Aug 03, 2026 Last Updated 7:39 PM, Jul 31, 2026


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista FIT/Unidad

El gobierno de Jorge Macri desplegó más de 1.500 efectivos en villas porteñas con el argumento de combatir el narcotráfico. Pero el operativo “Tormenta Negra” dejó denuncias de violencia, destrozos y hostigamiento contra familias trabajadoras, mientras se profundiza la crisis habitacional y social 
en la Ciudad.

En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Jorge Macri profundizó su ofensiva sobre los barrios populares. El operativo ilegal, desplegado simultáneamente en quince villas porteñas el jueves 14 de mayo, contó con más de 1.500 efectivos, drones, helicópteros y vehículos blindados, y fue presentado oficialmente como una acción contra el narcotráfico. Sin embargo, lo que se vivió en los barrios fue otra cosa: un violento operativo de control social, estigmatización y hostigamiento contra miles de familias trabajadoras, que denunciaron destrozos en viviendas y el robo de mercadería en comedores comunitarios.

El saldo fue contundente: una demostración de fuerza contra los sectores populares y ningún avance real contra las redes del narcotráfico, que funcionan con distintos niveles de connivencia estatal. La brutalidad del operativo generó tal repudio que incluso el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó públicamente el accionar oficial.

La espectacularización mediática de la represión buscó reforzar el discurso de “mano dura” del PRO en su disputa con Patricia Bullrich y La Libertad Avanza. Pero, tras casi veinte años de gobiernos del PRO en la Ciudad, la crisis habitacional y social no hizo más que agravarse. Mientras crecen los negocios inmobiliarios y las construcciones de lujo, cada vez más familias trabajadoras enfrentan alquileres impagables y desalojos cotidianos.

La política represiva se combina con un abandono presupuestario: menos del 1% del presupuesto porteño se destina a vivienda. Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad no solo denunciamos la actual crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, sino que también proponemos una serie de medidas para combatirla. Entre ellas, priorizar el derecho a la vivienda mediante impuestos a las viviendas ociosas, créditos accesibles para vivienda única y una regulación efectiva de los alquileres. Más planificación urbana y menos especulación inmobiliaria.

Misceláneas

Escribe Atilio Salusso 

Caputo/Menem
No es una fórmula presidencial, es la épica de la interna entre fachos libertarios. Santiago Caputo compartió en X un posteo de una cuenta @PeriodistaRufus en el que lo critican a él, al otro Caputo y a uno de sus asesores que compró Flybondi. ¿Quién la compartió? El Instagram oficial de Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, donde también en la cuenta se critica a legisladores de las Fuerzas del Cielo, a los perros de Milei, al presidente y a su hermana que “no se bañan”, a los negocios del presidente con el Grupo Neuss que lo financia con pagos millonarias en cenas en Puerto Madero. Menem dijo que el error fue de la persona que maneja sus redes.
 
Espert
El narco Fred Machado acaba de confesar en Estados Unidos que fue culpable de delitos de fraude y lavado de dinero. Machado financió con 200 mil dólares a Espert, quien tenía una vida dispendiosa al mejor estilo Adorni. Sin embargo, un Milei que oficia de abogado defensor de corruptos y mafiosos, dijo sobre el exdiputado que vociferaba “me financió con la mía: “Periodistas de mierda. A José Luis Espert le destruyeron la reputación, lo empujaron al ostracismo y quisieron convertirlo en un criminal mediante una operación política y mediática infame. Lo condenaron públicamente sin pruebas porque defendía las ideas de la libertad”. Así es, Espert es un criminal infame que tendría que estar preso.
 
Más ricos
Un informe da cuenta del crecimiento de la riqueza de los milmillonarios en América Latina. Entre 2000 y 2026 se multiplicó por seis, pasando de 117 mil millones a 700 mil millones de dólares. Señala que esto se debe a sistemas tributarios regresivos. Más allá de que esto es así porque es la esencia de este sistema capitalista, el registro da que el 1% más rico paga de impuestos el 22% mientras que el 50% más pobre destina el 30%. En Argentina, Milei agita la evasión empresaria, bajó impuestos a las empresas con la reforma laboral y el Estado dejará de percibir 1.800 millones de dólares por las exenciones contempladas en el RIGI para saqueadores y extractivistas, mientras el pueblo trabajador solventa la salud y la educación pública con impuestos regresivos como el IVA.

