Estimados compañeros Aldo Casas, Juan Pablo Casiello, Eduardo Lucita, Ariel Petruccelli (*)
Hemos recibido vuestra carta titulada “La izquierda ante un gran desafío”, fechada el 22 de abril de 2026, dirigida a los cuatro partidos que integran el FITU (ver carta en izquierdasocialista.org).
Disculpen la demora de nuestro partido Izquierda Socialista (IS) en responder. Lo primero que queremos decirles son dos cosas: 1) que la carta es muy oportuna y 2) que en trazos gruesos, tenemos amplias coincidencias.
Es claro y muy positivo el objetivo de su carta: “Nos dirigimos fraternalmente a todas las organizaciones políticas que integran el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FITU), así como a las organizaciones políticas, sindicales y sociales que simpatizan con esta coalición. Queremos ofrecer modestamente nuestro parecer sobre los desafíos actuales de las fuerzas revolucionarias en la Argentina, en un contexto que a nuestro juicio tiene pocos precedentes históricos”.
Ustedes señalan correctamente que estamos ante la evidente crisis y caída del apoyo al gobierno de ultraderecha de Milei y que el peronismo no es alternativa para el pueblo trabajador, con su apoyo a la traición de la CGT, sumado “a las subordinaciones de varios de sus gobernadores, diputados, senadores y cargando aún la pesada mochila del gobierno de Fernández-Fernández, que sin duda sigue presente en la memoria de nuestro pueblo y que, en su desbarranque, abrió la puerta para la victoria de Milei”.
Dicen que esto está produciendo un nuevo fenómeno político, el avance “notable de la izquierda, tanto en la intención de votos para el FITU (que supera el 10%) como en la valoración de la figura de Myriam Bregman, que aparece en el primer pelotón de dirigentes con imagen positiva en porcentajes similares a Milei, Kicillof, Bullrich o Cristina y con la imagen negativa más baja […] que sugieren la posibilidad de una radicalización en sentido opuesto. Pero para que esto se haga realidad resulta necesario que la izquierda asuma el desafío de ofrecer una alternativa de gobierno absolutamente independiente de la clase económicamente dominante y de la casta gobernante, intransigente en su programa de cambio estructural”.
Coincidimos plenamente con este diagnóstico y que se ha abierto una gran oportunidad política para la izquierda revolucionaria nucleada en el FITU y para quienes simpatizan con esta alianza. Tal cual lo señalan ustedes, es la primera vez en la historia que millones de sectores de la clase trabajadora, de la juventud y populares miran hacia la izquierda revolucionaria, aunque aún no se pueda asegurar que ya se traduciría en votos esos porcentajes o una adhesión consciente a todo el programa revolucionario del FITU. Tal cual lo dicen, se trata de una “simpatía incipiente” de millones en la figura de Myrian Bregman, como representante de la izquierda nucleada en el FITU, que lleva dando pelea política y en las luchas desde hace 15 años.
Por eso la primera gran coincidencia de Izquierda Socialista (IS) con vuestra carta es que se ha abierto una oportunidad única de que la izquierda revolucionaria capitalice la ruptura de las bases obreras y populares con el peronismo en apoyo electoral y en las luchas por un cambio de fondo en el país, que solo puede ser con un gobierno de las y los trabajadores. Por eso tenemos el gran desafió de responder ofensivamente, hacia el movimiento de masas, diciendo que la izquierda puede, quiere y tiene que gobernar.
Tenemos una segunda coincidencia con vuestra carta, ya que compartimos la misma preocupación con las equivocadas y confusas respuestas que ha dado ante esta realidad la dirección del PTS, el partido de Myriam Bregman.
Aciertan ustedes al destacar que, “con cierta sorpresa, sin embargo, hemos escuchado a las principales figuras públicas de este espacio político –como la misma compañera Myriam Bregman y el compañero Cristian Castillo– poniendo paños fríos a esa posibilidad, dando a entender que todavía no sería posible un gobierno de la izquierda porque no están dadas las condiciones necesarias para tal cosa: falta desarrollo de organismos de doble poder tipo soviets, una clase obrera organizada y movilizada, etc.” […] hoy, a un año y medio de las elecciones, creemos equivocado colocar el énfasis en que no están dadas las condiciones para gobernar e insistir exclusivamente en la resistencia. No se trata de desatender la lucha callejera, ni tampoco de “vender ilusiones”. Pero existe la posibilidad de que un gobierno de las y los trabajadores encabezado por una figura comprometida con un proyecto revolucionario sea visto como una opción real. El solo dato de que este debate esté abierto, quizás por primera vez en la historia de nuestro país, nos habla de una realidad única con aspectos favorables que nos obligan a ser a la vez muy responsables y muy audaces”.
