Oct 17, 2026 Last Updated 4:29 PM, Oct 15, 2026

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop y miembro de Izquierda Socialista/FIT Unidad

El 5 de enero el ministro de Economía Martín Guzmán reunió en un almuerzo a las grandes patronales del agro, el comercio, la industria automotriz y las de consumo masivo. También estuvieron los ministros de Agricultura Julián Domínguez, de Desarrollo Social Juan Zavaleta, de Salud Carla Vizzotti y dirigentes burocráticos de la CGT como Héctor Daer, Antonio Caló y Andrés Rodríguez. Ante ese significativo cónclave los empresarios mostraron su preocupación por el nivel de ausentismo que en algunas industrias alcanza el 20%. La ministra Vizzotti “tranquilizó” a los presentes anunciando que “por ahora no está en los planes del Gobierno cerrar la economía” (La Nación, 6/1/2022) y quedaron en armar una mesa de trabajo entre el Ministerio de Salud, las empresas y los sindicatos para “reducir el nivel de ausentismo y que no se pare el crecimiento de la economía”. Dicho más claramente, desarmar los protocolos laborales de bioseguridad que protegen la salud de los trabajadores en beneficio de las patronales.

Un primer paso para lograr un regreso rápido al trabajo de los afectados por Covid-19 se dio hace unas semanas cuando el gobierno acortó sensiblemente los plazos de aislamiento. Los fundamentos de esta medida son controvertidos por muchos especialistas. En Estados Unidos, por ejemplo, la poderosa Asociación Médica Americana se opuso tajantemente a una medida similar.

En otro gesto hacia el empresariado, el gobierno peronista dejó vencer el decreto que incluía el coronavirus como una enfermedad de carácter profesional para la totalidad de los trabajadores dependientes, perdiendo la cobertura que daban las ART. Las empresas deberían hacerse cargo ahora de las ausencias ocasionadas por el Covid-19, pero la habilitación del autotest les permitirá burlar esta obligación. Ninguna patronal pagará los días de aislamiento sin un test positivo. Para obtenerlo el trabajador deberá entonces hacer una cola de horas en el sistema público o comprar el test a 2.500 pesos, con el riesgo aumentado, de obtener un falso negativo y por ende volver infectado al trabajo.

El gobierno del Frente de Todos se desentiende de la salud

El gobierno peronista ha decretado que la pandemia ya no es una preocupación y ha abandonado cualquier tibio intento de combatirla. Ha dejado el sistema de salud a su propia suerte, haciendo caso omiso de los datos de la realidad y los consejos de los científicos. Como no podría ser de otra manera, la cifra de contagios ha alcanzado niveles insólitos. Solamente en los últimos catorce días los infectados sumaron 830.000.

Es cierto que, finalmente y muchos meses después de lo que se hubiera podido, nuestro país ha logrado una alta tasa de vacunación (76% con dos dosis) que mitiga la agresividad viral, pero se duplicaron las muertes en este período y los internados en UTI crecieron de 1.000 a 1.600. Tampoco se debe olvidar que hay siete millones de habitantes que no han recibido ninguna dosis que aportan los dos tercios de ocupantes de las camas de UTI. Cuanto más afectados por el coronavirus haya, más pacientes complicados y más muertes habrá, aunque sea en menor proporción que en la primera y segunda ola.

El caos del sistema de salud

El gobierno nacional y los gobernadores peronistas, radicales y de PRO, junto con centenares de intendentes de todo pelaje político, han quitado de los presupuestos las partidas destinadas a la emergencia creada por la pandemia. Así, con el apoyo de la burocracia sindical, han dejado en la calle a miles de trabajadoras y trabajadores contratados mientras los de planta permanente, deben enfrentar el aumento de la demanda con sueldos de hambre. Sin reposición de los faltantes históricos, la carencia de recurso humano ha llevado al caos el sistema de salud. Esperas prolongadas, turnos alejados y la casi imposibilidad de ser atendido por las complicaciones del Covid-19 (una vez recibida el alta epidemiológica) afectan a millones.

