
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El Estado argentino ganó, en segunda instancia, la causa por la expropiación de YPF que llevaba adelante el fondo buitre Burford. Javier Milei, que siempre estuvo en contra de la estatización y jugaba abiertamente a favor de los buitres, increíblemente se atribuyó el triunfo. El peronismo kirchnerista no queda libre de responsabilidades, ya que había sido quien dio entrada a YPF al Grupo Petersen de Eskenazi, lo que dio origen al juicio.
Empecemos por lo más importante: desde la izquierda siempre planteamos que el petróleo y el gas, recursos estratégicos, deben estar en manos del Estado, por medio de empresas públicas gestionadas por sus trabajadoras y trabajadores y usuarios. Desde esa perspectiva, apoyamos en su momento la estatización parcial de YPF realizada en 2012, por el gobierno de Cristina Fernández, con Axel Kicillof como ministro de Economía. Cuestionamos entonces que la estatización haya sido parcial, por sólo el 51% de las acciones (las que pertenecían a la multinacional española Repsol), y que, en vez de crearse una sociedad del estado se siguiera con la forma jurídica de sociedad anónima.
Criticamos también los 6.000 millones de dólares pagados a Repsol, hecho realizado después de que el propio Kicillof dijera que “no había que pagarle un peso, por el desastre ambiental que nos dejan”.
Y, por supuesto, repudiamos el intento del fondo buitre Burford de robar a nuestro país, con la escandalosa complicidad de la justicia estadounidense, que había llegado a fallar en primera instancia contra nuestro país, reclamando 16.000 millones de dólares más intereses (lo que al día de hoy sumaba un total de 18.000 millones).
El actual presidente ultraderechista Javier Milei siempre estuvo en contra de la estatización, defendió los argumentos de los buitres a lo largo de todo el juicio, e incluso puso a abogados de Burford como funcionarios cuando llegó al gobierno. Desde que comenzó su mandato, venía conversando con el fondo buitre para pagarle el fallo. Lo único que estaba en discusión, para Milei, era cómo llevar adelante el “plan de pagos”. Reconoció y legalizó una estafa, como en el resto de la deuda externa argentina (de hecho los 18.000 millones de Burford se sumaban a los más de 500.000 que “debía” la Argentina).
El discurso de Milei
Escandaloso. Cínico. No caben otras palabras. Milei se lanzó a festejar como si de él dependiera el triunfo en este fallo de segunda instancia, cuando su gobierno jugaba exactamente para lo contrario.
Peor aún. El estudio de abogados que defendía la causa argentina (los únicos que, desde el comienzo del juicio, tuvieron una estrategia coherente para ganar el litigio, por cierto que cobrando jugosamente por ello) habían insistido al gobierno de Milei que no hiciera declaraciones que pudiera ser utilizadas como argumentos en contra (Burford podría, eventualmente, elevar la causa a una tercera instancia, en la Corte Suprema yanqui). Pero el presidente, en forma totalmente irresponsable, hizo exactamente lo contrario: mientras “festejaba” el fallo, aprovechó para criticar la estatización, utilizando los mismos argumentos que el fondo buitre. Parecía que estaba refutando los argumentos del fallo en vez de apoyarlo. Por supuesto, lo hacía a la vez que insultaba a Kicillof y decía que toda expropiación es un robo.
Las responsabilidades del peronismo kirchnerista
Cristina Fernández y Axel Kicillof también festejaron el fallo y se adjudicaron el triunfo. Vamos por partes. Ya hemos explicado que estuvimos a favor de expropiar Repsol y de la reestatización. Pero tenemos que precisar la historia.
Primero. YPF fue privatizada en 1992, en una votación donde uno de los más entusiastas fue el entonces gobernador de Santa Cruz Néstor Kirchner. Él puso el avión de la gobernación provincial para que se lograra el quórum. El miembro informante del peronismo menemista en el Senado fue Oscar Parrilli, luego secretario general y mano derecha de Cristina Fernández durante su presidencia. Y la provincia de Santa Cruz recibió por la privatización más de 500 millones de dólares, que fueron depositados en el exterior y cuyo destino final siempre se desconoció.
Luego de 2003, ya con Repsol a cargo de la YPF privatizada, los gobiernos kirchneristas dejaron que la multinacional española siguiera adelante con el saqueo, que consistía en extraer todo el petróleo y gas posible y no realizar ninguna inversión en los pozos ni hacer prospección. Así, año a año, fueron cayendo las reservas, hasta que, después de 2010, ya la extracción ni siquiera alcanzaba para el consumo interno, debiendo recurrirse a la importación de ambos combustibles.
