Nov 01, 2026 Last Updated 4:04 PM, Oct 30, 2026

Escribe Claudio Funes

Para los “liberales” no todos tienen las mismas libertades. Mientras Milei acompaña tractorazos, promueve una “ley antipiquetes”. Y, contra la “casta política” propone terminar con los derechos de las y los trabajadores como con las Universidades Públicas. Una política claramente a favor de los ricos.

Javier Milei, busca hacer buena letra con los empresarios del campo. Participó de la reunión en San Pedro, el 18 de marzo, donde 200 productores resolvieron medidas para enfrentar el tentativo aumento de dos puntos sobre las retenciones a las exportaciones de harina y aceite de soja que el gobierno anunciaría.

En esa oportunidad el “libertario” afirmó: “Si Argentina está al borde del abismo, no puede ser que el ajuste lo tenga que pagar el sector privado, la gente de bien, la que produce, la que genera riqueza, la que todo el día se está rompiendo el lomo laburando para seguir sosteniendo a la casta política” (Clarín, 18/03/2022). Aseguró que iba a acompañar las acciones de los productores en defensa de su actividad y luego apoyó el tractorazo del 23 de abril, al igual que Macri, Bullrich, Larreta y Espert.

Vuelve a dejar en claro que, para él, hay “gente de bien” que tiene derecho a cortar rutas, bloquear puertos y marchar a la Capital Federal para protestar contra la suba en las retenciones, y “mala gente” que, en las mismas calles por las que desfilaron los patrones con sus tractores y camionetas, reclama por trabajo genuino, aumento en la asignación del plan Potenciar Trabajo, más planes y alimentos para los comedores populares.

Según su manual, los ricos pueden protestar para exigir ser más ricos. Y a los trabajadores y movimientos de desocupados sólo les queda soportar más ajuste, hambre y miseria en silencio. Coincide con todos los políticos patronales en que hay que pagarle al FMI y en hacer caer el ajuste sobre las espaldas de los sectores más humildes. Por eso también ataca a las universidades públicas y todos los servicios estatales.

Milei propone una ley que prohíba los piquetes y las manifestaciones populares. Su Movimiento Anti Piquetero da un paso más: reedita una especie de fuerza de choque contra trabajadores y desocupados que se atreven a salir a las calles.Por ahora solo se mueve en las redes sociales, pero puede pasar a actuar físicamente, como lo hicieron los Comandos Civiles de los años ‘50, organizados y nutridos por los partidos de la “casta política”, como él dice. Fascismo con mayúsculas. De ahí a prohibir el derecho de huelga y otras libertades democráticas hay muy poco espacio.

No es casual que todo esto suceda ahora, durante el transcurso del tremendo ajuste que Alberto Fernández impone. Ante la posibilidad de desbordes por la profundización de la crisis económica y social, las propuestas represivas se multiplican y resultan funcionales al gobierno del Frente de Todos. Rodríguez Larreta también criminaliza la protesta, y pidió al gobierno que le quite los planes sociales a los que cortan calles. Juntos por el Cambio y los “libertarios” disputan la misma base social de derecha y sectores de la juventud. Por ello Mauricio Macri y Patricia Bullrich coqueteaban con Milei para llevarlo a su redil.

Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad repudiamos su política represiva contra el derecho de los movimientos de desocupados, trabajadores y partidos de izquierda a manifestarse en las calles. Defenderemos con todas nuestras fuerzas las libertades democráticas que ganamos con la lucha.
                                                     
 

Escribe Mariano Barba

En el ostentoso y único (por su lujo) Hotel Llao Llao, frente a dos lagos y de cara a los cerros nevados de Bariloche, se reunieron con los principales empresarios argentinos, funcionarios del gobierno y representantes de los partidos políticos patronales. Se los conoce como el “círculo rojo”. Dijeron que se juntaron para escuchar a los presidenciables del país y al gobierno. Por eso fueron el ministro de Economía Martín Guzmán, Mauricio Macri, Javier Milei y Horacio Rodríguez Larreta.  Hicieron reuniones cerradas para discutir el futuro del país y cómo aplicar el plan de ajuste post firma del pacto con el FMI. Nada bueno para el pueblo trabajador puede salir de ese cónclave.
 
