El Socialista entrevistó a Cristian Gordillo, minero de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) y secretario general adjunto de ATE Río Turbio, en el acampe que los mineros establecieron frente al Congreso.
¿Cómo se inició el conflicto?
-El conflicto lleva más de 75 días con la paralización total del yacimiento desde enero, pero se inició con las políticas de ajuste de Macri en 2016, con una serie de despidos hasta llegar a 500 trabajadores en enero. La mina depende del Ministerio de Energía de la Nación. Empezaron presionando con el convenio de trabajo y terminaron con los despidos, donde el ministerio nos extorsionó diciendo “entreguen el convenio colectivo”. Teníamos los sueldos congelados arbitrariamente y con una paritaria de 21% de aumento en 2016 que el gobierno no cumplió. Entendemos que es parte del plan de ajuste, que incluye retiros “extorsivos” y jubilaciones anticipadas, buscando reducir la planta de trabajadores del Estado, como si fuéramos un costo.
¿En qué estado operativo se encuentra la mina?
-Tanto el yacimiento como los trabajadores ferroportuarios estamos en lucha. La mina se encuentra paralizada completamente, con un 100% de acatamiento de la medida votada en asamblea. Conformamos una intersindical entre los sindicatos que tienen representación gremial en el yacimiento, junto con ATE, APS (Asociación Profesionales y Técnicos), Luz y Fuerza y La Fraternidad, que nuclean a los trabajadores de la mina y el ferrocarril.
¿Cuál es la importancia de la mina y el trabajo que ustedes realizan?
-La usina fue creada por pedido de las comunidades de la cuenca, a través de la organización de las asambleas de trabajadores y del pueblo, una unidad económica, y la empresa carbonífera estatal. Extraemos carbón, entre otras cosas, que podría abastecer y poner en funcionamiento la superusina de la Central Termoeléctrica de Río Turbio, a la que llamamos “14 Trabajadores”, en homenaje a nuestros compañeros fallecidos en el incendio de junio de 2004.
La usina funcionando inyectaría a la red interconectada un 30% más de energía, abaratando los costos y permitiendo a más comunidades tener electricidad. Gran parte de los despedidos fueron quienes llevaron adelante la apertura de una nueva galería en la mina, uno de los trabajos más titánicos de los últimos años. Terminaron este trabajo y los echaron.
¿Cuáles son las condiciones de trabajo?
-Trabajamos en condiciones de trabajo muy duras, con polvillo en suspensión de manera constante, ruidos que superan los 100 decibeles y sufrimos muchos “accidentes”, con compañeros mutilados y muy golpeados, que quedan imposibilitados para volver a trabajar, lo que lamentablemente es muy habitual. Tenemos turnos de 6 horas, que conseguimos luego de años de lucha, una jornada reducida para tratar de mitigar los daños que genera trabajar dentro de una mina.
¿Cuáles son las demandas que están llevando adelante?
-Seguimos reclamando la inmediata reincorporación de todos los compañeros despedidos, y que pongan en marcha al yacimiento. Éramos más de 3.300 trabajadores, pero luego de la política de desguace comenzada por Macri quedamos unos 2.000 compañeros.
Levantamos campamento en Congreso para visibilizar el conflicto y lo que pasa en Santa Cruz. Nos sentimos más fortalecidos que nunca, porque en Buenos Aires recibimos la solidaridad de diversos sectores, muchos que están en lucha contra las políticas de este gobierno, como los compañeros del INTI y del Posadas, entre otros. Es el gobierno el que no quiere poner en valor los recursos nacionales. No son los trabajadores la variable del ajuste.
Estamos buscando consenso con estos sectores para intentar unificar las luchas. Por la dignidad de los trabajadores, vamos a pelear hasta el final por la reincorporación de todos los compañeros.
Mientras los dirigentes de la UTA y la CGT no se hicieron presentes, Rubén “Pollo” Sobrero, referente del sindicalismo combativo y de Izquierda Socialista, se acercó a llevar la solidaridad de los ferroviarios a los choferes en paro, quienes lo recibieron con muestras de gran entusiasmo, afecto y vivaron su nombre. Esto
nos contaba.
¿Cómo impactó la noticia de la muerte del compañero Alcaraz en los ferroviarios?
-Desde la Unión Ferroviaria Seccional Oeste decidimos venir a dar nuestro respaldo a los compañeros. Cada vez que pasa una cosa así los ferroviarios no dudamos, nos solidarizarnos y nos ponemos a disposición de quienes pierden a un compañero de trabajo. Venimos a acompañarlos sin decirles lo que tienen que hacer, sino a ponernos a disposición para lo que necesiten. Lo mismo que hicieron los docentes de Suteba La Matanza que estuvieron toda la jornada acompañando a los choferes de la 620. Y los trabajadores de la 60, o el expreso Lomas, entre otros.
