Apr 12, 2026 Last Updated 8:05 PM, Apr 10, 2026


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

Juan Grabois dice que el formato de alianza que propone con su frente anti Milei “se hizo en dos momentos de la historia: la Hora de los Pueblos, con Juan Carlos Onganía, y la Multipartidaria, durante la última dictadura cívico militar, y ambas precipitaron salidas democráticas” (La Arena, 29/1.
Para Grabois, la Multipartidaria trajo la democracia, cuando fue la lucha del movimiento obrero y de masas la que tiró abajo a la dictadura genocida de 1976. La Multipartidaria fue lo contrario a lo que dice Grabois. No precipitó ninguna “salida democrática”. Caído Lepoldo Fortunato Galtieri, los militares con el aval del PJ, la UCR y los partidos burgueses unidos en la Multipartidaria decidieron que asuma Reynaldo Bignone, tratando de desviar la movilización de las masas hacia el terreno de las elecciones.

Sobre el otro antecedente que menciona Grabois, recordemos que fue el glorioso Cordobazo de 1969 el que hirió de muerte a Onganía y posteriormente a Levingston, no el frente de partidos burgueses denominado La Hora del Pueblo conformado entre el peronismo, representado en ese momento por el enviado de Juan Domingo Perón, Jorge Daniel Paladino y la UCR con Ricardo Balbín, entre otros. La Hora del Pueblo avaló la designación del radical Arturo Mor Roig como ministro del Interior del gobierno militar. Luego se dio el GAN (Gran Acuerdo Nacional), un acuerdo pactado entre Perón, Balbín y el general Agustín Lanusse. La vuelta del general fue para intentar frenar el ascenso obrero y popular y mantener las bases del sistema capitalista.

En ambos casos, fueron las luchas obreras, estudiantiles y populares los que crearon las condiciones para derribar a las dictaduras e imponer las libertades democráticas. Lo opuesto a lo que dice Grabois.



Escribe Guido Poletti

Milei quiere copiar a Trump. Como digno discípulo, así como el presidente yanqui avanza con ataques a los extranjeros y deportaciones en el país del norte, nuestro facho criollo festeja la construcción de un alambrado en una parte de la frontera de Argentina con Bolivia, más exactamente en Salta.

Se trata de un vallado en la localidad de Aguas Blancas, financiado por la provincia gobernada por el massista Gustavo Sáenz. Medida festejada, aplaudida y puesta como ejemplo por Milei, Patricia Bullrich y toda la troupe ultraderechista y discriminadora que rodea al gobierno de La Libertad Avanza. Más aún, el gobernador Sáenz responde así a un pedido del Ministerio de Segurida de la Nación, en el marco del denominado “Plan Güemes”, el mismo que con la excusa de “asegurar las fronteras contra el narcotráfico y el delito”, provocó que la gendarmería recientemente asesinara al “bagayero” Fernando Gómez (así se conoce a los miles que sobreviven pasando diariamente mercaderías de un lado a otro de la frontera).

El alambrado en cuestión es meramente simbólico (cubre apenas 200 metros de los 742 kilómetros del total de la frontera argentino-boliviana). Es absolutamente falso que aportará a la lucha contra el narcotráfico, ya que ese negocio se nutre con lo ingresado ilegalmente vía avionetas. Más aún, fue en la propia Salta, más específicamente en Orán, donde el juez federal de esa ciudad procesó hace dos semanas a una banda atrapada con 35 kilos de cocaína y 995 pastillas de éxtasis trasladadas desde Salta a Mendoza. El detalle es que uno de los integrantes de la banda era el comandante mayor de Gendarmería Miguel Ángel Torres, destinado durante años a custodiar esa frontera, quien habría realizado más de 80 cruces a Bolivia (Clarín, 1/2/2025)

En síntesis, el repudiable alambrado salteño tiene como objetivo estigmatizar y perseguir a los sectores populares que de uno y otro lado de la frontera tratan de sobrevivir a los ajustes de los respectivos países, bien a la medida con el discurso xenófobo y racista del gobierno ultraderechista de Milei.

