Oct 15, 2026 Last Updated 3:29 PM, Oct 13, 2026

Escribe Guido Poletti

El gobierno del Frente de Todos viene preparando el tarifazo en los servicios públicos privatizados (gas, electricidad, transporte), acompañando el que ya comenzó con la suba de los combustibles. Es un secreto a voces que eso es parte de las exigencias del Fondo Monetario Internacional. En concreto, el organismo ha puesto la mira en los 11.000 millones de dólares que el gobierno destina a subsidios a este sector. Exige su reducción, pero como por supuesto el gobierno va a garantizar a las empresas privatizadas que sigan con sus ganancias, quienes terminarán pagando serán los usuarios, el pueblo trabajador, por medio de los tarifazos.

La electricidad y la mentira de la segmentación

El gobierno ya anunció un incremento general de 20%. A eso se sumarán otros aumentos, teóricamente “segmentados” según el poder adquisitivo. Por eso se había dado a publicidad un mapa que afirmaba que el tarifazo pleno sólo alcanzaría a quienes vivían en barrios ricos de CABA y la zona norte del Conurbano. Pero inmediatamente, desde el propio ministerio de Economía se comenzó a decir que con eso solo “no alcanzaría” para cumplir con el recorte exigido por el Fondo. Un reciente borrador del acuerdo con el FMI empezó a mostrar la verdad: ya se habla de otras nueve áreas que también serán alcanzadas por el tarifazo, afectando esta vez claramente a sectores populares.

El aumento del gas

Ya está pautada una suba generalizada de 13%. A esto se le sumarán otras que, al igual que en el caso de la electricidad, deberán alcanzar porcentajes enormes si se quiere cumplir con el recorte exigido por el Fondo.
Acá hay una particularidad. Es quién se queda con “la parte del león” de los subsidios. Se trata de los grandes monopolios de la extracción de gas (que son las mismas que las de petróleo). Empresas locales como Bulgheroni o Techint o, sobre todo, pulpos como la Total francesa, la yanqui Chevron, la china Sinopec o la angloholandesa Shell. Se llevan millonadas a partir de que el gobierno les garantiza un valor a boca de pozo totalmente desproporcionado y por encima de los costos locales.

Las tarifas de transporte y el falso federalismo

El tema de las tarifas del transporte de pasajeros de CABA y el Gran Buenos Aires dio lugar a otro debate. Es cierto que la tarifa es más barata que en el resto del país. Pero también lo es que diariamente millones tienen que recorrer largas distancias, de ida y vuelta, hacia sus lugares de trabajo, usando uno, dos y hasta tres medios de transporte.
El gobierno de Alberto Fernández plantea sacarle los subsidios a los colectivos que circulan exclusivamente por la Ciudad de Buenos Aires. Supuestamente para destinar ese dinero a un fondo federal de transporte. ¡Mentira! Lo que se busca es seguir ahorrando para cumplir con el FMI. Párrafo aparte para Larreta, que, por supuesto, no piensa en hacerse cargo él de los subsidios, sino directamente trasladarlos con tarifazos al usuario, como ya hizo hace algunos años con el subte.
 
¿Cuál es la salida?

La solución no pasa ni por achicar los subsidios ni por incrementar las tarifas. Mucho menos si la rebaja a los subsidios no es para redireccionar esos fondos para gastos sociales sino para pagarle al FMI.
Hay que romper la trampa entre seguir subsidiando las ganancias de estos pulpos, prestadores a la vez de pésimos servicios, versus subirle la tarifa a los usuarios.
La única salida es la reestatización inmediata de todos los servicios públicos privatizados, bajo gestión de los trabajadores y usuarios, única garantía de que todos esos recursos se vuelquen efectivamente a brindar un servicio de calidad, con tarifas accesibles para todos y populares para quiénes las necesiten.

Escribe Guido Poletti

Muy lejos quedaron las promesas del gobierno de que el acuerdo con el Fondo “no iba a tocar el gasto social”. El ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta lo dijo con todas las letras: se congelaron los ingresos al Plan Potenciar Trabajo. Cuando la realidad es que el programa (que agrupa a la mayoría de los beneficiarios de planes sociales), hoy incluye a 1,2 millones de beneficiarios, cuando todos los cálculos indican que hay por lo menos otros dos millones de personas que están desocupadas y sin ingreso alguno.

