Escribe José Castillo
Nos quieren hacer pagar el desastre ocasionado por el feroz endeudamiento del gobierno de Macri y la bicicleta financiera que enriqueció en estos dos años a los especuladores, ahora sumándole el plan de ajuste del FMI. No podemos permitirlo. Tenemos que movilizarnos para enfrentarlo exigiendo paro nacional y plan de lucha, mientras le oponemos un plan económico alternativo, obrero y popular que priorice las más urgentes necesidades de salario, trabajo, educación, vivienda y salud.
1. Aumento salarial de emergencia
La devaluación y los tarifazos están pulverizando los salarios y las jubilaciones. Ya se habla de una inflación cercana al 30% anual. Hay que romper el techo salarial de 15% y exigir que se reabran las paritarias. Ningún trabajador debe ganar menos de 28.000 pesos, ajustado mensualmente por la inflación. Aumento de emergencia para los jubilados y 82% móvil. No a la reforma laboral antiobrera que sólo sirve para engordar las ganancias de las patronales
2. No al FMI. Plata para trabajo, salud, educación y vivienda, no para la deuda
El gobierno de Macri ya nos endeudó en más de 130.000 millones de dólares. El endeudamiento se acerca a los 400.000 millones de dólares y cada vez pagamos más de intereses. Ahora con la devaluación todo es un tembladeral, desnudándose que hay vencimientos de cortísimo plazo inmanejables, como los actuales de las Lebac. El gobierno de Macri, después de regalarle a los especuladores 13.000 millones de dólares de reservas en dos meses, ahora acude al FMI, lo que llevará a un mayor ajuste. Basta de ajuste para pagar a los acreedores y financiar la bicicleta financiera. Hay que suspender inmediatamente los pagos de deuda externa y volcar todos esos recursos a un plan de obras públicas que, al mismo tiempo que genere trabajo genuino, sirva para resolver las más urgentes necesidades populares.
3. Basta de timba financiera. Nacionalización de la banca y el comercio exterior
Hay que terminar con la fuga de capitales y los negocios de los buitres especuladores con el dólar. Hay que decir basta a los negocios de los monopolios exportadores que saquean al país y luego fugan los dólares y no desperdiciar divisas en importaciones innecesarias. El ahorro popular debe ser protegido. Y la banca debe estar al servicio de otorgar créditos para el consumo popular, el acceso a la vivienda y la financiación de obras necesarias para el real desarrollo del país.
4. Abajo los tarifazos, que se reestaticen todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios
Eliminación de los aumentos de tarifas. Tarifa social para todos los que la necesiten. Ni aumentos de tarifas impagables ni subsidios a las empresas privatizadas para garantizarles sus superganancias. Hay que rescindir todos los contratos y reestatizar esas empresas que hace más de 25 años brindan servicios pésimos, nunca invirtieron un peso y sólo se limitaron a saquear nuestro gas y petróleo.
5. Que la crisis la paguen quienes la provocan y se llevan las superganancias
Macri les sacó las retenciones a los monopolios exportadores y les dio miles de facilidades y exenciones a los grandes empresarios, que tienen miles de trabajadores en negro y ni siquiera depositan los aportes patronales. Mientras tanto, el pueblo paga 21% de IVA, el más injusto de los impuestos. Hay que eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y reemplazarlo por más impuestos para los ricos, las grandes empresas y los especuladores financieros.
Escribe Martín Fú
Seguramente muchos lectores de El Socialista se preguntarán en qué medios de comunicación salieron las declaraciones de Cristina Kirchner sobre el nuevo acuerdo del gobierno de Macri con el FMI. Muchos buscaron y no encontraron nada. Nada, ni un tuit.
Las declaraciones no aparecen en ningún lado porque la ex presidenta prefiere el silencio. Mientras la bronca por el acuerdo es principal tema de discusión y de repudio popular, Cristina Kirchner evita definirse sobre la nueva entrega y ajuste que Macri está pactando con el Fondo Monetario Internacional. Pero aquellos que en su momento aparecieron como los “economistas estrellas” del ex candidato presidencial kirchnerista Daniel Scioli no muestran disimulo en apoyar, con distintos matices, el acuerdo. Mario Blejer cuestiona el apuro de ir al Fondo, que “primero habría explorado un acuerdo con la Reserva Federal o el Tesoro de Estados Unidos” y que “este FMI es más transparente que el de los 90” (Clarin, 12 de mayo). Miguel Bein, a pesar que el mes pasado pedía un dólar más alto y apoyaba “con reservas” la política económica del macrismo, ahora prefiere el silencio, como Cristina.
