Sep 23, 2026 Last Updated 4:05 PM, Sep 23, 2026


Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista/ FIT Unidad  

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich renombró la Escuela de la Policía Federal Argentina con el nombre de “Ramón Falcón” y la de Suboficiales con el de “Alberto Villar”. En el marco del 204° aniversario de la creación de la Policía Federal, declaró: “Esta escuela nació por un policía, Ramón Falcón, quien le dio una orientación y además la fundó. Por una cuestión ideológica, le sacaron el nombre y yo instruyo al jefe de la Policía Federal Argentina para devolver la verdad. Es para nosotros un valor innegociable. Y lo mismo haremos con la escuela de suboficiales”. Una declaración que constituye un claro mensaje político. 

A pocos días de dejar la cartera de Seguridad para asumir como senadora, Bullrich reafirma su perfil represivo y reaccionario. No le alcanza con reprimir todos los miércoles a las y los jubilados frente al Congreso o con culpabilizar a las mujeres por la violencia de género que sufren; ahora, además, reivindica a dos personajes nefastos de la historia argentina, responsables de la persecución y el asesinato de trabajadores y luchadores sociales. Dos genocidas: uno que actuó hace más de un siglo bajo las órdenes del presidente Figueroa Alcorta; el otro, a comienzos de los años setenta, bajo el gobierno de Juan Domingo y Estela Martínez de Perón. 

¿Quiénes fueron Ramón Falcón y Alberto Villar?

Ramón Falcón participó en la Campaña del Desierto (1878-1885), comandada por Julio Argentino Roca. A su regreso fue elegido diputado nacional y, en 1906, el presidente Alcorta lo nombró jefe de la Policía Federal. Un año más tarde, durante la Huelga de Inquilinos de 1907, conocida como la huelga de las escobas, dirigió los desalojos violentos de familias trabajadoras que no podían afrontar los aumentos desmedidos de los alquileres. 

El 1° de mayo de 1909, reprimió brutalmente la manifestación obrera en Plaza Lorea, dejando un saldo de once muertos y más de cien heridos. Estos hechos fueron recordados como la Semana Roja, símbolo de la violencia estatal contra el movimiento obrero. 

Alberto Villar, por su parte, tuvo una destacada actuación represiva entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta. Fue uno de los principales organizadores del terrorismo paraestatal en la etapa previa a la última dictadura militar. Bajo la tutela de José López Rega, “Tubito”, como lo apodaban, fue uno de los fundadores de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), organización encargada de perseguir y asesinar militantes de izquierda, sindicalistas y referentes populares. 

Con el aval del gobierno peronista, Villar impulsó las listas negras y la creación de brigadas antiguerrilleras, especializadas en la represión y la tortura, métodos que luego se extenderían a todo el país tras el golpe del 24 de marzo de 1976. 

Amplio rechazo a la apología a los genocidas

Distintos organismos de derechos humanos, personalidades políticas y organizaciones de izquierda, así como nuestras bancas del FIT-Unidad, repudiamos la apología del terrorismo de Estado que realiza Bullrich. Su decisión de homenajear a represores y torturadores es un intento de amedrentar a quienes hoy luchamos contra las políticas de ajuste de un gobierno de ultraderecha que, con el aval de Trump y de los gobernadores, pretende avanzar en una reforma laboral para destruir derechos conquistados hace más de ochenta años mediante la movilización obrera. 

Desde Izquierda Socialista y el sindicalismo combativo sostenemos que esa reforma debe ser enfrentada en unidad y en las calles, con la fuerza de la clase trabajadora organizada. Por eso exigimos a la CGT que rompa el pacto con el gobierno y que prepare un paro general y plan de lucha contra la reforma laboral antiobrera y esclavista, al servicio de beneficiar aún más al empresariado ultramillonario de nuestro país.

