Mar 30, 2026 Last Updated 4:04 PM, Mar 30, 2026

En el mundo, el 60% de la población vive en países donde el aborto voluntario es legal, como por ejemplo en Uruguay, Inglaterra, Estados Unidos o Cuba, entre tantos otros. Allí las muertes por abortos son igual a cero. Es más, está probado que la cantidad de abortos se reduce cuando se incrementan las políticas de prevención mediante la prescripción de métodos anticonceptivos, lo que demuestra la eficacia de la legalización.

En la Argentina, desde el año 1921, el aborto no está penalizado cuando se dan ciertas causales según el artículo 86 del Código Penal (violación, peligro de la vida o salud de las mujeres e incapacidad mental de la mujer). Sin embargo, desde siempre se han puesto trabas para acceder a ese derecho. Gracias a la lucha del movimiento de mujeres y de la campaña, en 2012 la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo para interpretar este artículo y facilitar el acceso al aborto por esas causales, sin la judicialización a la que sistemáticamente se nos sometía por influencia de la Iglesia Católica. Sin embargo, ese gran avance tuvo detractores en los gobiernos kirchneristas y macristas. Votaron protocolos restrictivos y retacean insumos para la anticoncepción y la garantía del aborto no punible, y tampoco implementan la educación sexual con perspectiva de género en las escuelas por las presiones de la Iglesia.

Para terminar con la discrecionalidad de las políticas y los dobles discursos es que necesitamos que el derecho al aborto voluntario sea legal, seguro y gratuito en todas las instituciones de salud, de manera inmediata. El proyecto no obliga a nadie a abortar ni a cambiar sus creencias personales, sino que garantiza el derecho de las mujeres a decidir.


Somos parte de la Campaña Nacional

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, creada en 2005, está conformada por más de 300 organizaciones de las más diversas extracciones, además de miles de activistas independientes de todo el país. El punto que nos convoca es lograr la legalidad del aborto en la Argentina. Desde Isadora e Izquierda Socialista en el FIT somos parte de la campaña en las calles, pero también apoyando el proyecto sistemáticamente en el Congreso de la Nación, con la firma de nuestro diputado Juan Carlos Giordano, que junto con los demás diputados del FIT conforman el único bloque que apoya el proyecto sin fisuras ni dobles discursos.

¡Libertad a Ahed Tamimi!

Ahed Tamimi tiene 16 años. Está presa en una cárcel israelí por haber reaccionado abofeteando a un soldado sionista luego de que éste diparara contra su primo de 14 años en la cara, en el patio de su casa, en Nabi Saleh, cerca de Ramala (Cisjordania). Un tribunal israelí la acusó de doce delitos -entre ellos tirar piedras a soldados- que sumarían condenas al punto de igualar a una cadena perpetua. Intentan condenarla sin pruebas.

Hoy Ahed se ha convertido en un ícono de la resistencia palestina contra el gobierno sionista de Israel que pretende aniquilar a este pueblo en sus tierras. Pero caso no es aislado. Actualmente existen más de 6.500 detenidos por el gobierno israelí, incluidos centenares de niños.
El reclamo por la liberación de la joven Tamimi se suma a la lucha global para terminar con el Estado enclave de Israel y lograr un Estado único, laico, democrático y no racista en Palestina, con derecho al retorno de las familias palestinas expulsadas desde 1948. Nos sumamos a ese inmenso movimiento mundial y llamamos a acrecentar las expresiones de solidaridad internacional con todos los presos palestinos.

El 8M se viene preparando como una gran jornada de lucha en más de 200 ciudades del mundo. Según el grado de organización de las mujeres en cada ciudad, este denominado Paro Internacional de Mujeres se desarrollará con movilizaciones, actos, asambleas en los lugares de trabajo y estudio, ceses de actividades e, incluso, paro total de 24 horas. Es que, aun con desigualdades por lugar, el llamado a esta segunda jornada mundial de lucha de las mujeres señala que esta nueva oleada de movilización sigue viva en todo el globo.

Así lo atestigua el protagonismo de las mujeres en prácticamente todas las luchas que se dieron en el mundo en 2017 contra los gobiernos capitalistas ajustadores, contra los intentos globales de aplicar las reformas laborales para flexibilizar aun más nuestras condiciones laborales como en Francia, Argentina o Brasil, contra la guerra imperialista en medioriente y, desde ya, por nuestras reivindicaciones específicas como mujeres.

A un año de la asunción de Donald Trump, en Estados Unidos las mujeres también volvieron a salir a la calle en repudio, no solo del gobierno misógino y racista, sino también hambreador -que está liquidando los restos de la seguridad social- e imperialista que impulsa las masacres actuales de los pueblos palestinos y sirios.

Desde que el #NiUnaMenos argentino de 2015 logró eco en la lucha contra los femicidios en todo el mundo, multitudinarias fueron las movilizaciones para terminar con la violencia machista en México, Perú, Chile o el Estado Español. En Brasil también se ha salido a las calles contra las violaciones que alcanzan a una mujer cada 17 minutos y contra la lesbotransbifobia. Incluso en países como la India, las mujeres han comenzado a manifestarse contra las violaciones colectivas de las que salen sin compañía de varones a la calle, en Irán cobró fuerza la pelea que las mujeres puedan decidir cómo vestirse (con o sin yihad) y en Arabia Saudita las mujeres consiguieron este año un derecho tan mínimo como poder manejar. En Turquía y Rusia, las mujeres resisten los intentos de sus gobiernos en avanzar sobre sus derechos conquistados en torno al divorcio y a la protección estatal frente a la violencia doméstica.

