
Escribe José Castillo
La Cámara de Diputados de la Nación vota esta semana el proyecto de presupuesto nacional 2023. Todo el texto está orientado en una única dirección: cumplir con las exigencias del acuerdo con el FMI. Lo dice explícitamente el propio texto, en el mensaje que envía el Poder Ejecutivo: todo debe ser concordante con el acuerdo firmado con el Fondo en marzo pasado.
Es que, de acuerdo a esto, si ya en 2022 se debía realizar un brutal ajuste para reducir el déficit hasta el 2,5% del PBI, esto se tiene que agudizar el año próximo. Hay que seguir recortando hasta llegar a un déficit del 1,9%. Eso es lo que el Fondo exige que quede reflejado en el presupuesto que se vote para el año que viene.
Analizando el proyecto, podemos resumirlo en un solo punto. Todo se achica, menos los pagos de intereses de deuda, que crecen un 102%. La contrapartida, el gasto total será el más chico de todo el siglo XXI. En educación se reduce un 15,5%, que se suma al 5% que ya se está achicando este año. Otro dato terrorífico es que, mientras que se verifica que en nuestro país más de la mitad de les niñes y adolescentes son pobres, se reducen todas las partidas con ese destino en un 15% en promedio. Esto último es tan escandaloso que generó una presentación de Unicef en la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados advirtiendo: “riesgos de desfinanciamiento significativos para algunas políticas fundamentales para la niñez, como la prestación alimentaria”.
Claro que el recorte tiene excepciones. El proyecto de presupuesto viene acompañado de una separata donde se garantiza la continuidad de los beneficios (subsidios, exenciones impositivas) para los sectores más concentrados de la economía.
Párrafo aparte merece la discusión sobre si los jueces y magistrados del Poder Judicial deben pagar impuesto a las ganancias. Por supuesto que sí, y es vergonzoso el lobby que están realizando para mantener sus privilegios. Pero debemos hacer una aclaración, estamos en contra de que junto con ello se aproveche para obligar a pagar impuesto a las ganancias a los trabajadores judiciales. Ni ellos ni ningún trabajador debería hacerlo, por algo tan simple como que el salario no es ganancia.
Que este presupuesto es de ajuste y escrito a la medida del FMI no lo niega ni la propia oposición patronal de Juntos por el Cambio, que ha arbitrado todos los mecanismos para que sea aprobado, independientemente de que, en la votación, disimulen absteniéndose o incluso algunos diputados votando en contra. Los que así lo hacen, como López Murphy, reconocen que contiene un fuerte ajuste, pero exigen “más”. La misma posición que sostienen los liberfachos de Milei y Espert.
El Frente de Todos, en la diversidad de sus líneas internas y “subbloques”, votará a favor, siendo el proveedor de la mayor cantidad de legisladores para garantizar su aprobación. Esto a pesar de todos los discursos contra el ajuste, vacíos de contenido, ya que es el propio gobierno quien lo ejecuta con pleno acuerdo de Cristina, Alberto Fernández y Sergio Massa.
Desde el Frente de Izquierda Unidad, a través de nuestros diputados, denunciamos todo esto y somos los únicos que votamos en contra exigiendo un plan opuesto, que priorice las necesidades populares y no los pagos de deuda y las exigencias del FMI. Pero además, y más allá del desenlace de esta votación, llamamos a pelear contra las consecuencias del ajuste, apoyando todas y cada una de las luchas que ya está dando hoy y sin duda seguirá llevando adelante en el futuro el pueblo trabajador.

Escribe José Castillo
La Cámpora, a través de uno de sus máximos referentes, Andrés “Cuervo” Larroque, afirmó sorprendentemente que el acuerdo con el FMI estaría “caído”. No es así, ni se cayó ni apuestan a que se caiga. Por el contrario, el gobierno peronista del Frente de Todos, en todas sus alas, sigue ajustando al pueblo trabajador e incrementando la pobreza y la marginación social.
El ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y referente de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque, declaró que “el acuerdo con el FMI está caído de hecho”. A continuación le agregó algo que ya pertenece al género de la ciencia ficción: “y Massa lo está renegociando”.
