Apr 06, 2026 Last Updated 9:37 PM, Apr 4, 2026


Escribe José Castillo

La visita del secretario del Tesoro de Estados Unidos a nuestro país dejó un mar de interrogantes. El gobierno de Javier Milei había dejado correr el rumor de que se trataba de un gesto de apoyo de la administración de Donald Trump a su mandato y al plan motosierra, acompañando la firma del acuerdo con el FMI. Incluso se llegó a decir que Scott Bessent vendría con más “fondos frescos” para ayudar al gobierno. La realidad es que nada de eso sucedió. En una entrevista con Bloomberg, Bessent fue clarísimo al respecto: “No está en consideración una línea de crédito directa de Estados Unidos”.

La visita de Bessent, más allá de los habituales elogios al superajuste, vino cargada de exigencias que el gobierno nacional, por supuesto, se esforzará por cumplir.

La primera ya había sido esbozada por el enviado especial de Estados Unidos para América Latina, Mauricio Claver-Carone, semanas atrás: que Argentina cancelara el swap con China y se volcara al comercio y relacionamiento financiero prioritario con Estados Unidos, en desmedro del gigante asiático. Cuestión que hoy resulta imposible para nuestro país, ya que el swap con China es una parte sustancial de las reservas, además de que una cantidad fundamental de nuestras exportaciones tiene ese destino. Imposible de reemplazar por Estados Unidos, que hoy, por el contrario, pone más trabas y aranceles a las ya existentes exportaciones argentinas. Scott Bessent volvió a insistir en cancelar el swap con China, ahora bajando más a tierra el planteo: que parte del dinero recibido del FMI se use con ese fin. Si Milei llegara a aceptar ese reclamo, sería necesario profundizar (más aún) el superajuste en curso.

Pero ahí no terminaron las demandas del secretario del Tesoro. La apertura a la importación de maquinaria usada (en particular agrícola) fue otro de los planteos. Las consecuencias también son claras: cierres y despidos en la industria de maquinaria agrícola de nuestro país. Bessent también quiso aprovechar el alineamiento cipayo total de Milei para avanzar con un viejo anhelo yanqui: modificar la ley de patentes medicinales. Un golpe mortal contra los laboratorios nacionales y la música para los oídos de las multinacionales. De nuevo, más cierres de plantas y menos puestos de trabajo.
Finalmente, exigió prioridad para las empresas yanquis en el acceso a minerales estratégicos, como el litio y otros que pudieran aparecer en nuestro territorio.

Esto es lo que “paga” el alineamiento incondicional con Trump y el imperialismo yanqui. No se trata ya sólo de la anécdota ridícula de un presidente argentino buscando (y fracasando) en tratar de obtener una foto con su par yanqui. Ahora, con esta visita mediante, empiezan a aparecer los verdaderos costos que, como siempre, los pagará el pueblo trabajador.




Escribe Guido Poletti

La inflación de marzo “sorprendió” con un 3,7%, acumulando en el primer trimestre del año un 8,6%. Abril, con la devaluación exigida por el FMI, también dará un número cercano al 4%, y se espera otro tanto para mayo. Todos estos son los datos oficiales del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si nos remitimos a la suba de los alimentos y bebidas, el número es peor aún: 5,9% sólo en marzo, acumulando un 10,9% desde comienzos de 2025.

La contrapartida a todo esto son los salarios. El gobierno de Javier Milei, a través de la Secretaría de Trabajo, se niega sistemáticamente a convalidar negociaciones paritarias por encima del 1% mensual. Solo en lo que va del año, todo salario en blanco sufrió un mazazo terrible, que se suma a todo lo perdido el año pasado. Por supuesto, mucho peor lo pasan los trabajadores informales. Todo un sendero de pulverización de los ingresos, incluidas las jubilaciones. En este último caso, basta un único ejemplo: el reajuste de marzo fue de apenas el 3,7%, por lo que bastó la inflación de ese mes para comérselo.