Como el recurso humano, los insumos también se están agotando. El brusco crecimiento de la demanda de testeos ha llevado a la crisis del insumo. El gobierno ha optado por cargar en los bolsillos de los usuarios su costo dándoles un ultimátum: “o hacés colas de horas en los hospitales o lo pagás en el privado”. El único test diagnóstico certero, la PCR, casi no se hace en los hospitales, pero se ofrece desde 7.000 pesos en la industria privada, suma difícil de pagar para la mayoría de los trabajadores y sectores populares. Tests que podrían ser producidos en el país en laboratorios estatales y entregados gratuitamente a la población. Al habilitar su provisión privada, se corre otro riesgo: perder el control de la vigilancia epidemiológica y anarquizar el seguimiento de la pandemia.

Para terminar con largas horas de colas en los hospitales y combatir la pandemia se necesitan medidas de fondo

Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad venimos planteando que es necesario centralizar todos los recursos para una respuesta unificada en todo el país y que al mismo tiempo sea igual para todos y todas. En primer lugar, completar la vacunación de toda la población. No se trata solo de citar y esperar que la gente se presente. Habrá que vacunar en los lugares de trabajo y en los domicilios mientras se desarrolla una campaña informativa sobre los beneficios de la vacunación.

En segundo lugar, testeos masivos para rastreo y seguimiento del virus, retomando las medidas de aislamiento selectivo. Aplicar nuevamente los protocolos en los lugares de trabajo y todas las medidas de bioseguridad que disminuyan la exposición al virus, como por ejemplo la lucha de los ferroviarios del Sarmiento impidió que la empresa anulara un protocolo de seguridad que los trabajadores habían obtenido. Licenciar a los trabajadores de riesgo y subsidiar a quienes el aislamiento impida desarrollar sus ocupaciones habituales, como cuentapropistas, trabajadores informales y otros. En tercer lugar, restaurar el sistema de salud completando los planteles y retomar a todo el personal despedido afectado a la pandemia para poder encarar estas tareas con sueldos dignos y estabilidad laboral. En cuarto lugar, nacionalizar todo el sistema público y privado de salud para que todos los recursos humanos y tecnológicos sean centralizados por el estado nacional. El Estado debe producir los tests y se debe proporcionar gratuitamente a toda la población como así también las vacunas, reactivos y demás insumos médicos.

Para poder financiar este plan deberá hacerse lo contrario de lo que propone el gobierno peronista en materia de finanzas públicas. En lugar de ir creando reservas para pagar la deuda externa, habrá que dedicarlas a sostener estas medidas. En lugar de perdonar impuestos a las multinacionales y empresarios millonarios enriquecidos durante la pandemia, habrá que obligarlos a tributar a un fondo especial para proteger la salud del pueblo trabajador. Solo así, con un sistema de salud estatal, financiado por el Estado y controlado por usuarios y trabajadores se podrá garantizar una atención de excelencia para todas y todos.

 

Escribe Pablo Almeida, legislador electo por Izquierda Socialista/FIT Unidad

Desde el 29 de diciembre hasta el 4 de enero más de 190 mil usuarios fueron afectados por los cortes de energía en el AMBA. Los mismos vecinos recuerdan que es algo repetido en cada verano, por lo que hartos de soportar esta situación, realizaron cortes de calles en distintos barrios de CABA y en algunos puntos del conurbano. En el punto más alto de las protestas una nutrida movilización cortó por horas la General Paz a la altura de Emilio Castro nucleando por primera vez vecinos de la zona de Liniers, Villa Luro y Mataderos.

Recordemos que el gobierno de Macri aplicó aumentos de 3.400% a 5.500%, “dolarizando las tarifas”, diciendo que ese dinero iría a inversiones y se terminarían los cortes, una mentira más. El gobierno del Frente de Todos no retrotrajo ninguno de esos aumentos manteniendo la estafa al pueblo trabajador. Ahora, mientras está negociando un acuerdo con el FMI, otorgará a las privatizadas un aumento de tarifas de hasta un 20% sin solucionar ninguno de los problemas de fondo. Solo en 2021 las privatizadas de la energía recibieron subsidios por más de 9.000 millones de dólares, según el Instituto Mosconi. Este nuevo golpe al bolsillo es parte de las exigencias del Fondo, por eso decimos “No al FMI” y “No al pago de la deuda externa”, como reclamamos en la multitudinaria marcha a Plaza de Mayo del 11 de diciembre.

Desde las privatizaciones con el peronismo menemista, todos los gobiernos han mantenido el saqueo de las privatizaciones. El objetivo de estas empresas es maximizar sus ganancias sin importarles cumplir con el rol social de servicio público, ser eficientes para la población trabajadora y sectores populares. Perpetúan el pésimo mantenimiento y reclaman siempre aumentos en tarifas o en subsidios, amparadas por todos los partidos patronales.