El acuerdo no se cayó y todo el peronismo trabaja para que no se caiga
Empecemos por lo básico: el acuerdo con el Fondo está plenamente vigente, y el gobierno del Frente de Todos lo continúa llevando adelante a rajatabla.
No solo el superministro de Economía, Sergio Massa, está monitoreando día a día que se cumpla con la pauta de ajuste exigida con el FMI, para así llegar a la meta de reducción del déficit del PBI al 2,5%. Cada uno de sus pasos, incluyendo las dos visitas al FMI que realizó en septiembre y octubre respectivamente, se realizaron con pleno conocimiento y acuerdo tanto de Cristina como de Alberto Fernández.
Pero, además, el conjunto del peronismo está abocado a sostener el ajuste exigido por el Fondo el año próximo. Absolutamente todos los sectores del gobierno van a votar el proyecto de presupuesto 2023, que implica un ajuste mayor aún al de este año. Reducirá el déficit a apenas 1,9% del PBI, con achicamientos significativos en infinidad de partidas que afectan al conjunto de los sectores populares. Se trata de un presupuesto redactado a la medida de las exigencias del FMI. No votarlo sería una expresión efectiva de apostar a que “se caiga el programa”. ¿Acaso los diputados y senadores de La Cámpora piensan votar en contra? En absoluto, son una pata fundamental para que se apruebe dicho presupuesto.
¿Qué es lo que plantea La Cámpora?
Supongamos por un instante que el acuerdo con el Fondo estuviera efectivamente “caído”, o que La Cámpora estuviera planteando desconocer su vigencia y hacerlo caer (cosa que ya vimos que no es cierta). ¿Acaso el peronismo kirchnerista está planteando romper con el Fondo o desconocer la deuda con este organismo? Nada de eso. Se desprende de las propias palabras de Larroque. Lo que está planteando en concreto es que el acuerdo “debe renegociarse”. ¿Qué significa dicha renegociación? No otra cosa que correr plazos y obtener un “waiver” (perdón) por algunos puntos, que el gobierno argentino evidentemente no podrá cumplir, de lo firmado en marzo.
Esto sucederá sin duda. Es más, ya está sucediendo. Por ejemplo, nuestro país no llegó a la acumulación de reservas que se esperaba para el fin del tercer bimestre. Pero no significa en absoluto que el gobierno no esté cumpliendo (y lo siga haciendo en el futuro) con las exigencias del ajuste en curso.
Por otra parte, “renegociación” seguro que habrá. Lo sabe el propio FMI. Los pagos a partir de 2024 son multimillonarios e irrealizables. Es un secreto a voces que el nuevo gobierno que surja a partir de diciembre del año próximo (sea del signo político que sea) se verá obligado a renegociar el acuerdo. Pero también se sabe que dicha renegociación implicará condiciones más duras para nuestro país. En concreto, exigirá avanzar con las famosas “reformas estructurales”, léase achicar el tamaño del estado (afectando más aún salud, educación y políticas sociales), realizar una reforma jubilatoria con aumentos de la edad para acceder al beneficio, reducción de montos y liquidación de los regímenes especiales, exigirá también la llamada “reforma laboral”, un eufemismo detrás del cual se esconde la más salvaje flexibilización y el retroceso de décadas de conquistas de la clase trabajadora.
La verdadera salida
El planteo de La Cámpora tiene un solo objetivo. El intento discursivo de Cristina y el kirchnerismo de no quedar pegados a un ajuste que se profundiza día a día. Pero la realidad es que es realizado con el pleno y total acuerdo del conjunto del peronismo, con todas las alas que integran el Frente de Todos.
No debemos dejarnos confundir. Nos encontramos ante una nueva manifestación de lo que venimos afirmando hace tiempo que el peronismo no va más. Más allá de su doble discurso, no tiene nada para ofrecerle al pueblo trabajador. Solo más ajuste, pobreza y marginación social.
