Oct 05, 2026 Last Updated 7:10 PM, Oct 2, 2026

Foto de portada: La delegación UIT-CI con miembros del Colectivo Tempest. De izquierda a derecha: Mercedes Trimarchi (IS), Anderson Bean, Shireen Akram-Boshar, Simon Rodriguez (PSL) y Brian Bean

Del 4 al 7 de septiembre se realizó en la ciudad de Chicago la Conferencia Socialismo 2026, organizada por la editorial Haymarket Books, una de las editoriales independientes y de izquierda más reconocidas en Estados Unidos. Con el apoyo de más de 90 organizaciones de derechos humanos, sociales, culturales, feministas, socioambientales y políticas de izquierda, el encuentro reunió a miles de activistas.

La UIT-CI participó de la conferencia con una delegación integrada por Mercedes Trimarchi, dirigente y diputada electa de la ciudad de Buenos Aires, por Izquierda Socialista (IS) en el Frente de Izquierda (FIT-U), Argentina, y Simón Rodríguez, fundador del Partido Socialismo y Libertad (PSL) de Venezuela.

Durante cuatro días se desarrollaron más de cien reuniones, talleres, paneles, charlas y conferencias en simultáneo. En ellos se discutieron algunos de los principales debates que atraviesan a la izquierda y a los movimientos de lucha en Estados Unidos y a nivel internacional.

Angela Davis, Socialismo y el Manifiesto Comunista  

La plenaria inaugural estuvo a cargo de la histórica referente feminista y antirracista Angela Davis, autora, entre otros libros, de Mujeres, raza y clase. Entrevistada por la académica Naomi Murakawa, Davis participó de la mesa Freedom is a Constant Struggle: Palestine, Internationalism, Abolition (La libertad es una lucha constante: Palestina, internacionalismo, abolición). Uno de los puntos centrales de su intervención fue la necesidad de construir una alternativa al capitalismo frente a las múltiples crisis que atraviesa el mundo. Davis sostuvo que el socialismo constituye el único futuro viable y llamó a recuperar las herramientas del marxismo para intervenir en las luchas actuales. En ese sentido, cerró su exposición reivindicando la lectura del Manifiesto Comunista de Karl Marx, no como un texto del pasado, sino como una herramienta para la acción anticapitalista en el presente.

Otro de los principales ejes que recorrió los debates fue la lucha contra las políticas de Donald Trump, particularmente contra la persecución y criminalización de las personas migrantes. En distintas actividades se compartieron experiencias de resistencia frente a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La delegación de la UIT-CI y sus actividades


Trimarchi junto a Aber Kawas,  candidata a senadora de la DSA, por el estado de Nueva York. Nació en Estados Unidos y es hija de refugiados palestinos

Durante el encuentro la UIT-CI participó de distintas actividades, debates e intercambios con sectores de la izquierda norteamericana. Trimarchi compartió su experiencia en Bolivia y planteó los desafíos que enfrenta el Frente de Izquierda frente al gobierno de Javier Milei, un aliado de Trump en la región.

Simón Rodríguez, presentó el libro Crisis en Venezuela: Perspectivas socialistas, editado por Haymarket Books. Rodríguez fue además expositor en el panel La izquierda y la cuestión nacional: Construyendo la solidaridad sin excepción. Participó junto Eman Abdelhadi, escritora, profesora y socióloga de la Universidad de Chicago, Reza Rezaian, miembro de la Izquierda Unida de Irán y del sindicato gráfico de Teherán y Tanya Vyhovksy, senadora por el estado de Vermont, miembro de Socialistas Democráticos de América (DSA. sigla en inglés) que actúa dentro del Partido Demócrata. Simón Rodríguez ratificó la postura de la UIT-CI de apoyar la causa justa de los pueblos de Ucrania e Irán, sin apoyar a las direcciones y sus gobiernos.

