Apr 09, 2026 Last Updated 1:48 PM, Apr 9, 2026

Escribe Malena Zetkin

Como ya se ha resaltado públicamente desde el ascenso de la “marea verde” en 2018, los abortos clandestinos en Argentina ascienden a las cifras de entre 370 y 520 mil al año y constituyen la principal causa de muerte de mujeres y personas con capacidad de gestar. La necesidad de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo no es un asunto menor, sino que resulta uno de los principales problemas de salud de las mujeres que puede tener una solución eficaz, tal como se ha demostrado en más de la mitad de los países del mundo en donde el aborto es legal.

Sin embargo, en 2018 el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, a pesar del apoyo de millones en las calles, quedó sepultado tras la negativa de los senadores que eligieron el bando de la Iglesia Católica en contra de las mujeres. Pero la “marea verde” siguió viva y en las calles insistiendo con la aprobación del proyecto de ley. Por ello la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto volvió a presentarlo en 2019 en el Congreso y el pañuelo verde siguió siendo bandera en todas las movilizaciones feministas hasta la actualidad. En este marco, el nuevo gobierno de Alberto Fernández no dudó en subirse a la ola y anunciar que el presidente enviaría al Congreso un proyecto de ley para legalizar el aborto, aunque diferente del discutido en las calles y en los cientos de actividades en las que se formó la comisión redactora del mismo.

El nuevo gobierno del peronismo, a diferencia de sus predecesores, debió enseguida anunciar que apoya el aborto legal. Pero pronto comenzaron a surgir rumores acerca de la letra del proyecto de ley. Tras reuniones con el Vaticano y diferentes referentes de la Iglesia Católica, el gobierno dejó entrever que su proyecto tendría una propuesta de objeción de conciencia. Es decir, le daría vía libre a los médicos e instituciones religiosas para que se nieguen a realizar la práctica de salud excusados en sus creencias, tal como ya ocurre en nuestro país con los casos de las niñas obligadas a parir y las mujeres maltratadas, torturadas y hasta criminalizadas, aunque estén contempladas en los casos de abortos no punibles. Por eso, en el pañuelazo del 19F y en las acciones y movilizaciones del 8 y 9M centenares de miles en todo el país, salimos a dejar bien claro que nuestro proyecto está en las calles. Y que seguimos reclamando la separación de la iglesia y el Estado, por lo tanto, la queremos fuera de nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Mientras  se esparcen rumores acerca del proyecto de ley del gobierno, lo cierto igualmente es que éste sigue sin aparecer. El tiempo pasa y debajo de la pila de especulaciones sobre qué presentará el presidente en el Congreso quedan las mujeres muertas, mutiladas o criminalizadas por la clandestinidad. Por eso reafirmamos que al proyecto de ley ya lo tenemos. Es el de la Campaña. Está en las calles. Basta de dilaciones y especulaciones con nuestros derechos. Queremos el aborto legal ya.

Escribe Malena Zetkin

El pasado 11 de marzo, el juez de la Corte Suprema de Nueva York James Burke condenó al poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein a 23 años de prisión por los casos de violación y abuso sexual de  Miriam Haley, una ex asistente de producción de televisión que aseguró que Weinstein la forzó a tener sexo oral en su departamento de Nueva York en 2006; y de Jessica Mann, una ex actriz a quien violó en una habitación de hotel del centro de Manhattan en 2013.

Sin embargo, son más de 100 las mujeres que denuncian haber sido acosadas, abusadas y hasta violadas por el productor, como Asia Argento, Ashly Judd, Rose Mc Gowan y muchas otras mujeres que en 2017 se animaron por primera vez a hacer pública la denuncia por violencia sexual, dando origen al movimiento #MeToo que puso al descubierto no solo en Hollywood, sino en todo el mundo, las modalidades de violencia sexual impuestas a las mujeres para mantenerse en el trabajo. Aun Weinstein tendrá dos juicios más que enfrentar. Pero lo más importante es que se ha demostrado con el #MeToo, que organizarse y terminar con el silencio es clave para acabar con la impunidad de estas prácticas que no son solo de Weinstein, sino que hacen a la violencia sexual laboral, estrategia fundamental del capitalismo patriarcal para superexplotarnos.                    

