Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI
17/1/2026. “Maldita Perra”. Esas fueron las últimas palabras de Jonathan Ross, antes de dispararle tres veces y colocarle una bala en la cabeza a Renee Nicole Good en una fría mañana del miércoles 11 de enero en la ciudad de Minneapolis, Minnesota. Renee era poeta, activista y una observadora legal para vigilar las acciones de le ICE y, junto a su pareja, eran algunas de las cientos de personas que se manifestaban en el centro de la ciudad emblanquecida por la nieve para denunciar la brutalidad represiva. Luego de los disparos, la ICE impidió una rápida atención médica y la llegada de la ambulancia. Horas después, en el Hospital Hennepin, se confirmaba que Renne fue la cuarta persona asesinada por la ICE.
La ICE: una máquina militar para reprimir y asesinar
El asesinato de Renee no es un hecho aislado. Minneapolis ha sido invadida por agentes del “Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos” (Immigration and Customs Enforcement -ICE- en Ingles) con el solo objetivo de secuestrar, detener y deportar masiva e ilegalmente -y bajo plena luz del día- a las personas migrantes bajo la denominada y fascista “Operación Metro Surge”.
La ICE ha sido transformada por Trump, en una policía con super poderes y sin controles, a cuyos agentes no se los puede enjuiciar, que actúan de manera paralela y a rostro cubierto a pesar de las restricciones en diversos estados y ejecutan sus acciones de manera preventiva y de inteligencia, sin orden judicial. Así, fue utilizada para encarcelar a Mahmoud Khalil, activista pro palestino que luego de ser liberado puede ser nuevamente encarcelado. El “zar de la frontera” Tom Homan, asesor del Departamento de Seguridad Nacional ha manifestado que “No nos detendremos. No me importa lo que piensen los jueces” cuando una orden judicial prohibió las deportaciones a El Salvador. El resultado de esta política, ha sido registros arbitrarios, arrestos, secuestros, desapariciones, interrogatorios y detenciones indefinidas y redadas en escuelas, iglesias, bares y restaurantes de manera totalmente impune.
La ICE cuenta con el respaldo político de Trump y de la impunidad para matar. El tres de septiembre del pasado año, la ICE disparó y mató a Silverio Vellegas Gonzalez, de origen mexicano, luego que dejara a su hija en un pre escolar de Chicago. El 4 de octubre un agente de inmigración asesinó a Marimar Martínez luego de dispararle 5 veces, mientras ella recorría el barrio Brigthon Park de Chicago para alertar de una inminente redada. La noche del 31 de diciembre, Ketith Porter, afrodescendiente, salió al patio de su casa y -como muchos otros- disparó al aire con su arma para recibir el 2026, minutos después recibió un disparo de parte de un agente de la ICE que vivía en su mismo barrio de Northridge, Los Ángeles, California. Estos y otros asesinatos han quedado impunes y los asesinos en libertad bajo protección del Departamento de Seguridad Nacional. Días después del asesinato de Renee Good en Minneapolis, la ICE agredió a un joven dañando su ojo, disparó a dos personas en las piernas y el 16 de enero detuvo ferozmente a Aliya Rahman, quien fue bajada de su auto mientras se dirigía al médico.
El agente Jonathan Ross que asesinó a Renee Good fue identificado porque sus disparos fueron filmados y reproducidos en millones de celulares en un asesinato televisado. Las imágenes demuestran claramente el accionar criminal de la ICE y las fuerzas represivas. Sin embargo, Ross y el resto de los sicarios del poder, están en libertad y blindados por la impunidad de Donald Trump y que sus sostenedores les garantizan. La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, utilizó el mismo argumento que han utilizado para salvar a todos los asesinos: “Renee Good utilizó su vehículo como arma, intentando atropellar a nuestros agentes del orden con la intención de matarlos” para luego argumentar el uso de la fuerza en legítima defensa. La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem fue más allá, y sostuvo que lo que Good realizó fue un “acto de terrorismo doméstico”. Este es el argumento político con el que luego Donald Trump defendería a la ICE y su reaccionario plan represivo: “La mujer que gritaba era una agitadora profesional (…) luego atropelló violenta y deliberada y brutalmente a un agente de ICE (…) la razón de estos incidentes es que la izquierda radical amenaza, agrede y ataca a diario a nuestros agentes del orden público”.
El fortalecimiento de la ICE como parte central de la política represiva y anti migratoria, ha quedado demostrada en su creciente financiamiento y en la cantidad de detenciones. El último informe del American Immigration Council demuestra que con la “Gran y Hermosa Ley” Donald Trump y el Congreso aprobaron un extraordinario aumento para el presupuesto represivo. La ICE cuenta con un presupuesto de 45.000 millones de dólares (15.000 millones anuales) para destinar a las detenciones migratorias, superando los 9.000 millones de dólares destinados a todo la Oficina Federal de Prisiones. Cuando Trump asumió su segundo mandato, había 45.000 personas detenidas en los centros de detención migratoria, a diciembre de 2025, la cifra creció un 75% elevando las personas encarceladas a 66.000. La cantidad de arrestos creció un 600% en general y un 2.450% de personas arrestadas por la ICE sin antecedentes penales.
Las crecientes detenciones, la prolongación de los arrestos, la cada vez menor liberación de los detenidos y las pésimas condiciones carcelarias en los centros de detención, han provocado la muerte de 4 personas en condición de detenidas solo en los 10 primeros días del 2026. Mientras, 32 personas murieron en las cárceles de la ICE y Trump durante el 2025, el año más mortífero en décadas, acercándose al 2004 cuando los Centros de Detenciones fueron abarrotados de migrantes árabes y musulmanes bajo el gobierno de Bush luego de la caída de las Torres Gemelas. El pasado 16 de enero, se hizo público que Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años arrestado en julio del año pasado, fue declarado muerto el 3 de enero mientras estaba detenido en el Campamento East Montana, un extenso campamento de precarias tiendas de campaña improvisadas en la base militar de Fort Bliss en El Paso, Texas.
La polarización social y la crisis política
El creciente autoritarismo de Trump, está tensando hasta el máximo posible las relaciones políticas del régimen democrático burgués de los Estados Unidos, de la misma manera que se tensan las relaciones políticas establecidas a nivel internacional con los acuerdos posteriores a la segunda Guerra Mundial. El ultraderechista Trump busca sostener y potenciar su rol de gendarme mundial para revertir su crisis de dominación imperialista; y, hacia dentro de los Estados Unidos, esta política se traduce en un creciente ajuste contra el pueblo trabajador empobrecido y un creciente ataque a las libertades democráticas para aplicar el garrote con la mayor impunidad posible.
La Invasión Federal sobre Minneapolis no tiene precedentes. Cerca de 3.000 agentes de la ICE llegaron a la ciudad, lo que supera la cantidad de agentes de los 10 departamentos de policía metropolitana mas grandes de las “Ciudades Gemelas” (Minneapolis y Saint Paul). Esto ha provocado duras tensiones con alcaldes y gobernadores demócratas. California aprobó la prohibición de que los agentes actúen enmascarados. Otros buscan limitar los allanamientos sin orden judicial; aunque, nada de esto ha sido cumplido hasta el momento. Y, hasta se ha visto a la policía local de Saint Paul, colaborar con la ICE escoltando a sus agentes.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, exigió la retirada de la ICE sentenciado que “se vayan a la mierda de Minneapolis”. El Gobernador de Minnesota y ex candidato a vicepresidente de Kamala Harris y el Partido Demócrata, Tim Walz, calificó a la ICE como “la Gestapo moderna” y a su intervención como una “guerra” y sostuvo que está preparado para llamar a la Guardia Nacional de Minnesota para expulsar a la ICE. El partido demócrata, presionado por las crecientes movilizaciones, busca recuperar posiciones del orden imperialista que Donald Trump está sepultando.
A nivel judicial, seis fiscales federales de Minneapolis renunciaron ante la presión del departamento de justicia para investigar a la esposa de Renee Good, Becca Good y cinco fiscales de alto rango de Washington renunciaron en protesta por la decisión del Departamento de Justicia por no investigar al agente Jonathan Ross.
Las razias de Trump, pueden encontrar simpatía en el sector más radicalizado de la ultra derecha MAGA que celebra el asesinato de migrantes y su encarcelamiento, particularmente los estados del sur. Pero, las últimas encuestas publicadas muestran que un 59% rechaza las tácticas represivas de la ICE, y que un 72% de la población se muestra preocupada por la invasión de Trump sobre Venezuela.