En 2008, el peronismo kirchnerista, bajo el doble discurso de la “argentinización” de YPF, hizo ingresar a la empresa al Grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi, vinculada a los Kirchner desde la privatización del Banco de Santa Cruz.
La forma fue escandalosa. Se le otorgaron gratis el 25% de las acciones de la empresa. Eskenazi se comprometió a ir pagando a medida que cobrara las ganancias de la empresa.
En noviembre de 2011 se descubrió Vaca Muerta. Repsol, que quería vender todo e irse, se negó a avanzar con la prospección del área. Ese fue el motivo final que llevó a la expropiación. Que se realizó, como explicamos más arriba, abonando a la multinacional española 6.000 millones de dólares.
El kirchnerismo puso al frente de la nueva YPF al empresario Miguel Galuccio (el actual dueño de Vista Energy), quien comenzó inmediatamente las negociaciones para desarrollar el fracking en Vaca Muerta, firmando un acuerdo secreto con la petrolera estadounidense Chevron. Así comenzó una política que fue sostenida, sin fisuras, por todos los gobiernos desde ese momento: Cristina (2012-2015), Macri (2015-2019), Alberto Fernández (2019-2023) y actualmente Milei: el saqueo vía fracking por medio de acuerdos entre YPF y el resto de los monopolios del sector (Pan American Energy, Tecpetrol, Vista, Shell, Pampa Energía). Este es el verdadero motivo del mameluco de YPF que gusta usar Milei.
El juicio en Estados Unidos
Los Eskenazi se declararon en quiebra e iniciaron un juicio al estado argentino por no haber recibido ellos también oferta de compra por sus acciones de YPF (que, recordemos, los Kirchner se las habían dado gratis). Pero como no podían ni siquiera pagar el litigio, le vendieron los derechos del juicio al fondo buitre Burford Capital, por 10 millones de dólares.
Este fondo llevó la demanda al Tribunal de Nueva York, a cargo de Loretta Preska. Increíblemente, esta jueza aceptó un litigio que correspondía a la justicia argentina y falló en 2023 contra del país, planteando que se le debía pagar a Burford la suma de 16.000 millones de dólares más intereses. Eso hoy sumado es 18.000 millones, tres veces más de lo que se le pagó a Repsol. Encima, se llegó a plantear que, de no realizarse el pago, el fondo buitre podría quedarse con YPF. Un fallo escandaloso, de una concepción imperialista pocas veces vista.
El fallo era tan insostenible que la propia Corte de Apelaciones de Nueva York le terminó dando la razón a la Argentina, revirtiendo lo decidido por Preska. Este fue el fallo que se conoció el viernes 27. Queda la posibilidad de una última instancia, si Burford lleva el caso ante la Corte Suprema yanqui.
Conclusión: se ganó con todo en contra
Fue como ganar un partido de visitante, con referí en contra y directores técnicos y presidentes del club vendidos. El equipo de abogados de Sullivan & Cromwell, con Robert Giuffra Jr. a la cabeza, logró este triunfo, no por patriotismo hacia nuestro país, sino por su propio prestigio jurídico (son abogados de altísimo perfil técnico que cobran 1.800 dólares la hora de trabajo). Mientras tanto, Milei y su equipo, incluyendo la procuración del Tesoro, con Castro Videla a la cabeza (abogado del propio fondo Burford), jugaba en contra. Y el kirchnerismo había sido responsable de dejar “picando” el regalo de los Eskenazi.
Nos encontramos con una postal de todo lo que está mal. De adónde nos lleva el saqueo con el que están comprometidos todos los partidos patronales de nuestro país.
Por eso, debemos volver a insistir. La posición de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad ante estos recursos estratégicos, como el gas y el petróleo, es la estatización total, rescindiendo absolutamente todos los contratos con las distintas empresas. Y la creación de una YPF 100% estatal, que centralice todo el negocio desde la exploración, pasando por la extracción, transporte en oleoductos, refinado y llegando a la comercialización en las estaciones de servicio. Y, al mismo tiempo, creando una gran Gas del Estado, que haga lo mismo con el negocio gasífero. Estas empresas deben estar administradas por sus trabajadoras y trabajadores y técnicos, con participación de las comunidades donde se realizan los trabajos para verificar que no se producen daños ambientales.