Alberto Fernández anunció que el gobierno presentará su proyecto de legalización del aborto. Luego de años de lucha, el anuncio generó muchas expectativas. Pero el movimiento feminista ya tiene su proyecto, el de la Campaña Nacional por el derecho al aborto consensuado por más de 700 organizaciones y presentado con 70 firmas de diputadas y diputados de todos los bloques políticos y que al día de hoy tiene estado parlamentario. ¿Por qué el gobierno no lo apoya?

Escribe Mercedes de Mendieta, Legisladora porteña electa Izquierda Socialista/FIT Unidad

“Dentro de los próximos 10 días presentaré un proyecto de ley de interrupción legal del embarazo que legalice el aborto en el tiempo inicial de embarazo, que permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando tomen la decisión de abortar”, dijo Fernández en el Congreso. Es la primera vez que un presidente reconoce que existe el aborto clandestino y que es un problema de salud pública. Esto es un triunfo de la histórica #MareaVerde que recorrió el mundo por el aborto legal. Ya nadie puede mirar para otro lado.

La masividad de esta lucha puso en agenda la necesidad de este derecho fundamental para las mujeres y personas gestantes, siendo uno de los grandes temas durante la campaña electoral de 2019. Ahora bien, ¿por qué el gobierno se juega a presentar su propio proyecto en vez de tomar el de la Campaña Nacional que se volvió a presentar en el Congreso y por el que venimos defendiendo en las calles desde hace años? Creemos que la respuesta podrá estar en el contenido del proyecto del Ejecutivo.

Los interrogantes sobre el contenido del proyecto

A fines del año pasado, Fernández participó en la presentación del libro “Somos Belén” y dijo públicamente que presentaría un proyecto propio por el derecho al aborto. Desde entonces, comenzaron los interrogantes sobre su contenido y sobre cómo debía posicionarse el movimiento feminista. Lo concreto es que hasta hoy no lo conocemos y la Campaña Nacional no fue consultada ni incluida para su redacción. Desde ya advertimos.

Al día siguiente del masivo pañuelazo del 19F en apoyo al proyecto de la Campaña, el Ministro de Salud Ginés González García dijo que “detalles como la objeción de conciencia, siempre y cuando se garantice que se cumpla el caso, se contemplará. Una institución religiosa, no necesariamente católica, se puede negar”. Este guiño a las iglesias podría significar un claro obstáculo para quienes quieran ejercer el derecho al aborto. No sólo permite la posibilidad de una objeción de conciencia individual por parte de los médicos sino que el ministro deslizó que podría ser institucional. Lo que significa que sanatorios privados o incluso obras sociales y prepagas puedan negarse a la práctica.

El proyecto de la Campaña es el que construimos sin objeción de conciencia, en el que el derecho sea garantizado en los centros de salud públicos y privados e inscripto en el Plan Médico Obligatorio, pensado como un verdadero derecho humano. Un proyecto que incluye el carácter de orden público, es decir obligatoria para todas las provincias, priorizando el derecho de las mujeres y personas gestantes por encima de los acuerdos con las iglesias. Un proyecto que incluye la educación sexual integral y fue construido desde lo colectivo, desde el movimiento feminista, desde las organizaciones que integramos desde hace quince años la Campaña y que fue presentado por octava vez el año pasado.

El gobierno peronista de Fernández tiene mayoría en ambas cámaras y podría dar luz verde para que se apruebe ahora el proyecto de la Campaña. Sin embargo, ha decidido presentar otro, desconociendo a las organizaciones que integramos la Campaña. Por eso insistimos y exigimos que se apruebe inmediatamente, sin dilaciones ni modificaciones, el proyecto del movimiento feminista y no otro, acordado con las iglesias. Llamando desde ahora a enfrentar las maniobras y dispositivos que puedan ocurrir, que vayan en desmedro de nuestro derecho.

