Foto de portada: Flávio Bolsonaro huyó de Brasil con complicidad del gobierno de Milei

José Castillo dirigente de Izquierda Socialista FIT/Unidad
Flávio Bolsonaro huyó de Brasil. Terminó en Estados Unidos, donde llegó a proclamarse “el legítimo presidente de Brasil”. Uno de los capítulos de este escándalo involucra directamente al gobierno de Milei, señalado como parte de la operación ilegal de la huida, que incluyó una imprescindible escala en nuestro país.
La frontera de Puerto Iguazú no fue víctima de una falla burocrática ni de una “distracción” de las fuerzas de seguridad. Fue el escenario deliberado de una operación de encubrimiento planificada y realizada por el gobierno ultraderechista de La Libertad Avanza para facilitar la fuga de un delincuente. En las sombras de la noche misionera, el aparato de gobierno de Javier Milei actuó como logística de apoyo para la fuga de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos, evadiendo las prohibiciones judiciales vigentes dictadas por la Justicia brasileña. Lo sucedido en el límite entre Foz de Iguazú y Puerto Iguazú constituye un acto de complicidad, sometimiento semicolonial y alineamiento automático con la agenda del imperialismo yanqui encabezado por Donald Trump.
El recorrido de la impunidad dejó al descubierto los hilos de la complicidad del gobierno de Milei. El recientemente derrotado candidato presidencial de la ultraderecha ingresó a territorio argentino en una comitiva blindada sin que la Dirección Nacional de Migraciones ni la Gendarmería Nacional activaran alerta alguna. En cuestión de minutos, la pista del Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú sirvió de plataforma de despegue para un jet privado contratado a la empresa Baires Fly.
Las miradas apuntan al rol central de Santiago Caputo, asesor presidencial y articulador de la estructura de inteligencia oficial (SIDE), señalado como el ejecutor político que garantizó la vista gorda institucional, los salvoconductos y la cobertura de seguridad necesarios para consumar la evasión con destino final a Miami, con la complicidad de la Gendarmería Nacional, la Prefectura, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y los funcionarios de la Aduana.
Un auténtico escándalo
Resulta indignante la doble vara del gobierno de Milei. Mientras la doctrina de la ex ministra Patricia Bullrich manda a perseguir, encarcelar y reprimir a las y los trabajadores que salen a luchar contra el hambre y criminaliza la migración popular, usando cínicamente la frase “el que las hace, las paga”, ponen el aparato represivo y los recursos de inteligencia al servicio de garantizar la fuga y el resguardo de los personeros de la ultraderecha continental.
Por eso resulta fundamental, tal como lo exigimos desde el Frente de Izquierda Unidad, reclamar la apertura inmediata de los registros de aviación civil de la ANAC, el detalle de las órdenes operativas emitidas a las fuerzas federales en Misiones y la rendición de cuentas de cada funcionario involucrado, empezando por el asesor presidencial “todoterreno” Santiago Caputo.
Este episodio no puede analizarse por fuera del rol de servilismo colonial que La Libertad Avanza le ha asignado a la Argentina. El gobierno de Milei opera como el peón más rastrero del tablero político de Donald Trump en la región, transformando las fronteras nacionales en una aduana porosa para los ultraderechistas del Cono Sur. Recordemos que cientos de involucrados en el intento de golpe de Estado de Jair Bolsonaro en enero de 2023 terminaron “refugiados” en nuestro país. Al mismo tiempo, militariza el territorio para ahogar la protesta social y reprimir a las y los luchadores.
Mientras descargan un plan de miseria planificada, destruyen los salarios, desmantelan la salud pública y saquean a las y los jubilados, destinan el propio aparato de seguridad del Estado a salvarles el pellejo a las bandas golpistas de la ultraderecha internacional.
No podemos naturalizar estos hechos. Frente a la alianza reaccionaria y de sometimiento de Milei, Caputo, Trump y el clan Bolsonaro, tenemos que oponer el más absoluto repudio, que solo sirve si somos capaces de materializarlo en las calles, como lo hicimos el 6 de agosto, en la Marcha de la Bronca en septiembre, en las movilizaciones de octubre o en el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias de Córdoba.
¡Ninguna cobertura a los golpistas, reaccionarios y delincuentes de la ultraderecha continental! ¡Basta de ser peones de Trump y sus políticas de sometimiento semicolonial!