Al mismo tiempo, la Argentina debe renunciar a los Tratados Bilaterales de Inversiones firmados por el peronismo menemista, y mantenidos por todos los gobiernos posteriores e irse del Ciadi, ya que esto habilita a que los eventuales juicios se terminen dirimiendo en tribunales internacionales. Esta vez zafamos, pero hay montones de juicios contra la Argentina donde los tribunales yanquis fallan sistemáticamente contra nosotros, como es obvio.
El gas y el petróleo, recursos estratégicos, deben estar gestionados por empresas estatales y al servicio del desarrollo productivo, con tarifas locales accesibles y no, como ahora, para las superganancias de las transnacionales.
El 24 de marzo se dio una movilización histórica. Más de un millón de manifestantes en todo el país salieron no sólo a repudiar a la dictadura genocida, sino también al negacionismo del gobierno ultraderechista de Javier Milei y sus políticas de superajuste contra el pueblo trabajador y sectores populares.
Todas y todos salían de los distintos actos y manifestaciones fuertemente entusiasmados. El gobierno fracasó en instalar un nuevo capítulo de su “batalla cultural” negacionista. Ni siquiera logró impacto con el nuevo video provocador, que pasó sin pena ni gloria. Lo que predominó a lo largo de toda la jornada fue lo que ya se venía gestando en los días previos: la combinación entre el repudio democrático al golpe genocida cívico-militar y la bronca creciente contra un gobierno negacionista, corrupto y ajustador.
Todo esto se dio en un contexto de creciente malestar, cae la imagen de Milei y se reducen las expectativas en el gobierno, especialmente entre sectores del pueblo trabajador que lo habían votado. Esto responde tanto a las consecuencias de un superajuste que profundiza la miseria como a lo nuevo, el estallido de los escándalos de corrupción, primero con Manuel Adorni y luego con las nuevas revelaciones del caso $LIBRA.
El gobierno venía envalentonado tras las elecciones y había logrado avanzar con la reforma laboral. Sin embargo, la realidad (y en particular el bolsillo) desmoronó rápidamente el discurso de que eso generaría empleo. Lo mismo ocurre con la inflación, una de las principales promesas de Milei.
No ocurrió ninguna de las dos cosas. Continuaron los cierres de empresas y el crecimiento del desempleo. En cuanto a la inflación, febrero marcó 2,9%, igual que enero, y marzo se perfila peor. El primer trimestre cerraría con más de un 9% acumulado, muy lejos de la “inflación cero”. Por el contrario, hace meses que el índice de precios no deja de subir.
En este escenario llegamos al 24 de marzo, a 50 años del golpe genocida, donde el gobierno volvió a fracasar en su intento de instalar su narrativa negacionista. Lo que prevaleció fue la movilización masiva y el rechazo tanto a la dictadura como a las políticas actuales.
¿Cómo seguimos? Esa es la pregunta que se hacen quienes participaron de las marchas.
Sin duda, hay que aprovechar la fuerza de la movilización para continuar en las calles. Hay múltiples luchas abiertas, la de FATE, la defensa de la educación pública (con docentes universitarios avanzando hacia un plan de lucha, incluso con paros por tiempo indeterminado en algunas facultades), el reclamo por una nueva marcha federal, las luchas docentes en distintas provincias, la aplicación efectiva de la Ley de Emergencia en Discapacidad, la defensa de la Ley de Glaciares y la pelea semanal de las y los jubilados.
El camino es claro: hay que seguir luchando en las calles. Por eso insistimos en exigir a la CGT que rompa su pacto con el gobierno y convoque, junto a las CTA, a un paro general con un plan de lucha por aumento de salarios y jubilaciones y contra los despidos.
Al mismo tiempo, crece el interrogante sobre la salida política.
El 24 de marzo dejó señales claras, se coreó que la deuda no se paga, se reafirmó que “no perdonamos, no olvidamos y no nos reconciliamos”, se denunció a los responsables del ajuste y se defendieron derechos como el acceso al agua. También se reclamó con fuerza un paro nacional.
El peronismo, responsable de haber allanado el camino al gobierno de Milei tras el fracaso de la gestión de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa, y que tampoco enfrentó el ajuste, intenta reubicarse impulsando la “unidad” de todos sus sectores: desde Miguel Ángel Pichetto hasta Massa, pasando por Cristina y Axel Kicillof. Incluso se habla de un frente que podría incluir sectores del PRO y, según algunos, hasta a Victoria Villarruel.
¿Qué programa puede surgir de ese armado? Ninguno favorable para la clase trabajadora. No es ese el programa que se expresó en las calles el 24 de marzo. Ese contenido sí coincide con lo que plantea la izquierda.
Por eso sostenemos que hay un espacio que debemos disputar, como lo hacemos desde el Frente de Izquierda Unidad y de Izquierda Socialista.