Desde Izquierda Socialista (IS) respondemos afirmativamente al desafío que plantean en su carta. Coincidimos en la propuesta de salir ofensivamente a ese debate de masas sobre si la izquierda puede gobernar, que sectores burgueses ponen en discusión o en duda, muy preocupados con el crecimiento de la izquierda trotskista en el país. Salir a responder que la izquierda del FITU puede y quiere gobernar no es electoralismo, no estamos aún en campaña electoral. Sino que es para disputar la conciencia de millones, denunciando que la alternativa no son los nuevos salvadores del peronismo u otro desconocido político burgués, sino que es necesario organizarse y luchar, como se hizo masivamente con la cuarta marcha universitaria del 12 de mayo. A ellos también debemos señalarles que no va más el gobierno de Milei y la ultraderecha, que para eso hace falta la mayor unidad para derrotarlo, exigiendo un nuevo paro y plan de lucha nacional a la CGT, cosa a lo que se vienen negando, y que la salida pasa por imponer un gobierno de la clase trabajadora. Esta es la propuesta y el programa del FITU y de quienes lo apoyan desde la izquierda. Y que para eso hay que organizarse desde abajo en las empresas, en los lugares de estudio, en los barrios y fomentar coordinadoras de lucha. Para todo esto hay que fortalecer al FITU y su unidad. Ese es el camino para tener una dirección política que esté en condiciones de asumir un gobierno y el poder obrero y popular. Tenemos un programa obrero y socialista y medidas inmediatas para gobernar, como romper con el FMI, dejar de pagar la deuda externa y con esa masa de dinero dar trabajo, con un plan de obras públicas, salario, salud y viviendas populares y anular las privatizaciones para bajar tarifas y dar mejores servicios, entre otras medidas, para avanzar hacia una economía planificada socialista, en consulta democrática con el pueblo trabajador. Como lo decía Lenin, la tarea es luchar y “explicar pacientemente” la salida política del poder obrero y popular.
Acordamos con vuestra carta que esa es la tarea, porque en el país hay una gran crisis económica, política y social que seguramente se seguirá agudizando. Crece la miseria y la caída del nivel de vida. Y que puede haber cambios bruscos e inesperados. Que en algún momento se puede pasar de una aparente calma a grandes luchas, como hay síntomas con las luchas masivas de la educación. El FITU debe estar unido y preparado para ello.
En este sentido desde IS nos preocupa algo que ustedes no pudieron señalar porque ocurrió después de que enviaron la carta. El hecho lamentable de que el PTS, en esta situación nueva y favorable, haya dividido al FITU en el acto del 1° de mayo, haciendo su propio acto en el micro estadio de Ferro. IS, el PO y el MST tuvimos que realizar un acto unitario en Plaza de Mayo, lamentablemente sin Bregman y el PTS. El PTS llegó a utilizar argumentos mentirosos, como que el resto del FIT estaba por un “frente anti Milei” con sectores del peronismo (ver artículo de Juan Carlos Giordano, El Socialista, 6/5/2026. izquierdasocialista.org).
El crecimiento de Myriam Bregman debe ser un factor de unidad, no de división en el Frente de Izquierda. Resulta evidente que PTS ha decidido priorizar, sectariamente, a su partido en detrimento del FIT Unidad.
La tercera gran coincidencia que tenemos con vuestra carta es sobre cuál es la herramienta política revolucionaria para encabezar un proceso hacia un gobierno de las y los trabajadores, como lo propone el programa del FITU.