La delegación también tuvo intercambios con sectores de la izquierda, con miembros de la DSA, entre otros, y, en especial, participó de eventos organizados por el Colectivo Tempest, que es una organización de la izquierda trotskista, con la cual hubo intercambios políticos entre ambas corrientes.
La UIT-CI quedó invitada a participar del evento Socialismo 2027.

Corresponsal

 
 

 

 

 

 

Prensa UIT-CI

3/08/2026. Desde el 3 de septiembre el pinochetista Kast recibirá a otros miembros de la ultraderecha en la ciudad de Santiago, en donde se reunirán para seguir aplicando planes de ajuste y represión contra la clase trabajadora y los pueblos que lucha. En la jornada de hoy se realizan importantes movilizaciones estudiantiles, de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud que enfrenta al gobierno se Kast y sus aliados ultraderechistas. Reproducimos la declaración del Movimiento Socialista de las, los y les Trabajadores, sección chilena de la UIT-CI.


“Una alianza internacional contra el socialismo”. Con estas palabras se presenta el Foro Madrid, que este 3 de septiembre reunirá en Santiago a representantes de la ultraderecha internacional. Organizado por la Fundación Disenso, ligada al partido español VOX, contará con figuras como Javier Milei, José Antonio Kast y Santiago Abascal, además de dirigentes y representantes de la extrema derecha de distintos países.

Esta lucha contra la izquierda comienza a adquirir una dimensión mucho más peligrosa cuando deja de ser solamente un discurso partidario y se transforma en política de Estado. En esa misma línea, la administración de Donald Trump convocó este año en Washington a representantes de distintos gobiernos para lanzar una ofensiva internacional contra lo que denomina “terrorismo de la izquierda radical”. Marco Rubio fue explícito al definir a quiénes se refería: “Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas”.

No podemos separar esta ofensiva internacional de lo que ocurre dentro de nuestro país. Kast impulsa una reforma de seguridad que fortalece las atribuciones del Ejecutivo y los aparatos represivos del Estado, amplía los estados de excepción y entrega nuevas herramientas legales que pueden utilizarse para perseguir organizaciones sociales y políticas y criminalizar la protesta. Mientras sus aliados internacionales convierten a la izquierda y a quienes luchan en una amenaza para la seguridad, en Chile se fortalecen las herramientas represivas del Estado.

La ofensiva tampoco se limita a la izquierda organizada. Foro Madrid llama explícitamente a “combatir” lo que denomina “ideología de género”, junto al “ecologismo radical” y el “indigenismo”. Su llamada batalla cultural es una declaración de guerra contra derechos conquistados durante décadas de lucha por distintos sectores oprimidos. El derecho al aborto, el reconocimiento de las diversidades sexuales y de género y las políticas contra la discriminación son transformados en enemigos que deben ser derrotados. Detrás de su defensa de los “valores tradicionales” se encuentra un proyecto que pretende hacernos retroceder en derechos conquistados mediante años de organización y movilización.

Por eso no eligieron Chile por casualidad. En la convocatoria oficial del encuentro sostienen que “Chile no es solo una sede. Es una demostración de que la reconquista es posible”. Celebran el rechazo constitucional de 2022 y el triunfo de Kast como demostraciones de que es posible derrotar políticamente a la izquierda y hacer retroceder el proceso abierto por las movilizaciones de los últimos años. Para Foro Madrid, Chile es hoy un ejemplo que pretenden extender al resto del continente.

Pero mientras celebran sus triunfos electorales, sus gobiernos protagonizan desastrosos resultados económicos para millones de familias trabajadoras en Chile, Bolivia, Argentina, Colombia, Perú y otros. Lo común en estos países hoy es crecimiento de la pobreza y el desempleo, mientras recortan derechos sociales y bajan impuestos a los empresarios. La fórmula siempre es la misma.

[…]

 

¿De qué soberanía hablan entonces?

Su nacionalismo termina donde comienzan los intereses del imperialismo yanqui. Hablan de soberanía mientras aceptan que Estados Unidos defina cuáles deben ser nuestros aliados, nuestros enemigos y hasta nuestras relaciones económicas. Hablan de libertad mientras respaldan la ofensiva de Trump sobre América Latina y su política de amenazas, sanciones y presiones económicas contra quienes no se subordinan a los intereses de Washington.

