Mar 30, 2026 Last Updated 6:50 PM, Mar 30, 2026

Este siglo de lucha de la juventud y el movimiento estudiantil ha sido también un siglo lucha de las mujeres por sus derechos. Desde la reforma del ‘18 las mujeres ya dabamos duras peleas, en primer lugar, por acceder a la universidad. Pero también tenemos ejemplos como el de Prosperina Paravan, que fue vanguardia peleando para que los estudiantes de su facultad (de odontología de Córdoba) se sumaran a las movilizaciones reformistas a pesar de la negativa de su centro de estudiantes.

En el mundo las mujeres habían encabezado ya enormes triunfos. Las mujeres rusas fueron protagonistas de la revolución bolchevique, alcanzando derechos que en algunos países llevaron un siglo o que aún exigimos: el derecho al aborto, el divorcio, el derecho al voto, entre muchos otros.

Pasó medio siglo más de avances y retrocesos, las mujeres seguimos luchando. Avanzamos en nuestro lugar en la universidad y en la política. Las revueltas del Mayo Francés, el Cordobazo en Argentina y tantas otras tuvieron a las mujeres peleando junto a la clase obrera en el marco de la segunda ola feminista. Las feministas se cuestionaban el rol de la mujer en la familia, el hogar; dieron la pelea por organizarse y salir a las calles.
Hoy levantamos las consignas por todos los derechos que todavía nos faltan. Como a lo largo de la historia, somos las trabajadoras y las más pobres las que sufrimos la desigualdad desde muy jóvenes.

Hoy somos la mayoría de la matrícula universitaria, y exigimos que se garanticen jardines maternopaternales y lactarios para no dejar de estudiar cuando somos madres. Reclamamos también, por el reconocimiento y visibilización de las identidades disidentes y LGBTIQ.
Nos organizamos y peleamos por la implementación real de protocolos para casos de violencia de género en los lugares de estudio, de la misma manera que exigimos presupuesto para las leyes contra la violencia a todos los gobiernos.

Porque a pesar de llevar más de un siglo de peleas por el derecho a decidir hoy seguimos exigiendo educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Y somos las estudiantes quienes copamos las calles junto a las trabajadoras despedidas el último 8 de marzo contra el ajuste del gobierno.

Hicimos temblar el mundo con el Paro Internacional de Mujeres y lo haremos todos días para que se apruebe la ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, de la cual formamos parte para que dejen de morir mujeres en abortos clandestinos. La iglesia contra la que se levantó el movimiento estudiantil del ‘18, es la misma que hoy moviliza en contra de la libre desición sobre nuestros cuerpos: exigimos la separación inmediata de la Iglesia del Estado.

Las Mujeres de Izquierda Socialista tenemos una tradición de lucha por nuestros derechos como mujeres trabajadoras que continuamos hoy en todos los lugares de estudio y trabajo. Por eso formamos “Isadora Mujeres en lucha” junto a compañeras independientes, una herramienta para organizarnos. Porque sabemos que para ser libres, las mujeres debemos luchar no solo contra el machismo y patriarcado sino también por destruir un sistema capitalista que violenta nuestros cuerpos como trabajadoras. Por eso nos reivindicamos feministas socialistas, por eso peleamos junto a las mujeres, la clase obrera y el movimiento estudiantil en las universidades y las calles, aprendiendo de aquellas mujeres que pelean desde hace más de un siglo en argentina y en todo el mundo.

JUSTICIA POR MARIELLE FRANCO

CONSEJALA DEL PSOL ASESINADA EN RÍO DE JANEIRO

Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada electa de la provincia de Buenos Aires por Izquierda Socialista/FIT

Desde 1998, y por un decreto del gobierno peronista de Carlos Menem, se declaró al 25 de marzo como el “día del niño por nacer”. Desde entonces, los sectores reaccionarios y antiderechos de las mujeres, utilizan esta fecha para movilizarse contra el derecho al aborto. En esta oportunidad, y a días de que comience el debate parlamentario, diversas ONG nucleadas en “Unidad Provida”, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), la jerarquía de la Iglesia Católica y filiales de la Universidad Católica, organizaro

En la marcha estuvieron presentes Mariana Rodríguez Varela -ideóloga de la manipuladora campaña “El Bebito” que consiste en repartir réplicas de fetos de plástico- la defensora de genocidas Cecilia Pando y el nazi Alejandro Biondini. Por su parte, el senador y ex ministro de Educación Esteban Bullrich hizo alusión a la fecha a través de las redes sociales, dejando en evidencia su postura reaccionaria contra las mujeres. También vía redes sociales, setenta obispos impulsaron una campaña con el hashtag #TodaVidaVale. Denunciamos la hipocresía de estos sectores reaccionarios que dicen estar a favor de la vida cuando en realidad defienden el aborto clandestino.