Desde Izquierda Socialista/FIT Unidad reclamamos soluciones inmediatas para resolver urgentemente la falta de luz en los barrios. Aplicando todas las soluciones técnicas necesarias, como generadores, refacciones inmediatas e indemnizaciones a los damnificados por las pérdidas de alimentos y electrodomésticos. Pero a la par de estas exigencias inmediatas, para evitar los próximos apagones decimos que hay que cortar con los negociados de los servicios privatizados. Las multas a estas empresas, que nunca se cobran, son solo una distracción. Hay que terminar con las privatizadas y reestatizarlas conformando una única empresa estatal, bajo gestión y control de sus trabajadores y organizaciones de usuarios. Así se pondrá en primer lugar el objetivo de cubrir las necesidades de las y los trabajadores y sectores populares. Para que haya tarifas accesibles y se realicen las obras necesarias en todo el sistema eléctrico y, en particular, en la distribución.

 

 

Escribe Reynaldo Saccone, ex presidente de la Cicop, miembro de Izquierda Socialista

Las cifras del ministerio de Salud de la Nación no dejan dudas sobre el crecimiento vertiginoso de los contagios de Covid-19: 34.000 contagios el 28 de diciembre, cuando a principios de octubre rozábamos apenas los 1.000. El crecimiento de infectados en los últimos catorce días fue de 295%, una cifra sin antecedentes en nuestro país. Es cierto que, finalmente y muchos meses después de lo que se hubiera podido, nuestro país ha logrado una alta tasa de vacunación (73% con dos dosis) que mitiga la agresividad viral, pero, aunque en menor proporción, la mortalidad por Covid-19 ha aumentado un 5% en el mismo período. Cuanto más afectados por el coronavirus haya, más pacientes complicados y más muertes habrá, aunque sea en menor proporción.

Estamos en pleno ascenso de la tercera ola en el país. La irracionalidad capitalista, manifestada en el monopolio de las patentes, ha impedido la producción de vacunas en cantidad suficiente para garantizar con rapidez la inmunización de la población mundial. Esto permitió el desarrollo de nuevas cepas de alta contagiosidad como la Delta y la Ómicron. Nuestra corriente internacional, la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) ha venido sosteniendo, junto con un amplio movimiento mundial, la liberación de las patentes para romper ese monopolio de las multinacionales farmacéuticas y poder producirla en todos los países que tengan la capacidad de hacerlo. Como en nuestro país, se demostró la capacidad de por lo menos dos laboratorios (mAbxience y Richmond) que pueden producir, fraccionar y envasar las vacunas para gran parte de América Latina.

El gobierno del Frente de Todos proclamó de hecho el fin de la pandemia

Desoyendo abiertamente los consejos de los científicos, el gobierno de Alberto Fernández, se lanzó por el camino de la liberación de restricciones y el levantamiento de las medidas de prevención. Decretó de hecho el fin de la pandemia. Se ha apresurado a quitar del presupuesto nacional y de los provinciales las partidas destinadas a combatir la pandemia y reducir el de salud. Tanta prisa se explica en la necesidad de cumplir las pautas del acuerdo, todavía no cerrado con el FMI.

Esta restricción presupuestaria llevó a dar de baja al personal de salud que se había incorporado de manera precaria durante la pandemia. En estas medidas, el gobierno nacional fue acompañado no solo por los gobernadores peronistas sino también por los mandatarios radicales y de Pro junto con centenares de intendentes de todo pelaje, quienes dejaron en la calle a miles de trabajadores y trabajadoras de salud que habían enfrentado los riesgos de la pandemia. Para esta tarea contaron con el apoyo inapreciable de la burocracia sindical que no movió un dedo en defensa de la estabilidad laboral tan justamente merecida. En el colmo del cinismo, el gobierno de Cambiemos de Larreta está llamando a concurso para cubrir centenares de cargos de enfermería, que apenas son un tercio de los que quedaron en la calle y sin reponer los faltantes históricos. Esta carencia de recurso humano es la explicación de fondo de la desesperación de usuarios que reaccionan violentamente hacia el personal de salud como pasó en el hospital Santojanni de la CABA.

