La catástrofe humanitaria que vive Venezuela por causa del doble sismo exige la más amplia solidaridad desde todos los sectores. Miles de muertos y heridos, decenas de miles de desaparecidos bajo los escombros y pérdidas económicas incalculables, son apenas un primer saldo de esta tragedia.
Desde Izquierda Socialista, como parte de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a la clase trabajadora, sectores populares y a la juventud a sumarse a una campaña de solidaridad haciendo un aporte para el sufrido pueblo trabajador venezolano.
Impulsamos esta campaña de forma independiente del gobierno venezolano y de cualquier otra institución oficial. Será enviado a las y los compañeros del Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en aquel país, y de la corriente sindical Ccura, para que ellos, que están trabajando junto a las y los damnificados lo destinen a la compra de alimentos, medicamentos, agua potable, abrigos o los elementos que consideren necesarios para aliviar la situación.
Quienes deseen realizar donaciones pueden hacerlo al:
Alias: ayudaPSLvenezuela
CBU: 0290068110000525850707
Banco Ciudad CABA
Escribe Prensa UIT-CI
13 de Julio de 2026. Hussam Abu Safiya es un médico pediatra que trabajaba en la protección de la salud del pueblo palestino. Era director del hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza. Fue detenido ilegalmente por las fuerzas de ocupación de Israel en diciembre de 2024 al momento en que intervinieron el hospital para desalojarlo bajo el argumento de que el lugar era un bastión militar de terroristas. Hussam resistió el desalojo y es acusado de ser colaborador de Hamas. Su encarcelamiento se ejecuta mediante la repudiable Ley de Combatientes Ilegales, con la que Israel detiene a personas -entre ellos otros 13 médicos gazatíes- bajo resolución administrativa sin siquiera la aplicación de un juicio justo.
Durante los primeros días de julio, Hussam fue visitado por su abogado, Nasser Odeh; quien manifestó que el médico encarcelado mostraba visibles signos de violencia extrema y torturas visibles y que teme por su vida. Abu Safiya se encontraba detenido en la cárcel de Ketziot y fue trasladado al centro de detención Rakevet, una sección subterránea del complejo penitenciario de Ayalon donde se intensificaron las agresiones y las torturas. “Tal vez esta sea la última vez que me vean con vida. Me trajeron aquí para matarme” manifestó Hussam a su abogado.
Ante el agravamiento de su crítica situación de salud y los crecientes riesgo de vida, las peticiones de liberación de Hussam Abu Safiya han sido recurrentes y existen sendas apelaciones al Tribunal Superior de Israel para que libere de manera inmediata a Hussam y a los 13 médicos detenidos. Diversas organizaciones, como el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria, y la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado han exigido de manera inmediata su liberación y a nivel mundial, diversas organizaciones han convocado a acciones y movilizaciones en apoyo a los médicos encarcelados.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) somos parte del movimiento global en apoyo a Palestina y exigimos la libertad de Hussam Abu Safiya, los 13 médicos encarcelados y los mas de 9500 presos políticos palestinos que aún se encuentran secuestrados en las mazmorras de Israel.
Repudiamos presencia imperialista y sionista en nuestro país
Escribe Partido Socialismo y Libertad (PSL)
Caracas, 7 de Julio de 2026.- El Partido Socialismo y Libertad (PSL) reitera su solidaridad con todo el pueblo venezolano, golpeado por los terremotos del pasado miércoles 24 de junio de 2026, que hasta ahora han dejado un saldo de 3.535 fallecidos, 16.740 heridos, más de 5.000 familias damnificadas y un número indeterminado de desaparecidos que, según la ONU, podrían llegar a 50.000 personas.
Sabemos y lo hemos denunciado durante años que el sufrimiento no golpea a todos por igual: son las barriadas populares, las mujeres y los trabajadores, que ya soportaban el brutal ajuste capitalista aplicado por el gobierno, los que hoy enfrentan con mayor rigor las consecuencias del terremoto y las continuas réplicas.
Los movimientos telúricos del 24 de junio revelaron con toda su crudeza el rostro de un gobierno que, tras años de ajuste capitalista, liquidación del salario, desregulación laboral, desinversión sistemática y corrupción generalizada, había demolido la capacidad del país para responder a cualquier emergencia.
Antes del sismo ya existía la catástrofe: la destrucción de los sistemas de agua potable, el colapso del sistema eléctrico, la escasez de gas doméstico, la precariedad del transporte público y el limitado acceso a la gasolina, todo producto de un modelo que favorece al capital privado nacional y a las transnacionales, facilitando el enriquecimiento de una minoría por encima de la vida del pueblo venezolano.
