Escribe Mercedes Trimarchi Diputada electa por Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT, Dirigente nacional de Isadora
“La marea feminista no se detiene”, titularon los diarios sobre la jornada histórica del 8M. Cientos de miles de mujeres en las calles de todo el país demostramos la fuerza que tenemos para pelear por nuestros derechos. Marchamos contra la violencia machista y por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. También contra los despidos, el ajuste y la reforma previsional que afecta fundamentalmente a las trabajadoras y jubiladas.
Varias semanas de preparación con asambleas y reuniones muy numerosas adelantaban que la jornada iba a ser verdaderamente histórica. Así lo fue: más de medio millón de mujeres nos movilizamos en todo el país para conquistar nuestros derechos. Reclamamos el aborto legal para que dejen de morir cientos de mujeres pobres al año. Peleamos por presupuesto para que se cumpla la ley 26.485 de erradicación de la violencia de género y se dé protección a las víctimas. Nos movilizamos contra los femicidios y las violencias machistas que arruinan nuestras vidas. Exigimos la inmediata separación de la iglesia del Estado y que se le dejen de pagar los sueldos a los curas. Y, fundamentalmente, nos plantamos contra el ajuste de Macri y de los gobernadores que en todo el país golpea al conjunto de la clase trabajadora y mayormente a las mujeres, que somos las más pobres entre los pobres.
En Buenos Aires, los carteles por #NiUnaMenos y los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto fueron parte de la colorida movilización que tardó varias horas en llegar al Congreso. Al final se leyó el documento unitario que destacó las principales luchas que las mujeres estamos llevando adelante, fundamentalmente contra los despidos (se puede leer en el facebook de Isadora). Por eso subieron al escenario trabajadoras del INTI, del Posadas, del Ministerio de Economía y Gisela Herrera, despedida del ferrocarril Sarmiento, entre otras. En Rosario, Tucumán, Córdoba, La Plata y Neuquén, decenas de miles de mujeres también coparon las calles con originales carteles. La rebelión de las mujeres se siente por todos lados y el 8M sirvió para que nos expresemos y reclamemos fundamentalmente el derecho a vivir una vida sin violencias.
Mauricio Macri, ¿el “feminista menos pensado”?
Con esta frase, Fabiana Tuñez, presidenta del Instituto Nacional de Mujeres, presentó a Macri en el acto oficial por el 8M, haciendo alusión a una nota que días antes había publicado el diario Clarín, cuando se habilitó el debate sobre el aborto en el Congreso. En ese acto, Macri anunció un proyecto de ley para que se termine la brecha salarial entre varones y mujeres. Ley que no resuelve nada de eso, ni siquiera establece sanciones a las empresas que la incumplan.
Las mujeres ganamos casi un 30% menos que los varones y esta diferencia se da porque tenemos los trabajos peor pagos, tercerizados o de medio tiempo. Terminar con la brecha salarial es uno de los reclamos que venimos llevando adelante desde el movimiento de mujeres, y debemos impulsarlo con el conjunto de la clase obrera. Pero el gobierno demagógicamente lo toma para no hacer nada. Si de verdad Macri quisiera hacer algo para que las mujeres ganemos más, debería empezar por aumentar el presupuesto en salud y educación, donde la mayoría de las trabajadoras somos mujeres. Lo mismo debería hacer en las ramas textil o de limpieza, dos lugares en los que también somos más las mujeres con los trabajos más precarizados y peor pagos. También se deberían extender e igualar las licencias por maternidad/paternidad y no solamente la ampliación de dos a quince días para el padre como plantea el proyecto del gobierno. Estas políticas, entre otras, podrían ayudar a reducir la brecha salarial.
Estos son los reclamos históricos que levantamos desde el movimiento de mujeres, pero ninguno de ellos está contemplado en el falso proyecto de “igualdad salarial” que el gobierno presentó al Congreso. Lo decimos con claridad: Macri no es feminista. Es un gobierno ajustador que con sus políticas ataca duramente a las mujeres, así lo expresamos en la multitudinaria marcha del 8M.