Insistimos, el peronismo no es salida. Así como defendemos la unidad en las calles para enfrentar a Milei, también afirmamos que la única alternativa política es el Frente de Izquierda Unidad. Somos quienes proponemos un programa opuesto al actual, basado en dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI y destinar esos recursos a resolver las necesidades urgentes del pueblo trabajador.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El 24M fue multitudinario, histórico y esta vez unitario. Cientos de miles ganamos las calles y las plazas del país. Fue un contundente, claro y merecido repudio a las políticas ultraderechistas, negacionistas, de brutal ajuste y represivas del facho Milei. Y una prueba contundente de que el pueblo no olvida ni perdona, aunque pasen los años, y que seguirá dando pelea contra la impunidad de ayer y de hoy y el siniestro plan motosierra.
Una vez más, como todos los 24 de marzo, se movilizaron varias generaciones. Las que vienen de los años ‘70 entre familiares de las víctimas y sobrevivientes que militaron valientemente bajo las Triple A de Perón e Isabelita y enfrentaron a la dictadura; quienes nos movilizamos contra la impunidad de todos los gobiernos capitalistas pos caída de la dictadura; y las nuevas generaciones que se incorporan cada año, la juventud, las adolescencias, incluidas niñas y niños y hasta bebés llevados en brazos por sus padres.
A 50 años del golpe los contingentes se multiplicaron, militancia, partidos, sindicatos, distintos colectivos, personalidades, hinchadas de fútbol, entre un largo etcétera. La Plaza de Mayo se llenó varias veces. La gente llegaba hasta la 9 Julio, colmando las diagonales y calles aledañas. Los organizadores hablan de un millón de personas en el acto central en CABA, al que hay que sumar los cientos de miles que marcharon en las distintas provincias (ver "Multitudinarias marchas en el interior del país").
Milei, el gran derrotado
El gobierno de Milei fue el gran derrotado de la jornada. Su discurso no entró. Rebotó una vez más. Detrás de su “batalla cultural” por la denominada “memoria completa”, está la defensa de la dictadura y sus crímenes atroces y el intento de salvar a los milicos asesinos y a sus cómplices civiles. Esto es lo que se palpa.
El nuevo video al que nos tiene acostumbrado el gobierno en los 24, fracasó. Apenas conocido, denunciamos ese bodrio de una hora y 14 minutos con el intento de confundir y evitar una concurrencia masiva. Logró el efecto contrario. Fue tan burdo, que hasta eligió el relato de una nieta recuperada donde precisamente muestra el horror de las y los niños apropiados en dictadura, donde encima su apropiador está preso con cadena perpetua por hechos aberrantes. Una señora decía precisamente: “el gobierno cree que con un video va a borrar 50 años de lucha”. No pudieron en dictadura, no podrán ahora.
Logramos un acto unitario
Este año se logró un acto unitario, con un solo documento, consensuado entre el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVJ), del cual nuestro partido forma parte, y la Mesa de Organismos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros. Desde Izquierda Socialista y el Frente de Abogadxs por los Derechos Humanos y el Socialismo (Fadhus) consideramos que era correcto a 50 años del golpe enfrentar con la mayor unidad posible a este gobierno ultraderechista. Es lo que corresponde. Lamentablemente PO y PTS no se sumaron, haciendo su propio acto (ver polémica en "PO y PTS fracasaron en boicotear la unidad").
En el escenario central de espaldas a la Casa Rosada, subieron las luchas en curso, entre ellas representantes de las y los jubilados, trabajadores de FATE con su secretario general, del Garrahan, la docencia universitaria, en defensa del agua y la Ley de Glaciares, entre tantas otras. Fue una explosión de alegría ver a Pablo Grillo en el palco sacando fotos a la multitud.
La lectura del documento fue interrumpida varias veces por la multitud (ver "El documento unitario"). Hubo masivos chiflidos cuando se mencionaba a Milei, se denunció la complicidad de los gobernadores y a las centrales sindicales por la falta de un plan de lucha, al grito ¡Paro, paro, paro, paro general! Y fuertes aplausos cuando se dijo que hay que dejar de pagar la deuda externa; se condenó la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y al genocidio en Gaza; y se vociferó por Palestina Libre. Mientras permanentemente se levantaban las fotos de las y los desaparecidos, entre ellas las de nuestras compañeras y compañeros del glorioso PST, que dieron la vida por una Argentina y un mundo socialista.
