Foto de portada: Mónica en la charla de Estambul, a su lado Ezequiel Peressini
Escribe Mónıca Schlotthauer
Después de una semana de navegación en el Batolo, que sería rebautizado con el agregado “Amqa”, en homenaje a una antigua aldea palestina arrasada durante la Nakba en 1948, llegamos a Sicilia. Italia nos recibió con 15 embarcaciones que se sumaron a la flotilla y nos despedımos de Augusta, el puerto de Sicilia en medio de los festejos que conmemoraban la unificacıón de Italia y la derrota del ejército nazi. Flotilleros y pobladores compartimos comidas y danzas en las calles, mientras los sicilianos se comprometían a orar para que llegaramos a Gaza.
En altamar, mientras unos vigilaban y otros cocinábamos, se disparó el alerta porque los drones se posaban sobre nuestras embarcaciones y en la oscuridad se encendían las bengalas de otros botes. Se cortó la comunicación de nuestro barco y se escucharon las primeras amenazas.
Con las manos en alto y los salvavidas al cuerpo recibimos el primer bote israelí con soldados que nos apuntaban y nos obligaban a arrodillarnos en proa.
Los soldados israelies nos ordenaron subir a sus botes mientras con armas blancas destruían las banderas y las velas. Bajé del Batolo-Amqa, viendo con orgullo como flameaba la bandera de “Palestına lıbre”, con la sigla de la UIT-CI que durante días se enredaba al mástil y ahora parecía saludarnos.
No encuentro palabras para describir todo lo que vivimos después. El paisaje que nos aguardaba fue distópico. Un buque de guerra convertido en cárcel flotante con decenas de soldados gritando, armados y sin poder ver sus rostros. A los maltratos les respondimos con resistencia y dignidad tratando de mantenernos unidos.
A Saif y Thiago se los llevaron y todos escuchamos los gritos por las torturas. Reclamamos todo el tiempo hasta quedar roncos gritando para que los liberen. Finalmente, salvo a Saif y Thiago, nos llevaron a una base militar de la OTAN en Creta, Grecia. Era 1° de mayo y cantamos La Internacional.
Netanyahu secuestra con total impunidad de a casi 200 flotilleros en aguas ınternacionales con la presencia cercana de tres buques griegos porque el gobierno de ese país se lo permite. Lo mismo que los gobiernos capitalistas que desde sus puertos permiten que salgan barcos con suminstro bélıco para mantener esta guerra de exterminio contra el pueblo palestino. Hay que seguir la lucha hasta parar el genocidio. Porque como dicen las y los palestinos: “Palestina existe porque resiste”.










