Mar 29, 2026 Last Updated 6:43 PM, Mar 26, 2026

La importancia de la ESI

Escriben: Camila Alderete, Presidenta del C.E. de la EES N°108 y Lucia Burgardt, Presidenta del C.E. de la EES N°23 de La Matanza.

Hoy en día escuchamos mucho que nos digan que no somos responsables a la hora de tener relaciones sexuales, o que tenemos miles de anticonceptivos y decidimos estar a favor del aborto para usarlo como un anticonceptivo.

Pero lo que no escuchamos es preguntarse si nos dan educación sexual en las escuelas, si es ESI de calidad y laica, si aprendimos a cuidarnos en la escuela, o por comentarios erróneos entre nosotrxs. No nos preguntan si además de saber cómo cuidarnos a nosotrxs, si sabemos cómo cuidar al otrx. No nos preguntan esto por el gran peso que les pone la iglesia.

La iglesia se mete en la educación sexual integral de lxs alumnxs desde que empezamos el colegio, con dichos como “con nuestros hijos no te metas”, fomentando el odio o la ignorancia con el colectivo LGTB+. Fomentando la misoginia y, a veces, hasta el no uso de anticonceptivos.

Pero ¿cómo podemos tener este tipo de educación sexual si a nuestrxs docentes no los forman para darnos está información? Para peor, en la ley vigente sobre ESI se le permite abiertamente a la iglesia entrometerse en lo que para ellos es la “educación para el amor”, y que no es otra cosa que enseñanzas dogmáticas y reaccionarias. El año pasado, en el Congreso se consensuó una modificación para evitar esta intromisión, pero la iglesia nuevamente lo vetó. Hay que separar a la
iglesia del estado.

Para que nuestrxs docentes estén capacitados para enseñarnos a nosotros hay que poner plata para cursos y/o talleres para docentes sobre ESI, pero en vez de invertir en nuestra educación y salud se invierte plata en pagarle al fondo monetario internacional.

La educación sexual que necesitamos tiene que explicar el uso de cada anticonceptivo, explicar el cuidado para todas las parejas no sólo las heterosexuales, como detectar un abuso y una situación de violencia, y más cosas que son fundamentales en la educación de todxs lxs niñxs, adolescentes y adultos. Tenemos muchos obstáculos que nos dificultan que sepamos sobre educación sexual, la mejor opción es unirse y pelear por que tengamos educación sexual laica y con perspectiva de género en todos los niveles.


Campaña gráfica del sindicato docente Ademys.

Escribe Gastón Godoy, estudiante de la UBA y dirigente de la juventud de Izquierda Socialista.

Opresión y explotación

La juventud es el sector más afectado cuando en nuestros lugares de trabajo la palabra “ajuste” acecha; somos quienes recibimos los peores salarios y siempre nos obligan a pasar por años de trabajo en negro sin derechos laborales; somos, según las propias cifras oficiales del gobierno, la mayor parte de las personas pobres de nuestro país. Sufrimos que sobre nuestros hombros se desplome la educación pública en todos sus niveles debido al desfinanciamiento permanente; jamás recibimos ningún tipo de apoyo de las instituciones educativas cuando queremos denunciar y erradicar la violencia de género; la yuta nos persigue por nuestro color de piel, gorra, o vestimenta; se nos estigmatiza por querer crecer viviendo nuestra sexualidad de forma disidente; somos quienes queremos poder ver una banda o una obra de teatro y recurrentemente nos clausuran el lugar; y para coronarlo, cada vez más vamos percibiendo que cuando nos toque envejecer
va a ser en un mundo completamente destruido por la contaminación del capitalismo.

Hoy se habla de lxs jóvenes como “millennials y centennials”, como identidades definidas por su fecha de nacimiento. Pero el hecho concreto es que la juventud antes que un rango de edad es un sector oprimido dentro de la sociedad. El  sistema capitalista y los gobiernos se paran en nuestra edad, en nuestra ubicación como estudiantes o ingresantes al mercado laboral, para explotarnos aún más. Y los derechos que se suponía teníamos garantizados, como la educación
pública, cada día se ven más bombardeados. La juventud y la niñez son una variable de ajuste permanente para los gobiernos, que sólo nos proponen más represión y baja de la edad de imputabilidad –como impulsa hoy el macrismo y antes el kirchnerismo–.

