Escribe Diego Martínez
El viernes 16, bajo un diluvio torrencial, decenas de choferes de la UTA se movilizaron al Puente Pueyrredón para expresar su descontento con el aumento salarial firmado por Roberto Fernández. Trabajadores autoconvocados y delegados de 30 líneas del AMBA, principalmente de la zona sur, como los combativos cuerpos de delegados de la 60 y la 148, participaron de la protesta. El gobierno activó el protocolo antipiquetes y la Policía Federal junto con la Prefectura reprimió. ¡Una verdadera vergüenza!
Los choferes repudian un acuerdo salarial burocrático que otorga un aumento del 7% en dos cuotas, llevando el salario básico de 1.200.000 pesos a 1.300.000 entre mayo y junio, muy lejos de los 2.500.000 pesos reclamados por varios trabajadores, e incluso de los 1.700.000 que Fernández proponía de palabra.
Mientras los empresarios del transporte reciben un 70% de subsidios estatales y se benefician con el tarifazo a los usuarios, los trabajadores perdieron un 30% de su poder adquisitivo en los últimos años. Muchos deben hacer doble turno o trabajar en un segundo empleo, arriesgando su salud y seguridad.
Fernández continúa entregando el salario, favoreciendo a Javier Milei y sosteniendo negociados con el grupo Metropol. Miguel Bustinduy, cercano a la patronal DOTA, carnereó el paro del 6 de mayo y no responde a los afiliados de la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA).
La bronca que estalló en Puente Pueyrredón impulsó a la UTA a convocar un paro para el 6 de mayo, luego de que choferes y delegados de base se movilizaran a las sedes centrales del sindicato y del Gran Buenos Aires.
Esta rebelión de la base está generando coordinaciones independientes de la conducción oficial. Delegados y trabajadores de unas 150 líneas, como la 60, la 148, La Cabaña, Almafuerte, la 12 y la 39, emitieron un comunicado que denuncia falta el acuerdo firmado a espalda de los trabajadores, la inacción y conveniencia con la situación existente de parte de la conducción nacional y la falta de democracia sindical. Aseguran que no renunciarán a la lucha por la recomposición salarial y llaman a la participación de todos los trabajadores.
Izquierda Socialista y la corriente sindical A Luchar expresan todo su apoyo a la lucha de los trabajadores del transporte que se organizan más allá de la conducción burocrática de su sindicato.