Ahora que estamos ante esta catástrofe socio natural, denunciamos la respuesta improvisada en el establecimiento de llamados campamentos transitorios y la incertidumbre ante una política habitacional que garantice la construcción de viviendas para las familias damnificadas.
Hasta ahora el gobierno no ha presentado un plan claro de reconstrucción ni de reubicación de las familias afectadas; por el contrario, ha optado por el desarraigo, enviando a muchos damnificados al interior del país con pasajes gratuitos y bonos de miseria, como solución propagandística que evade el verdadero problema de fondo. No se resuelve una crisis habitacional “exportando” a los pobres fuera de la vista de las cámaras.
Repudiamos la presencia militar estadounidense e israelí
Repudiamos la masiva presencia de militares y agentes del gobierno ultraderechista de Donald Trump en nuestro país. En este momento hay más de 2.000 militares y funcionarios estadounidenses en Venezuela, entre ellos unos 900 marines, que controlan operaciones en sitios estratégicos como el aeropuerto de Maiquetía y el puerto de La Guaira.
El Comando Sur de Estados Unidos anunció el despliegue de drones, helicópteros de combate, el buque de transporte anfibio USS Fort Lauderdale (LPD 28), el buque de combate litoral USS Billings (LCS 15), además de aeronaves de transporte estratégico C-17 Globemaster y C-130 Hercules, aeronaves de ala rotatoria MV-22 Osprey y helicópteros UH-1Y Venom, todos del Cuerpo de Marines, y helicópteros CH-47 Chinook del ejército de EE. UU.
Consideramos que una presencia militar de tal magnitud en un país que acaba de sufrir un doble terremoto impone riesgos políticos y operativos. La situación amerita una respuesta civil coordinada ante la grave situación social y económica de miles de damnificados, numerosos heridos y personas fallecidas.
Esta supuesta ayuda humanitaria de Estados Unidos puede ser un intento de avanzar en un mayor control político y económico de nuestro país, tal como ocurrió con Haití después del terremoto de 2010.
Rechazamos igualmente la llegada a suelo venezolano de delegaciones de Israel, como el Comando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Magen, Ready for Rescue, SmartAID y Zaka. No se trata de ayuda humanitaria desinteresada; más bien, es una operación propagandística diseñada para lavar la imagen de genocidas que imponen en Palestina un régimen racista de apartheid.
Una entidad que bombardea hospitales, escuelas y campos de refugiados en Gaza no tiene autoridad moral ni legitimidad para presentarse como salvadora en Venezuela. Aceptar a sus delegaciones militares bajo fachada humanitaria es permitir que el aparato de guerra sionista use el dolor de nuestro pueblo como vitrina de relaciones públicas.
Nada de esto es casual. La presencia militar desproporcionada de Israel y Estados Unidos es consecuencia del pacto entreguista del gobierno de Delcy Rodríguez con el imperialismo estadounidense, mediante el cual no solo se cede el petróleo y demás riquezas del país, sino también la soberanía territorial y el control de activos estratégicos altamente sensibles.
Repudiamos a los sectores patronales que convalidan la injerencia imperialista
Desde el Partido Socialismo y Libertad denunciamos a los sectores de la oposición patronal que han naturalizado la agresión y la presencia imperialista, y convalidan este entreguismo. María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Elsa Solórzano, Carlos Ortega, entre otros dirigentes, son responsables de haber pedido intervención extranjera durante años y hoy guardan un silencio funcional ante la entrega de la soberanía nacional, porque coincide con su propia agenda de sometimiento al capital transnacional.
De la misma forma, denunciamos a sectores que, desde el movimiento sindical, actúan como operadores políticos de estas agendas, como es el caso de la Coalición Sindical, quienes pretenden cabalgar sobre la tragedia para pedir que EE. UU. les organice unas elecciones y producir lo que denominan un cambio político, en un momento en el que el pueblo venezolano está abocado a rescatar a sus familiares y a atender la grave crisis humanitaria que estamos atravesando.
Emplazamos con la misma firmeza a las direcciones sindicales tradicionales y, en especial, al Acuerdo Nacional Unitario. Su silencio cómplice ante la instalación de delegaciones militares extranjeras y la negociación secreta con Washington los convierte en garantes pasivos de la entrega de la soberanía. La clase trabajadora requiere de una dirección sindical independiente de los patronos privados y del gobierno, de los partidos burgueses y del imperialismo, que ponga en el centro los intereses de la clase trabajadora y del pueblo pobre, y que rompa con los sectores patronales que quieren poner a las y los trabajadores a la cola de sus intereses.