El Potenciar Trabajo, sobre el cual hoy el gobierno quiere ahorrar “gasto social” para cumplir los requerimientos del FMI, paga miserables 16.000 pesos por mes, un monto de absoluta indigencia, encima exigiendo una contraprestación de cuatro horas de trabajo. El Frente de Todos ahora habla de reconversión a puestos de trabajo en el sector privado. Una auténtica vergüenza: consiste en ofrecer trabajadores del Potenciar Trabajo a diversas patronales privadas, pagándoles una parte del sueldo (los mismos 16.000 pesos).

Es urgente aumentar el monto del Potenciar Trabajo, hasta que se alcance al menos el valor de la canasta familiar.

Pero la única y verdadera salida para el drama de la desocupación y la miseria es crear trabajo genuino. El que se podría generar con una auténtico plan de obras públicas, empezando con la construcción de viviendas populares. Todo perfectamente financiable con el dinero que hoy se destina al pago de la deuda externa.



Escribe Noelia Agüero, legisladora Córdoba Izquierda Socialista/FIT Unidad

El martes 8 de febrero, durante la masiva movilización contra el acuerdo con el FMI en Córdoba, hubo varios ataques de infiltrados en medio de una zona liberada de presencia policial, provocando heridos y dejando incluso a un joven en terapia. Un hecho muy grave que no puede quedar en la impunidad. El fiscal Garzón culpó a los manifestantes (dijo “enfrentamiento entre ellos”) para desligar de responsabilidad a la policía y al gobierno de Córdoba. En respuesta, el jueves 10 se citó a una conferencia de prensa en Buenos Aires, con posterior marcha a la Casa de Córdoba en CABA. Nuestro diputado electo Juan Carlos Giordano expresó un contundente repudio a estos ataques y la solidaridad con las organizaciones. En Córdoba, el lunes 14 realizamos una gran concentración frente a Tribunales para exigir la urgente investigación y castigo a los responsables materiales y políticos.

Como legisladora presenté un proyecto de declaración en repudio a estos hechos, el cual ha sido aprobado. Aunque intenten amedrentarnos, seguiremos organizados y movilizándonos para enfrentar el acuerdo con el Fondo. Responsabilizamos a los gobiernos provincial y nacional por la integridad de todos los compañeros.

El gobierno del Frente de Todos de Alberto Fernández y Cristina Kirchner acaban de pactar con el FMI. El Congreso próximamente lo va a votar con los votos del peronismo y del macrismo y radicalismo de Juntos por el Cambio, y el apoyo de los gobernadores, los grandes empresarios y la burocracia sindical de la CGT. Milei y Espert, si bien han dicho que podrían votar en contra, lo hacen por derecha, pidiendo más ajuste y más ataques antiobreros y antipopulares. Solo el Frente de Izquierda Unidad junto a más de cien organizaciones se viene movilizando en contra y llama a marchar nuevamente para repudiarlo el día que se trate la ley.

El acuerdo con el FMI significará más ajuste, entrega y sometimiento que terminará pagando el pueblo trabajador. Al robo a los jubilados con la movilizad jubilatoria y la pérdida salarial de docentes, estatales y trabajadores de la salud, la quita del IFE y los fondos que se destinaron a la pandemia, entre otras medidas, ahora se le suman los tarifazos que se vienen en la luz, gas y el colectivo. A su vez habrá un mayor endeudamiento por lo que más pagamos más debemos. Y mientras decían que el acuerdo iba a “normalizar” la economía, la inflación para este año está calculada en 55%, lo que provocará más pobreza e indigencia.

No hay ni habrá ningún acuerdo “bueno” con el FMI. Así lo demuestran los pactos anteriores que se firmaron en Argentina y en otras partes del mundo. Mientras el gobierno dice que “combate la herencia de Macri”, está pagando y reconociendo como legítima la deuda de 45.000 millones de dólares que contrajo el macrismo con el FMI para financiar la bicicleta financiera. Algo inconcebible. Macri nos volvió a endeudar y el gobierno peronista paga.

En todos estos años quedó demostrado que en cada pago de esa deuda fraudulenta se fueron salarios, jubilaciones, hospitales y viviendas populares. El Frente de Todos destinó más plata para pagar la deuda externa que a Salud, Educación o Vivienda. Por eso perdió las elecciones.

