Escribe Guido Poletti
Todo aumenta. El Indice de Precios al Consumidor (IPC) que refleja apenas un promedio de los aumentos y está lejos de mostrar el real impacto de los precios sobre la canasta familiar, no deja lugar a dudas: 1,8% en enero, 2,4% en febrero. Para marzo se espera de mínima un 2,3% más. Y en abril, tarifazo mediante, también andará bastante por arriba del 2%. En apenas un cuatrimestre estaremos sumando cerca de 9%. Es imposible que se termine el año con el famoso 15% que plantea el gobierno. Las consultoras amigas del oficialismo y el propio Banco Central calculan como mínimo un 19,6%. Otros hablan de 24% o incluso más. Hasta existe la posibilidad de que la inflación de 2018 sea superior a la del año pasado.
Con este panorama resulta doblemente entreguista el rol de la burocracia sindical, en particular de los sindicatos más cercanos al gobierno. En las semanas anteriores firmó por el 15%, sin cláusula gatillo y en cuotas, el sindicato con más afiliados del país, Empleados de Comercio (1.2 millones de afiliados). Se sumaba así a lo que habían hecho UPCN, Obras Sanitarias o el Sutecba. Esta semana también firmó la Uocra, alcanzando así un universo de más de dos millones de trabajadores a los que se les impuso el techo salarial, que en la práctica significa la segura pérdida de poder adquisitivo.
Tenemos que denunciar esta traición. Al mismo tiempo a aquellos gremios que todavía tienen pendiente la firma de sus acuerdos paritarios (docentes de varias provincias, docentes universitarios, bancarios, aceiteros) tenemos que brindarles todo el apoyo a sus luchas y los llamamos a coordinarlas. A la Corriente Federal de la CGT, las CTA y todos los que se pronuncian contra el ajuste macrista les planteamos que hay que convocar un paro general y un plan de lucha para derrotar el ajuste macrista, cuyo primer paso es lograr quebrar el techo salarial del 15% que hoy sostienen el gobierno y las patronales.
La llamada “informalidad laboral”, que traducido significa tener trabajadores en negro sin pagarles jubilación ni obra social, muchas veces sin vacaciones, con salarios por debajo de los que cobran quienes están en blanco, creció de 33,6% a 34,2 por ciento. Estamos hablando de uno de cada tres trabajadores, sumando un total de casi 4,7 millones. Hay zonas del país donde los números son terroríficos: el trabajo en negro es de 40,7% en San Luis, 42,7% en Salta y Tucumán y 44,8% en Río Cuarto.
El crecimiento del trabajo en negro desmiente las afirmaciones del gobierno sobre que “se estaría generando empleo”. Lo concreto es que los puestos en blanco que se perdieron, fundamentalmente en la industria, fueron reemplazados por changas o trabajos directamente en negro. En concreto, más ventajas y facilidades para que las patronales aumenten la superexplotación.
El gobierno de Macri, que al igual que su antecesor kirchnerista hace la vista gorda, teniendo empleados en esas condiciones hasta en el mismísimo Ministerio de Trabajo, propone como solución el llamado “blanqueo”. En concreto, que las patronales no tengan que pagar nada por todos los aportes no realizados, ni sean multadas de modo alguno. Por el contrario, serían premiadas con rebajas en los aportes patronales a abonar en el futuro. La solución es exactamente la inversa: hay que exigir que todos los trabajadores en negro sean blanqueados inmediatamente, reconociéndoles la antigüedad y con el salario de convenio respectivo y que las patronales paguen lo que adeudan en concepto de cargas sociales.
El martes 27 la Federación de Aceiteros lanzó un paro general contra los despidos, y por el reclamo salarial que todavía atraviesan. Al día siguiente, a las 11 de la mañana se les imponía la conciliación obligatoria. Algunos medios, como C5N, informaron equivocadamente que Aceiteros había acordado por el 15%. En realidad ese fue el acuerdo de la conducción burocrática y propatronal del Sindicato de Aceiteros de San Lorenzo -que es claramente minoritaria y no integra la federación- que también aceptó un convenio flexibilizado con menos categorías y derechos adquiridos.
Macri y Triaca les quieren imponer el 15% y la modificación del convenio colectivo a todos los aceiteros para aumentar las ganancias empresarias. Por eso no reconocen las últimas elecciones de la Federación Aceitera, para trabar su funcionamiento y negarle fondos para su obra social.