Como el recurso humano, los insumos también se están agotando. El brusco crecimiento de la demanda de testeos ha llevado a la crisis del insumo. En estos días se llegó en muchos establecimientos al agotamiento de reactivos para la detección de antígeno, lo que hace las delicias de la medicina privada. Hoy se ofrece el análisis de antígeno a 4.000 pesos y el de PCR a 7.000. La industria farmacéutica privada, por su parte, se prepara para lanzar al mercado kits de reactivos de funcionamiento similar al Evatest. Estos insumos pueden, también, ser producidos a bajo costo íntegramente en los laboratorios estatales y entregarse gratuitamente al pueblo trabajador.

Se necesitan medidas de fondo para terminar con la pandemia

El gobierno peronista no toma las medidas necesarias para resolver este flagelo porque éstas lo llevarían a enfrentarse con la patronal, las multinacionales y las exigencias del FMI. Desde Izquierda Socialista decimos que es necesario tomar las medidas que centralicen todos los recursos para garantizar una respuesta unificada en todo el país y que al mismo tiempo sea igual para todos y todas. En primer lugar, es necesario completar la vacunación de toda la población. No se trata solo de citar y esperar que la gente se presente. Habrá que vacunar en los lugares de trabajo y en los domicilios. Al mismo tiempo desarrollar una campaña para informar y educar sobre la necesidad de la vacunación.

En segundo lugar, implantar los testeos masivos para rastreo y seguimiento del virus. Esto, además, permitirá retomar las medidas de aislamiento selectivo. Al mismo tiempo, deberán volver a aplicarse los protocolos en los lugares de trabajo y todas las medidas de bioseguridad que disminuyan la exposición al virus, como por ejemplo en los medios de transporte público. Licenciar a los trabajadores de riesgo y subsidiar a quienes el aislamiento impida desarrollar sus ocupaciones habituales, como cuentapropistas, trabajadores en negro y otros. En tercer lugar, habrá que restaurar el sistema de salud completando los planteles y retomar a todo el personal despedido afectado a la pandemia para poder encarar estas tareas con sueldos dignos y estabilidad laboral. En cuarto lugar, será necesario nacionalizar todo el sistema público y privado de salud para que todos los recursos humanos y tecnológicos sean centralizados por el estado nacional. Lo mismo con la producción de vacunas, reactivos y demás insumos médicos.

Para poder financiar este plan deberá hacerse lo contrario de lo que propone el gobierno peronista en materia de finanzas públicas. En lugar de ir creando reservas para pagar la deuda externa, habrá que dedicarlas a sostener estas medidas. En lugar de perdonar impuestos a las multinacionales y empresarios millonarios enriquecidos durante la pandemia, habrá que obligarlos a tributar a un fondo especial para proteger la salud del pueblo trabajador. Solo así, con un sistema de salud estatal, financiado por el Estado y controlado por usuarios y trabajadores se podrá garantizar una atención de excelencia para todas y todos.

 28/12/21

El final de 2021 transcurre en medio del crecimiento de la pobreza y la desigualdad social. Fue el año de la derrota electoral del peronismo y se viene el pacto con el FMI. El Frente de Izquierda sacó 1.264.238 votos, haciendo una elección histórica, y acaba de poner esa fuerza en las calles protagonizando junto a más de cien organizaciones la mayor movilización contra la deuda externa y el FMI de las últimas décadas. El año 2022 seguirá cruzado por la crisis capitalista, un gobierno más débil y el desafío de los luchadores y la izquierda por aprovechar cada round para fortalecer una nueva dirección sindical y política para pelear por los cambios de fondo.


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad

Se acerca fin de año y millones tendrán algún momento para reflexionar sobre lo sucedido y lo que vendrá. Lo tendrán que hacer en medio de la batalla del día a día para poder acceder a los alimentos casi inalcanzables para subsistir. Y para no contagiarse, ya que la pandemia acecha con nuevas cepas y una suba de contagios, donde todavía el 35% de la población no tiene la segunda dosis, dos millones no recibieron ninguna y hay provincias con sólo el 50% vacunado.

Muchos podrán creer que las mayores calamidades se deben a la pandemia mundial inédita. Pero, en todo caso, esta agravó los males sociales que desde siempre el capitalismo viene descargando sobre las espaldas del pueblo trabajador. Por ello acrecentó las ganancias de los de arriba.

