Escribe Francisco Moreira
En su Declaración de Principios, votada por 200 dirigentes sindicales, el laborismo dejó patente el carácter de clase del partido, preservando su independencia organizativa y de acción política. Pero tras el triunfo electoral, Perón ordenó su disolución y encarceló a Cipriano Reyes.
“Que la mayoría del pueblo, constituida por obreros, empleados y campesinos conjuntamente con profesionales, artistas e intelectuales asalariados, así como por pequeños comerciantes, industriales y agricultores, forma la clase laborista que necesita unirse en su propia defensa y en bien del progreso del país.”
“Que la minoría constituida por latifundistas, hacendados, industriales, comerciantes, banqueros y rentistas, y todas las variedades del gran capitalismo nacional o extranjero, tiene profundas raíces imperialistas” […]
“Que para ello es indispensable que una fuerza política nueva, con empuje revolucionario, aunque con serenidad y tolerancia, proceda a remover las causas de esas injusticias” […]
“Que la clase trabajadora argentina en este movimiento siente como suyos los anhelos e ideales de los trabajadores del mundo luchando al igual que ellos por una mayor justicia social y una mejor distribución de la riqueza, dentro de una auténtica democracia y en un clima de absoluta libertad.”1
1. Citado por Ernesto González.
Op. Cit.
Foto de portada: Presentación del acto.
Escribe José “Pepe” Rusconi
El viernes 19 de septiembre, en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata, se llevó a cabo un emotivo acto para recordar a los ocho militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) asesinados por bandas fascistas los días 4 y 5 de septiembre de 1975, en la antesala del golpe de Estado. La actividad fue organizada por la Comisión por Memoria y Justicia por la Masacre de La Plata, integrada por familiares, amigos, compañeros de militancia y partidos de izquierda, entre ellos Izquierda Socialista.
El lugar estuvo colmado de militantes y activistas de distintas generaciones. Entre los asistentes se encontraban referentes de derechos humanos como Elsa Pavón (Abuelas de Plaza de Mayo-Asociación Anahí), Marta Úngaro (hermana de Horacio Úngaro, desaparecido en la Noche de los Lápices), Carlos Zaidman (AEDD) y María Laura Bretal (Justicia Ya!).
El acto comenzó con las intervenciones de los abogados de derechos humanos Guadalupe Godoy y Eduardo “el Negro” Soares, quienes denunciaron la impunidad que persiste alrededor de estos crímenes y destacaron la importancia de sostener la lucha por justicia, tanto en este caso como en las causas de lesa humanidad ocurridas antes y después de la dictadura militar. Integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria entregaron a los familiares los legajos policiales de algunos de los militantes asesinados, parte del archivo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense.
Amigos y compañeros compartieron recuerdos cargados de emoción sobre Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Roberto “Laucha” Loscertales, Ana María Guzner Lorenzo, Lidia Agostini, Carlos “Diki” Povedano, Oscar Lucatti y Patricia Claverie. También se recordó a Susana Zaldúa y Susana Guzner, hermanas de Adriana y Ana María, quienes lucharon hasta el final de sus vidas para lograr justicia.
En el bloque de intervenciones políticas tomó la palabra la diputada provincial electa Mónica Schlotthauer, en representación de Izquierda Socialista. Recordó que los crímenes de la Triple A fueron el prólogo del terrorismo de Estado que luego instauraría la dictadura.
“El reclamo de justicia ha escrito los nombres de los compañeros de la masacre de La Plata junto a los de la masacre de Pacheco, Rodolfo Ortega Peña y otros miles asesinados por la Triple A”, expresó Mónica. “Esto obligó a reconocer una verdad histórica e incómoda: el terrorismo de Estado empezó con el gobierno antiobrero de Isabelita, un gobierno peronista, respaldado por la putrefacta burocracia sindical”.
Mientras evocaba la memoria de los caídos, la dirigente trazó un puente entre aquella etapa y las luchas actuales. Recordó que en los años previos al golpe se organizaron coordinadoras obreras que lograron unir a miles de trabajadores de distintas fábricas y sindicatos en un frente común de lucha.
