Sedat Durel, dirigente del IDP sección de la UIT-CI en Turquía
30/10/2026. Como resultado de las grandes movilizaciones que llevan dos años desarrollándose en Serbia, el gobierno de Vučić sufrió una dura derrota electoral. En las elecciones anteriores, celebradas en 2023, la alianza de Vučić había obtenido el 46,75 % de los votos, mientras que la fuerza opositora más cercana apenas había alcanzado el 23,66 %. En las elecciones del 25 de octubre, en cambio, la Lista Estudiantil obtuvo el 52,65 %, mientras que Vučić se quedó en el 39,22 %. Si tenemos en cuenta que Vučić utilizó todos los recursos del poder a su disposición, cabe pensar que los resultados reales son aún más contundentes.
La histórica victoria electoral en Serbia no significó el fin de las movilizaciones de masas. Hoy, mientras el pueblo serbio se prepara de forma masiva para identificar a los funcionarios estatales corruptos e implicados en delitos, también se ocupa de limpiar los parques ocupados por los partidarios de Vučić y de borrar las consignas de odio con las que estos cubrieron las paredes.
Se espera que se forme un nuevo gobierno dentro de los 30 días posteriores al anuncio de los resultados electorales definitivos, y la Lista Estudiantil dispone de una mayoría suficiente para formarlo por sí sola.
La primera victoria fue contra la oposición tradicional
En Serbia, las masas llevaban mucho tiempo en pie contra su régimen corrupto y represivo. En este sentido, se encontraban en una situación muy similar a la del resto del mundo. Sin embargo, hay un rasgo que distingue a Serbia: la movilización no solo derrotó al gobierno, sino que también se deshizo de la oposición tradicional del régimen y le impidió formar parte de la nueva etapa.
A lo largo de 2026, los estudiantes elaboraron sus propias listas electorales en todo el país a través de las asambleas universitarias y de los zborovi, una especie de asambleas populares locales. Se concedió a las organizaciones universitarias el derecho de veto sobre las candidaturas controvertidas. Finalmente, se conformó una lista de 250 personas, compuesta mayoritariamente por especialistas, de las cuales dos tercios tienen un doctorado. La presión generada por esta extraordinaria capacidad organizativa de las masas llevó a numerosos partidos de oposición a renunciar a participar en las elecciones y anunciar su apoyo a la lista estudiantil.
En Serbia, la movilización de masas obtuvo su primera victoria frente a los partidos de oposición, antes de derrotar al gobierno. Por lo que muestran los resultados electorales, la superioridad numérica que logró también permitió apartar de la alianza de Vučić a otros sectores sociales cuyo apoyo este había conseguido de una forma u otra. Además de la población serbia, Vučić podía contar con el respaldo de la población húngara y bosníaca del país. Sin embargo, la movilización logró que una parte importante de estas poblaciones también se posicionara en su contra. Es decir, Vučić no solo perdió las elecciones, sino también a distintos sectores sociales cuyo apoyo había logrado mantener hasta ahora.
El programa de 11 puntos de la Lista Estudiantil y el plan de Vučić
Durante el proceso de movilización, la lista estudiantil publicó un programa de 11 puntos. Sus títulos son los siguientes:
Independencia judicial
Patrimonio ilícito y rendición de cuentas
Transparencia y fiscalización de los recursos públicos
Libertad de prensa
Mérito en el sector público
Igualdad de oportunidades en la educación
Economía del conocimiento y producción nacional
Estabilidad en el empleo
Seguridad alimentaria
Vivienda accesible
Acceso a los servicios de salud
Podemos resumir brevemente estos 11 puntos de la siguiente manera: destitución y enjuiciamiento de los funcionarios corruptos; identificación y confiscación de las ganancias ilícitas obtenidas de las licitaciones realizadas por Vučić, especialmente en el sector de la construcción; recuperación de la educación y la salud como servicios públicos de calidad; modificaciones de la legislación laboral; desarticulación del lobby importador del sector agrícola y realización de una reforma agraria…
Aunque todo esto expresa las necesidades más urgentes del pueblo serbio, debido a la composición y la estructura de la lista no se han adoptado posiciones claras sobre otros problemas relacionados. Por ejemplo, ante una deuda externa total que equivale a más de la mitad del ingreso nacional, ¿qué se propondrá en lugar del plan de colaboración de Vučić con el imperialismo? ¿Se confiscarán únicamente las «ganancias ilícitas» de los corruptos o la totalidad de las fortunas que acumularon gracias a esa corrupción? ¿Qué posición se adoptará frente a los bancos? Más allá de reducir de dos años a uno el período de prueba laboral, ¿qué se hará respecto de los salarios y qué derechos se conquistarán para abrir el camino a los sindicatos independientes?
