Escribe Martín Fú
En un nuevo aniversario de la Masacre de Avellaneda, nuestros diputados Mónica Schlotthauer y Juan Carlos Giordano (Izquierda Socialista/FIT) participaron de la audiencia convocada junto a las organizaciones políticas y de derechos humanos que seguimos reclamando juicio y castigo para los responsables del asesinato de nuestros compañeros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el 26 de junio de 2002.
Repudiamos una vez más a los responsables políticos de esa masacre, el ex presidente Eduardo Duhalde y el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá. Nuestra diputada los recordó con palabras emocionadas: “Maxi y Darío son para nosotros y muchos jóvenes del país una bandera de lucha contra la represión estatal y contra los gobiernos que año a año gobiernan para el FMI”.
Escribe Anisa Favoretti • Candidata a diputada nacional
La joven Silvia Maldonado, de Santiago del Estero, fue asesinada de un balazo en la cabeza por la policía de la provincia. Silvia se negó a que se llevara a cabo un allanamiento en su vivienda, sin ninguna orden judicial, protegiendo a sus hijos.
Se trató de un nuevo hecho de la maldita policía del gatillo fácil. Nos solidarizamos con toda su familia y vecinos y repudiamos esta brutalidad policial que se viene acrecentando desde que la ministra de “inseguridad”, Patricia Bullrich, dio públicamente licencia para matar bajo los lineamientos de la doctrina Chocobar. Este hecho aberrante es una muestra más. Tienen que ir a la cárcel todos los policías involucrados y responder los funcionarios del Ministerio de Seguridad, el gobernador de la provincia de Santiago del Estero y la propia ministra Bullrich.
El día 19 realizamos una masiva marcha en Santiago reclamando justicia, y en simultáneo en la ciudad de Buenos Aires un acto de repudio del que participó nuestra diputada nacional Mónica Schlotthauer.
Escribe Guido Poletti
Las anécdotas se repiten. Miles se despertaron el Día del Padre y descubrieron que no había luz. Después de las dudas de siempre (¿será mi casa?, ¿se le cortó también al vecino?) rápidamente se sospechó que se trataba de un enorme apagón. Pero la sorpresa pasó al estupor cuando se empezó a correr la noticia (no era fácil comunicarse ya que también se había caído internet) de que el apagón era ¡en todo el país! E incluso repercutía en algunas zonas de Uruguay y el sur de Brasil.
Digámoslo con todas las letras: esto nunca sucedió en la historia argentina. Nos encontramos frente a otro “récord” del gobierno Macri. Pero el origen del problema no nació con este gobierno. En realidad se trata de la gota que rebasó el vaso. Desde el año 1992, en que se privatizó y repartió “por pedacitos” el sistema eléctrico, todo se transformó en un gran negociado con todos los gobiernos que se fueron sucediendo. Las inversiones que estaban prometidas en los contratos de concesión nunca se llevaron a cabo. El ENRE, ente que en el propio marco regulatorio figuraba como “el que debía controlar” y defender a los usuarios, fue inmediatamente colonizado por las propias empresas privatizadas y justificó todo.
Así empezaron a suceder los apagones. En la historia quedará como el primer gran escándalo el gigantesco corte que sufrió en febrero de 1999 la ciudad de Buenos Aires, donde hubo zonas que llegaron a estar hasta quince días sin luz. Luego muchos otros se sucedieron. Se empezó a transformar en un “clásico del verano”. Si hacía calor (cosa esperable entre diciembre y marzo) automáticamente se cortaba la luz. Supuestamente por “exceso de consumo”. En la última década con el gobierno kirchnerista, cuando se compraron masivamente los equipos split frío-calor, esto también empezó a suceder en invierno. Ahora se cortaba la luz porque hacía frío. En todos los casos, lo que se escondía era el deterioro de la red, la falta de mantenimiento y la absoluta ausencia de inversiones.
