El 28M, día de acción por la salud de las mujeres, se presenta por octava vez el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito que establece que el aborto voluntario sea legal hasta la semana catorce. De esta manera, se adecua la legislación nacional al marco normativo internacional, en el que más del 60% de la población mundial vive en países donde ya es legal la interrupción voluntaria del embarazo.
En varias ciudades del mundo se harán concentraciones y pañuelazos en solidaridad con las mujeres argentinas. Incluso en Estados Unidos, donde el gobierno de Trump está atacando este derecho, que ya fue conquistado en 1973. Justamente en países donde ya es legal, las políticas de ajuste atacan a la salud en general y en particular el derecho al aborto. Por eso, las mujeres se organizan y salen a enfrentar los planes de austeridad que las golpean particularmente.
El Vaticano del papa Francisco luego del 8 de agosto pasado y del revés que tuvo la ley en el Senado en alianza con las demás iglesias, operó para que no se vuelva a tratar en el Congreso. Y esta es la política que llevan adelante el gobierno de Macri y todos los partidos patronales, con Cristina a la cabeza, que dicen que este año, por ser electoral, no hay que hablar del aborto. Sin embargo, mientras miran para otro lado, esta práctica continúa de manera clandestina y el saldo para la salud y la vida de las mujeres y niñas pobres es estremecedor.
Desde Isadora e Izquierda Socialista, como parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, impulsamos la movilización en las calles para conquistar nuestros derechos. Ningún gobierno ni ningún parlamento nos regalaron alguna vez algo. La historia demuestra que todo lo hemos conquistado con nuestra lucha. Por eso, con la fuerza de la marea verde que se manifestó en las calles el último 8M y que viene de lograr la condena al ginecólogo Rodríguez Lastra por haber obstruido un aborto no punible en el Hospital de Cipolletti, exigimos que se trate el proyecto este año y que sea ley. El próximo 28M debemos copar el Congreso y las plazas de todo el país por educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Escribe Mercedes Trimarchi Diputada electa provincia de Buenos Aires Izquierda Socialista/FIT
El 13 de mayo finalizó la Feria del Libro. Como cada año, miles y miles de personas pasearon, compraron libros y participaron de las distintas actividades culturales y políticas que ofrecen quienes organizan el evento. Este año, al igual que 2018, varios medios de comunicación titularon que el feminismo había sido el tema protagonista de la 45º Feria del Libro. Los libros escritos por mujeres, charlas y paneles de debates sobre cuestiones de género son sintomáticos en el marco de la actual ola de luchas feministas.
Por eso ensayos, novelas y reedición de clásicos del feminismo como El segundo sexo de Simone de Beauvoir, o ¿Sexo contra sexo o clase contra clase? de Evelyn Reed, estuvieron presentes este año. Sin dudas, la rebelión de las mujeres que recorre el mundo también quiere ser contada por las distintas editoriales. Es importante destacar también la presencia del reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito que se manifestó con los pañuelos verdes y las distintas performances que se hicieron durante el mes y medio que duró la Feria.
La gran figura –después de Cristina, que presentó Sinceramente (ver pág. 3)– fue la antropóloga Rita Segato, quien fue la encargada del discurso inaugural del 25 de abril titulado “Las virtudes de la desobediencia” y participó de varias conferencias. Comenzó con una frase que fue rápidamente viralizada en las redes y cuestionada por varias activistas feministas. Ella dijo que había que “ser pluralista antes de ser feminista”. Pero ¿qué significa esto? ¿Qué es ser “pluralista” según Segato? Y ¿por qué antes que feminista? Segato, que fue declarada en marzo de este año por la Legislatura porteña personalidad destacada de la cultura, también entonces ya habría dicho la misma frase.