En ese marco sigue la lucha contra los despidos en Cargill, con un acampe en la puerta de una de las industrias, y un paro rotativo que impide su funcionamiento. Es necesario seguir rodeando de solidaridad a los trabajadores aceiteros y difundir su lucha.
Los trabajadores bancarios todavía no cerraron el acuerdo paritario 2018.
A tono con los deseos del gobierno, la última oferta de las entidades financieras había sido de 15% a pagar en tres tramos: 7% en enero, 4% en julio y otro 4% en octubre. La Asociación Bancaria, que dirige Sergio Palazzo, rechazó este ofrecimiento, por insuficiente y muy por debajo del 20% de inflación estipulada para este año según estimaciones del mismo gobierno, llamando a parar el 6 de abril y la posibilidad, en caso de no recibir una propuesta superadora, de continuar la medida con 48 horas durante la semana próxima. Paralelamente la Bancaria convocó a un paro en el Banco Provincia de Buenos Aires (Bapro) para el 3 y 4 de abril, debido a la delicada situación del banco y la situación previsional de sus trabajadores.
Escribe Graciela Calderón Secretaria adjunta Suteba La Matanza
Se cumplen 11 años del asesinato de Carlos Fuentealba. Todavía quedan responsables impunes y siguen vigentes los reclamos que la docencia neuquina planteaba cuando fue asesinado por la represión de Sapag. Por eso varias provincias vuelven a parar mientras Ctera sigue la tregua con Macri.
El 4 de abril es una fecha muy sentida por toda la docencia, en particular para los sectores combativos. Este año el gobierno de Macri ha clausurado la paritaria nacional y en la mayoría de las provincias los gobernadores implementan la política nacional, en el mejor de los casos un miserable techo salarial de 15%, cuando no menos. Además crecen los cierres de cursos y escuelas de adultos y especiales y se avanza con las jubilaciones compulsivas, dejando centenares de docentes despedidos y aulas superpobladas. Los regímenes de licencias y las coberturas de las obras sociales son insignificantes. Por eso es que el reclamo en las escuelas es que Ctera retome el plan de lucha y termine su absurda tregua con Macri.
Paremos el 4 y 5 de abril
Sin embargo en las provincias la presión escolar lleva a la lucha. En Santa Fe, Neuquén, Santa Cruz, Chubut, Chaco y Formosa se resolvió parar el 4 y 5 de abril. Lo de Baradel de Suteba y el Frente Unidad Docente (FUD) sigue siendo timorato. Las asambleas que convocaron resolvieron, en contra de su propuesta, parar 48 horas. Pero ellos definieron parar sólo el 5. Esto generó una rebelión que llevó a que Suteba Matanza y Ensenada votaran parar el 4 y 5 y muchas escuelas de distritos Celestes definieran sumarse, como los autoconvocados en Malvinas, José C. Paz, Lomas o Echeverría, entre otros. Inexplicablemente conducciones multicolores como Tigre, Escobar o Bahía Blanca ni siquiera quisieron realizar asambleas para resolver la unidad con Matanza y Ensenada. Es que la CCC (PCR), el PTS y las agrupaciones de Rompiendo Cadenas, equivocadamente priorizan la unidad con Baradel y la Celeste como eje de su política, dándole la espalda a miles de docentes que quieren luchar a fondo y no apostando al desborde. Esa política, opuesta a la que realizamos los años anteriores, está debilitando a la Multicolor como alternativa de conducción en la lucha contra el gobierno de Vidal y Macri. El PO dejó correr esas posiciones durante semanas pero ahora, correctamente, cambió y votó junto a nosotros, desbordar a Baradel y el FUD.
En CABA, para completar la división, UTE llama a parar el 6.
Plata para educación, no para la deuda externa
La política de Macri y todos los gobernadores apunta a liquidar la escuela pública, nuestros salarios y derechos laborales, y que siga creciendo la educación privada. Sin un verdadero plan de lucha nacional unificado o, al menos, la coordinación de las provincias en lucha, será muy difícil derrotarlo. Hay que exigirle a Ctera y a los gremios provinciales el plan de lucha nacional, y en las provincias paros progresivos y movilizaciones. Hay que coordinar con la oposición medidas de acción conjuntas, que presionen y desborden a las conducciones burocráticas. Hay que derrotar el ajuste y lograr que el gobierno nacional se haga cargo de la educación, con plata que hoy va para la deuda externa, los curas y subvencionar a las escuelas privadas. Esas son las tareas que debemos impulsar desde la izquierda y los sectores combativos docentes.