El masivo 24M alienta la pelea por derrotar el plan motosierra
Está claro que este 24M fue más fuerte porque se coló el gran malestar popular que hay contra el plan motosierra de Milei que solo genera despidos, desocupación, inflación, caída salarial, como parte de un gobierno sacudido por una tremenda corrupción. Las encuestas muestran el crecimiento de la imagen negativa del presidente y que parte de sus propios votantes reprueban sus políticas nefastas.
Hay que aprovechar el envión que nos dio este masivo 24M para fortalecer cada reclamo cotidiano, en el camino de seguir bregando por la mayor unidad obrera y popular, exigiendo un paro y plan de lucha nacional a la CGT y las CTA, para derrotar el plan motosierra de Milei y los gobernadores en beneficio de los grandes empresarios, Trump, Estados Unidos y el FMI.

Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
Por tercer año consecutivo Milei lanzó un video del 24 de Marzo bajo el lema de “memoria completa”. Desde la cuenta oficial de la Casa Rosada, presentó a la dictadura de 1976 como un régimen “cívico-militar” y a la lucha contra la impunidad contra un “relato” de cuál se benefició el kirchnerismo. Con un video de una duración de una hora y 14 minutos, la estrategía comunicacional se basa en dos testimonios: el de Miriam Fernández, la nieta recuperada 127 por Abuelas de Plaza de Mayo y el de Arturo Larraburu, hijo de un militar que trabajó en Fábricas Militares que fue secuestrado en 1974 por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En más de 74 minutos no se menciona a las y los 30 mil ni se presentan los hechos más oscuros de nuestra historia como consecuencia del terrorismo de estado. Para finalizar, llamó a “dar vuelta la página” y a la “reconciliación” con los milicos asesinos. Un video negacionista del genocidio de la última dictadura militar.
La insistencia del gobierno de Milei en hablar de “memoria completa” es la presentación del relato de los genocidas para su propia defensa. Esta narrativa no busca “completar la memoria”, sino relativizar el genocidio, erosionar el #NuncaMás, y poner en duda nuestra historia. Su objetivo es negar el terrorismo de Estado, invocando una “guerra” e intentando equipar las acciones de la guerrilla con el plan de la dictadura de desaparición, tortura y exterminio de una vanguardia obrera y popular que buscaba transformar el sistema capitalista.
Al revés de lo que dice el gobierno, las sentencias judiciales, los archivos desclasificados y el trabajo incansable de organismos como Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo y a la lucha de décadas del movimiento de derechos humanos no dejan lugar a interpretaciones ambiguas. Fue, por ejemplo, gracias a Abuelas de Plaza de Mayo y al Banco de datos genéticos (organismo atacado por este gobierno) que en diciembre de 2017 Miriam Fernández supo quiénes eran sus padres biológicos: Carlos Simón Poblete y Maria del Carmen Moyano, ambos desaparecidos en 1977. Y fue por medio de las investigaciones judiciales que se comprobó que Amando Osvaldo Fernández (oficial de la policía durante la dictadura genocida) se apropió de Miriam y por lo que fue condenado a diez años de prisión por robo de identidad.
Y si no llegamos a toda la verdad, es por el pacto de silencio de los genocidas, por eso en la Plaza de Mayo este 24 se gritaba ¡que digan dónde están! Frente a ello, reivindicamos el enorme trabajo del equipo de antropología forense que días atrás logró identificar doce cuerpos de detenidos-desaparecidos en La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de la provincia de Córdoba. Si aún no conocemos toda la verdad, es porque no se abrieron todos los archivos de la dictadura militar y porque nos faltan 300 nietas y nietos. Es porque a 50 años del inicio de la dictadura genocida sigue habiendo impunidad y cada paso que se dio, no fue concesión de ningún gobierno, sino producto de la lucha incansable del movimiento de derechos humanos.
Lucha que este 24 mostró que, en el país del #NuncaMás, no hay lugar para el negacionismo de Milei. Que la pelea sigue contra la impunidad de ayer y de hoy, contra el desmantelamiento de las políticas y organismos de derechos humanos, contra el intento de llamar a la reconciliación para abrir lugar a los indultos. En todo el país, el pueblo trabajador respondió con una movilización histórica, fuimos una marea de millones, llenamos las calles para decir bien fuerte: ni olvido, ni perdón, cárcel común y perpetúa para los genocidas y sus cómplices civiles. Porque en nuestro país no hay lugar para la impunidad: fueron 30 mil y fue genocidio.
Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo
A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.
¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.
En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.
La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.
En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.
Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.
Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.
La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.
El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.
El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.
La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!
A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.
Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.