Segato nunca termina de explicar a fondo qué quiere decir ella con “pluralidad”. Pero sí está claro que en sus posicionamientos no solo deja de lado la lucha contra la opresión patriarcal al diluir y desjerarquizar los privilegios de los que gozan los varones, sino que también desconoce las contradicciones de clase que existen en el “campo popular”, cuestión clave para quienes nos reivindicamos anticapitalistas. La referente del feminismo popular menciona la relación que existe entre género, racismo y colonialidad, pero nunca la vincula con las clases sociales, lo que la lleva a dejar de lado las luchas feministas en este contexto ya que no vacila en llamar a la unidad en apoyo al proyecto kirchnerista de Cristina Fernández, quien no solo no levanta las banderas feministas sino que se plantea pagar la deuda externa y llevar adelante el programa del FMI contra el conjunto de la clase trabajadora. El “pluralismo” de Segato busca unir intereses de clase que son opuestos, y por eso es equivocado. En este artículo polemizamos con ella porque su planteo confunde con palabras que pueden sonar bien pero en realidad llevan a la política de conciliación de clases y de apoyo a los gobiernos seudoprogresistas como Chávez en Venezuela o Lula en Brasil.
Sin vueltas, las cosas por su nombre
Sí, hay patriarcado y hay que tirarlo con la lucha. Pero hay capitalismo y tenemos que destruirlo también. Desde Isadora e Izquierda Socialista sostenemos que vivimos en una sociedad capitalista y patriarcal en la que, en principio, la mitad de la población del mundo además de ser explotada como la inmensa mayoría de la clase trabajadora, también es oprimida. Y esa opresión que sufrimos las mujeres no la vivimos separada de la explotación como trabajadoras. Por eso opresión y explotación son dos categorías distintas pero que actúan juntas y, entonces, en el mundo del trabajo estamos superexplotadas. Es decir, los empresarios obtienen más ganancias (plusvalía) porque nos pagan menos a las mujeres que a los varones (brecha salarial), tenemos los trabajos más precarizados y en negro, y cuando llegamos a nuestros hogares nos tenemos que encargar de las tareas domésticas. A su vez, existen ramas completas de la economía que están feminizadas como educación, salud, textil y limpieza, que justamente son las que tienen los salarios más bajos.
Nuestro feminismo socialista plantea que la liberación definitiva de las mujeres será peleando y destruyendo este sistema de conjunto, por eso somos antipatriarcales y anticapitalistas y decimos que ambos sistemas deben caer juntos. Porque no existe la posibilidad de reformar al capitalismo, volverlo más humanizado o menos patriarcal. El capitalismo, sistema perverso que arrasa con todo lo que tiene a su paso, se valió de todas las opresiones existentes como la que existía sobre las mujeres luego del triunfo del patriarcado hace aproximadamente 7.000 años.
Es más, en épocas de crisis los gobiernos que sostienen a este sistema capitalista patriarcal buscan quitarnos más derechos y hacer que nuestra vida sea peor. Por eso, las mujeres nos volvemos una variable de ajuste y nuestros derechos se ven permanentemente jaqueados. El intento de arrebatarles el aborto a las polacas en octubre de 2016 vale como ejemplo. Por eso ninguna conquista que logremos con la lucha, por mínima que sea, se podrá garantizar a fondo y a largo plazo si no terminamos de destruir a este sistema opresor y explotador que sobrevive a costa de la degradación de la humanidad y la destrucción de la naturaleza. Las únicas interesadas en llevar hasta el final esta pelea somos las mujeres junto a los demás sectores oprimidos: el conjunto de la clase trabajadora.
Del 10 al 12 de mayo la diputada electa por la provincia de Buenos Aires de Izquierda Socialista/FIT, Mercedes Trimarchi, recorrió las ciudades de Viedma, Neuquén y Bariloche presentando la revista “La rebelión de las mujeres”
La publicación es un material inédito elaborado por la agrupación Isadora en el que se recupera la historia del movimiento de mujeres y también se desarrollan debates actuales dentro del feminismo. Con esta gira patagónica culmina un ciclo de charlas que, de norte a sur del país, venimos realizando desde su lanzamiento en marzo de este año y que demuestra el crecimiento y desarrollo de nuestra agrupación
Mónica Schlotthauer, diputada nacional por Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, es una de las primeras firmantes del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo que presentará al Congreso la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito el próximo 28 de mayo.