Sigamos en las calles por nuestros derechos
Desde Isadora estamos convencidas de que solo con la lucha lograremos conquistar nuestros derechos. La historia demuestra que ningún gobierno nos regaló nada. Todo lo que consiguimos fue porque se lo arrancamos. Por eso insistimos en que la marcha del 8M fue un duro golpe para el gobierno y las mujeres salimos fortalecidas para seguir dando esta pelea. Ahora tenemos el desafío de imponer el aborto legal, seguro y gratuito en nuestro país, tal como lo plantea el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Invitamos a todas las compañeras que marcharon con nosotras a sumarse a Isadora para dar con más fuerza esta pelea.
Durante los días previos a la marcha circuló por las redes sociales una campaña para que los varones no participen de la movilización. Isadora sacó un comunicado (que se puede leer en el facebook de Isadora) explicando que la invitación a la marcha era fundamentalmente para las mujeres pero también para el conjunto de la sociedad, tal como lo habían discutido las asambleas de preparación, y que eso fortalecía nuestro reclamo. Al terminar la movilización Nora Cortiñas anunció que ella había invitado a varones a la marcha y contó como anécdota que unas semanas atrás había nacido su cuarto bisnieto varón y que apostaba a educarlo como feminista. La plaza la ovacionó.
Escribe Malena Zetnik
Muchas son las discusiones que se presentan frente a la cuestión del aborto. Entre los sectores que se oponen, el principal argumento es la supuesta defensa de la “vida” del feto desde la concepción. Incluso llegan a igualar la condición de feto con la de persona humana. Más allá de las creencias personales y religiosas en cuanto al tema del aborto, resulta necesario encarar este debate de manera amplia.
Algunos sectores reclaman por el derecho de la vida del feto considerándolo como un “niño por nacer”. Frente a ello decimos que desde el punto de vista biológico y social, vida humana no es igual a persona humana. Alberto Korblitt (doctor en Ciencias Químicas, licenciado en Ciencias Biológicas, investigador superior del Conicet y docente en Ciencias Exactas y Naturales de la UBA) señaló: “Un embrión en gestación no es un ser humano, es un embrión. Un embrión no podría llegar a término fuera del útero materno. No es correcto decir que un embrión es una persona porque no es una persona desde el punto de vista biológico y social”.
También desde el punto de vista jurídico hay diferencias si el feto aún no nació o si nació con vida. Marisa Herrera, abogada investigadora del Conicet, plantea que “si aún no nació, los derechos civiles que se le puedan reconocer quedan latentes hasta el nacimiento con vida, cuando la protección de la persona es plena. La posibilidad de reconocer a una persona está sujeta al nacimiento con vida. La Corte Interamericana de Derechos Humanos habla de protección gradual, no es lo mismo ser persona que feto. El feto tiene menos protección que una persona nacida”. Esto es evidente también en el caso de la criogenia de óvulos fecundados. Nadie está a favor de mantener congeladas a personas humanas. Sin embargo, ante las clínicas de fertilización asistida, ni la iglesia se opone al congelamiento de óvulos fecundados, ni se habla de genocidio cuando se desechan los embriones si sus dueños dejan de pagar la cuenta para su mantenimiento.
Según un reciente informe de Cedes, Relas y Ela (2018), se estima que hay un aborto por cada dos nacimientos en nuestro país, lo que implica que en la Argentina se produzcan entre 370.000 y 522.000 abortos al año, sean éstos voluntarios o espontáneos. En 2013, 49.000 mujeres estuvieron internadas en hospitales públicos por complicaciones de un aborto y desde hace casi dos décadas el aborto clandestino ocupa el tercer lugar entre los egresos hospitalarios por causas relacionadas con el embarazo, parto y puerperio a nivel nacional. Es la principal de causa de muertes de mujeres gestantes desde 1980, en su mayoría pobres y jóvenes.
En contrapartida, en los países en los que el aborto voluntario es legal (el 61% de las mujeres vive en estos países), se reduce la cantidad de abortos realizados porque hay más acceso a la atención en salud y a los métodos anticonceptivos. También baja la cantidad de camas hospitalarias por consecuencia de los abortos mal realizados, se achica el gasto en salud y se reduce casi a cero la cantidad de muertes por abortos. Por ejemplo, el Programa de Interrupción Legal del Embarazo de la Ciudad de México ha atendido desde su creación en 2007 191.356 mujeres sin reportar complicaciones ni muertes. Por lo tanto, la legalización del aborto implica garantizar el derecho a la vida de las mujeres.