Escribe José Castillo
Tal como expresamos en otra nota, no existe un FMI “bueno”. El acuerdo con el Fondo va a significar que la Argentina se comprometa a llevar adelante un feroz ajuste contra los trabajadores, los jubilados y el resto de los sectores populares.
Con el “olfato” que da haber sufrido en épocas anteriores los ajustes del Fondo, ya las encuestas prenuncian que entre el 75% y el 80% de la población está en contra de cualquier acuerdo con el FMI. No se equivocan. Si bien la “letra fina” del mega-ajuste que requerirá el Fondo se conocerá en las próximas semanas, ya podemos adelantar unas cuantas cosas. Es que el año pasado hubo una misión de auditoría de la economía argentina (llamada “revisión del artículo IV”) que le “recomendaba” al gobierno de Macri las siguientes medidas:
Ajustar el sistema jubilatorio. En concreto, bajar las jubilaciones por medio de que los aumentos futuros no cubran la inflación (algo de esto ya se empezó a hacer con la nueva ley votada en diciembre), subir la edad jubilatoria y empezar a dar pasos hacia la privatización del sistema, retornando al nefasto esquema de las AFJP.
Reducir el gasto “primario” del Estado a una velocidad mayor que la que está llevando el gobierno. Recordemos que el macrismo había anunciado hace apenas diez días achicar el déficit fiscal de 3,2% a 2,9%, suspendiendo obras públicas y reduciendo partidas de “gastos generales”. Ahora se propondrá un ajuste más fuerte aun, hablándose de llevar el déficit fiscal a 1% del PBI. En concreto esto significará más despidos de estatales, congelamientos salariales y achicamientos de las partidas destinadas a salud, educación o vivienda. Se ha deslizado que una partida “privilegiada” por el FMI para recortar será el presupuesto universitario. Otra, la reducción de los actuales planes sociales. Avanzar con la reforma laboral con el objetivo de flexibilizar las condiciones de trabajo, liquidando conquistas históricas actualmente presentes en los convenios colectivos de trabajo, aumentar la explotación de los trabajadores y abaratar los despidos.
Devaluar todo lo necesario para favorecer a los monopolios exportadores y así garantizarse las divisas para la devolución del préstamo del FMI. Más devaluación significará más inflación y, como consecuencia inmediata, mayor pérdida aun del poder adquisitivo de nuestros salarios y jubilaciones.
Agreguémosle a todo esto que el monto del préstamo del FMI no significará el ingreso de “dinero fresco”. Llegará en cuentagotas, con el destino claramente preestablecido (el pago de los vencimientos de deuda externa en los meses venideros) y con un monitoreo estricto de que “se están cumpliendo las condiciones pactadas” antes de girar cada cuota del acuerdo.
Esto es lo que se viene. Salgamos ya a enfrentarlo, conformando un gran movimiento obrero y popular contra el FMI. Porque la crisis la pagan quienes la provocaron, o nos la harán pagar a nosotros con hambre y saqueando nuestros recursos.
Escribe José Castillo
Desde hace veinte días la economía argentina está en un tembladeral. Muchos trabajadores, que hace un par de semanas no los conocían ni de nombre, hoy escuchan hablar de millonarios vencimientos de “Lebac”, si se renuevan o no, o qué pasará mañana con el dólar. Sin entender demasiado, todos sabemos, y sentimos en nuestros bolsillos, las consecuencias de todo esto. Lo vamos a resumir en una sola frase: la lechuga ya está a 100 pesos el kilo.
Una crisis provocada por los especuladores internacionales amigos de Macri
La crisis financiera desatada desde el 25 de abril no es más que una profecía autocumplida. El gobierno de Macri se la pasó endeudándose astronómicamente por más de 130.000 millones de dólares. Por supuesto que no era gratis: el año pasado se pagaron 16.000 millones de dólares en concepto de vencimiento de intereses de esa deuda y para este año está presupuestado destinar otros 20.000.
¿Para qué se usó este mayor endeudamiento? Sirvió para aceitar una fenomenal bicicleta financiera, con especuladores que recibían esos dólares, los pasaban a pesos, compraban Lebac (letras del Banco Central que permitían hacer las ganancias más altas del planeta), para finalmente “volver” al dólar y fugarse. Todo financiado con el mayor endeudamiento externo.