CGT: Nada nuevo bajo el sol

  • Sep 23, 2026
  • Publicado en La Web

Escribe Agustín Blanco

El miércoles 5 de noviembre se realizó el Congreso Ordinario de la CGT para elegir nuevas autoridades. Como es habitual, sin participación de las bases sindicales, se impuso una conducción encabezada por un triunvirato integrado por Jorge Sola (Seguro), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros). La decisión no representa una renovación sino una reorganización interna de los mismos sectores que vienen sosteniendo una política de pacto con el gobierno, como era de esperar.

La principal discusión dentro del Congreso no fue cómo enfrentar el ajuste, la reforma laboral o la caída del salario, sino si se volvía al esquema de secretario único o se mantenía el triunvirato y quiénes lo integraban. La UTA de Roberto Fernández se retiró del congreso y Barrionuevo negoció la incorporación de Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) en la Secretaría de Turismo. Lo que quedó en evidencia es que todas las disputas y negociaciones entre las distintas alas de la burocracia sindical peronista son por puestos en la estructura de la central, están unidos por la defensa de sus privilegios y la voluntad de seguir negociando con el gobierno de ultraderecha.

Mientras tanto, las y los trabajadores enfrentamos despidos, pérdida del poder adquisitivo, topes paritarios, tarifazos y una reforma laboral que amenaza con pulverizar conquistas históricas. En ese contexto, el Congreso de la CGT no adoptó ninguna resolución de lucha. No se discutió cómo frenar el plan motosierra ni a la avanzada del FMI y el imperialismo yanqui sobre la economía nacional. Mucho menos, se abordó el proyecto de reforma laboral esclavizante de Milei que plantea eliminar las 8 horas diarias reemplazándolas por bancos de horas, pagar indemnizaciones en cuotas, fraccionar las vacaciones, imponer paritarias por productividad y permitir que parte del salario se pague en vales sin aportes ni derechos jubilatorios, entre otros derechos a quitar.

El nuevo triunvirato se propone sostener el pacto con Milei y cuidar los fondos de las obras sociales, mientras el gobierno continúa con su ofensiva contra la clase trabajadora. Gerardo Martínez, de la Uocra, sigue representando a la CGT en la Mesa del Consejo de Mayo, donde el gobierno y los partidos patronales negocian un “nuevo proyecto de país” al servicio del saqueo.

Frente a una CGT inmóvil y cómplice, el ejemplo viene desde abajo. Los trabajadores del Garrahan que vienen luchando, haciendo asambleas, llamando a distintos sectores a rodear al conflicto mostraron que se puede ganar, lograron romper el techo salarial del 1% que viene pactando la burocracia de UPCN en el sector. Luchar sirve.

Ahora, hay que convocar asambleas en cada lugar de trabajo, reuniones de activistas, coordinar sectores en conflicto para organizarnos y enfrentar a la reforma laboral que el gobierno quiere imponer en este momento. Milei miente sobre la Reforma Laboral, al decir que se crearán puestos de trabajo y mejores salarios, ya que es un ataque brutal a los Convenios Colectivos de Trabajo y que afectará aún más al sector informal.

Tenemos que reclamar a la CGT que rompa el pacto con el gobierno y prepare un paro y un plan de lucha nacional contra la reforma y la motosierra. Pero es necesario pelear también por una nueva dirección sindical, combativa y democrática, dispuesta a poner cada una de sus fuerzas al servicio de la clase trabajadora. Esa es la orientación que impulsa el sindicalismo combativo: los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, Ademys, ATEN Capital, Adosac (Santa Cruz) y los Suteba Multicolor, entre otros, y nuestra corriente sindical A Luchar.

 

 

La Dirección del Hospital Garrahan anunció un incremento del 61% sobre la asignación básica (salario básico más dedicación funcional). El primer cobro incluirá un retroactivo respecto del sueldo de octubre. En la publicación oficial afirman que el bono sigue.