Nuestra opresión como jóvenes se combina con la explotación en nuestro carácter de trabajadorxs. Obviamente también con otras formas de opresión, si somos mujeres o de alguna identidad disidente la situación se agudiza todavía más. Ni que hablar si somos de otros países. El capitalismo utiliza lo que tenga a mano para súper explotarnos.

Rebelión

Se entiende porqué nos sobran motivos para rebelarnos, para desconfiar de los gobiernos, para estar en las calles. Pensemos que sin el peso sobre nuestras cabezas de la tradición de los partidos que gobiernan hace décadas nuestros países, y con un gran odio hacia todo tipo de burocracia, es la juventud quien patea el tablero de la política a escala mundial.

Repasemos los últimos años

Pensemos en la juventud del Estado Español que copó la Plaza del Sol en 2012. Desde ahí en adelante en ese país nada volvió a ser lo mismo para el régimen político que venía desde la dictadura franquista. Pensemos en la juventud egipcia que, inspirada por lo que pasó en Madrid, copó la Plaza Tahrir y no paró hasta que cayó la dictadura. Pensemos en el joven tunecino que se inmoló porque no encontraba cómo sobrevivir económicamente en su país y con su muerte desató la Primavera Árabe. Fueron las jóvenes de Argentina, con las secundarias a la cabeza, las que primero salieron en el 2015 por #NiunaMenos, dando un ejemplo para el mundo entero, y luego siguieron hasta ganar en las calles el debate por la legalización del aborto con sus pañuelos verdes. Son jóvenes quienes se levantan en Nicaragua y Venezuela contra dos gobiernos que se dicen de izquierda pero son una de las caras más brutales y represivas del ajuste capitalista y el saqueo de los recursos naturales de los países atrasados. Los chalecos amarillos que cada sábado se enfrentan con la policía en las calles de Francia son en gran medida jóvenes. Son estudiantes de educación media europea quienes estuvieron organizando paros y movilizaciones estudiantiles contra el calentamiento climático. Pero al imperialismo también le preocupa otra cuestión. En EEUU el 51 por ciento de las y los jóvenes entre 18 y 29 años tiene una imagen positiva del “Socialismo”; un tercio de la juventud francesa votó en las últimas elecciones por candidatos de la izquierda revolucionaria. Datos a lo largo y ancho del mundo van en ese sentido. Desde el apoyo masivo al FIT en la Argentina por parte de la juventud; hasta estudiantes de colegios secundarios que hace meses en China protestan contra su gobierno dictatorial, argumentando que leyeron cosas de Marx y que no tienen nada que ver con lo que ese gobierno hace. Parte de la inestabilidad política que reina a nivel mundial la explica la juventud: yendo y viniendo en busca de nuevas representaciones políticas y ejerciendo con su accionar una crítica implacable a todos los partidos tradicionales.

Organizar la rabia contra el capitalismo y sus gobiernos

La potencia en la lucha de la juventud combate mejor que nada el escepticismo de que el capitalismo “va a durar para siempre y no se lo puede derrotar”. Pero es necesario dar grandes discusiones políticas para poder direccionar los golpes que se dan hacia los pilares de este sistema de hambre y miseria. Muchas veces se dan discusiones, por ejemplo, en procesos de lucha como la defensa de la educación pública o contra la violencia patriarcal, y aparecen quienes dicen que no es necesario “politizar” demasiado las discusiones porque eso podría dividir, o que es necesario hablar únicamente de los “problemas más inmediatos” y no perder tiempo hablando de las causas de fondo, o que la militancia partidaria es una pérdida de tiempo porque toda la política es corrupta. También aparecen quienes, por otra vía, nos dicen que no es tan necesario luchar porque votando a tal o cual candidato de un partido patronal los problemas se resuelven. La Juventud de Izquierda Socialista discute contra esas ideas ante las nuevas generaciones que salen a la lucha. Planteamos que es muy importante luchar por reivindicaciones parciales e inmediatas, pero para que los triunfos se consoliden y sean duraderos, debemos ligarlos a la pelea por transformaciones de fondo y por el poder político que hoy tienen los capitalistas.