 

 

“My God” (¡Mi Dios!), fue el grito azorado de una activista estadounidense viendo la asunción del magnate norteamericano Donald Trump rodeado de ultraderechistas de su mismo palo como Javier Milei, Nayib Bukele, Giorgia Meloni, Santiago Abascal (Vox) y compañía, y de megamillonarios explotadores de las tecnológicas como Musk (Telsa-X), Bezos (Amazon) y Zuckerberg (Meta). Si Musk le puso 280 millones de dólares a la campaña de Trump, por algo será. “En 2024 la riqueza de los multimillonarios se incrementó en dos billones de dólares mientras 3.600 millones de personas -el 44% de la población del planeta- vive debajo del umbral de la pobreza con seis dólares al día según el Banco Mundial (ONG Oxfam, enero 2024).

Los anuncios del nuevo presidente de setenta y ocho años, el primero en asumir con una condena penal, marcan una contraofensiva de ataques contra el pueblo norteamericano y el mundo. Eso es lo único a esperar del nuevo mandato de Trump. Mientras augura “una era de oro” y el fin del declive estadounidense, anunció que echará a migrantes (los tilda de “criminales extranjeros”), se pronunció con su reconocida misoginia reaccionaria contra los derechos de las mujeres y disidencias (“solo reconoceré el masculino y femenino”), declaró la emergencia nacional anunciando más exploraciones petroleras y que se retirará del Acuerdo Climático de París (más destrucción ambiental), el anhelo de apropiarse del Canal de Panamá, indultó a los derechistas que tomaron el Capitolio en 2021, entre otras aberraciones.
La promesa de combatir la inflación ante votantes que se ilusionan de que los precios vuelvan a bajar, solo será una utopía. A esto lleva la debacle capitalista, con personajes siniestros en el poder, fruto de la decadencia global del imperialismo y el desastre con el que abonaron su asunción los gobiernos anteriores como Biden y los demócratas. Pero como siempre, del otro lado están los trabajadores y los pueblos, que dan y darán pelea en Estados Unidos y el mundo contra los planes explotadores imperialistas.
 
Milei viajó para aplaudir al ultraderechista yanqui participando de cenas de gala, bailes y entrega de premios. A hacer campaña de que Argentina seguirá siendo tierra propicia para el saqueo de las multinacionales, negocio para los bancos y que con su súper ajuste seguirá garantizando los pagos de una fraudulenta deuda externa a los buitres que apoyan a Trump y al Fondo Monetario Internacional.
El presidente argentino recibió el reconocimiento “Titán de la Reforma Económica”. No es casual: super ajuste, ataque a salarios y jubilaciones, entrega con el RIGI y pagos al FMI, con los 4.500 millones desembolsados en enero, plata que se le sacó al pueblo trabajador. ¿De dónde sino?
Antes, se había reunido con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, la mandamás del organismo financiero imperialista se fue en elogios. “Hubo una excelente reunión con Milei en medio de la notable transformación de Argentina: el déficit ha sido eliminado, la inflación ha bajado y el crecimiento se recupera con buenas perspectivas. Estamos trabajando en un nuevo programa para apoyar una economía vibrante para la prosperidad del pueblo argentino”. Y de paso, dijo que le sorprendía que el brutal ajuste esté pasando “con apoyo popular”, lo cual es una gran mentira, en todo caso está pasando por la complicidad de la oposición patronal cómplice que le vota las leyes y el rol traidor de los burócratas sindicales y de la CGT, que está en un pacto con el gobierno sin llamar a una nueva medida de lucha nacional.

