Mar 16, 2026 Last Updated 7:42 PM, Mar 16, 2026

Aunque Milei lo niegue / Caen los salarios y el empleo, en el marco de la estanflación


Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Estanflación quiere decir estancamiento (recesión) e inflación a la vez. El peor de los mundos posibles: la economía se hunde, cierran las fábricas, crece el desempleo. Y a la vez siguen subiendo los precios, pulverizando salarios y jubilaciones.

El jueves pasado se conoció el dato de inflación de febrero, medido por el índice de precios al consumidor (IPC Nacional): dio 2,9%.

Apenas un par de días antes, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo había afirmado que daría “alrededor” de 2,6%. Se tuvo que guardar sus afirmaciones en el bolsillo.

La realidad es que ya es insostenible el relato del gobierno de Milei de que están “bajando” la inflación. El IPC viene subiendo sistemáticamente, todos los meses, desde mayo del año pasado. Desde aquel momento, donde el gobierno obtuvo su mejor número (1,5%) a hoy prácticamente se duplicó. Al mismo tiempo, y también sistemáticamente, todos los salarios, sin excepción, perdieron contra la inflación, llevando a una situación dramática al conjunto del pueblo trabajador.

Todo esto se agrava si le agregamos que ese número del 2,9% encima no refleja la realidad. El gobierno no ha permitido que se introduzca la nueva canasta de consumo, por lo que la inflación se sigue calculando con una canasta vieja, de hace veinte años. Para esconder el verdadero número. Por ejemplo, sólo refiriéndonos a este mes de febrero, con la nueva canasta la inflación hubiera dado 3,1%.

Vamos ahora a los componentes de ese número oficial de 2,9%. ¿Cómo se compone? ¿Qué es lo que más subió? La respuesta también es trágica: el mayor incremento se da en la comida (con la carne liderando lejos) y luego le siguen las tarifas de los servicios públicos.

Para marzo se espera un número mayor aún, ahí impactará el incremento de la canasta escolar (que la mayoría de las y los trabajadores ya sintió en el final de febrero, pero por cuestiones estadísticas repercute más en marzo), a lo que hay que sumar los nuevos tarifazos (en estos días vuelve a pegar el transporte). Y, por si fuera poco, la agresión imperialista a Irán ha generado una suba generalizada en el precio del petróleo, que ya ha empezado a repercutir en el valor local de los combustibles.

La recesión

El pueblo trabajador ya hace muchos meses que no llega a fin de mes. Fuimos monitoreando cómo la situación se agravaba mes a mes, casi desde el mismo comienzo del gobierno de Milei. Hasta mediados del año pasado la forma de arreglarse era comprar a crédito, llegando a la aberración de usar la tarjeta de crédito para comprar comida. Y después al vencimiento sólo poder pagar el mínimo (lo que, con las tasas de interés usureras, era un excelente negocio para los bancos). Pero cuando se tira mucho del hilo, éste finalmente se rompe. Todos los datos indican que la morosidad está en niveles récord. Esto quiere decir que, cuando no se pudo pagar la tarjeta, ni siquiera el mínimo, se sacó un préstamo bancario para cancelarla (a una tasa mayor aún). Luego no se pudo pagar la deuda de ese préstamo, y se sacó otro, probablemente con una Fintech, como Mercado Pago o Naranja. Hoy no se están pagando tampoco estas deudas. Crece incluso la morosidad con tarjetas de supermercados o casas de electrodomésticos. La conclusión: la clase trabajadora y sectores populares están financieramente quebrados.

Cae la industria, la construcción y el comercio. ¿Qué pasa con lo que crece?

No se vende nada, por ende, cae también la producción. La industria está con una capacidad instalada en el punto más bajo de su historia, apenas del 53%, o sea que una máquina de cada dos está paralizada. En algunos sectores, como los textiles o las terminales automotrices, están paradas el 75% de las máquinas. El comercio se hunde, ya que el consumo popular viene cayendo en picada. También está casi parada la construcción, tanto por la paralización de obras en viviendas como por el congelamiento de la obra pública.

Todo esto explica la consecuencia más dramática de la motosierra, 22.000 empresas menos desde que asumió Milei, con 300.000 puestos de trabajo menos, incluyendo el brutal ajuste en el sector público.

El presidente Milei y los ministros Caputo y Sturzenegger, increíblemente niegan sus propios datos oficiales, argumentando que “se puede haber perdido algunos puestos de trabajo, pero se abrieron otros”. ¡Mentira! Miremos los rubros “estrellas”, los únicos que han crecido en 2025. Agricultura y Ganadería, que incluye nada más ni nada menos que al complejo agroexportador sojero, creó sólo 3.583 puestos de trabajo netos nuevos el año pasado. El rubro “intermediación financiera”, que estadísticamente mostró un fuerte crecimiento por la bicicleta de los grandes pulpos, sin embargo no creó un sólo puesto de trabajo, por el contrario, echó gente. Redujo sus dotaciones en 5.059 puestos. Y Minas y Canteras, el rubro “estrella” de la megaminería, el RIGI, del supuesto crecimiento vía saqueo del litio, el oro y el cobre, también redujo puestos de trabajo netos, hay 8.788 trabajadores menos. Esto es lo que ningún discurso puede ocultar, ya que son datos oficiales de la Secretaría de Trabajo.

Del otro lado, lo sabemos, está la realidad de millones, que buscan desesperadamente sobrevivir, y sólo les queda ser superexplotados subiéndose a plataformas como Uber, Didi, Cabify, Pedidos Ya o Rappi.

Este es el “plan económico” de Milei, un programa al servicio del pago de la deuda externa a los pulpos acreedores y al FMI, y de las superganancias de un puñado de grandes multinacionales.

Ante esta realidad, el pueblo trabajador sigue luchando. Ahí están las y los trabajadores de FATE, resistiendo el cierre. O las y los docentes universitarios, iniciando un importante plan de lucha. Acompañados por el sindicalismo combativo y el Frente de Izquierda Unidad, de los cuales Izquierda Socialista es parte con dirigentes como Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general de la Unión Ferroviaria Oeste, Mónica Schlotthauer, diputada provincial y delegada ferroviaria, Soledad Mosquera secretaria general de Ademys y Juan Carlos Giordano diputado nacional electo, entre otras y otros.
También tenemos que reclamar a la CGT un plan de lucha en serio por aumento de salarios, jubilaciones y contra los despidos.

Todo esto tiene que reflejarse en una gran marcha unitaria el próximo 24 de marzo, a 50 años del golpe genocida que, debemos recordarlo, se produjo con el objetivo de implementar un plan económico similar al actual. Y que todavía sufrimos vía su herencia maldita: la ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta deuda externa. Te invitamos a marchar junto a Izquierda Socialista en todo el país, para gritar bien fuerte: ¡Son 30 mil! ¡Fue Genocidio! ¡No al pago de la deuda externa! ¡Por un plan económico alternativo, obrero y popular!

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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