Ustedes señalan: “Simpatizamos con la idea de construir una gran fuerza política revolucionaria de trabajadores. Pero es probable que la revolución la hagan varios partidos, no uno solo. En todo caso, lo que se necesita para hacer una revolución son millones de personas actuando y deliberando en diferentes tipos de organizaciones. Como asumimos que una democracia socialista será necesariamente plural, no tenemos ningún apuro en la construcción de un único partido. Y en las presentes circunstancias nos parece deseable y factible (aunque no es necesariamente lo que está sucediendo) que las fuerzas que integran el FITU y aquellas que se hallan próximas tejan lazos más estrechos, poniendo en primer lugar el objetivo revolucionario por sobre las construcciones organizativas particulares: la revolución la haremos juntos y la reacción no hará distingos”.
Coincidimos que la tarea central para avanzar en pos de solucionar la dirección revolucionaria no pasa ahora por ponerse a discutir o construir un partido único revolucionario, entre los cuatro partidos del FITU. Desde Izquierda Socialista tenemos la consigna de “unir a las y los revolucionarios” y siempre hemos propuesto, si se dieran las condiciones, transformar al FITU en un frente revolucionario hacia un partido único. Pero no vemos por ahora que haya condiciones ni que esa sea la prioridad. La tarea central es fortalecer al FITU, su unidad y su coordinación para apoyar las luchas y frente a todos los hechos políticos. Tampoco coincidimos con el lanzamiento unilateral del PTS de “construir un partido de la nueva clase obrera”, que no queda claro que sería, si proponen que el FITU se convierta en un PT o que sea una táctica de construcción del PTS aprovechando la figura de la compañera Bregman. Desde Izquierda Socialista consideramos que efectivamente, como lo señalan ustedes en la carta, “es probable que la revolución la hagan varios partidos, no uno solo”. La peculiaridad de Argentina es que existe una alianza de cuatro partidos revolucionarios que se reivindican del trotskismo y que son reconocidos por las masas. Eso no existe, por ahora, en ninguna parte del mundo. Por eso es factible que en un proceso revolucionario en el país tenga gran peso el rol del FITU y de sus aliados. Y que en un futuro gobierno obrero en la Argentina tenga gran protagonismo, no un partido revolucionario sino varios. Probablemente no será solo un gobierno de partidos de izquierda. Desde Izquierda Socialista creemos que también desde el FITU luchamos para que surjan organizaciones obreras y populares de lucha, que serán los protagonistas de ese futuro gobierno, que funcionará bajo una democracia socialista de las organizaciones sociales del nuevo poder.
Como lo dicen en su carta, “el FITU está en condiciones de lanzar el desafío y encabezar la marcha”. Hay que intercambiar en el seno de FITU algunas de sus propuestas de trabajo concretas. Al acercarse más la campaña electoral se puede asumir lo de comités por Myriam Bregman presidente, una vez acordado en el FITU. Otras más inmediatas se puede ver como concretarlas, por ejemplo, la de llamar a formar equipos de trabajo sobre distintos temas incorporando a los grupos y personalidades que apoyan al FITU. Convocando a trabajar a los que no piensan necesariamente igual que los miembros del FITU y que simpatizan con Myriam Bregman y el FITU.
En síntesis, desde Izquierda Socialista agradecemos sus aportes y estamos a disposición para concretar reuniones sobre nuevos intercambios y propuestas de trabajo.
Con saludos revolucionarios, Dirección Nacional de Izquierda Socialista (IS)
13 de Mayo de 2026
* Firmantes de la carta al FIT-U, Aldo Casas (del Consejo de Redacción de Revista Herramienta en Huella del Sur), Juan Pablo Casiello (Delegado Seccional Amsafe Rosario), Ariel Petruccelli (profesor de Historia de Europa y Teoría de la Historia en la Universidad Nacional del Comahue) y Eduardo Lucita (integrante del colectivo EDI -Economistas de Izquierda).
Foto de portada: Arriba, Javier Milei, Kristalina Gueorguieva, Luis Caputo
Abajo, algunas imágenes de la masiva cuarta Marcha Federal en defensa de la universidad pública
Escribe Mercedes de Mendieta, diputada nacional electa Izquierda Socialista/FIT Unidad
El día previo a la cuarta Marcha Federal Universitaria, el gobierno de Javier Milei, en un acto de total provocación, recortó 2,5 billones de pesos del presupuesto, afectando directamente a la educación y la salud públicas.