El gobierno peronista y la oposición patronal se reúnen todos los años con este grupo selecto. En el 2021 asistieron el ministro del Interior Wado de Pedro y Patricia Bullrich. Este año el tema central fue la marcha político económica del país y como seguirá, en los términos en que discuten los dueños de las grandes empresas con el gobierno. Se cuidaron de que no trasciendan las conversaciones porque, según los organizadores, eran temas “sensibles”. El anfitrión fue Eduardo Elsztain, dueño del hotel, de IRSA y del Banco Hipotecario. Entre los empresarios estuvieron Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre y el hombre más rico de Argentina, según Forbes; los fundadores de Globant, Martín Migoya y Guibert Englebienne; Carlos Miguens (Miguens Bemberg Holdings), Juan Collado (Warmi), Federico Braun (Banco Galicia y La Anónima), Karina Román (Grupo Román), Luciano Nicora (VN Global BPO y Endeavor), Sebastian y Juan Pablo Bagó (Laboratorios Bagó) y Verónica Andreani (Andreani).

Los representantes del gobierno y los referentes de la oposición patronal presentes recibieron el elogio de los empresarios, por la unidad que demostraron en el congreso para votar el pacto con el FMI. Pacto que ninguno de esos empresarios pagará, porque está destinado a ser pagado por el pueblo trabajador que sufre ajuste tras ajuste.

Como la prensa tenía vedado el ingreso los organizadores, al finalizar, difundieron un comunicado público: “Dada la coyuntura mundial que circunde al mundo, y luego de la pandemia del Covid-19, este año se le dará especial centralidad a la lectura del contexto internacional (invasión rusa en Ucrania, inflación norteamericana, suba del precio de los commodities, etcétera) y cómo esto aún presenta oportunidades de desarrollo para nuestro país”. O sea que discutieron cómo mejorarán sus ganancias a partir de los incrementos de los precios de sus productos y de una mayor exportación; protegidos por el plan económico del gobierno del Frente de Todos que les permite formar precios y especular con el dólar financiero.

Guzmán comprometió más ajuste

Alberto Fernández envió a su ministro de Economía al Foro para ratificar su política de ajuste. Martin Guzmán fue el expositor central. Antes de ingresar al evento y luego de participar en una reunión en IDEA, refiriéndose a la crisis política del gobierno nacional declaró: “Me enfoco en la gestión que me ha encomendado el Presidente de la Nación y no me inmiscuyo en cuestiones relacionadas a las disputas de poder”. Una vez integrado al evento, el ministro demostró con filminas y cuadros la reducción del “déficit fiscal”, se vanagloriaba del acuerdo con el FMI y confirmó que los empresarios tienen vía libre para invertir en energías como política central del gobierno, sobre todo en Vaca Muerta. Remató su exposición con la afirmación “tenemos un programa económico que deseamos llevar adelante y cumplir. Y la política fiscal debe ser consistente con ese programa”. En su intervención no contempló la solución de ninguno de los problemas centrales que sufren los trabajadores y los desocupados, como son la falta de trabajo, los bajos salarios y la inflación que destruye la economía de las familias. Guzmán coincidió con los empresarios en que está bien el ajuste fiscal y tarifario que lleva adelante, pero le pidieron que a ellos les baje los impuestos. No se referían a que baje el IVA, que es el impuesto que pagamos todos en cualquier producto que compramos, se referían a que les baje los impuestos que pueden afectar sus millonarias ganancias.
Quedó claro en este Foro lo que venimos denunciando desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad, que tanto los empresarios, como el gobierno y la oposición patronal son socios en el ajuste y entre ellos discuten cómo profundizarlo para que el acuerdo con el Fondo lo paguemos los trabajadores y sectores populares.

Escribe Mariano Barba

Larreta: “Un shock en cien horas”

Así definió el comienzo de su gestión para “estabilizar la inflación”, si llegara a ser electo presidente por Juntos por el Cambio, el actual jefe de CABA Horacio Rodríguez Larreta. Prometió ante los millonarios de la Argentina que está organizando un equipo con cien personas, “Pensar”,  para presentar un proyecto de gobierno. Dijo que su referencias son el Plan Austral que aplicó el ex presidente Raúl Alfonsín (que terminó en la hiperinflación y la salida anticipada del presidente) y la Convertibilidad de Cavallo (que terminó en el estallido del 2001). Afirmó que las aplicará en las primeras cien horas (cuatro días) de gobierno, porque cien días son demasiado tiempo. Con estas recetas podemos adelantar que en cien días no sabemos si podrá seguir gobernando.