Ellos utilizan cada paso atrás de la movilización para arrebatarnos derechos, y esto será así hasta que logremos arrebatarles el gobierno. En Argentina no se puede terminar con el desfinanciamiento educativo sin romper con el FMI y reorganizar nuestro país para terminar con décadas de destrucción de la capacidad productiva. No se puede luchar a fondo contra la violencia machista sin quitarles el poder a las instituciones que sostienen al patriarcado: los partidos patronales, el Estado y la iglesia. Necesitamos pelear contra por transformaciones de fondo. Porque en definitiva es importante politizarse para entender cómo se relacionan cada uno de los problemas que padecemos, y que es imposible realmente cambiar esta historia sin quitarle el poder a los capitalistas, quitarles a las multinacionales imperialistas los principales resortes de la economía nacional, para que gobiernen la clase trabajadora y los sectores populares. Si queremos otro país en el que vivir, la juventud tiene que pelear para que gobiernen quienes nunca gobernaron y no porque vuelvan a repartirse el poder los mismos de siempre. Esa es la perspectiva para la que trabajan Izquierda Socialista y el FIT.
Todos los días peleamos codo a codo en nuestros lugares de trabajo o estudio, en los barrios y en elmovimiento de mujeres, con miles de jóvenes con quienes compartimos asambleas, marchas, cortes de calle y acciones de todo tipo. Nos une el respeto mutuo y la voluntad de triunfar en las peleas que encaramos. Por eso, queremos invitar a quienes lean La Rabia a que den un paso más: militar en un partido revolucionario, como lo es Izquierda Socialista.

Sabemos que existen muchos prejuicios al respecto: si somos otra burocracia, qué posibilidad hay de dar discusiones internas, cómo funcionamos, si para militar hay que abandonar todo lo que uno hace de su vida personal, etcétera. Una buena parte de esas dudas genuinamente se construyeron por la imagen que dejaron de la militancia en la izquierda los partidos comunistas-estalinistas que fueron una burocracia contrarrevolucionaria. Pero nuestra organización es lo opuesto. En Izquierda Socialista cada cual aporta en la medida de sus posibilidades; debatimos y podemos criticar la política del partido y proponer otra, y luego todxs salimos a golpear como un solo puño con lo que definimos de conjunto; votamos en congresos democráticos a quiénes deben tomar mayores responsabilidades; nos financiamos de manera transparente a través del aporte de militantes y no a través de inexplicables “bolsos” que vienen del Estado u empresarios; y a todxs nos une saber que en cada lugar donde cualquier militante de nuestro partido interviene lo hace al servicio del programa que juntxs defendemos. Por sobre todo, además de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda, construimos la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores - Cuarta Internacional, porque el capitalismo es un sistema mundial y a escala mundial hay que combatirlo para pelear por el Socialismo. Como decía El Che, queremos construir una juventud que sea siempre capaz de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo.

 

Escribe Jonathan Castronuovo Secretario del Centro de Estudiantes ISFD 45

El jueves 25 de abril se llevó a cabo en el distrito de Morón la sesión en el Concejo Deliberante que definiría la aplicación del boleto estudiantil terciario para las líneas comunales. Desde el año pasado que en el municipio venimos dando esta pelea contra el gobierno de Cambiemos. La realidad es que a causa del terrible ajuste con el aumento del transporte, muchos compañeres estaban dejando de cursar.

Desde Estudiantes en Marcha (Izquierda Socialista+Independientes) en septiembre del año pasado generamos un expediente en el Concejo que terminó siendo un proyecto realizado por todos los profesorados de Morón en unidad. Así empezó la lucha armando una coordinadora cuyo eje fue el boleto gratuito, ya que los terciarios fueron excluidos por María Eugenia Vidal del derecho al boleto y se volvió una bandera de los profesorados en la provincia.

