Escribe Pilar Barbás, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina.
El martes 12 una multitud volvió a colmar Plaza de Mayo y las plazas de todo el país, con una convocatoria de más de un millón de personas y movilizaciones muy importantes en distintas provincias. La jornada demostró que la defensa de la universidad pública y gratuita sigue siendo una de las principales peleas contra el gobierno de Javier Milei, que ha demostrado reiteradamente que tiene una política concreta de desfinanciamiento universitario.
La movilización se realizó a pocos días de cumplirse 200 días de la votación de la Ley de Presupuesto Universitario, cuyo veto Milei no logró imponer y que, sin embargo, continúa incumpliendo, profundizando la crisis presupuestaria. Antes de la marcha, en un acto de absoluta provocación, el gobierno recortó otros 2,5 billones de pesos a las universidades del presupuesto que el propio oficialismo había votado para este año. Una política coherente con las exigencias del FMI, que deja en evidencia el plan de seguir pagando la deuda externa a costa de la educación, la salud y del superajuste sobre lxs trabajadores.
Pero las manifestaciones demostraron en las calles que ese plan no pasará. No solo expresó la fuerza de la comunidad universitaria, sino también el hartazgo de amplios sectores de la clase trabajadora frente a la motosierra y la corrupción de este gobierno de ultraderecha.
Por eso es fundamental discutir cómo darle continuidad a esta pelea. La cuarta Marcha Federal tiene que continuar con un verdadero plan de lucha.
La fuerza de la movilización no puede ser utilizada como herramienta de negociación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) con el gobierno. Tampoco la estrategia puede reducirse a esperar que la Justicia vuelva a fallar a favor de la ley ni a negociar una nueva como viene sugiriendo el vicerrector de la UBA y líder de la UCR, Emiliano Yacobitti. No podemos permitir que vuelva a suceder lo mismo que después de las tres marchas federales anteriores, cuando el conflicto se fue dilatando por responsabilidad de las conducciones burocráticas, mientras el superajuste siguió descargándose sobre los salarios docentes y no docentes y sobre lxs estudiantes.
Es necesario profundizar la unidad entre estudiantes, docentes y no docentes, y organizar un plan de lucha nacional en defensa de las universidades públicas, articulado con las demás luchas en curso. Para eso hacen falta asambleas en todas las universidades y comenzar a coordinar instancias interfacultades y espacios de organización comunes. También hay que exigirle a las conducciones de la mesa sindical y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) que convoquen y se pongan a la cabeza de la pelea.
Necesitamos profundizar la lucha para conquistar el presupuesto universitario.

Escribe Pilar Barbas, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina
El 12 de mayo se realizará en todo el país la Cuarta Marcha Federal Educativa. Tiene que ser una instancia masiva que vuelva a demostrar en las calles la importancia de defender la universidad pública y gratuita.
La marcha puede convertirse en un gran catalizador de todas las luchas que recorren el país. Y expresar la bronca creciente contra el gobierno ultraderechista de Milei. Puede y debe transformarse en algo mucho mayor que una marcha exclusiva de la comunidad universitaria. Se trata, como ya pasó en las tres marchas federales educativas previas, que se movilicen millones, creando un hilo de continuidad con el masivo repudio a Milei que se expresó el último 24M.
Cómo se llega a la marcha
La convocatoria se concretó luego de una gran presión sobre la mesa sindical integrada por los gremios docentes y no docentes nacionales, la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
El gobierno de Javier Milei sigue incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario desde hace más de 200 días, afectando principalmente los salarios docentes y no docentes. Mientras el cuatrimestre había comenzado con paros, un sector del CIN optó por dialogar con el gobierno. Incluso Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, llegó a plantear que había que descontar salarios a las y los docentes que paraban y adelantó las elecciones estudiantiles para desactivar cualquier proceso de lucha.
En esa misma línea, el gobierno nacional decidió la semana pasada volver a atacar el paro mediante un comunicado firmado por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en el que exigía al CIN garantizar las “aulas llenas”. Se trata de una política repudiable que busca atacar las medidas de lucha de las y los trabajadores universitarios.
Las y los docentes y no docentes vienen impulsando paros y clases públicas desde el comienzo del cuatrimestre, porque la situación es insostenible. Solo en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires ya se registraron 485 renuncias, que se suman a las 10 mil estimadas a nivel nacional. Además, los hospitales universitarios que dependen del presupuesto nacional no recibieron partidas durante todo 2026. Frente a esto, el gobierno volvió a responder con comunicados cargados de falsedades. Forma parte de una política sistemática de fake news para intentar debilitar la Cuarta Marcha Federal Educativa.
A las irregularidades de no acatar una ley votada un total de cinco veces, se suma un fallo judicial favorable a las universidades, que obliga al Ejecutivo a cumplir con la ley. Sin embargo, el gobierno volvió a apelar para seguir demorando su aplicación, utilizando el argumento absurdo de que destinar el 0,23% del PBI al financiamiento universitario generaría déficit fiscal.