“La rebeldía de esos años puso de pie a las coordinadoras que unían a la clase obrera, desde Ensenada hasta Tigre”, afirmó. “Ese ejemplo marcó a toda una generación, incluida la nuestra, y por eso seguimos peleando por la unidad de los luchadores para derrotar a la burocracia sindical que sigue entregando nuestras conquistas”.
Schlotthauer reivindicó también el legado político de los militantes homenajeados, enmarcando sus vidas en la construcción de un partido revolucionario para la clase trabajadora.
“Desde el morenismo seguimos insistiendo en la necesidad de partidos obreros que lleven a la clase trabajadora al poder y avancen en la construcción del socialismo”, dijo. “Cada año que pasa le da la razón a la lucha de nuestros compañeros asesinados”.
El acto contó con la presencia de una amplia delegación de Izquierda Socialista, entre ellos la diputada nacional Mercedes de Mendieta, la legisladora porteña, Mercedes Trimarchi; Miguel Sorans y Mercedes Petit, dirigentes del PST de aquel momento, junto a militantes de larga trayectoria en la corriente morenista.
Desde la Flotilla Global Sumud, camino a Gaza, enviaron sus saludos el diputado nacional Juan Carlos Giordano y Ezequiel Peressini, quienes participan en una misión internacional en apoyo al pueblo palestino.
El momento más emotivo llegó con la lectura del documento unitario por parte de Nora Zaldúa, hermana de Adriana. Entre aplausos y lágrimas, se reafirmó el compromiso de seguir luchando por justicia y por la causa por la que los ocho militantes dieron la vida.
El cierre se dio con todos los presentes de pie, levantando sus puños y entonando La Internacional, himno de la clase trabajadora. Así se selló la promesa de mantener viva la memoria y de continuar la pelea por la que lucharon Adriana, Hugo, Laucha, Ana María, Lidia, Diki, Oscar y Patricia.
“Vamos a seguir reclamando justicia y repetiremos sus nombres el día que logremos el triunfo definitivo: el día en que los trabajadores gobiernen hacia el socialismo”, concluyó Schlotthauer, arrancando una ovación.

Mónica Schlotthauer habló en nombre de Izquierda Socialista
Escriben José “Pepe” Rusconi y Federico Novo Foti
El 4 y 5 de septiembre de 1975 ocho jóvenes militantes del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), antecesor de Izquierda Socialista, fueron asesinados en La Plata por bandas fascistas que contaban con la protección del gobierno de Isabel Perón. El hecho fue conocido como la “Masacre de La Plata”. Hoy, Izquierda Socialista junto a la Comisión por la Memoria y Justicia de la Masacre de La Plata seguimos exigiendo justicia para nuestros compañeros y compañeras caídos. También seguimos reivindicando su pelea por la construcción de un partido revolucionario que luche por el socialismo.
En la noche del 4 de septiembre, una delegación de cinco militantes del PST, encabezados por Roberto “Laucha” Loscertales, activista y trabajador despedido del Astillero Río Santiago, se dirigía en un vehículo hacia la Petroquímica Sudamericana (hoy Mafissa). Llevaban comida y dinero para el fondo de huelga de sus trabajadores, que se encontraban ocupando la fábrica por aumento salarial. Con el “Laucha” estaban: Hugo Frigerio, delegado del Ministerio de Obras Públicas (MOP); Adriana Zaldúa, también delegada del MOP, dirigente de la Juventud Socialista y estudiante de la Facultad de Arquitectura (UNLP); Ana María Guzner, ex delegada del gremio no docente de la universidad (ATULP); y Lidia Agostini, odontóloga que trabajaba en un dispensario municipal. Pero ellos nunca llegaron a la fábrica. En el camino su vehículo fue interceptado y fueron secuestrados. Al día siguiente, sus cuerpos acribillados a balazos fueron encontrados en La Balandra, un descampado en Berisso.