El debate sobre la vida humana

Los sectores antiderechos pretenden igualar la condición de feto con la de persona humana. Pero lo cierto es que un embrión no es una persona, tanto en el plano jurídico como científico. Desde el plano jurídico, por ejemplo, los derechos civiles que se puedan reconocer son para los nacidos con vida. Desde el punto de vista científico un embrión en gestación no es un ser humano, es un embrión. Es equivocado poner como sinónimos embrión/feto a bebé/persona porque no lo son. En este sentido, la única vida humana que se pone en riesgo con el aborto clandestino es la de la mujer. Por eso insistimos en que los sectores que se movilizaron no están a favor de la vida, sino del aborto clandestino, que es el que termina con la vida de las mujeres pobres.

Es falso también el argumento que utilizan diciendo que si se legaliza el aborto las mujeres van a practicarlo más. La realidad demuestra que en los países donde se legalizó bajó considerablemente la cantidad de interrupciones de embarazos porque la cadena para evitar llegar al aborto funciona mejor. En nuestro país, por ejemplo, aún siendo ilegal aproximadamente unas 500.000 mujeres abortan por año. En el Estado Español, donde es legal, lo hacen unas 94.000. Además de reducir el número de abortos, en los países donde está legalizado no hay registro de enfermedades derivadas o complicaciones y tampoco muertes, ya que la intervención es segura.

El movimiento de mujeres viene reclamando terminar con el aborto clandestino, que se practica en pésimas condiciones con enormes secuelas para la vida y la salud. Por eso apoyamos el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto que exige que sea legal, seguro y gratuito para que sea garantizado tanto en el sistema público de salud como en las prepagas.

Del 30 de marzo al 1° de abril, en la localidad de Juiz de Fora, Brasil se realizó el Octavo Encuentro de Mujeres Estudiantes (EME) que reunió cerca de dos mil participantes de todas las universidades del país. Este año se convocó bajo el lema “La resistencia de las mujeres en las universidades y en las calles” y tuvo como eje central el pedido de justicia por Marielle Franco, la concejala negra, feminista, lesbiana y defensora de los derechos humanos del PSOL que fue asesinada el pasado 14 de marzo por ser una de las voces que más se opuso a la intervención del ejército y militarización de Río de Janeiro.

La Corriente Socialista de Trabajadores (CST), partido hermano de Izquierda Socialista e integrante del PSOL, participó con una nutrida delegación de mujeres estudiantes representantes de cuatro universidades, referenciadas en la agrupación juvenil Vamos A Luta. Nuestra compañera Mercedes Trimarchi, diputada electa por la provincia de Buenos Aires y dirigente de la agrupación Isadora, participó del EME con el objetivo de intercambiar experiencias sobre la organización del movimiento de mujeres en ambos países y, fundamentalmente, para fortalecer la campaña de justicia por Marielle.

Además de intervenir en el acto de apertura y en las comisiones de debate, Vamos A Luta organizó una charla titulada “Ni Una Menos - Marielle Vive” en la que Mercedes expuso acerca de la importancia de la organización internacional de las mujeres y de continuar el legado de Marielle, señalando que “repudiamos este crimen político, no queremos impunidad sino justicia. Y estamos preparadas para continuar su lucha por un mundo feminista y socialista”.

A su vez, remarcó la pelea que se está llevando adelante en Argentina para lograr el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, reclamo con el que se solidarizaron las mujeres brasileras porque allí también el aborto clandestino se cobra la vida de las mujeres pobres y jóvenes. Incluso vienen resistiendo desde el año pasado un intento de diputados conservadores y religiosos para eliminar las causales que habilitan el derecho al aborto: violación, peligro de vida de la mujer y malformaciones fetales graves.