Faltaban apenas horas para que más de un millón y medio de personas se movilizaran en todo el país en defensa de las universidades, cuando se conoció la decisión administrativa 20/2026, que aplicó un recorte de 2,5 billones de pesos sobre partidas destinadas a educación y salud. La medida fue firmada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, nada menos que a un mes de la última “revisión técnica” del FMI sobre las metas de “superávit” que el gobierno debe cumplir durante 2026, equivalentes al 1,4% del PBI.
El recorte no solo fue un gesto político provocador contra quienes defendemos la universidad pública, sino que además demuestra que Milei tiene un problema: el cumplimiento de las metas de superávit para pagar la deuda externa peligra como consecuencia de la caída de la recaudación, agravada por la crisis económica, que todo indica que seguirá profundizándose. Por eso, el ajuste fue también un claro guiño al FMI para que desembolse los mil millones de dólares que aún restan del acuerdo firmado en 2025 y que el gobierno necesita para afrontar los vencimientos de deuda de julio, por 4.500 millones de dólares.
La educación y la salud públicas están en peligro de extinción
Tenemos que tomar dimensión del ataque. Al gobierno no le bastó con impulsar el presupuesto más bajo de las últimas décadas para salud y educación, sino que ahora recorta incluso las insuficientes partidas destinadas a garantizar ambos derechos, mientras se multiplican los cierres de fábricas, crecen el desempleo, la precarización laboral y el endeudamiento de la clase trabajadora, cuyo único objetivo es poder subsistir.
El recorte equivale al 1,6% del presupuesto nacional y fue posible gracias a la “regla fiscal” que Milei introdujo para poder ajustar partidas de educación y salud en el presupuesto 2026. Las universidades nacionales volvieron a quedar en la mira: la motosierra redujo más de 5.300 millones de pesos destinados a infraestructura y obras en trece instituciones. Entre las más afectadas aparecen la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de General San Martín, la Universidad Nacional de Avellaneda y la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Pero el ataque alcanzó a todos los niveles educativos. La poda más brutal impactó sobre el Plan Nacional de Alfabetización, la infraestructura escolar y el equipamiento educativo. A esto se suma la eliminación del Fondo de Compensación Salarial Docente, que ayudaba a equiparar salarios mínimos entre provincias. Las becas estudiantiles tampoco se salvaron: el programa de Gestión Educativa y Políticas Socioeducativas sufrió un ajuste de más de 6.600 millones de pesos.
La otra cara del ajuste golpea a la salud pública. El médico infectólogo y director ejecutivo de Fundación Huésped, Leandro Cahn, advirtió en Página/12 del 17 de mayo que el recorte en salud alcanzó los 63 mil millones de pesos, aproximadamente el 2% del presupuesto nacional de 2026. El programa de VIH perdió 800 millones de pesos y el área de prevención y control de enfermedades endémicas, como dengue, chagas, hantavirus y fiebre hemorrágica, sufrió otro recorte de 100 millones.
Estos ajustes profundizan la crítica situación sanitaria que venimos denunciando desde 2025. No hay que olvidar que, según datos oficiales, durante el año pasado el Ministerio de Salud distribuyó apenas 832 preservativos en todo el país. “No falta ningún cero: 832. En la práctica es cero”, advirtió Cahn. Al mismo tiempo, crecieron los diagnósticos de VIH sin que aumentara el testeo, una combinación que anticipa un agravamiento de la crisis sanitaria.
Milei vuelve a demostrar que desprecia la salud y la educación públicas y que su plan apunta a transformar estos derechos en privilegios, sin importar las consecuencias sociales. La motosierra de Milei tiene un único objetivo: cumplir con el FMI y seguir pagando la deuda externa.

Escribe José Castillo
Otro tarifazo en el transporte, y ya perdimos la cuenta de cuántos van. Mientras los servicios colapsan, las líneas reducen servicios, y vemos larguísimas colas esperando colectivos que tardan cada vez más en llegar, en unidades ruinosas, el boleto sigue subiendo.
Los testimonios sobran: “tengo que cargar la SUBE todos los días”; “gasto 6 mil pesos por día para ir y volver del trabajo, perdiendo tres horas de vida diarias viajando como ganado”.