 
 

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Por supuesto, primero la realidad. Todo se pergeñó como una nueva y desesperada maniobra para tratar de levantar el barco escorado del mileísmo: tratar de “cambiar la agenda” y “hacer olvidar el escándalo de Adorni”. Una “bomba de humo”. Sirvió para poco, ya que la propia conferencia de prensa de presentación, mostró a un Adorni mudo, mientras un balbuceante “Toto” Caputo y una Alejandra Monteoliva que no se sabía por qué estaba allí, casi que le rogaban a los periodistas que dejaran de preguntarle sobre el jefe de gabinete y pasaran a hacerlo por las “bondades” del Super-RIGI. Tuvo poca suerte, la única pregunta no dirigida específicamente al caso Adorni fue sobre si en el gabinete en pleno (lo que lo incluía al propio “Toto” Caputo) cobraban sobresueldos. “¿Eh? ¿Qué pregunta es esa”? fue lo único que atinó a responder el ministro.

Después de poner todo esto en contexto, pasemos, entonces, al nuevo Super-RIGI. Si lo tuviéramos que definir en una oración, diríamos que si el RIGI era una vía libre para el saqueo y las super-ganancias de los grandes pulpos extranjeros, esto es lo mismo, pero multiplicado por dos.

El detalle del Super-RIGI

El llamado Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue aprobado en julio de 2024. Básicamente era una luz verde para el saqueo y la destrucción ambiental. Se invitaba a las transnacionales a invertir en fracking de Vaca Muerta, en megaminería de oro, plata y litio y en negocios anexos garantizándoles seguridad jurídica por treinta años, menores impuestos a las ganancias, posibilidad de llevarse las ganancias sin dejar un peso en el país, ninguna obligación de comprar bienes de capital en el país (que ingresarían con arancel cero desde el exterior) y jurisdicción extranjera ante cualquier juicio que se les hiciera por conflictos ambientales.

Este nuevo proyecto busca profundizar los privilegios, ofreciendo aún más ventajas. Según el propio ministro, el nuevo régimen apunta a industrias vinculadas a la transición energética y a actividades que no tienen desarrollo en el país. Tal es el caso de autos eléctricos, baterías de litio, data centers, paneles solares, cadena del uranio y refinamiento de cobre, entre otras.

Se ofrece mayor reducción en el impuesto a las ganancias (del 25% en el RIGI original al 15% en el Super-RIGI). Posibilidad de amortización contable acelerada de inversiones (60% en el primer año, 20% en el segundo y el restante 20% en el tercero). Nótese que al permitirse a la empresa contabilizar como costo el 60% de la inversión ya de entrada, se aseguran que no haya ganancias contables, con lo que lo que pagarán por impuesto a las ganancias será ¡cero!

Además el Super-RIGI ofrece a las transnacionales exenciones arancelarias para importación de insumos (y no sólo de bienes de capital, como en el RIGI original), arancel cero para la exportación desde el primer año (en el RIGI original regía recién en el tercer año) y  que las provincias que adhieran no podrán cobrar impuesto a los ingresos brutos superiores a 0,5% y tampoco tasas municipales a las ventas.

Los proyectos ya presentados del RIGI

Desde que se aprobó el RIGI hay 36 iniciativas presentadas, supuestamente por 93.000 millones de dólares. Pero en realidad hay trece propuestas ya aprobadas por 27.000 millones. Siete están directamente vinculadas al negocio megaminero (cobre, oro y litio), tres a energías renovables, dos a gas y petróleo en Vaca Muerta. Y una al negocio de los monopolios de la agroexportación.

En todos los casos los beneficiados son grandes empresas transnacionales y las proyecciones de creación de empleo son mínimas.

