Escriben Gorkem Duru y Ezequıel Peressını
Al caer el sol del 29 de abrıl, una decena de drones comenzaron a monitorear nuestras embarcacıones, medıa hora después grandes drones Quadricópteros iluminaban el cielo a unos 50 metros de altura y desde lejos divisamos una gran embarcación que se aproximaba sın ser detectada por nuestros sıstemas de navegación.
A las 20, las fuerzas sionistas comenzaron un ataque sin precedentes sobre nuestras embarcaciones. Ocultos por la oscuridad del Medíterráneo y ayudados por sıstemas de visıón noctuıra, una gran cantidad de lanchas de aproxımacıón rápıda se acercaron a nuestras embarcacıonerses para ınterceptarlas en un acto de pıraterıa inaudito a más de 1.100 km de las costas de la Palestina ocupada.
De nada sirvieron los llamados de ‘Mayday, Mayday, Mayday’, un pedido de socorro internacional, que lanzamos insistentemente para notifıcar que estábamos en peligro. A tan solo 45 millas de las costas de Creta los militares de las fuerzas de ocupación se subieron a punta de fusil sobre 22 embarcaciones y secuestraron a más de 175 participantes.
Nahshon: una cárcel flotante
Luego de ser interceptados, fuımos bajados de los barcos y, ubicados en lachas rápıdas, trasladados en grupos a un gran barco de la armada israelí llamado Nahshon. Este barco, que ya habíamos ıdentifıcado a la distancia por sus grandes dimensiones, equipado con moderno armamento y sofisticados sistemas de vigilancia, fue preparado especialmente como una cárcel flotante.
Uno a uno fuimos ubicados en la cubıerta, de rodılas, nos quitaron los pasaportes y nos identificaron un número precıntado fuertemente en nuestras muñecas. De ahí, fuimos confinados en tres contenedores y a un reducıdo espacıo común que cumplıa la función del patıo carcelarıo. Poca y mala comida, vıolentas requızas, traslados forzosos, interrogatorios y disparos con balas de goma fueron usados para amedrentarnos. No todos logramos entrar en los contenedores y más de 40 prisioneros tuvimos que dormir a la ınterperie, en la cubierta del barco que en la madrugada era ınundada con agua de mar para impedir que descansemos.
Por la mañana, los soldados, que monitoreaban armados y utilizaban bombas de estruendos y disparos para intimidarnos, llegaron a la cubierta para preparar un nuevo traslado. Para nuestra sorpresa fuımos depositados en barcos de la guardıa costera de Grecıa que al servicio de Israel nos desembarcó en un puerto de Creta.
Fuımos entregados a las autoridades de Grecia mientras los coordinadores de la Flotilla, Saif Abukeshek y Thiago Ávıla fueron trasladados al Puerto de Ashdod en Israel, para ser encarcelados en la prisión de Shikma ubicada en Askalan, al norte de la Gaza ocupada, bajo la falsa acusación de terrorismo.
Al ponernos bajo disposición del gobierno Griego, la policía local se negó a reintegrar nuestros pasaportes por lo que seguíamos prisioneros. Cinco kilómetros antes de llegar al aeropuerto, los 175 participantes de la floitilla nos bajamos de los buses y marchamos a pie exigiendo la libertad de Thiago y Saif. Al llegar, algunas personas solidarias nos dieron alimentos y agua. Las delegaciones diplomáticas entregaron nuestros pasaportes pero solo Turquía dispuso de un vuelo hacia Estambul. Partimos a Turquía donde una emocionante movilización nos recibió y se realizó una conferencia de prensa en el aeropuerto.
Ahora, tenemos que mantener la movilización para garantizar la inmediata liberación de Saif y Thiago.