La fecha se eligió por ser el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y, a la vez, el aniversario número 14 de la Campaña. La Marea Verde dejó en claro que somos millones quienes estamos por el derecho a decidir de las mujeres y no vamos a bajar nuestro reclamo ni unirnos a los pañuelos celestes como pretende Cristina con su frente clerical. Desde Isadora e Izquierda Socialista somos claras, quienes votaron en contra de la ley el año pasado están a favor del aborto clandestino y sus terribles consecuencias para la salud y la vida de las mujeres, sobre todo las más humildes. El próximo 28M seamos miles en las calles para exigir que se apruebe el proyecto de la Campaña que se presenta por octava vez. Un pañuelazo federal en un nuevo martes verde que tiña el Congreso y las plazas de todo el país para que se escuche bien fuerte nuestro reclamo: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Las mujeres sabemos que cada día es más difícil tener a los chicos listos, comprarles todos los útiles para la escuela, las zapatillas y el guardapolvo. Llevarlos a una salita o al hospital es toda una odisea. Allí los médicos y las enfermeras están exhaustos y no dan abasto. Y ahora, con la crisis económica, todo es peor y mucho más complicado. La leche se fue por las nubes, comprar un alfajor o alguna otra golosina se volvió un lujo. A las mujeres nos toca la peor parte de esta horrible situación cotidiana que vive el conjunto de la clase trabajadora y los sectores populares.
Escribe Mercedes Trimarchi Diputada electa Izquierda Socialista/FIT
De acuerdo con los últimos datos del Indec, la pobreza alcanza al 32% de la población argentina. Y en el último semestre de 2018 hubo un millón trescientos mil nuevos pobres, donde la mayoría son mujeres. A este fenómeno se lo denomina “feminización de la pobreza” y se da no solo en la Argentina sino en todo el planeta. El informe de la ONG británica Oxfam (18/1/2019) estima que los varones poseen un 50% más de la riqueza mundial que las mujeres y controlan el 86% de las empresas.
Tenemos los peores salarios y empleos. Estamos en los trabajos peor pagos, como salud, educación, limpieza y demás tareas de cuidado. Sufrimos maltrato, acoso y discriminación laboral, además de ser las primeras despedidas en tiempos de ajuste. Y para las mujeres jóvenes es peor aún, porque en ellas la tasa de desocupación es de 21,5%, una de cada cinco no tiene trabajo.
Además, nos pagan menos en las fábricas y oficinas que a los varones. En la Argentina la brecha salarial llega a 27,5%. Es decir, que las mujeres tenemos que trabajar un año y tres meses para ganar lo mismo que los varones obtienen en un año. Por eso, una de las demandas del movimiento de mujeres, además de pelear contra los despidos y por aumento salarial con el conjunto de los trabajadores, es la pelea por la igualdad salarial y por el acceso a todas las categorías de trabajo sin ningún tipo de discriminación.
Deuda, FMI y presupuesto 2019
El acuerdo con el FMI, que se refleja en el presupuesto que votaron todos los legisladores de los partidos patronales para pagar la usurera deuda externa, es un pacto a la medida de los acreedores externos. Los datos duros dicen que el 82 % del presupuesto nacional se va a pagar solo los intereses de la deuda externa. Y lo peor es que este monto equivale a cuatro veces el gasto en salud y dos veces el de educación, algo que también trae consecuencias para nosotras. Porque cuando los servicios públicos no funcionan adecuadamente, somos las mujeres las que le dedicamos más horas a cuidar a los familiares enfermos, o cuando no hay vacantes en las escuelas nos tenemos que quedar con los chicos en la casa. Por ejemplo, solo en la ciudad de Buenos Aires se estima que hubo un aumento de 30% de personas que asisten al sistema de salud público y, como no se aumentaron los recursos, hoy los hospitales están totalmente colapsados.
Desde Isadora e Izquierda Socialista somos parte de esta lucha contra las políticas de ajuste de Macri y de todos los gobernadores y exigimos que se deje de pagar la ilegítima deuda externa para que esa plata vaya a trabajo, salud, educación y políticas públicas que combatan la violencia de género. Te invitamos a que te sumes a Isadora y que demos juntas esta pelea.