Todos estos seguirán siendo problemas que el pueblo serbio deberá afrontar a mediano plazo. Por otra parte, las relaciones de Serbia con la Unión Europea, la posición ante la independencia de Kosovo y las injusticias que sufre la población serbia de Kosovo, así como las relaciones con la República Srpska de Bosnia y Herzegovina, entre otras cuestiones, podrían convertirse en focos de crisis internacional a más corto plazo. Por ahora, podemos pensar que la única esperanza de Vučić y su equipo es volver a presentarse como un aliado fiel y confiable del imperialismo cuando estallen esas crisis.
La posición del imperialismo
En Serbia, el pueblo siente un legítimo orgullo por su victoria. Tampoco en las valoraciones hechas desde fuera deberían los problemas que acabamos de enumerar servir para menospreciar la enorme victoria conseguida en el país. Así como el pueblo serbio aprendió a derribar su régimen mafioso y a quitar de en medio a la inepta oposición del régimen, también aprenderá a resolver estos problemas y nos enseñará a hacerlo.
Ahora bien, ¿debemos advertir a las masas serbias sobre algunas cuestiones básicas, señalando que la injusticia social aumenta en la UE, que desde su creación la clase trabajadora ha sido cada vez más explotada y empobrecida, que allí también existe corrupción y que la UE solo se acuerda de la democracia cuando esta favorece las ganancias empresariales?
Las masas serbias han experimentado la hipocresía de los partidos burgueses europeos mejor que cualquiera de nosotros. Estos falsos demócratas consideraron a Vučić un socio legítimo y adecuado, a pesar de que hasta ayer era un abierto partidario de Putin. Ante todo, Vučić cumplía la función de puesto fronterizo de la UE contra los migrantes. Ya en 2024 se había firmado entre la UE y Vučić un acuerdo sobre el litio que contaminaría las fértiles tierras agrícolas de Serbia. Para la UE había otra cosa mucho más importante que la democracia en Serbia: ¡reducir la entrada de inversiones chinas y mantener al país como su semicolonia! Las demandas de democracia y justicia de la población serbia ni siquiera tuvieron una importancia secundaria para los falsos demócratas europeos. Por eso, la movilización de estos dos años tuvo muy poca cobertura en la prensa occidental o fue completamente ignorada. El pueblo serbio es más consciente de esta realidad que cualquiera de nosotros.
En la nueva etapa, mientras el imperialismo de la UE exija al nuevo gobierno lo que obtenía de Vučić, China también intentará ampliar sus posibilidades para mantener sus inversiones. Ningún polo imperialista, incluidos Estados Unidos y Rusia, dará el más mínimo paso para apoyar el bienestar que merece el pueblo serbio. Por su parte, Vučić, que hoy acepta rápidamente la derrota electoral y se pone la máscara de demócrata, esperará todo lo que pueda con la esperanza de demostrar, ante el primer tropiezo futuro, que es un aliado viable y duradero para el imperialismo.
Las posibilidades en Serbia
En Serbia todavía no se conoce la fecha en que se formará el nuevo gobierno, y el equipo de Vučić intentará ganar todo el tiempo posible para entrar en la nueva etapa con los menores riesgos y la menor cantidad de pruebas en su contra. Tampoco se ha publicado un calendario de acción sobre cómo se formará el gobierno y cómo se llevarán a la práctica las promesas.
Por otra parte, la pobreza que sufren las masas y los escándalos de corrupción no son exclusivos de Serbia. La crisis capitalista es tan profunda que la burguesía no encuentra en ninguna parte del mundo una vía de acumulación que parezca siquiera relativamente más humana. Todas las concesiones de la burguesía solo pueden arrancarse mediante grandes luchas de masas.
Lo que hace que las masas serbias se sientan más fuertes es no estar vinculadas a un partido. Vemos que han aprovechado esta situación de la mejor manera para derrotar a Vučić. Sin embargo, el proceso que se abre y el carácter pluriclasista de la Lista Estudiantil pueden convertir la ausencia de un partido de clase democrático y revolucionario, dotado de un programa correcto, en la mayor carencia de Serbia.
