Escribe Jorge Adaro, Candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires y secretario general de Ademys
La rebelión de estatales y docentes en la provincia del Chubut contra el ajuste de gobernador peronista Arcioni se profundiza, entrando en la quinta semana de conflicto y tercera con un virtual paro por tiempo indeterminado. Se realizaron importantes movilizaciones con miles de trabajadores en Rawson y otras ciudades de la provincia, hay cortes de ruta permanentes en la zona petrolera que, cada hora, abren el paso cada cinco minutos. La lucha se mantiene con tanta fuerza porque hay un apoyo general de la población y la solidaridad que crece, mantienen su respaldo los camioneros y otros gremios y se suman las ocupaciones pacíficas.
El conflicto estalla porque el gobierno se niega a cumplir con los acuerdos paritarios firmados al principio de año. El gobernador Mariano Arcioni anunció que el Banco Central autorizó a la provincia a tomar deuda hasta 3250 millones de pesos, al tiempo que anticipó que pagaría los sueldos en cuotas por lo menos por los próximos seis meses. Además, los trabajadores tienen la obra social sin prestaciones, mientras el gobierno sigue descontando una alta cuota en los salarios, pero no paga a la obra social
El crecimiento y la radicalización del conflicto golpean al gobierno provincial. El último viernes en una reunión con los dirigentes de la Mesa de Unidad Sindical del Chubut (MUS) se comprometió a reconocer los acuerdos paritarios en materia salarial, la devolución de la retención ilegal del 50% de los salarios docentes, la deuda con la obra social provincial y el no descuento de los días de paro. Pero, además de que hasta hoy la plata no aparece, tampoco dice nada de la regularización del pago de salarios sin cuotas. Por eso esta semana se profundizaron las medidas de acción. El lunes, Leonardo de Bella se convirtió en el segundo ministro de Educación que debe renunciar por el conflicto.
En las asambleas de Trelew y Madryn que se realizaron en las escuelas ocupadas, votaron la exigencia a Ctera y a las centrales sindicales de un paro nacional de 36 horas y exigir a Atech (docentes) asambleas de afiliados y no afiliados “para decidir y que no decidan sólo los dirigentes”. También pidieron a la MUS que convoque a una asamblea de trabajadores estatales, privados, desocupados para discutir un plan de lucha común.
El conflicto está sumando la solidaridad en escuelas de todo el país. El jueves 22 desde el sindicalismo combativo y el Frente de Izquierda realizamos un acto con miles de trabajadores en apoyo a la huelga, frente a la casa de Chubut, exigiendo a las centrales sindicales (CTA-CGT) y a ATE y Ctera que llamen al paro nacional. La negativa de la burocracia refleja su intención de desmovilizar y “que todo se resuelva votando a Alberto Fernández en octubre”. Hay que llamar a profundizar la lucha, la solidaridad y exigir la extensión nacional.
El gobernador Arcioni intenta utilizar este conflicto al servicio de que la legislatura provincial apruebe el ingreso de las multinacionales de la megaminería, que han sido repudiadas por la población con importantes movilizaciones. Dice que, si se permite su instalación, entrará el dinero necesario para garantizar el pago de los salarios.
Pero la regional Atech Sur correctamente planteó que “el Grupo Aluar en el segundo semestre de 2018 tuvo ganancias de 3 mil millones de dólares. Se le entrega la energía de Futaleufú (su principal insumo) y también hace negocio con la electricidad que no utiliza. El cableado hasta Madryn y el puerto de aguas profundas fueron pagados por el Estado nacional. Respecto al petróleo el costo de producción del barril no supera los 15 dólares, se vende entre 45 y los 56 dólares y se producen 51 millones de barriles en Chubut al año. Acá está la plata para resolver el conflicto”.
Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad decimos que efectivamente, de allí debe salir la plata. Que en lo inmediato también hay que gravar impositivamente a las multinacionales que explotan los recursos naturales de la provincia, las petroleras, pesqueras, mineras y de la industria del turismo, en el camino de su total nacionalización con control de los trabajadores. A diferencia de Alberto Fernández, que se reunió a dar su apoyo a Arcioni y nada dijo de la lucha de los trabajadores de Chubut, el Frente de Izquierda Unidad propone un plan de emergencia, que parta del no pago de la deuda externa, para resolver ya la gravísima situación social de los trabajadores y el pueblo.
Escribe Martín Fu
El pasado jueves 22 el Plenario Sindical Combativo, movimientos sociales y la izquierda nuevamente movilizaron por el centro de Buenos Aires.