Ese golpe genocida fue cívico-militar, con la participación de grupos económicos, sectores de la Iglesia y la embajada de Estados Unidos.
Hace 49 años, Rodolfo Walsh difundió su Carta Abierta a la Junta Militar y denunció la miseria planificada, el verdadero corazón del proyecto de la dictadura. Sabemos quiénes se beneficiaron con la sangre del pueblo: los Blaquier, los Noble Herrera, los Pérez Companc, los Rocca, los Macri, Ford, Mercedes Benz, Martínez de Hoz, Braun, Fortabat, los Madanes Quintanilla, entre otros, que aumentaron exponencialmente el endeudamiento externo.
Incluso en la guerra de Malvinas los militares cometieron delitos de lesa humanidad contra los conscriptos que sí enfrentaron al enemigo inglés apoyado por EEUU.
La impunidad fue política de Estado durante décadas: fue la inclaudicable lucha de las Madres, Abuelas, Familiares, sobrevivientes, H.I.J.O.S., organismos de derechos humanos junto a la movilización popular y la rebelión del 2001, y la condena social a la impunidad, lo que permitió avanzar y reabrir los juicios a los genocidas en los que fueron decisivos los testimonios de las/los ex-detenidos desaparecidos.
Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, y la desaparición forzada es un delito que se sigue cometiendo hasta tanto se sepa el destino de cada desaparecido. Por eso la desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente, prueba de esto son los 12 compañeros asesinados en la Perla e identificados recientemente por el Equipo Argentino de Antropología Forense. QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN y decimos BASTA de demoras judiciales, BASTA de privilegios y prisiones domiciliarias.
Fueron las luchas del pueblo las que derrotaron una y otra vez los sucesivos intentos de impunidad como la ley de autoamnistía militar, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los Indultos de Menem y el fallo de la Corte del “2×1” en el gobierno de Macri.
A 50 años del golpe, reclamamos la urgente apertura y entrega de todos los archivos de todas las áreas del Estado desde 1974 a 1983 para avanzar con las investigaciones de los responsables de estos crímenes.
Juicio y castigo a todos los militares genocidas, miembros de las Fuerzas de seguridad, responsables civiles y cómplices que aún queda pendiente condenar. Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas.
Milei impulsa el mismo programa que impusieron las grandes empresas en la dictadura cívico-militar para maximizar sus ganancias y profundizar la dependencia. Gobiernos como los de Menem y Macri profundizaron ese modelo mediante el ajuste, las privatizaciones, la desindustrialización, el desmantelamiento de las políticas públicas y los derechos sociales.
El gobierno de La Libertad Avanza profundiza la dependencia de Trump y el imperialismo norteamericano. Ataca los derechos populares y obedece los mandatos del FMI con una reforma laboral esclavista, votada por las fuerzas oficialistas y aliadas. Para esto contaron con el apoyo imprescindible de diputados y senadores que responden a gobernadores que aplican el ajuste. A esto se le suman otras contrarreformas como la previsional, tributaria, política y penal, mientras entrega los bienes comunes como botín del extractivismo más feroz.
Estas reformas significan retroceder más de un siglo en derechos logrados con luchas: la jornada de ocho horas, el derecho a una jubilación digna, la salud y la educación públicas. Avanzan pisoteando la Constitución Nacional, los tratados internacionales y las leyes protectoras.
Estos modelos capitalistas neoliberales, no pueden imponerse sin represión, es así que profundizan los ataques a la organización popular, persiguen a quienes luchamos, equipan a las fuerzas represivas, arman causas, proscriben, amplían ilegalmente las atribuciones de los servicios de inteligencia, conforman comandos de fuerzas federales y provinciales para intervenir en los conflictos sindicales, avalan el gatillo fácil y militarizan funciones civiles avanzando hacia un régimen más autoritario, antidemocrático y represivo.
Hoy hay un gobierno que no sólo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de Estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos, incumplen la obligación del Estado de garantizar las reparaciones históricas y pago de pensiones para las y los ex presos políticos, exiliados, hijos y sobrevivientes que reciben pensiones mínimas y no tienen obra social.
Denunciamos la censura y el hostigamiento a las y los trabajadores que quedaron sosteniendo estos espacios, a quienes les prohíben realizar actividades centrales para el sostenimiento de la Memoria. Exigimos su preservación y el cuidado de las pruebas materiales.
Las consecuencias del plan sistemático de robo de bebés del último golpe de Estado aún persisten. Los cientos de bebés nacidos en centros clandestinos de detención, los niños y niñas desaparecidos junto a sus padres, que aún seguimos buscando, son los desaparecidos con vida de la dictadura.