Son proyectos que no generan gran cantidad de empleo, en ningún caso derraman sobre los sectores hoy en crisis, como la industria y el comercio. Y en todas las iniciativas apuntan al saqueo de recursos no renovables con el uso de tecnologías que están muy seriamente cuestionadas por su efecto sobre el ambiente.

¡Ni RIGI ni Super-RIGI!

Tanto el proyecto original de 2024 como el anunciado la semana pasada son simplemente una patente de corso al servicio de los pulpos transnacionales. Hay que rechazarlos de plano, explicando que son parte del plan motosierra de Milei y el FMI.

Se trata de una medida desesperada, improvisada buscando revertir la decadencia del gobierno y la bronca creciente. Por eso insistimos: ¡Basta de Milei! Este modelo de saqueo y corrupción, montado sobre la super-explotación del pueblo trabajador y qué sólo ofrece más motosierra, nos lleva al abismo.

Por supuesto que queda abierta la pregunta de quién desatará este nudo. ¿Después de Milei, quién se animará a declarar nulos todos los acuerdos firmados bajo el RIGI (y ahora sumado el Super-RIGI)? Sin duda, no lo hará el peronismo, cuyos gobernadores votaron a dos manos la modificación a la ley de glaciares, a medida de las transnacionales mineras. Van a invocar “la continuidad jurídica” y la imposibilidad de volver atrás. Por eso será necesario, como en tantos otros temas, una fuerza política que plantee otro programa, obrero y popular, que efectivamente liquide esta dependencia. Que deje de pagar la deuda, rompa el acuerdo con el FMI y, también, declare de nulidad absoluta todos los acuerdos firmados por el RIGI. Solo el Frente de Izquierda Unidad puede hacerlo.

 

Un dato de las últimas semanas es la caída en picada de la imagen del gobierno en todas las encuestas de opinión. Existe una ruptura creciente de amplios sectores con el gobierno ultraderechista de Javier Milei. Una parte importante de ese rechazo está relacionada con los casos de corrupción, especialmente los que involucran a Manuel Adorni. Sin embargo, la bronca popular se viene acumulando desde hace tiempo, producto de salarios y jubilaciones pulverizados que siguen perdiendo frente a la inflación. También influyen los despidos, la necesidad de conseguir doble o triple empleo y el endeudamiento de millones de familias que ya no pueden pagar sus créditos y entran en mora. A esto se suma el colapso de la salud pública, como denunciaron recientemente los directores de hospitales universitarios, que advierten sobre el riesgo de no poder seguir funcionando. Todo este panorama agotó la paciencia del pueblo trabajador. Cada vez más sectores ya no le creen al gobierno y le dicen basta.

El peronismo comienza a moverse. Intenta capitalizar el descontento para transformarlo en una victoria electoral el próximo año. Pero no la tiene fácil. Millones recuerdan el desastre del gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Además, tampoco están enfrentando el ajuste de Milei: dejaron pasar leyes clave para aplicar la motosierra y la Confederación General del Trabajo, alineada con el peronismo, mantiene un escandaloso pacto con el gobierno.

Los distintos sectores peronistas buscan salir de su crisis mediante una política de unidad y “modernización”. Intentan confluir con figuras como Miguel Ángel Pichetto, gobernadores que hasta hace poco respaldaron a Milei, sectores radicales, dirigentes del PRO como Emilio Monzó e incluso libertarios alejados del oficialismo, llegando incluso quien propone sumar a Victoria Villarruel. Cristina Fernández de Kirchner y La Cámpora, Axel Kicillof, Sergio Massa y varios gobernadores disputan quién encabezará ese armado. Más allá de las diferencias, coinciden en sostener el ajuste, defender el superávit fiscal, avalar cambios en la Ley de Glaciares y garantizar el pago de la deuda externa al FMI.

“Milei se hunde, pero el peronismo no capitaliza el descontento”. Es un titular periodístico de estos días. De ahí los intentos de algunos sectores patronales enfrentados parcialmente con el gobierno, como Paolo Rocca, de Techint, de “resucitar” a Mauricio Macri o impulsar alternativas extrañas, como el banquero Jorge Brito o el pastor Dante Gebel.