Luego de asambleas abiertas, movilizaciones y festivales logramos imponer la discusión del boleto gratuito y la aprobación del proyecto el pasado 25 de abril en el Concejo Deliberante.

Para nosotros es una victoria del movimiento estudiantil terciario, que con una política de unidad y movilización logró torcerle el brazo al macrismo municipal. Ahora vamos por el boleto provincial. Por eso desde Estudiantes en Marcha e Izquierda Socialista convocamos a todos los terciarios a seguir peleando en sus distritos y a movilizarnos a La Plata llevando esta exigencia a la gobernadora Vidal.

El pasado viernes 26 de abril terminaron las elecciones en la Facultad de Derecho. Nos ubicamos en nuestra primera presentación como tercera fuerza entre ocho, quedando a solo 16 votos de la segunda (FpV).

Fue la primera vez que nos presentamos en esta facultad totalmente dominada por la Juventud Universitaria Peronista (los “soldados” del rector Molea). En nuestro debut logramos superar a espacios que están hace muchos años gracias a nuestra gran campaña militante. Eso nos da fuerza para seguir desarrollando a Izquierda Socialista y a Isadora.

Por otro lado, en la Facultad de Sociales llamaron a elecciones para la semana del 13 al 17 de mayo. Ahí, desde que llegamos hace tres años, logramos conformar el FIT, conquistando la Secretaría de Género y Diversidad Sexual. Este año, además del PTS y el PO, incorporamos al MST en una lista de unidad de la izquierda.

Desde la Juventud de Izquierda Socialista apostamos a seguir consolidando un espacio de lucha en una de las universidades más grandes del conurbano.

Corresponsal

Escribe Tomás Toledo y Jasmín Giménez, estudiantes de Facultad de Derecho (UBA)

El ascenso represivo que estamos viviendo se correlaciona con el ataque económico a la clase trabajadora y los sectores populares. El ataque a la educación, la salud y nuestros derechos se combina con el sistema de disciplinamiento que se nos quiere imponer desde la infancia y adolescencia a
través de la represión estatal, que va desde el abuso de la autoridad, encarcelamientos y la pena de muerte extra judicial -gatillo fácil- (que hoy llega a la alarmante cifra de una víctima cada 21 horas). Este es el cocktail que preparan los gobiernos para “aguantar” el avance de la miseria.

El poder judicial, la fuerzas represivas (la policía, gendarmería, prefectura), gobiernos y narcotraficantes, trabajan a la par en un sistema que ampara la represión y beneficia a los sectores más poderosos. “La secta del gatillo fácil es también la logia de los dedos en la lata” describía en los años 60
Rodolfo Walsh. Con total vigencia hoy que vemos hechos como el tiroteo entre policias de la federal y la bonaerense en Avellaneda en un caso de extorsión de por medio.

La juventud es el último eslabón de una cadena de negocios, en la que las ganancias a costas de nuestras vidas son gigantes. Utilizan a jóvenes como brazos ejecutores y víctimas de los negocios delictivos. Luciano Arruga y la lucha de su familia, es solo un ejemplo de la vida en las barriadas populares del conurbano y el interior del país. Pibxs hundidos en la pobreza por las políticas de los gobiernos son obligadxs a robar por la policía en las zonas liberadas.

El proyecto de Garavano y Bullrich

Hoy la reforma al sistema de responsabilidad penal es una nueva arremetida a lxs hijxs de los sectores populares. La baja a la edad de imputabilidad que se quiere imponer, bajando de 16 a 15 años, es la maniobra que utilizan los partidos patronales para esquivar la discusión de fondo, incentivando
medidas de operatividad inmediata, que no solucionan ninguno de los problemas socio-económicos en las que hoy nos vemos sumergidos, si no que con una utilización electoral marketinera del “debate de la inseguridad” construyen junto con los medios de comunicación como chivo expiatorio
al “pibe chorro”. Encaran las problemáticas de la juventud desde el punto de vista punitivo y no de dar respuestas a sus necesidades más urgentes, apuntulando una construcción cultural de legitimación de la represión.

