Jun 23, 2021 Last Updated 8:39 AM, Jun 23, 2021

Colombia. Continúa la rebelión popular. No al “diálogo” tramposo

Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI

El lunes 10, el gobierno de Duque citó al Comando Nacional de Paro a un “diálogo” con presencia de la Iglesia Católica. Mientras tanto, pese a la represión violenta y al Covid, continúan la masiva rebelión popular y el paro nacional en todo el país, con centenares de bloqueos (cortes) de ruta y caminos, con la consigna ¡Duque Chao!

Al salir de tres horas de reunión con Duque, el Comando Nacional de Paro dijo que “no se llegaron a acuerdos. No se ha mostrado empatía con las víctimas. Exigimos que se pare la masacre”. Informaron que presentaron un pliego de demandas y que llamaban a un nuevo paro el 12 de mayo.

El Comando llamó antes al paro el 28 de abril y el 5 de mayo. Pero los jóvenes, los indígenas que entraron en las ciudades y trabajadores, pararon ininterrumpidamente desde el 28 de abril hasta ahora. Y mayoritariamente no creen en ningún diálogo con Duque. ¡Quieren que se vaya!

El Comando Nacional de Paro (CNP) reúne a conducciones burocráticas de las tres centrales sindicales (CUT, CTC y CGT) y la Federación Colombiana de Educación (Fecode), que políticamente responden a la centroizquierda de Dignidad (ex Moir) y, en menor medida, el Partido Liberal. A esta política de “diálogo” se suman los sectores de la centroizquierda como Gustavo Petro, de Colombia Humana, y la Coalición de la Esperanza.

Petro salió segundo en las elecciones de 2018, que finalmente ganó Duque en segunda vuelta. Petro, la semana pasada envió un mensaje al Comando Nacional de Paro (CNP) diciéndole que “debieron haberse detenido cuando se retiró la reforma tributaria y proclamar el triunfo popular”. 

Pero el CNP hizo todo lo posible por frenar las protestas populares, como les pidió Petro, y no pudieron. Fueron totalmente desbordados por la movilización popular, que mantiene a millones en las calles hace quince días, pese a que la reforma tributaria que originó la movilización fue anulada. El paro siguió por otras demandas. Colombia tiene hoy 20 millones en extrema pobreza sobre 50 millones de habitantes. Hubo tres millones de infectados y 78.000 muertos por Covid-19. Por eso las demandas urgentes populares son muchas.

La represión criminal del gobierno con el Esmad (policía antidisturbios), el ejército y parapoliciales causó hasta el pasado sábado 47 muertos, 963 detenciones arbitrarias, 12 casos de violencia sexual, centenares de heridos y entre ellos 28 con graves lesiones oculares. Pese a esta extrema violencia y al Covid-19, los manifestantes se enfrentaron en verdaderas batallas callejeras que duraron horas con el Esmad, y en algunos casos los hicieron huir.

Colombia no es un hecho aislado

La actual rebelión popular en Colombia tiene antecedentes en las rebeliones populares latinoamericanas de 2019, en la propia Colombia, en Chile y en Ecuador. En todos los casos se iniciaron contra medidas económicas antipopulares y terminaron exigiendo que se vayan los gobiernos responsables, Piñera, de Chile, y Lenin Moreno, en Ecuador.

Aunque muchos creyeron que la pandemia había apagado esa rebelión, en noviembre de 2020 salieron miles de jóvenes peruanos contra los corruptos gobiernos derechistas, exigiendo que se vayan todos. Y en marzo de 2021 se dio en Paraguay otro estallido popular exigiendo medicamentos y vacunas, y también plantearon que se vaya el presidente “Marito” (Mario Abdo Benítez).

Hoy, la grave situación que vive el pueblo colombiano la viven la mayoría de los pueblos de Latinoamérica y del mundo en la mayor crisis del capitalismo que condena a millones al hambre y la enfermedad. Por eso la rebelión popular en Colombia puede ser un poderoso ejemplo internacional.

¡Solidaridad internacional con la rebelión popular!

Los antecedentes semifascistas de Uribe, el jefe del partido de Duque, motivan a muchos a pensar que se estaría preparando un autogolpe que aplaste militarmente la rebelión popular. Sin embargo, esta salida es poco probable porque el gobierno está extremadamente debilitado y el propio imperialismo yanqui y la ONU le dan consejos de “moderación”, temiendo que la rebelión se generalice aún más.

Por eso la política de Duque ahora es llamar al “diálogo” para frenar la movilización popular, con la colaboración de la burocracia sindical del CNP y de la centroizquierda de Gustavo Petro, la Coalición de la Esperanza y el Partido Liberal, además de la Iglesia y la ONU.

Si no logran frenar la movilización puede caer Duque. Pueden verse obligados a alguna forma de sucesión o convocatoria a elecciones anticipadas.

La salida de fondo no es solo que se vaya Duque, sino que se logre imponer un gobierno de los trabajadores y las trabajadoras, la juventud, el pueblo colombiano que termine con el régimen ultrarrepresivo de Colombia y con el desastre capitalista. Un gobierno que avance con un plan económico al servicio del pueblo trabajador, con medidas de emergencia como el no pago de la deuda, entre otras, y que rompa con las multinacionales y el imperialismo. En Colombia la organización Colectivos Unidos lucha por ello y llama a los luchadores a integrarla y a la unidad de los revolucionarios para lograr una dirección política alternativa a las variantes reformistas.

En ese camino han surgido Asambleas Populares, y es fundamental desarrollarlas en todo el territorio nacional como espacios de articulación entre activistas y comunidades al servicio de potenciar el paro nacional y como mecanismo democrático para la toma de decisiones. Desde el Bloque por el paro General se ha convocado a un Encuentro Nacional de Asambleas Populares para el 22 de mayo.

Hoy hay que apoyar la movilización contra el paquetazo y que reclama sus propias demandas, que incluyen desde salud y vacunación masiva, educación con matrícula cero, empleo, protección producción campesina, defensa de territorios indígenas, disolución del Esmad, justicia para castigar a los que reprimen al pueblo, que se liberen detenidos y que se vaya Iván Duque. Desde la UIT-CI apoyamos ese programa de lucha y llamamos a la más amplia solidaridad con esa rebelión del pueblo colombiano.

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