Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo de Izquierda Socilista/FITU sección de la UIT-CI
12/3/2026. Tras 16 años de gobierno perdió el ultraderechista Viktor Orbán. Se hundió un facho antiobrero, ajustador, represor, misógino, xenófobo.
Orbán era el candidato de Trump y de Milei (quienes le dieron su apoyo) y socio de Putín. A su vez, era un claro aliado de la ultraderecha Europea, de Abascal-Vox, Meloni de Italia, Le Pen en Francia, los neonazis de Alemania. Su derrota, es una derrota para todos ellos.
Orbán recibió un enorme voto castigo. Se dio un recambio burgués liberal con el triunfo del conservador Magyar. Desde la izquierda, obviamente, no le damos ningún apoyo político al gobierno que ganó contra el cual se deberá enfrentar contra el pueblo trabajador y la juventud. Pero eso no niega que se dio una enorme derrota de la ultraderecha en Hungría y sus socios en el mundo y que eso sea un paso positivo para las y los trabajadores del mundo. Por eso millones festejan la noticia.
Si a esto le sumamos la creciente bronca que hay en EE.UU. contra Trump y sus agresiones imperialistas y que el 65% desaprueba a Milei en Argentina, podemos decir que la ultraderecha está en problemas.
La derrota de Orbán alienta la lucha contra estos gobiernos nefastos y los planes capitalistas, en el caso de nuestro país por terminar con la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI.
Escribe Mercedes Trimarchi, Diputada en CABA por Izquierda Socialista en el FIT-Unidad
La senadora santafesina por la UCR, Carolina Losada, volvió a la carga con su proyecto reaccionario de aumentar las penas por denuncias falsas (elevándolas de 3 a 6 años de prisión) cuando involucren situaciones vinculadas a violencia de género o abuso sexual. El miércoles 8, la iniciativa obtuvo dictamen en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales y se espera que la semana próxima, obtenga media sanción en el Senado.
Desde Isadora, denunciamos que este proyecto es parte de la batalla cultural que el gobierno libra contra las luchas del movimiento feminista. Batalla que da no solo discursivamente cuando niega la brecha salarial sino también cuando desfinancia políticas públicas de protección a las víctimas de la violencia machista. Con este proyecto de ley (que había perdido estado parlamentario) el gobierno intenta instalar (sin estadísticas serias) la idea de que las mujeres serían mentirosas al denunciar situaciones de violencia de género o abusos intrafamiliares. Recurrir a los viejos prejuicios como “las madres le llegan la cabeza a los hijos o hijas” o “actuar por despecho” para desacreditar nuestra lucha contra la violencia de género. Discursos decadentes que venimos enfrentando desde hace décadas y sobre todo al calor de la pelea por #NiUnaMenos.
Dato mata relato
Al revés de lo que pretende instalar el gobierno, las denuncias falsas en casos de violencia de género, a nivel mundial, representan menos del 1%, según datos de ONU Mujeres de 2024. En Argentina, y según datos elaborados en 2025 por el Consejo de la Magistratura, menos del 3% de las denuncias penales serían falsas, y se vinculan principalmente con delitos económicos.
Por el contrario, según el ministerio Público Fiscal de la provincia de Buenos Aires, de las 75 víctimas de femicidio de 2025 apenas el 15,4% había denunciado a su agresor. El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación registró 172 femicidios en 10 meses de 2025: solo el 16,6% de las víctimas había realizado una denuncia. (Clarín, 10/4/26). Insistimos en que lo que hace falta son medidas concretas para facilitar y promover las denuncias, no cuestionarlas.
La violencia de género existe porque vivimos en una sociedad capitalista y patriarcal en la que todas las instituciones (incluida la justicia) la refuerzan. Con este proyecto, lejos de revertir esa situación se profundizará. No solo por el miedo a que no te crean sino por la amenaza de persecución penal en caso de que no se llegue a demostrar los hechos que se denuncian. Un verdadero golpe al movimiento feminista de nuestro país que fue vanguardia en la lucha mundial contra la violencia de género. Nos declaramos en estado de alerta frente al peligro que significa el avance de esta reforma penal reaccionaria y llamamos al conjunto del movimiento feminista a movilizarnos para que no se convierta en ley.
Este 6 abril del 2026 falleció “Pancho” Castro, obrero ceramista, militante, trotskista y morenista luego de una larga enfermedad
Pancho inició su militancia en el año 1975 en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en San juan. Era obrero ceramista donde sufrió el deterioro de sus pulmones producto de la insalubridad de las condiciones laborales de la empresa.
En 1981 fue asesinado su hermano Horacio Castro. Entonces, en plena clandestinidad durante la dictadura, Pancho pasó a militar en la ciudad de Córdoba. Durante la guerra de Malvinas organizó reuniones de solidaridad y promovió nombres alusivos al derecho de soberanía de nuestro país sobre las islas en calles del barrio donde militaba.
Con la caída de la dictadura, como militante del MAS, colaboró en el sector obrero y barrial de Ituzaingó. Ingresó a trabajar en el Hospital de niños de la ciudad de Córdoba, donde fue elegido delegado por los trabajadores de la salud y más tarde fue integrante de la comisión directiva de ATE.
En el acto de despedida en el cementerio, Marcela Martín por la dirección regional de Córdoba y la compañera Lita Giordano homenajearon su trayectoria militante y su calidad como persona. Así mismo, expresaron sus condolencias a su compañera Claudia y a su hija e hijo.
Compañero Pancho, hasta el socialismo siempre
Escribe Prensa UIT-CI
4/4/2026. Crecen en Israel las protestas por las acciones militares sobre Irán. El sábado 4 de abril hubo protestas en Jerusalén (ver fotos) y en otras ciudades. En Tel Aviv llego a mil los manifestantes pese a ser un día de nuevos bombardeos iraníes. En una de las fotos se lee claramente una pancarta que dice “Paren bombardeos a Irán”.