¿Había otro camino posible? Claro que sí. El de dejar de pagar esa estafa para invertir esos enormes fondos a combatir el hambre, la pobreza, aumentar las jubilaciones y construir 500.000 viviendas populares para dar trabajo genuino. Cuando nos dicen que esto sería “el abismo”, les contestamos que al abismo nos han llevado los distintos gobiernos con ajuste tras ajuste para pagar a los usureros internacionales hundiendo al país desde hace 40 años.

Con este acuerdo se acabó el doble discurso del gobierno. Y a no dejarse engañar por las críticas de Máximo Kirchner, mientras el Jefe de La Cámpora viene acompañando estas medidas de recortes, no dice que hay que dejar de pagar la deuda y sigue siendo parte de este gobierno ajustador.

El mayor ajuste ya se siente. Las luchas obreras y populares van a crecer. Los ferroviarios del Sarmiento pararon contra la desprotección empresarial ante el Covid, sanciones y descuentos salariales, hubo masivas movilizaciones de las organizaciones de desocupados combativas, hay paros docentes y del personal de salud, entre otros reclamos. Llamamos a apoyar esas luchas denunciando que con el FMI todo se va a agravar.

El Frente de Izquierda Unidad del cual nuestro partido Izquierda Socialista integra de manera entusiasta junto al sindicalismo combativo y más de 100 organizaciones viene repudiando en las calles el acuerdo con el FMI y los pagos de la deuda. “Las estafas no se pagan”, se dice. El 8 de febrero llenamos la Plaza de Mayo como ya lo habíamos hecho en diciembre. El FIT Unidad va a seguir poniendo la fuerza que le dio el millón trescientos mil votos logrado en las elecciones siendo tercera fuerza nacional para redoblar la movilización como lo haremos cuando se trate la ley en el Congreso y otras acciones.

Desde Izquierda Socialista llamamos a sumarse y a redoblar la campaña con nuestra militancia en todo el país, con volantes, afiches y charlas de esclarecimiento.

No al acuerdo gobierno-FMI

Basta de robo salarial y jubilatorio

No al mayor ajuste y tarifazos del gobierno y el FMI

No a los pagos de la usurera deuda externa

Plata para salario, jubilaciones, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario

Izquierda Socialista/FIT-Unidad

Seguimos en presencia de una tremenda campaña mediática para justificar la mentira de que el pacto con el FMI era el único camino posible. Campaña que siempre es impulsada por quienes con un no pago soberano perderían, es decir, el propio FMI, los usureros privados, el imperialismo norteamericano y los bancos. Pero esta vez la campaña fue enarbolada por todos los sectores, entre ellos los grandes empresarios, la centroderecha macrista, Carrió los multimedios, hasta por Milei y Espert, y principalmente por el gobierno supuestamente “nacional y popular” del peronismo del Frente de Todos.

Desde la Casa Rosada y sus voceros dijeron una y otra vez que había que pagar y pactar sí o sí, incluso que era preferible un mal arreglo que “caer en el abismo” del no pago. Columnistas del diario oficialista Página12 señalaron que el default (no pago) hubiera llevado a “corridas cambiaras, un salto en el dólar, el cierre de los créditos internacionales o al vaciamiento de las arcas del Banco Central”. El gobernador kirchnerista Axel Kicillof hasta tiró con munición gruesa: “el acuerdo del gobierno con el FMI frenó una catástrofe inminente”. El ministro Guzmán, más académico, dijo que no pagar era “ir a lo desconocido”, prefiriendo el conocido y consabido ajuste que está aplicando y el mayor que vendrá, para pagar la deuda usurera que dejó el macrismo.

Como siempre, hay solo dos caminos ante esto: seguir pagando una deuda usurera y pactar con el FMI, o declarar el no pago y usar esos fondos en combatir los urgentes males sociales, como sostenemos desde la izquierda y los luchadores. El primer camino es al que siempre acudieron todos los gobiernos patronales hasta ahora, llevando al país al desastre y al abismo, precisamente por pagar y someterse a los dictados del FMI.

Es cierto que muchos trabajadores se preguntan con preocupación qué pasaría si Argentina declara el no pago o si podría haber sanciones. Por supuesto que no sería un camino fácil o sin sobresaltos, pero sería una medida elemental, ultra necesaria, en defensa del país y del pueblo trabajador. Porque el cáncer maligno lo tenemos ahora por pagar, mucho peor el haber pactado enormes y nuevos condicionamientos que nos vuelven a atar de pies y mano al FMI y a EEUU, su socio mayor. Todo para pagar una deuda que el pueblo no vio y fue a la bicicleta financiera.

