La catástrofe humanitaria que vive Venezuela por causa del doble sismo exige la más amplia solidaridad desde todos los sectores. Miles de muertos y heridos, decenas de miles de desaparecidos bajo los escombros y pérdidas económicas incalculables, son apenas un primer saldo de esta tragedia.
Desde Izquierda Socialista, como parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a la clase trabajadora, sectores populares y a la juventud a sumarse a una campaña de solidaridad haciendo un aporte para el sufrido pueblo trabajador venezolano.
Impulsamos esta campaña de forma independiente del gobierno venezolano y de cualquier otra institución oficial. Será enviado a las y los compañeros del Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en aquel país, y de la corriente sindical Ccura, para que ellos, que están trabajando junto a las y los damnificados lo destinen a la compra de alimentos, medicamentos, agua potable, abrigos o los elementos que consideren necesarios para aliviar la situación.
Quienes deseen realizar donaciones pueden hacerlo al Alias: ayudaPSLvenezuela CBU: 0290068110000525850707 Banco Ciudad
Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y de la UIT-CI
Luego de permanecer treinta días secuestrados en Libia Este, las diez compañeras y compañeros del convoy terrestre de la Flotilla Global Sumud (FGS), que buscaban romper el cerco criminal con el cual Israel utiliza el hambre como método de guerra contra la población palestina en Gaza, fueron liberados.
El pasado 24 de mayo fueron detenidos en el puesto de control denominado 5+5, en la localidad de Sirte, y trasladados a la ciudad de Bengasi. Allí fueron detenidos y tomados como rehenes por las Fuerzas Armadas Árabes Libias (LAAF), comandadas por el mercenario militar Jalifa Hafter.
Las diez personas formaban parte de una delegación de negociación con las autoridades libias y fueron detenidas, secuestradas, trasladadas forzosamente a centros ilegales de detención. Las autoridades negaron el contacto con familiares y abogados, y las mantuvieron incomunicadas.
Además, la Flotilla Global Sumud denunció que otro voluntario tunecino fue secuestrado por la inteligencia libia cuando regresaba a su casa en Túnez, el 19 de mayo, y permaneció desaparecido forzosamente durante 19 días, antes de ser liberado el 7 de junio.
La detención de las y los voluntarios del convoy terrestre no es un hecho aislado. Es una expresión más de la maquinaria de impunidad que Israel montó para defender el bloqueo y sostener el genocidio sobre Gaza y el territorio histórico de Palestina.
Este secuestro se enmarca en las interceptaciones de las embarcaciones y de las y los participantes de la Flotilla Global Sumud que navegaban el Mediterráneo y fueron violentamente secuestrados en Creta, Grecia, y Chipre. La FGS afirmó que las LAAF actuaron de manera coordinada y bajo mandato de la dictadura de Al Sisi, que gobierna Egipto, para impedir la llegada del convoy.
La libertad de las y los diez secuestrados, entre quienes se encontraban los argentinos Lucas Aguilera y Paula Giménez, es un triunfo de la movilización, de las concentraciones realizadas en diversas cancillerías y de la lucha del movimiento global en apoyo a Palestina.
Si bien Israel y sus secuaces cómplices impidieron la llegada de la Flotilla y del convoy terrestre, no derrotaron al movimiento mundial en solidaridad con Palestina, ni mucho menos a la resistencia. Netanyahu e Israel se encuentran cada vez más aislados, producto de la creciente ruptura de millones con Israel, y reciben de lleno la derrota de Trump en Irán.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional, celebramos la libertad de las y los compañeros y nos disponemos, junto al movimiento global en apoyo a Palestina, a sostener las movilizaciones por una Palestina libre, del río al mar.
Escribe Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en Venezuela
Los recursos provenientes del petróleo controlados por Estados Unidos, deben colocarse al servicio de las víctimas
El pasado miércoles 24 de junio, a partir de las 6:04 de la tarde, se produjeron dos sismos casi simultáneos de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, con epicentros en el estado Yaracuy, en centro occidente, a unos 168 kms. de la capital. Se trató de un fenómeno inusual y altamente peligroso conocido como doblete sísmico. El mismo afectó la zona central del país y especialmente al estado La Guaira y a Caracas; con severas repercusiones en estados como Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón, Zulia, Yaracuy, Lara, entre otros.