Desde 2015, Brasil con su primavera feminista se suma, al igual que Argentina, a la oleada de movilizaciones de mujeres que recorre el mundo, exigiendo el fin de las violencias machistas, los femicidios y por el aborto legal. El pasado 8M, en el segundo Paro Internacional de Mujeres, quedó demostrada la fortaleza del movimiento feminista que en todo el mundo sale a las calles por sus derechos y contra los planes de ajuste de todos los gobiernos.

Escribe Mercedes Trimarchi

A partir del masivo #Pañuelazo frente al Congreso, que obligó a habilitar el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo, esta modalidad de protesta se instaló como forma de visibilizar el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Y fue tomada en los lugares de trabajo y estudio como una forma de manifestarse en cada sitio para expresar que las mujeres queremos el aborto legal ya.

El #Pañuelazo del 19F frente al Congreso abrió el camino. El 8M, en el marco del Segundo Paro Internacional de Mujeres, las trabajadoras del Indec y del Mecon abrieron sus pañuelos verdes para exigir que se apruebe el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Lo mismo hicieron las trabajadoras telefónicas. Las estudiantes de distintas facultades de la UBA desde Psicología hasta Ingeniería, montaron enormes pañuelos verdes para también manifestarse a favor.

Al mes del 19F, se organizó un enorme #Pañuelazo frente a la Quinta de Olivos para plantearle al gobierno que las mujeres le decimos basta al aborto clandestino. Lo mismo sucede en todas las universidades y plazas del país. Los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto se transformaron en todo un símbolo de protesta y cada vez más se llevan atados en mochilas y bolsos.
Incluso fue noticia la respuesta que dieron los alumnos del Instituto Padre Márquez de Berazategui frente al pedido de las autoridades y directivos del colegio de sumarse a la campaña #TodaVidaVale que impulsa la Iglesia Católica. Los alumnos de cuarto año aparecieron al día siguiente con pañuelos, vinchas y pulseras de color verde para manifestarse en favor de la legalización del aborto.
Llevar el pañuelo verde de la campaña, lejos de ser una moda es un símbolo de protesta y una exigencia para que el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo que presentó la campaña nacional se apruebe. A su vez, es una forma de dar a conocer la triple consigna: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir

1. Desde el Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista queremos precisar nuestras posiciones visto los diversos comentarios vertidos en las redes sociales ante de la denuncia pública de abuso sexual contra nuestro militante Alejandro Resnik.

2. Existen una multiplicidad de comentarios de lógica preocupación de compañeras que han leído el testimonio que es público y que, sin pertenecer a nuestra organización, dudan sobre si nuestro partido va a tomar o no la denuncia y si realmente se va a investigar e ir hasta el final. Comprendemos que se tengan esas dudas e interrogantes. Por eso lo primero que queremos ratificar es que la denuncia no la ignoramos ni la rechazamos.


Hacia el interior de nuestro partido nosotros tenemos el método de llevar estas denuncias a nuestra Comisión de Moral. Esta denuncia ha sido llevada a la comisión para que investigue y busque testimonios. En primer lugar de la propia denunciante, a la que queremos reiterarle que le brindaremos todas las seguridades para que pueda realizarlo con la privacidad y el cuidado que el caso amerita. Nuevamente insistimos en las plenas garantías necesarias para la presentación de ese testimonio. 
Compartimos la preocupación por la gravedad de lo denunciado. Por eso las denuncias de violencia de género u otras que puedan ir contra lo que debe ser el comportamiento de un militante socialista y revolucionario son abordadas por una comisión especial de nuestro partido conformada a tal fin, que denominamos Comisión de Moral. Está compuesta por militantes de décadas con una tradición intachable en su accionar moral. Es independiente de la dirección del partido, es elegida en cada uno de nuestros congresos y en cuya composición no puede haber ningún miembro de la dirección del partido, para asegurar que cualquiera de sus integrantes pueda ser sancionado si violara la moral revolucionaria.