Se trata del mismo gobierno involucrado en crecientes escándalos de corrupción. ¿Cuántos salarios docentes y no docentes podrían pagarse con el dinero destinado a las refacciones de la casa del ñoqui Manuel Adorni?
¡El 12M a las calles!
Esta nueva marcha tiene que ser una movilización masiva contra toda la política de ajuste del gobierno y para exigir la entrega inmediata del presupuesto universitario. Desde el movimiento estudiantil llamamos a las conducciones burocráticas peronistas y radicales a convocar instancias asamblearias para organizar la marcha en todo el país. Allí donde sea posible, las instancias interclaustros son fundamentales para fortalecer esta perspectiva.
Tenemos que volver a ser millones en las calles de todo el país. Luego, el plan de lucha debe continuar y profundizarse. Si el gobierno sigue sin cumplir la ley, será necesario impulsar nuevas medidas para sostener el conflicto para conquistar el presupuesto. Exigimos a las conducciones de la mesa sindical y de la FUA que actúen en esa perspectiva.
Escribe Rosario Kairuz, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista UBA
Del 20 al 24 de abril se realizaron las elecciones en las 13 facultades de la UBA, que tuvieron una baja histórica en la participación estudiantil y se desarrollaron en medio del paro, lo que favoreció a las agrupaciones ligadas a Emiliano Yacobitti.
Desde que el Consejo Superior, con acuerdo de radicales y peronistas, fijó la fecha de las elecciones a principios del cuatrimestre y en medio del conflicto universitario, denunciamos que esta era una maniobra para favorecer a las agrupaciones ligadas al Rectorado. Lejos de poner el foco en el conflicto que afecta sobre todo a los salarios de docentes y nodocentes, buscan mantener sus conducciones para elegir a Emiliano Yacobitti como próximo rector de la UBA.
El resultado fueron unas elecciones vaciadas de participación, donde primó el discurso de centro de servicios. En un contexto en el que la crisis económica golpea de lleno a lxs estudiantes universitarios, y donde la mayoría de las agrupaciones, tanto radicales como peronistas, giraron su campaña en torno a esos puntos, se explica que gran parte del estudiantado haya elegido esas opciones. La realidad nacional, marcada por el gobierno de Javier Milei, la crisis económica y el escándalo de Manuel Adorni, no pudo verse reflejada en opciones de real oposición al gobierno. De igual manera, queremos alertar que, aunque se hayan elegido estas conducciones burocráticas, esto no significa un cheque en blanco por parte del movimiento estudiantil.
Los radicales mantuvieron las conducciones de los siete centros de estudiantes que ya dirigían y también la de su aliado, el MLI, en Ingeniería. Además, La UES, sus aliados en la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), le ganó el Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) a La 15, frente compuesto por La Mella, La Cámpora y el Movimiento Evita, entre otras variantes peronistas. Otro triunfo del radicalismo fue en Veterinaria, donde su agrupación aliada, AFV, ganó el centro de estudiantes que dirigía el Partido Obrero desde hacía casi 26 años.
Por su parte, el peronismo sostuvo tres de sus cuatro conducciones en Filosofía y Letras, FADU y Exactas. También avanzó en Ingeniería, donde obtuvo la minoría en el Consejo Directivo, y en Derecho y Psicología, donde quedó más cerca de las conducciones radicales. Con un discurso centrado principalmente en los centros de servicios y, en facultades como Filosofía y Letras, más corrido hacia posiciones favorables a la lucha, crecieron como oposición a los radicales. En Sociales, la crisis del peronismo, las listas divididas en carreras y el acuerdo de La Mella con los radicales en el Consejo Superior le costaron la conducción del centro de estudiantes.
Un dato relevante es que en todas las facultades hubo menor participación que en 2024, por lo que el caudal de votos en todas las instancias fue mucho menor.
La agrupación de Javier Milei no logra hacer pie en la UBA
Otro dato significativo fue que los libertarios no hicieron buenas elecciones. En Ingeniería, donde en 2024 estuvieron cerca de conquistar la minoría del Consejo Directivo, este año quedaron muy por debajo. En Económicas y Medicina, donde sus agrupaciones tienen años de inserción, obtuvieron el 7 y el 5 por ciento respectivamente. En Sociales, donde se presentaron por primera vez, quedaron en el 3 por ciento. Es un buen signo que no puedan hacer pie las agrupaciones que defienden abiertamente la privatización de la UBA y se oponen al paro docente.
Cuál fue el rol de la izquierda en estas elecciones: PASO del FITU que no ayuda a la organización del movimiento estudiantil
Desde el primer día en que se conoció el calendario electoral, dejamos en claro la importancia de conformar listas unitarias de la izquierda y los sectores combativos para postularnos como una referencia del activismo en defensa de la universidad pública. Era una oportunidad para mostrarnos como una oposición coherente e independiente del Rectorado y los decanatos, y conquistar nuevamente centros de estudiantes y consejeres al servicio de la pelea por el presupuesto.
