
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT-Unidad
En medio de la agresión imperialista de Donald Trump y Benjamín Netanyahu contra Irán, Javier Milei vuelve a comprometer a nuestro país en una nueva masacre contra los pueblos del mundo. Días atrás se declaró, en la Universidad Yeshiva de Nueva York, como “el presidente más sionista del mundo”, en una definición política que ubica a la Argentina como una pieza subordinada del bloque de la ultraderecha encabezado por Trump y el Estado de Israel.
Con esas declaraciones en Nueva York, donde incluso llegó a afirmar que “Irán es el enemigo” y que “vamos a ganar la guerra”, Milei posiciona a la Argentina del lado de los agresores, alineándose con una ofensiva militar que ya ha dejado miles de muertos, entre ellos cientos de niñas que se encontraban en su escuela. Declaraciones que fueron ratificadas días atrás por el propio Milei en el acto por el aniversario del atentado a la AMIA, donde habló de la “lucha contra el terrorismo” y de la defensa de los “valores de Occidente”, discursos que funcionan como cobertura para justificar lo injustificable: el genocidio contra el pueblo palestino, las invasiones sobre otros pueblos como en Venezuela, el bloqueo a Cuba y ahora la agresión imperialista en Irán y el Líbano. No olvidemos que Milei realizó un compromiso explícito de colaborar con el llamado Board of Peace impulsado por Trump para Gaza y ofreció el envío de Cascos Blancos argentinos para integrarse al dispositivo que acompañaría esa fuerza de ocupación, en un nuevo gesto de complicidad con el genocidio contra el pueblo palestino.
En contraste con el alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu, los datos de la realidad muestran un rechazo contundente. Distintas encuestas nacionales coinciden en que más del 70% de la población argentina se opone a una escalada bélica en Medio Oriente, mientras que casi dos tercios consideran que la postura del Presidente no los representa. Incluso entre sus propios votantes, el apoyo a la guerra es minoritario. El alineamiento con Estados Unidos e Israel aparece así como una decisión unilateral que coloca al país en una posición de subordinación y conflicto que la mayoría del pueblo trabajador rechaza. Por eso decimos con claridad: ¡No en nuestro nombre!
Este alineamiento se da en medio de la contraofensiva de Trump, que busca instalar una lógica de dominación sobre América Latina que remite a la vieja Doctrina Monroe, el continente como patio trasero, disciplinado política y económicamente. Y, a nivel global, en el intento del ultraderechista de establecer un nuevo realineamiento imperialista desconociendo los acuerdos estratégicos adoptados desde 1945. Por eso decimos con claridad que Milei acompaña la ofensiva de Trump y refuerza su alianza con los sectores más duros de la ultraderecha mundial, ratificando su respaldo político a Netanyahu, lo que lo ubica como cómplice del genocidio en Gaza junto a Trump y de la agresión imperialista sobre Irán y el Líbano. No en nuestro nombre: ningún gobierno puede hablar por un pueblo que rechaza el genocidio y la agresión imperialista.