Tras las sangrientas guerras y separaciones de los años noventa, el pueblo trabajador de Serbia quizá se sienta unido por primera vez. La Lista Estudiantil reunió a personas de todos los sectores del país. Junto a algunas figuras de izquierda, también incluyó a figuras religiosas de derecha. La lista parece haber conseguido el apoyo mayoritario de casi todos los sectores, con la excepción de la población albanesa del país. Unirse contra un régimen convertido en una mafia y sumido en la corrupción fue la mayor fortaleza del pueblo serbio. De ahora en adelante, el pueblo trabajador serbio alberga la esperanza de alcanzar un futuro digno del ser humano encargando la resolución de los problemas a profesores expertos en sus respectivos campos.
También en Serbia las masas aprenden a través de su propia experiencia, como ha ocurrido hasta ahora en todo el mundo, y nos enseñan a nosotros. Las dificultades a las que se enfrentan pondrán al descubierto todas las contradicciones en el próximo período. La debacle de Vučić, que ha tenido que aceptar la derrota, constituye una importante conquista no solo para Serbia, sino también para las masas que luchan contra todos los regímenes represivos del mundo y contra todos sus representantes, incluidos Trump y Putin. Para Serbia, abre, por fin, grandes posibilidades de buscar cómo resolver sus problemas.
El carácter pluriclasista de la Lista Estudiantil será uno de los principales problemas que deberá afrontar. Como resultado del legado yugoslavo, los sindicatos están estrechamente entrelazados con el régimen. Esta situación y la debilidad de los sindicatos independientes dificultaron que la clase trabajadora se incorporara a la movilización con sus organizaciones y representantes. Sin embargo, no debemos olvidar que las revoluciones y sus vanguardias no surgen en las condiciones que imaginamos ni por encargo. Surgen de las luchas concretas existentes y de las movilizaciones de masas. ¡Apoyamos la movilización de masas en Serbia! ¡Apoyamos la expropiación de las fortunas de todas las personas implicadas en la corrupción y su gestión democrática! ¡Estamos junto al pueblo serbio en su lucha por recibir servicios de educación, salud y de todo tipo que sean públicos y de calidad! ¡Defendemos la libertad irrestricta de organización sindical para el desarrollo de un movimiento obrero independiente!
Hace ochenta años, sus abuelas y abuelos partisanos confiscaron los bienes de todos los que habían colaborado con el nazismo en su país y pasaron a una economía planificada. La Lista Estudiantil no tiene el objetivo de avanzar hacia una economía planificada y, además, incluye a numerosas personas que se opondrían directamente a esta idea. Sin embargo, esta movilización ha ampliado las posibilidades de construir un partido democrático que defienda un gobierno de los trabajadores y tenga como objetivo la independencia de clase.
Esta gran victoria, obtenida primero frente a la oposición del régimen y después frente a Vučić, puede pasar a la historia como un paso importante para volver a poner en práctica una economía planificada en Serbia, y además bajo una forma plenamente democrática.
Cronología de dos años de movilización social en Serbia
El 1 de noviembre de 2024, se produjo un trágico accidente en la estación de tren de Novi Sad en el que murieron 16 personas. Las protestas que comenzaron tras el suceso pronto fueron más allá de la exigencia de que los responsables rindieran cuentas y se extendieron por todo el país.
El 22 de noviembre, después de que fueran atacados los estudiantes que protestaban frente a la Facultad de Artes Dramáticas de Belgrado, el estudiantado comenzó a boicotear las actividades de sus facultades. Los boicots se extendieron rápidamente a la Universidad de Belgrado y a las universidades de Novi Sad, Niš, Kragujevac y otras. A partir de ese momento, la movilización se convirtió en un gran movimiento estudiantil. Durante este proceso se crearon organizaciones locales en las universidades.
El 22 de diciembre, se celebró un acto multitudinario en la plaza Slavija de Belgrado, con la participación de más de 100.000 personas.
El 28 de enero de 2025, dimitió el primer ministro Miloš Vučević. Durante febrero y marzo, se sucedieron sin cesar manifestaciones con cientos de miles de participantes en Novi Sad, Kragujevac y Niš.
El 15 de marzo de 2025, se celebró un acto multitudinario en Belgrado. Con esta enorme concentración, cuya asistencia se estima en 300.000 personas, la movilización multiplicó incluso la participación masiva alcanzada en el año 2000, que permitió derrocar a Milošević. El impacto del acto no se limitó a una sola jornada. Los estudiantes comenzaron a establecer vínculos directos con la población local mediante marchas y recorridos en bicicleta por distintas regiones del país. Posteriormente, este proceso se amplió mediante distintas experiencias, dando lugar a la iniciativa «Un estudiante en cada localidad» y a los zborovi, es decir, las asambleas populares locales.