Crece la movilización y se prepara la huelga general en Minneapolis
A pesar de la creciente represión y persecución y la amenaza de Trump de aplicar la “Ley de Insurreccion” de 1807, el movimiento de masas de Minneapolis respondió heroicamente con grandes movilizaciones sistemáticas y diversas expresiones de solidaridad con la importante comunidad migrante y se prepara para una huelga general el próximo 23 de enero.
Retomando los aprendizajes de las redadas que en julio pasado Trump ejecutó en Los Ángeles o la militarización de Washington en agosto y las movilizaciones No Kings del 14 de junio, las organizaciones de Minneapolis y ciudades vecinas han enfrentado la represión. El sábado 10 de enero, más de 10.000 personas se movilizaron. Nuevamente, la furia y organización popular no se hizo esperar para defender a la población migrante. La organización popular ha crecido. Cientos de personas han organizado patrullajes para anticiparse a la llegada de la ICE, se han creado sistemas de protección y alarmas y resguardo y asesoramiento legal. La reconocida pizzería Wrecktangle Pizza Place en el vecindario LynLake de Minneapolis ha recaudado más de $83,000 en línea para proporcionar alimentos a los inmigrantes que no pueden trabajar debido a las redadas; la ICE intentó un allanamiento, pero la resistencia solidaria expulsó a los agentes.
Las organizaciones sindicales, comienzan a despertar. Tal vez, recuperando la histórica huelga de los Teammasters que en 1934 sacudieron Minneapolis con un pujante y renovado movimiento obrero y sus dirigentes combativos y revolucionarios. Diversas organizaciones convocan a un día de “sin trabajo, sin escuela, sin compras”, a una huelga general el 23 de enero; Los principales sindicatos de Minnesota apoyan la convocatoria, incluyendo el Sindicato de Transporte Amalgamado (ATU) Local 1005, el SEIU Local 26, el UNITE HERE Local 17, el CWA Local 7250 y el St. Paul Federation of Educators Local 28. A pesar de la urgente convocatoria, y de otras importantes luchas en curso como la huelga de Sindicatos de Enfermeras de Nueva York (NYSNA) que nuclea a más de 15.000 trabajadoras y trabajadores, la central sindical AFL-CIO y otros importantes sindicatos nacionales no han convocado a ninguna medida centralizada.
Junto a las grandes movilizaciones en curso, a la aguerrida resistencia y en la próxima huelga general, la figura de Renee Good –junto a la de George Floyd y Breonna Taylor, también asesinados por la represión policial en Minneapolis- se transforman en millones de banderas que ondearán en la lucha contra el autoritarismo, la represión y el ataque a los derechos democráticos y sociales del gobierno de Donald Trump contra la clase trabajadora de los Estados Unidos y los pueblos del mundo. De esta manera se ha expresado la bronca con Trump en la celebración de los Globos de Oro 2026, donde relevantes actrices y actores Wanda Sykes, Natasha Lyonne, Jean Smart y Ariana Grande se expresaron en rechazo a Trump y los asesinatos de ICE. Mark Ruffalo tuvo fuertes palabras para Donald Trump el domingo por la noche, en la alfombra roja de los Globos de Oro. Le preguntaron sobre su pin “anti-trump”, que decía “Sé bueno” (Be Good), y explicó que lo llevaba en honor a Renee Nicole Good.
Estas grandes movilizaciones marcan el camino a seguir y son el límite concreto que le impiden a Donald Trump y sus aliados aplicar sus intentonas fascistas. Las grandes movilizaciones y la convocatoria a la huelga general son un ejemplo a profundizar, extender y nacionalizar hasta conquistar la cárcel para los agentes y policías asesinos, hasta conquistar la disolución de la ICE y la libertad a los miles de migrantes detenidos en los Centros de Detención. Para poner fin a los ataques anti democráticos y anti obreros y anti populares contra la clase trabajadora y el pueblo pobre de los Estados Unidos. Derrotar a Trump en su propio país, en el corazón del imperialismo, será un triunfo colosal para los pueblos del mundo para derrotar su contraofensiva imperialista sobre Venezuela, América Latina y el colonialismo genocida de Israel en Palestina y Medio Oriente.

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y la UIT-CI
La situación de Venezuela, luego de la intervención militar del ultraderechista Trump y los Estados Unidos el pasado 3 de enero, además del repudio, abre muchas dudas e interrogantes: ¿Está cerrada la situación? ¿Triunfó el plan de Trump? ¿Ya gobierna Venezuela? ¿Va a lograr robar su petróleo? ¿Se cerró un pacto con el régimen chavista, sin Maduro, para cogobernar? ¿Habrá nuevas intervenciones militares en Colombia, México o Cuba, Irán o Groenlandia? Los luchadores antiimperialistas debemos hacer un esfuerzo en responder a estos interrogantes, mientras seguimos impulsando la movilización internacional para derrotar a Trump, al imperialismo y sus planes coloniales en Venezuela y el mundo.
Se ha producido un ataque directo del imperialismo a Venezuela y América Latina, sin precedentes desde la invasión a Panamá en 1989
Desde entonces no ocurría una intervención militar criminal como ésta de Trump y es la primera que se ejecuta en Sudamérica. En diciembre de 1989 el imperialismo estadounidense invadió Panamá, dejando un tendal de muertos y secuestrando al presidente Manuel Noriega, que fue encarcelado y juzgado en los EE.UU. Si bien el ataque a Venezuela no tuvo, por ahora, la magnitud de Panamá, también es una acción militar criminal. Se han confirmado hasta ahora 100 muertos entre militares cubanos, venezolanos y civiles, y más de 100 heridos, cifras que pueden aumentar en los próximos días. Hubo un grave bombardeo a instalaciones militares y viviendas civiles. Evidentemente hay un repudio mundial de los pueblos a esta intervención, a los bombardeos y al secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
El propio Trump ha confirmado que la acción militar no tenía como objetivo el combate al narcotráfico, ni impulsar una apertura democrática en Venezuela. Con sus declaraciones ha dejado en claro que su eje es quedarse con el petróleo. Venezuela es el gran país petrolero de América Latina y tiene las mayores reservas de crudo del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Trump llegó al colmo de anunciar que pretende tener un control indefinido del país, durante meses o años. Que pretende controlar el negocio petrolero en su totalidad. En los hechos, intenta colonizar a Venezuela, convertirla en un protectorado al servicio de las multinacionales norteamericanas y del mundo.
Y en su envalentonamiento después de la acción militar en Venezuela y el secuestro de Maduro, que enarbola como un triunfo, ha retomado las amenazas de hacerse cargo de Groenlandia, región que es parte de Dinamarca, un país europeo, y también ha amenazado de intervenir en Colombia, México, Cuba e incluso Irán.
Esta agresión militar de Trump y los EE.UU. es parte de la contraofensiva global que anunció al asumir en enero de 2025. Con la cual pretende revertir la crisis de dominación de los EE.UU., que ya lleva décadas. Nunca superó su derrota militar en Vietnam de 1975. En el 2021 se tuvieron que retirar apresuradamente de Afganistán, después de 20 años de ocupación fallida de ese país. Por eso Trump cuando asumió dijo que iba a terminar con “el declive de los EE.UU.” y que empezaba una “era de oro”, buscando un nuevo “orden” mundial. Pero con sus políticas lo que está provocando es el aumento del desorden mundial y de los choques y roces inter burgueses en los EE.UU. y con el resto de los países imperialistas, incluida la Unión Europea (UE), China y Rusia. Por eso la UE, en general ha tomado distancia de la situación en Venezuela, y más aún con las amenazas de que quiere hacerse cargo de Groenlandia, eventualmente por una negociación, pero sin descartar una acción militar.
En Venezuela el objetivo de Trump es hacerse cargo del petróleo, su distribución y ganancias. Ese fue el objetivo de una reciente reunión en la Casa Blanca con varios CEO de multinacionales petroleras norteamericanas y de otros países, a las cuales instó a invertir en Venezuela. Sin embargo, esto genera roces con las propias multinacionales y los países imperialistas que pretenden manejar ellos sus negocios petroleros. Por eso en la mencionada reunión no hubo mucho entusiasmo ni se llegó a nada concreto en relación a su propuesta de que inviertan, aproximadamente unos 100 mil millones de dólares de sus bolsillos.
En ese marco, crecen los choques con Rusia a quien le están secuestrando barcos y, especialmente con China, que recibe cerca del 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela que, de todos modos es un mínimo del 4% del petróleo que importa el gigante asiático (1). Por ello, todo el plan petrolero de Trump está puesto en duda.