Cada restitución de un nieto o nieta de las Abuelas de Plaza de Mayo es la evidencia de las atrocidades que cometió el terrorismo de Estado: secuestro, desaparición, asesinato, robo, sustracción de menores y falsificación de documentos públicos.
El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo. El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores.
Llevamos 140 casos resueltos. Todavía buscamos a casi 300 hombres y mujeres con su identidad cambiada, que legan en sus hijos e hijas, sin saberlo, el silencio sobre la desaparición de sus padres y madres. Necesitamos de las instituciones públicas, del acompañamiento de la sociedad, del ejercicio de memoria, del quiebre de los pactos de silencio para seguir encontrando a los hijos e hijas de quienes lucharon por un país más justo. Por eso, si saben de alguien con dudas, acompáñenlo; y si tienen información sobre un posible hijo de personas desaparecidas, acérquenla. Nunca es tarde.
Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los sobrevivientes de los campos de concentración, con los hijos, hijas, los nietos y las nietas, hermanos y hermanas, con los familiares de los detenidos-desaparecidos, y con el conjunto de organismos de derechos humanos acompañados por el pueblo para decirle a Milei: la memoria es nuestra herramienta. Y para exigir ¡Que digan dónde están! A 50 años del golpe exigimos que los genocidas y sus cómplices den la información que ocultan. A pesar de los juicios, pruebas y condenas por sus crímenes, siguen sosteniendo el pacto de silencio.
Después de haber consolidado la condena social y lograr la anulación de las leyes de impunidad con la lucha del pueblo, llegaron los juicios. En ese contexto fue desaparecido nuevamente Jorge Julio López y 20 años después seguimos sin saber dónde está ni qué hicieron con él: ¡Aparición de Jorge Julio López, castigo a los culpables! Justicia por Silvia Suppo, testigo en juicios por delitos de lesa humanidad.
En 20 años de juicios hay 1.231 genocidas condenados, pero mientras los sobrevivientes y testigos siguen contando el terror en los juicios, cada vez hay menos genocidas en la cárcel común: entre los investigados y condenados, hay 504 detenidos, de los cuales más del 80 por ciento tiene el beneficio del arresto domiciliario, 61 están en la cárcel VIP de Campo de Mayo, hay 18 en cárcel común, y 1.582 investigados permanecen en libertad.
Mientras los genocidas son reivindicados por el gobierno, la política represiva y la persecución judicial se vuelven el método para acallar las luchas del pueblo. Avanza la criminalización de la protesta. Delegados de las cooperativas y organizaciones sociales, integrantes de las comunidades, militantes políticos y manifestantes son perseguidos, procesados y encarcelados.
A 50 años del golpe genocida valoramos haber construido este gran acto de unidad más allá de las diferencias.
Desde el conjunto de organismos de derechos humanos y organizaciones convocantes a esta Plaza de Mayo y plazas del país, reclamamos con fuerte convicción:
¡Libertad a Milagro Sala, Facundo Jones Huala, Milton Tolomeo, Daniel Vera y a todas las presas y los presos políticos, exigimos el cierre de todas las causas. Denunciamos la persecución judicial y reclamamos el sobreseimiento definitivo y la anulación de la condena a Alejandro Bodart y del procesamiento a Vanina Biassi, porque denunciar un genocidio no es delito.
La prisión y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de la Nación, en un proceso denunciado por absolutas irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida, merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!
A pesar de todo lo que hemos construido en estas más de cuatro décadas desde el fin de la dictadura, la represión del Estado se ha cobrado las vidas de cientos de argentinos como los asesinados el 19 y 20 de diciembre.
A más de 20 años de la Masacre de Avellaneda, exigimos juicio y castigo a los responsables políticos de los asesinatos de Darío Santillán y Maxi Kosteki.
Compañeros Mariano Ferreyra y Carlos Fuentealba, presentes. Justicia por Luciano Arruga, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Facundo Castro, Elías Garay, Luis Espinosa, Facundo Molares, Florencia Morales, Juan Gabriel González, las víctimas de gatillo fácil y demás víctimas de la represión estatal.
El gobierno de Milei y Villarruel hace de la represión a la protesta y el ataque al derecho de huelga una política de Estado para impedir la movilización.
¡Derogación del inconstitucional protocolo anti protestas de Bullrich! ¡Basta de represión estatal!
¡Basta de gatillo fácil, razzias, detenciones arbitrarias y persecuciones!
¡Exigimos el cese del hostigamiento, las torturas y las muertes en lugares de detención y encierro!