Frente a la profundización de la crisis luego de las PASO, la corrida cambiaria y la brutal devaluación del salario, que se trasladó inmediatamente a los precios de los alimentos que todos los trabajadores compramos a diario, la bronca de miles ocuparon las calles, mostrando que otra salida es posible, que contemple a la inmensa mayoría, los trabajadores y los sectores populares. La masiva movilización fue convocada y encabezada con la exigencia a la CGT y las CTA de un paro de 36 horas y un plan de lucha para frenar el nuevo ajustazo devaluatorio y por un inmediato aumento de salario y jubilaciones al valor de la canasta familiar, entre otras urgentes reivindicaciones. Porque la burocracia sindical peronista sigue garantizándole al gobierno de Macri y al FMI, luego de su estrepitosa derrota electoral, la “paz” en las calles y no enfrentan el ajuste.
Frente a un fuerte operativo de la Policía de la Ciudad, que provocó una represión antes de la marcha (ver recuadro), los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, Ademys, Cicop, los Suteba Multicolor, los choferes de la línea 540-543, que entre otras organizaciones sindicales, sociales, cuerpos de delegados y comisiones internas, encabezaron la gran columna que desde el Obelisco se dirigió a la Secretaria de Trabajo para luego finalizar en un acto unitario en Plaza de Mayo. En la marcha se reclamó también por la libertad de Daniel Ruiz, dirigente petrolero y del PSTU.
Fue una jornada que tuvo movilizaciones también en Córdoba, Tucumán, Mendoza, Rosario, Santiago del Estero, Entre Ríos y Neuquén, en donde se brindó el apoyo y solidaridad a la lucha que están llevando adelante los docentes y estatales de Chubut y fue nombrada por varios de los oradores que tomaron la palabra durante la movilización y en el acto en Plaza de Mayo.
La marcha mostró a un amplio sector de trabajadores que reivindican al sindicalismo combativo y democrático, y que no están dispuestos a dejar pasar el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores, avalado por el Frente de Todos. La salida son las medidas del programa de emergencia que levanta la izquierda. Por eso para fortalecer una alternativa de los trabajadores pedimos el voto al FIT-Unidad, que lleva en sus listas al sindicalismo combativo.
Rubén “Pollo” Sobrero Secretario general, de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste y candidato a diputado provincial por Buenos Aires
Sobrero destacó que el sindicalismo combativo elegía la calle como lugar de protesta. Remarcó que la jornada se repitió en Córdoba, Tucumán, Rosario, Entre Ríos y otras provincias. Y que tiene como telón de fondo de la gran lucha que están dando los docentes, estatales y judiciales de Chubut contra el gobernador peronista Arcioni.
“Mientras la CGT y la CTA eligen esconderse, los trabajadores necesitamos un paro general y pedir un plan de emergencia que contemple a los salarios y jubilaciones con el costo de la canasta familiar para hacer frente a la devaluación y la carestía general”. Sobrero planteó además la nacionalización de la banca y el comercio exterior para “que no se vaya un peso más de este país”. Además reclamó nuevamente la libertad inmediata del dirigente petrolero Daniel Ruiz y finalizó exigiéndole a la burocracia de la CGT que abandone el papel de traidores y cómplices y llamen a un paro general contra el gobierno de Macri y sus políticas de ajuste. “Sólo el sindicalismo combativo y la izquierda postulan un plan económico obrero y popular para que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores”, culminó el Pollo Sobrero.
Jorge Adaro, Secretario General de Ademys y candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires
Adaro se refirió a la enorme lucha de los docentes y estatales de Chubut quienes están marcando el camino, peleando para que el gobernador pague lo sueldos, por su obra social y contra el ajuste que aplica en la provincia. Criticó a Alberto Fernández por reunirse con Arcioni en medio de la lucha que se viene llevando adelante en la provincia contra sus políticas de ajuste, remarcando que los trabajadores chubutenses son un ejemplo que tiene que tomar el sindicalismo combativo de conjunto. Finalmente, resaltó y reivindicó el rol del sindicalismo combativo que no deja la calle y que allí seguirá la pelea contra el ajuste y por recuperar el salario, exigiendo el paro de 36 horas con movilización para “derrotar el ajuste de Macri, los gobernadores y el Fondo Monetario”.
Escribe Javier Leonforte
“Después de hablar con el Presidente Macri, hablé con Héctor Daer y le pedí que hablara con todo el sindicalismo de todas las centrales -también iba a llamar a Sergio Palazzo y a Hugo Moyano pero todavía no tuve tiempo- para decirles que estamos en una situación crítica, que tratemos de mantener la calma social” (Página12 – 18/08/2019). Con esta frase Alberto Fernández no solo muestra el pacto de gobernabilidad con Macri, sino también que dentro de la burocracia sindical, Alberto tiene un trato preferencial y una amistad desde hace años con Daer, actual secretario general de la CGT y reconocido traidor del movimiento obrero, en particular bajo el gobierno de Macri.