¿Cómo encontraste a los choferes?
-Estaban con mucho dolor por la muerte Leandro y con mucha más bronca e indignación por la borrada de la UTA. A pesar de sus reclamos y de que la situación ameritaba que el gremio se metiera de cabeza y acompañara este conflicto, el burócrata Fernández brilló por su ausencia. El reclamo no sólo fue de la línea 620, ya que la mayoría de las líneas de colectivos de la zona oeste pararon y se solidarizaron. La muerte del compañero fue la gota que rebalsó el vaso, desnudando que la UTA está más cerca de las empresas a las que le firman paritarias de miseria y bien alejados de los trabajadores.
¿Y los vecinos?
-Tengo que resaltar cómo los vecinos se acercaron a respaldar este conflicto de manera espontánea. Hubo muchas muestras de solidaridad y los vecinos acompañaron la movilización. Me contaban los compañeros que hubo movilizaciones a la municipalidad de San Justo, cortes en Virrey del Pino, Isidro Casanova, Rafael Castillo, en muchos barrios la bronca se mostró en las calles. Fueron varios miles los que se volcaron a expresar su indignación.
¿Qué debatieron con los choferes?
-Como te decía antes, los muchachos están muy calientes con la burocracia. La borrada de la UTA en este momento tan importante hizo que los compañeros de la 620 y las demás líneas planteen la necesidad de organizarse ante la burocracia del gremio que les da la espalda. Los choferes saben que los empresarios se hacen ricos a costa de la entrega de la burocracia. Hay que organizarse para que el gremio sirva para luchar, contra los salarios de miseria y por mejores condiciones de trabajo. Por eso están designando representantes por línea y nos invitaron a acompañar ese proceso.
Hay que ir formando desde abajo una nueva dirección en la UTA. Es algo muy importante, que vamos a acompañar, como lo hacemos con todos los conflictos y en todos los gremios. Lo que se ve acá se ve en otros lados. La gente está harta. Por eso buscamos la unidad de todos aquellos que se organizan contra la burocracia y las patronales. Permanentemente los choferes reclamaban “paro general”. Lo necesitamos, así como también nuevos dirigentes que peleen, que sean democráticos y combativos.
“La UTA nos abandonó”
¿Contanos qué pasó?
-Anoche hicimos una autoconvocatoria, fuimos a General Paz y Alberdi y cortamos la avenida por reclamos de seguridad. Hace un par de meses a un compañero le dieron un tiro en la mano, anteriormente a otro le cortaron un dedo y a otros les robaron.
¿Qué hizo la UTA en todo esto? ¿Tuvieron alguna respuesta de parte de ellos?
-Nada. Desde el principio no hubo nadie de la UTA. Todo lo que hicimos lo decidimos por cuenta propia entre los compañeros, porque de los delegados hacé de cuenta que no tenemos ninguno. No hacen absolutamente nada. Es más, la mayoría de los choferes tenían miedo porque no querían llevarles los reclamos a ellos. Pero bueno, ahora nos estamos organizando, armando un grupo muy bueno.
¿Cómo la van a seguir?
-Mañana (por el martes 17) no salimos a trabajar nuevamente y seguimos en la lucha hasta que tengamos respuestas, aunque la UTA no nos acompañe. Mañana los colectiveros de la 620 y de otras líneas vamos todos al entierro de Leandro a acompañar a la familia en este difícil momento.
“Vamos a seguir luchando hasta que se escuchen nuestros reclamos”
¿Cómo fue el último adiós a Leandro?
-Fue un momento muy emocionante. Lo vivimos con mucho dolor pero a la vez con mucha fortaleza para seguir la lucha. Estuvimos acompañados por cientos de compañeros de la 620 y de otras líneas. También fueron los familiares y amigos de Leandro que llenaron dos colectivos para venir a despedirlo. Vamos a seguir luchando hasta que se escuchen nuestros reclamos.
¿Cuáles son los próximos pasos a dar?
-Lo fundamental es que sigamos organizados. Fuimos cientos los choferes de distintas líneas de La Matanza los que a partir del asesinato nos fuimos contactando y organizando en grupos de whatsapp. Quedamos en seguirla porque nuestros delegados no nos representan, como si no tuviéramos sindicato. Lo fundamental es no perder muestra organización pero tampoco dejar de exigirle a la UTA que convoque a un paro general para que de una vez tengamos seguridad para todos los compañeros y no nos maten como perros cuando vamos a laburar. Además de conseguir salarios dignos en las paritarias para que no se los coma la inflación.