La protesta del 24 de marzo, en el aniversario de los bombardeos de la OTAN, puso de manifiesto que el régimen estaba podrido en todos sus aspectos. Esta vez, el centro de las manifestaciones fue la explanada frente al antiguo edificio del Estado Mayor yugoslavo (Generalštab). El inmueble, gravemente dañado durante los bombardeos de la OTAN de 1999 y declarado patrimonio cultural en 2005, fue destinado a un proyecto de hotel de lujo, viviendas y un complejo comercial de una empresa vinculada a Jared Kushner, yerno de Trump, después de que el régimen retirara su protección patrimonial en 2024. Los estudiantes y la población se opusieron a esta decisión. Cuando, pese a las protestas, el equipo de Vučić aprobó una legislación especial para la demolición y el nuevo proyecto, miles de personas rodearon el edificio del Estado Mayor yugoslavo el 11 de noviembre, formando un «muro humano». Estudiantes y ciudadanos declararon que no permitirían su demolición. Finalmente, el 16 de diciembre de 2025, la empresa vinculada a Kushner anunció su retirada del proyecto.
El 5 de mayo, los estudiantes exigieron por primera vez elecciones anticipadas.
El 9 de septiembre de 2026, Vučić anunció elecciones anticipadas.
El 10 de septiembre, los estudiantes iniciaron su campaña electoral durante una movilización en Novi Sad. El 14 de septiembre, se publicó la Lista Estudiantil. El 15 de septiembre, se reunieron las firmas necesarias para concurrir a las elecciones como alianza. Ante todas estas presiones, Vučić, que quería presentarse ante el mundo como un demócrata, dimitió de la presidencia el 28 de septiembre para participar en las elecciones como un ciudadano común.
Tras 14 años, el gobierno de Vučić, que ejercía una enorme presión sobre la prensa y utilizaba al máximo los recursos públicos, sufrió una dura derrota en las elecciones celebradas el 25 de octubre.

Olga Ortigoza, Secretaria General Adjunta de Suteba La Matanza
El martes 3 de noviembre se realizará la elección de la CTA de las Trabajadoras y Trabajadores. La Lista 6 Multicolor va a dar pelea contra la burocracia sindical de Hugo Yasky, que deja su cargo a Roberto Baradel. Una burocracia, que responde y apoya a Axel Kicillof, y ha dejado correr la Motosierra de Javier Milei y sus cómplices.
La CTA-T, bajo la burocracia de Yasky y Baradel, no representa a las y los trabajadores. Es una central sindical cada vez más vaciada y sin democracia sindical. Hacen declaraciones y algunas acciones testimoniales contra el brutal ajuste que sufrimos las y los trabajadores, pero no ponen en pie un verdadero plan de lucha para enfrentarlo en las calles de manera consecuente. Pero tiene gremios con una importante inserción opositora, como CTERA y sus sindicatos de base, CICOP, donde la Pluricolor hizo una gran elección, AJB, CONADU y APA, entre otros.
La Lista 6 Multicolor va por un modelo sindical opuesto al de Yasky y Baradel. Por un sindicato independiente de todos los gobiernos, democrático y de lucha. Una central sindical que pelee a fondo contra la Motosierra de Milei y todos sus cómplices, los gobernadores y el FMI. En apoyo a las luchas contra los despidos y las suspensiones, por salario y jubilaciones, en defensa de la Salud y la Educación Pública y por la exigencia a la CGT y CTAs de un paro general y un plan de lucha nacional.
La Lista 6 Multicolor es una lista unitaria del sindicalismo combativo y la izquierda, conformada por compañeras y compañeros de Izquierda Socialista, Partido Obrero, MST, la Púrpura (que integra la Secretaría General de ATEN Capital) y sectores de la docencia combativa de Buenos Aires, como La Raíz, OST y La Coral, entre otros. Lamentablemente, el MAC-PTS pese a los reiterados llamados a ser parte de la unidad se negaron a integrarse para dar esta pelea.
Encabezan la lista nacional Romina Del Plá, secretaria general de Suteba La Matanza (Partido Obrero), y Angélica Lagunas (Izquierda Socialista). En la provincia de Buenos Aires encabeza Olga Ortigoza (Izquierda Socialista), secretaria general adjunta de Suteba La Matanza. En CABA, Ingrid Urrutia, secretaria general de ATE-Incaa (MST). Además, se presentaron listas en provincias, seccionales con referentes de las principales luchas.
La campaña de la Lista 6 Multicolor se viene haciendo con reuniones y charlas en los distritos. Volanteadas en los paros y movilizaciones de la docencia y trabajadores de la Salud. También, con afichadas en las escuelas, hospitales, centros de salud y sedes judiciales. Estamos enfrentando las maniobras que hace la burocracia en el proceso electoral, como los problemas en la entrega de los padrones y la organización de fiscales para evitar el fraude.