Si este año es ley, es una conquista de la lucha feminista

La pelea por el derecho al aborto tiene décadas en Argentina y es una de las grandes banderas de los reclamos del movimiento de mujeres y diversidad. Esta lucha pegó un salto con la #MareaVerde en 2018, arrancó la media sanción en diputados y ganó las calles con millones de movilizadas. Durante este proceso, ganamos el debate social y demostramos que la clandestinidad del aborto es un problema de salud pública, que lleva a cientos de mujeres a perder la vida, afectando a las más pobres y jóvenes. Que es un derecho humano y que es parte de la pelea por la autonomía de nuestros cuerpos y por una maternidad deseada, no obligatoria. Pelea que terminó en el Senado con los partidos tradicionales -PJ, UCR, PRO- votando por el aborto clandestino en total acuerdo con los sectores antiderechos y reaccionarios como son las iglesias católicas y evangélicas.

Este 8 y 9M en el marco del paro feminista y las jornadas de lucha por el día de las mujeres trabajadoras, tenemos el desafío de volver a llenar las calles con nuestros pañuelos verdes en reclamo de nuestro derecho a decidir. A su vez, debemos seguir movilizadas y de manera independiente de todos los gobiernos capitalistas y patriarcales que son los responsables de la situación de las mujeres y disidencias. Vamos a conquistar el derecho al aborto, convencidas de que si este año es ley, será por la fuerza imparable de nuestra lucha.

Declaración de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores

8M: por una jornada mundial de lucha contra los gobiernos ajustadores y por el derecho a decidir

Una nueva jornada mundial de lucha nos encuentra a las mujeres trabajadoras en las calles. Somos las bolivianas en lucha contra el reaccionario golpe cívico militar de Añez-Camacho. Somos las trabajadoras francesas luchando contra la reforma previsional de Macrón. Somos las ecuatorianas y las portorriqueñas movilizadas contra el ajuste del FMI y sus gobiernos títeres. Somos las argentinas en la calle por el aborto legal. Somos las brasileras reclamando justicia por Marielle Franco y contra las medidas misóginas y ajustadoras del reaccionario gobierno de Bolsonaro. Somos las mexicanas movilizadas contra los femicidios que siguen creciendo de manera alarmante. Somos las peruanas en lucha contra la violencia de género. Somos las trabajadoras panameñas reclamando contra los despidos masivos del gobierno de Cortizo. Somos las mujeres turcas exigiendo basta de criminalización a las luchas feministas. Somos las colombianas luchando contra la persecución y el asesinato de las y los luchadores sociales. Somos las iraquíes y las libanesas en lucha contra el hambre, la represión del gobierno y los ataques del imperialismo yankee. Somos las jóvenes y las indígenas peleando por el medioambiente, por la expulsión de las multinacionales mineras y la destrucción de nuestros territorios y comunidades. Somos las migrantes que reclamamos que ningún ser humano es ilegal y que peleamos por la igualdad de derechos para el acceso al trabajo, a la salud y la educación. Somos la rebelión de las mujeres en esta nueva oleada de luchas feministas que se expresa con fuerza sumando reclamos y enfrentando en la primera línea a los gobiernos capitalistas. Por eso, somos sobre todo las mujeres trabajadoras chilenas que enfrentamos día a día al gobierno reaccionario de Piñera en las calles, resistiendo ante la represión y la tortura que adquiere un carácter doblemente vejatorio al castigarnos con la violencia político-sexual que implica violaciones y todo tipo de torturas sexuales por el hecho de ser mujeres.

Este 8 de marzo, día internacional de luchas feministas para las trabajadoras de todo el mundo desde hace más de 100 años, necesitamos no solo reivindicar la historia de las obreras que murieron quemadas en una fábrica en Nueva York en 1908 en medio de una huelga por aumento de salarios o recordar el legado que la revolucionaria socialista alemana Clara Zetkin nos dejó al proponer nuestra fecha en el congreso internacional feminista de 1910 en Copenaghe y rememorar la heroica lucha de las trabajadoras rusas que en 1917 dieron el puntapié inicial para comenzar la gran Revolución Rusa al movilizarse el 8 de marzo (febrero en su calendario). Si no que necesitamos poner en pie una gran jornada de lucha que logre avanzar en la organización internacional de las trabajadoras de manera independiente de los gobiernos capitalistas y que nos sirva para conquistar todas nuestras demandas.