La misma contradicción aparece frente al genocidio que el Estado de Israel lleva adelante contra el pueblo palestino y frente a las agresiones contra Irán. Quienes proclaman permanentemente el derecho de las naciones a defender sus fronteras y su soberanía abandonan rápidamente esos principios cuando quien bombardea, interviene o amenaza es Estados Unidos o uno de sus principales aliados.

Su “libertad económica” tampoco significa libertad para los trabajadores y los pueblos. Significa libertad para los grandes capitales, mientras para los trabajadores significa ajuste, precarización y pérdida de derechos. Y para imponer ese programa necesitan restringir derechos democráticos, fortalecer los aparatos represivos y construir enemigos internos sobre quienes descargar el descontento provocado por sus propias políticas.

Este 3 de septiembre se dará cita en Santiago una internacional que se organiza abiertamente para combatir a la izquierda, atacar derechos conquistados y fortalecer una nueva ofensiva imperialista sobre América Latina. Ellos se organizan internacionalmente. Nuestra respuesta tampoco puede limitarse a observarlos.

Es urgente construir una convocatoria unitaria para salir a las calles. La CUT, la CONFECH, sindicatos, organizaciones estudiantiles, feministas, de las disidencias sexogenéricas, medioambientales, de derechos humanos, territoriales, sociales y políticas tenemos que levantar una respuesta común frente a esta ofensiva.

Nuestra historia ya conoce los discursos sobre “libertad” utilizados para justificar el dominio imperialista, el saqueo económico y la represión contra quienes luchan. También conocemos la fuerza que tenemos trabajadores, estudiantes y sectores populares cuando nos organizamos y movilizamos.

Frente a la ultraderecha y el imperialismo, nuestra respuesta está en las calles.

 

Movimiento Socialista de las, los y les Trabajadores
2 de septiembre de 2026

Partido Socialismo y Libertad, sección venezolana de la UIT-CI

Rechazamos enérgicamente el acuerdo petrolero suscrito entre el gobierno interino de la “respetable” Delcy Rodríguez, como la llamó el ultraderechista Trump, y la administración estadounidense encabezada por él.

Estamos en presencia de un acuerdo leonino que entrega a Estados Unidos casi una cuarta de las reservas del petróleo venezolano, por un lapso de 100 años, según la Casa Blanca, y 25 años renovables, según el gobierno venezolano.

Incluso un diario del imperialismo estadounidense como el New York Times, lo califica de “nuevo colonialismo”, mientras que El País de España lo caracteriza como una “privatización” del sector petrolero venezolano. Mientras que el propio Trump en su cuenta de la red social Truth Social dijo que era “un regalo de Venezuela para Estados Unidos”.

Este acuerdo con Estados Unidos es un nuevo y más profundo avance en la entrega desaforada de nuestros recursos, llevada adelante por el gobierno de Delcy Rodríguez, en el contexto de su pacto con el imperialismo estadounidense en marcha desde el pasado mes de enero.

Pasaron 27 años con un discurso supuestamente antiimperialista, asegurando que íbamos al socialismo, y hoy entregan nuestro petróleo al imperialismo y acuerdan con el sionismo que ejecuta un genocidio en Gaza. Atrás quedaron las palabras de Diosdado Cabello que aseguró que “ni una gota de petróleo para Estados Unidos si nos agrede”.

Se trataría de un contrato por 25 años, con posibilidad de renovarse, por el cual Estados Unidos tendría el control operativo y de comercialización de 65 mil millones de barriles de petróleo en ese periodo. Esto equivale aproximadamente a 21,5% de las reservas de Venezuela, el país con las mayores reservas probadas del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles de petróleo.

Este petróleo se incorporaría a las reservas estratégicas de Estados Unidos, que en este momento se encuentran en su nivel más bajo desde 1983, a consecuencia de la guerra con Irán. Además sin costo para el país. Quien pagaría el costo será el pueblo venezolano con más expoliación y saqueo.