Llamamos a las y los trabajadores a apoyar, sumarse a fiscalizar y votar a la Lista 6 Multicolor en todo el país. Por una CTA de las Trabajadoras y Trabajadores que enfrente a Milei y su Plan Motosierra, a sus cómplices, los gobernadores y el FMI.
Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FITU. Argentina
Apoyado en una gran movilización popular Lula venció a Bolsonaro. La debacle de la ultraderecha fue tal que pese a los millones de votos que tuvo, acusado de lavado de dinero, entre otros crímenes, Flavio prefirió huir del país para evitar ir a prisión junto con su padre. La derrota de Bolsonaro ha sido la derrota de los Trump y los Milei.
En una remontada histórica, Luis Inacio Lula da Silva (PT) venció en la segunda vuelta con el 51,79 % a Flavio Bolsonaro (PL) que obtuvo 48,21 %. No fue un milagro. Lo que parecía prácticamente imposible se concretó por una poderosa movilización popular que tomó en sus manos la tarea de derrotar a la ultraderecha bolsonarista. Así lo expresó el propio Lula desde el búnker petista al confirmarse el triunfo cuando agradeció a la juventud, a las mujeres, a las personas mayores que se movilizaron de todas formas en los días previos y durante las horas de votación para impedir el triunfo de la ultraderecha. La derrota de Bolsonaro es también la derrota de los que imaginaban teñir nuestro continente de azul. Fue un rechazo a las motosierras de Milei, a las tijeras de Bolsonaro y a los ajustes que manda a implementar Trump y el FMI.
Fue un cambio espectacular en la campaña. Se pasó a una segunda vuelta con una dinámica diferente cuando amplios sectores de la clase trabajadora y de la juventud comenzaron a percibir el grave peligro que significaba un triunfo de los Bolsonaro. Amplios sectores se alinearon como un verdadero ejército para derrotar cualquier posibilidad de triunfo de un candidato corrupto, procesado por lavado de dinero, que representaba la continuidad de la dictadura, del negacionismo al problema ambiental y climático, de la desforestación de la Amazonia, de la amenaza de anular la reducción de la jornada laboral, de quien representa la milicia asesina, del anti derecho para con las mujeres y la juventud, de los que están al servicio directo de los intereses norteamericanos.
Esa fue la turbina que movilizó millones, el temor a un nuevo gobierno de la ultraderecha de los Bolsonaro, más que la satisfacción con el gobierno de Lula-Alckim. No es casual que en la primera vuelta muchos sectores populares desilusionados no fueran a votar permitiendo el triunfo parcial de la ultraderecha. Pero la reacción fue espectacular. Comenzando por la juventud, la primera en advertir los peligros, que se lanzó a las calles de todas las ciudades contagiando a millones. Fue esa acción la que le permitió sumar más de 10 millones de votos para revertir el resultado adverso de la primera vuelta y con 80 % lograr la mayor participación electoral que se recuerde. “Lula” y la L formada por el dedo índice y el pulgar, fueron las banderas que enarbolaron los electores contra la derecha, consolidando la votación del norte y del noreste y aumentando significativamente en las regiones del centro y del sur del país.
De la aplastante derrota a la huida
Capitales como Sao Paulo (SP), Río de Janeiro (RJ), Salvador (BA), Fortaleza (CE), Recife (PE), Belo Horizonte (MG) o Brasilia (DF), aumentaron significativamente la cantidad de votos a favor del PT. Entre el 4 y el 25 de octubre, el voto se movió hacia Lula en prácticamente todos los municipios. En la primera vuelta, Lula había ganado en 2.663 municipios, frente a los 2.906 de Flávio Bolsonaro. En la segunda, de los 5569 municipios brasileños, el petista se impuso en 2.875 frente a 2.695 de Flávio, 212 más que en la primera vuelta. Fue en esas capitales y en muchos de esos municipios donde se registraron las mayores movilizaciones, algunas de las cuales, como la del sábado 24 durante el cierre de campaña en la Avenida Paulista, se convirtió en el mayor acto de la historia de esa capital con la participación de 1,5 millones de personas.