La salida pasa por apoyar otra alternativa política. La de los que venimos diciendo que es necesario otro programa económico, obrero y popular, que comience por suspender inmediatamente todos los pagos de deuda externa y romper con el FMI. Y que, de esa manera, priorice resolver las más urgentes necesidades populares de salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, educación, salud y vivienda, poniendo todos los recursos. Un planteo que no levanta el kirchnerismo ni ningún otro sector del peronismo. Por el contrario, es la propuesta que sostenemos desde el Frente de Izquierda Unidad, propugnando un gobierno de los que no tienen complicidades con el desastre actual, de los que nunca gobernaron: las y los trabajadores, en camino a una Argentina socialista.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo, Izquierda Socialista/FIT Unidad
Este lunes 24 de octubre el diputado nacional del Frente de Todos, Máximo Kirchner, fue entrevistado por Roberto Navarro en el sitio oficialista El Destape. Ahí mostró una vez más que el peronismo kirchnerista no tiene ninguna propuesta alternativa ante la debacle política y económica del país. Lo mismo pasó con los actos del 17 de octubre, hubo varios pero ninguno mostró una salida para el pueblo trabajador.
El 17 de Octubre, “día de la Lealtad”, evidenció a un peronismo dividido y en crisis. Se hicieron tres actos (CGT, kirchnerismo y movimientos sociales oficialistas) y otro propio que organizó de emergencia el presidente, quien no fue invitado a ninguno. Ya señalamos que esos actos fueron una muestra de la pelea de aparatos dentro del peronismo en vistas a las elecciones del año que viene, alejados de las necesidades populares. La CGT, por ejemplo, pidió cargos en el PJ al grito de “los sindicatos son de Perón”. ¿Pueden ser más traidores? El Movimiento Evita de Pérsico hizo lo mismo. Pero siempre está el intento por despegarse de la debacle actual, como acostumbra hacer el peronismo kirchnerista, con críticas parciales al desastre al que nos ha llevado el Frente de Todos de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa.
Máximo con Massa… ¿y Larreta?
Como si se ubicara fuera del gobierno, Máximo Kirchner dijo en El Destape, que “los sectores del poder económico buscan dividir a la sociedad, llevarse una porción de los sectores populares y así obtener los votos suficientes para después implementar sus planes económicos”. ¡Qué novedad! Pero el peronismo en el gobierno no combate a los “sectores de poder”, sino que los beneficia. ¿Dónde quedó la expropiación a Vicentín? Verso total. Y si esos sectores se llevan cada vez más la porción que les toca a los trabajadores es porque el peronismo en el gobierno se lo garantiza. ¿O acaso Sergio Massa no embistió contra los obreros del Sutna intentando quebrar la huelga, siendo vocero de las patronales del neumático? ¿Cristina se diferenció de esto? Ni abrió la boca, complicidad total.
Al referirse a la inflación, Máximo dijo que “hay que hablar bien con los dueños de las empresas para explicarles y hacerles comprender que el pueblo argentino hace un gran esfuerzo”. ¿Esa es la batalla contra los formadores de precios? ¿“Hablarles bien a los dueños de las empresas”? ¿No, precios máximos y castigos para Arcor, Molinos, Cargill, Coto y otros tantos delincuentes de guante blanco? Parece un chiste.
A renglón seguido reconoció que fue la tropa parlamentaria de Cristina Kirchner la que votó a favor de la renegociación con los fondos buitres de Guzmán, que le endosó al país una deuda externa usurera y fraudulenta. Y si bien Máximo votó en contra del acuerdo con el FMI, lo hizo cuando tenía en claro que no peligraba su aprobación. Nunca propuso romper, solo más plazos de pago. Mueren las palabras cuando el kirchnerismo va a votar el Presupuesto 2023 con recortes directos en Educación y el Plan Conectar Igualdad.
¿Qué dice Máximo de Sergio Massa? “Tiene un conocimiento superior a Guzmán sobre el Estado Argentino”. Larroque había señalado “tenemos ministro de Economía después de tres años de Gobierno […] vino a sacarnos de la terapia intensiva”. Pero a un enfermo grave se lo saca con medicamentos correctos, no anulando el suero con más ajuste y entrega como está haciendo el tigrense.
