Apr 13, 2026 Last Updated 1:15 PM, Apr 13, 2026


Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
 
Hay una campaña nefasta diciendo que si se desconociera la deuda contraída por Macri y no se pactara con el FMI, Argentina caería en el “abismo” y vendrían todos los males. Quieren esconder que el pacto con el FMI es el mal de los males al cual solo el Frente de Izquierda se opone consecuentemente junto a centenares de organizaciones.  
 
En las charlas surge la duda. Muchos dicen “está bien lo que dicen ustedes, pero qué pasaría si no pagamos? ¿Qué consecuencias traería?”.

Comprendemos esos interrogantes que se hacen trabajadores y jóvenes. Son legítimos. No así la campaña malintencionada del gobierno peronista, el FMI, los yanquis, los grandes empresarios, el macrismo y la CGT, que dicen “no quedaba otra” para justificar la entrega. Son los mismos que vienen aplicando planes de ajuste y de saqueo precisamente para pagar. Lo que no pueden negar es que precisamente por pagar una deuda usurera nuestro país se viene hundiendo, en especial el pueblo trabajador.

El terrorismo mediático dice que dejar de pagar nos traería graves sanciones, no vendrían las inversiones, nos podrían faltar remedios o tecnología. Pero eso es precisamente lo que nos vino pasando por pagar, no por no pagar.
La catástrofe es el FMI. El propio gobierno admitió que el préstamo sideral a Macri en 2018 (que ahora va a reconocer y pagar) “no trajo acceso a los mercados, contrajo la producción, aumentaron la inflación y la pobreza, el empleo cayó, el tipo de cambio se depreció, la deuda subió y la situación se agravó” (fundamentos del proyecto de ley enviado al Congreso). ¿Por qué sería distinto ahora?

Que vamos a lo peor hasta lo reconocen personalidades peronistas críticas del gobierno, como Mempo Giardinelli: “Un acuerdo que es una claudicación, un poner de rodillas a una república desgastada, obligar a casi 50 millones de personas a hipotecar su futuro por todo un siglo, a pagar lo que no compramos ni recibimos” (Página12, 7/3).

¿Cómo estaríamos si hiciéramos lo opuesto? Estaríamos mucho mejor. Por ejemplo, con los 12.000 millones de dólares que el gobierno pagó de deuda externa en estos dos años se podrían haber construido 500.000 viviendas populares y haber dado trabajo genuino a dos millones de desocupados.

Si tomáramos esa decisión ¿nos podrían embargar? Vayamos a un ejemplo que ya se dio, el Argentinazo. Esa rebelión popular contra la tremenda crisis de 2001 a la que nos llevó el FMI obligó a que se dejara de pagar por varios años esa deuda fraudulenta, permitiendo usar esos fondos en la emergencia. ¿Nos embargaron o invadieron? No.

Nuestros males capitalistas son porque se viene pagando, no por liberarnos. Peor que lo que estamos no vamos a estar.

Años atrás nos decían que si no pagamos nos iban a robar los ferrocarriles y todas las empresas del Estado. Resulta que esas empresas se remataron con el peronismo menemista de los años ´90 mientras la deuda externa creció el doble.
Al contrario, si se dejara de pagar, entrarían en crisis el FMI y el sistema financiero mundial. Son ellos los que dejarían de cobrar. Y si intentaran embargarnos, tendríamos el suficiente dinero de contado para adquirir bienes e insumos de cualquier país del mundo. Comercializaríamos con terceros países en igualdad de condiciones, impulsando un mercado común latinoamericano.

En caso de represalias les embargaríamos los bancos, activos, tierras y multinacionales que hay acá. Sería la oportunidad para tomar medidas de fondo, como nacionalizar la banca y el comercio exterior, reestatizar las empresas privatizadas y quitarles las tierras a los Lewis, Benetton y demás terratenientes emprendiendo una reforma agraria.

En algún momento también nos decían que si no pagamos nos podían embargar la Fragata Libertad, las embajadas o los bienes de argentinos en el exterior. Pero los 400.000 millones de dólares que hay en el exterior no son de los trabajadores o jubilados, sino de grandes capitalistas que se llevaron nuestra riqueza a los paraísos fiscales.