La situación de Venezuela no está cerrada ni estabilizada
Es evidente que existen negociaciones con el gobierno de Delcy Rodríguez, del chavismo sin Maduro, pero aún no está asegurado que se termine cerrando un pacto de entrega del petróleo y de cogobierno con EE.UU. Por eso Trump en sus bravuconadas dijo que si Delcy Rodríquez no cumple “puede terminar peor que Maduro”. Es una amenaza muy grave. ¿Qué sería peor que el secuestro de Maduro y su esposa? ¿Es una amenaza de muerte? Y también ha dicho que no descartaba que podría hacer una segunda acción militar. Están negociando en base a estas amenazas, por eso desde la UIT-CI llamamos a seguir con la unidad de acción internacional contra la intervención militar y el secuestro de Maduro, así como contra una nueva acción militar criminal o una invasión a Venezuela, pero alertando del peligro que el gobierno chavista termine pactando con Trump.
Por todo esto creemos que la acción de Trump no es una victoria definitiva.
Indudablemente el éxito de la acción militar por el secuestro de Maduro es una demostración de fuerza del poderío militar de los EE.UU. y un golpe al pueblo venezolano y a los pueblos del mundo, pero no es definitivo. El hecho de que por ahora no se haya atrevido a invadir Venezuela e instalar un gobierno títere, y que tenga que negociar con el régimen chavista, muestra sus costados débiles.
Indudablemente el secuestro de Maduro es un hecho espectacular que provocó una equivocada euforia en millones de venezolanos en el exilio, que apoyan a la derechista y pro yanky María Corina Machado, así como en el conjunto de la derecha mundial. Entre ellos el facho Javier Milei, presidente de Argentina. Pero duró poco al ver que Trump dejó de lado la posibilidad de instalar en el gobierno al supuesto presidente electo Edmundo González y a María Corina Machado. Y que la eventual “transición”, anunciada por Trump, sería con el chavismo sin Maduro. Ese baldazo de agua fría se completó con la declaración de Trump de que no habría elecciones y que solo se podría incluir una convocatoria en una supuesta “tercera fase” que puede durar años. Tal fue la confusión que, por ahora, hasta el propio Milei se llamó a silencio.
Las contradicciones y la debilidad política de Trump se han puesto en evidencia al interior de los EE.UU. A días de la intervención militar, el Senado, con mayoría republicana, votó contra toda nueva intervención militar de los EE.UU. en el exterior. Trump se enfureció con sus senadores. Por otro lado, las encuestas señalan que el 70% de la población del país rechaza que Trump invada países y el 60% rechaza que se haga cargo del gobierno de Venezuela. Este 60% tiene mucha fuerza en la base de su famoso movimiento MAGA, porque esta base conservadora y de derecha asumió como cierta la promesa electoral de Trump de no intervenir en más guerras y conflictos en el exterior, y que el gasto no podía ser en defensa, sino que “primero estaba EE.UU.” Simultáneo con esto van creciendo las protestas y marchas en todo el país contra la intervención en Venezuela, entrelazándose con las movilizaciones por el repudio al asesinato policial de Renee Nicole Good, una norteamericana de 37 años que protestaba en Minneapolis (estado de Minnesota) contra la presencia de los agentes policiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), desplegados por Donald Trump en varias ciudades bajo gobierno demócrata.
Trump respaldó públicamente al agente federal involucrado en el tiroteo y responsabilizó a la mujer fallecida por el episodio. Grupos de activistas por las libertades civiles y los derechos de los migrantes han convocado a un millar de actos en todo el país para condenar el crimen y reclamar la retirada de los agentes del ICE de las calles de las ciudades donde se encuentran presentes. Las movilizaciones, bajo el lema “ICE Out For Good”, un juego de palabras con el apellido de la activista muerta, y que puede traducirse tanto como “ICE fuera para siempre” o “ICE fuera en nombre de Good”. En síntesis, Trump no las tiene todas a favor.
Las negociaciones en curso
La otra duda a responder es si ya el gobierno chavista de Venezuela es teledirigido por Trump. Este no se cansa de decir que es él quien gobierna, quien está “a cargo”, al colmo que en una red se puso como “presidente provisorio” de Venezuela. Trump no se cansa de elogiar a la presidenta interina Delcy Rodríguez, aunque tampoco deja de amenazarla. El gobierno chavista, sin Maduro, tampoco responde categóricamente y no niega que estén negociando y dispuestos a “cooperar” con Trump, como este ha afirmado.
Desde el principio se sembró la duda sobre la relación con Trump también por cómo se concretó el secuestro de Maduro y su esposa. Algunos analistas burgueses abrieron la hipótesis de que el propio régimen chavista los habría entregado como moneda de cambio. Por cómo se dio el secuestro, es lógico que se hayan abierto dudas. Pero creemos que centralmente fue una eficiente masacre del imperialismo que asesinó a 32 militares cubanos de la guardia personal de Maduro y a más de 25 militares venezolanos, usando su superioridad tecnológica y su abrumador poderío militar, que no lo podemos desconocer. Por otro lado, no es la primera vez que hacen una intervención quirúrgica de este tipo. Similar a cuando bajo el gobierno del demócrata Barak Obama capturaron y luego asesinaron a Osama Bin Laden en Pakistán (2011). Israel también hace ese tipo de intervenciones, que siempre tienen un apoyo interno en los países donde las ejecutan. En este caso es factible que se combinara, presumiblemente, con colaboradores internos chavistas comprados por la CIA y también con la debilidad de la propia defensa del ejército de Venezuela que está más dedicado a los negocios y a la represión interna que a preparase para defender el país. De hecho, EE.UU. reconoció que tenían un topo infiltrado por la CIA en el círculo cercano a Maduro, que informaba periódicamente sobre sus movimientos. El tiempo dirá que pasó realmente.
No existe hasta hoy ninguna constancia política ni un hecho que demuestre que se haya producido una división importante en la cúpula del gobierno chavista, ni en el PSUV ni en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), más allá de los lógicos elementos de crisis después de una acción como la que se produjo. Por supuesto que una división del régimen no se puede descartar a futuro. Sin embargo, hasta ahora se mantendría la unidad política de los hermanos Rodríguez (Delcy y Jorge, presidente de la Asamblea Nacional), la cúpula de las FANB, encabezada por Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, y Diosdado Cabello, ministro del Interior, quien controla la represión interna.
Lo que sí está ocurriendo es que por la debilidad y las propias contradicciones políticas que tiene Trump en su intento de aplicar sus políticas contrarrevolucionarias, está obligado a combinar el “garrote”, de la famosa doctrina Monroe, con elementos de negociación con el régimen chavista. Trump, muy suelto de cuerpo, anunció que está trabajando, y que su objetivo es seguir trabajando con el régimen chavista. Para ello también cuenta con la disponibilidad del chavismo, que así pone en evidencia lo que siempre denunciamos: que no es ni fue un gobierno de izquierda ni verdaderamente antiimperialista que estaba construyendo el socialismo. Siempre fue un gobierno capitalista, de conciliación de clases con doble discurso “socialista”.
Llama poderosamente la atención el giro político del ultraderechista Trump de buscar cerrar un pacto con el gobierno chavista, a quien acusaba de “dictadura narcotraficante” y “comunista”. Esto se explica por su cinismo y también porque las multinacionales petroleras, siempre presentes en el país, han estado en contra de una intervención directa militar en Venezuela, ya que prefieren la estabilidad de un régimen dictatorial, cualquiera sea su signo, a la posibilidad de una desestabilización política que ponga en riesgo sus negocios. Así lo confirmó Ali Moshiri, actualmente inversor en Vaca Muerta de Argentina, que fue durante 40 años un alto ejecutivo de Chevron, la única petrolera de EE.UU. que permaneció en Venezuela:
“Es importante que sea alguien del sistema actual, guste o no, porque esa persona tiene que equilibrar todo y tener capacidad de diálogo. Si se trae a alguien completamente nuevo, se genera un vacío de poder, y ese vacío genera inseguridad, y nadie va a invertir”. (Clarín, Argentina, 8/1/2026). Moshiri tenía buenas relaciones con Hugo Chávez. El 11 de febrero de 2010, durante el acto de entrega de una concesión (a Chevron) por 40 años en la Faja Petrolífera del Orinoco, el presidente venezolano Chávez le pidió a Alí Moshiri, representante de la transnacional, que mediara con Obama: “[Ojalá] ustedes nos ayuden a mejorar la situación y las relaciones con el gobierno de Estados Unidos […] ojalá Obama venga a la Faja del Orinoco, tráiganlo ustedes” (página 133, del libro “Por qué fracasó el chavismo?”. Autores Simón Rodríguez Porras y Miguel Sorans. Disponible en nahuelmoreno.org).
La mentira del “Socialismo del Siglo XXI”
El peligro de que se termine estabilizando un pacto político-económico entre el gobierno chavista y Trump está planteado. Así lo ha advertido correctamente el Partido Socialismo y Libertad (PSL), la sección venezolana de la UIT-CI (ver declaración del PSL, “No a un pacto con Trump”, en uit-ci.org).