Argentina es parte de la crisis capitalista mundial y su fiel reflejo. Un reciente informe revela que hay trece millones de nuevos pobres en Latinoamérica y El Caribe.De un total de sesenta millones, dieciséis corresponden a nuestro país. Argentina lidera la suba en los últimos años por encima de Ecuador, Perú y Brasil (datos de la FAO - Organización de las Naciones Unidad para Alimentación y Agricultura). La pobreza bajo un nuevo gobierno peronista afecta al 64% de los menores de diecisiete años, según el último registro del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Todo esto ocurre mientras los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. “El 10% de la población más rica concentra el 76% de las riquezas del planeta mientras el 50% más pobre sólo el 2%” (informe del Laboratorio Mundial de Desigualdad, Página 12, 12/12). Ese contraste también se replica en Argentina, con una inflación del 52% y salarios y jubilaciones de pobreza.

El gobierno simula que estamos saliendo, pero a pesar de que la economía por un lógico efecto rebote reactivó algunas ramas, al mismo tiempo creció la indigencia. Quiere decir que mientras los grandes empresarios, multinacionales, bancos y terratenientes siguen engordando sus ganancias, el pueblo trabajador se sigue hundiendo en la miseria. Por eso la campaña del peronismo del Frente de Todos, de que solo existía la pandemia de Macri y la del Covid-19, fracasó. Millones identificaron al gobierno peronista de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que cuenta con el apoyo de la CGT, la CTA y los movimientos sociales oficialistas, como responsable de la desesperante situación actual.

El nuevo acuerdo con el FMI provocará un salto en el ajuste, saqueo y dependencia. El gobierno se apresta a aplicarlo disfrazado de “plan plurianual”. Ese verso que dice que no habrá miseria tras el pacto con el FMI lo vienen repitiendo todos los gobiernos. “No vamos a pagar la deuda con el hambre del pueblo”, repetía el radical Alfonsín en 1983.

Fernández repite la consigna kirchnerista “hay que crecer para pagar” y le pide al FMI que lo deje aplicar un “crecimiento sostenido”. Pero ya el Presupuesto 2022 que está por aprobar el Congreso, a pesar que no contempla pagos de capital al FMI, dispone la reducción de las partidas en salud, universidades y políticas ambientales, menos plata para el pago de las sentencias a los jubilados, nuevos tarifazos y una inflación mentirosa del 33% para que se firmen paritarias a la baja como se hizo este año. Por eso el acuerdo con el FMI es bendecido por el Papa Francisco y tiene el aval de los gobiernos imperialistas, además de los grandes empresarios locales, hasta la Sociedad Rural. El negocio es redondo: Macri nos endeudó para salvar a bancos y a la bicicleta financiera, y ahora es el peronismo el que paga. Una “alternancia democrática” que resulta claramente beneficiosa para el establishment.

Lo dejó claro Alberto: “los gobiernos peronistas no somos los que no queremos pagar deudas”, y Cristina en su reciente carta cuando escribió “ojo que nosotros no hablamos de desconocer deudas”. Por eso en la plaza del viernes 10, en el acto “por la democracia y los derechos humanos”, tanto Lula como Cristina reivindicaron el pago simultáneo de contado que hicieron al FMI Brasil y Argentina en 2005, diciendo que así nos íbamos a liberar y a desendeudar. Fue una burda mentira.

Mostrar a un FMI bueno o pedir que “recapacite”, como lo hace Máximo Kirchner, es una patraña para hacer pasar el mayor ajuste que vendrá. El FMI está controlado por el imperialismo norteamericano, que al tener el 16% de las acciones dispone del poder de veto, ya que dicho organismo necesita el 85% de sus votos para decidir. O sea, ¿el imperialismo va a recapacitar en beneficio de una semi colonia como Argentina? ¿Dónde se vio? Todos los países se hunden de la mano del FMI. Lo muestra la historia mundial y la de Argentina. Grecia y Portugal solo pueden mostrar más ajuste, privatizaciones y pulverización de leyes laborales tras los acuerdos con ese organismo explotador.

Algunos sectores peronistas se atajan diciendo por lo menos que se firme “el acuerdo menos malo”. Una utopía. Desde 2024 ya empiezan a ser insostenibles los pagos de deuda con los vencimientos ya firmados con los buitres privados y desde el 2026 se acumularán nuevos y enormes pagos, ni qué hablar cuando se le sumen los 45.000 millones que dejó Macri.

