enfrentar el ajuste
Mientras se sigue dando un mar de maniobras y discursos para esconder lo inescondible del mayor ajuste que se viene, hay una única voz clara: la del Frente de Izquierda Unidad. Somos los únicos que decimos con todas las letras que hay que oponerse al acuerdo, romper con el FMI, dejar inmediatamente de pagar la deuda externa y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares. Lo proclamamos con nuestras diputadas y diputados en el Congreso Nacional, pero también llamando a movilizarnos en las calles cuando se trate. Y comprometiéndonos, si se aprueba, a seguir peleando contra todas y cada una de las medidas de ajuste que se tratarán de imponer.
Escribe José Castillo
Si bien ya se sabía que una parte importante del ajuste iba a ser garantizado por medio de tarifazos a los servicios públicos privatizados (en particular en luz y gas), no se conocían los detalles. El gobierno venía insistiendo que se trataba de aumentos que no superarían el 20% anual (de hecho ya se había aplicado ese incremento en el primer bimestre). A lo sumo se llegó a anunciar una segmentación que sólo iba a afectar a sectores de altos ingresos.
En el memorándum con el FMI todo eso se derrumba. Ahí se afirma expresamente que habrá aumentos para todos y en porcentajes mayores a los que se planteaba previamente.
Habrá segmentación, pero todos terminarán pagando por encima del famoso 20%. A los sectores para los que se afirma “garantizar la tarifa social”, el aumento será del 23%. A un indeterminado sector intermedio se le aplicará una suba del 43% y al sector “alto” la tarifa plena, que no queda claro cuanto será, pero muchos afirman que orillará el 150%. En los dos primeros casos se justifica el incremento colocándolos como porcentajes del CVS (Coeficiente de Variación Salarial), señalando que este dio 53% el año pasado. La realidad es que muchísimos trabajadores (la mayoría de los precarizados y monotributistas) tuvieron aumentos muy por debajo de ese monto. Y, por supuesto, se anuncian nuevos aumentos para los años venideros.
Pero eso no es lo peor. Como todo el acuerdo con el FMI, los números podrán ser reajustados si “cambian las condiciones internacionales” (cosa más que probable con la actual invasión rusa a Ucrania). Así un incremento en el precio internacional del gas o del petróleo en cualquier momento puede dar lugar a que el FMI, en una revisión trimestral, exija mayores tarifazos.