Estamos hablando de un acuerdo contra el pueblo trabajador y los sectores populares venezolanos, que profundizaría la entrega del petróleo a las multinacionales y a los empresarios privados nacionales.
Esta posibilidad política, en cierta forma escandalosa, solo se explica por la definición que hemos venido haciendo desde hace más de 20 años, de que el llamado “Socialismo del siglo XXI” fue un fraude político-ideológico, para seguir manteniendo a Venezuela en los marcos del capitalismo. Es hora que los luchadores anticapitalistas del mundo compartan esta conclusión. Nunca fueron reales las definiciones que tienen y tuvieron analistas burgueses, compartidas con sectores de la izquierda reformista mundial, de que el régimen del chavismo era socialista, anticapitalista y antiimperialista. Incluso sectores de la izquierda trotskista alentaban que era muy posible que se radicalizara y avanzara al socialismo, al estilo de la Cuba de los 60.
La UIT-CI, junto a los compañeros del PSL de Venezuela, encabezados por los históricos dirigentes socialistas Orlando Chirino, José Bodas y Miguel Ángel Hernández (2), siempre dijimos que el chavismo, con Hugo Chavez y luego con Maduro, no iba a la ruptura con el capitalismo ni al socialismo. Nuestra corriente de la izquierda trotskista, fundada por Nahuel Moreno (1924-1987, ver nahuelmoreno.org), siempre fue independiente del gobierno chavista y alertó sobre los peligros que encerraba su conciliación con las multinacionales y los grandes empresarios. Siempre estuvimos acompañando las luchas del movimiento obrero y en la pelea contra la burocracia sindical chavista. Como consecuencia de nuestra posición independiente, en noviembre del 2008 sufrimos el asesinato de los dirigentes obreros Richard Gallardo, Luis Hernández y Carlos Requena, dirigentes de la Unete, central obrera del estado de Aragua. Un sicario profesional los acribilló en un local de La Encrucijada, donde se encontraban cenando luego del triunfo de una huelga en esa zona. Gallardo era presidente de la Unete-Aragua y Hernández, secretario general del sindicato de la Pepsi Cola y Carlos Requena, delegado de Prevención de la empresa Produvisa. Los tres eran integrantes de nuestra corriente sindical Corriente Clasista Unitaria Revolucionaria Autónoma (CCURA) y de nuestro partido, ahora el PSL (ver laclase.info). El caso sigue impune.
Al régimen chavista lo definimos como estalinista burgués. ¿Qué quiere decir eso? Que es un régimen capitalista y represor, con un falso discurso socialista y antiimperialista: “el Socialismo del Siglo XXI”. Es una dictadura capitalista, pero con la peculiaridad que se autodenomina “socialista”, “revolucionario”; dicen apoyar a Palestina y, a veces, hasta citan a Lenin y a Trotski, como llegó a hacer Chávez. En eso consiste nuestra caracterización del régimen como estalinista burgués, para distinguirlo de las dictaduras burguesas contrarrevolucionarias del tipo Videla o Pinochet. Nicaragua y Cuba, con sus particularidades, son también regímenes estalinistas-burgueses. Todos ellos, en especial el chavismo, ensucian el nombre del socialismo, creando una tremenda confusión sobre el movimiento de masas y su conciencia, ya que mientras usan una retórica seudo izquierdista, son gobiernos capitalistas que aplican ajustes y pactan con las transnacionales.
A tal punto se ha llegado con la confusión sobre la mentira del “Socialismo del Siglo XXI” que, lamentablemente, tanto por parte de analistas de la prensa burguesa como de izquierda, se sigue desconociendo que las multinacionales del petróleo y las grandes empresas privadas funcionaron siempre bajo el chavismo.
Es falso lo que dice Trump de que tienen que “volver las multinacionales del petróleo” a Venezuela, en realidad siempre estuvieron, nunca se fueron. Y hasta se reitera que el chavismo nacionalizó el petróleo, lo que es totalmente falso.
En 1975 fue el gobierno del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez el que decretó la nacionalización de la industria petrolera y se creó la empresa estatal PDVSA. Se pactaron y pagaron indemnizaciones millonarias a las transnacionales, y en la ley que nacionalizaba el petróleo, en su artículo 5, se dejaba abierta la puerta al reingreso a la industria de los capitales transnacionales, mediante los llamados contratos de servicios. Lo que efectivamente ocurrió en la década del 90 con la llamada “Apertura Petrolera” del presidente Rafael Caldera.
Lo que hizo Chavez fue cambiar los acuerdos comerciales y las concesiones mediante las cuales funcionaban las transnacionales en Venezuela, incluidas las de EE.UU., por las empresas mixtas. Chávez no nacionalizó el petróleo. Así de sencillo.
El 1° de enero del 2006 se anunció el plan, bajo el pomposo nombre de Plena Soberanía Petrolera, por el cual el gobierno de Chávez abría PDVSA, la empresa estatal de petróleo, al esquema de las empresas mixtas. Por el cual las multinacionales y empresas privadas nacionales, que antes actuaban bajo el acuerdo de concesiones operativas, pasaron a ser empresas asociadas a PDVSA. La única salvedad fue que: “En el proceso de migración de las contratistas a Empresa Mixtas se previó que el Estado alcanzara como mínimo 51% de participación”. Y se reservaba hasta un 49% de las acciones al capital transnacional. Entre las primeras empresas firmantes de los acuerdos estuvieron Chevron, Repsol, Shell, BP, Total, China National Petroleum, ENI, Statoil y Petrobras. Solo dos empresas no aceptaron reconvertirse y se retiraron: las yankys Exxon Mobil y Conocco Phillips. No fueron nacionalizadas por Chávez. Se fueron. Más adelante se incorporaron a las empresas mixtas la japonesa Mitsubishi y las rusas Lukoil, Gazprom y Rosneft, así como empresas de Irán, India, Vietnam, Cuba y otros países. (Datos del libro ¿Por qué fracaso el chavismo? Simón Rodríguez Porras y Miguel Sorans. Editorial Cehus. 2018. Capitulo IX. A disposición en nahuelmoreno.org).
Esto es muy importante porque en realidad Maduro hasta el día de su secuestro seguía ofreciendo pactar con inversionistas petroleros de los EE.UU. Recordemos sus palabras en junio de 2024, teniendo a su lado al presidente de Chevron-Venezuela, dijo:“Me llamo Nicolás Maduro Moros, soy el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, hombre de palabra, hombre confiable, bienvenida su inversión en Venezuela para que trabajemos por otra relación, Estados Unidos-Venezuela» (Comunicado Prensa Presidencial, 27/6/2024, citado en revista Correspondencia Internacional N° 53, agosto 2024.Ver en uit-ci.org).
Chevron nunca se fue y hoy casi el 27% del petróleo venezolano que se exporta va a EE.UU. y se hace vía Chevron. Por eso Delcy Rodriguéz dice que no es nueva la relación con EE.UU.
Negocios y militares
Justamente el llamado Socialismo del siglo XXI fracasó, entre otras cosas, porque el chavismo pactó con las multinacionales petroleras constituir las empresas mixtas, convirtiendo a empresas que antes eran contratistas en socias del negocio petrolero con PDVSA, reteniendo dicha empresa estatal la mayoría accionaria. De esta forma las multinacionales, los nuevos empresarios petroleros y los nuevos ricos del régimen, asociados en muchos casos con sectores privados, se llevaban las grandes ganancias. Lo que posibilitó el mantenimiento del capitalismo en Venezuela, agudizando la pobreza del pueblo trabajador y de los sectores populares.
Los negociados turbios que se tejieron alrededor del negocio petrolero, fueron y son una fuente de corrupción del régimen chavista, en especial de los militares, quienes hasta hoy siguen controlando, junto a civiles, decenas de empresas en distintos sectores económicos. Precisamente es a estos sectores enriquecidos a la sombra del petróleo a los que popularmente se conoce como “boliburguesía”. Un nuevo fenómeno social creado a partir del surgimiento del chavismo con la mentira del Socialismo del siglo XXI.
Entre 1999 y 2013, bajo la presidencia de Chávez, 1.614 militares habían ocupado altos cargos en el gobierno. Su sucesor Maduro, entre 2013 y 2017, creó 14 compañías militares: Constructora y Automotores Ipsfa, Emcofanb (telecomunicaciones), TVfanb (televisora), Emiltra (transporte), Agrofanb (agrícola), Banfanb (banco), Construfanb (construcción), Cancorfanb (cantera), Fondo Negro Primero (financiera), Complejo Industria Tiuna I y II (agua, vestimenta), Camimpeg (petróleo y minería), Neumalba (neumáticos), Imprefanb (imprenta). (Datos libro idem. Capitulo VIII).