Sin admitirlo, el gobierno empieza a aplicar parcialmente la ley votada en el Congreso. Es un extraordinario triunfo de la lucha del Garrahan, que conmovió a la Argentina durante meses. Es, a la vez, una derrota de Milei, Lugones y la gestión del Garrahan, que se jugaron a reventarnos sistemáticamente sin lograrlo.

En el país de las paritarias al 1%, la huelga del Garrahan reventó ese techo a fuerza de una pelea incansable. Asambleas generales sin distinción de afiliación, tarea o sector; paros; movilizaciones; festivales; acciones de visibilización y un sinfín de hechos que tuvieron como protagonistas a los trabajadores y trabajadoras del hospital, acompañados por un apoyo popular sin precedentes.

Es total el contraste entre los resultados obtenidos por la metodología del Garrahan (sindicatos combativos, unidad en la asamblea general, planes de lucha) y la ruina de salarios a la baja y despidos cuando domina la burocracia sindical.

Naturalmente, este gigante triunfo no oculta las barbaridades que hizo y sigue haciendo la patronal del Garrahan. Reclamamos que devuelvan los salvajes descuentos por ejercer el derecho a huelga. Exigimos la anulación de las causas de Pirozzo contra ATE y APyT, que buscan criminalizar la protesta. Nos preparamos para la lucha por las condiciones de trabajo, que están mal y buscan empeorar reforma laboral mediante.

Pero lo hacemos desde un triunfo histórico que merecemos festejar. Nadie nos regaló nada: lo arrancamos organizados, peleando, con los métodos propios de nuestra clase trabajadora, unida sin distinción de tarea o sector.

¡¡¡Viva la lucha del Garrahan!!!


JUNTA INTERNA ATE GARRAHAN

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT-Unidad

Envalentonado por su triunfo electoral, Milei, el establishment económico y el FMI se juegan a tratar de imponer la reforma laboral. Un ataque total contra los derechos de la clase trabajadora. Los gobernadores, reunidos con Milei, dan el visto bueno. 

El presidente ultraderechista Javier Milei se reunió con 20 de los 24 gobernadores. Ahí había peronistas, radicales, del PRO y de fuerzas puramente provinciales. A la salida, fue el propio presidente el que destacó la sintonía: “todos acordaron con el déficit cero”. Y, lo más importante: “hubo un consenso absoluto para la reforma laboral”. Alguien podría cuestionar que esas son las interpretaciones del propio Milei, pero la realidad es que ningún gobernador salió a negar esta afirmación. 

Así podemos sacar nuestra primera conclusión, que no es nueva: el super-ajuste que se está llevando a cabo, y las nuevas medidas para profundizarlo, no son sólo producto de La Libertad Avanza. Por eso nos reafirmamos en denunciar que es el programa de Milei, el FMI, Trump y también los gobernadores. 

La reforma laboral

El FMI, Trump, el establishment financiero internacional y también las patronales locales, ya hace tiempo que vienen bregando por lo que llaman “las reformas estructurales”. Milei las llama “de segunda generación”. Más allá del nombre se sabe de qué se trata: reforma fiscal (bajar impuestos a las grandes empresas y los ricos, en particular en las provincias, y con eso, junto con la exigencia de déficit cero, obligar a reducir el gasto social, especialmente salud y educación); reforma previsional (aumentar la edad de retiro, bajar los montos de las jubilaciones, eliminar los regímenes especiales como el docente y, finalmente, restaurar las jubilaciones privadas al estilo AFJP); y la reforma laboral. 

Vamos a detenernos en esta última, que es por donde, al parecer, el gobierno decidió avanzar primero. El proyecto en danza no es nuevo. Se trata prácticamente de un calco del DNU 70/23, que no está vigente porque fue declarado en su momento como inconstitucional por la Corte Suprema. Hay que definirlo como una auténtica declaración de guerra contra todos los derechos conquistados por la clase trabajadora en décadas de lucha. De imponerse, implicaría que el o la trabajadora argentina quedaría en un estado de desprotección total y a merced de las patronales, retrocediendo más de 80 años. Se pasaría a situaciones de superexplotación como las que se ven actualmente en el sudeste de Asia.