El 5 de septiembre, al confirmarse la noticia de los fusilamientos, el PST comenzó una campaña de denuncia. Los trabajadores del MOP paralizaron las tareas como expresión de protesta, también los no docentes de la UNLP. En Petroquímica colgaron una bandera que acusaba al patrón: “Curi compra matones para matar”. Esa misma tarde, Oscar Lucatti, militante del PST y también trabajador del MOP; Carlos “Dicki” Povedano, miembro de la Comisión Interna de la Delegación de Previsión Social de la Nación; y Patricia Claverie, activista y estudiante de la Facultad de Ciencias Naturales (UNLP), fueron secuestrados por individuos que portaban armas largas y los introdujeron en un auto Fiat 128, cuando salían del local del PST de La Plata para desarrollar las tareas de denuncia y movilización. Sus cadáveres aparecieron recién varias horas después. A pesar de las denuncias y numerosos datos aportados por el PST, sus familiares y amigos, el crimen sigue impune.
“De Pacheco a La Plata”
Bajo este título, el periódico del PST, Avanzada Socialista del 13 de septiembre, analizaba las causas de la “Masacre de La Plata” y la situación política que vivía el país. El 29 de mayo de 1974, aún bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, una banda fascista había atacado el local del PST de General Pacheco, secuestrando a varios militantes y acribillando a tres de ellos. En aquel momento, el PST llamó a la más amplia unidad de acción contra los fascistas. Pero el llamado no tuvo eco en la mayoría de las organizaciones (JP, Montoneros, PC), salvo honrosas excepciones, como la del Bloque de Base de Rodolfo Ortega Peña.
Aquellos asesinatos se enmarcaban en el intento del gobierno de Perón, contrario a las expectativas creadas en gran parte del movimiento peronista, de aplastar al movimiento obrero y liquidar las libertades democráticas. El gobierno y las grandes patronales industriales, latifundistas y banqueros, nacionales y extranjeros, se avocaron a superar la crisis económica mediante la represión, para profundizar la superexplotación obrera, acordada con el imperialismo y el FMI.
El 6 de noviembre de 1974, ya fallecido Perón, Isabel implantó el Estado de Sitio con el argumento de combatir a la guerrilla. Una medida apoyada por casi todos los partidos patronales que favoreció el ascenso de bandas fascistas como la “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina). Ese mismo mes fueron asesinados otros cuatro militantes del PST en Capital y el Gran Buenos Aires. Se sucedieron ataques al movimiento obrero mediante el asesinato de activistas y dirigentes obreros, encarcelamientos masivos sin causa, la “misión Ivanissevich” intervino las universidades, el allanamiento y bombas a locales políticos. Para 1975, el PST tenía más de diez presos políticos, entre ellos, Juan Carlos “Pelado Matosas” López Osornio y Miguel Lamas.
Pero con las movilizaciones y la huelga general de junio y julio de 1975 los trabajadores habían impuesto la renuncia del ministro de Bienestar Social, José López Rega, organizador de la Triple A y derrotaron el plan de ajuste de su protegido, el ministro de Economía Celestino Rodrigo, conquistando los acuerdos paritarios que intentaba desconocer. Pero luego del triunfo, la burocracia sindical no continuó el plan de lucha y pactó la desmovilización con el gobierno de Isabel. Esto permitió que los sectores más “gorilas” continuaran su “iniciativa en el camino hacia un régimen contrarrevolucionario”.[i]
La dirección nacional del PST, ante la Masacre de La Plata señaló: esta vez “las armas de los asesinos no atacan en nuestro partido al conjunto de la oposición; atacan al movimiento obrero y a la izquierda”.[ii] Las máximas conducciones del peronismo y el radicalismo callaron. El PST denunció la responsabilidad del gobierno peronista. También, a los falsos “opositores”, del estilo de Ricardo Balbín de la UCR, que dejaban actuar a las bandas fascistas sin denunciarlas.
El PST llamó a vengar la muerte de los asesinados, pero no de forma individual, sino con las más amplia unidad de acción antifascista y continuando la tarea a la que habían dedicado sus vidas los compañeros y compañeras asesinados: la construcción del partido mundial de la revolución socialista. Rechazaba así una salida mediante la conciliación o la guerrilla, llamando a confiar en la movilización unitaria de los trabajadores y trabajadoras.