La pelea de la derecha venezolana pro yanky (María Corina Machado, Guaidó, Leopoldo López o Capriles) con el chavismo, pasa por que quieren ser ellos los que vuelvan a hegemonizar esos negocios, pactando directamente con las transnacionales y el imperialismo. Ninguno de ellos, y menos Trump, tiene el objetivo de elevar el nivel de vida de las y los trabajadores y terminar con la desigualdad social.
Desde un primer momento el PSL y su corriente sindical CCURA, han denunciado la falsedad del Socialismo del siglo XXI, en la medida que se ha mantenido la entrega del petróleo en una economía capitalista. Siempre dijeron que se iba al fracaso, y que ese fracaso agudizaría la pobreza del pueblo trabajador.
El chavismo no utilizó el potencial que podría dar la riqueza petrolera para elevar el nivel de vida de la clase trabajadora, mejorar la salud, la educación, la vivienda y la propia producción de alimentos y medicamentos, que es un déficit histórico en Venezuela.
Por eso nuestra corriente propuso otra política y levantó como consigna en ruptura con el capitalismo, que el petróleo en Venezuela debía ser 100% estatal, sin multinacionales, bajo gestión y control obrero y popular. Y que el verdadero socialismo pasaba por lograr un gobierno de las y los trabajadores que aplicara ese plan. El gobierno chavista llevó al país a una profunda crisis social y económica, la más grande de toda su historia. Provocó una abrupta caída del nivel de vida, nunca antes conocida. Hoy el salario mínimo está en menos de un dólar. Llevó a que millones de trabajadoras y trabajadores y sectores populares rompieran sus expectativas con el chavismo, y a que más de 7 millones lamentablemente abandonaran el país, y a otros, a acercarse política y electoralmente a la falsa salida de los partidos de la derecha. Y que por impotencia y odio a Maduro y su gobierno, alentaran equivocadamente la intervención imperialista. Esta es la triste realidad. Por eso, prácticamente, no ha habido movilizaciones en las calles del país repudiando la agresión militar estadounidense. Estas son las consecuencias.
Rechazamos todo pacto o acuerdo de entrega de petróleo con Trump
Nuestra corriente sigue llamando a la más amplia unidad de acción en Venezuela y en el mundo para repudiar la agresión militar de Trump y contra cualquier otro intento de agresión a Colombia u otros países. Pero lo hacemos desde la oposición de izquierda al gobierno chavista, ahora encabezado por Delcy Rodríguez. El centro es derrotar a Trump y su plan neocolonial, pero no damos apoyo ni depositamos confianza en el actual gobierno chavista.
Existe el peligro de que avancen en un pacto con Trump, lo que significaría mayor entrega del petróleo y de la riquezas minerales y naturales de Venezuela, lo que profundizaría la pobreza de las masas, provocando una agudización de la crisis social y de la entrega del país. Como así también del peligro que siga la represión. Aunque ya se anunció una liberación parcial de presos políticos siguen detenidos muchos sindicalistas petroleros y de otros sectores por luchar y por razones políticas.
Por eso desde el PSL y la UIT-CI, llamamos al pueblo trabajador y los sectores populares de Venezuela a no dejarse confundir ni tener expectativas en Trump, y rechazar cualquier pacto del gobierno con EEUU, empezando por una mayor entrega del petróleo. Nosotros creemos que la única manera de salir de la crisis social que provocó el chavismo, no pasa por seguir a los partidos de la derecha patronal hoy encabezados por María Corina Machado, y mucho menos a Trump, sino que la clase trabajadora y los sectores populares se movilicen y reclamen por sus derechos. En ese camino hay que seguir luchando por una verdadera salida de fondo que es un gobierno de las y los trabajadores. Un verdadero socialismo y no la farsa del llamado Socialismo del Siglo XXI.
En ese sentido apoyamos el programa de acción que levanta el PSL de Venezuela: “Hay que movilizarse por un aumento de salarios y pensiones de emergencia, igual a la canasta básica. ¡Basta de ajuste al pueblo trabajador! ¡Basta de bonificación salarial!; que se discutan las contrataciones colectivas; por el derecho a huelga y la libertad sindical; por la libertad plena de los presos políticos, incluso para las y los que ya han sido excarcelados, libertad para las personas apresadas en el marco de las protestas contra el fraude electoral en julio de 2024. Que se acelere la libertad de los presos anunciada por Jorge Rodríguez. Especialmente exigimos la libertad de las trabajadoras y trabajadores detenidos por luchar, por denunciar la corrupción o por razones políticas, como es el caso de más de 120 petroleros que permanecen detenidos, y que sean restituidos en sus cargos. Reenganche inmediato de los despedidos con pago de salarios caídos. Que cese la represión y la persecución ¡Levantamiento inmediato del decreto de conmoción externa! Que se abran los medios de comunicación que fueron cerrados. Plenos derechos políticos para el pueblo trabajador. Que se legalicen los partidos políticos de izquierda y democráticos. Reclamamos petróleo 100% estatal, sin empresas mixtas ni transnacionales; impuestos progresivos para todas las empresas transnacionales y grandes empresas nacionales, y que todo este dinero se destine para aumentos de salarios, para salud, educación y producción de alimentos y medicamentos” (Ver declaración completa en uit-ci.org o laclase.info).
El PSL también reclama al gobierno de Delcy Rodríguez que, en vez de negociar con Trump, convoque a una jornada internacional de lucha contra el intervencionismo, ya que solo la unidad de los pueblos de América Latina y el mundo podrán derrotar los nefastos planes del ultraderechista Trump.
Llamamos a seguir la movilización contra las agresiones intervencionistas de Trump
No está descartada una nueva acción militar de Trump en Venezuela, Latinoamérica o Groenlandia. Como venimos señalando, nada está cerrado aún en Venezuela. Trump ya ha dicho que, si el gobierno chavista no cumple, habría nuevas acciones militares. También ha amenazado a Colombia, a Cuba, a México, a Irán, y quiere quedarse con Groenlandia.
Por eso ratificamos desde la UIT-CI y el PSL el llamando a la más amplia unidad de acción para seguir la movilización en América Latina y el mundo, para repudiar la intervención militar en Venezuela, y el peligro de nuevas intervenciones. Los presidentes de Colombia, Brasil, Chile y México, han rechazado las amenazas agresivas de Trump. Hay que exigirles que pasen de las palabras a los hechos y que convoquen a una movilización continental para derrotar la agresión colonial de Trump. Cosa que hasta ahora no han hecho. Por eso lo prioritario es reclamar que las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, de mujeres y disidencias, que se reclaman democráticas y antiimperialistas que convoquen en cada país a movilizaciones unitarias en las calles o frente a embajadas o consulados de los EE.UU. y coordinen una convocatoria a un día o jornada de lucha continental. Para parar y derrotar al ultraderechista Trump es necesario ir constituyendo un gran movimiento unitario latinoamericano y mundial. Salgamos a las calles a repudiar el intento de robarse el petróleo venezolano, para repudiar el secuestro de Maduro, y las amenazas de mantener el bloqueo petrolero en Venezuela. Fuera las naves yankis del Caribe. Basta de bombardeos criminales en el Pacifico y el Caribe. No a las amenazas a Colombia, Cuba, México o Groenlandia. Luchemos unidos por Fuera Trump de Venezuela y de América Latina.
12 de enero 2026
(1) China importa 11.100.000 de barriles de petróleo por día. Unos 400.000 provienen de Venezuela, (Datos U.S Energy Information Administration, 11/2/2025)
(2) Ver reportaje a Miguel Ángel Hernández en A24, canal América de Argentina.
Escribe Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI de Turquía
¡No pasarán el imperialismo, el sionismo ni la monarquía!
11/1/2026. El pueblo iraní vuelve a estar en pie con demandas económicas y sociales y con una lucha existencial contra la dictadura. Las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán contra la depreciación del rial y el encarecimiento del costo de la vida se extendieron en poco tiempo por todo el país y se transformaron en una nueva rebelión contra el régimen. Esta rebelión constituye la quinta ola de movilización masiva desde 2017 y, una vez más, el régimen de los mulás intenta reprimir las protestas mediante la represión y la violencia.
La actual insurrección popular reviste una importancia particular, ya que es la primera gran movilización a escala nacional tras la supervivencia del régimen, que logró mantenerse en pie ahogando en un mar de sangre el levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi” a finales de 2022. Al mismo tiempo, esta rebelión es crítica por producirse después de lo que se conoce como la “Guerra de los Doce Días”, tras los duros ataques sufridos el año pasado por parte del sionismo y de Estados Unidos.