No es casual que su principal asesor sea el economista Carlos Melconian, que en el Foro presentó su “Plan Económico Federal para la Argentina”, basado en una reforma impositiva, una reforma laboral (léase flexibilización laboral) y una reforma previsional (empeorar las condiciones jubilatorias). Está muy claro: es la receta completa del FMI. Y su ayudante en este plan es Hernán Lacunza, ex ministro de Economía del gobierno de Macri.



Macri en su salsa

Al ex presidente le organizaron una charla especial. Se reunió un largo rato con todos sus amigos, los grandes empresarios, y les planteó que “antes de cumplir noventa días de mandato, la próxima gestión debe lograr una reforma laboral, previsional y monetaria”. Como vemos la sintonía es perfecta para profundizar el ajuste. Entre ellos no hay grietas. Y para rematarla aclaró que: “La Argentina tiene que demostrar que las reformas son aceptadas por los argentinos y que el monstruo no va a volver”, en referencia al repudio con el que terminó su mandato presidencial.

Que el gobierno tiene que ser un representante absoluto de los empresarios quedó explicitado cuando les dijo que “debe ser como el canchero que corta el pasto para que los jugadores metan los goles”.  Por eso, al terminar su disertación  hubo espacio para algunas preguntas y uno de los empresarios presentes le comentó que “veía a otro Mauricio Macri, uno que tiene las cosas más claras que cuando era gobierno”.



Milei, ahora se peinó

Javier Milei es otro de los que estuvo invitado al exclusivo encuentro. El que simula estar contra la “casta” política y los que nos llevaron al desastre. Es un simulador que aprovecha el enorme descrédito de los partidos tradicionales. Pero no pierde oportunidad para juntarse con lo más rancio de los empresarios explotadores, fugadores de dinero y especuladores. Por eso, para estar a tono, los comentarios de los presentes en el Foro fueron que Milei “hasta se peinó y vestía traje y corbata negra” para reunirse con ellos. Esa es la verdadera cara de Milei. Según el diario El Cordillerano aportó la “idea de achicar el Estado y de cómo mediante la reducción de impuestos y aniquilando el gasto van a bajar también los precios”; y les dio “una clase de economía liberal”. Según muchos empresarios es “demasiado ultra”. Cómo será de facho que hasta los empresarios toman distancia.



 

Este domingo 1° de mayo, Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad estamos convocando a actos en Plaza de Mayo y en todo el país.

Lo hacemos en el marco de la enorme crisis del gobierno peronista del Frente de Todos. El presidente Alberto Fernández y sus ministros están llevando adelante el ajuste exigido por el FMI, que en las próximas semanas arribará a nuestro país para la primera revisión de las metas. La realidad para el pueblo trabajador es que los salarios, las jubilaciones y los montos de los planes sociales siguen perdiendo frente a una inflación que sigue creciendo. Ningún bono, sea a los desocupados o a los jubilados, cubre esta pérdida. Tampoco los aumentos salariales en cómodas cuotas que está acordando la burocracia sindical. La vicepresidente Cristina Fernández y las agrupaciones kirchneristas, por su parte, hacen malabares de doble discurso para no quedar pegados al ajuste con el Fondo, sin ofrecer ninguna salida real. Sólo muestran una patética pelea por los puestos.

Del otro lado, la oposición patronal, sea en su expresión mayoritaria de Juntos por el Cambio, como en la ultraliberal de Espert y Milei, se pelean corriéndose unos a otros por derecha, prometiendo que, si vuelven a gobernar, en el caso del macrismo, o si llegan por primera vez con Milei y Espert, van a ir más a fondo y “de entrada” por más ajuste, reforma laboral y previsional.