Yendo a los números, el tren, el servicio más popular para ir y venir del conurbano bonaerense a CABA subió un 10%. Pero no quedará acá. El esquema de actualización tarifaria se aplicará en cinco etapas: la medida contempla una actualización del 10% a partir de hoy, que llevará el boleto a 310 pesos para la primera sección (antes 280 pesos), seguida de aumentos el primer día de cada mes: 12,9% en junio (350 pesos), 8,6% en julio (380 pesos), 10,5% en agosto (420) y 7,1% en septiembre (449,81 pesos). De esa forma, el porcentaje de incremento acumulado a septiembre de 2026 de la tarifa base será del 60,7%.
Según el cuadro tarifario propuesto por la Secretaría de Transporte, el boleto mínimo de colectivo de jurisdicción nacional del AMBA tendrá una actualización del 2% y pasará de 700 a 714 pesos para los usuarios con SUBE registrada y a 1.428 con SUBE sin registrar. Claro que en el conurbano la mayoría de la gente debe pagar boletos que cubren varias secciones. Así, la segunda sección (3 a 6 kilómetros) pasará a costar 807,07 pesos, la tercera (6 a 12 kilómetros) 894,17, la quinta (12 a 27 kilómetros) 983,78 y la sexta (más de 27 kilómetros) 1085,49 pesos. Posteriormente, se aplicarán nuevas actualizaciones el 15 de junio (también 2%, 728 pesos el boleto mínimo) y el 15 de julio (otro 2%, 742 pesos).
Viajar se transformó en un lujo. Crecen los testimonios de los que caminan kilómetros, o no les queda otra que saltar molinetes, o directamente abandonan trabajos de changas porque ganan menos que el pasaje. Un testimonio más de las consecuencias del superajuste sobre el bolsillo popular.
Escribe Virginia Fariña, apoderada nacional de Izquierda Socialista/FIT Unidad
El proyecto de ley enviado al Congreso pretende arrasar con años de conquistas democráticas del pueblo trabajador, al mejor estilo de las dictaduras, hoy replicado por gobiernos ultraderechistas como Javier Milei en Argentina, el derrotado Orbán en Hungría o el nefasto Donald Trump en Estados Unidos. Un claro intento para eliminar a la izquierda y beneficiar a los partidos patronales.
Lo que más se difunde de la reforma político-electoral es qué hacer con las PASO (Milei las quiere eliminar para su conveniencia), con la denominada Ficha Limpia o la boleta única de papel. Pero el proyecto va más allá, modificando leyes que regulan la existencia, funcionamiento y financiamiento de los partidos en un claro intento de proscripción de la izquierda, justo cuando el Frente de Izquierda está creciendo.
¿Qué dice el proyecto?
Uno. Eleva la cantidad mínima de afiliados que hay que obtener para lograr y mantener el reconocimiento como partido político y poder participar de las elecciones. Esto significa, por ejemplo, que en las provincias con gran cantidad de electores como CABA, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, se debe pasar de los actuales 4 mil afiliados a 10 mil, todo antes del 30 de junio de 2027.
Dos. Duplica la cantidad de legalidades de distritos para ser reconocido como partido nacional, pasando de las cinco actuales a diez, sin lo cual no se podría presentar candidaturas para la fórmula presidencial.
Tres. Se eleva el porcentaje de votos a obtener para no perder la personería en un distrito, en al menos una de dos elecciones sucesivas, pasando del 2% actual al 3% del padrón electoral. Eso significa que habría que obtener entre el 5% o el 6% de los votos válidos. Con el agravante de que si se constituye una alianza, cada uno de los partidos que la conforman tienen que alcanzar ese porcentaje, no como Frente. De esta manera, el FIT Unidad debería obtener alrededor del 12% del padrón electoral (20% de votos válidos) para que los cuatro partidos integrantes no pierdan su reconocimiento.