Hay que poner todos los recursos al servicio de los afectados por la tragedia
En ese marco, exigimos:
El PSL llama a los sindicatos clasistas y a las organizaciones populares, de mujeres y disidencias, así como a la juventud en general, a organizar de manera independiente centros de acopio y distribución que escapen a la corrupción de la burocracia estatal y garanticen que la ayuda llegue efectivamente a quienes la necesitan. La solidaridad de clase se construye desde abajo; no se decreta desde los despachos.
Julio de 2026
Escribe Adolfo Santos
El Mundial también se juega en los escritorios. La FIFA presentó las pausas de hidratación como una medida para cuidar a los futbolistas frente al calor extremo, pero en esta Copa se aplican de manera obligatoria en todos los partidos, incluso cuando las condiciones no parecen justificarlo. El resultado es evidente: se corta el ritmo del juego y se abre una ventana perfecta para la publicidad.
Fox, que tiene los derechos de transmisión en inglés para Estados Unidos, pagó 485 millones de dólares por la Copa. Se estima que sólo con los avisos durante esas pausas podría recaudar cerca de 250 millones. La pelota se detiene, los jugadores toman agua y las cadenas venden segundos de oro. El deporte más popular del mundo convertido en una tanda. Lejos de utilizar las ganancias en la promoción del deporte desde las escuelas, en apoyar a los clubes de barrios, formadores pobres de atletas millonarios o de invertir en las categorías de base, la FIFA se ha convertido en la mayor multinacional del planeta para garantizar que el dinero del fútbol vaya a parar a los cofres de mega millonarios.
El problema no es sólo la comercialización del fútbol, que existe desde hace décadas. Lo grave es qué se vende en esos espacios. Buena parte de la publicidad mundialista aparece copada por casas de apuestas y marcas de bebidas alcohólicas. Es decir, mientras millones de pibes miran los partidos, les venden la ilusión de que la salida está en jugarse la plata que no tienen o en consumir lo que las mismas empresas presentan como parte natural de la fiesta.
Kylian Mbappé ha rechazado asociar su imagen a casas de apuestas. El capitán francés viene denunciando desde hace años que el juego destruye vidas, especialmente en los barrios populares. Su planteo toca una fibra sensible: los futbolistas que vienen de abajo saben mejor que nadie que las apuestas no son entretenimiento inocente cuando se cruzan con pobreza, frustración y falta de futuro.
En Argentina la postal fue todavía más brutal. Una casa de apuestas usó una imagen de Diego Maradona generada con inteligencia artificial para promocionar el juego. Al Diego, símbolo de potrero, de rebeldía y de amor popular por la pelota, lo hicieron hablar desde una pantalla para vender timba.
El Mundial debería ser una fiesta de los pueblos, no una máquina para que FIFA, cadenas televisivas, cerveceras y empresas de apuestas hagan negocios obscenos. Defender el fútbol también es discutir esto: quién se queda con la plata, qué consumos se promueven y qué lugar le dejan al hincha, al jugador y a los pibes que todavía sueñan con una pelota en el barrio.
Escribe Partido Socialismo y Libertad, sección de la UIT-CI en Venezuela
Los recursos provenientes del petróleo controlados por Estados Unidos, deben colocarse al servicio de las víctimas.
El pasado miércoles 24 de junio, a partir de las 6:04 de la tarde, se produjeron dos sismos casi simultáneos de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, con epicentros en el estado Yaracuy, en centro occidente, a unos 168 kilómetros de la capital. Se trató de un fenómeno inusual y altamente peligroso conocido como doblete sísmico. El mismo afectó la zona central del país y especialmente al estado La Guaira y a Caracas; con severas repercusiones en estados como Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón, Zulia, Yaracuy, Lara, entre otros.
El último parte del gobierno cifra el número de fallecidos en 589 y 2.980 heridos, una cifra que con las horas seguramente seguirá aumentando, lamentablemente. Aún hay muchas personas desaparecidas, las cuales se encuentran bajo los escombros de varias decenas de edificaciones que colapsaron.
Desde el Partido Socialismo y Libertad (PSL) manifestamos al pueblo trabajador venezolano nuestro más profundo dolor ante las innumerables pérdidas de vidas humanas, y las cuantiosas pérdidas materiales, particularmente de viviendas, ocasionando que hasta el momento hayan más de 27 mil personas damnificadas. Nos solidarizamos con los sectores populares y trabajadores y trabajadoras afectadas por los terremotos, y nos unimos en un abrazo solidario con cada familia trabajadora que hoy padece esta tragedia en carne propia.