La perspectiva hacia el futuro inmediato no es alentadora. Hace apenas un par de meses, el ministro de Economía, Luis Caputo, nos prometía que, para abril, la inflación mensual ya estaría con un “1” adelante. Ya sabemos que no será así, sino con un “4”. Los propios economistas amigos del gobierno ahora señalan que, con optimismo, tasas cercanas al 1% recién se podrán alcanzar en el último trimestre del año. Pero, aún con este dato, el gobierno insiste en que no se homologarán paritarias superiores al 1% mensual. ¡A sabiendas se planifica seguir reventando los salarios!
Milei y Caputo mienten cuando hablan de reactivación. La única realidad, masivamente expresada, es que al pueblo trabajador no le alcanza para llegar a fin de mes. La reciente encuesta de la consultora Scentia, que muestra una nueva caída, ahora superior al 5% en el consumo masivo de marzo (comparado con los valores ya de crisis de marzo de 2024), refleja la realidad de 16 meses consecutivos de descenso del consumo popular.

Es urgente un aumento salarial de emergencia, que lleve el salario mínimo al valor de la canasta familiar, tal como es calculado por las y los compañeros de la Junta Interna de ATE-Indec, hoy en 1.768.976 pesos, ajustado mensualmente por inflación. Además, que, a partir de ese valor, se reabran todas las paritarias, sin techo, para recuperar el poder adquisitivo perdido. Del mismo modo, la jubilación mínima también debe tener un reajuste de emergencia para que nadie perciba menos que el valor de la canasta del adulto mayor, calculada según la Defensoría de la Tercera Edad en 1.200.523 pesos, y que, a partir de ese número, se aplique el 82% móvil.

El gobierno ultraderechista tiene en la mira, como eje de su ajuste y su motosierra, al conjunto de la clase trabajadora. Por eso, hay que responder con firmeza y contundencia, como lo hacen las y los jubilados todos los miércoles. Después del último paro general, hay que seguir con nuevas medidas de fuerza y un plan de lucha. En lo inmediato, concurriendo masivamente a la marcha convocada para el 30 de abril y exigiendo su continuidad con un nuevo paro general de 36 horas y un plan de lucha.


Escribe José Castillo

Los socialistas respetamos todas las creencias religiosas y el derecho irrestricto de profesar cualquiera de ellas o no tener ninguna. Creemos que es algo que pertenece al ámbito privado de cada individuo y que debe estar estrictamente separado de toda intervención del Estado al respecto.
Por eso diferenciamos las distintas religiones (el cristianismo en este caso) de las iglesias que se autoproclaman sus representantes. Así, sostenemos que la Iglesia católica, como institución, a lo largo de sus casi 2.000 años de historia, ha cumplido un rol violento y absolutamente reaccionario. Fue responsable y ejecutora de matanzas de musulmanes y judíos en la Edad Media durante las cruzadas, del genocidio de los pueblos originarios de América, de la ejecución en la hoguera de miles de mujeres acusadas de “herejía” y brujería. La Iglesia católica bendijo a los reyes, se opuso ferozmente a la Revolución Francesa, a la independencia de los pueblos latinoamericanos. Más cerca en el tiempo, el Papa Pío XII fue colaboracionista del nazismo, y la cúpula eclesiástica argentina cómplice de la dictadura genocida.

Todo esto sin olvidar que, por supuesto, en la base de la Iglesia hubo y hay curas que defendieron al pueblo trabajador, denunciaron las injusticias y se jugaron contra las dictaduras. Tales son los casos del obispo Oscar Romero, asesinado por la dictadura salvadoreña, o Enrique Angelelli y los padres palotinos, en el caso de la dictadura argentina. Sin embargo, reafirmando su rol histórico, aún estos mártires de la propia Iglesia, fueron desconocidos en su momento por la cúpula eclesiástica y hasta por el propio Papa de entonces. El propio Jorge Bergoglio, como jefe de los jesuitas argentinos, desautorizó y dejó librados a su suerte a los sacerdotes villeros Francisco Yalis y Orlando Yorio, permitiendo entonces su secuestro por los grupos de tareas de la dictadura, hecho por los que tuvo que dar cuenta incluso en uno de los juicios contra los genocidas.

Escribe Adolfo Santos

La marcha del próximo 30 de abril, convocada por la CGT, es una oportunidad para seguir manifestándonos contra el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI. Junto al sindicalismo combativo, sectores de jubilados, organizaciones sociales combativas y la izquierda, marcharemos de forma independiente, exigiendo un paro de 36 horas y un plan de lucha.