El último parte del gobierno cifra el número de fallecidos en 589 y 2.980 heridos, una cifra que con las horas seguramente seguirá aumentando, lamentablemente. Aún hay muchas personas desaparecidas, las cuales se encuentran bajo los escombros de varias decenas de edificaciones que colapsaron.
Desde el Partido Socialismo y Libertad manifestamos al pueblo trabajador venezolano nuestro más profundo dolor ante las innumerables pérdidas de vidas humanas, y las cuantiosas pérdidas materiales, particularmente de viviendas, ocasionando que hasta el momento hayan más de 27 mil personas damnificadas. Nos solidarizamos con los sectores populares y trabajadores y trabajadoras afectadas por los terremotos, y nos unimos en un abrazo solidario con cada familia trabajadora que hoy padece esta tragedia en carne propia.
Un desastre natural en medio de una gran catástrofe social
Esta catástrofe llega en el peor momento para nuestro país. Después de años de corrupción y robo de los recursos provenientes del petróleo; de destrucción de los servicios públicos consecuencia de la reducción del gasto social, y de aplicación de un brutal ajuste capitalista que ha descargado la crisis sobre los hombros del pueblo trabajador. Mientras el gobierno avanza en su pacto con Trump entregando nuestros recursos naturales, prepara despidos en la administración publica y pretende reformar la ley del trabajo en función de los intereses del empresariado.
Un país en precarias condiciones y serias dificultades para enfrentar una catástrofe de la magnitud de la que acaba de producirse. Sin agua, con apagones eléctricos crónicos, con un transporte deficiente, sin gas, escasez de gasolina, con millones de trabajadores sanitarios que se fueron del país por los salarios de hambre, y el sistema de salud destruido después de años de desinversión y severas sanciones imperialistas, aplicadas por Estados Unidos, el mismo país que nos bombardeó hace 6 meses y que ahora hipócritamente nos ofrece «ayuda».
En un reciente informe de la Encuesta Nacional de Hospitales, arrojó que en 2024 había un déficit de cerca del 60 % de la capacidad quirúrgica, con unos cuatro quirófanos operativos en promedio cuando la capacidad arquitectónica por hospital es de unos 10. Además, en el 91 % de los centros hospitalarios los pacientes deben llevar los insumos para ser operados, mientras que el índice de desabastecimiento de insumos de emergencia era del 36 %. Reivindicamos la labor del personal sanitario, que a pesar de la precariedad, trabaja con mística y compromiso para salvar vidas.
Un evento sísmico de tal magnitud y extensión territorial afecta sin distingos a todo el tejido social, pero son los sectores populares, habitantes de las barriadas más pobres, y las trabajadoras y trabajadores, los que sufren las peores consecuencias, producto de las difíciles condiciones sociales en las que viven.
Todos los recursos del Estado deben estar disponibles para atender a las víctimas
Llamamos a todos los sindicatos, consejos comunales y demás organizaciones populares a dar toda su solidaridad a las familias afectadas, activando centros de acopio, controlando la distribución de la ayuda para evitar la corrupción de la burocracia gubernamental.
Le exigimos al gobierno interino de Delcy Rodríguez y a todas las instituciones, que todos los recursos del Estado se destinen de inmediato a los afectados, y a las labores de rescate de las personas que permanecen bajo los escombros. El BCV inyectó más de 5.500 millones de dólares en efectivo a la banca privada en solo cinco meses para subsidiar a los ricos. ¡Exigimos que esta entrega de dinero al sector privado y la banca se detenga y esos recursos vayan al fondo de emergencia para la atención a los familiares de las víctimas y a la reconstrucción de las viviendas de las personas que quedaron damnificadas! ¡Atención diligente y reconstrucción habitacional inmediata para las víctimas!
El gobierno debe exigir a las grandes empresas nacionales y transnacionales que apoyen económicamente y que las empresas privadas de la construcción pongan a disposición del gobierno toda su maquinaria pesada y equipos para remoción de los escombros y salvar las vidas de cientos de personas que aún permanecen atrapadas en los edificios que colapsaron.
Horas antes de los potentes terremotos, se conoció que el gobierno venezolano hará público que su deuda externa es de 240 mil millones de dólares, y que aspira a cerrar un acuerdo con los acreedores para pagarla. Ante la gravedad de la situación creada por la catástrofe exigimos que el gobierno desista de esto y planté su condonación.