En este contexto se abre un espacio cada vez mayor para el crecimiento del Frente de Izquierda Unidad. Esto ya se expresa en el ascenso de la figura de Myriam Bregman. Algunas encuestas incluso la ubican como la dirigente política con mejor imagen del país, por encima de Milei, Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. No es un hecho casual. Es el resultado de un frente que estuvo desde el primer día de este gobierno ultraderechista al frente de todas las luchas y que se opuso en las calles y en el Congreso a cada una de las medidas de ajuste. También estuvo presente en el movimiento de mujeres y disidencias, en las luchas estudiantiles, en la defensa del ambiente y en el sindicalismo combativo. Además, denunció todos los casos de corrupción y no tuvo ninguna responsabilidad en el desastre de los gobiernos anteriores.

Frente al silencio escandaloso del peronismo, el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U) es la única fuerza que denuncia el genocidio contra el pueblo palestino impulsado por el Estado sionista de Israel y respaldado por Milei, quien se define como “el presidente más sionista del planeta”. También lo demuestra la participación de representantes de todos los partidos del FIT-U en la segunda Flotilla Global Sumud, mientras ningún sector del peronismo estuvo presente.

Hoy, por primera vez, periodistas reconocidos se preguntan qué haría la izquierda si gobernara. Es una señal todavía incipiente, pero también una enorme responsabilidad. Por eso, en el reciente acto del 1° de Mayo realizado por Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST, señalamos que fue un grave error que el PTS, el partido de Myriam Bregman, realizara un acto separado. Justamente en un momento en el que era más importante que nunca mostrarse unidos. Porque es el FIT-U en su conjunto el que debe asumir y debatir el desafío político que tiene por delante.

La gran tarea es fortalecer al Frente de Izquierda Unidad y, al mismo tiempo, profundizar cada una de las luchas contra el ajuste. Hay que fortalecer al sindicalismo combativo y a todos los sectores populares que enfrentan la motosierra de Milei. También es necesario que miles de activistas de la clase trabajadora, la juventud, el movimiento de mujeres y disidencias y el ambientalismo se acerquen, militen y ayuden a multiplicar estas propuestas. Ese es el espacio de lucha y organización que impulsamos desde Izquierda Socialista para fortalecer al FIT-U.

Por eso, frente a millones que empiezan a prestar atención y frente a luchadoras y luchadores que saben que Milei no va más, pero se preguntan qué alternativa existe, tenemos que postular al Frente de Izquierda. Como parte de fortalecer la pelea contra un gobierno golpeado y debilitado que, aun así, sigue descargando el ajuste sobre el pueblo trabajador.

También tenemos que plantear con claridad que el peronismo no es una salida y que hace falta construir una nueva alternativa política para las y los trabajadores. Esa alternativa es el Frente de Izquierda Unidad, que propone que gobiernen quienes nunca gobernaron: la izquierda y la clase trabajadora. Junto a la juventud que pelea por la educación pública, el movimiento de mujeres y disidencias, las agrupaciones combativas de jubiladas y jubilados, el ambientalismo y las y los científicos y técnicos que defienden los recursos del país.

Será un gobierno que priorice las necesidades populares por encima de los intereses de los ricos, los especuladores y los fondos buitres. Para eso proponemos suspender el pago de la deuda externa, romper con el FMI, reestatizar las empresas privatizadas, nacionalizar la banca y el comercio exterior, y derogar la reforma laboral esclavista.

También impulsaremos un gran plan de obras públicas para generar miles de puestos de trabajo genuinos, garantizar salarios y jubilaciones dignas, y fortalecer la educación y la salud públicas. Esa es la propuesta del Frente de Izquierda Unidad. Desde Izquierda Socialista te llamamos a sumarte para fortalecer esta perspectiva.


Escribe José Castillo

Finalmente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, concurrió a dar su informe a la Cámara de Diputados. En forma inédita, fue acompañado y respaldado por todo el gobierno, incluyendo al propio presidente, Javier Milei, y a su hermana Karina Milei. El show que montaron no pudo evitar que la imagen del gobierno siga cayendo en picada.