Lamentablemente, el PO, PTS y el MST persiguieron objetivos opuestos. En plena crisis presupuestaria, priorizaron medirse por separado y ver qué podía conquistar cada agrupación sin un frente, en lugar de construir una alternativa de conducción frente a radicales y peronistas en medio del conflicto universitario.
El resultado de esta división está a la vista: el PO perdió el centro de estudiantes de Veterinaria y retrocedió en Farmacia, donde el PTS se presentó por primera vez en una lista distinta. En Medicina también se retrocedió debido a la división de la izquierda en dos listas.
Asimismo, incluso en facultades donde la izquierda creció, el divisionismo impidió conquistar representaciones, como ocurrió en Derecho. En Exactas, la división dispersó los votos de una izquierda que tenía condiciones para fortalecerse en una facultad que sigue de paro por tiempo indeterminado.
El balance tiene que ser que la unidad de la izquierda debe estar por encima de cualquier rédito político para nuestras organizaciones.
Nosotrxs nos presentamos en los frentes unitarios de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y Exactas.
En Filosofía y Letras, la Lista 4, conformada por el Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad (FITU), se consolidó como segunda fuerza y principal oposición frente a El Colectivo (La Mella-La Cámpora), alcanzando el 27 por ciento y sosteniendo cuatro de las cinco vocalías que tenía el frente.
En Sociales, la Lista 17 (PTS - PO - Izquierda Socialista) hizo una elección de más del 8 por ciento para el centro de estudiantes y conquistó una secretaría. En Exactas, la Lista 4, el frente unitario que conformamos junto al PTS y al MST, alcanzó el 8,4 por ciento y conquistó una vocalía del Centro de Estudiantes de Ciencias Exactas y Naturales, que será puesta a disposición de la lucha.
Los desafíos de la izquierda post elecciones
La explicación del retroceso de la izquierda tiene que ver con un conflicto universitario en el que todavía no se involucra el movimiento estudiantil, combinado con su propia división.
Como dijimos anteriormente, los resultados no son un cheque en blanco para las conducciones burocráticas radicales y peronistas. Ante el incumplimiento de la ley de presupuesto universitario, apostamos a que el movimiento estudiantil pueda desbordar a estas conducciones y tomar en sus manos un plan de lucha. Desde la JIS pondremos a disposición nuestras representaciones en los centros de estudiantes para estar en la vanguardia del conflicto universitario y llamamos a las otras fuerzas del Frente de Izquierda a actuar en unidad para construir un polo independiente y combativo en defensa de la universidad.
Escribe Rosario Kairuz, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista UBA
Capítulo aparte merece la política sectaria, misógina y anti FIT Unidad impulsada por ¡Ya Basta! - Nuevo MAS en toda la UBA. No es nuevo que se presenten solos en la mayoría de las facultades. Incluso, en algunos casos, lo hicieron de manera llamativa en espacios donde prácticamente no tienen desarrollo como agrupación, por ejemplo en Ciencias Exactas.
Este año, además, el nivel de violencia política contra las fuerzas que integramos el Frente de Izquierda Unidad escaló especialmente en la Facultad de Filosofía y Letras. La política de extrema autoproclamación y las agresiones hacia militantes de otras organizaciones trotskistas no pueden seguir teniendo lugar.
Cualquier partido que se reivindique revolucionario y de izquierda no puede sostener prácticas que reproducen discursos de odio similares a los impulsados por sectores de ultraderecha en nuestro país. Llamamos a la reflexión a las y los militantes honestos que forman parte de esa organización y a romper con los métodos que vienen sosteniendo desde hace años.
Escribe JIS SUR
Del 27 al 30 de abril se llevaron a cabo las elecciones del Centro de Estudiantes y del claustro estudiantil en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora donde votaron más de 4000 estudiantes, históricamente un bastión del peronismo del conurbano. Agrupaciones como el FEP —que actualmente conduce el centro— cuentan con el respaldo del rector Diego Molea y de intendentes de la región.
En este escenario, la izquierda logró un crecimiento significativo: pasó del 2,4% en 2024 al 7,3% en estas elecciones, presentándose en un frente común entre Izquierda Socialista y el PTS. Este avance se da en el marco de más de dos años de gobierno de Javier Milei, atravesados por un fuerte ajuste sobre la educación pública, y tregua de parte del peronismo, lo que refuerza aún más de que la salida es la unidad de la izquierda.
En los pasillos y en las aulas se expresó con fuerza la voluntad de organizarse y dar pelea por la universidad pública, por la aplicación de la ley de financiamiento universitario. Fuimos la única fuerza que impulsó la necesidad de un centro de estudiantes democratico y de lucha, que convoque a asambleas y apoye a nuestros docentes y no docentes, una postura que fue reconocida por los propios profesores en las recorridas por curso.
Con el acompañamiento de 306 estudiantes, conquistamos nuevamente la Secretaría de Género y Diversidad, que continuará estando al servicio de todas las luchas, teniendo como primer convocatoria la 4ta marcha federal educativa este 12/5.