Ante este escenario, el Frente de Izquierda Unidad se postula como una alternativa política con una salida. La de un programa de emergencia obrero y popular, que, a partir de romper el pacto con el FMI, plantea que la plata debe ir para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para pagar la deuda. Esas son las propuestas que queremos explicar en Plaza de Mayo y en los distintos actos, planteando nuestra salida de fondo: que gobiernen los que nunca lo han hecho, las y los trabajadores y la izquierda.
Afirmamos todo esto frente a la realidad de un peronismo en crisis, que se está traduciendo en que este 1° de Mayo ni la CGT ni las CTA llaman a movilizarse, obviamente priorizando la continuidad de su pacto con el gobierno. Sólo existirá un acto de las organizaciones sociales oficialistas, que se manifestarán justamente para apoyar al gobierno, “agradeciendo” el miserable bono de 9.000 pesos por dos meses con el que Alberto Fernández quiere apaciguar la bronca que crece entre los sectores populares. No deben quedar dudas: el único acto que postulará una salida y llamará a enfrentar el ajuste y al FMI será el del Frente de Izquierda Unidad.

Este domingo, una vez más, desde la izquierda levantamos las banderas del Día Internacional de las y los trabajadores. Un día de lucha internacionalista, donde desde siempre apoyamos todas y cada una de las luchas que se llevan adelante en el mundo. Este año, el 1° de Mayo se da en medio de un acontecimiento que ha estremecido al mundo: la criminal invasión de la Rusia de Putin a Ucrania. Por eso también se gritarán las consignas de ¡Fuera Putin de Ucrania! ¡Todo el apoyo a la resistencia del pueblo ucraniano! y ¡No a la OTAN!

Justamente en estos días, para hacer realidad este apoyo, estará viajando a Ucrania nuestro diputado nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad Juan Carlos Giordano. Debido a ello, no podrá estar presente en el acto de Plaza de Mayo, donde hablarán por Izquierda Socialista Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, Graciela Calderón, secretaria adjunta del Suteba La Matanza y diputada provincial y Mónica Schlotthauer, delegada ferroviaria del Sarmiento y también diputada nacional electa, junto a otros oradores de los restantes partidos del Frente de Izquierda Unidad.

Este domingo es una cita de honor. Es nuestro día. No podés faltar. Vení e invita a tus compañeras y compañeros de trabajo, estudio, a tus vecinos y familiares. Organizate para concurrir. Acercate a nuestros locales, de donde saldrán micros hacia el acto. Hagamos entre todas y todos un gran y masivo acto del Frente de Izquierda Unidad.


Escribe José Castillo

El gobierno de Alberto Fernández ha anunciado que presentará un proyecto para un nuevo impuesto: “a la renta inesperada”, que deberían pagar todas aquellas empresas que tengan ganancias extraordinarias netas superiores a los 1.000 millones de pesos. ¿Se trata realmente de implementar un impuesto que afecta a los grandes capitalistas y beneficia a los sectores populares o de una nueva versión del relato y el doble discurso?

El presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía Martín Guzmán lo anunciaron con toda pompa en un acto en el salón Blanco de la Casa de Gobierno. Se establecería un nuevo impuesto, dijeron, extraordinario y por única vez, que deberían pagar solamente las grandes empresas que obtengan ganancias extraordinarias mayores a 1.000 millones de pesos. Claramente, suena progresista. Pero, como ya nos tiene acostumbrados el gobierno del Frente de Todos, del discurso a los hechos concretos hay un largo, larguísimo trecho.

Empecemos por lo primero y lo básico: ¿va a salir? ¿O pasará a formar parte de la ya larga lista de anuncios que después no se implementan, al estilo “estatización de Vicentín”? No es una sospecha menor. Apenas anunciado, la propia vicepresidenta Cristina Fernández salió a decir que era pura “sarasa”, ya que no había ninguna posibilidad de que se aprobara en la Cámara de Diputados. El periodista Marcelo Bonelli reveló que ni el propio ministro Guzmán tiene intenciones de imponerlo, al dar a conocer una charla de éste con un importante empresario: “El CEO de una poderosa cerealera interpeló a Martín Guzmán: `Vos sabés que ese proyecto no pasa el Congreso`. Estaban a solas y con cierta familiaridad. Ambos hablaban de la polémica por la renta inesperada. Guzmán reflexionó: `Ya sabemos que será difícil que se apruebe`. El jefe de la multi insistió: `¿Entonces, para qué hacen tanto escándalo político?`. Guzmán retrucó: `No se va a aprobar. Pero nosotros primereamos y le sacamos la bandera a Cristina`” (Clarín, 22 de abril). La veracidad del diálogo fue confirmada también por Horacio Verbitsky (destapeweb.com, 24 de abril).