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El presidente Milei miente alevosamente cuando proclama que ha sacado “millones” de argentinos de la pobreza. “Jugando” con la estadística y aprovechando que se utilizan canastas de pobreza absolutamente desactualizadas, busca esconder la realidad: el crecimiento de la miseria y la marginación social.
Hay un video que se ha hecho viral. En él, el presidente Javier Milei afirma: “sacamos de la pobreza a 8 millones de personas”, para decir, apenas una semana después, “sacamos 9 millones de la pobreza”, y así continúa, con diferencia de días, aumentando el número: “sacamos de la pobreza a 10 millones de argentinos”, luego “a 11 millones”, y pocos días después se entusiasma y dice “a 12 millones”, “a 13 millones”, “a 14”, para terminar sosteniendo “sacamos de la pobreza a 15 millones de argentinos”.
Es evidente que la mentira no puede ser más grande. Ahora el gobierno ultraderechista aprovecha para apoyarse en un dato oficial del Indec: los datos de la Encuesta Permanente de Hogares para el segundo semestre de 2025. Según este indicador, el porcentaje de pobreza dio, a esa fecha, 28,2%. Menos que en el primer semestre (31,6%) y también menos que hace un año atrás (38,1%). Es más, se sostiene que es el nivel más bajo en siete años.
Demás está decir hasta dónde “exprimirá” este número el gobierno de La Libertad Avanza. Lo necesita como el oxígeno para tapar escándalos como el de Adorni o $LIBRA, sin hablar de la bronca creciente por la inflación, los despidos, los cierres en todo el país (como el de FATE) o el conflicto universitario.
Por supuesto, la manipulación de las estadísticas tienen patas cortas. Sobre todo cuando se contradice flagrantemente con la realidad. ¿Realmente podemos encontrar sectores amplios de la clase trabajadora, o en los barrios populares, o incluso en la muy golpeada clase media, que “sienta” en su vida cotidiana que está mejor que hace seis meses, o hace un año?
Esto no se compatibiliza, sin duda, con la realidad de salarios y jubilaciones pulverizados, perdiendo por goleada y sistemáticamente, mes a mes, contra una inflación que crece sin parar desde mayo pasado. Mucho menos con el dato, totalmente corroborado por informes privados y públicos, de que cerraron 22.000 empresas desde que comenzó este gobierno y se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo. O con la realidad de un crecimiento astronómico del trabajo precarizado, semi-esclavo, de las plataformas de aplicaciones, a que cada vez recurre más gente por menos plata para tratar de conseguir algún ingreso. Más técnicamente, tenemos la caída en picada del consumo masivo, chequeado por todas las consultoras que siguen ese rubro. O de la recaudación de impuestos como el IVA, dato macroeconómico que refleja la recesión.
A esto le podemos sumar el drama del endeudamiento popular. Son millones los que, no alcanzando sus ingresos, pasaron el año pasado a comprar comida con tarjetas de crédito, que este año no pueden pagarla. Recurriendo primero a créditos para cubrirlas y luego, directamente cayendo en mora. Es récord absoluto los créditos morosos tanto en el sistema bancario, como en las Fintech (Mercado Pago, Tarjeta Naranja), e incluso en las tarjetas de supermercados o casas de electrodomésticos.
Podemos seguir acumulando pruebas. Se conoció que ya se transformó en costumbre de millones de ocupados “saltarse el almuerzo”, o la postal, que ya conocemos casi desde el comienzo del gobierno de Milei, de los que no les queda otra que “saltar” molinetes porque no pueden pagar las tarifas de transporte.
¿Cómo es posible que, con toda esta realidad, sin embargo aparece un número que insiste en que la pobreza “bajó”? El secreto técnico está en que se sigue utilizando una canasta de bienes para componer la Canasta Básica Total (que establece la línea debajo de la cual se es pobre), totalmente desactualizada. Es la misma que se utiliza para el Índice de Precios al Consumidor. Al tener más de veinte años de antigüedad, pondera proporcionalmente los servicios. De tal manera, cuando cualquier trabajador o trabajadora sabe que, al cabo de pagar la luz, el gas, el agua, la boleta de internet, la SUBE, las expensas y ni que hablemos si tiene que abonar alquiler, no le queda prácticamente nada, todo eso es en porcentaje un monto menor de la canasta del Indec. Para que quede claro, los tarifazos inciden muy poco en dicha canasta.
En términos concretos de números, una familia tipo (cuatro integrantes, dos adultos y dos menores) que supere el 1.300.000 pesos ya no era considerada pobre a diciembre del año pasado, según esta medición.
Por supuesto que toda mentira tiene patas cortas. El desastre económico de los últimos meses es tal que, aún con esta forma de cálculo ultra-acotada ya los tres primeros meses de 2026 muestran que la pobreza volvió a subir.
Javier Milei seguirá jugando con su discurso. No se lo cree nadie. El pueblo trabajador sabe que no le queda otra que continuar luchando por salario y jubilaciones dignas, contra los despidos, y por plata para educación, salud, vivienda y ciencia y técnica. Por eso, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad seguimos reclamando a la CGT que rompa su escandaloso pacto con el gobierno y llame a paro y plan de lucha. Y también decimos que hay que terminar con el plan motosierra de Milei, que también aplican los gobernadores peronistas. Necesitamos un plan económico alternativo, obrero y popular que deje de pagar la deuda externa, rompa con el FMI y ponga todos los recursos al servicio de resolver los más urgentes problemas populares.