
Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno porteña, se convirtió en una de las principales voceras antifeministas de la gestión de Jorge Macri. En X ataca sistemáticamente la ESI, el derecho al aborto y la identidad de género.
Entre sus declaraciones más recientes, Muzzio afirmó que la Educación Sexual Integral (ESI) “no logró mejorar los indicadores de prevención de las infecciones de transmisión sexual” y sostuvo que enfermedades como la sífilis y el VIH aumentaron desde su implementación. Se trata de una afirmación falsa y tendenciosa. La ESI fue sancionada en 2006 y, desde entonces, los indicadores de distintas infecciones de transmisión sexual (ITS) atravesaron períodos de aumento y descenso, según los propios informes oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires. No existe evidencia que permita establecer una relación causal entre la implementación de la ESI y la evolución de estas infecciones.
Por el contrario, distintos estudios señalan que el aumento de algunas ITS está vinculado, entre otros factores, con la disminución en el uso del preservativo. Frente a esta realidad, el gobierno porteño podría desarrollar campañas masivas de prevención, garantizar educación sexual en todas las escuelas y asegurar la distribución gratuita de preservativos. Pero elige otro camino y cuestiona una herramienta fundamental para el acceso a derechos y la prevención en salud.
Muzzio también suele asociar la legalización del aborto con la caída de la natalidad. Otra vez, los datos desmienten su discurso. La disminución de la tasa de natalidad comenzó en Argentina varios años antes de la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, conquistada en diciembre de 2020. Además, se trata de una tendencia mundial que responde a múltiples factores sociales, económicos y culturales.
Un estudio reciente del Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral mostró que, entre las razones por las cuales muchas personas deciden no tener hijes, aparecen la ausencia de una pareja estable, la búsqueda de desarrollo profesional, la incertidumbre económica y la preocupación por el futuro en un contexto de crisis social, política y ambiental. El trabajo concluye que estamos frente a un cambio cultural profundo y no ante la consecuencia de una legislación específica.
Sus declaraciones forman parte de una ofensiva política e ideológica contra los derechos ganados con la lucha feminista. La ESI permite acceder a información científica, prevenir violencias, promover vínculos respetuosos y garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes. El aborto legal, seguro y gratuito terminó con la clandestinidad que condenaba a miles de mujeres y personas gestantes a poner en riesgo su salud y su vida.
Por eso ataca estas conquistas. Tanto la ESI como el derecho al aborto amplían la autonomía de las personas y cuestionan los mandatos patriarcales que históricamente buscaron controlar nuestros cuerpos. Seguiremos defendiendo cada uno de estos derechos frente a quienes pretenden retroceder décadas en materia de libertades democráticas. No permitiremos que los discursos reaccionarios del gobierno de Jorge Macri avancen sobre nuestras conquistas obtenidas con la movilización.