La tremenda derrota colocó al corrupto candidato de la ultraderecha Flavio Bolsonaro en pánico y lo llevó a huir de Brasil rumbo a los Estados Unidos con la ayuda de Trump y Marco Rubio. Frustrada la idea de amnistiar a su padre, preso por golpista y a su hermano, autoexiliado en los Estados Unidos para evitar un proceso judicial y una condena por coacción a la justicia y él mismo sin inmunidad parlamentaria a partir de fin de año, armó las valijas y se fugó con su familia. No se trata de un “perseguido político”. Flavio Bolsonaro está acusado de lavado de dinero, vínculos ilegales con apuestas deportivas, financiación extranjera y manipulación en redes, por organización criminal, peculado y por contratar “ñoquis” en su despacho y apropiarse de parte de sus salarios. Un coctel propio de un político patronal corrupto, lo que demuestra la correcta percepción de las masas populares para impedir la elección de este siniestro personaje.
Mantener la movilización en las calles
El triunfo de Lula fue espectacular en la medida que se consiguió derrotar a la ultraderecha bolsonarista y expresar una respuesta hacia los planes regionales de ajuste y entrega de la soberanía. Pero el resultado de la primera vuelta también es un mensaje para el gobierno del PT que no ha producido cambios estructurales en una economía que continúa al servicio del sistema financiero, del agronegocio y de los grandes empresarios y multinacionales. Es necesario mantener la movilización en las calles para seguir luchando contra la continuidad del gobierno de conciliación de clase de Lula-Alckim, al servicio de los de arriba. Hasta ahora, Lula prometió a los protagonistas de la remontada, la juventud, el Programa Pé-de-Meia (programa de ayuda económica para estudiantes universitarios tipo bolsa familia). Bienvenido, pero insuficiente. Para reducir la desigualdad social es necesario invertir el curso de las riquezas, suspender los pagos de la deuda y gravar las grandes fortunas, que abundan en Brasil.
Las carencias son inmensas en un país que registra la octava economía a nivel mundial. Una situación que no se condice con la limitada cantidad de cupos para ingresar a la universidad, con los bajos salarios en la administración pública, en el sector docente y de la salud, con jubilaciones iguales o peores a las percibidas con el gobierno Milei. Donde la cuestión ambiental está lejos de ser resuelta y la desforestación Amazónica continúa. Donde los pueblos originarios exigen el derecho a sus tierras frente a los ataques del agronegocio y la deuda con las mujeres continúa vigente, empezando por el derecho al aborto. El acceso a la vivienda es un problema crónico y la promesa de primer empleo nunca se concreta arrojando importantes sectores de la juventud a los brazos del narcotráfico.
Lula promete soluciones a partir de un gabinete “profesional”. No se sabe que significa. Hasta ahora ha gobernado con la alta burguesía y aliado a políticos patronales, como su vice, Geraldo Alkmin, ex gobernador de Sao Paulo y ligado al Opus Dei. Por eso la Corriente Socialista de las y los Trabajadores (CST), sección de la UIT-CI en Brasil, en el primer turno presentó candidatos junto a las listas del PSTU que llevaba candidato propio a la presidencia. En el segundo turno, ante el peligro que significaba el triunfo de Bolsonaro, se sumó con todo a las movilizaciones callejeras junto a los millones de compañeras y compañeros llamando al voto crítico a Lula, sin que eso signifique ningún tipo de apoyo político al gobierno del PT. Sabemos que la salida de fondo para el pueblo trabajador del Brasil es lograr un gobierno de las y los trabajadores. Terminada la elección, continuaremos en las calles junto a los que luchan contra la desigualdad social, por mejores salarios y jubilaciones, por el derecho a la tierra y a la vivienda, en defensa del ambiente, de los derechos de las mujeres y de la juventud. Porque solo la lucha cambia la vida.
27/10/2026
Nuevo episodio de Queremos La Cuarta ( @queremos_cuarta )
En el contexto de la visita del Papa aprovechamos para hablar sobre la separación de la Iglesia y el Estado.
Con la conducción de Mercedes Trimarchi y Mercedes de Mendieta
? Por el canal de YouTube de Izquierda Socialista FIT-U
Juventudes de la UIT-CI
24/10/2026. Desde septiembre crecen las movilizaciones de la juventud y de la clase trabajadora en distintos países de Europa. La crisis capitalista descarga el ajuste sobre lxs trabajadores y especialmente sobre la juventud. Son cada vez mayor las dificultades para acceder a la vivienda, los salarios insuficientes, precarización laboral y recortes educativos que restringen el acceso a la educación pública. Frente a esta realidad, crece el hartazgo y se multiplican las luchas que cuestionan a los gobiernos responsables del ajuste y de garantizar los negocios de las multinacionales.
En el Estado Español, el caso de Maricarmen despertó una ola de indignación, movilizaciones y acampes en defensa del derecho a la vivienda. Las protestas comienzan a confluir con otras luchas sociales, como la educativa, en un escenario que pone en cuestión las políticas de vivienda de los distintos gobiernos.