Días después Alberto se reunió con el empresario Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, quien impulsa la flexibilización laboral de los convenios colectivos de trabajo por gremio. “Modificaciones en la jornada laboral, creando un banco de horas (192 mensuales), polifuncionalidad de tareas, eliminación de los delegados por turno y atenuación del derecho a huelga” como ya firmó con el gremio de carga y descarga (La Nación – 24/08/2019). Esta reunión generó los primeros “cortocircuitos” con Hugo Moyano y Sergio Palazzo, ya que tanto Camioneros como Bancarios, tuvieron conflictos con Galperín, mas allá que estos burócratas no son consecuente en la defensa de los trabajadores. Un anticipo de adonde nos conduce la tregua de todas las alas de la burocracia sindical.
El Plenario del Sindicalismo Combativo convoca a todas las organizaciones sindicales y sociales a sumarse el próximo viernes 30 de agosto a concentrar desde las 16 horas frente a la Secretaría de Trabajo en la avenida Alem al 800 para reclamar un aumento de emergencia y un salario mínimo de 35.000 pesos en el momento que se reúne el consejo del salario.
Esta concentración es una continuidad de la inmensa movilización y de la jornada nacional de trabajadores ocupados y desocupados del pasado 22 protagonizada por los mismos convocantes junto a otros sectores combativos y antiburocráticos y enfrenta la tregua de las centrales sindicales (CGT y CTA). Tanto el gobierno de Macri como Alberto Fernández, con toda la liga de los gobernadores, ponen el acento en la defensa de los empresarios capitalistas y los acuerdos con el FMI, mientras con cada devaluación se licuan los bolsillos obreros y se pierden puestos de trabajo. Por eso, además de un conjunto de reclamos que atienden a la defensa del salario y de los puestos de trabajo, el sindicalismo combativo marchará con la exigencia de un inmediato paro activo nacional de 36 horas, que motorice una respuesta colectiva de todo el movimiento obrero para frenar esta ofensiva.
El mismo viernes 30 sindicatos docentes de la capital, tanto Ademys (primarios y secundarios) como AGD-UBA (docentes universitarios) han convocado al paro de 24 horas, sumando los propios reclamos, fundamentalmente ser considerados en el bono de 5.000 pesos y adelantamiento de cuotas paritarias (AGD) o reapertura de la paritaria (Ademys). En el caso de Cicop (profesionales de salud de Provincia de Buenos Aires) ha resuelto el estado de alerta y movilización.
Mesa nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo
* Ver declaración completa en www.izquierdasocialista.org.ar
Hace varias semanas la provincia de Chubut está literalmente paralizada por una inmensa lucha encabezada por los trabajadores estatales y docentes. Los hospitales, las escuelas, vialidad y hasta el sector petrolero están afectados por las huelgas. Porque la provincia que más petróleo produce no le paga en término a sus trabajadores. El gobernador peronista Arcioni, alineado con Alberto Fernández, es quien administra una provincia que sigue las mismas políticas de Macri y el FMI con una deuda galopante que tiene a los estatales como rehenes a la hora de cobrar sus sueldos.
En ese marco de lucha, el pasado 30 de agosto el sindicalismo combativo y la izquierda se movilizaron hasta la secretaria de Trabajo donde se reunía el Consejo del Salario Mínimo. Una delegación llegó desde Chubut y participó de la marcha para comunicar y visibilizar el conflicto que atraviesa toda la provincia. Mientras el gobierno, los empresarios y la burocracia sindical peronista de la CGT buscaban acordar a espaldas de los trabajadores, el gobierno decretó un aumento miserable y en cuotas del salario mínimo. Afuera los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, los docentes de Ademys y los Suteba multicolor, la Cicop, entre otros, postulando un modelo sindical alternativo, combativo y de lucha denunciaba ese acuerdo y exigía discutir los salarios, las jubilaciones y un plan de emergencia que termine con el ajuste. Jorge Adaro, de Ademys remarcó que la docencia de la Ciudad de Buenos Aires se encontraba de paro lo que mostraba la intención de pelear como también lo vienen haciendo los docentes y estatales de Chubut, tomando esa lucha como ejemplo y modelo a seguir. A su turno, Rubén Pollo Sobrero, denunció la capitulación de los dirigentes de la CGT que dejan pasar un salario mínimo insuficiente y al mismo tiempo piden paciencia a los trabajadores o jubilados que cobran menos que la canasta de indigencia.
Esta movilización fue la continuidad de la anterior convocatoria del 22 de agosto. Así, el sindicalismo combativo y la izquierda mantienen la iniciativa de ocupar las calles, ante la tregua de la burocracia sindical, denunciando el ajuste del gobierno y exigiendo un plan de lucha a las centrales sindicales para frenar el ajuste de Macri y los gobernadores.