Presionada por la situación insoportable que sufren la clase trabajadora, las y los jubilados y los sectores populares, la cúpula de la central sindical se ha visto obligada a romper el pacto con el gobierno de Javier Milei. Después de dejar pasar el brutal ajuste, convocaron a una  marcha, que resultó multitudinaria, en apoyo a las y los jubilados el 9 de abril, y a un fuerte paro general el día 10. Ahora convocan a esta nueva marcha en vísperas del 1° de Mayo, Día de las y los Trabajadores.

En Buenos Aires se realizará a partir de las 14, desde avenida 9 de Julio e Independencia hasta el Monumento al Trabajo, ubicado en avenida Paseo Colón al 800. La marcha se replicará en distintas ciudades del interior del país. Ya confirmaron su adhesión las CTA, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y otros movimientos populares, demostrando que será una jornada importante.

El grito de las y los jubilados cada miércoles, los conflictos por salario y contra el cierre de empresas que deja a millares de desocupados, los reclamos de choferes de más de veinte líneas de colectivos, elevados al Consejo Directivo de la UTA exigiendo la reapertura de una paritaria libre para discutir una recomposición salarial, y la lucha de las y los docentes, docentes universitarios y trabajadores de la salud, imponen una respuesta unificada contra el plan del gobierno de ultraderecha.

El nefasto acuerdo con el FMI, además del saqueo, significa un mayor ajuste en la tentativa de que, una vez más, la crisis la pague la clase trabajadora y los sectores populares. Por eso, no hay lugar para “negociar” con el gobierno, como pretenden algunos dirigentes de la CGT. Más que nunca, tenemos que exigir la unidad para enfrentar las reformas laboral y jubilatoria que quieren imponer con el apoyo de los partidos patronales, y derrotar el plan motosierra.

La bronca y la disposición de lucha demostradas en las movilizaciones y paros anteriores demuestran que hay fuerza para la pelea por nuestros reclamos, dándole continuidad con un nuevo paro de 36 horas y un verdadero plan de lucha. Además, es posible luchar por un plan económico obrero y popular, alternativo al modelo de Milei, los gobernadores y el FMI. Necesitamos romper con el Fondo Monetario para frenar la sangría que va a parar a los cofres del sistema financiero, establecer impuestos a las grandes fortunas y colocar esos recursos al servicio de las urgentes necesidades de las y los trabajadores.

Para avanzar en estas medidas, hay que construir una salida política independiente. A diferencia de esto, luego de la marcha del 30, la cúpula de la CGT convoca a una reunión con los gobernadores, especialmente con Axel Kicillof. Una vez más, pretenden dar una salida vinculada a un sector del peronismo, repitiendo una historia de retrocesos para la clase trabajadora. No son alternativa: solo el Frente de Izquierda puede dar una salida de fondo para el pueblo trabajador y los sectores populares.    


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad

Juan Grabois no para de dar sorpresas. El dirigente de Patria Grande y ex precandidato presidencial de Unión por la Patria se despachó descaradamente contra las y los docentes y el personal de salud pidiendo “paredón”. El repudio fue masivo. Meses atrás llamó a conformar un frente “anti Milei” con Martín Lousteau, Lilita Carrió y Margarita Stolbizer (ver nota en respuesta www.izquierdasocialista.org.ar). Grabois con un discurso “progre” representa a un peronismo que nada bueno tiene para ofrecer al pueblo trabajador y a la juventud.
 
En una entrevista por el canal de streaming Blender, Grabois dijo contra las y los docentes y médicos: “Flaco, vas todos los días, cumplís el horario entero y te rompes el orto, y si no, paredón. Si no, sos un traidor a la Patria, sos peor que Javier Milei”.
Vaya qué concepto reaccionario, antiobrero y antipopular de este personaje a quien se tilda de “progre”. El justo y masivo repudio no se hizo esperar, incluso entre sus propios seguidores.

Unos días después posteó en X que tuvo que ir a un nosocomio por un dolor en el pecho, que no fue de gravedad. Para lavarse la cara, hizo un reconocimiento al personal de salud que lo atendió. Pero ya era tarde. “Qué bueno que estés bien Juan, capaz ahora aprendes a no mandar al paredón a los profesionales de la salud”; “¿No te vas a retractar de lo que dijiste?”, le respondieron por las redes.
 