Los datos muestran la gravedad de la situación para la juventud trabajadora. En 2025, apenas el 14,5% de la juventud había logrado emanciparse, mientras que la edad media para independizarse alcanzaba los 30 años. El alquiler medio llegó a los 1.176 euros mensuales, una cifra que prácticamente equivale al salario medio de una persona joven. Esto significa que tener trabajo ya no garantiza poder independizarse y que, para muchos jóvenes, pagar un alquiler supone destinar casi todos sus ingresos a conseguir un techo. La crisis habitacional es el resultado de un modelo que convierte un derecho básico en un negocio y subordina las necesidades sociales a la rentabilidad inmobiliaria y los negocios de los fondos buitres.
Mientras los alquileres se disparan, los salarios quedan rezagados y la vivienda pública resulta insuficiente. La juventud se ve obligada a prolongar su permanencia en el hogar familiar, compartir habitaciones o destinar casi todos sus ingresos a pagar un techo. Frente a esta situación, se impulsa una huelga general para el 11 de noviembre, con reclamos por el acceso a una vivienda digna, mejores salarios y mejoras generales en servicios públicos, particularmente el sector educativo, que ya venía de importantes huelgas..
El gobierno de Pedro Sánchez no logró resolver de fondo una crisis que requiere medidas estructurales. Mientras tanto, avanzan las alternativas de ultraderecha del PP y Vox, que buscan capitalizar el desgaste con el Gobierno. El elemento positivo es que las movilizaciones enfrentan hoy tanto las políticas reformistas del Gobierno de PSOE-Sumar, como los discursos ultraderechistas.
En Francia, el movimiento estudiantil secundario lleva más de un mes de movilizaciones y bloqueos masivos para reclamar presupuesto educativo, mejores salarios docentes y condiciones dignas de cursada. Las protestas contra el ajuste presupuestario impulsado por el gobierno de Emmanuel Macron confluyen con la lucha de la clase trabajadora, que protagonizó una movilización de más de 800.000 personas el 17 de octubre. En ese marco, se espera una nueva huelga general para el 5 de noviembre. La unidad entre estudiantes y trabajadores es fundamental para enfrentar los planes de ajuste. Las movilizaciones de Francia demuestran la importancia de la unidad obrero-estudiantil.
En Portugal, tanto en Lisboa como en Oporto, se han desarrollado acampes y movilizaciones en reclamo del derecho a la vivienda. El censo del 2021 registró 723.000 viviendas desocupadas o vacías en el país. De ellas, más de 485.000 eran habitables, pero solo 236.927 estaban disponibles para la venta o el alquiler. Casi 250.000 figuraban como desocupadas por otros motivos: no eran residencias principales ni secundarias y tampoco estaban en el mercado. Estos datos muestran que la crisis habitacional no se explica únicamente por la falta de viviendas: también pone en discusión quién las controla y su uso especulativo.
Mientras miles de trabajadores luchan por conseguir un alquiler accesible, el gobierno de la Alianza Democrática (AD) prioriza medidas para atraer inversiones inmobiliarias. Los beneficios fiscales para propietarios e inversores, los incentivos al alquiler y las garantías públicas para créditos hipotecarios pretenden resolver mediante el mercado un problema que el propio mercado profundiza. La garantía pública para jóvenes de hasta 35 años, por ejemplo, facilita el acceso al crédito, pero no construye vivienda pública ni limita la especulación. La responsabilidad de conseguir y pagar una vivienda sigue recayendo sobre cada familia. Algo similar sucede con los llamados alquileres moderados, que incluyen contratos de hasta 2.300 euros mensuales y reciben ventajas fiscales. Por eso se intensifican los acampes frente a estas políticas y se prepara una nueva movilización para el 27 de noviembre.
En Albania, la indignación contra el saqueo de los bienes comunes y la corrupción política se transformó en una rebelión juvenil contra el gobierno del primer ministro Edi Rama. La juventud vincula la defensa del territorio y los bienes comunes con la denuncia de una situación económica y social y la corrupción.
En Tirana, capital de Albania, alquilar un departamento sencillo de un ambiente en el centro cuesta entre 450 y 600 euros mensuales, lo que puede absorber entre el 80% y el 100% de un salario promedio. La educación pública también sufre un recorte estructural; las movilizaciones por reclamos educativos se suman al desgaste y descontento contra el Gobierno, dejando claro que la juventud lucha por su futuro.