Cuatro. Sobre las campañas y su financiamiento se elimina el aporte estatal para los partidos. El gobierno justifica esta asfixia económica con el viejo argumento de evitar “sellos de goma” (cuando fue el que compró personerías para poder presentarse) y “que se financien con la tuya”. Una verdadera hipocresía, porque las evidencias muestran que el gobierno se “viene llevando la nuestra” en pala, por un lado, y por otro, como lo dispone el proyecto, habilita un festival millonario de aportes privados hacia los partidos patronales multiplicando por 17 los topes actuales. Además, en paralelo, se eliminan controles judiciales y se flexibiliza la rendición de cuentas, en el marco de reiteradas denuncias de financiamiento narco tipo Espert o de grandes empresarios a candidaturas de La Libertad Avanza, como las cenas millonarias que pagan en dólares en Puerto Madero.
Con esta disposición, quieren asfixiar económicamente a la izquierda que rechaza recibir aportes de empresarios y capitalistas y se sostiene con el aporte voluntario de su militancia y de sus representantes parlamentarios.
Cinco. La otra medida que complementa este brutal desfinanciamiento es la eliminación de la publicidad electoral gratuita en la comunicación audiovisual. Para los partidos de izquierda es prácticamente imposible acceder a espacios en radio y televisión por sus costos multimillonarios.
Seis. Se elimina también el debate presidencial obligatorio, que le ha permitido al Frente de Izquierda visibilizar ante millones sus propuestas versus los partidos burgueses. Agregando la obligatoriedad de registrar una cantidad exorbitante de avales para que una persona pueda presentar su candidatura. Con este requisito el Frente de Izquierda debería conseguir, sólo para tener derecho a presentar lista, por lo menos 140 mil personas que registren en una plataforma su apoyo exclusivo a nuestra fórmula presidencial. Una clara violación al derecho constitucional a elegir y ser elegido.
Por una amplia campaña para derrotar la reforma
Con todas estas medidas buscan favorecer a los partidos patronales (al estilo yanqui) e intentar hacer desaparecer a la izquierda y demás sectores populares de las campañas y por lo tanto de tener representación parlamentaria. Rechazamos el proyecto y llamamos a que lo hagan todos los partidos que se dicen democráticos, implementando todas las acciones necesarias para impedir estas medidas proscriptivas y dictatoriales, en todas las instancias, como lo va a hacer el Frente de Izquierda Unidad.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa en CABA por Izquierda Socialista FIT/Unidad
El gobierno de Jorge Macri desplegó más de 1.500 efectivos en villas porteñas con el argumento de combatir el narcotráfico. Pero el operativo “Tormenta Negra” dejó denuncias de violencia, destrozos y hostigamiento contra familias trabajadoras, mientras se profundiza la crisis habitacional y social
en la Ciudad.
En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Jorge Macri profundizó su ofensiva sobre los barrios populares. El operativo ilegal, desplegado simultáneamente en quince villas porteñas el jueves 14 de mayo, contó con más de 1.500 efectivos, drones, helicópteros y vehículos blindados, y fue presentado oficialmente como una acción contra el narcotráfico. Sin embargo, lo que se vivió en los barrios fue otra cosa: un violento operativo de control social, estigmatización y hostigamiento contra miles de familias trabajadoras, que denunciaron destrozos en viviendas y el robo de mercadería en comedores comunitarios.
El saldo fue contundente: una demostración de fuerza contra los sectores populares y ningún avance real contra las redes del narcotráfico, que funcionan con distintos niveles de connivencia estatal. La brutalidad del operativo generó tal repudio que incluso el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó públicamente el accionar oficial.
La espectacularización mediática de la represión buscó reforzar el discurso de “mano dura” del PRO en su disputa con Patricia Bullrich y La Libertad Avanza. Pero, tras casi veinte años de gobiernos del PRO en la Ciudad, la crisis habitacional y social no hizo más que agravarse. Mientras crecen los negocios inmobiliarios y las construcciones de lujo, cada vez más familias trabajadoras enfrentan alquileres impagables y desalojos cotidianos.
La política represiva se combina con un abandono presupuestario: menos del 1% del presupuesto porteño se destina a vivienda. Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad no solo denunciamos la actual crisis habitacional en la Ciudad de Buenos Aires, sino que también proponemos una serie de medidas para combatirla. Entre ellas, priorizar el derecho a la vivienda mediante impuestos a las viviendas ociosas, créditos accesibles para vivienda única y una regulación efectiva de los alquileres. Más planificación urbana y menos especulación inmobiliaria.