Derogación de la ley de baja de la edad de punibilidad y la criminalización a las adolescencias. Nuestras pibas y pibes no son delincuentes. Por la efectiva aplicación de las políticas públicas que garanticen y amplíen derechos y fortalezcan el sistema de protección integral de niñez y adolescencia, por infancias y adolescencias libres de toda violencia.
Denunciamos el vaciamiento de las políticas públicas solidarias. Universalización de la asistencia social, no al cese de los programas sociales, aumento de sus montos, reapertura de las inscripciones y entrega de alimentos a los comedores comunitarios. Por trabajo genuino.
Repudiamos el brutal ataque a las y los jubilados y la represión a todas las movilizaciones populares. ¡Exigimos el aumento de las jubilaciones ya! ¡Justicia para Pablo Grillo y castigo a los responsables!
Le decimos no a la destrucción de la salud pública. Y a la política de cierre, vaciamiento, despidos y privatización de hospitales y programas de salud. ¡En defensa del hospital Garrahan como causa nacional! Rechazamos los sumarios, sanciones e intentos de despidos que el gobierno quiere consumar a pesar del fallo judicial favorable! Aplicación efectiva de la ley de Emergencia Pediátrica y de la ley nacional en Discapacidad.
¡Defensa incondicional de la educación pública, gratuita y laica en todos los niveles! No a la degradación del ministerio de Educación. Aplicación efectiva de la ley de Financiamiento Universitario y rechazo al nuevo intento de modificación del gobierno de Milei para no cumplirla.
No a la entrega de los bienes comunes. La ley de Glaciares no se toca. Defendemos la tierra y el agua contra el extractivismo. El RIGI profundiza la política que incendia e inunda los territorios y persigue a nuestras comunidades.
Basta de militarización de los territorios. Exigimos el respeto de los derechos de los pueblos originarios a los territorios ancestrales, autodeterminación y cultura, y acompañamos los reclamos de restitución. Abajo toda la legislación represiva: leyes antiterroristas, derogación de la reforma inconstitucional del código penal, las leyes de reiterancia, reincidencia, anti-mafia y decreto habilitante de las Fuerzas Armadas en inteligencia y seguridad interior.
Exigimos a los tres poderes del Estado la anulación y derogación de la Ley Bases, el DNU 70/23 y el 941/25, que empodera más a la SIDE.
Rechazamos la política pro fascista, colonial, racista y xenófoba de este gobierno. Basta de atacar y perseguir a migrantes. ¡Migrar no es delito!
Denunciamos el desmantelamiento de las políticas de género y diversidad, el ataque a los derechos logrados por mujeres y personas LGBTINB+ y la promoción de discursos de odio desde las más altas esferas del Estado, como también el aumento de la violencia machista. Basta de Femicidios. Aparición con vida de Tehuel. Justicia por Diana Sacayán. Cuidados y reparación para la población travesti trans.
La deuda es una estafa, las estafas no se pagan. La única deuda es con el pueblo, que esa plata se destine a las jubilaciones, medicamentos, protección social, trabajo, vivienda, salud y educación y no al Fondo. Fuera el FMI.
Abajo la reforma laboral esclavista de Milei, del FMI y de las patronales. Basta de despidos de trabajadores del sector público y privado. No al cierre de empresas y fuentes de trabajo. Las políticas de ajuste y destrucción de derechos han sido y son devastadoras y no fueron respondidas con un plan de lucha contundente para frenarlas. Los cientos de miles que hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas. Paro general y plan de lucha ya.
Desde esta plaza nos solidarizamos y hacemos nuestras las luchas del mundo.
Justicia por las niñas Villalba, asesinadas por el Ejército de Paraguay. Aparición con vida de Lichita. Fuera el imperialismo norteamericano de Venezuela, basta de bloqueo y agresiones a Cuba, fuera yanquis de América Latina.
Milei está alineado con el sionismo genocida. Nos pronunciamos por una Palestina libre Repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán. Decimos NO al Genocidio, NO a la Guerra.
Por la autodeterminación de los pueblos.
Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia. Por pan, salud y trabajo. Educación y vivienda.
Levantemos ahora mismo muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas. En este momento miran hacia la casa de gobierno, a ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega.
Con 30.000 luchas como bandera, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos, como sostuvo Paco Urondo, hasta que todo sea como lo soñamos y también como lo luchamos.
A 50 años del golpe genocida estamos en esta Plaza para decir todos juntos, con la unidad que necesita nuestro pueblo:
¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!
¡Ahora y siempre!