Ya varios gobiernos del mundo han manifestado su disposición a enviar ayuda material y humanitaria, en ese sentido le exigimos a los gobiernos que aún no se han manifestado, que lo hagan y envíen ayuda al pueblo venezolano que atraviesa por una dramática situación. Por cierto, uno de esos “países” es Israel, que nos envía “ayuda” mientras ejecuta un genocidio en Gaza y toda Palestina.
Exigimos que Estados Unidos levante de una vez por todas las sanciones que aún pesan sobre nuestra economía, particularmente las financieras y petroleras. Rechazamos la emisión de la licencia No. 60 que acaba de emitir la Ofac, la cual facilita el envío y procesamiento de fondos destinados a la asistencia humanitaria, de forma transitoria y solo hasta el mes de octubre, exigimos que sea permanente.
Igualmente exigimos que el imperialismo estadounidense entregue a Venezuela todo el dinero obtenido por venta de petróleo y minerales, y que mantiene represados en el departamento del Tesoro, y que esos recursos se destinen a un fondo especial de emergencia para atender la tragedia.
26 de junio de 2026
Escribe Miguel Angel Hernández, dirigente del PSL de Venezuela y de la UIT-CI
24/6/2026. El pasado domingo 21 de junio se realizó la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. Completado el llamado preconteo, los resultados dan como ganador al candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella con un total de 12.959.542 (49,66%) de votos frente a los 12.708.712 (48,70%) de Iván Cepeda del Pacto Histórico, el mismo partido del presidente Gustavo Petro.
Nuevamente se estaría concretando en América Latina el triunfo de un candidato de la ultraderecha. De la Espriella se ubica a la derecha de Alvaro Uribe y su partido el Centro Democrático. Un empresario fanático de los ultraderechistas Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina. Amigo del genocida Netanyahu. Apologista de la violencia y ligado al paramilitarismo.
Este resultado en Colombia, como otros que se han producido recientemente en América Latina, es expresión del fracaso de un gobierno del llamado “progresismo” o centroizquierda, en este caso se trata del gobierno de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, el cual llegó al Palacio de Nariño rodeado de grandes expectativas y precedido de una masiva rebelión obrera y popular en el año 2021.
En años recientes varios de estos movimientos ascendieron al poder como consecuencia del fracaso de gobiernos liberales y de derecha, los cuales aplicaron severos ajustes contra los pueblos, que en algunos casos produjeron grandes rebeliones populares como fue el caso de Chile contra Piñera, en Colombia contra Iván Duque, en Perú contra Dina Boluarte, y en el caso de Brasil electoralmente contra el gobierno ultraderechista de Bolsonaro.
De estos procesos resultaron gobiernos de centroizquierda como el de Gabriel Boric en Chile; Pedro Castillo en Perú; Gustavo Petro en Colombia y en Honduras Xiomara Castro. Previamente en el 2020, en Bolivia el MAS de Evo Morales volvió al gobierno a través de Luis Arce.
Todos fueron gobiernos de conciliación con la burguesía, el imperialismo y los patronos, que no resolvieron ninguno de los graves problemas que aquejan a las y los trabajadores y sectores populares. Gobiernos capitalistas de doble discurso que mientras utilizaban frases de “izquierda” o supuestamente “progresistas”, pactaban con los empresarios y el imperialismo, y aplicaban ajustes para hacerle pagar la crisis a los trabajadores y el pueblo. Y que en la mayoría de los casos terminaron sumidos en la corrupción y la represión para imponer los ajustes contra el pueblo trabajador de sus respectivos países.
En América Latina estamos asistiendo a un giro electoral a la derecha, determinado por la incapacidad de los llamados movimientos y dirigentes de la centroizquierda en dar respuesta satisfactoria a los graves problemas estructurales de pobreza y desigualdad que caracterizan la vida de los trabajadores y sectores populares en nuestra región.
Lamentablemente, ante el fracaso de la centroizquierda y la debilidad de alternativas políticas socialistas revolucionarias, los pueblos votan por partidos de la derecha liberal tradicional o partidos de ultraderecha, como ha sido el caso de Milei, un fascista, declarado sionista en Argentina, el pinochetista Kast en Chile, Nasry Asfura, en Honduras, quien fuera apoyado públicamente por Donald Trump, Daniel Noboa, hijo del hombre más rico de Ecuador, Alvaro Noboa. Incluso existe el peligro que Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujmori, gane las elecciones en Perú. Y ahora el caso del siniestro Alberto de la Espriella en Colombia.