Mediante el convenio se entregarían 17 pozos greenfields (campos verdes o nuevos) y 8 nuevos bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco. Estados Unidos tendría trato preferencial para adquirir el 20% de la producción petrolera futura ¡a precio de costo!

El negocio se estructuraría mediante Contratos de Participación Productiva entre Pdvsa y la empresa privada North American Blue Energy Partners (Nabep), propiedad de Alejandro Betancourt, uno de los “bolichicos”, responsable del negociado turbio con las plantas termoeléctricas en el marco de la crisis eléctrica en 2010. Acusado de blanqueo de capitales en Suiza y España, y que ahora es protegido de Marcos Rubio y Trump.

En dichos contratos Pdvsa tendría una participación accionaria del 45% y Nabep un 55%. Por su parte el gobierno estadounidense tendría una participación accionaria en Nabep del 35%.

Supuestamente, el acuerdo traería al país inversiones de más de $100.000 millones de dólares, y un ingreso en impuesto para el Estado venezolano de unos $209.335 millones.

Esto significa que por cada barril producido y vendido ingresarían al país $19. Pero las cuentas no cuadran. De acuerdo a la cifra total de ingresos presentada por la presidenta interina, en realidad el costo del barril de petróleo sería de apenas $3,22. Esto representaría un 4,7% del precio actual que se ubica aproximadamente en $80.

Delcy Rodríguez justificó el acuerdo con Estados Unidos diciendo que, tener las reservas más grandes del mundo no era suficiente y que hace falta “inversión, tecnología, infraestructura, capacidad productiva”, que sería lo que supuestamente aportaría Estados Unidos. En la práctica utilizó los mismos argumentos que en el pasado usó Luis Giusti y el gobierno de Caldera para defender la “apertura petrolera”, un primer gran intento de privatizar el sector.

La materialización de este acuerdo significaría regresar a las condiciones coloniales en que se explotaba el petróleo venezolano en la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Las mismas de explotación y expoliación imperialista que llevaron al estallido de la histórica huelga petrolera de 1936.

El acuerdo suscrito entre el gobierno venezolano y el de Estados Unidos es clara expresión del plan colonial del imperialismo para toda América Latina, manifestado en el documento “Estrategia Nacional de Seguridad”, publicado en diciembre de 2025, en el cual Estados Unidos reflota la tristemente célebre Doctrina Monroe (América para los americanos), ahora complementada con el Corolario Trump de más sujeción y expoliación de los recursos de Venezuela y todo el continente.

Es falso que las inversiones extranjeras traerán bienestar y mejores salarios para el pueblo. La historia de América Latina demuestra todo lo contrario. La penetración de las transnacionales solo ha ocasionado más saqueo de nuestras riquezas, explotación brutal de las trabajadoras y trabajadores, y una mayor injerencia de las grandes potencias imperialistas en nuestros países.

Desde el Partido Socialismo y Libertad siempre hemos dicho que la salida a los graves problemas del pueblo venezolano no vendrá de la mano de Estados Unidos, de China, Rusia, todos países imperialistas, ni tampoco de las transnacionales y sus socios de las empresas privadas nacionales.

Por ello es necesario y urgente colocar nuestra principal industria en manos de sus trabajadores, técnicos y profesionales, abogando porque Pdvsa y el petróleo sean 100% nacionales, sin empresas mixtas ni Contratos de Participación Productiva. Hay que terminar con el control de Estados Unidos sobre los ingresos petroleros; exigir el fin de todas las sanciones imperialistas, y que se liberen todos los recursos represados en el exterior. Hay que derogar las leyes entreguistas de minas e hidrocarburos, para que todos esos cuantiosos recursos se destinen a salarios, pensiones, salud, educación y recuperación de los servicios públicos. Pero esto solo lo lograremos con la movilización masiva del pueblo venezolano. Creando un gran movimiento nacional contra el imperialismo, en defensa de la soberanía y de todos nuestros recursos naturales.