Ahora llegamos a la máxima expresión del desastre. Un corte en la red de transmisión que, como dicen los propios expertos en el tema, es una eventualidad que tiene que ser tenida en cuenta, generó una reacción en cadena, ya que no funcionaron los planes de contingencia debido a que las políticas de ajuste les habían imposibilitado hacerlo. Rápidamente se produjo un apagón que afectó al sistema interconectado nacional íntegro.
¿Quién es el responsable?
La responsabilidad del apagón, sin duda, es de las privatizadas. Por supuesto que hay un culpable primario, directo: Transener, la mayor transportadora del país y una de las empresas privadas más importantes del sistema, hoy en manos mayoritarias de Pampa Energía (ver recuadro). Ahí se produjo la falla.
Pero esto no exime de responsabilidad al ENRE, que debía controlar y no lo hizo, y a las distribuidoras, que ni siquiera pueden garantizar que, una vez pasado el papelón, no vuelva a haber apagones en los días subsiguientes, como en el caso de La Plata (ver nota en esta página). Y, por supuesto, al gobierno de Macri, como se vio en la patética conferencia de prensa ofrecida por el secretario de Energía Gustavo Lopetegui, tratando de explicar lo inexplicable y “pasándole la pelota” a los otros actores del sistema. El gobierno kirchnerista favoreció con los subsidios a las empresas. Luego Macri y las privatizadas justificaron los tremendos tarifazos de hasta 5.000 por ciento diciendo que iban a mejorar el servicio. Quedó al desnudo que no sirvieron para nada. Solo se utilizaron para llenar los bolsillos de los empresarios y no se puso un peso para mejorar la calidad del servicio.
La única salida es la reestatización
El servicio eléctrico no puede estar sometido a la lógica de la ganancia privada. Se trata de un servicio social. Por eso decimos que hay que reconstruir un sistema nacional único que articule planificadamente la generación (centrales térmicas, hidroeléctricas y nucleares, junto a las incipientes fuentes alternativas -eólica, solar, biomasa, etcétera-), la transmisión y la distribución a partir de reestatizar todas las empresas en que ha sido desguazado: transportadoras, distribuidoras y centrales térmicas que pasaron a manos privadas. Y ponerlo a funcionar bajo gestión de los propios trabajadores y usuarios con tarifas populares y accesibles. Terminando, de esta manera, con el desastre que comenzó con la privatización de 1992 y que ninguno de los gobiernos posteriores modificó. Desde el Frente de Izquierda-Unidad planteamos en nuestro programa revertir los tarifazos y reestatizar el sistema, única salida para que no se repitan los desastres que vimos en estos días y que la energía eléctrica, cuyo acceso es un derecho humano esencial en el siglo XXI, deje de ser un bien de lujo para la clase trabajadora.
Se trata de una de las empresa encargadas de conectar Yacyretá con el Sistema Argentino de Interconexión. Salió a la luz en estos días porque fue mencionada como uno de los posibles responsables del origen de la falla que produjo el apagón.
Pero más allá de que se verifique o no que esto fue así, su aparición en los medios dejó al descubierto otro escándalo: la empresa, propiedad del grupo económico de la familia presidencial, le debe a la AFIP una suma de 6,9 millones de pesos en concepto de impuesto a las ganancias.

Los empresarios Marcelo Mindlin, Nicolás Caputo y Rogelio Pagano concentran el 51% de los usuarios del servicio público de electricidad a nivel nacional, así como el 49% de la demanda total.
Marcelo Mindlin es el dueño de Edenor y Transener (la empresa de transmisión responsable del apagón del siglo) con el grupo Pampa Energía. Este grupo obtuvo ganancias en los primeros nueve meses de 2018 por 3.256 millones de pesos, 226% más que el año anterior en ese período*.