Una obsesión: poder despedir más fácil y más barato

Actualmente, por la vigente ley 20.744, si un trabajador es despedido sin justa causa, le corresponde un sueldo por cada año trabajado. Con la nueva flexibilización, esto se reduce: el máximo que se pagará serán 10 sueldos, no tomándose en cuenta para el cálculo ningún adicional o beneficio, ni el aguinaldo. Encima, el empleador podrá pagar esa indemnización hasta en 12 cuotas. En concreto, a un trabajador o trabajadora con décadas en una empresa se lo podrá echar a la calle pagándoles durante un año un pequeño monto, muy inferior a su salario, y ni un peso más. Un paraíso para las patronales.

Vía libre a la superexplotación

Se elimina el límite de horas de trabajo. Actualmente si se superan las 8 horas, el resto debe pagarse como horas extras (con un adicional del 50%) y si es en día feriado con un 100% más. Eso se reemplaza por el llamado “banco de horas”. La empresa decide cuánto se trabaja y las horas se acumulan mensualmente. Es decirle adiós para siempre a las horas extras. Pero, peor aún, habilita a la patronal a tener a toda hora del día “a su disposición” al trabajador o trabajadora, que siempre puede ser convocado. Así se desorganiza absolutamente la vida de la persona, que ya no podrá organizarse para estudiar, hacer deportes u otra actividad, o algo tan simple como ir a buscar  a sus hijos del colegio. También desaparece el descanso semanal tal como se lo conoce, pasándose a un sistema donde habrá un descanso “rotativo”, que puede caer en cualquier día y en el márgen horario que establezca arbitrariamente la patronal. 

Como si todo esto fuera poco, se habilita también el fraccionamiento de las vacaciones y que estas puedan ser otorgadas en cualquier momento del año, a discreción de la patronal. De nuevo, implica irse despidiendo de poder planificar vacaciones de verano donde coincidan la pareja y los recesos escolares de los hijos. Todo esto mientras, obscenamente, observamos cómo los ricos y sus hijos llenan en cualquier momento del año los aviones a Disney o a eventos deportivos o artísticos internacionales. 

Trabajadoras y trabajadores “más baratos”

Esta es la otra obsesión de las patronales. Se llenan la boca de palabras como “productividad” o “competitividad”, pero lo único que les interesa es poder pagar cada vez menos. Así se habla, cínicamente, de “salario dinámico”. Supuestamente habilita a pagar más por productividad, pero como ninguna empresa piensa abrir sus libros para que los representantes de las y los trabajadores puedan discutir de qué se trata eso, lo concreto es que se aprovechará para fijar un mínimo de ingreso fijo y el resto quedará a arbitrariedad de la patronal. Por si todo eso fuera poco, se habilita a que vuelvan los inconstitucionales “tickets canasta”, de nefasta historia en la década del 90. Para el que no los recuerda: se pagaba una parte del sueldo en “luncheon tickets”, que luego sólo podían ser utilizados en determinados establecimientos, con los que, previamente, las empresas habían firmado convenios, donde se repartían esas ganancias, todo a costa del salario obrero. Para peor, estos tickets canastas no eran considerados parte del sueldo, por lo que no sumaban ni para la jubilación, ni para el aguinaldo ni, obviamente, para el cálculo de una indemnización por despidos.

Un proyecto de ley antisindical y que restringe el derecho a huelga

Se busca reducir al mínimo el poder de autodefensa de la clase trabajadora. Se podrán firmar convenios por empresa, por provincia o por región. Estos tendrán más valor que los convenios nacionales. Obviamente, cuanto más lejano al nacional, más desprotegido estará el trabajador, y por lo tanto, peor resultará. Junto a esto se elimina la “ultraactividad” por la cual un convenio sigue vigente hasta que se firme otro (manera con la que actualmente se defienden ciertos derechos ante el ataque de las patronales).