En Italia, el movimiento estudiantil viene también protagonizando importantes movilizaciones. Como parte de este proceso en Italia hubo importantísimas movilizaciones por el fin de la criminalización de la juventud por posicionarse en solidaridad con Palestina contra el genocidio de Israel.
En Serbia, la juventud sigue en las calles desde hace dos años. En noviembre del 2024, se derrumbó la marquesina de la estación de tren de Novi Sad y murieron 16 personas. Les estudiantes vieron la corrupción y negligencias que causaron la catástrofe. Ocuparon facultades y organizaron movilizaciones en todo el país.Docentes, abogados, agricultores y un sector de los trabajadores también se sumaron a la lucha. La indignación pronto se convirtió en un movimiento popular contra el gobierno de Aleksandar Vučić. A pesar de los esfuerzos del presidente Vučić por atribuir el movimiento a fuerzas extranjeras y criminalizar, la movilización lo obligó a renunciar.
Les estudiantes se presentan a estas elecciones con sus propias listas. El 22 de octubre, decenas de miles de personas participaron en el acto convocado por los estudiantes en Belgrado. La juventud exige que se rindan cuentas por la corrupción y que sean los jóvenes y los trabajadores quienes decidan el futuro. La conquista de esta reivindicación depende de una lucha que va más allá de las urnas y continúa en las calles, los centros educativos y los lugares de trabajo
En Alemania, se vienen desarrollando movilizaciones desde septiembre. En ellas, la juventud protagonizó nuevos bloqueos entre el 12 y el 16 de octubre. Pero el eje político central de las protestas es el rechazo al militarismo estatal y a los planes del gobierno de Friedrich Merz. Mientras se deterioran las escuelas y faltan recursos para garantizar una educación pública de calidad, el gobierno pretende avanzar con el servicio militar obligatorio. En Bélgica, se desarrollaron paros durante el 9 y el 12 de octubre, con grandes movilizaciones el 17, en contra de los recortes presupuestarios de 10.000 millones de euros que busca imponer el gobierno de Bart de Waber.
Recientemente la ola de protestas juveniles llegó a Grecia, donde miles salieron a las calles contra el aumento del costo de vida y el desfinanciamiento en educación. Estudiantes y maestros coparon las calles de Atenas y otras ciudades para exigir respuestas ante la crisis al gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis. La marea de protestas juveniles en Europa busca confluir en un gran Paro Internacional Educativo para el 20 de noviembre.
Estas enormes movilizaciones y luchas son en la mayoría de los casos brutalmente reprimidas por los gobiernos para intentar frenar el alza. En Francia ya hay más de 6000 detenidos y el gobierno de Macron impulsará más medidas para intentar frenar las movilizaciones, como el toque de queda o la prohibición de manifestaciones. En Portugal fueron desalojadas las acampadas que luego lograron volver a ocuparlas. Meloni intenta frenar las movilizaciones en Italia con soldados y criminalizando a menores con las detenciones preventivas. A pesar de estas medidas, no lograron frenar las movilizaciones.
Las luchas que recorren Europa tienen particularidades en cada país, pero expresan una misma contradicción: mientras los gobiernos garantizan los negocios de las multinacionales y de los empresarios, la juventud trabajadora enfrenta salarios de miseria, trabajos precarizados, alquileres impagables, recortes educativos y militarismo. La crisis capitalista no ofrece perspectivas de futuro para millones de jóvenes, a quienes se les exige aceptar peores condiciones de vida. Además, el avance de las ultraderechas ataca con políticas negacionistas, misóginas, y antiinmigrantes a la clase trabajadora y a las juventudes, mientras que la socialdemocracia y el reformismo son incapaces de dar la respuesta que se exige y se mantiene firme en la defensa del capital.
Frente a este escenario, las movilizaciones muestran que la juventud no está dispuesta a resignarse. La confluencia de las luchas estudiantiles con las de la clase trabajadora, con huelgas generales y la movilización en las calles, es una herramienta fundamental para enfrentar los planes de ajuste. El desafío es avanzar en la coordinación de estas luchas y construir una salida política revolucionaria propia de les trabajadores y la juventud que enfrente al capitalismo. Sabemos que la única manera de que la juventud trabajadora tenga futuro será con un gobierno de lxs trabajadores y con un mundo socialista.
Desde las Juventudes de la UIT CI, apostamos a fondo por las luchas de la juventud y las trabajadoras para tirar con huelgas generales y movilizaciones los planes de los gobiernos capitalistas. Por la construcción de una salida desde abajo para la juventud trabajadora a la crisis del capitalismo.
Vamos por la unidad de las luchas para triunfar.