No obstante, los pueblos no le han dado un cheque en blanco a ninguno de estos nuevos gobiernos de centroderecha y ultraderecha, como tampoco se lo dieron a los gobiernos “progresistas”. Un ejemplo de ello es la gran rebelión obrera y popular en Bolivia, contra el gobierno de Rodrigo Paz, que asumió hace apenas 6 meses.
Hoy la crisis del capitalismo imperialista global es mucho más profunda. Son gobiernos que ascienden al poder en medio de un entorno de crisis políticas y rebeliones en muchos otros países del mundo. Con toda seguridad profundizarán los ajustes contra el pueblo trabajador; intentarán avanzar sus ataques contra los derechos de las mujeres y disidencias; contra los derechos de los pueblos indígenas; intentarán recrudecer sus medidas represivas para poder aplicar los ajustes sin obstáculos. Y sin duda encontrarán la resistencia de los pueblos.
Ya en Colombia vimos después de la primera vuelta electoral, el ascenso de un gran movimiento popular contra la ultraderecha, que tuvo su expresión más clara en el seno de la juventud universitaria, que está consciente del peligro que se cierne con un eventual gobierno del ultraderechista de la Espriella.
En ese sentido, en Colombia y los demás países, debemos prepararnos para enfrentar los ajustes y los ataques contra el movimiento de masas y la juventud. Debemos movilizarnos contra los intentos de estos gobiernos por liquidar nuestros derechos.
Pero sin duda, es necesario construir alternativas políticas socialistas revolucionarias para no continuar con el péndulo perverso entre gobiernos de derecha o ultraderecha y gobiernos del falso socialismo.
Las políticas antiobreras y antipopulares que intentarán aplicar estos nuevos gobiernos de derecha exacerbarán la lucha y la resistencia obrera y popular, basta ver el caso de Bolivia. Se recrudecerá la polarización social. Es posible que vengan nuevos choques, movilizaciones y rebeliones. Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional planteamos que al calor de esas luchas surgirán nuevos dirigentes y activistas a los que hay que unir para construir esas alternativas revolucionarias que necesitamos.
¡Abajo el estado de excepción!
¡Continuar y masificar la movilización campesina, obrera y popular!
¡Fuera Rodrigo Paz!
¡Por un gobierno encabezado por las organizaciones en lucha!
El 19 de junio se cumplieron 50 días de una valerosa y masiva movilización nacional, campesina, obrera y popular, que mediante el bloqueo de caminos logró paralizar gran parte del aparato productivo del país y arrinconar al gobierno derechista de Rodrigo Paz. Y la lucha continúa.
La traición de la dirigencia de la COB
En esa fecha, la dirección de la Central Obrera Boliviana (COB) traicionó la lucha al llegar a un acuerdo con el gobierno, sin consultar con las bases movilizadas, y en el cual solo se estipulan compromisos que Paz demostró que no cumple y la instalación de las mesas de trabajo, donde ni siquiera se dio garantías para la libertad y desprocesamiento de todos los compañeros y compañeras detenidos ilegalmente por el gobierno. Argollo, máximo dirigente de la COB, afirmó que llegaban a este acuerdo para evitar un estado de excepción y el derramamiento de sangre. Este acuerdo fue rápidamente rechazado y denunciado por la mayoría de puntos de bloqueos y las organizaciones campesinas y populares que los mantienen.
Estado de excepción
Sin embargo, una vez obtenida la capitulación de la dirigencia de la COB y a pocas horas de firmado el acuerdo, Rodrigo Paz y su gabinete, de la forma más vil y traicionera, decreta el estado de excepción, burlándose del acuerdo con la COB y apuntando a una brutal represión contra el pueblo trabajador que sigue movilizado. Esto demuestra una vez más que en un gobierno patronal no se puede confiar.
Seis meses de ajuste antipopular
Este constante actuar embustero y farsante de Rodrigo Paz, es una de las razones que llevó a que el pueblo trabajador boliviano se levante a exigir su renuncia a solo 6 meses de iniciado su mandato. Pues mientras prometía bonos, créditos y mejorar la situación económica popular, en los hechos aplica una política de ajuste antipopular que se destaca por el gasolinazo luego del cual vendió gasolina basura (de pésima calidad); subida indiscriminada de precios; endeudamiento récord; congelamiento salarial; decretos y leyes represivas; ley de usurpación de tierras a las comunidades campesinas e indígenas; proyecto de ley para generalizar la precarización laboral; y una política orientada a la privatización y la entrega de los recursos naturales, entre otras medidas. Mientras que, por el otro lado, aumentó los salarios para los funcionarios del Estado, eliminó el impuesto a las grandes fortunas y en general dio una serie de beneficios a los grandes empresarios y las transnacionales en el país.