En Chile y Bolivia, 2017 significó un año de avances en materia de derecho al aborto ya que lograron que se habilitaran nuevas causales, mientras que en Polonia las mujeres siguen en pie de lucha ante el gobierno de Andrzej Duda quien ha vuelto a insistir con eliminar este derecho. Y la jornada del #GritoGlobalporelAbortoLegal realizada en más de 50 países el pasado 29 de septiembre, señaló que la pelea sigue viva en muchos países del mundo.

Pero también el 2017 fue el año del #MeToo (yo también), el movimiento que comenzó en Estados Unidos entre las actrices de Hollywood a hacer visible las diferentes situaciones de violencia sexual que vivimos las mujeres. Y a pesar de que haya iniciado por un sector de mujeres con poderío económico y facilidad para acceder a los medios de comunicación, el movimiento tornó visibles las violencias sexuales que nos ocurren diariamente en nuestros trabajos, lugares de estudios y demás instituciones y sobre los cuales cada vez nos callamos menos. A su vez, necesitamos organizarnos para que las mujeres más precarizadas, las trabajadoras con contratos basura, las migrantes y las más pobres, podamos hablar sin miedo a perder el trabajo o sufrir amenazas.

Con la fuerza de todas estas luchas y por todas las batallas que tendemos que enfrentar, este segundo Paro Mundial de Mujeres, tiene que ser una gran jornada de lucha. En memoria de las 54 niñas asesinadas calcinadas el 8 de marzo de 2017 en un orfanato en Guatemala mientras reclamaban por sus derechos, desde Isadora, llamamos organizarnos de manera independiente de los gobiernos de turno y de las variantes patronales y patriarcales que quieren reducir la lucha de las mujeres al camino de las urnas o de lo “viable” en este sistema. Al mismo tiempo, impulsemos la más amplia unidad para construir un gran paro internacionalista, antipatriarcal y anticapitalista para conquistar nuestra emancipación en todo el mundo.

Gisela Herrera, es trabajadora ferroviaria, madre de cuatro hijos y víctima de violencia de género. En 2016 Gisela comenzó con presentaciones judiciales y consiguió algunas restricciones perimetrales que fueron sistemáticamente violadas por su ex pareja. Durante ocho meses hizo uso de la licencia psiquiátrica por esta situación, tiempo que tuvo que usar para protegerse del agresor. Incluso debió mudarse tres veces por la persecución del violento.

La empresa Trenes Argentinos, despidió a Gisele por faltas injustificadas sin tener e cuenta la situación que atraviesa de violencia de género. Desde Isadora, repudiamos este hecho y exigimos su inmediata reincorporación. ¡Gisela, estamos con vos!

El 8 de marzo no es el “Día de la mujer”; es el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. La elección de esta fecha para reivindicar nuestros derechos laborales, pelear por nuestra emancipación política y movilizar en contra de la opresión patriarcal no es casual. Es que en los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX el desarrollo industrial fue tan grande, que en parte de Europa y Estados Unidos cada vez más mujeres comenzaban a trabajar en fábricas, y a luchar por sus reivindicaciones.

En marzo de 1857 las obreras textiles de Nueva York pararon contra las mal pagas e interminables jornadas de trabajo. En el mismo mes de 1908 más de 15 mil obreras marcharon por las calles de esa ciudad en demanda de mejores salarios y condiciones de vida. En marzo del año siguiente 40 mil costureras industriales estadounidenses se declararon en huelga exigiendo el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y en rechazo al trabajo infantil; ese día 140 mujeres murieron calcinadas en la fábrica textil de Chicago donde trabajaban porque la patronal las había encerrado para que no se movilizaran.

En febrero de 1917 -marzo para el calendario gregoriano- la más grande revolución del siglo XX: la Revolución rusa, comenzó con las mujeres en las calles con el grito de “Paz, pan y tierra”. Así, en el marco de esta primera oleada de luchas feministas, más de cien delegadas de diecisiete países que asistieron al II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, realizado en Copenhague en 1910 votaron que el 8 de marzo sea el Día Internacional de la Mujeres Trabajadoras.

Luego de una segunda oleada de luchas feministas en los ’60 y ’70, se consiguieron el derecho al aborto y el divorcio en muchos países; por eso en 1975 la ONU decidió institucionalizar la fecha y transformarla en una jornada de festejo para controlar al movimiento de mujeres.
Sin embargo, cada 8 de marzo somos más las mujeres trabajadoras que nos movilizamos y hemos comenzado a parar en todo el mundo reivindicando a las obreras estadounidenses y a las trabajadoras rusas. Es que somos cada vez más las que no queremos flores ni bombones: ¡queremos trabajos y salarios dignos, queremos el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos y queremos el fin de todas las violencias hacia las mujeres!

Isadora

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