Oponerse al aborto no es defender la vida, sino que es sostener una doble moral. Además, defender el aborto legal, no obliga a nadie a abortar, sino que establece el derecho a que las mujeres podamos decidir sobre nuestras vidas. Por eso la consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto es integral: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.
“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
Gisela es trabajadora ferroviaria del Sarmiento, madre de cuatro hijos y víctima de violencia de género. La empresa Trenes Argentinos la despidió por este motivo, acusándola de “faltadora”. Gisela encabezó la movilización del 8M junto a otras despedidas. Llegó a la marcha con sus compañeras y delegados del ferrocarril llevando en alto carteles con su foto, exigiendo su reincorporación y el cumplimiento de la ley 26.485 de Erradicación de la Violencia hacia las Mujeres que la empresa incumplió al dejarla sin protección y sin trabajo.
El caso recibió un apoyo masivo en las asambleas de mujeres de preparación del 8M y la solidaridad de varios grupos feministas que se acercaron al #Ruidazo en el hall de Once días pasados para exigir su reincorporación. Si logramos ganar esta pelea vamos a estar en mejores condiciones para que en todos los lugares de trabajo se cumpla con la 26.485.
El cuerpo de delegados del Sarmiento está llevando adelante una intensa campaña por su reincorporación. Junto a la Casa que Abraza exigen la implementación de la mencionada ley que sostiene, entre otras cosas, que cuando se notifica un hecho de violencia de género se le deben dar a la víctima todas las herramientas para salir de esa situación. Trenes Argentinos incumple la ley y arroja a Gisela a una situación de total desprotección y vulnerabilidad. Isadora acompaña este reclamo y exige su inmediata reincorporación.
Escribe Malena Zetnik
El martes 6 de marzo se presentó por séptima vez el proyecto de ley de la campaña nacional que plantea la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de la gestación. También comprende la interrupción del embarazo por causales como violación, peligro de vida o salud de la mujer y malformaciones fetales. Cuenta con un amplio apoyo, ya que se presentó con el récord de 71 firmas de todos los bloques políticos y la masiva movilización social que se expresó el 8 de marzo, al llevar al derecho al aborto entre sus principales reclamos.
Sin embargo, no es el único proyecto que se ha presentado. Existe otro del diputado de PRO Sergio Wisky, que plantea la despenalización del aborto (ver recuadro), aunque con ciertos matices respecto del proyecto de la campaña. En contrapartida, un grupo de diputados presentó un “contraproyecto” impulsado por la Red Federal de Familias –organización católica–, para prohibir el aborto en todos los casos con disposiciones aberrantes (ver recuadro). Incluso senadores de Cambiemos impulsan una iniciativa de consulta popular sobre el tema.
Entre tanto, el próximo martes 20 se acordará un cronograma en las comisiones de Legislación General, Legislación Penal, Familia y Salud para comenzar el debate en la cámara de Diputados.
Es evidente el conjunto de maniobras de los sectores religiosos antiderechos y los oportunistas de Cambiemos, el kirchnerismo, el PJ, el Frente Renovador y otros bloques para frenar el proyecto de la campaña, que cuenta con el apoyo del movimiento de mujeres y de diputados del Frente de Izquierda, único bloque que impulsa el proyecto con unanimidad. Ya se empieza a hablar de lograr un proyecto consensuado, restringiendo los derechos de las mujeres al recortar el proyecto que se impulsa desde las calles. Es importante que seamos contundentes en nuestro reclamo: es momento de cerrar filas por el proyecto de ley de la campaña y todos los diputados tienen que votarlo.
No es una tarea imposible como nos quieren hacer creer. Ya ocurrió con el voto casi unánime contra el fallo del 2x1 de la Corte en beneficio de los genocidas presos. La movilización popular se impuso por sobre las posiciones personales y partidarias en la mayoría de los casos. Por eso, para lograr que se apruebe nuestro proyecto, más que nunca debemos seguir impulsando la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, llevándola a todos los lugares de trabajo y de estudio. Solo así podremos derrotar las maniobras de Macri, la Iglesia, el FpV y todos los sectores que se oponen a los derechos de las mujeres.