Finalmente, el nuevo proyecto prácticamente elimina el derecho a huelga, estableciendo un montón de actividades como “esenciales” (salud, educación, transporte, servicios públicos en general) donde se exigirá garantizarse al 75% durante un conflicto. Pero, además, se crea una nueva categoría de “actividades trascendentales” donde se incluye casi toda la industria y otras como la gastronomía, donde se debe garantizar el 50% del servicio. En síntesis, un certificado de defunción para el derecho a huelga.

Una declaración de guerra en toda la línea contra la clase trabajadora. Y la CGT?

Es urgente organizarse y salir a responder. Debe darse a conocer en todos los lugares de trabajo lo que se viene, discutiendo en asambleas, cuerpos de delegados y reuniones de activistas, sacando declaraciones de repudio y preparándonos para enfrentarla. 

En ese marco, es más repudiable que nunca que la burocracia de la CGT, más allá de algunas tibias declaraciones de circunstancia “oponiéndose” al proyecto, siga sin mover un dedo, manteniendo su pacto con el gobierno. Y sólo preocupada por el próximo recambio de la cúpula de la Central. 

Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad, y también desde el sindicalismo combativo, insistimos en que, hoy, más que nunca, se impone la necesidad de romper el pacto CGT-Gobierno y organizarnos con un plan de lucha para enfrentar la motosierra, que incluye estas nuevas medidas, de Milei, el FMI, Trump y los gobernadores.


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional por Izquierda Socialista/FIT Unidad

Las elecciones del 26 de octubre mostraron por un lado el sorpresivo triunfo del gobierno ultraderechista de Milei, que el peronismo de Fuerza Patria fue un claro perdedor y que la alianza de los gobernadores Provincias Unidas un verdadero fracaso. Por otro lado, en un marco de polarización donde las dos primeras fuerzas se llevaron el 74% (más de dos tercios), sobresalió el Frente de Izquierda Unidad, haciendo una gran elección en distritos fundamentales, logrando casi 900 mil sufragios en todo el país y conquistando tres bancas al Congreso Nacional. Fuerza que usaremos para llamar a derrotar la motosierra de Milei, los gobernadores, el FMI y Donald Trump y la reforma laboral que preparan.

“Sorpresivo, inesperado”. Así reflejaron los medios el triunfo de La Libertad Avanza (LLA), en especial en la provincia de Buenos Aires. Algo que no tenía previsto ni siquiera el propio Milei. “¿En la cabeza de quién estaba que pudiéramos ganar la provincia de Buenos Aires?” (Clarín, 28/10). Todo en el marco de una abstención récord desde 1983, donde 11.459.149 personas no fueron a votar, 664.994 lo hicieron en blanco y 597.938 anularon su voto, mostrando el descreimiento ante esta democracia para los de arriba.

La alianza LLA más el PRO conquistaron el 40,65% (9.341.798 votos). Si bien sacó 3.789.496 votos menos que la suma de ambas fuerzas en 2023, le alcanzó para llevarse el triunfo en 16 provincias y junto a PRO llegar al tercio de bancas en ambas Cámaras para blindar sus vetos o frenar un posible juicio político. Ahora usará esa mejor ubicación para que, tras acuerdos con la oposición patronal cómplice, intente sacar las leyes que le piden las patronales, el imperialismo, Trump y el FMI, la reforma laboral antiobrera, la quita de impuestos para los grandes empresarios, una reforma penal con más mano dura y un nuevo ataque anti jubilatorio para nuestros adultos mayores, entre otras.