Exigimos justicia y seguimos luchando por el socialismo
En enero de 1976 fue asesinado otro militante del PST de la región, Carlos Scafide. En marzo, el gobierno de Isabel fue reemplazado por la dictadura militar y el terrorismo de Estado. Pero la lucha de los trabajadores y trabajadoras logró tirar a la dictadura y continúa en la actualidad bajo el gobierno ultraderechista de Milei.
Hoy en día seguimos reclamando justicia junto a la Comisión por la Verdad y Justicia de la Masacre de La Plata y continuamos el ejemplo de nuestros compañeros y compañeras del PST: acompañamos las peleas contra el ajuste del gobierno y el FMI, y en ellas seguimos bregando por la construcción de un partido revolucionario para conquistar un gobierno de trabajadores y trabajadoras y por el socialismo.
A cincuenta años de la Masacre de La Plata levantamos el puño con la misma fuerza y la misma furia, y como entonces decimos: “Eran nuestros hermanos en la lucha por el socialismo. Los lloramos de cara al agresor, mirándolo de frente, más firmes que nunca en nuestro odio de clase. Ellos fueron golpeados para que nosotros titubeemos. Ya lo sabíamos antes de que ellos u otros cayeran. A este gobierno capitalista de cuyas entrañas salieron las bandas asesinas [...] les decimos: se equivocaron. Ellos cayeron para que nuestro dolor y nuestra rabia y nuestro odio de clase nos hicieran más fuertes.”[iii]
Compañeros y compañeras del PST asesinados: ¡Hasta el socialismo, siempre!
[i] Avanzada Socialista Nº 162, 13/09/1975. Disponible en www.nahuelmoreno.org
[iii] Avanzada Socialista Nº 161, 08/09/1975. Disponible en www.nahuelmoreno.org
El sábado 6 de septiembre de 1975 se realizó el acto de despedida con familiares y delegaciones de distintas fábricas. Ernesto González, en nombre de la dirección nacional del PST, señaló a “los responsables” de la masacre.
“Los compañeros, con sus debilidades y grandezas, sólo se pueden apreciar a la luz de la ideología y de la tarea por la cual dieron su vida: el trotskismo y la construcción del Partido Mundial de la Revolución Socialista.
Comprendemos que muchos de los familiares y compañeros busquen una reparación. Pero, ¿quién debe reparar y cómo lograrlo? En primer lugar, el gobierno peronista, que en su momento toleró y encubrió su accionar. Ahora, pese a su llamado al dialoguismo, no hace nada que signifique detener a las bandas fascistas.
También son responsables aquellos sectores que, desde la oposición al lopezreguismo y en nombre de la defensa de la democracia, se han negado a movilizarse contra el fascismo, haciéndole el juego a un nuevo golpismo militar. Detrás de estos sectores están los grandes patrones: industriales, latifundistas y agentes de los monopolios, nacionales y extranjeros.
Como siempre, incluso en esta hora de dolor e indignación, seguiremos fieles al movimiento obrero. Lucharemos contra las direcciones sindicales que lo frenan y lo atan a los planes de la patronal, y también contra la guerrilla elitista, que lo confunde y contribuye a provocar su desmovilización.
Nosotros decimos que vamos a continuar por ese camino. Estamos firmes, total y absolutamente convencidos de la victoria de la clase obrera, que al terminar con todos los explotadores y asesinos brindará la mejor y única reparación posible.*
Laucha, Hugo, Dicki, Adrianita, Patricia, Lidia, Ana María, Oscar: ¡Hasta el socialismo, siempre!”
* Avanzada Socialista Nº 161, 08/09/1975. Disponible en www.nahuelmoreno.org
El viernes 19 de septiembre desde las 17 en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata (calle 50 entre 6 y 7) se realizará un acto en homenaje y por justicia para los compañeros y las compañeras asesinados en la Masacre de La Plata
Organiza: Comisión por la Memoria y Justicia de la Masacre de La Plata