1 de septiembre de 2026

Adolfo Santos

El 4 de octubre se realizarán elecciones en Brasil. Se elegirán presidente y vice, gobernadores, senadores y diputados nacionales. 

La disputa se concentra en las dos principales fuerzas políticas, la alianza de Luiz Inácio Lula da Silva con el empresario Geraldo Alckmin y el bolsonarismo, apoyado por Donald Trump. La mayoría de las encuestas los colocan en una disputa muy ajustada, aunque con una leve ventaja para Lula.

Con la segunda población más grande de América y el segundo PBI del continente, Brasil tiene una importancia estratégica. Por eso, esta elección despierta un gran interés. Como en otros países de la región, el hartazgo con la falta de soluciones y el doble discurso de los gobiernos de la izquierda reformista, que no avanzan en medidas de fondo a favor de las masas populares, ayudaron a fortalecer salidas mesiánicas de ultraderecha. Es lo que vimos con el chavismo en Venezuela, con Evo Morales en Bolivia, con Gabriel Boric en Chile, con Gustavo Petro en Colombia e incluso con el peronismo kirchnerista en nuestro país. Los fracasos de estos gobiernos capitalistas de conciliación de clases colocaron en escena a la ultraderecha en Latinoamérica.

En Brasil no fue diferente. Para ganar elecciones y mantenerse en el poder, Lula y el PT abandonaron su programa original de gobierno de las y los trabajadores y se aliaron con sectores de la burguesía brasileña. No por casualidad, en sus primeros mandatos el vice de Lula fue José Alencar, un gran industrial textil de Minas Gerais que en aquella época pertenecía al PL, partido que hoy cobija a los Bolsonaro. También colocó como presidente del Banco Central a Henrique Meirelles, CEO mundial del BankBoston. Actualmente, su compañero de fórmula es Geraldo Alckmin, un conservador vinculado históricamente al Opus Dei, exgobernador de São Paulo por el PSDB, donde aplicó represión y duros ajustes contra la educación y la salud.

Ese abandono del PT de su programa originario provocó la ruptura de un importante sector de dirigentes y activistas que en 2004 fundaron el PSOL. La nueva organización levantó un programa clasista, antiimperialista e internacionalista. Lamentablemente, por el oportunismo electoralista de su dirección mayoritaria, terminó aliándose nuevamente al PT, sumándose a cargos políticos y ministeriales y abortando un proyecto importante para la clase trabajadora. Ese giro oportunista determinó en 2023 la salida de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), sección de la UIT-CI. Sin embargo, corrientes que se reivindican del trotskismo, como el MES que encabeza Luciana Genro y otras, continúan siendo parte de este frente de colaboración de clases que llevará a una nueva frustración a la clase trabajadora.

Las alianzas del PT sólo le permiten repartir las migas del banquete

Después de cuatro mandatos, interrumpidos por uno de Jair Bolsonaro, Lula y el PT no revirtieron los graves problemas de las y los trabajadores, no enfrentaron al sistema financiero internacional ni provocaron un cambio estructural con la ruptura con la economía capitalista. La Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), denuncia esta situación. “En medio de un escenario de gran injerencia de los Estados Unidos, Lula no responde correctamente. Hace discursos y adopta medidas mínimas, pero no enfrenta a la Casa Blanca, Trump, las Big Techs y los nazisionistas de Israel […] Mientras tanto, mantiene una política económica al servicio de las multinacionales y los empresarios, ataca el salario y disminuye la inversión pública” (Combate Socialista Nº 218).

Las alianzas electorales y los compromisos económicos con sectores de la burguesía le impiden aplicar políticas de impacto popular y lo limitan a repartir las migas del banquete. Lula y el PT hacen concesiones al agronegocio y al sistema financiero y entregan las tierras raras a empresas ligadas al gobierno de Trump. Han implementado profundos ajustes a la educación y la salud. Como en Argentina, el problema del endeudamiento popular es gravísimo y afecta a más de 80 millones de personas adultas. Avanzaron con las privatizaciones y amenazan con una nueva reforma jubilatoria en su próximo mandato. Todo al servicio de mantener un “superávit saludable”, como exige el sistema financiero.