El pueblo trabajador tiene todo el derecho soberano a desconocer algo que le fue impuesto en su perjuicio, y encima se lo harán pagar con más ajuste y sufrimientos si no les paramos la mano. Si Argentina tomara una medida de ese tipo sería un ejemplo a imitar por otros pueblos del continente. Ecuador en 2019 derrotó un aumentazo de las gasolinas recomendado por el FMI. El pueblo de Colombia también se sublevó, lo mismo los trabajadores y la juventud chilena. Nosotros proponemos un frente de países latinoamericanos para enfrentar al FMI de conjunto, dando pasos a una Segunda Independencia. Si logramos tirar abajo a la dictadura, hicimos el Argentinazo, logramos el aborto legal con la marea verde y el pueblo de Chubut acaba de derrotar la ley megaminera ¿cómo no vamos a poder liberarnos del FMI?

Claro que no sería “un camino de rosas”. Pero en todo caso, si tuviéramos que soportar algunas privaciones temporarias, sería un costo menor a pagar para liberarnos como hicieron nuestros héroes patrios, no para seguir sometidos.
La catástrofe ya la estamos viviendo por pagar. A eso nos llevaron el peronismo, el radicalismo y PRO. Para emprender un camino opuesto hay que movilizarse y apoyar las propuestas que levantamos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad junto a decenas de organizaciones.

Escribe Guido Poletti

Máximo Kirchner renunciando a la presidencia del bloque del Frente de Todos por “no acordar con cómo se llevó adelante la negociación con el FMI. Cristina en silencio. Legisladores que no dicen como van a votar. Videos de Néstor con frases contra el FMI. ¿Cuál es la verdadera postura del peronismo kirchnerista?

Queremos dialogar con muchas compañeras y compañeros que tienen expectativas en lo que hará el kirchnerismo en estos días, supuestamente “oponiéndose al acuerdo con el FMI”.

Empecemos por el principio. El kirchnerismo nunca se opuso al FMI. Circulan en estos días dos viejos videos de Néstor y Máximo Kirchner con discursos encendidos contra el organismo. Lo mismo podríamos decir ahora del actual presidente, ya que el propio Alberto Fernández afirmó hace pocos días que “desprecia al FMI”. Hasta el ministro Guzmán sostuvo que “no le gusta nada del Fondo”. Pero ello no impidió que ahora estén planteando la aprobación de este plan de ajuste con el argumento de que es “esto o el caos”.

Néstor Kirchner promovió en 2003, junto con su ministro de Economía de entonces, Roberto Lavagna, la renegociación del acuerdo vigente con el Fondo. Luego en 2005, cuando el propio FMI le pidió a sus grandes deudores que cancelaran por anticipado sus deudas, y después que lo hicieran Turquía y Brasil, la Argentina gobernada por Néstor Kirchner procedió a hacer lo mismo. Así pagó por adelantado y en efectivo más de 9.000 millones de dólares. Lo disfrazó con el discurso de que “así nos liberamos del Fondo”, escondiendo que era un reclamo del propio organismo. De hecho, a posteriori nuestro país siguió siendo miembro del FMI y pagando sus cuotas. La relación de Argentina con el Fondo durante los doce años kirchneristas se enmarca en una famosa frase de Cristina Fernández: “somos pagadores seriales”. Efectivamente, durante todo ese período se pagaron casi 200.000 millones de dólares en efectivo en concepto de deuda externa, entre ellos los citados 9.000 mil millones. Lo que no impidió que la deuda, que los Kirchner habían recibido en 190.000 millones de dólares, terminara creciendo al fin de 2015 a 240.000.