La selectividad arbitraria de la policía en la criminalización de la juventud, especialmente a lxs pibxs que tienen una inserción educativa débil, consumos problemático de sustancias, o trabajos precarios, se busca meter el problema debajo de la alfombra, aumentando el espectro de imputabilidad, y atestando las caréceles de pibes, ya habiendo una tremenda crisis de contención en los mal llamados “centros socio-educativos” que son los institutos de menores, o pequeñas cárceles. Sobrados ejemplos hay como el centro “La Esperanza” de Córdoba, en la que se hayan radicadas denuncias
por violencia y asesinatos de pibes, que quieren hacer pasar como “suicidios”. Los mismos mecanismos que se utilizan en cárceles de adultos.

Una vez más se enfoca el problema hacia la estigmatización de la juventud empobrecida y no en las verdaderas causas de fondo del aumento de la inseguridad y el crimen: la destrucción de la economía nacional, del empleo y la educación, y los negociados de las bandas policiales que organizan el delito.

Hoy este discurso represivo es galardón de todo el arco político patronal y tradicional del país. No solo el gobierno de Macri y Bullrich sino también el massismo quiere bajar la edad de punibibildad, y aun peor el kirchnerismo hace gala del carapintada Berni, que respaldo el proyecto de Insaurralde de bajar la edad a los 14 años, más a la derecha que macri. Y no olvidemos, que la propia Cristina impulsó un proyecto de baja de la edad de imputabilidad que se llegó a aprobar en el senado.

La ley penal juvenil vigente, proviene de las entrañas de la última dictadura militar, pero increíblemente la nueva reforma es más regresiva. Además está reforzada con los edictos policiales, los códigos de falta, la nueva resolución 956/18 (que da luz verde a la policía para matar) y la “doctrina Chocobar” que ampara policias que matan por la espalda, construyen una estructura jurídica legitimizante de la violencia. Es el soporte de la criminalización de la juventud, con el fin político, no solo de disciplinar nuestros cuerpos si no coartar de cuajo cualquier avance de la movilización de la juventud en el reclamo por sus derechos. No son casuales los ataques que reciben tantos activistas por salir a luchar en defensa de la educación pública (como la imputación judicial a estudiantes de las Universidades Nacionales de Córdoba y Rio Negro por las tomas) o que las comunidades originarias hayan tenido que pagar con vidas jóvenes, como Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, por la defensa de sus tierras.

Macri quiere ganar las elecciones con una campaña a lo Bolsonaro, pidiendo más mano dura y gatillo fácil. Hay que frenarlo en las calles, y construyendo junto al FIT una alternativa política que dé una verdadera salida a los problemas del país.

NO A LA BAJA DE LA IMPUTABILIDAD, basta de criminalizar a la pobreza y la protesta, cierre de todos los institutos de menores, trabajo genuino y educación para la juventud en todo el país.

 


¿Por qué legalizar las drogas?

Bajo la mentira de la “lucha contra el narcotráfico” el gobierno de Macri, tal como lo hicieron los anteriores gobiernos, sigue persiguiendo a los consumidores, especialmente a lxs pibxs de los barrios.
El narcotráfico existe amparado en la ilegalidad y con la participación de la policía y los gobiernos y la prohibición ha demostrado en el mundo haber fracasado, con las carceles llenas de pibes y pibas que utilizan las bandas, y los jefes y complices libres.
Solo la legalización de las drogas acompañadas con verdaderas políticas de salud para personas con consumo problemático desmantelará las redes de narcotráfico que hoy mata en todo el país entre la violencia de la bandas narco y la persecusión policial.
La ley del cannabis medicinal sancionada es otra prueba que sin una verdadera legalización y sin presupuesto de salud se sigue empujando a quienes consumen incluso por razones de salud a la ilegalidad. Por eso nuestra salida es por la legalización, por políticas de salud que acompañen a quienes consumen con presupuesto real, investigación y que no seamos perseguidos por consumir a manos de mismos que garantizan el negocio millonario de la droga mientras quieren bajar la edad de imputabilidad.


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