Un desastre natural en medio de una gran catástrofe social
Esta catástrofe llega en el peor momento para nuestro país. Después de años de corrupción y robo de los recursos provenientes del petróleo; de destrucción de los servicios públicos consecuencia de la reducción del gasto social, y de aplicación de un brutal ajuste capitalista que ha descargado la crisis sobre los hombros del pueblo trabajador. Mientras el gobierno avanza en su pacto con Trump entregando nuestros recursos naturales, prepara despidos en la administración pública y pretende reformar la ley del trabajo en función de los intereses del empresariado.
Un país en precarias condiciones y serias dificultades para enfrentar una catástrofe de la magnitud de la que acaba de producirse. Sin agua, con apagones eléctricos crónicos, con un transporte deficiente, sin gas, escasez de gasolina, con millones de trabajadores sanitarios que se fueron del país por los salarios de hambre, y el sistema de salud destruido después de años de desinversión y severas sanciones imperialistas, aplicadas por Estados Unidos, el mismo país que nos bombardeó hace seis meses y que ahora hipócritamente nos ofrece “ayuda”.
En un reciente informe de la Encuesta Nacional de Hospitales, arrojó que en 2024 había un déficit de cerca del 60 % de la capacidad quirúrgica, con unos cuatro quirófanos operativos en promedio cuando la capacidad arquitectónica por hospital es de unos diez. Además, en el 91 % de los centros hospitalarios los pacientes deben llevar los insumos para ser operados, mientras que el índice de desabastecimiento de insumos de emergencia era del 36 %. Reivindicamos la labor del personal sanitario, que a pesar de la precariedad, trabaja con mística y compromiso para salvar vidas.
Un evento sísmico de tal magnitud y extensión territorial afecta sin distingos a todo el tejido social, pero son los sectores populares, habitantes de las barriadas más pobres, y las trabajadoras y trabajadores, los que sufren las peores consecuencias, producto de las difíciles condiciones sociales en las que viven.
Todos los recursos del Estado deben estar disponibles para atender a las víctimas
Llamamos a todos los sindicatos, consejos comunales y demás organizaciones populares a dar toda su solidaridad a las familias afectadas, activando centros de acopio, controlando la distribución de la ayuda para evitar la corrupción de la burocracia gubernamental.
Le exigimos al gobierno interino de Delcy Rodríguez y a todas las instituciones, que todos los recursos del Estado se destinen de inmediato a los afectados, y a las labores de rescate de las personas que permanecen bajo los escombros. El Banco Central de Venezuela (BCV) inyectó más de 5.500 millones de dólares en efectivo a la banca privada en solo cinco meses para subsidiar a los ricos. ¡Exigimos que esta entrega de dinero al sector privado y la banca se detenga y esos recursos vayan al fondo de emergencia para la atención a los familiares de las víctimas y a la reconstrucción de las viviendas de las personas que quedaron damnificadas! ¡Atención diligente y reconstrucción habitacional inmediata para las víctimas!
El gobierno debe exigir a las grandes empresas nacionales y transnacionales que apoyen económicamente y que las empresas privadas de la construcción pongan a disposición del gobierno toda su maquinaria pesada y equipos para remoción de los escombros y salvar las vidas de cientos de personas que aún permanecen atrapadas en los edificios que colapsaron.
Horas antes de los potentes terremotos, se conoció que el gobierno venezolano hará público que su deuda externa es de 240 mil millones de dólares, y que aspira a cerrar un acuerdo con los acreedores para pagarla. Ante la gravedad de la situación creada por la catástrofe exigimos que el gobierno desista de esto y plantee su condonación.
Ya varios gobiernos del mundo han manifestado su disposición a enviar ayuda material y humanitaria, en ese sentido le exigimos a los gobiernos que aún no se han manifestado, que lo hagan y envíen ayuda al pueblo venezolano que atraviesa por una dramática situación. Por cierto, uno de esos “países” es Israel, que nos envía “ayuda” mientras ejecuta un genocidio en Gaza y toda Palestina.
Exigimos que Estados Unidos levante de una vez por todas las sanciones que aún pesan sobre nuestra economía, particularmente las financieras y petroleras. Rechazamos la emisión de la licencia No. 60 que acaba de emitir la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), la cual facilita el envío y procesamiento de fondos destinados a la asistencia humanitaria, de forma transitoria y solo hasta el mes de octubre, exigimos que sea permanente.
Igualmente exigimos que el imperialismo estadounidense entregue a Venezuela todo el dinero obtenido por venta de petróleo y minerales, y que mantiene represados en el departamento del Tesoro, y que esos recursos se destinen a un fondo especial de emergencia para atender la tragedia.
26 de junio de 2026