El salvataje yanqui, el miedo al caos y el “voto vergüenza”

¿Por qué ganó el gobierno si venía tan mal? Es la pregunta del millón. LLA venía de una contundente derrota por casi 14 puntos en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre; sacudido por la caída de su candidato ligado a los narcos José Luis Espert; la crisis política que llevó a las renuncias anticipadas del canciller Gerardo Werthein y del ministro Mariano Cúneo Libarona (ahora retractado); el escándalo de Karina Milei coimera y la desesperante situación de millones por sus ingresos de pobreza, el flagelo de los despidos y la recesión. ¿Cuáles son las razones entonces del triunfo? Se debe a varios factores.

El gobierno logró instalar que “no había que volver al pasado”, empalmando con el lógico repudio que se mantiene contra el desastroso gobierno peronista anterior que dejó un 42% de pobreza y un 211% de inflación. “La Libertad Avanza o Argentina retrocede” fue su consigna. El gobierno, a su vez, se cuidó en no mostrar la motosierra, incluso llegó a decir que se está mal, pero “no hay que tirar todo por la borda a mitad de camino”.

Su mensaje fue “es esto o la desestabilización y el caos”. Este mensaje fue acompañado por el presidente estadounidense con la frase “si los argentinos no quieren morir hay que votar a Milei”. Que Estados Unidos estaba dispuesto a “ayudar” a la Argentina solo si ganaba el oficialismo, implementando un salvataje millonario, una soga que le permitió al gobierno llegar al 26 de octubre sin que el dólar le estalle en las narices y se produzca un desbarranque en la economía donde todo vuele por el aire. Salvataje que, como bien denunciamos, es para los bancos y los usureros internacionales, no para el pueblo trabajador, aunque se vio como una tabla de salvación ante la crítica situación que se está viviendo.

Nadie quiere una crisis social como la de 2001, con ahorristas a quienes los bancos le quitaron lo poco que tenían, agitada por el gobierno para sacar provecho. Esto provocó, por ejemplo, qué sectores populares que no habían ido a votar en las elecciones bonaerenses de septiembre lo hagan ahora por Milei, para evitar un “caos mayor”, sacando 850 mil sufragios más que entonces. Como dijo un analista político: “Se votó con el bolsillo, pero no porque la economía personal y familiar estén bien, sino por el temor a que empeore aún más”.

Se dio un voto silencioso (que no apareció en las encuestas), un “voto vergüenza”, no entusiasta. Lamentablemente es un voto equivocado, porque el gobierno lo va a usar para seguir aplicando su plan motosierra contra el pueblo trabajador.

Por último, otra razón de importancia para que el gobierno se pueda reacomodar, vuelva a mentir y logre este triunfo no es por ninguna “culpa de la gente” como se dice livianamente, sino por la complicidad que le vienen brindando la oposición patronal de la UCR, Miguel Ángel Pichetto, los gobernadores y también sectores del peronismo que le vinieron votando las leyes y los DNU a Milei, y en especial el rol de la CGT peronista, que está en un pacto con el gobierno, cuando debería haber encabezado un plan de lucha para derrotar sus políticas desastrosas.

El peronismo salió derrotado por culpa de su propia política y Provincias Unidas fue un verdadero fracaso

Fuerza Patria sufrió una importante derrota. Perdió dos millones de votos comparado con las elecciones de 2023 (obtuvo el 31% con 7.268.611 sufragios). Salió derrotado en su distrito clave, la estratégica provincia de Buenos Aires. De ganar por amplio margen el 7 de septiembre pasó a perderla en tan solo un mes y medio. Axel Kicillof, que se consideraba con la aureola presidencial para 2027, quedó chamuscado. La cara de shock que se le vio a Máximo Kirchner en el búnker del domingo lo decía todo: la derrotada había sido la lista que había confeccionado su madre, Cristina Fernández, poniendo a Jorge Taiana encabezando la lista bonaerense al que los menores de 35 años ni lo conocen. Lista de “unidad” donde iban todos los sectores, desde Sergio Massa, Juan Grabois y burócratas sindicales.