3. Lo que no podemos compartir son los ataques que por las redes se vienen haciendo a Izquierda Socialista y a nuestra Comisión de Moral, de ser “encubridores de abusadores”. Lamentablemente gran parte de esas acusaciones provienen de mujeres militantes independientes o de agrupaciones que se reivindican feministas. Algunas se definen “antipartido”, otras tienen simpatías con el peronismo kirchnerista y otras rechazan a los partidos de izquierda en particular. Izquierda Socialista es parte de ese gran movimiento nacional e internacional de lucha de las mujeres en el que existen todo tipo de posiciones políticas, lógicamente por su masividad. Lo que rechazamos es que se utilice el método del “vale todo” para dirimir diferencias políticas, con difamaciones, mentiras y calumnias a los oponentes políticos. Por eso queremos debatir con franqueza y claridad. Consideramos muy equivocadas esas acusaciones a nuestro partido y sostenemos que, objetivamente, contribuyen a dividir y debilitar la lucha común contra el capitalismo patriarcal y contra los máximos enemigos que son el gobierno de Macri y todos los partidos patronales que lo defienden. No solo desde las gobernaciones, aplicando la misma política, sino también en el parlamento, votándole todas las leyes al gobierno.

4. Izquierda Socialista nunca ha encubierto abusadores sexuales. Tenemos una larga tradición que desmiente esa reiterada difamación. En el seno de nuestra organización consideramos los hechos de violencia de género como violaciones a la moral partidaria, porque entendemos que son un gravísimo ataque a la integridad personal de las víctimas y también del proyecto de organización y de sociedad que queremos construir.
Es por eso que, tal como lo hemos publicado en las redes oficiales y en nuestro periódico partidario, recientemente nuestra Comisión de Moral expulsó de la organización a dos militantes por denuncias de violencia de género después de investigar y evaluar los hechos. Uno de ellos referente y miembro de una dirección regional. Incluso, en uno de esos casos, ante la definición de la víctima de también proceder a realizar la denuncia judicial, nuestro partido ha definido acompañar también ese proceso legal (ver El Socialista N° 378, del 31 enero y 379 del 14 de febrero de 2018).
Por otro lado, nuestro partido avanzó en elaborar un protocolo interno para abordar los casos de violencia de género. En el marco de reafirmar nuestra tarea militante en cada lugar para combatir la violencia de género y promover también la formación en nuestra moral revolucionaria, con su perspectiva socialista y antipatriarcal.

5. Parte de la difamación que ha circulado en las redes es cuestionar nuestra moral revolucionaria y a nuestra Comisión de Moral, buscando compararnos con la moral de la curia de la Iglesia Católica. Con eso se quiere tocar la fibra del lógico y compartido odio de millones de personas en Argentina y el mundo, a la repugnante “moral” del Vaticano, haciendo una caricatura de nuestra moral y nuestra Comisión de Moral. Puede haber compañeras que, por el odio a los partidos patronales (UCR, PJ, PRO) o a lo que fue la burocracia estalinista, duden que Izquierda Socialista vaya a ir a fondo en su investigación. O porque desconozcan nuestra trayectoria como corriente socialista revolucionaria. A esas compañeras les decimos que nuestro partido sostiene una moral opuesta a la “moral” repugnante de la Iglesia y la burguesía. Ellos tienen una “moral” hipócrita, de doble discurso, antimujer y, de última, antihumana. Tampoco tenemos nada que ver con la “moral” estalinista y burocrática. Del falso socialismo de José Stalin, que difamó a revolucionarios como León Trotsky y a miles, que eran tratados de “contrarrevolucionarios”, para justificar los crímenes y traiciones del stalinismo. La trayectoria de Izquierda Socialista tiene sus antecedentes en la década del ‘70 con el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) que tiene más de 100 militantes asesinados y desaparecidos entre las Tres A del peronismo y la dictadura genocida de Videla y decenas de presos en los centros clandestinos de detención. Esa es nuestra moral. A eso llamamos moral revolucionaria*. Nuestra Comisión de Moral hoy día, está integrada por mujeres y hombres militantes que vienen de esa trayectoria intachable. Desde ya que nuestro partido ni nuestra Comisión de Moral están exentos de cometer errores. Por eso existen reaseguros democráticos como que los fallos de dicha comisión pueden ser apelados en el congreso partidario.

6. Izquierda Socialista ratifica su lucha contra toda forma de violencia de género, dentro y fuera de nuestro partido. Llamamos a quienes usan métodos de polémicas equivocados a abandonarlos, para no favorecer la división del movimiento que lucha contra el capitalismo patriarcal, contra el gobierno de Macri y sus cómplices, por los derechos de las mujeres, contra toda forma de violencia de género y, en el presente inmediato, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, entre otras reivindicaciones.

Comité Ejecutivo de Izquierda Socialista.
3 de abril de 2018

* Ver Su moral y la nuestra. León Trotsky 

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