Lo primero a señalar es que no se trata de ninguna “deuda”, sino de una usura ilegítima y fraudulenta. Por eso decimos “las estafas no se pagan”. El pueblo trabajador tiene todo el derecho soberano a desconocer algo que le fue impuesto en su perjuicio y encima se lo harán pagar con más ajuste y sufrimientos.

Optar por desconocer los pagos hubiera permitido, por ejemplo, haber usado los 12.000 millones de dólares que destinó el gobierno en estos dos años para los pagos de una deuda usurera a combatir el hambre y la pobreza, los bajos salarios y jubilaciones. Imaginémonos si con ese dinero se hubiera implementado un IFE de 40.000 pesos; duplicado los salarios de los trabajadores y profesionales de la salud en plena pandemia o construido parte de las 500.000 viviendas populares dando trabajo a cientos de miles de desocupados. Hoy el pueblo trabajador estaría mejor, no peor.

Invertimos la pregunta a quienes agitan el fantasma del “abismo” del no pago: ¿qué dicen de haber pagado dólar sobre dólar y que la inflación siga en el 50%, aumenten las naftas, sigan los tarifazos y crezca la indigencia mientras el dólar paralelo y el riesgo país están disparados? Nada. Solo campañas mentirosas.

Haber pagado una deuda usurera en plena pandemia fue un despropósito total. El gobierno tenía la oportunidad de mostrar a los trabajadores del país y a los pueblos del mundo la tremenda estafa de la deuda macrista para llamar a desconocerla. Mucho más en medio de la pandemia. Pero hizo lo contrario. Dijo que esa plata fue a la fuga de capitales, habló contra el FMI, entre un largo doble discurso, para terminar en los altares del Fondo Monetario. Suena ridículo que después de pactar con el FMI Alberto Fernández le diga a Putin que Argentina tiene que “dejar la dependencia de Estados Unidos y de ese organismo”.

Especialistas en el tema aconsejaron el camino de no pagar apenas asumió el gobierno, camino que el gobierno desechó. ¡Incluso el gobierno no apeló a los 4.500 millones de dólares que giró el FMI para que se destinen a combatir la pandemia sino que los usó para devolvérselos en nuevos pagos!

Sectores kirchneristas, viendo que el repudio al FMI crece y es inconcebible que se prioricen los pagos, dicen “está bien lo que dice la izquierda pero es irrealizable, una utopía”. Que “el mundo no nos acompañaría” si decidiéramos no pagar, o que “no da la relación de fuerzas” para sostener esa medida. Toda una fraseología mentirosa para intentar tapar que el gobierno decidió el camino de la resignación, la dependencia y el sometimiento, porque precisamente nunca tuvo esa intención.

¿Por qué el gobierno no usó el apoyo electoral que logró en 2019 cuando ganó y el que tienen la CGT y CTA en los sindicatos y los movimientos sociales afines para llamar a ponerse de pie para emprender una gesta liberadora? La CGT y las CTA llamaron a marchar en apoyo al gobierno para que pacte con el FMI diciendo que estaba emprendiendo una “dura y digna negociación”, no para otra cosa.

Ni cuando estaban en el poder Lula, Néstor Kirchner, Evo Morales y Chávez se suspendieron los pagos. Esos gobiernos -cuando supuestamente “daba la relación de fuerzas”- pagaron puntualmente, nunca llamaron a un frente de países deudores para no pagar o emprendieron medidas en busca de una Segunda Independencia.

Alberto y Cristina se la pasan hablando de San Martín y Belgrano para terminar acordando con el Fondo Monetario. Puro doble discurso. Nosotros, desde la izquierda, en cambio, seguimos reivindicando la gesta del Argentinazo que impuso el no pago. Y como dijo una referente de la Campaña por el Aborto Legal en una reciente marcha: “Claro que se puede. Si echamos a la dictadura, hicimos el Argentinazo, logramos el aborto legal con millones en las calles y el pueblo de Chubut acaba de derrotar a la megaminería, cómo no vamos a poder liberarnos del FMI”. Seguimos apostando a ese camino de lucha como lo hicimos el pasado 11D y este martes 8 en Plaza de Mayo, impulsando un movimiento amplio por el no pago.

 

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