Jun 23, 2021 Last Updated 8:39 AM, Jun 23, 2021

La rebelión popular en Colombia y sus lecciones para nuestro país

Publicado en El Socialista N° 500
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Latinoamérica se encuentra sacudida por una nueva rebelión popular contra los planes de ajuste, la miseria popular y la entrega. Otra vez los pueblos se levantan contra las recetas, que son las de siempre, del FMI y el imperialismo, las de someter al hambre, la desocupación y la marginación social a millones para garantizar las superganancias de unos pocos, las multinacionales, los pulpos acreedores y los grandes bancos. Ahora es Colombia, como antes fue Perú y, un poco más atrás, Ecuador y Chile.

Mientras tanto, en una Argentina sumida en plena segunda ola de la pandemia, con muertos que se cuentan de a cientos por día, con terapias intensivas colapsadas y, a la vez, con salarios y jubilaciones que se siguen cayendo cada vez con mayor velocidad frente a la inflación, corren ríos de tinta sobre la pelea de Alberto Fernández con Cristina. Conflicto que existe, es cierto, como parte de las disputas por espacios de poder dentro de la coalición del Frente de Todos. Pero al final lo que prima es la “foto de la unidad”, como se vio esta semana.

¿Pero existe una salida de fondo distinta entre Alberto Fernández, que con su ministro Martín Guzmán priorizan por enésima vez las negociaciones con el FMI y los acreedores, ahora en una nueva gira europea, y Cristina? ¿Realmente el peronismo kirchnerista está a favor de romper el acuerdo con el FMI?

Como la propia vicepresidenta se encargó de aclararlo muchas veces, no es esto lo que plantea. “Somos pagadores seriales” (los kirchneristas) es una de sus frases favoritas. “No decimos no pagar”, otra de sus aclaraciones, que acompañan y matizan sus discursos más radicalizados. Evidentemente hay diferencias tácticas acerca de cómo el peronismo debe encarar la ya inmediata campaña electoral, si se debe tratar de firmar el acuerdo con el Fondo ahora o patearlo para después de las elecciones. Temerosos, es cierto, de las consecuencias electorales del actual ajuste en curso. Y mirando de reojo lo que sucede cuando se quiere aplicar estos planes a fondo, como actualmente pasa en Colombia.

Sin embargo, y lo que queremos debatir con todos aquellos compañeros de trabajo, de estudio o vecinos de los barrios populares, es que no hay diferencias entre Alberto y Cristina en lo fundamental, los dos garantizan pagarle la deuda a los pulpos acreedores. Ninguno plantea un programa alternativo basado en aumentos de salarios o jubilaciones y ambos les siguen garantizando las superganancias a las empresas públicas privatizadas.

Del lado de la oposición patronal de Cambiemos, por su parte, no hay ningún planteo que le sirva al pueblo trabajador. Siguen atacando a los docentes enfrascados en una interna donde cada uno juega a diferenciarse colocándose “más a la derecha” mientras ajustan en los distritos donde gobiernan. Y, por si algo faltaba, Mauricio Macri vacunándose en Miami agrega un nuevo repudio popular a su figura.

Mientras tanto, sigue creciendo la bronca entre el pueblo trabajador. Nuevamente, tenemos que mirarnos en el espejo de Colombia. Por supuesto que, sin llegar a los niveles explosivos que se están dando allí, vemos que en nuestro país crecen los conflictos, se sale a pelear a pesar incluso de la traición de las burocracias de la CGT y las CTA, que dejan aisladas todas las luchas. El reciente conflicto de las trabajadoras y los trabajadores autoconvocados de la salud de Neuquén, donde todavía está planteado fortalecer el fondo de huelga ante los descuentos realizados por el gobierno, marcó que, con la lucha y organizados con nuevos dirigentes, se puede ganar. En Neuquén, producto de un largo conflicto por fuera de la dirección de ATE y de la CGT, surgió la Interhospitalaria, un nuevo organismo. También marcó el crecimiento de los reclamos a distintos niveles. Desde aquellos que están exigiendo aumento de salarios o defendiéndose de abusos de las patronales, como los conflictos desatados una vez más en el sector de salud (clínicas San Andrés y Constituyente, Hospital de Niños y Policlínico de San Justo, Hospital Gutiérrez de la capital, entre otros). O por trabajadores que exigen algo tan elemental como ser vacunados ante su exposición diaria al contagio, que es, junto con la recomposición salarial, lo que están reclamando los choferes autoconvocados de la UTA. También entran en conflicto los estatales nacionales con sus salarios pulverizados, o los trabajadores de Garbarino en defensa de sus fuentes de empleo. Solo recibiendo el apoyo del sindicalismo combativo, que integran los ferroviarios que encabeza el Pollo Sobrero, el Sutna, Ademys o los Suteba multicolor, mientras la CGT sigue en plena tregua, preocupada únicamente por su caja de las obras sociales.

Vemos entonces que el gobierno de Fernández y la oposición patronal de Cambiemos no ofrecen ninguna salida a los más urgentes reclamos del pueblo trabajador. Solo desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad venimos insistiendo en la necesidad de un plan económico de emergencia. Que otorgue un aumento de salarios para que nadie gane menos que la canasta familiar (estimada por los trabajadores de ATE Indec en 92.500 pesos), que le aumente a los jubilados para que todos alcancen la canasta de la tercera edad de 64.000 pesos, que otorgue un IFE de 40.000 a todo el que lo necesite. Que se incauten las dosis que se están produciendo en Garín y se garanticen así vacunas para todos y todas. Que ponga más recursos en salarios, puestos de trabajo e infraestructura sanitaria. Todo esto es posible, la plata está. Solo que para poderla aplicar a estos fines hay que dejar de pagar ya mismo la deuda externa y romper con el FMI, a la vez que implementar un impuesto de verdad a las grandes fortunas y a las superganancias de transnacionales y bancos.

Esta es, en síntesis, la propuesta que levantamos desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad, mientras apoyamos todas las luchas y nos jugamos a fortalecer al sindicalismo combativo frente a la traición de la burocracia. Es el desafío de construir una nueva dirección, política y sindical, para las trabajadoras y los trabajadores, tarea a la que te invitamos a sumarte.

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