La escena fue fellinesca. El gabinete en pleno, con ministros, secretarios y subsecretarios, encabezados por Milei y su hermana, copó los palcos y se dedicó a silbar, gritar y cantar. El propio presidente, como si estuviera subido a un paravalanchas, dirigía a su hinchada como una barra brava.

El impresentable y corrupto Adorni leyó, en tono monocorde, un discurso claramente escrito por otros. Luego, el presidente de la Cámara, Martín Menem, informó que, de manera inédita para este tipo de sesiones, se pasaría a un cuarto intermedio ante cada tanda de preguntas. En esos momentos, un grupo de asesores le escribía las “respuestas” a Adorni, que luego se limitaba a leerlas.

Esas respuestas no contestaban nada de lo que se le preguntaba. La performance del jefe de Gabinete no sirvió para despejar ninguna duda sobre sus acciones corruptas. Toda la escena fue una representación que dejó al desnudo lo que es este gobierno: autoritario, patotero, corrupto y sometido al imperialismo, con Donald Trump a la cabeza.

Por si todo esto fuera poco, al gobierno de Milei le salió mal su pronóstico de que el tema se acabaría luego de la reunión de Diputados. A los pocos días surgieron las nuevas revelaciones, en este caso relacionadas con refacciones suntuosas hechas por el jefe de gabinete en su casa en el country Indio Cuá, que incluyen la construcción de una cascada en una pileta de natación, por un monto de 245.000 dólares.

¿Y el peronismo?

El bloque del Frente de Izquierda Unidad no se limitó a denunciar los hechos de corrupción de Adorni. También exigió el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y denunció cada una de las medidas reaccionarias del gobierno.

El bloque peronista de Diputados, en cambio, se cuidó muy bien de salirse del libreto. Por supuesto, varios diputadas y diputados hicieron preguntas vinculadas a los casos de corrupción, pero no mucho más. Le permitió a Adorni leer sus respuestas guionadas sin contestar los interrogantes sobre sus manejos. Los diputados peronistas vinculados a los gobernadores “amigos” de Milei no intervinieron. Tampoco lo hizo Máximo Kirchner. Incluso se llamó a silencio alguien tan activo como Juan Grabois. Con Karina Milei presente, ni siquiera se animaron a repetir el gesto del “3%” que habían utilizado en otras ocasiones.

Esto podría estar vinculado a negociaciones entre el oficialismo y el peronismo por acuerdos en el nombramiento de nuevos jueces, según trascendidos del Poder Judicial. La síntesis la dio el jefe de bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, con un discurso de cierre casi amigable con el presidente de la Cámara, Martín Menem, al aclarar que “por supuesto” no se trataba de una interpelación al ministro y que no se estaba exigiendo su renuncia.

¿Qué conclusión sacar?

Ninguno de los antiguos aliados de La Libertad Avanza (ni el PRO, ni los radicales “con peluca”, ni los gobernadores afines) salió a defender a Milei. El bloque libertario se limitó a aplaudir, sobre todo mientras el presidente estaba presente. Cuando se retiró, ni siquiera eso ocurrió. Una postal del estado actual del oficialismo.

El gobierno de La Libertad Avanza sigue en caída. Así lo reflejan las encuestas. A un plan económico que hambrea al pueblo y saquea los recursos, se suma la indignación por el “destape” de múltiples causas de corrupción que superan el caso Adorni y alcanzan al propio Milei y a su hermana.

El peronismo, después de dos años de dejar avanzar la motosierra de Milei (con diputados que votaron sus leyes y una CGT que miró para otro lado), ahora percibe el cambio de clima. Busca capitalizar el desgaste del gobierno e incluso disputar el apoyo de sectores empresariales que empiezan a desconfiar de Milei. De ahí sus propuestas de “frentes opositores”, que incluyen desde la unidad del peronismo hasta acuerdos con radicales, el PRO e incluso libertarios alejados del oficialismo.

Una vez más, la única fuerza que plantea enfrentar a Milei y su ajuste en la calle, apoyando todas las luchas y proponiendo una alternativa con un programa distinto, es el Frente de Izquierda Unidad.

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