Argentina se seguirá hundiendo en la miseria y la dependencia. El gobierno peronista envió varias leyes para perdonar impuestos a multinacionales del hidrocarburo, el agronegocio, mineras y automotrices. Son planes a varios años. Dice que si se exporta más (con saqueo y contaminación, agregamos) quedarán más dólares para cumplir con el FMI. No serán más que nuevos capítulos de superexplotación obrera y entrega de tierras y recursos naturales al imperialismo.
 
Lo que dejaron las elecciones

Los resultados de las elecciones del 14 de noviembre dejaron un claro perdedor, el gobierno peronista del Frente de Todos. Perdió cuatro millones de votos comparado con 2019. No le alcanzaron el clientelismo, el aceitado aparato del PJ y su doble discurso para retener a parte de su electorado obrero y popular, que fue al Frente de Izquierda.

Quedó como ganador el macrismo de Juntos, esa alianza de radicales y el PRO que los llevó al poder en 2015, perdió en 2019 y ahora sale airoso, pero no como una oposición patronal que genere grandes expectativas. Aunque queda como recambio para las próximas presidenciales, usufructuaron parte del “voto castigo” contra el gobierno, más por la bronca que por su programa de centroderecha. Fueron “ganadores” pero ya están en una crisis importante, con peleas y fracturas públicas en sus bloques. Su proyecto de gobierno es claramente antipopular, ya que donde están, como en CABA, crecen la desigualdad social y la entrega de tierras públicas al negocio inmobiliario. En las provincias, la UCR es también ajuste, corrupción y represión.

Al no ser una elección tan polarizada, dio espacio para que se proyectaran distintas variantes. Una de ellas ha sido el crecimiento del ultraderechismo neofascista encabezado por Milei en CABA y Espert en la provincia de Buenos Aires, con un programa anti obrero, ajustador y reaccionario al mejor estilo de Bolsonaro y Trump. Por otro lado, y esto es lo más importante para los luchadores que quieren cambios de fondo, el Frente de Izquierda hizo una elección histórica, logrando cuatro bancas al Congreso Nacional, varios legisladores y, lo inédito hasta ahora, varios concejales en el conurbano bonaerense, en el bastión de lo que se decía era una sagrada hegemonía del peronismo.

Que en el mayor distrito obrero y popular haya crecido el Frente de Izquierda Unidad es un logro reconocido por propios y extraños, en Argentina y en Latinoamérica. Abre la posibilidad cierta de que el peronismo pueda ser superado por una alternativa obrera y socialista, que logre llevar a cabo un programa de ruptura con el capitalismo y terminar con el hambre, la pobreza, la dependencia y la destrucción ambiental, y sea un aliciente de ahora en más para que el FIT-U siga creciendo en la clase trabajadora, el movimiento de mujeres y en las barriadas populares. Para dotar a los trabajadores de una herramienta política que luche por un gobierno de los que nunca gobernaron.
 
Llamamos a fortalecer al Frente de Izquierda Unidad

El año que viene va a estar signado por nuevos capítulos de la pelea contra el mayor ajuste y el FMI. Por un lado, estará el gobierno para imponerlo, que contará con el apoyo del macrismo de Juntos y de la burocracia sindical. Por el otro, estará el pueblo trabajador enfrentándolo.

Han sido muy importantes las luchas obreras y populares que han sucedido este año a pesar de la burocracia traidora, pero a la vez han surgido nuevos dirigentes combativos en fábricas y demás lugares de trabajo. Se han dado importantes logros en elecciones sindicales como el de los docentes de ATEN Capital y otras seccionales en Neuquén, contra una burocracia peronista kirchnerista; el triunfo opositores en el sindicato Atech (docentes de Chubut); la ratificación de la nueva conducción del Sutna (sindicato del neumático); la consolidación de Ademys como referente de lucha en CABA. Y los ferroviarios del Sarmiento dieron un nuevo paso, al hacer retroceder a la empresa y a la Lista Verde en su intento de proscribir a nuestra compañera Mónica Schlotthauer para las elecciones del gremio de los próximas días. Allí se juega mantener la conquista de esa conducción antiburocrática, con el referente máximo del sindicalismo combativo “Pollo” Sobrero a la cabeza. Pelea sindical que va íntimamente ligada a la pelea política.