Alberto y Cristina siempre sostuvieron que no eran “defaulteadores”

El Frente de Todos de conjunto avaló la propuesta de negociar con el FMI. Lo hicieron tanto Alberto Fernández como Cristina. Lo que sí hizo el kirchnerismo durante estos dos años fue levantar falsas expectativas de que se podía lograr un acuerdo “sin ajuste”, “que garantizara la redistribución del ingreso y la equidad”. Por eso Cristina sostuvo que se estaba negociando un acuerdo a veinte años, cuando no era cierto, ya que los acuerdos con el FMI exigen su cumpliento en apenas diez. O que se podía lograr que se bajara la tasa de interés, del 4% al 1%, ahorrando así casi mil millones de dólares por año, cosa que tampoco sucedió. Y, ahora vemos, que mucho menos se podrá obtener un acuerdo “sin ajuste”.
Alguien podría pensar que Cristina se vio sorprendida en su buena fe, y que el malo de la película, el “traidor”, fue el ministro Guzmán. Falso. Cristina Kirchner sostuvo a Guzmán y se reunió periódicamente con él hasta después de la derrota en las elecciones pasadas. Tan cercano en el tiempo como en julio del año pasado, fue la propia Cristina la que informó que los 4.300 millones de dólares que el FMI había enviado como Derechos Especiales de Giro (DEG), supuestamente para atender la pandemia, nuestro país los iba a utilizar en su totalidad para cubrir los vencimientos de capital con el Fondo de septiembre y diciembre del año pasado y de enero de este.

“No vamos a poner palos en la rueda”

Esa fue la frase de Máximo al renunciar a la presidencia del bloque del Frente de Todos. Y es su única verdad en un mar de dobles discursos. El peronismo busca no quedar pegado en lo que sabe es un fortísimo ajuste antipopular. Por eso hace gestos para despegarse. Pero a la vez, le garantiza al gobierno todos los elementos para que el proyecto salga aprobado. Así, a Máximo Kirchner no se lo vio ni en la reunión del bloque del Frente de Todos con el ministro Guzmán, ni en la reunión de la comisión de presupuesto donde se trató el tema. Se llegó a deslizar que se daría “libertad de acción” al grupo de diputados kirchneristas para que voten como quieran. Todas maniobras parlamentarias para que el gobierno logre aprobar la ley. Si hasta aceptarían “en silencio” que tanto Itaí Hagman (de Patria Grande) como Marcos Cleri (kirchnerista “puro”), sean reemplazados como miembros de la comisión de presupuesto por otros diputados que sí votarían a favor, para así lograr un “dictamen de mayoría” a favor del acuerdo.

Por supuesto, si no van a pelear para oponerse realmente a que se apruebe el pacto con el Fondo (en el Congreso y muchísimo menos en la calle) tampoco se puede esperar que mañana lo hagan cuando el pueblo trabajador salga a enfrentar las medidas concretas de ajuste que se pongan en marcha.

Por eso le decimos a las compañeras y compañeros que simpatizan con el peronismo que no se dejen engañar. Si te oponés de verdad a que el FMI hambree al pueblo y venga a dictarnos que tenemos que hacer cada tres meses, sumate a los que vamos a movilizarnos el día que se trate. Porque la única oposición coherente, que sin medias tintas va a votar en contra en el Congreso y estará en las calles enfrentando el acuerdo será el Frente de Izquierda Unidad.  

Escribe Claudio Funes

En la oposición patronal de Juntos por el Cambio estalló una nueva crisis. En esta oportunidad el detonante fue el acuerdo con el Fondo que se debe aprobar en el Congreso de la Nación.
La pelea no es entre sectores que apoyan el entendimiento y otros que rechazan al FMI. No, las diferencias tienen que ver con la manera más conveniente de jugar en la votación, tomando en cuenta el 2023. Pura especulación política electoral.

Si, es cierto que Juntos por el Cambio critica el acuerdo pero por considerar que el ajuste es insuficiente. Exige más, y ahora, que no quede como tarea pendiente para el futuro cuando, según ellos, probablemente estén de nuevo en la Rosada. En su reunión con el embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, Macri le señaló “el acuerdo no es bueno porque no soluciona los problemas estructurales”.