Escribe: Jorge Adaro, secretario general de Ademys
El jueves 12 de abril tuvo lugar una multitudinaria movilización, de más de 15.000 docentes y estudiantes de los institutos de formación docente. Acompañados por la totalidad de los rectores (Cesge) y representaciones sindicales como Ademys (que marchó en el marco de un paro de actividades en el área de 24 horas), UTE y con la Coordinadora de Estudiantes Terciarios (CET).
Fue una respuesta contundente y unitaria contra el gobierno de Larreta y su ministra Soledad Acuña en su pretensión de aprobar, en la Legislatura, la creación de la Unicaba (Universidad Pedagógica de la CABA). Expresó una rebelión educativa en curso en el movimiento terciario porteño. La marcha unió a todos aquellos que nos oponemos a este intento de desmantelamiento de la formación docente. Marchamos desde el Ministerio de Educación de la Nación hasta el Ministerio de Educación de la Ciudad.
Como ya hemos explicado en ediciones anteriores, este proyecto va en línea con el ajuste educativo que Macri y los gobernadores vienen llevando en todo el país a través de una serie de reformas expresadas en el denominado Plan Maestro.
El gobierno lo presenta como la solución al problema de la falta de docentes en la Ciudad y a la mejora de la calidad educativa. Sin embargo, la creación de la Unicaba se asienta sobre la base de la disolución de los 29 institutos de formación existentes en la Ciudad, afectando las condiciones laborales y la retención de los cargos, ya que perderían el amparo del convenio colectivo, el estatuto del docente.
Ataca también los planes de estudios, que hasta la fecha son desarrollados por cada uno de los institutos y sus representaciones democráticamente electas. La Unicaba pretende ser un avance en el control ideológico de docentes y estudiantes. El verdadero objetivo del gobierno es que los docentes se preparen para formar estudiantes para la incertidumbre, es decir para un mundo del trabajo asalariado mucho más precarizado que el actual.
Desde el anuncio de este proyecto comenzó la organización del rechazo en cada uno de los profesorados. Iniciado este año, numerosas delegaciones fueron participando de las sesiones de la Comisión de Educación de la Legislatura para pedir el retiro del proyecto.
Este año el gobierno intentó poner una serie de trabas para la inscripción on line, buscando reducir la matricula. La respuesta fue contundente: la inscripción fue todo un éxito. El regreso a las aulas de los alumnos a los 29 profesorados imprimió mayor fuerza a la lucha que se reflejó claramente en la movilización del 12 de abril.
Ese mismo día, el bloque porteño del FIT presentó sobre tablas un proyecto para frenar la creación de la Unicaba, donde quedó claro que el gobierno macrista cuenta con los votos suficientes para imponerlo. Por eso es importante que tanto los estudiantes como los docentes adviertan con claridad que no hay que tener expectativas en los proyectos alternativos al de PRO, como pretende el kirchnerismo, ni en las medidas judiciales.
Lo único que puede hacer retroceder al gobierno es la movilización. Por eso hay que generar asambleas unitarias donde puedan confluir todas las expresiones de este movimiento terciario, para decidir un plan de lucha y seguir avanzando de manera unitaria en la lucha por el retiro del proyecto.
Lamentablemente el jueves se perdió una magnífica oportunidad de avanzar democráticamente con la votación de nuevas medidas, ya que la irresponsable actitud de agrupaciones estudiantiles minoritarias, a lo que se sumó el manejo burocrático de la conducción kirchnerista de la CET (Patria Grande y Nuevo Encuentro), hicieron que el acto y posterior asamblea quedasen truncos. Sin embargo esto no empañó la masiva jornada que hace pagar un costo político al Gobierno de la Ciudad en su afán de avanzar en el desmantelamiento de la educación superior.
Ahora debemos continuar con la articulación de todas las peleas educativas que se vienen dando contra el techo salarial, la falta de vacantes para miles de niños en las escuelas estatales de la ciudad, y coordinar también con la docencia combativa de todo el país la lucha para derrotar el Plan Maestro y la política ajustadora de Macri y los gobernadores.
Los sindicatos, agrupaciones y activistas que participamos del plenario de Lanús realizaremos una marcha del Congreso a Plaza de Mayo el jueves 12 a las 16. Allí estaremos los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, los Sutebas multicolores, Ademys y el resto del sindicalismo combativo. Exigiremos a la CGT y a las CTA la continuidad del paro del 25 de junio pasado con una medida de fuerza de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo y todas las plazas del país contra el ajuste de Macri y el FMI.
La jornada de lucha también estará al servicio de apoyar todas las peleas en curso, como la de los compañeros de Télam y los docentes de Chubut. También repudiaremos la persecución al Pollo Sobrero, secretario general de la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria y máximo referente del sindicalismo combativo.
Concurramos masivamente con nuestros compañeros. Será un importante paso en la coordinación de las luchas y parte de la pelea por una nueva dirección sindical, democrática y combativa, de la clase trabajadora.