¿Qué hacer?
Lo destacado es que las principales organizaciones campesinas como la Federación Tupac Katari, la Confederación Bartolina Sisa, los Ponchos Rojos, entre otras, así como el Distrito 8 de El Alto, es decir las bases campesinas y populares en los bloqueos, desconocieron el pacto de la COB con el gobierno y ratificaron que seguirá la movilización y los bloqueos por sus reivindicaciones y contra el régimen de Rodrigo Paz.
Frente a esta situación, es importante fortalecer y continuar la lucha para derrotar el plan de ajuste completo y lograr la salida del gobierno, pedido central de la lucha, y se debe derrotar el estado de excepción, masificando la movilización popular.
Para esto es necesario que las organizaciones en lucha también se perfilen como alternativa de poder y prepararse para encabezar un gobierno campesino, obrero y popular, salido de la movilización victoriosa. De esa forma se da claridad a todo el país, en particular a quienes temen que vendrá después de Rodrigo Paz.
Para este fin, además de prepararse para derrotar la represión estatal, con tácticas, estrategia y logística, es necesario establecer una coordinación unificada de los distintos puntos de lucha a nivel nacional. Las organizaciones sindicales, movimientos sociales y los comités de movilización, deben constituir una coordinadora nacional que puede llamarse comité de movilización nacional, asamblea popular u otro nombre, pero cuya función es unificar todas las organizaciones en lucha y sumar a las bases de las organizaciones cuyas direcciones traicionaron. Así como sumar a otros sectores que no se integraron plenamente en la lucha aún, a partir de integrar sus necesidades y propias reivindicaciones, en un pliego, programa o agenda nacional de lucha. También es muy imprescindible que toda decisión importante se resuelva consultando a las bases en ampliados, asambleas y cabildos.
Una Agenda Nacional de lucha
Además de las justas reivindicaciones sectoriales, esta agenda nacional debe tener como horizonte el poner fin al saqueo de riquezas del país, expulsando a las transnacionales e impulsando una revolución agraria que expropie a la oligarquía terrateniente. También debe instaurarse el control de divisas para impedir la abismal fuga de capital; garantizar el abastecimiento de combustible de calidad; detener la destrucción del medio ambiente que se da a través de incendios, minería contaminante y proyectos extractivistas; generar un plan masivo de empleos y elevar los salarios; aumentar el presupuesto a salud y educación, entre otros puntos.
Una perspectiva internacional de la lucha
Es muy fundamental que la Federación Tupac Katari y las organizaciones en lucha sigan convocando a la solidaridad internacional de los pueblos y a su vez establecer una coordinación con nuestros hermanos de la región que combaten también a gobiernos de extrema derecha que aplican terribles planes de ajuste y empobrecimiento al servicio del imperialismo y las transnacionales. Nuestros hermanos de Ecuador se encuentran en este momento también siendo reprimidos por un estado de excepción. En Perú, el pueblo trabajador ya comienza a movilizarse contra el fraude electoral fujimorista. En Chile la juventud se moviliza masivamente contra los ajustes de Kast. Y en Argentina, además de las importantes acciones en apoyo al pueblo boliviano, hay movilizaciones contra Milei.
Por otra parte, el imperialismo estadounidense, que respalda a Paz, viene de una derrota militar frente a Irán, lo que debilita su capacidad de acción en el mundo y en la región, pese a las declaraciones incendiarias en contra del pueblo boliviano.
¡Por un gobierno encabezado por las organizaciones en lucha!
Las organizaciones en pie de lucha han resuelto, pese al pacto traidor de la COB, seguir las movilizaciones y los bloqueos por las reivindicaciones sociales, populares, obreras y campesinas. Con una perspectiva clara de un gobierno del pueblo trabajador en Bolivia, sumando y unificando a la base de más sectores, la lucha podrá sostenerse, masificarse y triunfar, derrotando el estado de excepción y a todo el régimen encabezado por Rodrigo Paz.
Partido de los Trabajadores
20 de junio de 2026