Imperialismo, sionismo y el régimen de los mulás
Las dificultades generadas en el comercio por la volatilidad y la extraordinaria depreciación del rial frente al dólar desencadenaron, a finales de diciembre, protestas y cierres de comercios por parte de pequeños y medianos comerciantes en el bazar de Teherán. Estas acciones se extendieron rápidamente en la capital a los sectores trabajadores asfixiados por el aumento del costo de la vida y la pérdida del poder adquisitivo. Las protestas surgidas en Teherán, combinadas con la memoria aún reciente del levantamiento de “Jin, Jiyan, Azadi”, movilizaron también a las mujeres y a otros sectores sociales, extendiéndose a diversas universidades y a otras ciudades, y adquirieron el carácter de una insurrección popular.
El hecho de que las protestas comenzaran en el bazar de Teherán, que simboliza una de las bases sociales tradicionales del régimen de los mulás, llevó a que, a diferencia de experiencias anteriores, el gobierno adoptara inicialmente un tono moderado frente a las movilizaciones. Mientras el presidente Pezeshkian declaró que las protestas eran legítimas y que no debían ser reprimidas con violencia, el presidente del Banco Central fue destituido. Sin embargo, a medida que las protestas se extendieron, el régimen volvió a su discurso y actitud tradicionales contra los manifestantes. Jamenei calificó a los manifestantes de “alborotadores” y “mercenarios de potencias extranjeras”, y se estima que, a partir del 11 de enero, el número de muertos en las protestas se acerca a 200 y el de detenidos a 2.500. Debido a los cortes de internet y de las redes de comunicación impuestos por el régimen desde mediados de la semana pasada, existen serias dificultades para acceder a información precisa sobre las protestas.
Por otro lado, el imperialismo estadounidense bajo la administración de Trump, el sionismo, los monárquicos partidarios del Sha y otros sectores de derecha y de fascizantes desarrollan una intensa actividad con el objetivo de apropiarse de las demandas y acciones legítimas del pueblo. El fascista Trump afirma que “apoya las protestas” y que intervendrá en el país si el gobierno de los mulás ataca al pueblo. El genocida Netanyahu declara que “están en solidaridad con las demandas de libertad y justicia del pueblo iraní”. Reza Pahlavi, hijo del Sha derrocado, que en la “Guerra de los Doce Días” se posicionó abiertamente del lado de Estados Unidos e Israel, y que es alimentado por el imperialismo y el sionismo, llama al pueblo a salir a las calles y a derrocar al régimen. Los medios financiados por el sionismo llevan a cabo una campaña compartiendo videos de las protestas manipulados, a los que añaden consignas favorables al régimen del Sha.
Es bastante evidente que lo que desean es un gobierno títere bajo el control absoluto del imperialismo y del sionismo, y que para ello intentan utilizar a sectores reaccionarios y corruptos de una supuesta oposición. También es un hecho que entre los manifestantes hay sectores monárquicos, racistas y fascistas, y que lamentablemente son hoy más visibles que en movilizaciones anteriores. Sin embargo, presentar a las masas populares que una vez más salen a las calles arriesgando sus vidas como partidarias del imperialismo, del sionismo o de la monarquía solo sirve para crear una falsa dicotomía, exactamente la que desea el régimen de los mulás.
El régimen de los mulás, amparándose en esta excusa, intenta perpetuar su existencia corrupta reprimiendo con sangre las demandas legítimas del pueblo. El régimen carga el costo de las sanciones económicas y del embargo imperialista sobre el pueblo trabajador mediante una mayor austeridad y recortes sociales, elevando la miseria a un nivel insoportable. Al mismo tiempo, estas políticas económicas profundizan aún más la dependencia de Irán del imperialismo chino. Por otro lado, los representantes del régimen, hundidos en la corrupción y la decadencia, junto con los círculos oligárquicos que los rodean, multiplican sus riquezas mediante el doble tipo de cambio, el mercado negro y las devaluaciones. En consecuencia, quienes pagan el precio de las sanciones no son las clases dominantes del país, que no dejan de proclamar un discurso antiimperialista y antisionista, sino los trabajadores y el pueblo pobre.
Mientras los mulás continúan acusando a los manifestantes de ser “agentes de potencias extranjeras”, la “Guerra de los Doce Días” ya había expuesto con total claridad dónde estaban los verdaderos agentes y hasta qué punto había llegado la corrupción del régimen. El sionismo, a través de funcionarios del régimen que había convertido en agentes, asesinó de manera humillante a los más altos dirigentes del régimen en las operaciones militares que llevó a cabo en junio de 2025. La incapacidad del régimen de los mulás para proteger a su propio pueblo y incluso a sus propios dirigentes de los ataques del sionismo y del imperialismo fue una muestra ejemplar del grado de descomposición al que ha llegado.
Precisamente por estas razones, el régimen de los mulás atraviesa el período de mayor pérdida de legitimidad de su historia y su fase más débil. El inicio de las protestas en el bazar cubierto de Teherán, considerado el corazón del régimen, y la realización de movilizaciones masivas en ciudades como Mashhad y Qom, consideradas bastiones del régimen, muestran la pérdida de prestigio que también sufre en su propia base social.
Mientras tanto, una parte de la izquierda mundial sigue alineándose con este régimen corrupto y sangriento, alegando que el régimen de los mulás es antiimperialista y forma parte del llamado “Eje de la Resistencia”, y continúa guardando silencio frente a las acciones legítimas del pueblo iraní. El régimen de los mulás no solo oprime a los pueblos de Irán, sino que, con sus políticas contrarrevolucionarias sectarias, racistas e instrumentalizadoras, también oprime a los pueblos de la región, y ya hace mucho tiempo que merece ser arrojado al basurero de la historia.
La solución no está en el pasado, sino en la construcción del futuro
Los pueblos de Irán vuelven a estar en las calles para tomar su destino en sus propias manos y poner fin al régimen dictatorial. A pesar de que miles de personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad en las movilizaciones que se suceden desde 2017, los pueblos de Irán regresan a la escena política para conquistar sus derechos económicos, sociales y democráticos. El problema fundamental de este proceso sigue siendo la ausencia de una alternativa política que represente las demandas de los trabajadores y de los pueblos oprimidos. En la actualidad, se intenta encorsetar a los pueblos de Irán entre el régimen dictatorial existente y la restauración de la dictadura del Sha, que fue derrocada en 1979 mediante un levantamiento grandioso.
Los partidarios del Sha, el imperialismo y el sionismo no prometen nada más que volver a someter a los pueblos de Irán. Las demandas legítimas de los pueblos de Irán solo pueden realizarse mediante el desarrollo de sus propias formas de autoorganización, tal como ocurrió con el ejemplo de los consejos de 1979, y la construcción de una dirección revolucionaria que represente estas demandas en la arena política. En este sentido, la tarea de la izquierda mundial debe ser desarrollar la solidaridad con la lucha del pueblo iraní sobre una base independiente de todas las fuerzas dominantes.
Escribe PSL (Partido Socialismo y Libertad), sección venezolana de la UIT-CI (Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional)
El pasado 3 de enero el gobierno del ultraderechista Donald Trump ejecutó un ataque criminal contra nuestro país. Como resultado del operativo militar fue secuestrado Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hecho que repudiamos. Aquel día se produjo una verdadera masacre. Más de 100 muertos, entre ellos algunos civiles, y un número similar de heridos, aunque las cifras pueden aumentar en los próximos días. La acción criminal del imperialismo estadounidense venía siendo aupada y promovida desde hacía meses por María Corina Machado y otros representantes de la oposición patronal venezolana.
Con sus primeras declaraciones tras la invasión a Venezuela, ha quedado claro que a Trump solo le interesa el petróleo y demás recursos del país. El descomunal despliegue naval y los bombardeos en el Caribe y el Pacífico nunca fueron realmente por el narcotráfico. A Estados Unidos no le interesan las libertades democráticas, ni la libertad de los presos políticos, como tampoco los salarios ni las condiciones de vida del pueblo venezolano.
Este ataque es la expresión de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis económica y de dominación hegemónica de los Estados Unidos, en el contexto de la crisis global del capitalismo imperialista. El ultraderechista Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dijo en su alocución de ascenso al poder en enero del pasado año, lo que hasta ahora no ha podido concretar.
Después de la intervención militar en Venezuela, Trump dijo que podría haber un segundo ataque a nuestro país, si el gobierno venezolano encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, no acataba sus exigencias. Dijo que ahora controlaba el país y que iba a dirigir el comercio de su petróleo. Simultáneamente también amenazó a Cuba, Colombia, México y Groenlandia.