Por supuesto, el solo hecho de que se hablara de un impuesto de estas características bastó para que se activaran todas las usinas patronales en contra, al igual que los economistas del establishment, volviendo a la carga con su discurso de “la insoportable carga de impuestos que pesan sobre las empresas y que les impide invertir” (en "¿Se pagan muchos impuestos?" nos dedicamos a ese debate).

El propio ministro Guzmán abrió el camino para que todo quede en un mero discurso. Anunció que el impuesto no se enviaría inmediatamente al Congreso, sino que se iniciaría una ronda de debates con todas “las fuerzas productivas” (increíblemente usó esa palabra) queriendo decir con esto que se realizaría una larga serie de reuniones para evaluar “la factibilidad” de dicho impuesto.

Trampas…y más trampas

Si de verdad el gobierno quisiera implementar inmediatamente un impuesto de estas características, podría hacerlo directamente con una simple resolución de la AFIP, sin pasar por el Congreso: le bastaría modificar la alícuota máxima del impuesto a las ganancias para todas las empresas que este año ganen 1.000 millones de pesos más en comparación a 2021. No lo hace, y crea un nuevo impuesto que, “luego de un largo debate” con las patronales, debería ir al Congreso donde, efectivamente, nunca va a ser aprobado.

Pero eso no es todo. Aún en el supuesto caso que fuera aprobado, el propio ministro Guzmán ya anuncia la excusa que podrán presentar las empresas para no pagarlo: aducir que ese dinero fue “reinvertido” en nuevos negocios. Increíble: el propio gobierno les da argumentos a las patronales para que puedan evadirlo.

Por supuesto, a todo esto hay que agregar que el dinero que supuestamente se recaudaría no será, en ningún caso, para mejorar la distribución del ingreso o reducir la pobreza. Todo lo contrario: irá a engrosar los fondos para pagarle al FMI (¿será por eso que el propio Fondo da un guiño para que se anuncien impuestos de este tipo, tal como explicamos en "Un proyecto bendecido por el FMI" ?).

Hay que cobrar verdaderos impuestos a los ricos y a las grandes empresas

Sin duda que las grandes patronales, los grupos monopólicos locales y transnacionales, los bancos, las empresas agroexportadoras, las mineras, las gasíferas y petroleras, deben pagar más, muchísimo más, en concepto de impuestos, que lo que pagan actualmente.

Hay que terminar con las exenciones y privilegios de todo tipo que gozan muchas de estas empresas. Deben pagar el 100% del impuesto a las ganancias, y con alícuotas altamente crecientes en función a cuánto ganen. También se deben restablecer los aportes patronales eliminados por Cavallo en los ´90 y nunca repuestos por los gobiernos posteriores.

Hay que imponer, además, un auténtico impuesto a las grandes fortunas y las superganancias, que permita recaudar fondos con el destino específico y exclusivo de atender a las más urgentes necesidades populares.

¡Qué más paguen, pero de verdad, sin doble discurso, los que más tienen y más ganan! Esa debe ser la consigna. Junto con los fondos que se podrían obtener del no pago de la deuda externa, ahí está la otra fuente de recursos para llevar adelante un programa alternativo, obrero y popular.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

¿Porqué no hubo quórum?

¿Porqué no hubo quórum?

21 Oct 2026 El Socialista N° 638

¡Sí Milei: no se llega a fin de mes!

¡Sí Milei: no se llega a fin de m…

21 Oct 2026 El Socialista N° 638

Bariloche elige convencionales / Vamos con el Frente de Izquierda por el Socialismo

Bariloche elige convencionales / Va…

21 Oct 2026 El Socialista N° 638

Ni la lluvia ni la represión apagaron la bronca

Ni la lluvia ni la represión apaga…

21 Oct 2026 El Socialista N° 638