El proyecto presentado por la Red Federal de Familias ya tiene varias firmas de diputados de PRO, el FpV-PJ y el Frente Renovador, entre ellos su vocero Brügge de la Democracia Cristina de Córdoba –aliada al gobernador Schiaretti de Unión por Córdoba–. Es tan reaccionario que plantea que se le pague un subsidio a las mujeres violadas para que continúen con los embarazos. ¡Una barbaridad! Hasta el Código Penal de 1921 establece que los abortos son legales cuando el embarazo es producto de una violación.
Aunque se utilicen como sinónimos, tienen consecuencias diferentes para la vida de las mujeres. La despenalización implica que si una mujer aborta no va a ir presa. En cambio, la legalización es para que el gobierno garantice la práctica a través del sistema de salud, única manera de acceder a un derecho. “Aborto legal, en el hospital” cantamos en las marchas. Por eso es que el proyecto de la Campaña Nacional por el Aborto Legal no tiene nada que ver con el que presentó el diputado rionegrino de PRO por la despenalización.
La ex presidenta Cristina Kirchner está en apuros. Faltó a la Asamblea Legislativa cuando habló Macri. No es casual. No quería estar en falta ante los diputados que fueron con el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Aborto Legal. Cristina está en contra de ese derecho fundamental por el cual pelean las mujeres.
Ante la marcha del 8M Cristina sacó un tuit saludando el “cambio cultural del colectivo feminista”. Perdón, Cristina Kirchner, ¿y el derecho al aborto? ¿No era que el kirchnerismo impuso la “ampliación de derechos”?
Está claro, el aborto legal se lo tendremos que arrancar tanto a Macri como a Cristina.
Escribe Valentina Pereyra Activista trans, referente de ATTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina) FALGBT y AMMAR
Referentes de la comunidad LGTTBIQ platense fueron informadas por funcionarios de gobierno que la gobernadora Vidal no reglamentará la Ley de Cupo Laboral para Personas Trans (14.783), votada hace ya dos años en la Legislatura bonaerense. La comunidad trans sigue exigiendo tener una oportunidad de poder elegir cómo ganarse el sustento. La muerte lenta y segura termina en vidas cortas, donde la expectativa de vida de una persona trans es de 35/40 años en la Argentina y en América latina.
Claramente no existe voluntad política por parte del gobierno de querer incluir o integrar a la comunidad trans, como se ve en el avasallamiento de los derechos de todos los sectores vulnerados. La comunidad trans no está exenta de esta avanzada por parte Cambiemos y sus aliados, como se ve en la falta de interés por reglamentar la ley de cupo laboral. Cada vez es más evidente la política represiva que apunta a exterminar a la comunidad. Mientras se espera dos años el cupo laboral, el gobierno no demoró ni un día en firmar un protocolo represivo para detenernos.
A esto hay que sumarle que el año pasado la Defensoría del Pueblo bonaerense a cargo del peronismo anunció con bombos y platillos la inclusión de dos personas trans en su planta laboral bajo el marco de la ley 14.783. Lamentablemente, debido al mal ambiente de trabajo y las dificultades para viajar, una de las compañeras enfermó. La Defensoría la dejó cesante tres meses antes de la finalización de su contrato y estando con carpeta médica, anoticiándola de su despido vía mail. La otra compañera sufrió la no renovación de su contrato a pesar de haber entrado por la ley de cupo, tal como se había anunciado.
Ante estos hechos se solicitó una reunión con el Defensor del Pueblo, el sciolista Guido Lorenzino, quien aún no ha dado respuesta. Esto pone de relieve que el organismo supuestamente “independiente”, cuya función debía ser hacer cumplir los derechos de personas vulneradas, como lo son las personas trans, y a sabiendas de las dificultades que atraviesan en lo laboral, miran para otro lado y aplican el mismo ajuste. Por eso la comunidad exige a Vidal la inmediata reglamentación de la ley 14.783 y la continuidad laboral de las compañeras.