Lo que pasó en estos días es que muchos capitales especulativos extranjeros recibieron la “orden” de salir de la Argentina y buscar nuevas ganancias financieras en otros sitios. Los que dieron la señal de partida tienen nombre y apellido: son buitres como el JP Morgan, Morgan Stanley o el Deutsche Bank, justamente las entidades financieras en las que trabajaban como directivos los actuales miembros del equipo económico macrista. Mientras se iban yendo, el gobierno de Cambiemos les garantizaba los dólares para la salida: así ya se llevan regalados casi 13.000 millones de dólares de las reservas. Y, a los especuladores que se quedan, se los “premia” con una tasa de interés gigantesca de 40%.
Al mismo tiempo, para garantizar que se va a seguir teniendo dólares para seguir financiando en los próximos meses nuevas superganancias vía bicicletas financieras y eventuales fugas de capitales, el gobierno de Macri recurre al odiado FMI.
El pueblo trabajador pagará todo este negociado: primero e inmediatamente con una inflación que se desmadra vía la suba de precios de los artículos de primera necesidad. El 15% de inflación anual quedó allá lejos, sólo vigente para las paritarias. Hoy todos los analistas acuerdan que la inflación de 2018 terminará, como mínimo, cerca de 30%. Como ya lo reconoció el propio ministro Dujovne, las consecuencias de todo esto serán “mayor inflación y menor nivel de actividad”, léase menores salarios y jubilaciones y más desempleo.
Y encima de todo, llega el FMI
En medio de este escenario tenebroso, el gobierno decide recurrir al Fondo Monetario Internacional. Lo hace para darle mayor “garantía y seguridad” a los especuladores internacionales. Traducido: más garantías de que se van a pagar todos los vencimientos de deuda en el futuro, cueste lo que cueste y no importa a quién haya que ajustar.
El ministro Dujovne miente alevosamente al afirmar que el FMI “ya no es como era en 2001” o que ahora puede prestar sin exigir condiciones. Sabe que no es así. No es cierto que el Fondo no exigió planes de ajuste en los últimos años. Ahí tenemos Grecia como muestra (ver nota en esta misma página). Economistas de todas las tendencias y los medios especializados locales y extranjeros acuerdan que se le exigirá a la Argentina un plan de ajuste como condición para otorgarle un crédito de aproximadamente 20.000 millones de dólares que el país recibirá en cuotas, tras un estricto monitoreo del cumplimiento de los requisitos. Y que deberá ser devuelto religiosamente en un plazo relativamente corto, de no más de dos o a lo sumo tres años.
Desarrollemos un gran movimiento contra el ajuste de Macri y el FMI
Macri viene ajustando desde el comienzo de su mandato. Lo pagamos con los miles de despidos tanto en el sector público como en el privado, con la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones frente a la inflación y con los tarifazos. La crisis del dólar de estos días ya está significando un nuevo mazazo contra los trabajadores.
Sobre todo esto pegará el mayor ajuste que nos exigirá el FMI. Ya podemos adelantar algunas de las demandas que se nos harán (ver “Las exigencias del plan de ajuste del FMI” en esta misma página). Todo al servicio de que se siga pagando la factura cada vez mayor de la deuda externa.
Es ellos o nosotros. Tenemos que salir ya mismo a repudiar cualquier acuerdo con el FMI. Peleando para derrotar el ajuste de Macri, ahora “reforzado” por el acuerdo con el Fondo. Nos negamos a que seamos los trabajadores los que paguemos el estropicio. ¡Que la crisis la paguen quienes la provocaron, los especuladores financieros que hicieron millonadas con la bicicleta financiera y ahora fugan los dólares, los buitres de la deuda, los monopolios exportadores que no liquidan las divisas y las grandes empresas que ahora aprovechan para remarcar los precios!
Movilicémonos con la más amplia unidad contra el pacto de Macri y el FMI hasta derrotar su ajuste, oponiéndole un plan económico alternativo que comience por no pagar la deuda externa y poner todos esos recursos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares.
Escribe Claudio Funes
En el programa del periodista Mauro Viale que se emite por la señal América 24, la dirigente del Nuevo MAS Manuela Castañeira dio su opinión sobre la actual crisis y el acuerdo Macri - FMI. Planteó que el gobierno está fracasando de manera estrepitosa y que el acuerdo con dicho organismo hipotecará las futuras generaciones. Sin embargo, insólitamente, en vez de sacar la conclusión de que lo que hay que hacer es salir ya mismo a enfrentarlo, exigiendo el paro general y un plan de lucha contra el ajuste, como propone el FIT, sostiene que la tarea central para los trabajadores es pedir que se adelanten las elecciones. Con esa propuesta electoralista no se van a arreglar la crisis y el ajuste que está reventando salarios y jubilaciones, así como tampoco rechazar el acuerdo con el FMI.