Lo otro revelador fue cuando le preguntaron sobre Larreta. Máximo dijo: “yo creo que el candidato que tiene posibilidades reales va a ser Larreta […] tiene que perderle el miedo a Macri”. ¿Hay un Macri malo y un Larreta bueno? Hace tiempo otro peronista “progre”, Juan Grabois, había propuesto a Larreta como jefe de Gabinete del Frente de Todos, el que persigue a estudiantes y docentes y privatizó la Ciudad para el negocio inmobiliario.
Las tres banderas vendrán con una Argentina socialista
Todo esto confirma lo que venimos sosteniendo desde Izquierda Socialista, que el peronismo no va más. No es cierto que el peronismo esté más vigente que nunca, como dijo Cristina. El peronismo es más ajuste, saqueo, inflación, robo salarial y sometimiento al FMI, sosteniendo un sistema capitalista que genera todo tipo de atrocidades. Lo que incluye al kirchnerismo.
El gobierno siempre evoca las tres banderas de la justicia social, soberanía política e independencia económica. En los actos usan las imágenes de Perón y Evita. Pero esas banderas del viejo peronismo de sus orígenes fueron arriadas por los sucesivos gobiernos del PJ de las últimas décadas, gobernando para las patronales y el FMI como hoy lo hace el Frente de Todos, del cual participa el kirchnerismo.
Sabemos que muchos trabajadores y jóvenes, viendo lo que dice el macrismo o ante el peligro de Milei, se preguntan si es el momento de cambiar por la izquierda. Les decimos que sí. Ya muchos han dado el paso, “me fui del peronismo y ahora estoy probando con la izquierda”. Es que no se puede seguir con la alternancia entre gobiernos peronistas supuestamente “nacionales y populares” y la centroderecha. Es la tragedia que nos trajo hasta acá.
Si se quiere otro país no hay otra que sumarse al Frente de Izquierda Unidad. Para imponer un plan económico obrero y popular con un gobierno de las y los trabajadores y la izquierda, y una Argentina socialista (ver "La salida es la Izquierda"), con plena democracia para el pueblo trabajador. Desde Izquierda Socialista con la mayor unidad de la izquierda que conquistamos con el Frente de Izquierda Unidad luchamos por esa salida.

Escribe Juan Carlos Giordano, Diputado nacional electo. Izquierda Socialista/FIT Unidad
¿Qué propone la izquierda? Es una pregunta obligada en diálogos con trabajadores, jóvenes, estudiantes, mujeres y disidencias. Se une a otra: ¿adónde va el país? Interrogantes que van de la mano. Porque la izquierda es la única que propone una salida de fondo, económica y política, para sacar al país del desastre al que nos han llevado todos los gobiernos del peronismo, la UCR y el macrismo.
La salida es la izquierda, en primer lugar, porque es la única que apoya decididamente las luchas cotidianas, con su militancia, dirigentes sindicales combativos y sus bancas obreras y socialistas, como hacemos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad. Eso se vio con la lucha del Sutna. A su vez, es la izquierda la que está al frente de toda pelea ambiental, estudiantil, de mujeres y disidencias. Ante cada reclamo, la izquierda es la que está. No la burocracia sindical peronista, menos el radicalismo o el macrismo. Si los cambios vendrán con lucha y movilización, lo primero es ser parte y apoyarlas con todas nuestras fuerzas.
La izquierda es la única que postula un plan económico alternativo ante la brutal crisis económica que se descarga sobre millones. Solo la izquierda propone aumentar los salarios y jubilaciones, dar trabajo genuino, usar la plata de la deuda externa para combatir los males sociales. Esto se logrará terminando con el acuerdo con el FMI, nacionalizando la banca y el comercio exterior, reestatizando las empresas privatizadas poniendo todos estos recursos estratégicos en combatir los males sociales.
Solo la izquierda propone que gobiernen los que nunca gobernaron, los trabajadores y el pueblo. Con el Frente de Todos gobiernan los grandes empresarios y el FMI. Lo mismo pasó con el macrismo. Y el liberfacho de Milei no tiene nada de “nuevo”, representa el pasado de Menem y Cavallo. Se unió con el hijo del genocida Bussi y reivindica a Bolsonaro y a Trump. Con estos políticos gobiernan las multinacionales, el agronegocio, las privatizadas, los grandes capitalistas explotadores. Solo la clase obrera tomando las riendas del país podrá poner fin a tanta explotación y saqueo, y destinar la riqueza que produce a resolver las urgentes necesidades populares.
