Foto de portada: Jorge Sola (seguros), Cristian Jerónimo (vidrio) y Octavio Argüello (camioneros), el triunvirato ecuménico
Escribe Adolfo Santos
La conducción burocrática de la CGT anunció la realización de un acto el próximo 30 de abril, en vísperas del 1º de mayo. El acto, que se supone debería ser para conmemorar el día de las y los trabajadores en defensa de sus derechos y conquistas, tendrá un carácter ecuménico, con una misa para recordar al papa Francisco a un año de su muerte. No puede haber una dirección más ajena a las necesidades reales de la clase trabajadora.
En medio de un desempleo insoportable, salarios y jubilaciones miserables, de paritarias a la baja que produce una miseria creciente entre las masas populares y de la retirada de derechos con la llamada reforma laboral, la cúpula cegetista nos convoca este 1º de mayo ¡a rezar! Es una nueva traición. Nada en contra de las y los compañeros creyentes que quieran recordar al papa que falleció el 21 de abril del año pasado, pero el 1º de mayo es un día de lucha por nuestros derechos y reclamos que no tiene nada que ver con religión.
El carácter ecuménico religioso que quiere imprimir la burocracia sindical al 1º de mayo significa un acto de resignación que desarma al movimiento obrero para el enfrentamiento que tenemos contra el brutal modelo económico del gobierno ultraderechista. La clase trabajadora argentina no está resignada, mucho menos derrotada. Así lo demuestran los cuatro paros generales, donde respondió con fuerza cada vez que fue convocada a luchar.
A pesar de la orfandad, las y los trabajadores no bajaron los brazos y luchan por salario y jubilaciones, contra los despidos y cierres de industrias, o ante la precarización de las condiciones de trabajo. Si no consigue avanzar más, es porque la conducción de la CGT mantiene un pacto de no enfrentamiento con el gobierno para que no le toquen las obras sociales.
Jorge Sola, dirigente del seguro y uno de los integrantes del triunvirato cegetista explicó en la conferencia de prensa donde se anunció el acto del 30: “Hicimos un profundo análisis de la realidad sociolaboral y económica que está atravesando nuestro país”, pero en vez de luchar, resolvieron hacer una celebración religiosa. No tienen vergüenza. Hace falta un verdadero plan de lucha que prepare un paro general para derrotar a este proyecto devastador contra la clase trabajadora.
La CGT se tiene que poner al servicio de las luchas en curso para recuperar el salario y las jubilaciones, contra los despidos del sector público y los cierres de fábrica, uno de cuyos símbolos es FATE, contra el vaciamiento de la salud y la educación pública. Por eso este 1º de mayo vamos a Plaza de Mayo donde estará el sindicalismo combativo junto a los partidos del Frente de Izquierda que convocamos para reclamar un verdadero plan de lucha nacional hasta derrotar el plan del liber facho de Milei, los gobernadores y el FMI.