Un discurso funcional a la derecha

Muchos no habrían imaginado que Grabois sería capaz de enarbolar un discurso tan agresivo contra las y los cientos de miles de docentes, enfermeras y médicos que todos los días educan a millones de alumnos y salvan vidas. ¿Te acordás Grabois cuando en plena pandemia había cacerolazos solidarios para el personal de salud y éstos decían que no eran héroes sino que cumplían con su trabajo y lo único que pedían era salarios dignos y no tener que laburar en varios lugares para sobrevivir? ¿Te acordás cuando a pesar de esa loable tarea cotidiana a pesar de la miseria salarial y presupuestaria, Alberto Fernández festejaba con champagne en la Quinta de Olivos, el presidente que vos apoyaste?

Se nos viene también a la mente, Grabois, a esas trabajadoras y trabajadores docentes y de salud que dieron la vida contra la última dictadura militar, hoy desaparecidos, a quienes ahora vos amenazas con el “paredón”, cuando ese destino estaba reservado para los genocidas “que vendieron la Nación”. ¿No te acordás de Sandra y Rubén, muertos por la explosión de una garrafa en una escuela de Moreno? La docencia en Buenos Aires, que tiene uno de los salarios más bajos del país, trabaja en escuelas deplorables y con una enorme sobrecarga laboral.

Grabois, pedís paredón. ¿Te olvidaste que un 4 de abril fue fusilado Carlos Fuentealba por luchar por la educación pública y gratuita? Acusás de traidores a la patria a la docencia y al personal de los hospitales diciendo que serían peor que el ultraderechista Milei. ¿Podés llegar a tanto?
Parece que sí. No hay en Grabois nada contra los gobiernos, ni contra la burocracia sindical traidora que permitió la destrucción de la escuela y el hospital público. Todos los cañones los apuntan contra las y los trabajadores. Eso es Grabois.  
 
El peronismo caducó hace décadas, la salida es el Frente de Izquierda Unidad

Si Grabois no se retractó es porque sostiene lo que dijo, prueba que no fue un descuido. Esbozó expresiones peligrosas con las que coincide con la derecha, que embiste contra la escuela, la salud pública y quienes la sostienen, para justificar desmantelarla y privatizarla. A su vez, su discurso va en defensa de los gobiernos capitalistas que las vienen destruyendo esos pilares sistemáticamente, por eso no hace ninguna crítica al ajuste educativo y en salud de Axel Kicillof.

Grabois con su discurso de “izquierda” intenta ser el dique de contención para que sectores críticos del peronismo, en especial la juventud, no se vayan a la verdadera izquierda, que es el FIT Unidad, pero se le acaba de caer la careta.

Grabois es parte de un peronismo que no va más. Un peronismo que cobija tanto a Cristina Fernádez, Kicillof o Sergio Massa, como a los Grabois, Santoro o Guillermo Moreno. Cristina también habló de los “privilegios” de la docencia, que solo trabajan cuatro horas, gozan de varios meses de vacaciones, etcétera.

El peronismo gobernó durante 28 años de los 42 que llevamos desde que cayó la dictadura, llevando al país a desastre tras desastre. El más rotundo, el del peronismo menemista de los años ‘90, que descuartizó el sistema nacional educativo bajo las órdenes del FMI, pasando las escuelas y al personal docente a las provincias. Luego con Néstor y Cristina se hizo creer que iba a haber un “quiebre” con eso, pero no ocurrió. Nunca renacionalizaron el sistema educativo ni aumentaron el presupuesto educativo al 25%. Un peronismo que llegó al colmo de pedir el voto contra la derecha de Mauricio Macri en 2019, para luego dejar un 42% de pobreza y una inflación del 211%, pavimentando el ascenso del ultraderechista de Milei.

La disyuntiva entonces no es entre derecha o ultraderecha, por un lado, y el peronismo supuestamente “progre” por otro. La verdadera trinchera está, entre todas las variantes capitalistas de un lado, y la izquierda que está en la vereda de enfrente.

Por eso les decimos a las y los valiosos seguidores de Grabois que si quieren defender a la docencia y a la salud pública, hay que abandonar el peronismo y sumarse al Frente de Izquierda. Que si quieren luchar por la soñada patria liberada, hay que romper los lazos con el FMI y dejar de pagar la deuda externa, algo que es ajeno a él y solo patrimonio del Frente de Izquierda. Por eso hay que fortalecer al Frente de Izquierda Unidad, peleando por más diputadas y diputados que defiendan al pueblo trabajador y enfrenten consecuentemente a los Milei y sus cómplices.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

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