Izquierda Socialista y el FIT Unidad proponemos dar vuelta ésta Argentina capitalista semicolonial al servicio de las potencias imperialistas y el FMI, cambiándola de raíz por otra. Por una Argentina socialista, que expropie a las multinacionales y grandes capitalistas, controle la banca, termine con la oligarquía terrateniente y bajo una economía planificada termine con el hambre y la pobreza. Una Argentina socialista que con una segunda independencia nos libere del FMI. Socialismo que será con plena democracia para el pueblo trabajador. No tenemos nada que ver con el falso socialismo de Maduro en Venezuela, la dictadura imperialista china dominada por el Partido Comunista o lo que fue el estalinismo en la ex URSS. El socialismo no fracasó, fracasan las dictaduras de partido único y el socialismo en un solo país sin extenderlo al resto del mundo. El que fracasó es el capitalismo, que solo trae miseria, pandemias, guerras y destrucción ambiental. El que defienden tanto Cristina, como Macri o Milei.
La salida es la izquierda con el Frente de Izquierda Unidad. La única herramienta política que pelea por esto, es nueva, nunca gobernó y postula una salida opuesta al Frente de Todos, Juntos y los Milei o Espert.
El FIT Unidad es la gran unidad de la izquierda que venimos construyendo desde hace once años, viene creciendo y se postula para hacer estos cambios de fondo. Izquierda Socialista es fundadora del FIT Unidad de manera orgullosa. El peronismo no va más. Es más hambre y sometimiento al FMI. Hay que superarlo por izquierda.
Izquierda Socialista llama a reflexionar sobre estas posturas. Si estás de acuerdo en algunas de ellas, te invitamos a sumarte para fortalecer al FIT Unidad para pelear por ella.

Escribe Mercedes de Mendieta, legisladora porteña Izquierda Socialista/FIT Unidad
En el programa “Solo una vuelta más” de TN, el diputado liberfacho Javier Milei dijo que la Educación Sexual Integral (ESI) “deforma la cabeza de la gente”, argumentando que debería quedar “en el ámbito privado de las familias”. Sostuvo que, en un eventual gobierno de “la Libertad Avanza” la eliminaría, junto con el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad y el Inadi.
La propuesta de Milei demuestra su carácter machista y misógino. Es un claro representante de la reacción patriarcal ante los avances del movimiento feminista y de las disidencias que en el país conquistó en las calles el aborto legal, la Ley de Matrimonio Igualitario, el cupo laboral travesti-trans y la Ley de Identidad de Género, entre otros importantes derechos arrancados con la lucha.
A dieciséis años de la sanción de la ESI docentes y estudiantes venimos peleando por su aplicación efectiva en todo el país, denunciando la falta de presupuesto y exigiendo una ESI laica, científica y con perspectiva de género contra las iglesias y los antiderechos. Durante la marea verde por el aborto legal en 2018 fueron les estudiantes secundaries quiénes pusieron al descubierto la falta de aplicación de la ESI.
La ESI ha demostrado ser una herramienta fundamental: según un informe del Ministerio Público Tutelar, entre el 70% y 80% de los niños de entre doce y catorce años se dan cuenta de que fueron abusados después de sus clases de ESI. La ESI incorporó en sus contenidos la conquista del derecho a decidir sobre los cuerpos de las personas gestantes y permite repensar el rol de las mujeres desde la maternidad no obligatoria. Es una herramienta fundamental para acompañar a esas pibas que se acercan en las escuelas a les docentes porque fueron abusadas, para acompañarlas y que puedan decidir sobre sus cuerpos. También para contribuir al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos y de una sexualidad libre y desde la diversidad, para deconstruir los estereotipos de género y aportar a una perspectiva desde las disidencias sexuales.
Por esto, llamamos a las mujeres y disidencias a repudiar los dichos de Milei y seguir organizadas y en las calles por nuestros derechos y para que el gobierno nacional de Fernandez y los gobiernos provinciales pongan el presupuesto necesario para la aplicación efectiva de la ESI en todo el sistema educativo.