Los dueños de Edesur son Nicolás Caputo, el “amigo de la infancia” de Macri, y ENEL (empresa italiana con mayoría accionaria) quienes ganaron en los primeros nueve meses de 2018 1.939 millones de pesos que representan 435% más que en ese período de 2017*. A su vez Nicolás Caputo con la generadora Central Puerto obtuvo ganancias por 16.318 millones de pesos entre enero y septiembre de 2018*. Por su parte, Rogelio Pagano, quien siendo parte del grupo de Mindlin y de Edenor antes que este la comprara, es el propietario de Edelap.
Además de su amistad Mindlin, Nicolás Caputo junto a la familia Macri aparecen entre los 50 argentinos más ricos de acuerdo a la revista Forbes.
El servicio eléctrico argentino, desguazado por la privatización, terminó en manos de estos tres buitres que se llenan los bolsillos con los subsidios que obtuvieron ayer del kirchnerismo y hoy siguen recibiendo del macrismo, más los astronómicos tarifazos que se suceden desde 2016. Se impone rescindirles todas las concesiones y reestatizar el servicio conformando un sistema integrado nacional.
*. Fuente: Instituto Argentino del Mercado de Capitales
Desde las 10 de la noche del sábado pasado se vienen dando apagones en City Bell, Gonnet, Villa Elisa, Hernández, Arturo Seguí, Gorina y otras zonas de la ciudad de La Plata. Esto se produce a apenas seis días del apagón que dejó sin luz a todo el país. Un total de 40.000 usuarios se vieron afectados.
La falla fue detectada en la subestación eléctrica de City Bell. Pero lo escandaloso es que la concesionaria Edelap anunció que recién el jueves quedaría reparada la avería. En algunas zonas lo “ató con alambre” instalando generadores. Pero en muchas barriadas populares simplemente optó por dejar a todos a oscuras. Hay localidades que se quedaron sin agua y se tuvieron que suspender las clases en numerosas escuelas.
Ante la falta de respuestas, los vecinos comenzaron a movilizarse, exigiendo respuesta de Edelap.
José Pepe Rusconi, referente de Izquierda Socialista en la Ciudad y candidato a concejal por el Frente de Izquierda-Unidad, dejó clara la posición: “Edelap se lleva millones mientras deja a oscuras al Gran La Plata. Para solucionar la problemática de fondo exigimos que esta empresa sea reestatizada bajo control de los trabajadores y usuarios, que somos en definitiva los únicos que tenemos interés en que el servicio mejore”.
Corresponsal
Editorial
El cierre de alianzas para las PASO ha dado todo tipo de sorpresas. Las más sobresalientes han sido el pase del “peronista renovador” Sergio Massa a la lista peronista K y el del “peronista federal” senador Miguel Pichetto integrando la fórmula del oficialismo con Macri, cuando semanas antes ambos habían jurado, en el espacio de Alternativa Federal, que ellos combatían la “grieta” de Macri-Cristina que, según ellos, era “lo peor que podía haber pasado”. Massa llegó al colmo de asegurar durante años que nunca volvería al kirchnerismo ya que “era un pasado a superar”.
A partir de la primera sorpresa crecieron en las redes los memes recordando sus contradicciones. Las de Massa y Pichetto contra Macri y Cristina. También las de Macri contra Pichetto. Muchos las comparaban con la imagen del panqueque. Esto incluye al señor Alberto Fernández que se pasó años criticando a Cristina, fue vocero de Massa y hasta votó en blanco en la segunda vuelta de 2015. Más “panqueque” imposible. Esa es la imagen justa para los políticos patronales del país.
¿Por qué se da el efecto “panqueque”? Muchos periodistas, siguiendo la creencia popular, tratan de explicarlo por el efecto del “poder”, porque quieren mantener “cargos” y el dinero que eso puede representar. Mucho de esto hay, pero el problema de fondo es otro. Los políticos patronales saltan de una postura a otra porque están en una crisis profunda y porque no tienen grandes diferencias de fondo entre ellos. Todos defienden el modelo capitalista y la subordinación a las multinacionales y el FMI.