Milei aprovechó diciendo sus famosas mentiras, como que “el salario básico promedio de los argentinos creció de 300 a 1.100 dólares” y que Argentina “solo saldrá con políticas de shock”. Esto se suma a la campaña oficial de que la economía estaría encarrilada (“la macro va bien”). Pero la realidad muestra lo opuesto. Argentina sigue en recesión, crece la desocupación, Milei y Caputo aumentan la deuda externa en 90.000 millones de dólares, cae el consumo popular, crecen los despidos y la inflación que, en ese cuadro desastroso, dio un 2,7% en diciembre, en un año donde las tarifas y el transporte aumentaron 300 a 400%. La fiesta es para los grandes empresarios, multinacionales y bancos; el infierno es para el pueblo trabajador a fuerza del denominado plan motosierra-licuadora antipopular.
 
Javier Milei, igual que Trump, promete un futuro alentador. ¡Mentiroso, hipócrita! La semana que viene vendrá una misión del FMI para negociar otro acuerdo. El gobierno espera que sus elogios a Trump se materialicen en fondos frescos, se habla de 11.000 millones de dólares. ¡Más deuda externa! ¡Más sometimiento y entrega! ¿Esa plata adónde irá? Al mismo lugar donde fueron los 45.000 millones que pidió Macri en el 2018 y que el gobierno peronista anterior avaló, la bicicleta financiera. Ahora será para levantar el cepo, bajar retenciones a la oligarquía del campo y cumplir con futuros vencimientos de una deuda externa usurera sideral que ya supera los 520.000 millones de dólares.
Una vez más decimos que otro pacto con el FMI redoblará la miseria social, la pobreza, la entrega y el sometimiento. Milei representa a una ultraderecha fundamentalista que tiene ese objetivo. Es la política del ajuste permanente con la falsa ilusión discursiva de que habrá un horizonte promisorio, que nunca llegará.

El presidente dijo en Washington que “el país está infectado de socialismo y de colectivismo” prometiendo una “transición del socialismo empobrecedor al capitalismo redentor de los pobres”. Todo para tapar que en Argentina nunca hubo socialismo. Lo que hubo y hay es puro capitalismo semicolonial que nos llevó a desastres tras desastres y que él se juega a profundizar.

Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad postulamos otro camino, liberador, que rompa las cadenas de la entrega, el endeudamiento, los brutales ajustes, la decadencia y el sometimiento. La primera medida para ello es dejar de pagar ya esa deuda usurera, romper con el FMI, dar pasos en una Segunda Independencia y volcar esos enormes fondos a atacar de raíz el hambre, la pobreza, los bajos salarios y las jubilaciones. Poniendo en marcha un plan económico opuesto al de Milei y al de los gobiernos anteriores. Salida que vendrá con lucha y movilización, por eso llamando apoyar los reclamos en curso exigiendo la ruptura del pacto de la CGT con el gobierno y el llamado a un nuevo paro general, fortaleciendo la única alternativa política para lograrlo, el Frente de Izquierda Unidad.


Escribe José Castillo

El presidente arrancó el año con una salida récord de dólares hacia los bolsillos del FMI y los buitres del mundo, sumando 4.341 millones, siendo el enero que más se pagó en las últimas décadas. Y también batió otro récord, ya que la deuda aumentó durante el 2024 en 96.042 millones y alcanzó un total de 466.866 millones de la moneda yanqui, según la propia secretaría de Finanzas del gobierno (y que supera los 520 mil millones si le agregamos las deudas de las provincias). A lo largo del año pagará en total 24.000 millones.

De esta manera, Javier Milei cumplió con los buitres privados y el FMI, que festejaron y le hicieron llegar sus felicitaciones. ¿Cómo consiguió el gobierno ultraderechista el dinero para pagar? ¿Cómo va a hacer para cumplir con los próximos vencimientos de deuda? La respuesta es una sola: con salarios de hambre, despidos, cierre de organismos públicos, tarifazos y entrega y saqueo de las riquezas del subsuelo. Su plan es tratar de avanzar con un ajuste aún más brutal que el que ya llevó adelante en 2024. Hasta ahora lo está logrando gracias al apoyo del PRO, los radicales y sectores del peronismo que con algunos gobernadores y diputados le dieron los votos para leyes claves y para el ataque a las y los jubilados y a la universidad pública. Al mismo tiempo, la burocracia sindical peronista hace el gran trabajo de pactar con el gobierno, abandonando a los que luchan, frenando los reclamos y firmando convenios a la baja en los gremios. Todos ellos son cómplices del ajuste y el pago de la deuda externa.
 