Los referentes de los distintos espacios que componen el frente patronal discutieron el pasado domingo, por Zoom (para ellos sí los protocolos continúan vigentes), distintas propuestas: votar a favor, en contra o abstención. Macri fue el primero en tomar la palabra. Insistió con su posición de rechazar el acuerdo “por ser una bomba de tiempo, que le va a explotar en la cara al próximo gobierno”.  Su propuesta sólo contó con el apoyo de Patricia Bullrich. Molesto, Mauricio Macri abandonó la sala virtual donde se realizaba la reunión a los 10 minutos de su comienzo.  

Sin haber logrado acuerdo surgió la posibilidad de conciliar las tres variantes en la votación. Abstenerse en general, votar a favor el artículo 1°, que autoriza el endeudamiento y en contra el artículo 2°, que se refiere al programa acordado con el Fondo (el programa económico del gobierno). Por ello insistieron (y lograron con la anuencia del Frente de Todos) en cambiar la redacción del proyecto para que los artículos 1° y 2° queden bien diferenciados.   

El radicalismo y la Coalición Cívica están predispuestos a avalar o al menos no obstaculizar el acuerdo. “Esta vez nadie habló de votar en contra”, aseguró uno de los miembros de PRO. El gobierno del Frente de Todos y la oposición patronal tienen acuerdo en que hay que pagar.

Juntos por el Cambio pretende lograr un acuerdo con el organismo internacional y a la vez no quedar pegados con las medidas antipopulares de ajuste que este impondrá. Quieren evitar la coparticipación en los costos políticos con el gobierno peronista. Ahí radica el dilema que hoy los ocupa. Todas picardías de políticos que representan los intereses de las grandes patronales y que nada tienen que ver con los de los trabajadores y sectores populares.

La única bancada del Congreso que no especula y defiende consecuentemente los intereses de la clase trabajadora y sectores populares es la del Frente de Izquierda Unidad, que rechaza la estafa de Macri, Juntos por el Cambio y el FMI y su reconocimiento por parte del gobierno de Alberto Fernández y el Frente de Todos, que a toda costa quieren pagar.
 








Escribe José Castillo

Los diputados libertarios, encabezados por José Luis Espert y Javier Milei, votarán en contra del acuerdo con el FMI. Pero que nadie se equivoque: lo hacen exigiendo que se haga un nuevo acuerdo, con mucho más ajuste aún que el que está proponiendo el gobierno.

Y obviamente, no proponen suspender los pagos hasta que se firme ese nuevo pacto que proponen. José Luis Espert, en la reunión de Comisión con el ministro Guzmán, llegó a proponer que se usen todas las reservas que quedan para pagar el vencimiento de marzo. Y que luego se acuerde con el Fondo el super-ajuste que él propone, con millones de despidos y ajustes enormes en todos los rubros. Espert postula también aumentar la edad jubilatoria y el despido de millones de empleados públicos. Es uno de los principales propagandizadores de la reforma laboral, apuntando a quitarle todos los derechos que los trabajadores han conquistado durante décadas, para transformarlos en carne de superexplotación.

Milei no dijo nada en la reunión de comisión, simplemente porque ni siquiera se hizo presente, inaugurando el rol de “ñoqui”, insulto que el lanza sistemáticamente contra los trabajadores del Estado. Ambos Milei y Espert, le piden al Fondo que sea todavía más duro con la Argentina. Así actúa la ultraderecha “libertaria”.

Escribe Martín Fú

El actual miembro del directorio del Banco Nación y referente económico de la CTA (Autónoma), Claudio Lozano, planteó que frente al acuerdo con el Fondo “hay que movilizarse, pero no para decir que no, sino para plantear que existen otras posibilidades”. En concreto, propone llevar el caso a la Corte Internacional de La Haya.

Su planteo está en línea con la marcha que está anunciando para este miércoles la CTA Autónoma. Más allá de que es absolutamente utópico que un tribunal internacional como el de La Haya asuma (y mucho menos falle a favor de la Argentina), la pregunta del millón es si ahora, en el Congreso, se le dice sí o no al acuerdo con el Fondo. Lozano hace todo este planteo para esconder la única realidad: que sigue siendo funcionario del gobierno del Frente de Todos.
                 

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