Todos los sectores políticos patronales (peronistas en todas sus variantes, radicales, macristas) vienen fracasando. Llevaron al país y al pueblo trabajador a la decadencia social. Todos los partidos y dirigentes políticos patronales están en crisis. Las masas los vienen repudiando en las calles y en las elecciones. Basta recordar el punto máximo de 2001 con el “que se vayan todos”, “sin peronistas y radicales vamos a vivir mejor”. Miles y miles lo gritaban en las calles en el Argentinazo. Macri y Cambiemos son el nuevo fracaso. Ya antes nos llevaron a la debacle Alfonsín, Menem, De la Rúa, con el olvidado peronista Chacho Alvarez, y luego le tocó el turno a Cristina y el peronismo K. Ante el rechazo popular todos buscaron reacomodarse. Surgieron varios peronismos: el K, el renovador, el federal, o el de los “gobernadores”. Como hay varios radicalismos y ex radicales (Carrió, Stolbizer). Ahora vienen las elecciones y todos buscan un espacio para ver cómo se ubican mejor, pensando en sus lugares (diputados, intendentes o concejales).
Pero el efecto panqueque, de saltar de postura de un día para otro, también se explica porque los políticos patronales no tienen diferencias de fondo. Ahora Cristina, con el peronismo K y su alianza con Massa quieren aparecer, ante el odio popular a Macri, como que ellos son lo “nacional y popular” y que Macri-Pichetto son la “derecha” capitalista. La versión Grabois es que Pichetto sería la “derecha” peronista y Cristina la “izquierda peronista”. Falso. No hay “izquierda peronista”. Todos están con el modelo capitalista.
Pichetto dijo que comparte con el gobierno nacional “una visión capitalista”, que es “un tema que no se discute más en el mundo”, […] un capitalismo moderno, inteligente, que defienda la industria nacional…” (Infobae, 12/6/19). Pero Cristina viene diciendo algo parecido: “Quién me hubiera visto de mis épocas universitarias a ahora, estoy proponiendo volver al capitalismo en serio porque esto que estamos viviendo no es capitalismo, es anarcocapitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie” (discurso en el G-20 3/11/11) […]. “Así que por favor terminen con esas locuras de socialismo y todas esas cosas. Tienen razón, todos quieren ganar plata. Y vamos a hacerlos ganar plata” (discurso 4/7/16). Por eso, ante el problema fundamental del acuerdo entreguista con el FMI y el pago de la deuda externa, tanto Macri-Pichetto como Alberto-Cristina coinciden en que no se puede romper con el FMI y hay que pagar. Alberto-Cristina y Massa lo disfrazan con que “hay que renegociar” pero para ver cómo se paga. Por eso ya Cristina aclaró que “magia no podemos hacer” […] “los dólares” del préstamo del FMI “va a haber que devolverlos” (acto en Santiago del Estero 12/6/19).
En las próximas elecciones de agosto (PASO) van a instalar que solo hay dos opciones: Macri-Pichetto o Fernández-Fernández. Buscan polarizar para buscar que los trabajadores y el pueblo opten por el supuesto “menos malo”.
Los votos “castigo” o votos “bronca” nunca han dado una salida a los trabajadores y el pueblo. Solo la verdadera izquierda nunca ha cambiado de posturas ni adhirió a alianzas con políticos patronales y burócratas sindicales. Solo el Frente de Izquierda y sus dirigentes llevan años diciendo lo mismo, denunciando a los que gobiernan para los de arriba, para las multinacionales y los banqueros. La izquierda es la que siempre dijo que pagando la deuda y haciendo nuevos pactos con el FMI nos hundíamos. Lo dijo cuando el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner pagaba la deuda y cuando Macri pactó con el FMI. Es algo distinto, por eso es necesario, en agosto, darle el voto al FIT-Unidad que ha logrado más unidad sumando al MST. Hay que darle el voto a la fórmula Del Caño-Del Plá para fortalecer a los que siempre están al lado de las luchas de los trabajadores, la juventud y las mujeres. Y que propone una real alternativa anticapitalista, sin FMI, y por un gobierno de los trabajadores.