En este mundo capitalista y patriarcal, las mujeres somos las más oprimidas entre los oprimidos y las más explotadas entre los explotados. Pues no solo somos consideradas ciudadanas de segunda en gran parte del mundo ya que no tenemos ni derecho a manejar o a votar, como en muchos países de Medio Oriente, sino que en todos los países del mundo aun seguimos trabajando una doble jornada no reconocida. En este mundo patriarcal, todas las tareas de limpieza y cuidado doméstico que suelen estar a cargo de las mujeres como si fuera parte de una distribución sexual “natural” de trabajo, no están remuneradas e incluso no se reconocen como trabajo. Pero, además, esta carga de trabajo aparece como argumento de los capitalistas para pagarnos menos ante igual tarea (brecha salarial) y para relegarnos a los trabajos más precarios. Por eso somos las contratadas en los trabajos peor pagos. Con los planes de ajustes de los gobiernos y las reformas jubilatorias, somos las primeras en ser despedidas y seremos las más afectadas con el desguace de los fondos previsionales.

Por eso, en esta nueva jornada de lucha volvemos a exigirles a las centrales sindicales, sindicatos y organizaciones de trabajadoras y trabajadores a que llamen al Paro Internacional feminista como una medida efectiva que implique la huelga de toda la clase obrera por todos nuestros derechos. Necesitamos al conjunto de la clase trabajadora movilizada junto a nosotras contra los feminicidios y los trans travesticidios, contra las muertes por abortos clandestinos que las iglesias se empeñan en sostener para seguir sometiéndonos, contra el gran negocio capitalista de la trata de mujeres, niñas y niños para la explotación sexual, contra la brecha salarial y la discriminación laboral, por la libre circulación de las migrantes y por el acceso a todos los derechos sociales. Vamos contra los planes de ajuste de los gobiernos capitalistas y del imperialismo que quiere seguir pagando las fraudulentas deudas externas al FMI, porque nosotras no vamos a pagar la crisis.

Construyamos una gran jornada mundial de lucha internacionalista, anticapitalista, antipatriarcal y antirracista en el camino por nuestra emancipación.

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
Marzo 2020

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada provincial por Buenos Aires Izquierda Socialista/FIT Unidad  

Cual rockstar, los medios entrevistaron a Fernando Tablado cuando salía de la cárcel en la que se encontraba preso desde 1996. Tablado cumplía la condena por haber asesinado a su novia Carolina de 113 puñaladas en la localidad de Tigre. El fallo de la justicia, por entonces, habló de “homicidio simple” sin lugar a la querella que había solicitado perpetua ya que el femicida había actuado con ensañamiento y alevosía. Hoy la familia de la víctima está muy preocupada, al igual que la mamá de las dos hijas de Tablado, a quien amenazó estando en la cárcel.

El caso paradigmático despertó todo tipo de debates en torno al rol que cumple actualmente la justicia patriarcal. Si bien en 1996 no existía la figura legal del “femicidio”, es importante resaltar que a lo largo de estos años de lucha, sí se logró llamar a quienes asesinan a mujeres por el solo hecho de ser mujeres, “femicidas”. Sin dudas, el movimiento feminista que no ha abandonado las calles y que dio un salto cualitativo en 2015 con las movilizaciones por #NiUnaMenos es el motor fundamental de estos cambios. Recordemos que no hace tanto, se empezaron a popularizar las palabras como femicidios o travesticidios que permiten nombrar las cosas por su nombre: la forma más extrema en la que se manifiesta la violencia de género.

Sin embargo, y a pesar del alto grado de movilización actual, la falta de políticas públicas hace que los femicidios se sigan contando de a uno por día. El 1° de marzo se dieron a conocer los datos del observatorio “Ahora que sí nos ven”, que dice que en los primeros 60 días del año hubo 63 femicidios. Una parte importante de las mujeres asesinadas ya habían hecho una denuncia previa.
Desde Isadora insistimos en señalar la responsabilidad de los gobiernos frente a la situación de violencia que vivimos las mujeres y las identidades disidentes. Es inadmisible que del total del presupuesto se destinen solo 11 pesos por mujer por año para combatir la violencia de género, mientras que se destinan millones de dólares al FMI. Una vez más nos movilizamos, en el marco de la jornada mundial de lucha por nuestros derechos para exigir presupuesto para combatir la violencia de género y no para la deuda externa.


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