Desde el Partido Socialismo y Libertad rechazamos el plan de Estados Unidos de recolonizar a nuestro país y controlar la explotación y comercialización del petróleo, en el marco del reflotamiento de la Doctrina Monroe y su Corolario Trump. El pasado viernes fue vergonzoso ver a los principales CEO de las transnacionales petroleras reunidas con Trump en la Casa Blanca, definiendo el destino de nuestro petróleo.
Advertimos sobre el peligro de un pacto entre Trump y el gobierno venezolano
No tenemos ninguna confianza en el actual gobierno presidido por Delcy Rodríguez, como no lo teníamos antes con Maduro ni con Chávez. Lo que estamos observando son señales claras de que el actual gobierno chavista está dispuesto a acatar las exigencias de Trump. Poco después que Trump anunciara que Venezuela le entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, Pdvsa hizo público que está en negociaciones con Estados Unidos para venderle “volúmenes de petróleo”, algo que estaría en consonancia con lo afirmado por Trump. Por otra parte, ya se están dando pasos para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos cuando lo que correspondería sería romper toda relación con EE.UU y la afectación de sus intereses en Venezuela. A tan solo 6 días del brutal ataque de Estados Unidos, arribó al país una delegación de funcionarios norteamericanos que se dirigió a la embajada en la capital venezolana. Incluso ha trascendido que existe la posibilidad de que Delcy Rodríguez se reúna con Trump.
Lo que está en juego ahora ante el peligro de un pacto del gobierno con Trump es un mayor control y sujeción de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano. En palabras del mismo Trump el plan es aumentar la producción para que baje el precio del petróleo en el mercado, un precio que ya venia en bajada. Por ello rechazamos cualquier pacto con Trump. Debemos ser categóricos, si se pacta con el imperialismo va a haber más miseria y expoliación de nuestros recursos y ningún beneficio para el pueblo trabajador.
Nadie puede tener expectativas positivas con esta agresión imperialista, y con los planes de dominación colonial sobre Venezuela. Hay una larga historia de intervenciones militares de Estados Unidos en nuestro continente y en otras regiones, que solo han dejado una estela de muertos, destrucción y mayor sujeción al imperialismo y a sus grandes empresas. No van a haber beneficios ni mejores salarios con Estados Unidos y sus transnacionales. A estas poco le importan las necesidades del pueblo trabajador. No son Trump, un ultraderechista, ni las empresas transnacionales petroleras las que van a solucionar nuestros problemas, por el contrario, vendrían a profundizar la explotación y la destrucción de nuestros bienes comunes naturales. Solo con nuestra organización paciente, nuestra lucha y movilización en cada sitio de trabajo, de estudio y en las comunidades podremos recuperar nuestros derechos y darle respuesta a nuestros principales reclamos.
El chavismo siempre pactó con las transnacionales
Es importante recordar que las empresas transnacionales nunca se fueron de Venezuela. En el año 2007 Chávez asoció a las transnacionales petroleras a Pdvsa a través de la figura de las empresas mixtas. En ese acuerdo entraron Chevron, Repsol, Shell, Total, China National Petroleum, Petrobras, luego ingresarían al esquema Mitsubishi, Lukoil, Gazprom y Rosneft. Las únicas empresas que no entraron en el acurdo de empresas mixtas fueron Exxon Mobil y Conoco Phillips, porque decidieron irse. En el 2010 Chávez otorgó a las transnacionales varios bloques de la Faja Petrolífera del Orinoco, la reserva de crudo más grande del mundo, profundizando así la entrega de nuestro petróleo.
Los acuerdos se concretaron en otros sectores económicos como alimentación, telecomunicaciones y bancario, incluyendo a empresas como Nestlé, Coca Cola, Movistar, DHL, Citibank, y a grandes empresarios nacionales, como el Grupo Cisneros.
Venezuela recibió entre 1999 y 2014 más de 960 mil millones de dólares por exportaciones petroleras. Muy poco de esa gran cantidad de recursos llegó a los trabajadores y sectores populares. Solo algunas políticas asistencialistas y las Misiones, que con el tiempo se fueron diluyendo. La mayor parte de ese dinero fue a negociados turbios y la corrupción, a compras de armas y contratos con grandes transnacionales. Todo esto lo planteamos en un libro que publicamos en el año 2018 titulado “¿Por qué fracaso el chavismo? Un balance desde la oposición de izquierda”, que puede consultarse en la página web: nahuelmoreno.org
El PSL y nuestra corriente socialista revolucionaria encabezada por Orlando Chirino y José Bodas, protagonistas de la lucha contra el golpe de Estado y el paro patronal contra el presidente Chávez en el 2002, siempre se opuso a esta política y luchamos por petróleo 100 % estatal bajo gestión y control obrero, y dimos la pelea por una verdadera salida socialista y un gobierno de las y los trabajadores y el pueblo.
Esta demanda se mantuvo con Maduro quien siempre estuvo de acuerdo en acordar con los Estados Unidos y sus transnacionales. De hecho, en más de una ocasión se dirigió al gobierno estadounidense e incluso a inversionistas de otras zonas del mundo, ofreciéndole nuestras riquezas petroleras.
En junio de 2024, Nicolás Maduro invitó a empresarios extranjeros a invertir en el sector petrolero. En aquella ocasión dijo: "Deben saber los inversionistas de Estados Unidos, de Asia, de África, de toda América Latina y el Caribe, de todo el mundo, que Venezuela es el sitio de las oportunidades y que las inversiones están garantizadas para crecer y darle garantías y seguridad energética al mercado internacional".
Llamamos a rechazar cualquier pacto con el imperialismo norteamericano
Hay que movilizarse por un aumento de salarios y pensiones de emergencia, igual a la canasta básica. ¡Basta de ajuste al pueblo trabajador! ¡Basta de bonificación salarial!; que se discutan las contrataciones colectivas; por el derecho a huelga y la libertad sindical; por la libertad plena de los presos políticos, incluso para las y los que ya han sido excarcelados, libertad para las personas apresadas en el marco de las protestas contra el fraude electoral en julio de 2024. Que se acelere la libertad de los presos anunciada por Jorge Rodríguez. Especialmente exigimos la libertad de las trabajadoras y trabajadores detenidos por luchar, por denunciar la corrupción o por razones políticas, como es el caso de más de 120 petroleros que permanecen detenidos, y que sean restituidos en sus cargos. Reenganche inmediato de los despedidos con pago de salarios caídos. Que cese la represión y la persecución ¡Levantamiento inmediato del decreto de conmoción externa!. Que se abran los medios de comunicación que fueron cerrados. Plenos derechos políticos para el pueblo trabajador. Que se legalicen los partidos políticos de izquierda y democráticos. Reclamamos petróleo 100% estatal, sin empresas mixtas ni transnacionales; impuestos progresivos para todas las empresas transnacionales y grandes empresas nacionales, y que todo este dinero se destine para aumentos de salarios, para salud, educación y producción de alimentos y medicamentos.
Llamamos a rechazar cualquier pacto con el imperialismo norteamericano. Que el gobierno de Delcy Rodríguez en vez de negociar con EE.UU. convoque a los presidentes Petro de Colombia, Lula de Brasil y Sheinbaum de México a impulsar una gran movilización continental y mundial contra los intentos de Trump de imponer un plan de sujeción y control a Venezuela, y seguir el ejemplo de muchos países donde se han producido movilizaciones de rechazo a la invasión norteamericana y en solidaridad con Venezuela.
Caracas, 10 de enero de 2026
Escribe Prensa PSL
Presentamos la traducción de entrevista realizada a nuestro compañero Miguel Ángel Hernández por el periódico turco BirGün, por el periodista Umut Can Firtina.
8 de enero de 2026. Según Hernández, líder del Partido Libertad y Socialismo de Venezuela, Trump intenta presentar a Estados Unidos como una gran superpotencia que ha recuperado su prestigio. Al afirmar que la situación en Venezuela sigue siendo incierta, Hernández afirma: «Los líderes deben lanzar una movilización continental contra la agresión estadounidense».
Mientras las repercusiones del ataque imperialista estadounidense persisten en Venezuela, Trump sigue amenazando a toda la región.
Miguel Ángel Hernández, secretario general del Partido Socialismo y Libertad (PSL) en Venezuela, sección venezolana de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI) y profesor de la Universidad Central de Venezuela, respondió a nuestras preguntas.
¿Qué presenciamos ahora en América con las últimas acciones del imperialismo estadounidense?
Lo que ocurre en Venezuela es un nuevo ataque contra los pueblos de América Latina. Se trata de una intervención armada inaceptable por parte de Estados Unidos, la principal potencia imperialista del mundo. Esto, sin duda, tendrá graves consecuencias para los pueblos del continente. Trump amenaza a Colombia y México, e incluso a países fuera de la región.
Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto. Existen muchas contradicciones dentro del establishment político estadounidense; las diferencias entre Trump y Rubio son claramente visibles. Una gran parte de la opinión pública estadounidense se opone a las intervenciones militares en el extranjero; la base del MAGA no comparte esta postura. Tanto demócratas como representantes y senadores republicanos han iniciado una investigación en el Congreso que declara ilegales los bombardeos en el Caribe y el Pacífico.
EL PUEBLO DEBE DETERMINAR SU PROPIO DESTINO
Como PSL, condenamos categóricamente este ataque criminal y cobarde contra el pueblo venezolano. Abogamos porque el pueblo trabajador venezolano decida su propio destino, no el del asesino imperialismo estadounidense. Sin embargo, también adoptamos esta postura desde la oposición de izquierda al gobierno de Maduro. Maduro gobernó con una falsa retórica socialista. En realidad, fue un régimen represivo que implementó una brutal política de ajuste capitalista que condenó a los trabajadores a salarios de miseria y servicios públicos pésimos, con cientos de presos políticos.
El régimen chavista entregó la industria petrolera a corporaciones multinacionales a través de las llamadas empresas mixtas. La multinacional estadounidense Chevron es el principal exportador de petróleo venezolano. Venezuela cuenta con multinacionales petroleras como Shell, Total y ENI, así como empresas japonesas, chinas y rusas; pero Trump quiere que el petróleo venezolano esté controlado principalmente por compañías petroleras estadounidenses, garantizando así las inversiones de China y otros países imperialistas. Ni siquiera se molestaron en ocultarlo.
¿Qué significa para el futuro del mundo la intervención estadounidense en Venezuela, el secuestro del presidente de un estado soberano y la toma del país? ¿Qué cambiará?
Sin duda, sienta un precedente muy grave. No solo secuestraron a Maduro; Trump también afirmó que gobernaría el país hasta que se produjera una transición «segura, apropiada y razonable», y dejó claro que la Casa Blanca determinaría cuándo y bajo qué condiciones. Incluso descalificaron a la ultraderechista María Corina Machado para llevar a cabo esta transición. Amenazaron con un segundo ataque militar y afirmaron que las compañías petroleras estadounidenses recuperarían la industria petrolera en consonancia con los intereses estadounidenses. Resultó que el pretexto del narcotráfico era una farsa, y que el verdadero objetivo de Estados Unidos siempre ha sido apoderarse del petróleo y otros recursos del país. En esta intervención militar, como en invasiones anteriores, ni siquiera se molestaron en ocultarla ni en buscar una resolución de la ONU. Al igual que en otros temas, Trump está desmantelando el orden político establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Afirma su intención de tomar medidas unilaterales para lograr sus objetivos. Pero esto también le resulta difícil. No ha logrado todo lo que prometió; aún enfrenta contradicciones y limitaciones.
Esta agresiva política del imperialismo estadounidense busca intensificar el saqueo de los recursos naturales bajo el falso pretexto de una «guerra contra las drogas», incrementar aún más la explotación extrema de los pueblos y frenar los movimientos de masas que están acorralando al sistema capitalista/imperialista en su crisis más profunda.
Todos estos ataques forman parte de la contraofensiva global lanzada por Trump. Esta contraofensiva busca revertir la crisis de hegemonía estadounidense y la crisis económica; esta crisis, a su vez, forma parte de la crisis global del imperialismo capitalista.
Como dijo Trump al asumir el cargo en enero, está intentando «hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande», aunque aún no lo haya logrado. Esto también se refleja en su apoyo incondicional al genocidio y la limpieza étnica de Netanyahu en Gaza y en toda Palestina; tampoco allí pudieron lograr una victoria decisiva.
¿Qué debemos esperar ahora que Trump ha declarado que consolidará el dominio estadounidense en el hemisferio occidental? ¿Cómo lo hará? ¿Cuáles son sus objetivos?
El recién publicado Documento de Seguridad Nacional de EE. UU. establece el objetivo de «revisar» la Doctrina Monroe de 1826: «América para los estadounidenses». El control del hemisferio occidental es el objetivo principal. La intervención militar en Venezuela sería la primera expresión real de la «interpretación de Trump» mencionada en el documento.
Trump declaró que controlan Venezuela, que su objetivo es asegurar el petróleo y las inversiones estadounidenses en ese sector, y amenazó con una segunda intervención militar. Dijo que se reunió con la presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, y que ella está dispuesta a cooperar. Sin embargo, esto aún no está claro.
El chavismo sigue en el poder en Venezuela. No es casualidad que amenazara a Rodríguez con una segunda intervención mucho más fuerte si no cumple con las demandas estadounidenses, principalmente la apertura de la industria petrolera a las multinacionales estadounidenses. Por lo tanto, la situación en Venezuela sigue abierta. Una nueva intervención es una posibilidad, pero no es sencilla; Invadir y controlar el país con tropas estadounidenses no es fácil. Existe una situación incierta y sin resolver; esto refleja tanto la debilidad del imperialismo estadounidense para materializar sus intenciones como las enormes contradicciones dentro del establishment político estadounidense.
Trump intenta presentar a Estados Unidos como una gran superpotencia que ha recuperado su prestigio; afirma que se trata de la mayor operación militar desde la Segunda Guerra Mundial, amenazando con valentía a Colombia y México, pero ni siquiera ha resuelto por completo la situación en Venezuela.
¿Cómo está reaccionando y comportándose el pueblo venezolano ante la última intervención imperialista estadounidense?
La mayor deficiencia en Venezuela actualmente es la falta de movilización masiva contra la invasión estadounidense. Salvo pequeñas acciones convocadas por el gobierno —principalmente con la participación de militantes del partido gobernante, milicias y funcionarios del aparato estatal—, las ciudades, especialmente la capital, Caracas, están tranquilas.
El sábado y el domingo, la actividad social y económica se detuvo casi por completo. Las calles de Caracas estuvieron desiertas ambos días. Esta falta de movilización masiva contrasta marcadamente con las grandes marchas y manifestaciones que tuvieron lugar en respuesta al intento de golpe de Estado contra Chávez en 2002. Esas movilizaciones masivas fueron precisamente las que derrotaron el golpe y aseguraron el regreso de Chávez al poder.
Las grandes expectativas que existían durante la era Chávez, la conciencia política y antiimperialista adquirida en la lucha contra el golpe y el sabotaje petrolero, se desvanecieron gradualmente a medida que el chavismo no avanzaba hacia el socialismo, quedando estancado en simples reformas y casi desapareciendo entre la burocracia y la corrupción.
El país ha experimentado una profunda crisis durante la última década. Las sanciones imperialistas, iniciadas en 2017 y 2019, y las brutales políticas de ajuste capitalista implementadas por el gobierno de Maduro exacerbaron la crisis, haciendo pagar las consecuencias al pueblo y a la clase trabajadora. Las multinacionales petroleras y otras empresas extranjeras en diversos sectores económicos han mantenido su presencia en Venezuela; las duras políticas de ajuste han reducido el salario mínimo por debajo de un dólar; el gasto social ha disminuido drásticamente y, sumado a la corrupción masiva en las instituciones estatales, los servicios públicos, la industria petrolera, la electricidad e industrias esenciales como el hierro, el acero y el aluminio, han colapsado.
Por otro lado, el gobierno comenzó a tornarse más autoritario a partir de 2016; el año pasado cometió un flagrante fraude electoral. Hoy en día, hay cientos de presos políticos, muchos de los cuales fueron detenidos durante las protestas contra el fraude electoral de 2024. Todo esto ha provocado la emigración de millones de personas; aproximadamente 7 millones de venezolanos han abandonado el país en la última década. Todo esto ocurrió mientras el gobierno se autodenominaba «socialista», creando una confusión generalizada.
Este contexto social, económico y político explica por qué una parte significativa de la población venezolana apoya o acepta pasivamente la intervención estadounidense. Precisamente por eso no hay hoy movilizaciones masivas en rechazo a la intervención imperialista.
LÍDERES CONTINENTALES DEBEN UNIRSE
¿Qué deben hacer los líderes y el pueblo?
Lo importante en este momento es que gobiernos como Petro en Colombia, Sheinbaum en México y Lula en Brasil convoquen a una gran movilización continental contra la agresión militar estadounidense contra Venezuela. Ya se han iniciado acciones en este sentido en Estados Unidos, España, Argentina, México y otros países.
Publicado originalmente en:
https://www.birgun.net/haber/venezuela-ozgurluk-ve-sosyalizm-partisi-lideri-tum-kita-birlikte-direnmeli-682435