Desde Izquierda Socialista dijimos que íbamos a usar la fuerza que nos dieran las elecciones para ganar las calles con el Frente de Izquierda Unidad. Así lo hicimos con la marcha unitaria del pasado sábado 11 de diciembre, llenando Plaza de Mayo en unidad con más de cien organizaciones y el sindicalismo combativo. Esto debe ser el punto de partida para impulsar nuevas acciones, y centralmente para que surja un movimiento amplio que pelee para que se deje de pagar la deuda, se expulse al FMI y la plata vaya a salario y trabajo como parte de un plan económico alternativo obrero y popular.

Este 19 y 20 de diciembre se cumplen veinte años del Argentinazo de 2001. Una rebelión al grito de “que se vayan todos” que cuestionó al gobierno del FMI, a las privatizadas, al Congreso y a la Corte, provocando la caída de varios presidentes en pocos días. Ese Argentinazo fue reivindicado en la plaza de la Izquierda del 11 de diciembre, no en la plaza peronista del día anterior con Lula y Mujica. Esta última recordó al Argentinazo como “una locura”. Cristina siempre lo repudió, porque el “que se vayan todos” incluía al peronismo, porque también se gritaba “sin radicales, sin peronistas, vamos a vivir mejor”.

La frase “el peronismo está más vigente que nunca”, dicha por Cristina en el encuentro con La Cámpora previo al pasado 17 de octubre, fue un llamado a su base para no seguir perdiendo por izquierda debido al repudio obrero y popular a un peronismo que en pleno Siglo XXI es nuevamente correa de transmisión de los planes fondomonetaristas. No lo logró. En este marco se encuentra el verdadero significado de la elección histórica del FIT Unidad, que capitalizó una parte muy importante de esa ruptura hacia la izquierda. Una esperanza para fortalecer una alternativa política que luche por un gobierno de las y de los trabajadores y el pueblo. A veinte años del Argentinazo continuamos con ese compromiso. Se trata de seguir construyendo una alternativa obrera y socialista que supere al peronismo, que combata al ajuste, que enfrente de verdad a las expresiones de centroderecha como el macrismo y a los neofascistas Milei y Espert, y que pueda aplicar esa salida de fondo al servicio del pueblo trabajador, luchando por una Argentina y un mundo socialistas de la mano de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional. Izquierda Socialista está empeñada en esa tarea estratégica,es por eso que llamamos a sumarse a nuestro partido, para fortalecer al sindicalismo combativo y al Frente de Izquierda Unidad, asumiendo juntos los desafíos venideros.

Le preguntaron al ex guerrillero y ex presidente uruguayo “Pepe” Mujica qué es ser de izquierda. “Hoy en ese espacio se perfila una batalla cultural. Mi generación, todavía muy embebida en la ideología, pensábamos que cambiando las relaciones de producción podíamos construir el hombre nuevo. Pero el hombre no solo está condicionado por una relación económica. O cambia la mentalidad del Sapiens y logra dominarse o vamos a hacer pelota la vida en la tierra”. Por otra parte, Mujica dijo “la democracia institucionalmente es lo mejor que hemos podido inventar los seres humanos hasta ahora”.

Está claro su pensamiento. Nada que ver con la izquierda, aunque equivocadamente los medios lo pinten como tal, igual que a los distintos gobiernos latinoamericanos supuestamente nacionales y populares del doble discurso. Mujica reivindica a esta democracia para los ricos; dice que cuestionar al capitalismo no va más y habla de una “batalla cultural” (vieja prédica de Fidel Castro para negar los cambios revolucionarios).

Cuando le preguntaron cómo atravesó la pandemia, Mujica dijo “en la chacra, hablando con las hormigas… ¡la pucha que son socialistas!”. Conclusión, nos quedamos con sus hormigas, no con su prédica.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

Francia: La rebelión estudiantil enfrenta el ajuste de Macron

Francia: La rebelión estudiantil e…

07 Oct 2026 El Socialista N° 637

Abajo el DNU de la Corte Suprema

Abajo el DNU de la Corte Suprema

07 Oct 2026 El Socialista N° 637

Allanan a dos militantes de Izquierda Socialista Rosario “Denunciar el genocidio al pueblo palestino no es delito”

Allanan a dos militantes de Izquier…

05 Oct 2026 COMUNICADOS DE PRENSA

Quién es Mariano Soria

Quién es Mariano Soria

07 Oct 2026 El Socialista N° 637