Tierra fértil para la ultraderecha

Esto explica el crecimiento de la ultraderecha. El bolsonarismo, agente directo de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, defensor de la dictadura, misógino y que amenaza los derechos de las y los trabajadores, disputa de igual a igual con el frente encabezado por el PT por responsabilidad del gobierno de Lula. En 40 años de democracia burguesa, ningún partido patronal o de izquierda reformista consiguió resolver los graves problemas de exclusión social. A pesar de tener el mayor PBI de América Latina, Brasil ocupa apenas el 8º lugar en distribución de renta per cápita. Una tendencia que se sigue agravando a pesar de los 15 años de gobiernos petistas.

Es cierto que Lula y Bolsonaro no son lo mismo. Uno surgió como dirigente de las huelgas del movimiento obrero contra la dictadura y el otro de las entrañas de esa misma dictadura. Sin embargo, ninguno de los dos proyectos se propone revertir la desigualdad social, ya que para eso tendrían que enfrentar los grandes intereses económicos, algo que no han hecho en sus años de gobierno. Los Bolsonaro son agentes directos del trumpismo. Aplauden cuando el gobierno yanqui aplica sanciones económicas a Brasil. Están hermanados con Javier Milei en ese cipayismo y negaron los efectos de la pandemia de Covid-19, que causó oficialmente 716 mil muertes en Brasil, el segundo país con mayor número total de fallecimientos. Por eso, como popularizó la lucha de las mujeres en 2018, decimos categóricamente #EleNão (Él no).

Las diferencias de discurso entre los principales candidatos, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, no pueden ocultar que ambos sectores gobernaron y gobiernan para los grandes grupos económicos y no para resolver los problemas de las masas populares. La única salida será construir una alternativa con independencia de clase, con un programa al servicio de la clase trabajadora y los sectores populares, que luche por un gobierno de las y los trabajadores.

Adolfo Santos

Se impone construir una alternativa diferente, no solo para este proceso electoral, sino también para ayudar a que surja una nueva dirección política para intervenir en las luchas y avanzar en los cambios de fondo. Una alternativa que se proponga luchar por un gobierno de las y los trabajadores y sectores populares. Hay que seguir el ejemplo de las mujeres que luchan contra el femicidio y por la criminalización de la misoginia, y hacer lo mismo para revertir las pérdidas salariales y de las jubilaciones; enfrentar los tarifazos; combatir la catástrofe ambiental y los ataques políticos y económicos del trumpismo; destinar recursos para salud y educación y no para el sistema financiero; poner fin a la represión contra el pueblo negro y las favelas y exigir cárcel a los corruptos, entre otras medidas.

Necesitamos una política que defienda la soberanía nacional, que garantice los derechos de las y los trabajadores y enfrente los intereses económicos de los poderosos. La CST, corriente hermana de Izquierda Socialista en Brasil, viene luchando por la unidad en las luchas y la construcción de un polo unitario de la izquierda independiente cimentado en un verdadero programa de izquierda, independiente de los sectores burgueses.

En ese camino, en estas elecciones la CST llama a las y los luchadores, al movimiento de mujeres, a la juventud y a los sectores populares a sumarse a esta batalla y apoyar a la izquierda independiente, votando las candidaturas presentadas por el PSTU, Hertz Dias y Vanessa Portugal para presidente y vice, y sus demás candidatos a los gobiernos de los estados, diputados y senadores. Como expresión de esa alternativa de independencia política y en defensa de un programa de izquierda, la CST integra las listas del PSTU presentando las candidaturas socialistas, revolucionarias y feministas de Bárbara Sinedino (Río de Janeiro), Lorena Fernandes (São Paulo) y Mariza Santos (Pará), quienes disputarán una banca como diputadas nacionales en sus respectivos estados.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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