Cada vez nos hunde más

Desde la izquierda venimos denunciando la estafa del pago de la deuda. Explicando que acá está la razón profunda de nuestra decadencia como país, que a lo largo de los últimos cincuenta años pasó del 4% de pobreza a hoy que horrorosamente se acerca al 50%, y de un bajo desempleo y trabajo precarizado al actual drama de millones de trabajadoras y trabajadores bajo la línea de pobreza o directamente desempleados.

Dijimos, una y mil veces, que los tan anunciados “programas de ajuste” no sirvieron para “relanzar” la economía, solo sirvieron para pagar los vencimientos más cercanos de esa deuda, que por otro lado siguió creciendo cual bola de nieve.
Hoy, el gobierno ultraderechista de Milei es la expresión más profunda y violenta de lo mismo: pagar los vencimientos como sea, con mayor pobreza y saqueo.
 
¿Cómo sigue todo?

Lo decimos con todas las letras: no habrá recuperación de salarios ni empleos, porque este año vencen 24.000 millones de dólares de deuda externa. Por eso es mentira que “luego de los sacrificios, ahora vienen las buenas noticias”, como afirmó cínicamente Milei, apenas unos días antes de amenazar con echar trabajadoras y trabajadores de la salud y otros de los Espacios de la Memoria y otras instituciones vinculadas a la lucha contra la impunidad de los crímenes de la dictadura.

Hace décadas que obsesivamente explicamos que esta es una de las causas centrales de nuestros males. Así funciona el capitalismo imperialista dentro del cual no tenemos salida. Que, por pagar y pagar, todos los gobiernos, sin excepción terminaron en crisis y odiados por el pueblo trabajador. Por eso tuvimos crisis terribles, como la hiperinflación de 1989 o la  de 2001.

Y también hace años que afirmamos que hay una única salida: dejar de pagar inmediatamente esta deuda externa ilegítima (por tener su origen en una dictadura genocida), ilegal (por estar probado judicialmente fue una estafa), inmoral (porque es la causante de la miseria y marginación de millones) e impagable (porque no hay ajuste, por grande que sea, que pueda impedir que siga creciendo hasta el infinito). Esta propuesta solo la sostenemos desde la izquierda, porque todos los gobiernos pagaron religiosamente la deuda externa, y ahora Milei redobla la apuesta y no solo seguirá pagando sino que la aumentó y se perfila a superar a la propia Cristina Fernández, que cuando fue presidenta, confesó que somos “pagadores seriales”.

Junto con esto hay que romper con el FMI y sus imposiciones, que justamente surgen de este endeudamiento. La deuda nos transformó en un país semicolonial. Volver a ser independientes, lograr nuestra segunda independencia, y poner en marcha un programa alternativo al actual y del peronismo, de emergencia, que priorice las más urgentes necesidades obreras y populares, es la tarea que se impone. Es lo que proponemos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad. Porque plata hay, pero es necesario que no vaya a los pulpos acreedores y al FMI, sino a salario, empleo, educación, salud y vivienda.

Escribe Mariano Barba

Milei aumentó en 96.042 millones de dólares la deuda externa total del país, un 26 % más en solo un año. Un verdadero récord para la felicidad de los acreedores externos y una verdadera desgracia para el pueblo trabajador y sectores populares.

El panorama del 2025 pinta mal, porque va a priorizar el pago de esos 24.000 millones de dólares, que ya empezó a cumplir en enero. Para dar solo un dato, dejando de pagar eso, se podrían construir más de 600.000 viviendas populares, que daría ocupación a un millón y medio de trabajadores y resolverán parte del déficit de cinco millones de familias que no tienen vivienda propia y pagan alquileres exorbitantes para sus flacos ingresos. También se podrían construir hospitales y escuelas.
 



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