Los pases de facturas no se hicieron esperar. La camporista de Quilmes, Mayra Mendoza, fue la primera en encender la mecha: “Cristina tenía razón en que no había que desdoblar la elección”. Del otro lado, quienes responden a Kicillof, le contestaron “si ganábamos era la lista de Cristina, como perdimos la culpa es de Axel”. La crisis que viene de antes, ahora se agravó con la derrota.

Muchos la atribuyen a que en septiembre votaron los extranjeros más afines al peronismo y ahora no, que los intendentes se jugaron el 7 de septiembre porque dependía su continuidad y ahora no lo hicieron, entre otras argumentaciones. Pero lo que no pueden ocultar es que la ultraderecha les arrebató la provincia y eso merece una explicación.

Por las redes, sectores del peronismo vuelven al argumento que ya esgrimieron en 2023, que “la culpa es de la gente que lo votó”, amparando de esa forma su claudicación en dejar correr a Milei en estos dos años. Pero esto se explica porque el peronismo cuando gobernó con Alberto Fernández y Cristina fue un desastre, generando el caldo de cultivo para que surgiera LLA. Y si ahora le ganó al peronismo en provincia, es porque es mentira que la provincia está “blindada” del ajuste de Milei como dice Kicillof, cuando la pobreza, el hambre, los salarios miserables en la docencia y en la salud pública son la constante. La política del peronismo en estos dos años ha sido “que Milei se desgaste y nosotros nos preparamos para capitalizar electoralmente”. Eso se ve, entre otras cosas, en que la CGT peronista sigue en un pacto con el gobierno dándole la espalda a luchas heroicas como la del Garrahan, jubiladas y jubilados, dejando pasar los despidos o firmando paritarias al 1%. Es decir, sin hacer nada para por lo menos “ponerle un límite” a la motosierra de Milei. Este es el trasfondo de la derrota del peronismo, generando decepción en su base social, la cual, una parte, votó por el Frente de Izquierda.

Lo mismo decimos para explicar la tremenda derrota de Provincias Unidas, la lista impulsada por los gobernadores de Córdoba (Llaryora), Santa Fe (Pullaro), Chubut (Nacho Torres), Jujuy (Sadir), Santa Cruz (Vidal) y Corrientes (Valdéz) este último el único ganador por casi nada, el resto todos derrotados. Quedaron atrás del Frente de Izquierda en la Provincia de Buenos Aires, CABA, Mendoza, San Luis, Tierra del Fuego y no se presentaron en 9 distritos. El caso emblemático fue el de Juan Schiaretti en Córdoba, a quien daban como gran ganador, perdiendo por 14 puntos con un desconocido mileísta, el tal Gonzalo Roca. ¿Las razones? Haber sido cómplices de Milei y aplicar el super ajuste en sus provincias.  


Giordano, Bregman, Del Caño y Del Plá en el búnker del Frente de Izquierda

Los 900 mil votos del Frente de Izquierda lo consolidan como la única alternativa obrera y socialista para pelear por los cambios de fondo que necesita el pueblo trabajador

El Frente de Izquierda hizo una gran elección nacional obteniendo 900 mil votos (3,7%). Es decir, 111 mil votos más que en 2023. El FIT-U logró obtener dos bancas por la Provincia de Buenos Aires (con el 5,04% - 438.747 votos) asumiendo el 10 de diciembre Nicolás del Caño (PTS) y Romina del Plá (PO), bancas que ocuparemos más adelante en nombre de Izquierda Socialista, como parte del mecanismo de rotación, junto a nuestra compañera delegada ferroviaria, Mónica Schlotthauer (quien asumirá a su vez este 10 de diciembre como diputada en la legislatura de provincia de Buenos Aires). Y logramos otra banca por CABA con Myriam Bregman (9,11% - 148.438 votos), la que también rotará con nuestra compañera de Izquierda Socialista Mercedes de Mendieta, actual diputada nacional. 

El FIT-U, con sus lógicas desigualdades por distrito, obtuvo entre sus votaciones más destacadas el 9,85% en Jujuy, el 5,13% en Chubut, 4,86% en Santa Cruz, 4,51% en Neuquén, 3,49 en San Luis, 3,44% en Mendoza, 3,24% en Tierra del Fuego, entre otros buenos resultados como los logrados en el conurbano. De esta manera, el Frente de Izquierda logró tener el apoyo de una importante y valiosa franja de votantes proveniente del movimiento obrero, el movimiento estudiantil, de mujeres y disidencias, la juventud, entre las y los artistas, referentes de la cultura y la lucha ambiental, entre otros, adquiriendo una enorme personalidad por su coherencia en el enfrentamiento a la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI, por haber estado en todas las luchas, por levantar de manera consecuente la bandera de la causa palestina contra el genocidio israelí y contra el pacto colonial de Milei con el imperialismo norteamericano, Donald Trump y el FMI. 

A prepararse para enfrentar lo que se viene

Tras el triunfo electoral de Milei tiene un gran desafío. Tiene que avanzar con su plan motosierra, con más ataques a la clase trabajadora y a distintos sectores populares, y sabe que va a haber resistencia por parte del pueblo trabajador que va a dar pelea, como se ha demostrado en estos dos años de gobierno ultraderechista. Teniendo a la vanguardia a las y los jubilados, al Garrahan, a las personas con discapacidad, a las universidades, a la docencia, a trabajadores y trabajadores de la salud, choferes, metalúrgicos de Tierra del Fuego, al movimiento de mujeres y disidencias, de la cultura, solo por nombrar algunos ejemplos. Nuestro pueblo trabajador, a pesar del rol traidor de la CGT, no ha dejado de luchar y lejos está de haber sido derrotado, como quisiera Milei. A tal punto que le arrancó tres paros generales contundentes a la CGT.

El triunfo del oficialismo no significa ningún cheque en blanco para avanzar en liquidar aún más el salario, con más despidos y represión. Por eso si bien ganó, no ha habido euforia el día después en las calles o lugares de trabajo, salvo en las bolsas, el FMI y los grandes empresarios, o saludos por el triunfo de la ultraderechista Giorgia Meloni de Italia y el genocida Benjamín Netanyahu.

Los gobiernos que han creído que estos triunfos lo autorizan para más ataques han tenido problemas. Muchos ponen de ejemplo el triunfo de Mauricio Macri en 2017 y su posterior derrota, repudiado por cientos de miles precisamente por querer aplicar una repudiable reforma jubilatoria.
Desde el importante apoyo recibido por el Frente de Izquierda llamamos a organizarnos en cada lugar de trabajo, estudio y barrio para sacar conclusiones y prepararnos para enfrentar la motosierra de Milei, los gobernadores, el FMI y Donald Trump; para decirle no a la reforma laboral; para pelear por un urgente aumento de salario y jubilaciones; para que la plata vaya a los sectores populares, no al Fondo Monetario. Denunciando a la CGT, exigiendo que rompa el pacto con el gobierno y convoque a medidas de lucha. Mientras seguimos fortaleciendo a las y los nuevos dirigentes sindicales y de los distintos sectores sociales para dar esta pelea y al Frente de Izquierda Unidad, como la única alternativa política contra el gobierno y el peronismo, que postula una salida de fondo en beneficio del pueblo trabajador.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

Malvinas / Grabois

Malvinas / Grabois

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

Malvinas / ¿Van a sancionar a Elsztain?

Malvinas / ¿Van a sancionar a Elsz…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

19S Hagamos una gran Marcha de la Bronca

19S Hagamos una gran Marcha de la B…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

Malvinas / ¿Celebración?

Malvinas / ¿Celebración?

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

“La salida está en que los trabajadores confíen en su propio destino”

“La salida está en que los traba…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635